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Full text of "El peregrino indiano"

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EL  PEREGRINO  INDIANO 


EL 


PEREGRINO  INDIANO 


POR 


Dd,  Antonio  de  Saaredra  Guzman! 


ylznieto  del  conde  del  castellar,  nacido  en  méxico. 

Dirigido  al  Rey  Dn.  Felipe  Nro.  Señor; 

Tercero  Rey  de  las  Españas. 


CON  PRIVILEGIO  x3 

En  Madrid  en  casa  de  Pedro  Madrigal, 
Año  de  1599. 


Edición  ele  "El  Sistema  Postal." 


MÉXICO 

JOSÉ  MARÍA  SANDOVA1,  IMPRESOR 

CaUe  de  Jesús  Maña,  H&m.  4 

1880 


AL  LECTOB. 


Unánimes  están  los  autores  en  ponderar  la  viveza  de  in- 
genio y  la  aptitud  para  el  cultivo  de  las  letras  que  mostraron 
desde  luego  los  primeros  criollos,  ó  mexicanos  de  raza  españo- 
la, y  no  hay  duda  de  que  en  la  segunda  mitad  del  siglo  XVI 
floreció  ya  en  México  la  poesía.  Pocos  son,  sin  embargo,  los 
nombres  de  poetas  que  conocemos,  y  menos  todavía  las  pro- 
ducciones que  nos  quedan  de  aquellos  ingenios.  Se  sabe,  por 
ejemplo,  que  Francisco  de  Terrazas,  mexicano,  hijo  del  con- 
quistador del  mismo  nombre  y  apellido,  "poeta  toscano,  la- 
tino y  castellano,"  escribió  un  poema  intitulado  Nueve  Mun- 
do y  Conquista,  y  mereció  ser  elogiado  por  Cervantes  en  su 
Canto  de  Calíope;  pero  si  bien  hasta  estos  últimos  años  se 
conserraron  varias  estrofas  de  aquel  poema,  han  desapa- 
recido ya  como  lo  demás.  Igual  cosa  sucede  con  otros. 
En  los  rarísimos  libros  de  la  época  se  hallan  esparcidas  al- 
gunas composiciones  laudatorias;  mas  en  cuerpo  separado 
conozco  únicamente  los  Coloquios  Espirituales  y  Sacramen- 
tales y  Canciones  Divinas  del  presbítero  Hernán  González 


de  Eslava,  el  Peregrino  Indiano  de  Saavedra,  y  la  Grandeza 
Mexicana  de  Balbuena,  que  puede  aplicarse  al  siglo  XVI, 
como  impresa  en  los  primeros  años  del  siguiente.  Rigurosa- 
mente hablando,  debemos  descartar  de  estos  tres  autores  los 
dos  de  ellos,  porque  Balbuena  no  era  mexicano  sino  español, 
y  de  González  Eslava  hay  indicios  vehementes  de  que  nació 
también  en  España.  Viene  á  quedar  solo  Saavedra  Guzman 
con  su  Peregrino  Indiano;  circunstancia  que  bastaría  á  justi- 
ficar la  reimpresión  de  su  obra,  aun  cuando  no  se  añadiera 
la  de  ser  rarísima,  y  tanto,  que  á  pesar  de  haberme  empeña- 
do en  obtenerla  á  cualquier  precio,  haciéndola  buscar  du- 
rante largos  años  en  México,  España,  Francia  é  Inglaterra, 
no  la  tengo  entre  mis  libros.  Tampoco  se  halla  en  la  riquí- 
sima colección  americana  de  Cárter  Brown  (Providence, 
E.  U.),  y  el  único  ejemplar  que  conozco  es  el  que  fué  del 
Sr.  D.  José  F.  Ramírez,  y  hoy  pertenece  á  mi  estimado  ami- 
go y  colega  al  Sr.  D.  Manuel  Orozco  y  Berra,  quien  le  ha 
franqueado  generosamente  para  original  de  esta  reimpresión. 
Los  editores  de  la  Biblioteca  Hispano-Ultramarina¡  anun- 
ciada en  Madrid  desde  1874,  incluyeron  el  Peregrino  entre 
las  obras  raras  que  se  proponían  dar  de  nuevo,  pero  hasta 
ahora  no  le  ha  llegado  todavía  su  turno,  y  Dios  sabe  si  le 
llegará. 

Don  Antonio  de  Saavedra  Guzman  fué  natural  de  Méxi- 
co, hijo  de  uno  de  los  primeros  pobladores  y  biznieto  del  pri- 
mer conde  de  Castelar,  D.  Juan  Arias  de  Saavedra.  Se  igno- 
ra el  año  de  su  nacimiento.  Casó  con  una  nieta  de  Jorge  de 
Alvarado,  hermano  del  célebre  D.  Pedro.  Dedicóse  al  estu- 
dio de  las  bellas  letras;  de  la  retórica  y  poética  en  especial, 
y  añadió  el  conocimiento  de  la  lengua  mexicana,  que  supo 
con  perfección.  Era  entonces  frecuente  que  los  criollos  su 
pieran  la  lengua  de  los  indios,  menos  despreciada  ó  más 


necesaria  que  ahora,  y  Guzman  no  es  el  único  ejemplo  de 
ello.  Solian  también  pasar  á  España,  fuera  por  deseo  de  co- 
no cer  la  patria  de  origen,  ó  para  solicitar  mercedes  que  juz- 
gaban debidas  á  los  servicios  de  sus  padres,  en  lo  cual  no 
andaban,  á  la  verdad,  remisos,  y  esas  continuas  pretensiones 
daban  no  poco  que  hacer  á  los  vireyes,  y  aun  al  rey  mismo, 
porque  con  aptitud  ó  sin  ella,  no  habia  hijo  ó  nieto  de  con- 
quistador que  no  se  creyera  con  derecho  á  ocupar  un  empleo 
ó  á  disfrutar  una  encomienda,  teniendo  por  indigno  de  su  no- 
ble alcurnia  (y  Saavedra  se  preciaba  mucho  de  la  suya)  cual- 
quier otro  género  de  vida  más  útil  al  Estado. 

No  afirmaré  que  con  ese  fin  fuera  Saavedra  á  España, 
aunque  me  lo  hacen  sospechar  las  quejas  en  que  prorumpe 
al  comenzar  el  canto  XV;  pero  lo  cierto  es  que  fué,  y  que 
en  los  setenta  dias  de  la  navegación  compuso  su  Peregrino 
Indiano,  con  los  materiales  que  habia  acopiado  en  siete  años. 
Llegado  á  Madrid,  imprimió  allí  su  obra  en  1599;  y  prueba 
de  que  estaba  bien  relacionado  en  la  corte,  es  haber  logrado 
elogios  de  muchos  poetas  para  encabezar  con  ellos  el  libro. 
No  fué  su  ánimo,  según  dice,  formar  una  epopeya,  sino  una 
historia  fiel  de  lo  ocurrido  desde  que  Cortés  salió  de  Cuba 
hasta  que  ganó  la  ciudad  de  México.  Este  es  el  asunto  de 
los  veinte  cantos  en  octavas  reales  de  que  consta  el  poema, 
intercalados  algunos  episodios  que  sin  duda  le  parecieron 
necesarios  para  amenizar  la  narración.  A  decir  lo  que  pienso, 
no  veo  la  necesidad  de  gastar  siete  años  en  acopiar  materia- 
les para  escribirle;  mejor  habría  sido  alargar  los  setenta  dias 
empleados  en  la  composición,  y  pasarle  un  algo  más  la  lima. 

Penoso,  pero  necesario,  es  confesar  que  la  obra  no  da  idea 
muy  ventajosa  de  las  dotes  poéticas  de  Saavedra.  El  mal  es- 
taba ya  en  el  género,  porque  esas  historias  en  verso,  nunca 
son  historias  ni  poemas;  mas  ni  siquiera  tuvo  nuestro  autor 


8 

el  mérito  de  la  buena  versificación,  que  aun  en  ese  mal  ter- 
reno podia  lucir,  y  su  Peregrino  sólo  es  tolerable  si  se  le  com- 
para con  la  Historia  de  la  Nueva  México  del  capitán  Gaspar 
de  Villagrá.  Prosaico  casi  siempre,  incorrecto,  flojo,  desma- 
yado, pobre  en  las  rimas,  el  poema  de  Saavedra  apenas  si 
merece  tal  nombre.  Ya  que  quiso  escribir  historia,  hiciérala 
en  prosa  y  estimáramosla  más,  como  producción  de  quien 
pudo  recoger  noticias  de  boca  de  los  descendientes  inme- 
diatos de  los  conquistadores. 

Juzga  el  culterano  Eguiara,  que  en  comparación  de  la  ele- 
gancia y  afeite  de  la  poesía  castellana  de  su  tiempo,  los  metros 
de  Saavedra,  siglo  y  medio  anteriores,  no  se  elevan  á  la  dig- 
nidad del  coturno;  pero  que  son  bastante  pulidos  para  aque- 
lla época,  y  muy  adecuados  al  intento  del  poeta,  que  era  po- 
ner á  la  vista  del  lector  los  sucesos  de  la  conquista.  Por  mi 
parte  prefiero  el  estilo  de  Saavedra,  tal  cual  es,  á  la  elegante 
gerigonza  del  siglo  de  Eguiara.  Clavigero  dio  en  el  hito  cuan- 
do dijo  que  el  Peregrino  debia  contarse  entre  las  historias  de 
México,  porque  no  tiene  de  poesía  sino  el  metro.  Beristain 
copió  esa  calificación;  mas  parece  que  no  era  de  su  gusto, 
porque  añadió,  que  lo  propio  sucede  en  la  Farsalia  de  Lu- 
ciano. Pienso  que  á  pesar  de  los  defectos  notados  en  el  poe- 
ma de  la  víctima  de  Nerón,  esa  especie  de  paralelo,  reducido 
á  una  frase,  fué  enflaco  servicio  que  Beristain  hizo  al  pobre 
de  Saavedra.  Aduce,  como  en  prueba,  nuestro  bibliotecario, 
pero  le  valen  poco,  los  exagerados  elogios  que  poetas  tales 
como  Espinel  y  el  gran  Lope,  tributaron  al  Peregrino  en  dos 
sonetos,  que,  con  perdón  sea  dicho,  no  aumentarán  la  fama 
de  aquellos  ingenios.  ¿Quién  ignora  lo  que  significan  esos 
elogios  pedidos  con  poca  modestia,  y  dados  acaso  con 
menos  gana?  Prescott,  tan  desdeñoso  con  los  libros  españo- 
les que  le  sirvieron  para  alcanzar  gloria  y  provecho,  llama 


siempre  á  Saavedra  poeta-cronista,  y  añade  que  era  más  cro- 
nista que  poeta.  Y  por  esta  vez  no  erró  en  la  calificación. 

Pero  si  el  libro  tiene  tan  poco  mérito  literario,  ¿á  qué  reim- 
primirle? Ya  en  otra  parte  lo  hemos  dicho:  debemos  conser- 
var piadosamente  los  pocos  restos  escapados  del  naufragio 
de  nuestra  literatura  antigua,  y  más  cuando  se  hallan  tan 
próximos  á  desaparecer.  Balbuena  anda  en  manos  de  todos: 
González  de  Eslava  está  ya  reimpreso:  salga,  pues,  de  nuevo 
y  sálvese  Saavedra,  que  no  es  indigno  de  prensas  mexicanas 
reproducir  un  libro  mexicano  rarísimo,  donde  á  vueltas  de 
mucho  malo  no  falta  algo  bueno,  y  será  muy  útil  á  los  que 
quieran  estudiar  nuestra  historia. 

México,  31  de  Diciembre  de  1879. 


Joaquín  García  Icazbalceta. 


TASSA. 

Yo  Miguel  de  Ondarca  Cauala,  escriuano  de  Cámara  de 
su  Magestad,  de  los  que  residen  en  su  Consejo,  doy  fee  que 
los  Señores  del,  auiendo  uisto  el  libro  intitulado  el  Peregrino 
Indiano,  compuesto  por  don  Antonio  de  Saauedra  Guzman, 
que  con  su  licencia  se  imprimió,  tassaron  cada  vn  pliego  del 
dicho  libro  á  cinco  blancas,  mandaron  que  esta  tassa  se  pon- 
ga al  principio  de  cada  vn  cuerpo  del:  y  de  pedimento  del 
dicho  don  Antonio  de  Saauedra,  y  mandado  de  los  dichos 
Señores,  di  esta  fee,  que  es  fecha  en  Madrid  á  diez  y  siete 
dias  del  mes  de  Mar$o  de  mili  y  quinientos  y  nouenta  y 
nueue  años. 

Miguel  Ondarga  Qauala. 


SUMA  DEL  PRIUILEGIO. 


Este  libro  tiene  priuilegio  por  diez  años,  dado  á  don  An- 
tonio de  Saauedra,  por  los  Señores  del  Consejo  Real  de  su  Ma 
gestad  como  parece  por  su  original,  que  es  fecho  á  dieziseys 
dias  del  mes  de  Hebrero,  de  nouenta  y  nueue,  y  refrendado 
de  don  Luis  de  Salazar. 


APROUAGION. 

Por  mandado  de  V.  Alteza  he  visto  el  libro  intitulado,  el 
Peregrino  Indiano,  compuesto  por  don  Antonio  de  Saauedra, 
y  quanto  á  la  verdad  de  la  historia,  y  á  todo  lo  demás  que 
contiene,  me  parece  que  procede  muy  bien,  y  que  muestra 
ingenio,  y  auelle  costado  la  obra  cuydado  y  trabajo:  y  que 
por  esto  V.  Alteza  le  puede,  siendo  dello  seruido,  dar  la  li- 
cencia y  priuilegio  que  pide  para  imprimille.  Fecha  en  Ma- 
drid á  diez  de  Enero  de  mili  y  quinientos  y  nouenta  y  ocho 

años. 

Antonio  de  Herrera. 


A  DON  FELIPE  NUESTRO  SEÑOR, 

TERCERO  REY  DE  LAS  ESPAÑAS. 

Jvsto  castigo  fuera  de  mi  atreuimiento,  sacro  Señor,  poner 
perpetuo  oluido  á  mi  intento,  sino  tuuiera  en  las  manos  el 
descargo,  en  dirigir  y  ofrecer  á  V.  Magestad  esta  conquista 
de  la  Nueua  España,  á  cuyo  seruicio  la  he  consagrado  con 
el  seguro  de  este  amparo,  creyendo  que  con  el  pude  echar 
el  pecho  al  agua,  á  quien  suplico  la  reciba  debaxo  de  su  pro- 
tección, que  siendo  desta  parte  fauorecida,  lo  quedare  yo 
para  eternizarla  heme  atreuido  á  encaminarla  á  tan  alto 
sujeto,  porque  solor. baste  leuantar  el  humilde  estilo  dclla, 
la  estimada  causa  á  que  la  ofrezco,  tomándola  por  principal 
en  el  fin  de  mi  desseo,  empleado  en  tal  seruicio:  cuya  per- 
sona guarde  nuestro  Señor,  &c. 

D.  Antonio  de  Saauedra  Guzman, 


PROLOGO. 


Pareciéndome  tan  justo  que  no  quedassen  sin  memoria 
los  valerosos  hechos  de  Hernando  Cortes,  Marques  del  Va- 
lle, y  los  demás  que  ganaron  la  Nueva  España  y  que  siendo 
*yo  nacido  en  ella  lo  fuera  también  auenturarme,  lo  he  hecho 
á  escriuir  esta  historia,  y  aunque  he  gastado  mas  de  siete 
años  en  recopilarla,  la  escriui  y  acabe  en  setenta  dias  de  na- 
uegacion  con  balancas  de  nao,  y  no  poca  fortuna.  No  lo  di- 
go por  merecer  loor  de  lo  bueno,  sino  para  descargo  de  lo 
malo,  solo  ofrezco  vn  manjar  de  verdad  sazonado  en  el  ma- 
yor punto  que  puede  imaginarse,  tanto  que  me  ha  hecho 
tratar  algunas  cosas  sin  mas  jugo  en  la  historia  que  hazerla 
verdadera,  en  las  que  no  lo  pareciera  si  se  escusaran,  pon- 
go los  nombres  como  quien  también  sabe  la  lengua,  que  ya 
me  contentara  saber  assi  la  que  vso,  para  auer  acertado  mas, 
ó  errado  menos.  Determine  dezir  algunos  como  lugares  de 
pueblos,  y  otros  en  el  modo  que  aora  están  corrompidos,  y 
ansi  van  con  distinción  los  vnos  de  los  otros,  y  declarados, 
vsando  dellos  en  partes  para  mayor  facilidad  del  Lector. 
—Vale. 


Per.-— 2 


Del  Licenciado  Vicente  Espinel,  al  Rey  nuestro 
Señor. 

SONETO. 

Esta  es  Filipo  la  inmortal  conquista, 
Del  gran  Cortes,  que  en  honra  de  tu  imperio, 
Passo  hasta  el  Antartico  emisferio, 
Rompiendo  mares  y  región  no  vista. 

Si  con  la  Magestad  tiemplas  la  vista, 
Veras  vn  alto  celestial  misterio, 
.   Vn  sacro  Marte  de  tu  suelo  Hesperio, 
Y  de  la  Iglesia  vn  precursor  Bautista. 

Pura,  cendrada,  y  verdadera  historia, 
Don  Antonio  te  efrece,  y  á  si  mismo, 
De  aquel  varón  que  con  ardor  profundo 

Derribo  abelfegor,  sembró  el  Bautismo, 
Sumergió  á  Faraón,  dio  passo  al  mundo,   . 
Reynos  á  España  y  á  su  nombre  gloria. 


Del  Licenciado  Alonso  Sánchez  Arias, 
SONETO. 

Titulo  os  di  de  Peregrino  Indiano, 
De  vuestra  historia  el  arte  Peregrino, 
Y  de  Cortes  el  renacer  diuino, 
De  Jordán  que  remoca  al  tiempo  cano. 

Por  vos  vence  al  oluido  el  Marte  Hispano, 
Que  abrió  que  las  aguas  de  la  mar  camino, 


í6 

Y  desfruto  del  Indio  el  bellocino, 

Alas  que  no  hará  su  espada  en  vuestra  mano? 

Deverse  á  vuestras  manos  esta  espada, 
Qual  la  del  Griego  al  rayo  de  Milicia, 
No  fue  elecion,  sino  fogosa  herencia. 

Aquella  pierde  de  Ayax  la  justicia, 
Que  da  en  Vlí  Bes  la  eloquencia  armada, 
Esta  os  dan  la  justicia  y  la  eloquencia: 


Del  Autor  al  Serenísimo  Archiduque  Alberto, 
embiandole  este  libro. 

SONETO. 

Surcar  el  ancho  Mar  embrauecido, 
Sujetar  los  soberuios  elementos, 
Medir  la  austral  región  y  firmamento, 
Y  al  antipoda  Rey  a  ver  vencido. 

Todo  se  pone  ya  en  perpetuo  oluido, 
Viendo  de  tu  edicfiio  los  cimientos, 
Imitando  al  gran  Cario  y  sus  intentos, 
Donde  tanto  tu  nombre  esta  estendido. 

Llega  la  clara  Eugenia  al  dulce  puerto, 
Para  ofrecerte  el  alma  sin  recelo, 
Vistiendo  con  la  tuya  su  hermosura, 

Donde  claro  veras  dichoso  Alberto, 
Que  el  sol  buelue  á  su  oriente,  y  en  tu  cielo 
Resplandece  su  luz  diuina  y  pura. 


i? 


Del  Licenciado  Gózalo  de  Berrio. 

SONETO. 

Cortes  inuicto,  que  con  santo  azero, " 
Del  %'alor  Español  eres  coluna, 
Padre  á  la  patria,  y  hijo  á  la  fortuna, 

Y  amado  sieruo  al  Padre  verdadero. 
Felice  sucessor,  graue  heredero, 

Del  que  ygualo  su  nombre  con  la  Luna, 

Y  venciendo  serpientes  en  la  cuna, 
Gozo  el  vital  espíritu  primero. 

Eterna  sera  al  mundo  aquella  llama, 

Y  fé  con  que  el  Católico  estandarte, 
Diste  de  nueuas  almas  tanta  suma. 

Pues  por  pagar  mejor  tu  justa  fama, 

Y  con  mayores  alas  sublimarte, 

A  Antonio  le  tomo  las  de  su  pluma. 


Del  Licenciado  Alonso  Sánchez  Arias. 

SONETO. 

No  son  letras  de  pluma,  las  que  ofrece, 
La  pluma  heroica  á  Marte  consagrada, 
Que  golpes  son  de  la  famosa  espada, 
Que  roja  sangre  hasta  la  cruz  guarnece. 

No  esta  en  papel,  aunque  en  papel  parece, 
Del  gran  Cortes  la  historia  dibuxada, 


En  piedra  está,  que  la  tendrá  guardada, 
Y  hará  crecer  como  la  piedra  crece. 

Por  que  mal  de  Cortes  los  golpes  fuertes, 
El  papel  y  las  letras  resistieran, 
Pues  las  tuercas  de  vn  mundo  no  pudieron. 

En  piedras  á  la  fama  se  ofrecieron, 
Por  que  fue  justo  que  las  piedras  dieran, 
Sepulcro  en  que  cupieran  tantas  muertes. 


Del  Autor  a  la  Marquesa  de  Tarifa, 
a  quien  embia  este  libro, 

SONENO. 

Esta  es  Señora  en  cifras  dibuxada 
Vna  viua  memoria,  que  del  suelo 
Leuanta  los  espíritus  al  cielo, 
Viendo  del  mar  la  furia  contrastada. 

Esta  es  en  suma  la  inmortal  jornada 
Del  gran  Cortes,  aquel  dichoso  abuelo 
Del  Marques  de  Tarifa,  en  cuyo  velo 
La  gloria  de  este  mundo  fue  cifrada. 

Es  un  rasguño  del  valor  profundo 
De  aquel  bra9o  invencible  y  atreuido, 
Que  al  indómito  Indiano  el  yugo  puso, 

Dando  al  Cesar  de  España  vn  nueuo  mundo, 
Cuyos  hechos,  y  nombre  engrandecido 
Tienen  de  inuidia  el  orbe  tan  confuso. 


19 


De  Don  Felipe  de  Albornoz,  Catjallero  de  la  Orden 
de  Santiago. 

'SONETO. 

La  blanca  espada,  ya  de  sangre  tinta, 
Cruz  en  la  mano  para  vida,  y  muerte, 
Cuyos  azeros  no  seguro  aduierte 
Marte,  aun  alia  de  su  Esfera  quinta. 

Figura  es  gran  Cortes  clara,  y  distinta. 
Pues  le  cabe  á  tu  Cruz  vn  mundo  en  suerte, 
Para  admirar  á^quien  llegare  á  verte, 
Pues  alia  vn  hombre  como  a  Dios  se  pinta. 

Padre  de  vn  mundo,  para  muchos  padre, 
Mira  ay  vn  hijo,  que  á  tu  anciano  nombre 
El  ombro  pone,  y  con  la  pluma  buela. 

Y  cuando  el  aue  á  tu  valor  no  quadre, 
Que-á'ser  agradecido  enseña  el  hombre 
Vn  cisne  mira,  que  á  Anfión  desuela. 


De  Don  Ivan  de  Tarsis  y  Peralta. 
SONETO. 

El  que  busca  de  amor,  y  de  ventura 
Exemplos,  dignos  de  inmortal  memoria 
Mire  la  dulce  y  verdadera  historia, 
Que  del  tiempo  y  de  olvido  esta  segura 

Vera  también  al  viuo  la  pintura 
De  aquella  memorable  y  gran  victoria 


Que  dio  á  Cortes,  y  á  España  tanta  gloria, 
Y  al  Mexicano  muerte  y  sepultura. 

Hallara  en  don  Antonio  juntamente 
Vn  Marte  con  la  espada,  y  con  la  pluma 
Vn  nueuo  Apolo  digno  de  renombre, 

Honor  y  lustre  de  la  edad  presente, 
De  embidia  de  tu  fama  se  consuma 
El  que  no  te  tuuiere  por  mas  que  hombre. 


De  Don  Gerónimo  Cortes,  Cauallero  de  la  Orden 

de  Alcántara,  Gentilhombre  de  la  boca  del 

Rey  nuestro  Se^or. 

SONETO. 

Del  nueuo  mundo,  el  suelo  no  pisado 
Del  idolatra  indio  la  fiereza, 
De  la  guerra  las  armas  y  braueza 
El  torbulento  mar  fiero  alterado.         ^k- 

El  Mexicano  Imperio  conquistado 
Con  animo  inuencible  y  fortaleza 
Del  gran  Cortes,  que  fue  de  la  nobleza 
Vnico  espejo  y  singular  dechado. 

A  solo  don  Antonio  se  concede 
Cantar  en  vn  sonoro  y  dulce  canto 
Los  claros  hechos  de  inmortal  renombre, 

El  solo  ygualar  con  el  se  puede 
Su  ingenio,  y  su  valor  nos  pone  espanto, 
Que  eterno  dexara  su  claro  nombre. 


De  Miguel  Iraxqo  de  Castillo. 

SONETO. 

Qvando  vn  pintor  eternizar  pretende 
Con  su  pinzel  en  tablas  su  figura, 
Por  medio  de  vn  espejo  lo  procura, 
De  quien  la  forma  de  su  rostro  aprende. 

Y  alguna  vez  si  hallar  en  otro  entiende 
La  sombra,  ó  la  verdad  de  su  pintura, 
Tiene  también  su  pretensión  segura 

En  el  viuo  exemplar  que  atento  atiende. 

No  de  otra  suerte  el  Peregrino  Indiano 
En  el  espejo  de  Cortes  traslada 
El  exemplo  que  imita  y  que  dessea. 

Y  no  es  mucho,  que  siendo  ygual  la  mano, 
Rompiendo  mares,  gouernando  espada, 
Que  en  vn  retrato  el  de  los  dos  se  vea. 


Del   Mismo. 


SONETO. 


Que  luz  del  nueuo  Oriente  se  aparece, 
Que  nueuo  Marte  el  nueuo  mundo  embia^ 
Que  nueuo  Apolo,  que  á  las  damas  guia, 
Y  á  los  hombres  suspende,  y  enmudece. 

Quien  la  corona  de  laurel  merece 
También  (o  Sacras  Musas)  que  á  porfía 


Celebrando  el  dichoso  y  caro  dia, 

Las  flores  le  ofreceys  quel  mundo  ofrece. 

Quien  es  el  que  vestís  de  limpio  azero, 
Después  de  darle  titulo  de  sabio, 
De  discreto,  galán,  y  Cortesano: 

Es  Don  Antonio  ilustre  Cauallero, 
Para  cuya  alabanca  mueue  el  labio, 
Quanto  Dios  puso  en  el  linage  humano. 


De  Lope  de  Vega  Carpió,  Secretario  del  Marques 
de  Sarria. 

SONETO. 

Vn  gran  Cortes,  y  vn  grande  cortesano 
Autores  son  desta  famosa  historia, 
Si  Cortes  con  la  espada  alcanca  gloria, 
Vos  con  la  pluma,  ingenio  soberano. 

Si  el  vence  al  Indio,  deue  á  vuestra  mano 
Que  no  venga  el  olvido  su  memoria, 

Y  assi  fue  de  los  dos  esta  victoria, 

Que  si  es  Cesar  Cortes,  vos  soys  Lucano. 

Corteses  soys  los  dos,  que  al  Christianismo 
Days  vos  su  frente  de  laurel  cercada, 

Y  el  vuestra  musa  Bellica  Española: 

Y  aun  mas  Cortes  sois  vos  si  hazeis  lo  mismo 
Que  Cortes,  con  el  corte  de  la  espada, 
Siéndolo  tanto  con  la  pluma  solo. 


¿3 


De  Don  Ivan  de  Saauedra  Guzman,  hermano  del 
Autor. 

SONETO. 

Apolo,  Iuno,  Venus,  Palas,  Marte, 
En  Helicona,  con  las  nueue  hermanas, 

Y  con  las  Ninfas  de  tu  gloria  vfanas 
El  merecido  premio  quieren  darte. 

Al  roxo  Apolo  toca  el  coronarte, 

Y  á  mi  del  nombre  que  del  mundo  ganas, 
Con  las  heroycas  Liras  Soberanas 

Me  toca  de  contento  la  mas  parte. 

Seras  alia  en  la  cumbre  leuantado 
Felice  Antonio,  y  mostró  patrio  nido 
Sera  famoso  con  el  nombre  tuyo, 

Y  el  Mexicano  suelo,  á  quien  has  dado 
Paga  del  hospedaje  recibido, 
Estara  ufano  della  Marte  suvo. 


DeD.  Ivan  de  Casuas  yCeruantes,  yezino  de  México. 

SONETO. 

Quien  despierta  la  Lira  esclarecida 
De  aquel  diuino  Apolo  soberano 
Es  don  Antonio,  cuya  diestra  mano 
Dexara  la  región  enriquecida. 

Como  le  fue  tal  gloria  concedida, 
Transfiriendo  en  divino  el  ser  humano? 


24 

El  Cielo  se  la  dio,  que  es  caso  llano 
Tenerla  mas  que  Apolo  merecida. 

Canta  de  agrestes  triunfos  las  proezas 
De  felices,  diuinos  Cortesanos, 
Que  tan  celebres  plumas  ha  costado, 

No  canta,  pero  cuenta  las  grandezas 
De  aquellos  inuencibles  Castellanos, 
Que  á  la  inmortalidad  se  han  consagrado. 


De  Alonso  de  Gueuara. 

SONETO. 

Si  por  su  Homero  Grecia  fue  ensalcado, 
Llamándose  felice  y  venturosa, 
Y  Mantua  por  Virgilio  es  tan  famosa, 
Que  por  Dios  en  estatua  fue  adorado. 

Y  si  Ariosto,  y  Petrarca  han  alcancado 
Eterno  nombre,  y  fama  tan  gloriosa, 
Por  auer  de  su  historia  sonorosa, 
El  mundo,  los  concetos  celebrado. 

Quanto  con  mas  razón  podra  estimarse 
La  nueua  España,  pues  vn  nueuo  Apolo 
Tan  dulcemente  canta  su  conquista, 

En  el  mundo  merece  eternizarse, 
Tanto  por  escritor  vnico  y  solo, 
Como  por  verdadero  coronista. 


Gerónimo  Ramírez   Secretario  del  Marques  del 
Valle,  a  Don  Antonio  de  Saauedra  y  Guzman. 

SONETO. 

Si  la  nobleza  ilustra  la  persona, 

Y  en  ella  sola  tanto  bien  se  encierra: 
Si  se  estima  saber  medir  la  tierra, 

Y  subir  á  la  cumbre  de  Elicona: 
Si  da  gusto  la  historia  y  aficiona, 

Con  auisos  de  paz,  hechos  de  guerra: 

Si  cuando  brama  el  viento,  el  mar  se  cierra, 

Regir  ñaue  mereció  corona: 

Estad  seguro  (Antonio)  de  la  gloria, 
Que  ya  os  promete  el  siglo  venidero, 
Texiendo  para  vos  inmortal  Yedra: 

Pues  soys  Poeta,  y  padre  de  la  historia, 
Geómetra,  y  experto  marinero, 

Y  soys  al  fin  Guzman  y  Saauedra. 


Del  Sargento  Mayor  Lázaro  Luys  Liranco. 
SONETO. 

Svlcando  mares,  dando  vela  al  viento, 
Rumbos  no  conocidos  nauegando 
Llego  a  Tenuchtitlan  el  gran  Fernando 
Cortes,  y  grande  en  obra  y  pensamiento, 

Consultado  con  Dios  su  santo  intento. 
A  vezes  como  Apóstol  predicando, 
Per.— 3 


26 

Y  otras  con  fuerte  bra9o  peleando 
Derribo  el  Babilónico  cimiento. 

Rompió  al  Demonio  el  cetro  del  Imperio, 
Donde  como  tirano  apoderado 
Estaua  contra  Dios  haziendo  guerra. 

Hijo  del  Sol  de  aquellos  fue  llamado, 
A  quien  da  nueua  luz  en  su  emispherio, 
Por  don  Antonio  Sol  de  aquella  tierra. 


Del  Capitán  Hernando  de  Mena. 
SONETO. 

Qve  Capitán,  ó  General  huuiera, 
Que  viendo  yr  á  Moyses  tras  el  ganado, 

Y  al  mochacho  Dauid  tan  oluidado, 
Que  por  sus  camaradas  los  quisiera. 

Quien  á  los  doze  pobres  juntos  viera, 
Que  sin  armas  el  mundo  han  conquistado, 
Quien  al  triste  Colon  tan  desechado, 
Quien  á  Cortes  en  Cuba  conociera. 

Muéstranos  Dios  en  esto,  que  es  su  gloria 
Hazer  cien  mili  millares  sobre  vn  cerro, 

Y  hazer  hechuras  pobres  de  su  mano, 
Haziendo  á  don  Antonio  que  esta  historia 

Cante,  con  ser  tan  grande  cauallero 
Honra  del  pueblo  ilustre  Mexicano.- 


*7 


Del  Licenciado  Vicente  de  Espinel. 
SONETO. 

Ofrece  el  mundo  en  obediencia  á  España 
El  nueuo  y  rico  Ocidental  tesoro, 
Dones  le  da,  apesar  del  Turco  y  Moro 
Lá  región  del  Oriente  mas  estraña. 

Quanto  Neptuno  con  sus  ondas  baña, 
Riende  sus  popas,  tachonadas  de  oro, 
Y  al  fin  parece,  y  pierde  su  decoro, 
Que  el  tiempo,  y  su  valor  nos  desengaña. 

Vos  nos  trays  vn  don  incorruptible, 
Que  el  tiempo,  ni  la  edad  jamas  consuma 
De  claro  ingenio,  eterno  en  la  memorra 

Vn  Peregrino,  tal,  que  no  es  visible, 
Qual  deue  al  otro  "de  los  dos  mas  gloria, 
Vos  por  su  espada,  ó  el  por  vuestra  pluma. 


CASTO  PRIMERO, 


QUE  TRATA  LA  SALIDA  DE  CORTES  CON  SU  ARMADA 
DE  CUBA,  Y  TORMENTA  QUE  TUUO. 


Heroycos  hechos,  hechos  hazañosos, 
Empresas  graues,  graues  guerras  canto 
De  aquellos  Españoles  belicosos, 
Que  al  mundo  dexaran  vn  nueuo  espanto: 
Pues  con  audas  esfuerzo,  y  valerosos 
Hechos:  con  pecho  pió  y  zeío  santo, 
Reduxeron  tan  barbaras  naciones 
De  sus  ritos  infieles  y  opiniones. 

O  cielo  inmenso,  tu  favor  invoca 
Mi  débil  pluma  y  animo  ofuscado 
Que  si  tu  auxilio  y  mano  no  me  toca, 
Perdermehe  en  el  camino  comencado: 
La  causa  es  tuya,  y  solo  a  ti  te  toca 
Ser  mi  frágil  espíritu  alumbrado 
De  luz  .sagrada,  y  soberano  aliento, 
Diuino,  en  tan  diuino  fundamento; 


3° 

Sujeto  a  vuestras  manos  llego  vfano, 
Sacro  Filipo,  fénix  caudaloso,    ' 
A  hazer  fácil  el  camino,  y  llano, 
Que  a  todos  es  difícil  y  escabroso: 
No  hay  cosa  limitada  a  vuestra  mano, 
Que  aunque  el  hado  me  fuese  riguroso 
A  mi  pluma  daréis  tan  alto  búelo, 
Que  se  eternize  en  el  impireo  cielo. 

Cenizas  viuas  de  aquel  fuego  ardiente, 
Del  diuino  Filipo  esclarecido, 
Cuya  viua  memoria  eternamente 
No  borraran  los  tiempos,  ni  el  oluido: 
Ya  la  luz  del  Ocaso,  y  del  Oriente 
En  la  región  celeste  se  ha  escondido, 
A  donde  goza  alegre  nueua  vida, 
Imperando  en  la  gloria  esclarecida.    0 

Enmudezca  la  lengua  mas  limada, 
Suspéndase  el  espiritu  mas  fuerte, 
Lamente  el  mundo  y  patria  desdichada 
El  lastimoso  golpe  de  la  muerte: 
Pues  vemos  la  coluna  derribada 
Que  el  mundo  sostenía;  ay  dura  suerte 
Quanto  quitaste  y  diste  en  vn  momento 
De  pena  al  suelo,  y  gloria  al  sacro  assiento. 

Dichosissimo  fruto  de  aquel  Cario, 
Inuicto  Cesar  nuestro  tan  famoso, 
Cuyo  estraño  valor  no  ay  quien  pintarlo 
Ose,  y  es  en  no  osar  mas  venturoso: 
Y  ansi  no  he  de  animarme  á  ponderarlo 
Viendo  que  he  de  perderme  de  animoso 
Alia  en  el  cielo  inmenso  y  gloria  altiua 
Es  bien  dexarlo,  donde  esta  tan  biua. 


ínclito  y  gran  Monarca  nuevo  al  mundo, 
De  dos  Cesares  tales  produzido, 
Que  aunque  el  tercero  soys,  soys  sin  segundo 
De  quantos  cubre  el  cielo  esclarecido: 
En  vos  pongo  el  intento,  en  vos  le  fundo, 
Prestad  jouen  inuicto  atento  oydo, 
Que  no  ay  con  vos  Señor  inculta  via, 
Que  soys  el  claro  Norte  que  nos  guia. 

Ea  excelso  Filipo  poderoso,  ' 
De  tantos  Reynos  Rey  justo  heredero, 
Con  cuyo  bien  el  orbe  venturoso 
Se  glorifica  en  gozo  verdadero: 
Mostrad  diuino  artífice  dichoso, 
Vuestra  lauor  en  tronco  tan  grossero, 
Que  si  el  buril  poneys  de  vuestra  mano, 
Todo  se  facilita  y  haze  llano. 

Sol  de  justicia,  luz  diuina  y  pura, 
Nacida  de  la  luz  resplandeciente, 
Antorcha  luminosa,  que  assegura 
El  dia  claro,  alegre,  y  refulgente: 
Alcance  yo  vna  parte  de  ventura, 
A  tan  estrecho  passo  conuiniente, 
Con  cuya  fuerca  voy  seguro  y  cierto 
De  poner  mi  caudal  en  saluo  puerto. 

Yra  mi  pequeñuela  naueziüa 
A  el  seguramente  encaminada, 
Iusto  sera  Señor  que  en  recibilla 
Paguéis  la  voluntad  bien  empleada: 
A  vuestro  amparo  y  protecion  se  umilla, 
Que  no  va  menos  bien  auenturada, 
Mirad  el  fauor  que  lleua  de  su  parte 
Contra  el  mundo  embidioso,  v  fiero  marte. 


3* 

Suplicóos  Sacro  Cesar  humildemente, 
Que  sea  en  vuestro  albergue  recebida, 
Que  ya  que  no  es  el  don  equiualente, 
Es  grande  hazaña  el  yros  ofrecida: 
También  lo  hago  inuicto  Rey  Potente, 
Porque  siendo  de  vos  fauorecida, 
Esto  solo  podría  eternizarme, 
Y  en  inmortal  assiento  consagrarme. 

Solo  ganar  á  México  pretendo, 
Contando  las  proezas  señaladas, 
La  batalla  cruel  el  trance  horrendo, 
La  fiereza  y  rigor  de  las  espadas: 
El  sangriento  murmullo,  el  brauo  estruendo 
De  las  barbaras  vozes  leuantadas, 
Que  querer  reduzirlo.  á  breue  suma, 
Solo  es  bastante  la  diuina  pluma. 

O  si  fortuna  aqui  me  concediesse 
Tan  elegante  lengua,  que  pudiera 
Satisfazer,  y  ansi  satisfiziesse    •  » 

Qual  es  mi  voluntad  pura  y  sinzera: 
No  porque  gloria  alguna  se  me  diesse, 
Que  no  pretendo  tal,  ni  Dios  lo  quiera, 
Mas  por  pintar  al  viuo  las  hazañas 
De  la  nación  Christiana,  y  las  estrañas. 

O  Española  nación,  de  quanta  gloria 
Tenéis  el  mundo  siempre  enriquezido, 
Con  hazañosos  hechos  de  vitoria, 
Dignos  de  premio,  á  tal  honor  deuido: 
Que  obscureciendo  siempre  la  memoria 
De  otro  cualquier  poder  engrandecido, 
Con  áspero  rigor  de  bra<;o  fuerte 
Lo  oprime,  y  lo  su  sujeta  á  cruda  muerte, 


33 

O  famoso  Cortes,  Cortes  diuino, 
Gloria  del  Nuevo  Mundo,  y  patria  nuestra, 
Como  haziendo  al  valer  ancho  camino 
Con  mano  poderosa,  y  fuerte  diestra, 
A  pesar  de  fortuna,  y  su  destino, 
Diste  de  su  valor  tan  clara  muestra, 
Sulcando  el  ancho  mar  del  Ocidente, 
Quedaste  eternizado  entre  la  gente. 

Era  Hernando  Cortes  de  Extremadura, 
De  nobles  padres,  limpia  estirpe  y  clara, 
A  quien  con  larga  mano  la  ventura 
Aquel  inuicto  pecho  no  fue  auara; 
El  ser,  valor,  prudencia,  y  la  cordura, 
El  animo  inuencible,  industria  rara 
Sera  querer  pintarlo  humana  pluma 
Poner  en  vn  garuango,  el  mundo  en  suma. 

No  fue  bien  por  Cortes  sabido,  quando 
Del  Nueuo  mundo  tuuo  alguna  lumbre, 
Que  al  punto  al  brauo  pecho  fue  incitando 
Teniendo  de  valor  rara  costumbre: 
El  fin  de  su  jornada  frabricando, 
Aspira  a  no  parar  hasta  el  profundo, 

Y  llegar  con  su  Rey  tan  a  las  manos 
Que  le  sujete  Imperios  de  tiranos. 

En  la  isla  de  Cuba  acaso  estaua 
El  famoso  Cortes  entretenido, 
En  actos  virtuosos  se  ocupaua, 

Y  era  en  aquella  tierra  obedecido: 
A  seruir  á  su  Rey  siempre  aspiraua 
Con  animo  y  valor  engrandezido, 

A  Cario  Emperador,  señor  del  mundo,, 
ínclito  abuelo  vuestro  sin  segundo. 


34 

Estando  ya  muy  cierto  y  enterado 
Que  auia  hazia  la  parte  de  Ocidente 
Vn  Reyno  de  lugares  muy  poblado, 

Y  muchedumbre  de  diuersa  gente: 
Hallando  en  si  valor  tan  sublimado, 
Qual  era  necessario  y  conuiniente, 
El  Real  estandarte  en  si  recibe, 

Y  a  fijarle  mas  alto  se  apercibe. 

Después  que  el  gran  Cortes  huuo  ordenado 
Que  estuuiessen  las  naos  aderacadas, 
Teniendo  ayuntamiento  congregado 
De  soldados,  y  escuadras  señaladas: 
Capitanes,  y  Alférez  ha  nombrado, 
Dando  plagas  á  gentes  estimadas, 
Poniendo  en  todo  orden  tan  cumplida, 
Que  nada  auia  fuera  de  medida. 

A  Antonio  de  Alaminos  mando  luego 
Que  sin  tardarse  vn  punto  compusiesse 
La  marinera  gente,  y  con  sossiego 
Vergas  en  alto  los  nauios  pusiesse: 
Para  que  en  dando  á  vna  piega  fuego, 
Las  aferradas  anclas  recogiesse, 

Y  tan  a  punto  el  viento  los  hallasse, 
Que  la  armada  del  puerto  los  sacasse. 

El  Piloto  responde,  que  sin  duda 
Seria  obedecido  su  mandado, 

Y  dando  el  dia  siguiente  el  tiempo  ayuda 
Comengara  el  viage  desseado: 

Y  parece  estar  fijo,  sino  muda, 

Que  esta  en  el  Leste  franco  ya  assentado 
Por  que  la  oposición,  que  es  la  maestra, 
Viento  seguro  y  gran  bonanca  muestre. 


35 

Y  aunque  al  principio  hizo  compañía 
Con  el  Gouernador  que  en  Cuba  estaua 
Con  presupuesto  que  en  demanda  yria 
De  Quimpeche,  que  entonces  se  llamaua: 
Porque  ninguno  supo,  ni  sabia 

De  México,  ni  como  se  nombraua, 
Mas  con  codicia  del  rescate  de  oro 
Yuan  ceuados  solo  del  tosoro. 

Primero  auia  Grijalua  alli  venido, 
Con  muchas  cosas  de  quinquillería, 
A  la  voz  que  Vclazquez  auia"  oydo 
Del  oro  y  plata  que  de  alli  venia: 

Y  ansi  como  a  sobrino  tan  querido 
Le  embio  para  ver  lo  que  trahia, 

Y  visto  que  hallo  seguro  puerto, 
Huuo  en  la  compañía  desconcierto. 

Bien  creyó  el  buen  Velazquez  que  faltando 
Su  ayuda  al  gran  Cortes,  que  no  podría 
Sustetentarse,  y  andaua  imaginando 
Como  el  trato  y  concierto  desharía: 
Mas  el  brauo  Cortes  se  fue  aprestando, 
Con  las  grandes  ayudas  que  tenia, 
•Y  esto,  y  estar  tan  grato  le  ha  obligado 
A  no  inouar  entonces  lo  tratado. 

Y  estando  ya  aprestado  con  su  gente 
En  demanda  de  aquella  nueua  tierra, 
Con  Ucencia  que  tuuo'abiertamente, 
Al  rescate  poblar  y  hazer  guerra: 

Y  que  le  señalauan  juntamente 

Veedor  que  fuesse  á  ver  lo  que  en  si  encierra, 
Por  todo  lo  que  al  Rey  perteneciesse 
De  los  quintos  y  gente  que  se  diesse. 


36 

Y  como  a  graues  cosas  aspiraua 
Vista  la  comisión  que  le  entregaron, 

Y  que  en  ella  a  el  solo  señalaua, 
Aunque  muchos  lo  propio  han  procurado. 
Todo  lo  proueyo  quanto  restaua 

Que  Andrés  de  Duero  y  estos  le  ayudaron, 
Con  cinco  mili  ducados  de  oro  fino, 
Que  fue  muy  gran  socorro  a  su  camino. 

O  supremo  secreto  no  entendido, 
O  misterio  del  bien  sacro  y  divino, 
A  cuya  voluntad  es  remitido, 
Por  causa  que  a  su  ser  mejor  conuino: 
Que  ofreciéndose  a  muchos  el  partido, 
Nadie  sino  Cortes  en  el  auino, 
A  quien  con  orden  celestial  y  pura 
Le  fue  guardado  el  bien  de  tal  ventura. 

Quedo  Diego  Velazquez  muy  confuso, 
De  ver  lo  que  Cortes  auia  podido, 
Sin  poder  impedirle,  aunque  le  puso 
Mili  contrastes,  que  en  vano  le  han  salido: 

Y  como  luego  se  apresto,  y  se  puso 
A  fuer  de  guerra,  y  era  tan  tenido, 
No  se  atreuio  á  estoruarselo  de  hecho 
Temiendo  mas  el  daño  que  el  prouecho. 

La  bella  esposa  de  Titon  famosoj 
Del  materno  regazo  auia  salido 
Con  su  frente  y  cabello  luminoso, 
Dexando  vfano  el  mar  y  esclarecido: 
Cuando  Cortes  Pujante,  y  animoso 
A  recoger  su  gente  ha  preuenido, 
Qual  ligero  corriendo  va  a  embarcarse,- 
Qual  en  el  alma  siente  el  dilatarse. 


SI 

Qual  suelen  las  hormigas  diligentes, 
Frequentar  en  la  dulce  Primauera, 
Andando  muy  solicitas  siruientes, 
Asidas  de  su  carga  placentera: 
No  con  menos  bullicio  yuan  las  gentes 
Desde  el  dexado  aluergue  a  la  ribera, 
Cargados  del  fardaje,  y  bastimento 
Despoblando  su  pobre  alojamiento. 

Y  a  punto  ya  la  gente,  y  embarcada, 
Llego  la  virazón  de  la  mañana, 

Que  no  era  dellos  poco  desseada 
En  la  imaginación,  haziendo  llana 
La  furia  mas  indómita  y  dañada, 

Y  sujetarla  a  la  nación  Christiana, 

Y  ansi  con  gran  ruydo  de  mosquetes, 
Fijan  la  real  vandera  y  gallardetes. 

Y  disparando»mucna  artillería, 
Las  encogidas  velas  se  largaron, 

Y  con  voz  de  instrumentos  y  alegría, 
A  las  inchadas  olas  se  entregaron: 
Lleuan  al  Oeste  la  derecha  vía 

Al  Oeste  la  csperanca  encaminaron, 

Y  estando  ya  del  puerto  algo  aléjalo 
Sus  naos  el  gran  Cortes  ha  congregado. 

Llegados  los  nauios  a  buen  trecho, 
Llamo  a  sus  Capitanes  y  Soldados, 
En  cuyos  bracos  va  bien  satisfecho,. 
A  pesar  de  fortuna  y  de  los  hados: 

Y  assegurado  desto  el  brauo  pecho, 
Viendo  que  estauan  todos  congregados, 
Con  graue  voz  con  animo  atreuido, 
Les  dixo  ansi  Cortes  engrandecido. 

Per. — 4 


3* 

Ya  veis  que  el  sumo  bien  del  alto  cielo 
Aquel  inmenso  padre  Sacro  Santo, 
Vnico  criador  luz,  y  consuelo, 
Nos  dio  su  fe,  y  su  Evangelio  Santo: 
Para  que  predicándolo  en  el  suelo, 
Quedasse  a  el  sujeto  todo  cuanto 
Humano  entendimiento  y  razón  tiene, 
Y  en  su  diuina  ley  esto  preuiene. 

Mirad  el  dulce  yugo,  y  suaue  carga, 
Que  esta  dichosa  ley  nos  assegura, 
Mira  el  pesado  peso  que  descarga, 
La  vida  mas  cargada  de  amargura: 
No  es  poco  el  premio,  no,  ni  se  os  alarga 
El  galardón  eterno  y  la  ventura, 
Que  aun  no  solo  le  vemos  en  el  suelo, 
Mas  danos  los  tesoros  de  su  cielo. 

Gran  honra  suele  ser  a  wi  buen  sirviente 
Agradar  al  Señor,  a  quien  se  inclina, 
Mostrando  su  desseo  diligente, 

Y  a  su  gusto  le  mide  y  le  encamina: 
Hazelo  por  el  premio  suficiente, 
Tras  este  intento  va,  tras  el  camina, 
Camina  su  desseo  por  el  premio, 
Sin  osar  apartarse  de  su  gremio. 

Pues,  o  Señor  del  mundo  si  tus  dones 
Son  tan  inacesibles  y  grandeza, 
Como  serán  bastantes  mis  razones, 

Y  muda  lengua  a  tan  suprema  alteza: 
Que  os  puedo  yo  dezir  aqui  varones, 
Con  mi  imprudente  ingenio  y  mi  rudeza, 
Si  no  que  el  fin  de  todo  nuestro  intento, 
Es  publicar  tan  alto  sacramento. 


39 

La  Té  del  Evangelio  en  que  viuimos, 
Los  tesoros  del  cielo  y  dones  tantos, 
El  bautismo  que  todos  recebimos, 
La  penitencia  y  mandamientos  santos: 
Publiquemoslo  ansi,  qual  lo  sentimos, 
Demos  de  aquestos  bienes  pues  son  tantos 
Aquella  ignota  gente  y  apartada, 
Que  de  tan  alto  bien  está  priuada. 

Mirad  que  aunque  os  parezca  el  passo  estrecho, 

Y  la  carga  pesada  que  traemos, 

De  que  pienso  sacar  tanto  prouecho 
Que  enflaquezer,  vn  punto  no  deuemos: 
Mirad  la  justa  causa,  y  el  derecho, 
La  razón,  y  justicia  que  tenemos, 
Que  el  sumo  Padre  eterno,  e  infinito 
Alumbrará  el  intento  en  tal  confuto. 

La  hambre,  frió,  sed,  y  áspera  vida, 
El  duro  lecho  de  miserias  lleno, 
A  questa  ignota  via  nos  combida, 
Priuandonos  de  un  solo  dia  bueno: 
Vereys  en  tanta  gloria  conuertida, 
Quitándola  de  aquel  poder  ageno, 
Que  quien  la  amarga  vida  no  ha  gustado, 
La  dichosa  y  el  bien  no  ha  bien  juzgado. 

Y  aunque  es  tan  poco  el  numero  de  gente, 
Que  a  tanta  inumerable  va  buscando, 
Ai  fin  es  nación  barbara,  imprudente, 

Y  esto  con  el  valor  vuestro  pesando: 
Vereys  en  quanto,  y  quanto  es  diferente 
El  numero  al  esfuerco  dijo  Hernando 
Cortes,  con  el  semblante  denodado, 
Poniéndose  de  blanco  colorado, 


4o 

Mirad  o  compañía  valerosa, 
La  ocasión  que  a  las  manos  se  os  ofrece, 
Mirad  quanta  fortuna  es  poderosa, 

Y  quanto  a  los  osados  engrandece: 
Mirad  quanto  la  fama  haze  dichosa 
La  muerte  que  a  mayor  vida  se  ofrece, 
Que  siendo  en  las  batallas  padecida 
Haze  glorioso  fin,  y  eterna  vida. 

Quanto  y  mas  que  los  hechos  valerosos 
Que  a  vuestro  braco  fuerte  ha  remitido, 
Espero  que  serán  tan  hazañosos, 
Que  el  contrapuesto  mar  tendrá  oprimido: 

Y  en  el  terrestre  assiento  a  los  furiosos 
Barbaros  su  poder  dareys  rendido, 
Haziendo  que  el  rigor  de  vuestras  manos 
Sujete  cien  mil  mundos  de  tiranos. 

Adquiris  gloria  y  honra,  qual  conuiene, 
Supuesto  que  venceys  con  muerte,  o  vida, 
Que  si  la  parca  rigurosa  viene, 
La  vida  eterna  y  cierta  es  adquirida: 

Y  la  honra  y  valor  que  el  vencer  tiene, 
Paga  la  eterna  fama  esclarecida; 

Y  es  supremo  estatuto  y  ley  foreosa 

Por  mi  ley,  y  mi  Reyno  exceptuar  cosa.   - 
Y  ansi  os  prometo  por  el  alto  cielo, 

Y  por  la  fe  de  Christo  consagrado, 

Que  hasta  que  en  mi  falte  el  mortal  velo, 
No  hede  dexar  vn  punto  vuestro  lado: 

Y  no  es  justo  que  desto  ayays  rezelo, 
Pues  moriré  también  auenturado, 
En  las  manos  de  amigos  verdaderos, 

Y  de  tan  principales  caualleros. 


4¿ 

Todos  le  respondieron  muy  briosos, 
Vuestro  valor,  que  excede  al  mas  crecido, 
Hará  nuestros  desseos  tan  dichosos, 
Que  lo  invencible  fácil  sea  rendido: 
En  cuya  fuerte  diestra,  y  valerosos 
Hechos  de  aqueste  pecho  engrandecido, 
La  graue  carga  auemos  descargado, 
Ayudando  alleuarla  a  vuestro  lado. 

Alli  los  mas  humildes  corazones 
luán  de  fiera  colera  encendidos, 
Deseossos  de  ver  las  ocasiones 
En  que  mostrarle,  y  ser  mas  conocidos: 

Y  las  mas  arrogantes  intenciones 
Callauan,  por  que  estauan  oprimidos, 
Remitiéndolo  al  braijo,  y  braua  espada, 

Y  a  la  razón  y  hora  desseada. 
Conuiene  no  mostrar  ligero  passo 

En  materia  tan  alta  y  excelente, 

Y  el  que  me  juzgue  en  algo  escaso 
Culpe  al  talento  mió  insuficiente: 

No  es  mi  caudal  el  que  requiere  el  caso, 
Por  que  era  necessario  mas  prudente, 

Y  si  pusiere  objeto  a  mis  razones 

Bien  lo  merece  el  que  anda  en  opiniones. 
Haré  en  tan  larga  historia  breue  suma, 
Hasta  llegar  al  punto  señalado, 
Si  la  torpe  grossera  y  débil  pluma 
No  me  falleze  al  tiempo  mas  forcado: 
Ninguno  piense,  crea,  ni  presuma, 
Que  me  cuesta  trabajo,  ni  cuydado, 
Solo  diré,  que  es  la  verdad  sacada 
De  la  verdad  mas  pura  y  acendrada. 


Iusto  sera  señor  que  se  os  refiera 
El  numero  de  gente  que  venia, 
La  tra$a,  el  modo,  el  orden  y  manera, 

Y  el  adérente  que  Cortes  traía: 

No  es  necessario  hazer  muy  gran  quimera 
Ni  aun  creo  embotare  la  pluma  mia, 
Ni  quiero  vsar  lo  que  otros  escritores, 
Que  matizan  las  faltas  con  colores. 

Quinientos  hombres  son  los  que  venian, 
Sin  la  gente  de  mar,  que  es  otra  cuenta, 
Treze  cauallos,  y  onze  naos  traian, 
Ballestas  y  arcabuzes  son  cinquenta: 
Con  seys  tiros  de  bronze  guarnecían 
La  gruesa  armada  de  qualquiera  afrenta, 
Cinquenta  marineros  van  cabales, 

Y  dozientos  amigos  Indios  tales. 
O  felices  despojos  empleados 

A  fin  de  tanta  gloria,  y  esperanza, 
O  mártires  tan  vienauenturados, 
Que  ansí  a  la  ley  diuina  days  pujanca: 
O  seruicios  a  Dios  tan  bien  pagados, 
Ganados  solo  con  espada  y  lanca, 
O  trabajos  en  gloria  conuertidos, 
Siendo  los  mas  ganados  los  perdidos. 

Que  tesoros,  que  bien,  ni  que  grandeza 
Ni  que  viuir  mas  quieto  y  descansado, 
Ni  que  regalo  de  mayor  alteza, 
Ni  que  mayor  y  mas  sublime  estado: 
Que  de  vna  vida  de  tan  gran  bexeza 
Os  veays  en  la  gloria  colocado, 
A  donde  son  los  bienes  eternales, 
En  los  supremos  coros  celestiales. 


43 

Aquellos  passos,  ásperos  y  estrechos, 
Donde  la  vida  apenas  se  saluaua, 
Aquel  velar  continuo,  y  malos  lechos, 
Que  e!  miserable  Cuerpo  continuaua: 
Aquel  rigor  de  embrauecidos  pechos, 
Que  a  manos  de  tiranos  os  lleuaua, 
Para  sacrificaros  en  el  suelo, 
Con  que  estays  ensalcados  en  ei  cielo. 

Pocos  fuistes  sin  duda,  al  fin  mirado, 
El  numero  era  poco  de  Christianos, 
Mas  parecistes  muchos,  bien  juzgado, 
Conforme  al  gran  rigor  de  vuestras  manos: 
Pocos  tan  gran  Imperio  aueis  ganado, 
Poniendo  duro  yugo  a  los  tiranos, 
Pocos,  pero  el  valor,  y  la  vrabeza 
Exemplo  nos  mostró  desta  grandeza- 
Este  es  señor  el  numero  inuencible, 
Que  lleuaua  Cortes  muy  satisfecho, 
De  poner  subjecion  en  lo  impossible, 
Como  en  caso  justissimo  y  derecho: 
Sin  duda,  casi  es  caso  no  posible, 
Tener  tanta  osadia  humano  pecho, 
Mas  nunca  fue  contraria  ves  alguna 
Al  osado  la  ayuda  de  fortuna. 

Vino  por  Capitán  de  los  primeros 
Francisco  de  Montejo  el  valeroso, 
Cauallero  entre  muchos  caualleros, 
Valiente,  fuerte,  diestro  y  animoso; 
Adelantado  entre  cien  mil  guerreros 
A  quien  nunca  fue  el  cielo  riguroso, 
Dándole  siempre  tan  dichosa  suerte, 
Que  eternizo  su  vida  con  la  muerte. 


44 

O  felice  don  Pedro  de  Aluarado, 
Inuicto  Capitán  tan  valeroso, 
Que  a  nuestra  edad,  y  al  siglo  mas  dorado 
Con  tu  valor  te  hazes  mas  dichoso: 
Ati  solo  la  fama  ha  consagrado 
En  la  esfera  de  Marte  sanguinoso, 
A  quien  hizo  temer  y  teme  oy  dia 
El  rigor  de  tu  braco  y  osadía. 

Al  gran  Alonso  de  Auila  imagino, 
Que  no  es  justo  dexarle  solo  vn  punto, 
A  quien  obras  heroycas  hazen  digno, 
De  eterno  nombre  en  todo  el  mundo  junto: 
Haziendo  con  la  espada  ancho  camino 
Acosta  de  tanto  hombre  ya  difunto, 
Cuya  memoria  la  ocasión  me  impide 
Por  lo  que  la  razón  al  llanto  pide. 

Y  tu  Diego  de  Ordaz,  que  al  nueuo  mundo 
(De  tan  dura  ceruiz  y  yugo)  pusiste, 
Siendo  en  todo  primero  y  no  el  segundo 
En  los  famosos  hechos  que  emprendiste: 
Tu  animo  aspiraua  hasta  el  profundo, 
Como  tan  claras  muestras  desto  diste, 
Subiendo  a  aquel  bolean,  y  cueua  obscura, 
Adonde  no  llego  humana  criatura. 

A  Christoual  de  Olid  veo  sentado 
En  lo  mas  alto  que  la  fama  puede, 
Que  sus  famosos  hechos  han  ganado, 
Que  en  tal  lugar  eternizado  quede: 
O  Capitán  tan  bienauenturado, 
Aquien  fortuna  tanto  bien  concede, 
Que  enoblecida  quede  tu  memoria, 
Pues  por  ti  se  canto  tan  gran  vitoria. 


45 

Era  el  íaraoxo  Jorge  de  Aluarado 
Capitán  entre  todos  excelente, 
Tenido,  obedecido,  y  estimado, 
Por  ser  tan  valeroso  y  tan  prudente: 
La  fama  le  leuanta  en  aquel  grado 
Que  merece  guerrero  tan  valiente 
Sagaz,  astuto,  cuerdo  en  su  dotrina, 
Con  muy  docta  y  esperta  diciplina. 

O  Francisco  de  Moría  valeroso 
Capitán  muy  nombrado  en  esta  tierra, 
Cuyo  pecho  constante  y  animoso 
Mostró  bien  su  valor  en  paz  y  en  guerra: 
Eras  para  mas  que  esto  poderoso, 
Pues  en  tu  fuerte  diestra  mas  se  encierra 
Que  con  solo  rigor  de  propias  manos, 
Sujetastes  aquel  mundo  de  tiranos. 

O  "Capitán  Francisco  de  Salceda, 
Valiente,  astuto,  cuerdo  y  reportado, 
Que  estas  en  lo  postrero  de  la  rueda, 
Hallándote  fortuna  en  tal  estado: 
Alentare  mi  voz,  aunque  no  pueda 
En  loor  de  tu  braco  tan  nombrado, 
Mas  creo  que  me  estara  bien  suspendello, 
Pues  no  podre  saber  encarecello. 

Y  tu  gran  Capitán  luán  de  Escalante, 
Cuyo  valor  renueua  tu  memoria, 
Siendo  siempre  el  primero  en  yr  delante, 
Para  quedar  eternizado  en  gloria: 
Quan  altiuo,  animoso  y  arrogante 
Fuyste  en  los  hechos  de  tu  graue  historia, 
Poniendo  en  ellos  toda  tu  esperanca, 
Y  en  las  hazañas  de  tu  espada  y  lanca. 


4« 

O  Tuan  Velazquez  de  León  nombrado, 
León  famoso,  de  famosos  hechos, 
En  cuyos  bra9os  has  bien  sustentado, 
El  peso  de  los  passos  mas  estrechos: 
O  león  carnicero,  ensangrentado 
De  los  mas  varoniles  y  altos  pechos, 
De  la  sangre  de  barbaros  valientes, 
Dándoles  muerte  cruda  con  tus  dientes. 

Ya  voy,  ya  llego  a  ti  Puertocarrerro, 
Francisco  Hernández  de  tan  alto  nombre, 
Ya  te  vi  que  eras  siempre  tu  el  primero, 
Y  se  que  eres  muy  digno  de  renombre; 
O  animo  inmortal,  o  braco  fiero, 
Que  diste  mundo  al  Rey,  y  a  Dios  tanto  hombre, 
Sujetando  vna  ley  tiranizada, 
A  la  de  Iesu-Christo  consagrada. 

A  Pedro  de  Escobar  me  llego  vn  poco, 
Que  fuera  menester  vn  siglo  entero, 
Para  decir  lo  menos  y  lo  poco, 
Que  merece  tan  noble  cauallero: 
Mas  no  pienso  cansar  mi  selo  loco 
Viendo  que  he  de  faltar  en  lo  que  quiero, 
Alia  a  la  eterna  fama  lo  remito, 
Donde  sin  faltar  punto  estara  escrito. 

Para  solo  vn  varón  fue  reseruado 
El  mas  supremo  assiento  de  la  Luna, 
Que  allí  le  tiene  puesto  y  leuantado 
La  varia  e  instable  diosa  de  fortuna: 
Alli  le  dexo  firme  y  colocado, 
No  qual  carga  pesada  ni  importuna, 
Que  alegre  a  Sandoual  le  da  la  diestra, 
Quedándose  sentada  a  la  siniestra. 


47 

No  es  licito  passarme  tan  de  passo, 
Aunque  demás  de  lo  que  he  prometido, 
Mas  por  que  no  me  tengan  por  escaso 
Tocare  lo  importante  sucedido: 
Para  poder  llegarme  passo  a  passo, 
Sino  doy  a  la  costa  de  perdido, 
Pero  si  me  escapare,  Dios  mediante, 
Con  su  diuino  auxilia  yre  adelante. 

Salió  Cortes  a  nueue  dias  contados 
De  nouiembre,  y  diez  mas  a  quenta  mia, 
Del  año  de  diez  y  ocho  ya  embarcado, 
Los  pertrechos  de  guerra  que  traya: 
Y  el  con  sus  marineros  y  soldados, 
Con  seys  nauios  que  juntado  auia 
(En  Cuba)  que  los  otros  se  hizieron 
En  matabas,  y  allí  se  rehizieron. 

Los  poderosos  vientos  van  hinchando 
Las  anchas  velas  en  el  mar  furioso, 
Las  olas  de  Neptuno  van  sulcando, 
De  aquel  profundo  lago  caudaloso: 
Al  Padre  inmenso  van  mil  gracias  dando, 
Viendo  el  prospero  viento  tan  dichoso, 
Mas  la  fortuna  que  en  el  bien  no  dura, 
Mudó  el  alegre  tiempo  en  desuentura. 

El  viento  poco  a  poco  yua  soplando, 
Creciendo  por  momentos  su  violencia, 
El  astuto  Piloto  va  mirando 
El  cielo,  con  cuydado  y  diligencia: 
Las  señales  le  va  el  color  turbando, 
Por  que  en  ninguna  halla  resistencia, 
Que  viendo  una  pequeña  nuuezica 
Gran  tormenta  y  trabajo  significa. 


4» 

Como  el  maluado  lucifer  sevido 
Del  sacro  impireo  Cielo  desterrado, 
Y  al  piélago  profundo  sumergido, 
Por  sola  su  soberbia  derribado: 
Siempre  desde  aquel  punto  Ka  pretendido 
Poblar  su  Reyno,  y  miserable  estado, 
Embidioso  del  Cielo,  y  su  grandeza, 
Ensacando  su  misera  baxeza. 

Luego  que  conoció  el  diuino  fruto, 
Que  la  pujante  armada  prometía, 
Con  libertar  las  almas  del  tributo, 
Que  el  principe  maluado  posseia: 
Por  no  perder  el  misero  estatuto, 
De  aquel  obscuro  Reyno  y  monarquia, 
Conuocb  sus  legiones  y  potencia, 
Para  que  le  hiziessen  resistencia. 

Mouio  a  los  podorosos  quatro  vientos, 
Que  vnanimes  viniessen  conjurados 
Saliendo  de  sus  concauos  assientos, 
De  toda  su  potencia  alimentados: 
Furiosos,  arrogantes  y  violentos, 
Indómitos,  pujantes  y  mezclados 
De  suerte  que  la  flota  sumergida 
Desecha  fuesse,  y  del  gran  mar  sorbida. 

No  fueron  en  cumplirlo  perezosos, 
Que  en  vn  punto  de  súbito  salieron 
Muy  ligeros  bramando  y  tan  furiosos, 
Que  entre  las  mansas  olas  se  metieron: 
El  piloto  exorto  a  los  animosos 
Marineros,  y  al  punto  preuinieron, 
Aferra  dize,  aferra  gente  buena, 
Vayan  dos  diligentes  a  la  entena. 


49 

Y  viendo  que  furioso  el  viento  crece, 

Y  fue  tan  repentino  el  alboroto, 
Con  vn  golpe  que  vino  les  parece, 
A  todos  que  se  auia  el  mástil  roto: 
La  noche  y  nuues  todo  lo  oscurece, 

Y  con  este  temor  grito  el  piloto 

Con  grandes  vozes,  larga  escotas,  larga, 
Que  es  rezio  el  viento,  y  con  violencia  carga. 

Torna  y  dice  turbado,  marineros, 
Amayna'la  mayor  de  romanía, 
Acuden  ayudar  los  passageros, 
Con  toda'la  mas  gente  que  venia: 
Todos  procuran  ser  alli  primeros 
Mas  con  los  alaridos,  y  armonía, 
Qual  por  asir  la  trica  va  al  trinquete, 

Y  amayna  por  icar  el  chifaldete. 

Xime  y  brama  el  soberuio  y  rezio  viento, 
Muéstrase  el  cielo  muy  embrauecido, 
Todo  estaua  rebuelto  en  vn  momento, 
Suena  del  pueblo  misero  el  xemido: 
Nadie  al  fiero  temor  halla  desquento, 
Qualquiera  juzga  ser  del  mar  hundido, 

Y  con  la  furia  ya  la  racamenta 

No  gouernaua  con  la  gran  tormenta. 

Y  viendo  el  pió  Eolo  la  fiereza, 

Que  el  inclemente  Austro  yua  mostrando, 
A  los  concauos  fue  de  su  baxeza, 
Para  yrlos  a  todos  encerrando: 
Piénsalos  oprimir  de  su  braueza, 
Mas  el  aleue  Bóreas  que  aguardando 
Estaua,  que  la  cueua  fuesse  abierta, 

Solio  bramando  por  el  ancha  puerta. 
Per.— 5 


5° 

Y  quantas  cosas  por  el  cielo  halla 
Las  arrebata  con  gran  furia,  y  lleua 
Por  yr  con  mas  violencia  a  la  batalla, 
Donde  su  poderoso  bra(;o  prueua: 
Lleua  consigo  la  infernal  canalla, 
Llega  a  las  naos  la  tormenta  nueua, 

Y  al  mar  las  altas  gauias  decendian, 

Y  sobre  sierras  de  agua  se  subian. 
Las  gúmenas  del  Zefiro  estiradas 

Rechinan,  y  las  jarcias  oprimidas, 
Que  con  súbita  furia  arrebatadas 
Se  veen  aqui,  y  alli  muy  esparcidas: 

Y  las  miseras  gentes  desdichadas, 
En  este  punto  estauan  afligidas, 

Y  Alaminos  mas  que  ellas  afligido 
Bien  creyó  que  su  nao  auia  perdido. 

Póngase  vno  (dize)  en  el  trinquete, 

Y  otro  con  gran  cuydado  asga  la  escota, 
Amura,  amura,  yca  chifaldete 
Timonel  sigue  firme  la  derrota: 

En  esto  vn  turbión  de  ola  acomete, 

Y  en  el  combes  tal  golpe  dio,  que  rota 
Vna  tabla,  calo  por  el  nauío 

Como  si  fuera  vn  caudaloso  rio. 

Aleó  voz  la  gente  miserable, 
Con  la  fatiga  del  morir  forcado, 
Viendo  el  furioso  mar  tan  implacable 
Del  viento,  con  mas  furia  contrastado: 
Vnos  dicen,  o  muerte  miserable, 
Otros  ximiendo  su  inmaturo  estado, 
El  breue  tiempo  que  la  vida  dura, 
Otros  plañendo  están  su  .desventura. 


5i 

Que  llorando  su  suerte  desastrada, 
De  su  querida  madre  se  lamenta, 
Qual  dize  a  la  muger  desuenturada, 
Mira  el  cuerpo,  que  á  peces  alimenta: 
Otros,  o  juuenil  edad  passada 
Quien  sugeto  mi  suerte  a  tal  tormenta, 
Hijos  queridos,  por  hazeros  ricos 
Muero,  dexandoos  pobres,  y  tan  chicos. 

Cortes  con  gran  violencia  va  animando 
A  la  afligida  marinera  gente, 
Con  esfuercos  y  valor  solicitando 
Todo  lo  que  se  ofrece  alli  al  presente: 
A  ratos  a  la  bomba  esta  ayudando, 
Acude  a  lo  forcoso  y  conueniente, 
Exortando  al  piloto,  que  este  fuerte 
Sin  mirar  el  peligro  de  la  muerte. 

lamas  cessaua  el  viento  riguroso, 
Las  miserables  ñaues  fatigando, 

Y  el  alterado  mar  tempestuoso, 
Al  Cielo  pareció  subir  bramando: 
Comienca  el  Austro  mucho  mas  furioso, 
Que  poco  espacio  estuuo  descansando, 

Y  tan  alta  arrojo  la  nauezilla 

Que  a  las  nuues  subió  la  baxa  quilla. 

Qual  veys  traer  el  agua,  que  encañada 
Viene  por  vaso  estrecho,  a  ser  subida 
Con  la  furia  que  trae  apressurada, 
De  súbita  violencia  combatida: 
Assi  se  vio  la  nao  arrebatada, 
De  las  furiosas  olas  impelida, 
Tal  vez  se  vee  llegar  al  alto  Cielo, 

Y  otras  en  el  profundo  y  baxo  suelo. 


5* 

Bóreas  con  vn  ímpetu  violento, 
Al  nauio  de  Moría  fue  bolando, 
Que  casi  le  ha  sacado  de  su  assientó 
La  chilla,  con  las  olas  palpitando: 
El  timón  le  arrebata  en  un  momento, 
Estaua  ya  la  gente  agonizando, 
Aleando  al  Cielo  vozes  y  alaridos, 
Tristes  plegarias,  miseros  xemidos. 

Quien  vido  vn  levantado  remolino 
De  todos  quatro  vientos  contrastado, 
Que  a  la  celeste  Esfera  hace  camino 
Impelido  del  viento  y  arrojado: 
Ansi  la  nao  de  Mona,  su  destino 
La  huuiera  hasta  las  nuues  leuantado, 
Que  de  vn  turbión  de  viento  arrebatada 
Casi  fuera  del  fiero  mar  sacada. 

Vnos  hazen  promessas  a  Santiago 
Donde  sin  duda  yran  en  romería, 
El  otro  al  mundo  da  carta  de  pago, 
Con  casta  religión  que  proponías 
Otros  dizen,  Señor  promessa  hago 
De  morir  en  Iesus  tu  compañía: 
Otros,  que  a  Guadalupe  yran  sin  duda 
Si  a  cumplirlo  fortuna  les  ayuda. 

O  gente  miserable  inaduertida, 
De  eiega  obstinación  alimentada, 
Que  hasta  el  ultimo  trance  de  la  vida 
Dexas  tu  obligación  tan  oluidada: 
Quan  lexos  va  de  ti,  quanto  perdida 
Hasta  ver  la  fatal  hora  llegada 
Y  aun  no  el  prospero  bien  has  columbrado 
Quan  do  de  todo  estas  tan  oluidado. 


53 
Buelue  esse  coracon  endurezido, 
Que  el  bien  obrar  promete  gloria  cierta, 
Que  el  buen  susseso  apenas  es  venido 
Quando  vemos  el  mal  a  nuestra  puerta: 
Conuienete  viuir  muy  aduertido 
Siendo  la  vida  humana  tan  incierta, 
Que  el  tiempo  venturoso  jamas  dura, 

Y  es  muy  cierto  durar  la  desuentura. 
No  solo  Moría  passa  la  tormenta, 

Que  tormenta  los  otros  van  passando, 
Fortuna  por  igual  les  da  la  quenta, 
Su  riguroso  braco  leuantando: 

Y  el  que  tiene  en  mirar  al  Cielo  quenta, 
Ver,  que  ni  luz,  ni  estrella  va  mostrando, 

Y  el  que  al  rebelde  mar  la  vista  inclina, 
Agonizando  en  vida  se  imagina. 

Puertocarrero,  Ordaz,  luán  de  Escalante, 
Olid,  Alonso  de  Auila,  Salcedo, 
Escobar,  y  Montejo  van  delante, 
Ninguno  del  peligro  libre  y  ledo: 
Estos  van  malmetidos  al  levante, 
No  les  pone  el  conflicto  ningún  miedo, 
Que  qualquiera  su  hado  contrastando 
Con  notable  valor  lo  va  mostrando. 

Los  implacables  vientos  no  cessauan 
De  combatir  las  ñaues  afligidas, 
Vnas  vezes  al  Cielo  leuantauan 
Las  proas,  que  se  veian  sumergidas: 
Otras  hazia  el  lebeche  prohijauan, 
De  calderos  y  baldes  socorridas, 

Y  tanto  el  alboroto  se  encendía, 
Que  apenas  vno  a  otro  se  entendía. 


54 

Y  aunque  el  rebelde  mar  contrauiniendo 
Del  áspero  decreto,  y  duros  hados, 
Con  soberbia  hinchazón  esté  batiendo,"" 
Los  miseros  nauios  destrozados: 
Yra  fortuna  el  rostro  reboluiendo, 
Y  sus  vanos  intentos  contrastados, 
El  sumo  hazedor  de  tierra,  y  Cielo 
Con  mano  liberal  dará  consuelo. 

Bóreas  reboluio  ligero  y  presto, 
Que  pareció  lleuarse  el  mar  y  el  Cielo, 
Echando  en  este  punto  todo  el  resto, 
Con  que  puso  a  Cortes  en  gran  recelo: 
Mas  el  arremediarlo  fue  tan  presto 
Que  botando  el  timón  el  nauichuelo 
Derecho  gouerno  rota  la  entena, 
La  triste  ñaue  casi  de  agua  llena. 

Quien  te  hizo  Cortes  buen  marinero, 
Astrólogo,  piloto,  y  judiciario 
Aquel  maestro  eterno,  y  verdadero 
Maestro  de  afligidos  ordinario: 
Alli  fuera  el  conflicto  postrimero, 
Si  aquel  vtil  remedio  necessario 
Cortes  no  preuiniera  en  coyuntura, 
Que  le  fue  fauorable  la  ventura. 

Hazen  sonar  xarcias  rebramando 
Los  rigurosos  vientos  inmutables, 
Las  miserables  ñaues  gouernando 
Al  Leste,  Sur,  Sudeste,  variables: 
Cortes  el  rostro  al  Cielo  leuantando, 
Viendo  tales  efectos  admirables, 
Dixo  con  voz  contrita  y  afligida, 
A  aquel  sumo  dador  de  eterna  vida. 


55 

O  bien  del  bien  supremo  omnipotente, 
Si  la  culpa  y  ofensa  cometida 
Qe  aquesta  inaduertida,  y  ciega  gente, 
Puede  ser  a  mi  solo  conduzida: 
Te  pido,  que  el  castigo  en  mi  se  aumente, 
Pagando  solo  yo  con  esta  vida, 

Y  no  permitas  Padre  soberano 
El  rigor  justo  de  tu  justa  mano. 

Dilata  ya  el  castigo  merecido, 
Al  fin  que  la  fortuna  ha  encaminado, 
Donde  espero  Señor  seras  seruido, 

Y  tu  nombre  santissimo  ensalcado: 
Tu  ley  y  Sacramento  instituydo 
Sera  con  sacrificios  publicado, 
Acosta  desta  sangre  derramada, 

Y  la  inuiolable  ley  remunerada. 
Hecha  la  petición  con  pió  zelo, 

La  luz  sagrada,  luz  les  assegura, 
Mostrándola  Santelmo,  desde  el  Cielo, 
Que  los  mas  alli  vieron  su  figura: 
El  lamento  cessó,  y  el  desconsuelo, 
Dando  gracias  a  Dios  por  tal  ventura, 
Las  turbias  nuues  luego  se  quitaron, 
Los  vientos,  mar  y  Cielo  se  aplacaron 

Como  suelen  quedar  los  afligidos 
Galgos,  de  la  carrera  fatigados 
Carleando  con  muchos  acezidos, 
Vnos  aqui  y  alli,  y  acá  arrojados: 
Ansi  ya  sin  alienio  y  oprimidos, 
Quedaron  del  trabajo  fatigados, 
El  piloto  y  cansados  marineros, 
Soldados,  oficiales  passageros. 


56 

No  estimo  tan  gozoso  aquel  Troyano 
Capitán  valeroso,  que  se  vido 
Contrastado  del  viento,  y  mar  insano, 
Quando  libre  escapo  de  ser  perdido: 
Ni  aquel  supremo  Rey  tan  soberano, 
Que  en  la  barca  de  Amidas  fue  metido 
Quando  como  Cortes  se  vio  librado 
De  la  graue  tormenta,  y  mar  ayrado. 
La  noche  sossegada,  ya  los  lassos 
Cuerpos  al  sueño  breue  se  entregauan, 
Que  del  passado  trance  hecho  pedacos 
El  viuir  miserable  alimentauan: 
Libres  de  la  tormenta  y  embara(;os 
Que  poco  rato  auia  que  passauan, 
Aguardando  la  luz  del  claro  dia, 
Desseosos  de  ver  su  compañía. 

Era  el  prolijo  viento  atrauessado 
Llena  de  baxos  toda  aquella  costa, 
Ay  gran  peligro  de  vn  y  otro  lado, 
Con  qualquier  huracán  por  ser  angostos: 
Y' aunque  el  tiempo  y  tormenta  aya  passado, 
Van  las  rezias  corrientes  por  la  posta, 
Y  el  que  saber  el  fin  dasto  quisiere 
Al  otro  canto  pido  que'  me  espere. 


FIN  DEL  PRIMER  CANTO. 


QUE  TRATA  LA  ENTRADA  DE  CORTES  EN  A  CUCUMILL,  Y  DE  LO 

QUE  EN    EL    SUCEDIÓ    CON    CALACHUNI    Y    SU    ESPOSA: 

Y  EL  SUCESSO  DE  AGUILAR  ANSÍ  EN  SU  FORTUNA 

COMO   EN   SU  LLEGADA  A  CUCUMILL. 


Al  animoso  pecho  engrandezido 
Nunca  el  temor  jamas  puede  mancharle, 
Que  tanto  quanto  mas  es  oprimido 
Sirue  de  espuelas  para  leuantarle: 
Ni  el  verlo  de  contrarios  combatido, 
Podran  vn  solo  punto  derribarle, 
Y  el  hado  y  la  fortuna  harán  su  oficio, 
Mas  nunca  le  podran  sacar  de  quicio. 

No  pudo  a  Iulio  Cesar  la  tormenta 
Desmayarle  en  el  mar  tempestuoso, 
Que  aunque  fortuna  le  tomó  a  su  quenta, 
La  contrastó  con  pecho  valereso: 
Ni  aquel  gran  Anibal  de  quien  se  quenta, 
Que  todo  lo  adquirió  por  generoso, 
Que  aunque  del  hado  aduerso  contrastados 
Imperaron  por  hechos  celebrados. 


53 

Estos  exemplos  traygo  a  la  memoria, 
Para  que  de  Cortes  la  aya  en  el  mundo, 
Cuyos  hechos  harán  eterna  historia 
Desde  el  vn  polo  al  otro  hasta  el  profundo: 
Adquiriendo  y  ganando  honor  y  gloria, 
Hasta  gozar  este  Dauid  segundo, 
El  pueblo  que  de  Dios  era  oluidado, 

Y  a  su  diuina  ley  le  ha  sugetado. 
Ya  la  afligida  Tetis  retirada, 

En  su  noturno  aluerge  se  escondía, 

Y  la  mobil  bozina  declinada 
En  el  Oes  Sudueste  parecía: 

Y  aquella  esposa  bella  celebrada 
Sus  doradas  madexas  esparcía, 

Y  las  diuinas  faldas  recogiendo 

Al  mar  su  clara  luz  yua  estendiendo. 

Cortes  en  este  punto  diligente, 
A  vn  tiempo  con  la  luz  la  vista  tiende, 
Buscando  sus  nauios,  y  la  gente 
Que  el  misero  sucesso  comprehende: 
Vio  el  nauio  de  Moría  solamente, 
El  dolor  sentido  le  suspende, 
No  sabiendo  si  son  del  mar  sorbidos, 
O  de  los  fieros  vientos  impelidos. 

Vido  a  Moría  en  el  mar  tempestuoso, 
Asido  del  timón  que  auia  perdido, 
Que  viéndole  en  el  agua  el  animoso 
Capitán,  en  los  bracos  le  ha  acogido: 
No  se  puede  ensalcar  el  valeroso 
Hecho  deste  varón  engrandecido, 
Que  andando  el  mar  de  tumbo  leuantado 
El  pecho  puso  al  hecho  celebrado. 


59 

Subióle  y  gouerno  la  nao  su  via, 

Y  la»  demás  buscando  juntos  fueron, 

Y  al  fin  del  deseado  y  tercer  día, 
En  punta  de  mugeres  descubrieron 
Tres  naos  solas  de  la  compañía, 

Fue  notable  el  contento  que  tuuieron, 
Adonde  quiso  el  hado,  y  la  fortuna, 
Que  las  halló  faltando  solo  vna. 

Qual  manada  de  ouejas  esparcida, 
Que  el  cuydadoso  pastor  va  recogiendo, 
Remontada  del  lobo  desbalida, 
Socorrocada  qual  esta  pidiendo: 
Ansi  con  eficacia  preuenida, 
Cortes,  de  acá  y  de  alia  la  va  trayendo, 
Perdidas,  solitarias,  destrocadas 
Fuera  de  su  rebaño  derramadas. 

Antes  auia  en  trinidad  surgido, 

Y  allí  en  Matancas,  Isla  y  en  Carenas, 
Recogió  el  bastimento  que  ha  podido, 
Abarcándolo  todo  a  manos  llenas: 
Aunque  le  han  en  las  Islas  impedido 
El  fauor  temerosos  de  las  penas, 

Que  por  Diego  Velazquez  se  le  dieran, 
A  quien. con  su  fauor  le  socorrieran: 

Mas  teniendo  el  Dios  mas  importante, 
Con  la  intención  que  en  todo  procedía, 
Con  animo  inuencible  y  muy  constante, 
.Posponiendo  el  temor  a  la  osadía: 

Y  lleuando  a  su  Dios  siempre  delante, 
A  san  Pedro,  y  la  Virgen  sacra  y  pia, 
Junto  cinco  nauios  pertrechados, 

Y  otros  dozientos  mas  fuertes  soldados. 


6o 

Con  estos  es  el  numero  contado, 
Que  atrás  sacro  señor,  he  referido, 
Donde  llegó  don  Pedro  de  Aluarado, 

Y  sus  hermanos,  y  otros  que  ha  traído: 
Vino  Garnica  allí,  que  fue  embiado 
Con  cartas  de  Velazquez  resumido 

De  prender  a  Cortes  como  pudiese, 
Demanera  que  nadie  lo  entendiesse. 
Y  assi  le  combido  a  su  nauichuelo, 
Desseoso  de  darle  vna  comida, 

Y  el  astuto  Cortes  con  el  rezelo, 

Y  teniendo  la  treta  ya  entendida: 
Aleó  las  corbas  ancoras  del  suelo, 
Haziendo  deste  puerto  su  partida, 
Encaminando  la  derecha  via 

A  Cucumill,  lugar  de  gente  pia. 

Alli  llegb  Cortes,  no  tan  gozoso 
Quanto  penado  de  la  nao  perdida, 
Que  no  tenia  vn  punto  de  reposo, 
Pensando  que  era  ya  en  el  mar  hundida: 

Y  surto  ya  el  prudente  y  animoso 
En  esta  inculta  parte  no  sabida 
Echo  gente  y  cauallos  que  corriesen 
La  tierra,  y  aduertidos  todos  fuessen. 

Era  acá  muy  distante  y  apartado 
'  De  altura  veinte  grados  solamente, 
De  equinocial  y  prolongado 
Treinta  millas  de  tierra  cabalmente: 
De  latitud  tres  leguas  se  han  hallado, 
Lugar  de  religiosa  y  buena  gente, 
Todo  de  casas  ricas,  y  edificios 
De  oráculos,  y  templos  de  sus  vicios. 


6i 

Ansí  como  el  de  Apolo  se  adoraua, 
O  como  del  gran  Cipro  se  refiere, 
En  este  mismo  modo  se  estimaua, 
Guerras,  ni  maleficios  nadie  quiere: 
Allí  lo  mas  distante  frecuentaua, 
Haziendo  romería  el  que  quisiere, 

Y  el  que  va,  es  estimado  y  recibido 
De  todos  regalado  y  admirado. 

Es  lugar  caluroso  y. agradable, 

Y  para  la  salud  muy  regalado, 
El  trato  de  la  gente  muy  afable, 
De  piedra  y  cal  el  pueblo  edificado: 
El  suelo  y  Cielo  siempre  es  admirable, 
De  mil  flores  y  rosas  adornado, 
Tierra  fértil,  de  cera,  miel  y  fruta, 
Que  nuestra  antigua  madre  les  tributa. 

Ay  vn  gran  pueblo  alli  de  mil  vezinos, 
De  arboledas,  y  llanos  abundoso, 
Florestas,  y  raudales  peregrinos, 
En  lugar  muy  ignoto  y  escabroso: 
Fabricados  en  pueblos  tan  indignos 
Donde  nunca  jamas  falto  reposo, 
Muy  abundante  de  aues,  bastimento, 
De  gamos,  y  algodón,  pauos  sin  quento. 

Tienen  alli  la  Cruz,  y  la  adorauan 
Con  gran  veneración  y  reuerencia, 
Dios  de  lluuias  continuo  la  llamauan, 

Y  estaua  en  vn  gran  templo  de  abstinencia: 
Todos  muy  de  ordinario  la  estimauan 
Con  gran  solicitud  y  continencia, 

Dizen  que  en  Yucatán  por  vso  auia, 
Ponerla  sobre  el  cuerpo  que  moria. 
Per,—  ó 


Era  apazible  gente,  nunca  vsada 
Al  vso  militar,  guerras  ni  daño 
Mansa,  apazible,  honesta,  bien  mirada, 
Sin  malicia,  doblez,  ni  mal  ni  engaño: 
Fue  Cortes  con  su  gente  bien  armada, 
Hazia  aquel  caudaloso  pueblo  estraño, 
Desamparado  fue  sin  quedar  cosa 
Dellos  mas  estimada  y  mas  forcosa. 

En  vn  gran  cerro  todos  se  ampararon, 

Y  al  solitario  pueblo  el  campo  llega, 
Vn  minimo,  ni  grande  no  hallaron 
De  aquella  pobrezilla  gente  ciega: 
En  vn  prouiso  todo  lo  saquearon, 

Y  la  codicia  insaciable  entrega 

El  campo  de  los  nuestros  pressuroso, 

Y  aquel  sediento  vientre  hazen  gustoso. 
Yuan  aqui,  y  acá,  y  alia  buscando 

Gente  del  solitario  pueblo  esento, 
Ni  vn  árbol,  ni  vn  mata  van  dexando, 
Templo,  ni  casa,  sala,  ni  aposento: 
En  qualquier  oja  chica  van  mirando, 
Que  aun  casi  no  la  hiere  el  manso  viento 
Quando  se  alteran  como  vn  omicida 
Tímido,  receloso  de  la  vida. 

Como  en  el  campo  raso  en  la  cspessura, 
O  en  el  inculto  pajonal  no  vsado, 
O  en  el  enebro,  esparto,  o  la  frescura, 
La  liebre  el  cagador  ha  bien  buscado: 
Ansi  qualquiera  acá,  y  alia  procura 
Ver  rastro  de  la  gente,  que  ha  dexado 
Su  pueblo,  haziendas,  tierras  y  comida, 
Posponiéndolo  todo  por  la  vida» 


<>5 

Vnos  fuera  del  pueblo  se  salieron, 
Buscando  por  las  matas  mas  obscuras, 

Y  entre  ellas  escondidas  descubrieron 
Cinco  mugeres  con  sus  tres  criaturas: 
I^s  miseras,  que  el  gran  tropel  sintieron, 
Perdido  ya  el  color  de  sus  figuras, 

No  pudiendo  huyr,  fueron  asidas, 

Y  a  prisión  se  entregaron  condolidas. 
Mas  el  vigor  femenino  enflaquezido, 

Que  a  qualquiera  muger  poco  es  bastante, 
En  estremo  el  temor  las  ha  traído, 
Que  alii  fuera  su  fin  en  vn  instante; 
Mas  viendo  el  rostro  de  vna  enternezido, 
A  conmouer  vn  áspide  bastante, 
Vn  soldado  la  aplaca  y  assegura 
De  riesgo,  en  tan  penosa  coyuntura. 

Luego  de  allí  a  Cortes  las  han  lleuado, 
Con  los  niños  pequeños  que  traía, 
Quedo  de  vellas  muy  regozijado, 

Y  a  todas  gran  caricia  les  hazia: 
La  vna  en  el  semblante  mesurado 
Señora  de  las  otras  parecía, 

Y  éralo  natural  de  aquella  tierra 

En  quien  gran  magestad  y  ser  áe  encierra. 

Y  ya  que  del  temor  recuperada 
La  vio,  y  del  ansia  menos  oprimida, 

Y  que  la  fria  sangre  derramada 
Estaua  ya  en  sus  venas  recogida: 
Como  Cortes  la  vio  mas  reportada, 
Aunque  mostraua  estar  entristezida, 
Le  pregunto  quien  era,  y  que  le  diga 
De  que  suspira  con  tan  gran  fatiga. 


64 

Dizele  que  no  tema  cosa  alguna, 
Haziendole  mil  muestras  regaladas, 
Que  no  es  mala  su  suerte  ni  fortuna, 
Ni  la  de  aquellas  dueñas  sus  criadas: 
Que  el  le  promete  por  el  Sol,  y  Luna, 
Que  en  tanto  estremo  sean  estimadas, 
Que  la  imaginación  le  hará  llana, 
Dándole  libertad  de  buena  gana. 

Y  regalando  a  vn  niño  pequeñito, 
Que  en  el  pecho  tenia  alimentando, 

Y  al  otro  de  los  dos  el  mayorzito 
Mil  joyuelas  y  cosas  le  fue  dando: 
Con  esto  mitigo  el  mortal  conflicto, 

Y  el  temor  de  la  madre  fue  aplacando, 
Ella  con  menos  pena,  y  mas  contento 
Le  habla  recobrada  ya  en  su  aliento. 

Yo  soy  señora  desta  pobre  tierra, 
Que  tan  injustamente  oy  has  pisado, 
Que  como  mal  vsado  de  la  guerra 
Estaua  el  pobre  pueblo  descuydado: 
Todo  se  fue  huyendo  a  aquella  sierra 
Del  temor  oprimido  y  alterado, 
Alli  se  fue  Calachuni  mi  esposo 
Excelente  varón  y  valeroso. 

Mas  que  digo  cuytada,  ni  que  quento, 
De  quien  desamparo  su  pueblo  caro, 
Que  todo  lo  ha  perdido  en  vn  momento, 
Pues  a  su  obligación. ha  sido  auaro: 
Mejor  fuera  señor  según  yo  siento, 
Que  en  precio  de  la  vida,  y  aun  mas  caro 
El  pueblo  rescatara  a  ti  sugeto, 
Amparado  de  vn  hombre  ansí  imperfeto. 


Que  si  la  sangre  desíos  inocentes, 
Con  la  mia  y  suya  se  vertiera, 

Y  toda  la  demás  de  aquellas  gentes, 
En  eterna  memoria  se  escriuiera, 

No  se  que  mas  infamia  de  imprudentes, 
Ni  que  con  lo  que  digo  se  perdiera, 
Que  quien  trueca  la  vida  por  deshonra, 
No  ha  sabido  sentir  que  cosa  es  honra. 

Cortes  viendo  valor  tan  estimado, 
Le  suplico,  que  luego  despachasse 
A  su  Calachuni  con  vn  recaudo, 
Para  que  en  paz  segura  se  baxasse 
Adonde  del  sera  muy  regalado, 

Y  que  cosa  ninguna  le  escusasses 
Porque  vera  el  prouecho  que  le  viene, 

Y  quanto  importa  el  verle,  y  le  conuiene. 
Quisiera  dezir  mas  la  desdichada, 

Según  el  ansia  y  pena  recebia, 
En  verse  sola  alli  y  desamparada 
Adonde  era  señora  y  lo  regia: 
Embio  a  su  marido  vna  criada 
Con  quien  en  breue  suma  referia 
El  trato  que  Cortes  le  auia  hecho, 

Y  que  estuuiesse  del  muy  satisfecho. 
El  gran  Calachuni  ya  auia  sabido 

La  prisión  de  su  esposa  tan  querida, 

Y  estaua  ya  dispuesto  y  preuenido 
De  rescatarla  con  su  sangre  y  vida: 
De  su  parte  dos  Indios  han  venido 
A  que  su  voluntad  fuesse  entendida, 
Con  cortesia  y  muestras  amorosas, 

Y  razones  modestas  y  forcosas. 


66 

Cortes  al  propio  punto  que  llegaron 
Los  boluio  a  despachar  con  mucha  priessa, 

Y  ellos  con  la  respuesta  se  enteraron, 
Que  la  Fé,  y  la  palabra  seria  espressa: 
Con  esto  al  gran  Calachuni  tornaron 
Haziendole  muy  cierta  su  promessa, 

Y  que  segura  paz  le  prometía, 

Y  el  verle  gran  contento  le  seria. 
Luego  Calachuni  sossego  el  pecho, 

Que  estaua  ya  abrasado  en  fuego  viuo, 
Con  las  armas  resuelto  muy  de  hecho 
A  vencerle,  o  morir,  o  ser  cautiuo: 
Mas  viéndose  seguro  y  satisfecho 
Mudo  el  semblante  azelerado  esquiuo, 

Y  con  muestra  agradable  y  buen  semblante 
Baxo  toda  su  gente,  y  el  delante. 

Yua  toda  gallarda  y  muy  luzida 
De  joyas,  mantas,  plumas  y  pendones, 
Que  verla  por  el  campo  yr  esparzida 
Pareció  de  colores,  e  inuenciones: 
Vna  luzida  estampa  entrexida 
De  varios  artificios  y  visiones, 
Haziendo  bayles,  juegos,  y  armonía 
En  señal  de  contento  y  alegría, 

Ya  la  apazible  diosa  diligente, 
Denunciando  la  llama  y  luz  sagrada, 
Senos  mostraua  en  el  diuino  Oriente 
De  cien  mil  arreboles  adornada: 
Quando  Calachuni,  y  toda  su  gente 
Al  dexado  lugar  venia  acercada, 
Donde  la  de  Cortes  con  alegría 
Al  gozoso  rencuentro  le  salia. 


67 

Recibense  los  dos  grandes  señores 
Con  muestras  de  regalo  y  cortesía, 
Haziendo  qualquier  dellos  mil  amores 
Con  voluntad  sincera,  limpia  y  pia: 
Tocauan  las  bozinas,  y  atambores, 
Suena  de  los  cantares  la  armonía, 
Todos  celebran  bien  aquel  contento 
Boluiendose  a  su  alegre  alojamiento. 

Cortes  dexo  el  palacio  en  que  viuia, 
Que  era  del  gran  Calachuni  morada, 
Dello  mucho  el  cacique  se  ofendía, 

Y  con  muestra  amorosa  y  regalada 
A  Cortes  importuna  y  persuadía, 
Que  fuesse  aquella  siempre  su  posada, 

Y  todo  cuanto  suyo  se  hallase 

Como  propio  lo  huuiesse  y  dispensasse. 
Luego  mandó  Cortes  que  le  truxessen 
Todo  lo  que  se  auia  despojado, 

Y  a  sus  dueños  al  punto  se  lo  diessen 
Con  mayor  voluntad  que  fue  robado: 

Y  en  sus  casas  dexassen  y  pusiessen 
Ansí  los  bastimentos  que  han  tomado, 
Como  las  joyas,  mantas,  plumas  y  oro, 

Y  cosas  que  estiman  por  tesoro. 
Qualquiera  lo  que  es  suyo  conocía, 

Y  nüeua  possession  luego  tomada, 
De  lo  que  se  entrego  y  restituía, 
Que  fue  cosa  tenida  y  estimada: 
Obra  de  gran  valor  les  parecía, 

Y  entre  ellos  muy  tenida  y  reputuda, 

Y  otros  presentes  muchos  les  ha  hecho 
Cortes,  con  que  al  Señor  ha  satisfecho. 


68 

Creció  la  voz  al  pueblo  mas  vezino, 

Y  derramado  el  hecho  por  la  tierra, 
El  mas  pequeño  y  grande  luego  vino, 

No  con  muestras  de  ardid  rigor,  ni  guerra: 
Mas  antes  piensa  ser  qualquiera  indigno 
De  ver  a  quien  tan  gran  valor  encierra, 

Y  ansi  rinden  a  Cortes  la  obediencia, 
Con  estraño  contento  y  reuerencia. 

La  Cazica  del  grato  beneficio 
Estaua  desseosa  grandemente 
De  hazer  a  Cortes  algún  seruicio, 
Que  fuesse  a  su  desseo  equiualente: 

Y  dando  muestras  del  y  claro  indicio 
Al  mérito  con  obras  suficiente, 

Le  presentó  mil  cosas  estimadas 
De  joyas,  oro  y  mantas  bien  labradas. 
Ordenó  vna  soberbia  y  real  comida 
De  gran  suntuosidad  y  señorío, 
En  vna  placa  larga  y  esparzida 
Con  quatro  ceybas  y  vn  pequeño  rio: 
Adonde  era  el  descanso  de  la  vida 
En  la  sazón  y  merca  del  estio, 
Techado  de  vnas  mantas  bien  luzidas 

Y  telas  de  ornamento  muy  tenidas. 
Rodeada  de  flores  y  arboleda, 

Adonde  vn  manso  céfiro  amoroso 
Al  alma  haze  siempre  alegre  y  leda, 
Robando  aquel  olor  marauilloso: 
El  humano  sentido  alli  se  queda 
Absorto  ya  del  mal  poco  cuydoso, 
Donde  naturaleza  sabia  y  diestra 
Con  mano  artificial  su  poder  muestra. 


69 

De  varios  ramilletes  abundosa 
Vna  luzida  mesa  estaua, 
De  mil  diuersas  frutas  muy  copiosa 
Donde  la  vista  bien  se  exercitaua: 
Estaua  tan  sutil  y  artificiosa, 
Que  apenas  obra  humana  se  juzgaua, 

Y  los  varios  manjares  que  seruian 
A  los  nuestros  mejores  excedían. 

La  baxilla  de  oro  era  labrada 
De  nácar,  y  de  conchas,  y  corales, 
Piecas  de  pedrería  entretallada 
De  diuersas  especies  de  metales: 
Alli  se  sime  el  pauo  en  empanada, 
Perdizes  de  las  nuestras  naturales, 
La  liebre,  y  el  conejo  en  pan  massado, 
Aues  en  barbacoa  y  el  venado. 

Faysanes  y  diuersas  auezillas, 

Y  otras  aues  guisadas  y  en  tamales, 
Peces  y  camarones  de  conchillas, 

Y  coteas  y  otros  animales: 
Asados  en  la  tierra,  y  en  parrillas, 
Todos  de  aquellas  Islas  naturales, 
Huuo  sonajas,  cuerno,  rallo  y  pito, 
Para  que  mascreciesse  el  apetito. 

La  comida  fue  mucha,  y  fue  gracioso 
El  orden  del  seruicio  de  la  mesa, 
En  tan  estraño  modo  y  tan  cuydoso, 
Que  solo  auia  el  ruydo  de  la  priessa: 
Cortes  en  gran  manera  fue  gozoso, 
Con  que  mas  firme  el  amistad  professa 

Y  con  suaue  rostro  se  boluia, 

Y  al  señor  y  los  suyos  les  dezia. 


7o 

Bien  se  la  obligación  en  que  he  quedado 
A  la  merced  Cacique  recibida, 

Y  conozco  que  estoy  a  ti  obligado 
Mientras  durare  el  curso  de  la  vida: 

Y  por  que  en  lo  de  veras  seas  pagado 
Del  tesoro  mayor  de  mi  venida, 

Te  quiero  dar,  y  ansi  te  pido  y  ruego, 
Que  tu,  y  los  tuyos  me  oygas  con  sosiego. 

En  la  disposición  y  en  la  manera, 
Que  de  tu  proceder  he  conocido, 
Entiendo  por  señal  muy  verdadera 
Que  estas  de  mi  consejo  inaduertido: 
Que  si  la  luz  eterna  y  verdadera, 
Alguno  te  la  huuiera  referido, 
Dexaras  esta  vsanza  de  tus  vicios, 

Y  simple  adoración  y  sacrificios. 

Los  ánimos  bolued,  que  assi  obstinados 
Están  en  tanta  ofensa  empedernidos, 
Quitad  los  sacrificios  tan  vsados, 

Y  el  adorar  las  piedras  sin  sentidos: 
Bolued  los  coracones  rebelados, 
Que  están  a  los  abismos  sometidos, 
Adorando  en  vn  ídolo  imperfecto, 
Sin  anima,  sin  vida  y  sin  efeto. 

Aquella  Cruz  que  allí  teneys  guardada, 
Que  Dios  de  lluuias  entendeys  que  ha  sido, 
Es  justa  cosa  auer  sido  adorada, 
Aunque  no  como  es  justo  se  ha  entendido: 
Alli  la  suma  Magestad  sagrada 
Por  saluarnos  se  ha  puesto  y  padecido» 

Y  humanando  su  ser  al  mundo  vino, 
Para  allanar  el  áspero  camino, 


ti 

Y  postrado  de  ynojos  con  Fe  pura, 

Y  verdaderas  lagrimas  llorando, 
Sacó  de  Christo  eterno  la  •figura, 

Y  con  notable  afecto  sollozando: 
Dixo  esta  Magestad  inmensa  y  pura, 
Que  con  Fe  viua  estamos  adorando, 
Crio  la  tierra,  el  Cielo,  y  el  profundo, 

Y  quanto  encierra  y  tiene  todo  el  mundo. 
Este  rige  y  gouierna  tierra  y  Cielo, 

Eterno,  y  abeterno,  trino  y  vno, 
Ynico  criador  bien  y  consuelo, 
Tres  las  personas,  y  en  essencia  vno: 
Este  quita  la  mancha  del  rezelo 
A  los  que  su  ley  siguen  de  consuno, 

Y  su  Euangelio  santo  nos  lo  muestra, 

Y  el  fruto  eterno  da  por  clara  muestra. 
El  fabricó  la  tierra  y  mar  profundo, 

Las  aues,  animales,  y  la  gente, 
A  Oriente  dio  la  luz  que  alumbra  el  mundo, 
La  noche  en  que  reposa  el  Ocidente: 
El  hizo  al  Ángel,  y  en  lugar  segundo 
La  efigie  de  los  hombres  diferente, 
Consideraldo  bien,  salid  del  daño, 
Que  agora  os  tiene  é  tanto  engaño. 

Todos  casi  postrados  por  el  suelo, 
Hiriéndose  en  los  pechos  confessaron 
Conocerle  por  Dios  y  su  consuelo, 

Y  en  alta  voz  clamando  le  adoraron: 

Y  los  ojos  fijados  en  el  Cielo 
Por  tal  todos  a  vna  le  afiynaron, 

Y  ya  que  al  alboroto  cesso  todo 
Calachuni  responde  deste  modo, 


72 

No  dudo  yo  Señor  en  quanto  creo, 
Que  no  es  Dios  el  de  mano  fabricado, 
Mas  de  costumbre  mala  el  mal  desseo 
De  nuestra  ceguedad  es  ayudado: 
Esta  nos^  lleua  al  mal  que  agora  veo 
De  tantas  desuenturas  rodeado, 

Y  no  niego  que  el  hazedor  excede 

A  lo  que  es  su  echura,  y  que  mas  puede. 

Y  aunque  la  culpa  es  graue  y  muy  pesada, 
Aliuiala  sin  duda  la  ignorancia, 

Que  aun  nuestra  vista  sino  es  alumbrada, 
No  era  el  tenor  ojos  de  importancia: 
Ansi,  que  si  de  mi  fuera  alcaneada, 
Huuiera  ya  gozado  esta  ganancia, 
Que  mal  puede  guiar  ciego  vn  camino, 
Si  falta  de  la  vista  el  claro  tino. 

Y  en  tanto  que  de  mi  suerte  sabida, 
Cessará  el  olocausto  y  maleficio, 
Trocando  en  justa  ley  la  peruertida, 

Y  la  vsanca  del  vano  sacrificio: 
Mi  anima  se  siente  ya  afligida 
Pensando  que  se  alarga  el  beneficio, 
Que  esse  Dios  y  Señor  puede  hazerme 
A  quien  con  viua  Fe  quiero  boluerme. 

No  supo  dar  razón,  ni  que  entendiesse, 
Por  que  causa  la  Cruz  fuesse  adorada, 
Ni  vuo  entre  los  mas  viejos  quien  dixesse 
De  cuya  mano  fuesse  fabricada: 
No  fue  entendido  quien  la  instituycsse 
En  parte  tan  ignora  y  apartada, 
Soo  certifico  de  seys  barbados 
Que  estauan  en  Quimpeche  aprisionados. 


73 

Cortes  creyó  que  aquello  era  fingido, 
Aunque  notablemente  le  ha  alterado, 
Por  que  nada  esta  mas  afligido, 
Que  estar  de  lengua  tan  necesitado: 
No  pudo  saber  mas,  por  que  ha  venido 
Vn  Mitote  solemne  celebrado 

Y  cien  mil  inuenciones  diferentes 
Con  diuersos  regalos  y  presentes. 

Donde  la  trompa,  el  cuerno  y  atambores, 
El  caracol,  sonaja,  y  la  bozina, 
La  flauta,  los  cantares,  y  dulcores 
Suenan  con  inuencion  muy  peregrina: 
Allí  era  el  referir  de  sus  amores, 
•Qual  en  donayre  para  el  otro  inclina, 
Vn  ñudoso  bastón,  y  muy  ayrado 
El  golpe  arroja  huyendo  por  vn  lado. 

De  aquesto  mas  vsaua  vn  viejo  anciano     4t 
Con  arrogante  y  rara  bizarría, 

Y  soltando  la  maca  de  la  mano, 

De  entre  el  juego,  y  la  danca  se  salia: 

Y  llegado  a  Cortes  el  sabio  Cano, 
Le  vio  hablar  con  ansia  y  agonía, 

Y  aunque  ninguno  casi  lo  ha  entendido, 
Por  señales  su  intento  fue  sabido. 

Y  visto  por  Cortes  que  señalaua 
Con  efectos  y  señas  conuenientes, 
Llamó  a  Melchor  vn  moco  que  lleuaua, 
Que  era  lengua  y  faraute  entre  estas  gentesr 
Algo  de  aquel  intento  penetraua 
Tomando  de  los  modos  aparentes, 

Y  al  fin  por  muestras  lengua,  boca  y  manos 
Se  supo  que  en  Campeche  auia  Christianos. 

Per. — 7 


14 

Informóse  Cortes  con  diligencia 
De  otros  Caziques  que  en  el  bayle  estauan, 
De  las  señas,  el  trage  y  aparencia, 
Y  todos  en  lo  propio  se  afirmaban: 
Pidió  a  Calachuni  con  vehemencia 
Que  le  diesse  fauor  con  los  que  andauan, 
Mas  ordinario  por  aquel  viaje, 
Para  que  le  lleuassen  vn  mensaje. 

Cien  mil  dificultades  le  pusieron, 
Por  ser  aquel  señor  que  los  tenia 
El  mas  malo  y  cruel  que  jamas  vieron, 
Ninguno  a  tal  empresa  se  atreuia: 
Al  fin  destos  Isleños  se  ofrecieron 
Tres  barbaros  de  grande  valentia, 
Diziendo  que  ellos  tres  le  lleuarian, 

Y  dentro  de  ocho  dias  boluerian. 

»■*     Agradeció  Cortes  con  mucho  gusto 
Oferta  de  tan  grande  beneficio, 

Y  porque  se  euitasse  el  hecho  injusto, 
Dos  naos  embio  para  seruicio 

De  la  gente  que  va  al  castigo  justo, 

Y  a  escusar  el  humano  sacrificio 
Yua  por  capitán  luán  de  Escalante, 

Y  el  gran  Diego  de  Ordaz  varón  constante. 
Aduierte  a  los  Isleños  con  cuydado 

El  modo  que  ha  de  auer  en  su  jornada, 

Vna  carta  copiosa  les  ha  dado 

En  nuestra  lengua  escrita  y  triplicada: 

Metida  entre  el  caballo  bien  trencado, 

La  breuedad  encarga  desseada, 

En  donde  les  da  quenta  muy  cumplida 

Del  intento  que  trae  y  su  partida. 


Lleuan  los  capitanes  esforcados 
Lo  mas  para  el  viaje  conueniente, 
Cinquenta  valentissimos  soldados 
Toda  gente  sagaz  y  suficiente: 
Ocho  dias  de  termino  contados 
Cortes  les  ha  asignado  solamente, 
Con  esto  muy  alegres  caminaron 

Y  las  velas  al  viento  desplegaron. 
Llegaron  otro  dia  a  vna  Ensenada, 

Lugar  que  los  Isleños  eligieron, 

De  a  donde  luego  hizieron  su  jornada, 

Y  muy  breue  la  buelta  prometieron: 
Yban  al  trage  de  la  tierra  vsada, 

Y  al  propio  modo  y  orden  se  pusieron, 
Dizen  que  si  seys  dias  se  pasassen, 

Que  otro  momento,  o  punto  no  aguardassen. 

Calan  por  vna  sierra  y  angostura, 
De  espesso  monte,  y  arboles  poblado, 
Guiando  tras  su  suerte  y  su  ventura, 
Sin  ver  vna  persona  ni  poblado: 
No  han  descubierto  solo  vna  criatura, 
Ni  choca,  ni  cabana  no  han  hallado, 
Ocho  bueltas  el  Sol  dio  por  el  cielo 
Sin  ver  señal  ninguna  de  consuelo. 

Y  visto  Ordaz,  y  el  buen  luán  de  Escalante, 
Que  el  termino  asignado  era  cumplido, 
Determinaron  no  passar  delante 
Teniendo  aquel  viaje  por  perdido: 

Y  con  aflictas  muestras  y  semblante 
Sentía  cada  qual  yr  afligido, 

De  dexar  los  Isleños,  entendiendo 
Lo  que  estarían  los  pobres  padeciendo. 


76 

Boluieron  a  Cortes  entristezidos, 
Dándole  quenta  como  luego  fueron 
Los  Isleños  osados  y  atreuidos, 
Con  la  carta  y  mensaje  que  les  dieron: 

Y  juzgándolos  muertros,  o  perdidos, 
Visto  que  en  ocho  dias  no  boluieron, 
Determinaron  de  boluerse  viendo 

El  infrutuoso  fin  que  van  siguiendo. 

Qual  queda  vn  miserable  condenado 
A  muerte  por  sentencia  de  revista, 
Que  se  ve  tan  confuso,  y  tan  turbado, 
Que  no  sabe  si  sueña,  o  tiene  vista: 
Ansi  quedo  Cortes  desanimado 
Viendo  tan  mal  sucesso  en  tal  conquista, 
Perdida  la  esperanca  deste  medio, 

Y  que  era  ya  escusado  aquel  remedio. 
Y  ansi  ha  sentido  el  lance  referido, 

Por  tener  casi  puesta  su  esperanca 
En  el  viaje  que  salió  perdido, 

Y  con  esto  dispuso  su  mudanca: 

Y  estando  ya  al  partir  muy  preuenido 
Aguardo  tiempo  hecho  y  mar  bonanea, 
Para  salir  del  puerto  donde  estaua 
Tras  el  fin,  y  viaje  que  Ueuaua. 

Despidese  con  tierno  sentimiento 
De  aquel  amado  pueblo  y  sus  vezinos, 
Siente  Cortes  notable  descontento 
Como  el  que  parte  a  Reyrtos  peregrinos: 
Que  dexando  su  patria  y  su  contento 
Sujeto  va  a  los  ásperos  caminos, 
Sin  muger,  madre,  hijos  ni  parientes, 
Que  no  puede  auer  bien  dellós  ausenten 


No  se  a  quien  cabe  de  dolor  mas  parte, 
Según  ha  sido  ygual  la  pena  fuerte  » 

Del  que  queda  llorando,  y  del  que  parte 
Sintiendo  por  ygual  dolor  de  muerte: 
Esta  difinicion  se  dexe  aparte, 
Que  no  me  ha  concedido  a  mi  la  suerte 
Licencia  que  me  obligue  a  declararlo 
Ni  que  mi  rudo  ingenio  sea  en  juzgarlo. 

Las  recogidas  velas  se  largaron 

Y  al  Nordeste  las  proas  encaminan, 
Al  Reyno  de  Neptuno  se  entregaron 
Dexando  a  Cooumill  todas  caminan: 
Costa,  a  costa  continuo  nauegaron, 

Y  a  punta  de  mugeres  mas  se  inclinan, 
Echo  las  corbas  ancoras  fornidas 

Y  en  el  ignoto  fondo  están  asidas. 
Considera  las  cosas  de  la  tierra 

Cortes,  el  modo  la  manera  y  traca, 

Y  la  disposición  para  la  guerra, 

Y  por  que  parte  mas  el  mar  la  abraca: 
Vio  que  corre  vna  angosta  y  larga  sierra, 
Que  mucho  aquello  impide  y  embaraca, 
Tres  dias  de  gran  calma  padecieron, 

Y  al  cabo  deste  puerto  se  salieron. 
Impelidas  las  naos  desta  ribera, 

Dan  al  furioso  mar  velas  apriessa, 

Y  siguiendo  la  via  verdadera 

Pidió  vna  nao  socorro  a  grande  priessa: 
La  de  don  Pedro  de  Aluarado  era, 
Que  acudir  a  saluarla  es  merca  espressa, 
Por  yrse  a  fondo  sin  tener  reparo., 
Boluio  a  arribar  la  armada  al  puerto  caro. 


7* 

En  gran  peligro  va,  y  necesitada, 
Que  vna  tabla  a  la  quilla  le  faltaua, 
Toda  la  gente  yua  alborotada 
Viendo  que  la  vna  bomba  no  bastaua: 
De  dos  la  triste  ñaue  era  ayudada, 
Boluiendo  al  fiero  mar  lo  que  le  daua, 
Don  Pedro  era  el  primero  que  ponia 
El  brauo  pecho  al  mar  que  le  ofendía. 

Acude  aqui  y  alli  muy  diligente, 
Con  vn  notable  afecto  y  agonía, 
Prouee  en  tal  sazón  lo  conueniente, 
Animando  la  triste  compañía: 
Cortes  le  sorrio  con  mucha  gente, 

Y  aunque  por  anegarla  el  mar  porfía, 
El  prudente  don  Pedro  la  sustenta 
Hasta  librarla  desta  gran  tormenta. 

Afligidos  están  los  desdichados, 
Que  ya  el  trabajo  era  insoportable, 
Porque  de  veinte  en  veinte  remudados 
No  bastan  contra  el  mar  tan  implacable: 
Al  fin  como  pudieron  ya  acercados    f 
A  Cocumill  con  tiempo  variable, 
I -a  ñaue  acometió  al  seguro  puerto 
Aunque  con  tan  penoso  desconcierto. 

La  gente  toda  de  aquel  pueblo  amado, 
Salió  aguardar  la  armada  muy  gozosa, 
Calachuni  acudió  con  gran  cuydado 
Pensando  si  se  oluída  alguna  cosa: 
Notablemente  esta  regozijado, 

Y  hasta  saber  que  quiere  no  reposa, 

Y  ansí  los  recibió  con  gran  contento 
Habiéndoles  notable  tratamiento. 


79 

A  la  adquerida  patria  se  boluieron 
Donde  con  grato  aluerge  recebidos 
Del  gran  Calachuni  y  de  todos  fueron, 
Porque  eran  en  estremo  del  queridos: 
Con  mil  nueuos  contentos  recibieron 
A  quien  los  ha  dexado  entristezídos, 

Y  como  el  que  a  materna  casa  viene 
Los  recibe,  y  les  da  de  lo  que  tiene. 

Luego  fue  alli  la  ñaue  aderecada 
Con  ayuda  de  Indios  diligentes, 
Al  tercer  dia  estuuo  aparejada, 
Porque  huuo  infinidad  de  todas  gentes: 
No  pudo  dar  las  velas  el  armada, 
A  causa  de  los  vientos  impacientes, 
Que  batieron  la  costa  fuertemente, 

Y  a  punto  estuuo  todo  el  dia  siguiente. 
De  adonde  vieron  que  en  la  mar  venia 

Derecho  al  puerto  vna  canoa  remando, 

Y  aunque  muy  poca  gente  descubría, 
Con  cuydado  la  estauan  aguardando: 

Y  como  ya  acercarse  parecía, 

Y  a  vna  Isleta  se  yuan  abrigando, 
Mando  Cortes  que  Andrés  de  Tapia  fuese 

Y  alli  luego  la  gente  le  truxesse. 

Al  punto  fue  con  cinco  arcabuzeros, 

Y  puesto  junto  al  puerto  y  emboscado, 
Aguaytando  los  cuatro  compañeros, 
Que  en  la  playa  gozosos  han  saltado: 
Con  sus  arcos,  y  flechas  muy  ligeros 
Los  tres,  y  el  vnu  harto  despojado, 

Y  ya  que  mas  en  tierra  se  metieron, 
Los  nuestros  prestamente  arremetieron, 


8o 

Y  visto  el  alboroto  los  tres  dellos 
Al  barquillo  acudieron  de  corrida, 
Con  arcos,  y  carcajes  en  los  cuellos, 
Temiendo  no  perder  allí  la  vida: 
Trencados  como  fueron  los  cabellos, 
Reparan  por  vendella  vien  vendida, 
El  otro  compañero  temeroso 

Se  quedaua  afligido  y  rezeloso. 

Y  en  alta  voz  les  dize,  soys  Christianos, 
Hermanos  soys  Christianos  les  dezia, 

Que  quereys  de  vn  cuytado,  dezi  hermanos, 

Y  con  sus  bozes  a  piedad  mouia: 
Tapia  le  hizo  señas  con  las  manos, 

Y  llegándose  el  con  alegría 

Los  abraco,  si  es  jueues  preguntando, 
Que  en  siete  años  vn  dia  fue  errando. 

Y  fixados  los  ojos  en  el  Cielo, 

Que  el  llanto  vn  punto  apenas  le  dexaua, 
Hincadas  las  rodillas  en  el  suelo, 
A  la  Virgen  purísima  inuocaua: 

Y  buelto  a  Dios  le  dize,  o  mi  consuelo, 
Luz,  amparo,  y  remedio  el  que  faltaua 
A  este  triste  afligido  peregrino, 
Muchas  gracias  te  doy  Iesus  diuino. 

Lleuaronle  a  Cortes  regozijados, 

Y  el  recibió  en  estremo  gran  contento, 

Y  abracándole  todos  los  soldados 
Le  dieron  de  vestir  en  vn  momento: 

Y  estando  todos  ya  muy  sosegados, 

Y  mas  viendo  Cortes  fin  en  su  intento, 
Le  preguntó  su  nombre,  y  de  donde  era, 

Y  el  triste  respondió  desla  manera. 


Si 

Gerónimo  Aguilar  tengo  por  nombre, 
En  Ezija  naci,  que  no  deuiera, 
El  sin  ventura  y  triste  es  mi  renombre, 
Seguido  de  fortuna  cruel  y  fiera: 
He  sido  della  lastimado  hombre, 
Persigiome  mi  "hado  demanera, 
Que  no  contento  con  cebar  sus  manos 
Me  sugetb  a  viuir  entre  tiranos. 

Yo  estaua  en  el  Darien  entretenido 
Quando  Bolboa,  y  Nicueca  se  encontraron, 
Por  grandes  dissenssiones  que  han  tenido, 

Y  toda  aquella  tierra  alborotaron: 

Yo  por  no  verme  en  confusión  metido 
Vine  quando  a  Valdibia  despacharon, 
Con  vna  carauela  a  la  Española, 

Y  en  ella  me  embarque  viniendo  sola. 
Llegado  a  Xamaica  nos  perdimos 

En  el  baxio  de  Binoras  nombrado, 

Y  al  fin  sacamos  bien  como  pudimos 
Vn  barquillo  muy  mal  adere9ado: 

Y  en  el  veinte  hombres  solos  nos  metimos 
Sin  vela,  agua,  ni  pan,  ni  otro  recado, 

Y  alli  los  ocho  dellos  acabaron 

Con  treze  dias  de  hambre  que  passaron. 

No  quiero  referir  la  desventura 
De  los  que  a  nuestra  vista  se  hundieron, 
Ni  el  trance  riguroso  de  amargura, 
Que  al  punto  de  la  muerte  padecieron: 
Pluguiera  a  Dios  que  alli  nuestra  ventura 
Nos  dexara  donde  ellos  pues  murieron 
Sin  ser  victima  triste  de  vn  tirano, 
Para  que  no  ceuara  su  cruel  mano. 


S2 

Lleuonos  la  corriente  y  desuentura 
A  vna  Isla  que  Maya  se  dezia, 
A  donde  por  estremo  de  natura 
Vn  Cacique  tirano  alli  viuia: 
De  vna  horrenda  y  fiera  catadura, 
Que  solo  verle  gran  pauor  ponia, 
Matb  á  Valdibia,  y  cinco  compañeros, 
Que  acertó  el  triste  á  ser  de  los  primeros, 

Delante  de  nosotros  le  tendieron 
En  vn  tajón  de  marmol  bien  labrado, 

Y  alli  cien  mil  tajadas  le  hizieron, 

Y  el  tierno  corazón  le  han  arrancado: 
Con  grande  cerimonia  le  tuuieron, 

Y  la  sangre  primero  le  ha  chupado, 
Viuo  se  le  comió  aquel  monstruo  fiero, 
Quera  de  sangre  humana  carnicero. 

Metiónos  a  ceuar  en  caponera 
A  seys  que  alli  quedamos  solamente, 
Aguardando  la  fiesta  postrimera 
En  que  hazer  conbitc  a  mucha  gente; 
Para  darnos  la  muerte  cruel  y  fiera 
En  ceuamos  andaua  diligente, 
Vn  Indio  de  cuydado  nos  guardaua, 

Y  el  nos  via  a  menudo  y  visitaua. 
Vna  jaula  nos  hizo  de  maderos, 

Canebato  el  Cacique  tan  maluado, 
Para  comernos  como  los  primeros, 
Regalándonos  siempre  con  cuydado: 
De  nuestro  daño  oymos  los  agüeros, 
De  vn  bayle  que  era  entre  ellos  muy  vsado< 
Que  el  dia  antes  por  costumbre  r.nia 
Quando  este  sacrificio  se  hacia. 


Quiso  nuestra  dichosa  y  buena  suerte, 
Que  dos  botos  cuchillos  escondimos, 
Aunque  ya  del  horrendo  monstruo  fuerte, 
Mirados  mucho,  y  remirados  fuymos: 
Y  viendo  tan  cercana  nuestra  muerte 
Los  maderos  grosísimos  rompimos, 
Fuymonos  por  vn  monte,  y  espessura 
A  donde  nos  guiaua  la  ventura. 

Como  vacas  que  van  a  la  querencia 
Donde  sus  tiernos  hijos  han  dexado, 
Que  no  hay  quien  baste  a  hazelles  resistencia 
Sin  temer  el  pedrisco,  sierra,  o  vado: 
Tan  faltos  de  vigor,  y  de  paciencia 
Yuamos,  qual  Dios  sabe,  en  tal  estado, 
Mas  ya  la  débil  pluma,  y  voz  cansada 
De  nueuo  aliento  esta  necessitada. 


FIN  DEL  SEGUNDO  CANTO. 


QUE  REFIERE  EL  FIN  DEL  SUCESSO  DE  AGUILAR,  Y  LA  BATALLA 

QUE  LOS  ESPAÑOLES  HUUIERON  EN  TAUASCO  Y  SU  TIERRA, 

Y  EL  AUER  HALLADO  CORTES  LA  NAO  PERDIDA,  Y  LO 

QUE  A  SALCEDO  ACAECIÓ  CON  VNA  LEBRELA. 


O  quanto  la  diuina  prouidencia 
Encierra  en  sus  secretos  soberanos, 
Quan  incomprehensible  es  su  potencia, 

Y  al  ciego  parecer  de  hombres  humanos: 
Cremos  que  nos  niega  su  clemencia, 
Dándonos  mil  exemplos  en  las  manos, 
Ocultándonos  a  vezes  el  camino 

En  sazón  que  acertarlo  no  conuino. 

Señales  vemos  desto  por  momentos 
Si  el  fin  de  los  sucessos  bien  juzgamos, 
Guiados  del  con  otros  fundamentos 
De  los  que  torpemente  encaminamos: 
Quitanos  a  las  vezes  los  contentos, 

Y  si  como  debemos  lo  miramos, 
Hallaremos  que  todo  va  guiado 

Por  lo  que  esta  en  su  mente  ya  ordenado. 


85 

Ordeno  que  a  Aluarado  se  le  abriesse 
Su  ñaue  sin  poder  adere9alla, 
Para  que  Acocumill  Cortes  boluiesse 
A  poder  deste  daño  reparalla: 

Y  el  misero  Christiano  alli  viniesse 

A  donde  el  gran  Cortes  en  tierra  halla, 
Quanto  haze  permite,  y  quanto  ordena 
Por  librar  el  pecado  de^la  pena. 

Permitió  que  Aguilar  fuesse  perdido 
Por  lo  que  con  ser  lengua  se  ha  ganado, 
Del  gran  Camilo  Breno  fue  vencido, 
De  que  no  poco  fruto  se  ha  sacado: 
Tres  Antipapas  entre  los  que  ha  auido 
Han  a  la  Christiandad  aprouechado, 
Quando  nació  Lutero  en  Alemana, 
Nació  Cortes  el  mismo  dia  en  España. 

Otros  muchos  exemplos  puedo  daros, 
Que  contrarios  sucessos  han  causado, 

Y  viendo  que  lo  son  viene  a  mostraros 
El  tiempo  que  viuis  muy  engañados: 
Por  donde  no  deueys  nunca  admiraros 
Aunque  os  dexe  fortuna  lastimado, 
Que  si  aguardays  el  fin  yreis  sintiendo 
Que  a  otro  intento  el  hado  va  siguiendo. 

Dexe  en  a  Cacumill  muy  de  partida 
Al  gran  Cortes,  que  en  nada  emperezaua, 
El  qual  tomo  de  alli  mucha  comida 
Demás  del  bastimento  que  lleuaua: 

Y  viendo  que  su  gente  recogida, 
Vna  pie9a  muy  gruessa  disparaua, 
Para  sacar  la  armada  deste  puerto, 
Hallando  ya  camino  mas  abierto. 

Per.— 8 


86 

Quedo  el  bárbaro  triste  y  lastimado 
De  ver  yr  a  Cortes  y  a  los  Christianos, 
A  quien  quedo  en  estremo  aficionado, 
Porque  los  estimaua  como  a  hermanos: 
Regalos  y  presentes  les  ha  dado 
De  joyas  de  oro  de  sutiles  manos, 
Mantas,  plumas,  y  piedras  estimadas, 
Porque  las  pazes  fuessen  confirmadas. 

Dexó  a  Calachuni  Cortes  sugeto 
A  la  Real  Corona  de  Castilla, 
Dio  la  gente  el  dominio  con  efeto, 
Que  no  fue  muy  difícil  reduzilla: 
Hizo  con  su  venida  gran  efeto, 

Y  a  muchos  les  causo  gran  marauilla, 
Dexb  vn  Christo  en  Imagen  consagrada, 
Que  era  de  todos  ya  muy  estimada. 

Aguilar  congoxado  y  afligido 
De  lo  que  allí  le  ofrece  la  memoria, 
Prosiguió  con  suspiro  enternecido, 
Renouando  su  pena  aquella  gloria: 
Que  suele  vn  coracon  que  está  oprimido 
De  gozo  entristezerse  en  la  vitoria, 

Y  alentándose,  assi  prosigue  el  cuento, 
Viendo  que  el  gran  Cortes  le  escucha  atento. 

Quatro  cursos  passamos  sin  que  ouiesse 
Cosa  que  fuesse  algún  mantenimiento, 
Huuo  alguno  que  el  lodo  se  beuiesse, 
Siruiendole  las  ramas  de  alimento: 
Del  enzino  mas  tierno  que  pudiesse, 

Y  este  fue  nuestro  misero  sustento, 
Desseando  que  ya  la  triste  vida 
Fuesse  en  fiera  batalla  bien  vendida* 


87 

Prendiónos  Aquincuz  Cacique  honrado 
Enemigo  mortal  de  aquel  tirano, 

Y  el  nos  dexo  la  vida,  y  con  cuydado 
No  nos  dexaua  vn  punto  de  la  mano: 
Murió  porque  era  ya  viejo  cascado, 
Mas  no  estaua  ceuado  en  ceuo  humano, 
Sucedióle  Taxmar  libre  de  vicio, 

Y  ocho  años  nos  tuuo  en  su  seruicio. 
Los  cuatro  compañeros  se  murieron 

De  muerte  natutal,  quedamos  viuos 
Yo  y  otro,  a  quien  en  mucho  le  tuuieron, 
Dándole  el  trato  no  siéndole  esquiuos: 
Pues  luego  le  libraron,  y  le  dieron 
Muger  Cacica,  bienes  y  cautiuos, 

Y  tiene  hijos  della  y  es  tenido, 
Querido,  y  estimado,  y  muy  valido. 

Luego  le  despache  la  carta  tuya, 
Diziendole  aguardaua  en  todo  caso, 
No  se  a  que  fin  o  causa  lo  atribuya, 
Que  no  quiere  mudarse  de  alli  vn  passo: 
Respondióme,  diziendo  que  me  huya, 

Y  que  me  guarde  no  me  tome  el  passo 
Aquel  traydor  tirano  y  enemigo, 

Y  que  me  fuesse,  y  Dios  fuesse  conmigo. 
No  se  si  por  estar  habituado 

Al  vso  de  la  tierra  y  exercicio, 
O  por  tener  el  rostro  muy  rayado, 
O  por  ser  grato  al  mucho  beneficio: 
Tiene  cinco  o  seys  hijos,  y  es  casado 
Con  vna  hermana  del  señor  propicio, 
El  era  del  Condado,  y  marinero, 
Hombre  necio,  torpissimo  y  grossero. 


Vnos  a  fiera  pena  les  mouia 
El  largo  proceder  de  desuenturas, 
Qual  tímido  y  couarde  se  sentía, 

Y  a  otros  muda  el  color  de  sus  figuras: 
En  otro  tanto  cada  qual  se  vía, 

Y  en  muchas  mas  miserias  y  apreturas, 
Dios  sabe  qual  de  aquellos  se  arrepiente, 

Y  en  lo  que  el  interior  concibe  y  siente. 
A  todos  estos  lances  me  ha  traydo 

El  hado  aduerso,  y  misero  destino, 

Y  doy  gracias  a  Dios  que  ya  he  venido 
En  saluo  de  tan  áspero  camino: 
Siempre  amaua  mi  ley  y  la  he  seguido, 

A  Dios  daua  mil  gracias,  aunque  indigno, 

Tenia  ya  perdida  la  esperanca, 

Que  en  tanta  desuentura  auria  mudanca. 

Que  sentiría  señor  en  estos  lances, 
Que  passaria  esta  alma  desdichada, 
Entre  tanto  martirio  y  tales  trances 
Aguardando  vna  muerte  desastrada? 
Dauame  por  momentos  mil  alcances, 
Que  ya  quisiera  verla  executada, 
Mas  Dios  que  lo  mejor  sabe  y  ordena 
Ha  querido  librarme  de  la  pena. 

Y  las  ñaues  las  anclas  leuantando, 
Enderecan  al  puerto  desseado, 
El  trapo  a  toda  priessa  les  van  dando 
Al  contrapuesto  mar  y  viento  ayrado: 
Yuan  todas  vna  prohejando, 

Y  el  mar  vn  poco  inquieto  y  alterado 
Siente  dexar  la  gente  tan  querida 
Cortes,  y  no  hallar  la  nao  perdida. 


89 

Y  sossegado  el  viento  van  rompiendo 
El  mar,  con  la  mesana  y  el  trinquete, 
Las  entumidas  olas  van  haziendo 
Espumas  de  la  quilla  mas  se  mete: 
Al  poderoso  austro  reprimiendo, 
Largando  la  mayor  que  le  somete, 
Al  Leste  por  la  popa  van  xirando, 

Y  al  franco  Oeste  todas  gouernando. 
Yua  con  gran  cuydado  y  diligencia 

Procurando  la  nao  que  le  restaua, 
Pidiendo  a  Dios  auxilio  y  su  potencia, 
Para  que  el  la  saluasse  pues  guiaua: 

Y  quiso  su  diuina  prouidencia, 
Aunque  auia^vn  mes  largo  que  saltaua, 

Que  en  la  cala  de  vn  puerto,  aunque  escondido 
La  descubrió,  que  alli  auia  surgido. 

A  el  encamino  muy  temeroso, 
Que  duda  le  ponia  el  gran  contento, 

Y  viendo  su  desseo  tan  gozoso 

Le  parece  que  ya  no  sopla  el  viento: 
También  esta  Salcedo  muy  cuydoso, 
Ambos  se  certifican  al  momento, 
Quien  bastara  dezir  el  alegría 
Que  qualquiera  en  tal  punto  sentiría. 

Qual  queda  el  cacador  que  ha  ydo  siguiendo 
La  ahuyentada  cierua  en  la  espessura, 
Que  alli  tropieca,  y  acullá  cayendo 
Tras  ella  va  por  parte  mas  segura: 

Y  del  tiro  la  vee  quedar  muriendo, 
Estima  muy  gozoso  tal  ventura, 
Arsi  quedo  Cortes  regocijado 

De  auer  la  nao  perdida  ya  hallado. 


9o 

Saludanse  con  grandes  alegrías, 
El  feliz  acto  bien  solemnizando, 
Con  trompas,  y  canoras  chirimías, 
Los  tiros  y  escopetas  disparando: 
Suenan  gozosas  bozes  y  armonías, 
La  ñaue  esta  a  la  ñaue  saludando, 
Toda  la  ven  de  pieles  adornada, 
De  conejos,  y  liebres  bien  poblada. 

Alli  surgieron  con  el  buen  Salzedo, 

Y  larga  cuenta  da  de  su  fortuna, 
Creyendo  que  su  instable  y  mobil  rueda 
Dexadole  auia  ya  sin  gloria  alguna: 

No  dexa  rastro  en  cosa  ni  le  queda, 
Que  al  viuo  la  contó  sin  quedar  vna, 

Y  el  trance  en  que  se  vido  en  la  tormenta, 
Todo  lo  refirió  con  larga  quenta. 

Y  como  el  dia  siguiente  muy  locana 
La  esposa  de  Titon  tan  diligente, 

Sus  rayos  esparziendo  muy  ufana 
Se  les  mostró  al  ocosa  y  roxo  Oriente: 
Hallando  ya  la  mar  mansa  y  humana, 
Mas  quieta  y  sossegada,  y  mas  paciente, 

Y  mirando  Salzedo  con  cuydado 
Ninguna  nao,  ni  barca  no  ha  hallado. 

Y  muy  cuydoso  en  ver  si  parecía 
Señal  de  tabla  alguna,  o  de  madero, 
Porque  creyó  sin  duda  y  entendía, 
Que  los  auia  tragado  ya  el  mar  fiero:  ' 
En  esto  se  ocupaua  noche  y  dia, 

Las  señales  vee  ciertas  deste  agüero, 
A  vezes  encaminaua  al  Sudueste, 

Y  otras  al  norte  Sur,  Leste  y  Nordestei 


9i 

En  la  gauia  continuo  yua  vn  grumete 
Por  ver  si  descubría  algún  nauio, 
Arando  andaua  el  mar  con  el  trinquete 
Perdida  la  esperanca,  el  ser  y  brío: 

Y  al  fin  buelto  a  la  tierra  la  acomete, 

Y  vna  cala  ha  hallado  sin  baxio, 

Y  antes  de  dar  el  fondo  oyó  vna  perra, 
Que  estaua  dando  aullidos  en  la  tierra. 

Admírales  a  todos  grandemente 
De  ver  las  cosas  que  la  perra  hazía, 
Haziendo  lo  que  vn  hombre  muy  prudente 
Mostrara  quando  esta  con  alegría: 
Discurre  aqui,  y  allí  ligeramente, 

Y  mil  vezes  echarse  al  mar  porfía, 

Y  ya  que  en  tierra  algunos  estuuimos 
Estreñios  grandes  en  la  perra  vimos. 

A  vnos  redando  les  lamia, 
La  cola  entre  las  piernas  sacudiendo, 
A  otros  de  las  manos  les  asia, 

Y  muy  pasito  les  esta  mordiendo: 
Haziendo  otras  mil  muestras  de  alegría 
Se  aparto  de  nosotros  muy  corriendo, 
Quede  de  verle  yr  arrspentido 
Porque  quisiera  auer  tras  ella  ydo. 

Muy  confusos  nos  tuuo  imaginando 
Si  algún  poblado  cerca  de  allí  estaua, 
La  gente  con  cuydado  se  esta  armando, 

Y  a  qualquiera  sucesso  se  aprestaua: 
Al  fiero  Marte  todos  inuocando, 
Creyendo  que  su  braco  leuantaua, 
Para  que  contrastados  de  fortuna 

En  tierra,  y  mar  no  uiesemos  ninguna» 


9* 

Cansados  de  aguardar  ya  despojados 
Del  ornato  de  Marte  trabajoso, 
Mas  quietos  del  temor  y  sossegados, 
Y  restaurado  vn  poco  en  su  reposo: 
Hallándonos  sin  duda  trabajados 
Del  mar,  que  nos  ha  sido  tan  penoso, 
La  lebrela  boluio  con  vn  venado, 
Que  me  dexo  suspenso  y  admirado. 

Cantidad  de  conejos  ha  traydo, 
Liebres  de  noche,  esto  en  abundancia, 
Que  auiendo  a  saz  a  todos  mantenido 
Fue  muy  grande  socorro  y  de  importancia: 
Las  pieles  de  testigos  han  seruido 
Del  tiempo  que  aqui  ha  sido  nuestra  estancia, 
De  cecina  emos  hecho  vna  gran  parte, 
Que  aura  para  mi  gente  y  para  darte. 

Dia  y  medio  ocuparon  la  ensenada, 

Y  al  cabo  del,  de  alli  hazen  su  via, 
Toda  la  gente  va  regozijada, 
Dando  gracias  a  Dios  que  los  regia: 
Guiando  al  Oes,  Sueste  va  la  armada, 

Y  toda  junta  en  buena  compañía, 
El  rio  a  do  Grijalua  tomó  puerto 
El  piloto  lo  ha  visto  descubierto. 

Alegres  y  gozosos  van  guiando 
A  tomar  por  la  boca  mas  hondable, 
Las  naos  a  la  Bolina  nauegando 
Con  vn  viento,  aunque  fresco  razonable: 
A  Dios  plugo  que  el  rio  van  sulcando, 
Tan  anchuroso  el  fondo  y  admirable, 
Que  pueden  trainta  naos  atrauessadas 
Nauegar  sin  hallarse  embaracadas, 


93 

El  rio  arriba  van  encaminados 
A  donde  vieron  que  en  la  costa  andauan, 
Infinidad  de  Indios  bien  armados, 

Y  grandes  bozes  y  alaridos  dauan: 
Cortes  salto  con  ciento  y  diez  soldados, 
Con  siete  barcos  que  en  las  naos  Ueuauan, 
Todos  con  escopetas,  y  Vnos  petos 

De  fina  pasta  ocultos  y  secretos. 

Descubre  vna  ciudad  muy  populosa 
A  poco  mas  de  media  legua  andada, 
Al  parecer  muy  fuerte  y  poderosa 
De  muros  y  de  torres  bien  cercada: 
De  troneras  esta  muy  abundosa, 

Y  en  partes  necessarias  bien  fosada, 

Y  vn  fuerte  por  reparo  deste  rio 
Reforcado  con  armas  y  gentío. 

Vieron  gente  gallarda  y  muy  luzida 
Por  qualquier  parte  de  aquel  rio  famoso, 
Que  vino  a  ver  la  armada  que  es  venida 
Con  impetuo  soberuio  y  animoso: 
En  toda  aquella  costa  esta  esparzida, 
Al  parecer  no  amiga  de  reposo, 
Que  en  el  orgullo  y  brio  mostrauan, 
Que  venir  a  las  manos  desseauan. 

Dauan  el  alarido  de  la  guerra 
Sonando  el  cuerno,  rallo  y  la  bozina, 
Qual  blandiendo  vna  lanca  el  puño  asierra, 
Qual  la  rodela  al  fuerte  pecho  inclina: 
Demás  de  los  que  estauan  en  la  tierra 
Ocupando  gallardos  la  marina, 
Salieron  muchos  barcos  bien  poblados 
De  jouenes  valientes  y  crforcados. 


94 

Venia  en  vn  gran  barco  en  delantera 
Vn  Capitán  famoso  y  esforcado, 
Traía  vna  tiara  por  cimera 
De  manta,  y  ricas  joyas  adornado: 
Vn  graue  personaje  de  alli  era 
Cabalacan  Cacique,  ansi  llamado, 
Gouernador  de  cinco  mil  vasallos, 
Puesto  alli  por  su  Rey  a  gouernallos. 

Era  vn  viejo  dispuesto  corpulento, 
Valeroso,  diestrissimo,  y  valiente, 
De  hasta  sesenta  años  grande*  assiento, 
Hombre  mañoso,  astuto  y  muy  prudente: 
Entero,  sano,  de  notable  aliento, 
Rostro  grosero  y  esparzida  frente, 
Famoso,  y  hombre  de  guerra  y  animoso, 
Osado,  temerario  y  belicoso, 

Acercado  Cortes  a  este  guerrero 
Mandó,  que  el  barco  a  el  encaminasse, 
Cien  mil  muestras  de  paz  le  haze  primero, 

Y  con  las  manos  señas  que  llegase: 
No  teme  aqui  Cortes  el  poder  fiero, 
Sino  como  si  en  fiestas  se  empleasse, 
Assi  sin  mas  temor  se  yua  acercando 

De  paz  y  de  amistad  mil  muestras  dando. 

El  gallardo  Cacique  se  ha  llegado 
A  trecho  que  las  bozes  entendían, 
A  oyr  a  Cortes,  que  le  ha  llamado 
Por  no  negar  lo  que  era  cortesía: 

Y  auiendole  Cortes  a  el  saludado 
Con  semblante  amoroso  y  alegría, 
Estas  breues  palabras  le  refiere, 
Diziendole  su  intento  y  lo  que  quiere.- 


95 

Cacique  valeroso  engrandezido 
No  turbes  de  su  paz  tu  pueblo  essento, 
Que  antes  pretendo  ser  de  ti  acogido, 
Que  me  ha  faltado  el  agua  y  bastimento: 
A  tu  natural  tierra  me  ha  traydo 
Vn  alto  y  soberano  fundamento, 
Haz  al  tanto  por  mi,  cual  yo  hiziera 
Si  mi  suerte  por  ti  tal  rez  corriera. 

El  viejo  respondió  muy  ensañado, 
Andad  torpes  irónicos  mendigos, 
A  puerto  do  halleys  mejor  recado, 
A  fingir  humildades  como  amigos: 
Mejor  os  estuuiera  auer  entrado 
Con  muestras  arrogantes  de  enemigos, 
Para  que  no  os  faltara  alguna  gloria 
Pues  no  podreys  cantar  otra  vitoria. 

Salid  acá  barbudos  atreuidos, 
Baxos,  ladrones  de  ratera  pressa, 
Llegado  aueys,  do  siendo  bien  sentidos 
La  paga  lleuareys  justa  y  espressa: 
Acá  os  aguardo  falsos  foragidos, 
Que  yo  os  doy  la  palabra,  fe  y  promessa 
De  no  dexar  vn  punto  el  estacado 
Hasta  auer  vuestra  sangre  derramado. 

Cessen  ya  las  hazañas  cometidas 
Por  invictos  y  celebres  varones, 
Que  a  la  inmortalidad  ya  conduzidas 
Fueron  con  tanta  luerca  de  opiniones: 
Oy  son  a  otro  dominio  trasferidas, 
Que  por  hechos  heroycos  y  razones 
La  eterna  fama  assi  lo  determina 
Dando  el  triuefo  a  esta  gente  peregrina. 


96 

Cortes  le  replico,  Cacique  amado 
Sossiega  el  pecho  en  yra  embrauezido, 
No  sientas  el  auer  aqui  llegado, 
Oye  mas  sin  passion  lo  que  te  pido: 
Yo  tfaygo  vn  grande  numero  estremado 
De  cosas,  que  si  acetas  mi  partido 
Te  pienso  dar  vn  premio,  y  justa  paga 
Del  bastimento  que  me  satisfaga. 

No  me  niegues  lo  que  es  caso  tan  justo, 

Y  permitido  siempre  en  paz  y  guerra, 
Aceta  mi  rescate  en  nada  injusto, 

Y  vna  llana  amistad  pues  no  se  yerra: 
Ajustala  Cacique  con  tu  gusto, 
Dando  del  fruto  de  tu  fértil  tierra, 

A  quien  con  voluntad  sincera  viene 
A  socorrerse  de  lo  que  no  tiene. 

Cabalacan  con  falso  fundamento 
Buelto  el  ayrado  rostro  en  buen  semblante, 
Le  dixo,  Capitán  yo  soy  contento 
Que  pare  aqui  tu  armada  tan  pujante: 
Que  luego  sin  tardanca  en  vn  momento 
Despachare  vn  recado,  y  al  instante 
Que  mi  Rey  y  señor  lo  aya  sabido 
Seras  luego  de  todo  socorrido. 

Con  esto  se  boluio  muy  sossegado 
En  mil  cosas  difíciles  pensando, 
Traga  que  el  Español  sea  castigado, 

Y  luego  quiso  echar  oculto  vando: 
Para  que  aquella  noche  en  el  estado 
Vn  escuadrón  famoso  leuantando, 
Les  dieran  vna  braua  encamisada 
Antes  que  su  gran  Rey  supiera  nada. 


97 

Mas  por  que  el  hecho  mas  seguro  fuesse 
Reputando  el  honor  que  le  es  deuido, 
Porque  no  se  pensasse  ni  entendiesse, 
Que  con  cautela  auia  acometido: 
Antes  que  otra  nouela  se  ofreciesse, 
Dexo  luego  a  Curaca  preuenido, 
Que  lleuasse  seys  barcas  bien  cargadas 
Con  bastimentos  a  las  naos  llegadas. 

Y  que  con  cauta  y  preuenida  maña 
Viesse  y  notasse  el  modo  del  armada, 

Y  si  a  caso  de  aquella  gente  estraña 
Se  pudiesse  temer  traycion  celada: 

Y  que  aduierta  muy  bien  si  les  engaña 
Con  falso  intento,  y  hambre  disipada, 

Y  que  muestre  valor  y  osado  pecho, 

Y  de  todo  le  dexe  satisfecho. 

Con  esto  se  partid  luego  al  momento 
A  dar  quenta  a  Tabasco  Rey  prudente, 
De  la  venida,  el  modo  y  el  intento 
De  aquella  armada,  y  de  la  nueua  gente: 
Hallo  al  prudente  Rey  en  su  aposento, 
Que  ya  le  era  la  nueua  muy  patente, 
Acompañado  de  cien  principales 
Todos  vassallos  suyos  naturales. 

Con  muy  fogosas  ansias  aguardaua 
Al  gran  Cabalacan  el  Rey  famoso, 

Y  en  su  Real  presencia  se  mostraua 
De  darle  la  embaxada  desseoso: 
Con  corba  reuerencia  se  humillaua, 
Mas  el  semblante  ayrado  que  gustoso, 

Y  haziendo  a  los  demás  su  cortesía 
Soltó  la  ronca  boz,  y  assi  dezia. 

Per. — 9 


Supremo  Rey  temido  y  estimado 
La  sujeción  te  ofrezco  que  es  deuida, 
En  boz  mia,  y  en  nombre  de  tu  estado, 
Que  a  solo  esto  ha  sido  mi  venida: 

Y  a  hazerte  saber  como  es  llegado 
Vn  Capitán  con  gente  muy  luzida, 
Pidiendo  por  rescate  bastimento 

Sin  darnos  mas  señales  de  su  intento. 
Salile  a  recebir  con  gente  armada, 

Y  a  castigar  su  incauto  atreuimiento, 
Mas  el  se  aparto  luego  de  su  armada, 

Y  a  mi  llego  con  muy  humilde  intento: 
Diziendome  con  muestra  no  alterada, 

Y  haziendo  cortes  acatamiento, 
Valeroso  Cacique,  oye  mi  ruego 

Sin  que  te  cause  algún  desassossiego. 

Yo  soy  vn  passajeao  viandante, 
Que  acaso  aporte  aqui  necessitado, 
Con  las  naos  que  vees  alli  delante, 
Ya  de  muchos  naufragios  escapado: 
Que  por  venir  de  tierra  tan  distante 
Aguaje  y  bastimento  me  ha  faltado, 
A  esto  vengo,  y  esto  quiero  y  pido, 

Y  pagarlo  si  no  me  es  defendido. 
Traygo  diuersas  cosas  escogidas 

De  todo  quanto  acá  gastarse  puede, 
De  gran  valor  preciadas  y  tenidas, 
Si  al  rescate  licencia  se  concede: 
Todas  están  Cacique  a  ti  ofrecidas, 
Con  voluntad  que  aun  a  la  obra  excede, 
Yo  le  mostré  estimar  su  oferta  y  modo, 

Y  quede  de  auisarte  della  el  todo. 


99 

Seys  barcos  le  embie  de  bastimento 
Con  Curaca  Cacique  valeroso, 

Y  le  aduerti  que  el  cauto  entendimiento 
Mostrasse  en  el  viaje  cauteloso: 

Y  que  procure  penetrar  su  intento, 

Y  en  que  numero  y  fuerca  es  poderoso, 
Esto  es  señor  lo  que  hasta  agora  he  hecho, 
Aunque  no  tengo  assegurado  el  pecho. 

Todo  lo  he  prouenido  ocultamente 
De  municiones,  armas  y  soldados, 
De  todos  eligiendo  el  mas  prudente, 

Y  en  el  bélico  oficio  enercitados: 
Esto  me  toca  a  mi  señor  potente, 

Y  pues  todos  estamos  obligados 
Arestar  las  personas  y  la  vida, 
Sea  tu  sola  voluntad  sabida. 

Cabalacan  con  esto  ha  suspendido 
Su  razón  y  las  ansias  que  traía, 
El  alto  Rejt^vn  rato  ha  enmudecido 
Para  ver  lo  que  mas  le  conuernia: 
Boluio  a  Cabalacan  agradezido 
Como  a  tan  gran  varón  se  le  deuia, 

Y  con  la  mano  les  señala  y  muestra 
Su  preferido  assiento  hazia  su  diestra. 

Y  con  semblante  graue  y  continente 
Bueltos  los  ojos  a  vno  y  otro  lado, 

Y  mouiendo  las  cexas,  y  la  frente, 
El  cuello  enhiesto  .y  algo  azelerado: 
Con  vna  Real  tiara  y  su  tridente, 
Que  entre  famosos  Reyes  era  vsado, 
Con  boz  sanora,  y  animoso  brío 

La  lengua  assi  mouio  con  señorío. 


Varones  escogidos,  vien  entiendo, 
Que  no  ay  necessidad  de  encareceros 
Con  el  desseo  y  ansias  que  pretendo 
En  ocio,  y  llana  paz  fortaleceros: 

Y  aunque  tanto  lo  justo  comprehendo 
Todo  \p  he  ya  propuesto  a  engrandeceros. 
Escudriñando  siempre  el  llano  pecho 

En  este  blanco  y  fiel  puesto  el  prouecho. 
Ya  veys  quan  contra  gusto  mió  ha  sido 
Venir  esta  nación  a  vuestra  tierra, 
Al  gran  Cabalacan  aueys  oydo, 

Y  quan  dispuesto  está  hazelles  guerra: 
Querría  ser  de  todos  aduertido, 
Ninguno  piense  que  acertado  yerra, 
Todos  soys  valerosos  y  prudentes, 
Dadme  consejo  y  causas  convenientes. 

Nadie  no  se  mouio  solo  vn  momento 
Deteniendo  al  anhalito  la  via, 
Suspenso  esta  el  Senado  y  alto  assiento, 
Ninguno  aquel  silencio  interrumpía: 

Y  viendo  el  Rey  que  todo  estaua  atento 
Con  notables  afectos  de  alegría, 

Dixo  a  Cabalacan,  razón  es  esta, 
Que  tu  sabia  opinión  sea  propuesta. 

No  aun  bien  el  cuerdo  y  Capitán  famoso 
Huuuo  aquel  obediente  mando  oydo, 
Quando  al  punto  con  pecho  feruoroso 
A  dezir  sus  razones  se  ha  ofrecido: 

Y  como  tan  prudente  y  valeroso 
Con  el  estilo  y  termino  deuido, 
Haziendo  humillación  al  gran  estado 
A  su  Rey  natural  assi  ha  hablado. 


101 

No  tengo  yo  señor  que  asseguraros 
De  mi  desseo  el  limite  a  do  llega. 
Ni  es  bien  que  buelua  agora  yo  a  juraros 
La  Fe  que  el  alma  eternamente  os  niega, 
Ni  quiero  con  razones  obligaros, 
Ni  aun  adquirir  con  esto  ambición  ciega, 
Ni  nueuo  ofrecimiento,  ni  es  oferta 
A  lo  qne  en  mi  es  preciso  y  obra  cierta. 

A  aquella  sujeción  pongo  la  mira, 
Que  os  deuo  solo  yo  tan  limpia  y  pura 
Que  no  es  otro  interés  el  que  me  tira, 
Ni  aspira  a  mas  el  bien  de  mi  ventura: 
Esta  con  vn  amor  grande  me  inspira 
A  lo  que  por  las  obras  se  assegura, 
Posponiendo  la  vida  en  sacrificio, 
Para  que  desto  os  de  mas  claro  indicio. 

Ni  yo  señor  pretendo  deste  caso 
Licito  premio  y  cargo  preminente, 
Que  esto  no  me  liara  mudar  al  passo 
En  aduertirte  de  lo  conueniente: 
No  siento  que  el  venir  lia  sido  a  caso 
Desta  nueua  nación,  y  nueua  gente, 
Sino  muy  de  proposito  y  pensado, 

Y  que  se  vienen  a  meter  de  lado. 
Cosas  de  justo  premio  nos  ofrecen 

En  paga  del  aguaje  y  bastimento, 

Y  han  nos  significado  que  perecen, 

Y  que  es  este  su  fin  y  solo  intento: 
Pero  señor  ardides  me  parecen, 

Y  que  deuen  querer  hazer  assiento, 

Y  con  la  falsa  mascara  de  amigos 
Nos  quieren  engañar  como  mendigos. 


Que  si  no  fuera  ansi,  muy  fácil  cosa 
Fuera  que  en  todo  el  mundo  se  entendiera, 
Quanto  tu  larga  mano  es  poderosa, 

Y  mas  que  bastimentos  se  les  diera: 
Pero  temo  que  es  hambre  cautelosa, 
Que  el  modo,  la  traga  y  la  manera 
Parecen  mas  soldados  y  atreuidos, 
Que  estar  necesitados  y  oprimidos. 

Y  ansi  grande  señor  mil  vezes  digo, 

Y  bueluo  a  referirlo  quantas  puedo, 
Que  por  el  propio  filo  en  son  de  amigo 
Mostrándole  que  estas  seguro  y  ledo, 
Ordenes  se  le  de  luego  el  castigo 
Quitando  del  común  el  torpe  miedo, 
Que  quien  el  tiempo  y  coyuntura  pierde 
De  quexarse  de  si  siempre  se  acuerde. 

Apenas  ouo  el  bárbaro  acabado 
La  ultima  razón  del  parlamentó, 
Quando  llego  Curaca  alborotado 
Con  que  se  suspendió  el  supremo  assiento: 

Y  auiendose  a  su  Rey  mucho  humillado 
Se  sossego  por  recobrar  su  aliento, 

Y  como  mensajero  libremente 
Propuso  estas  razones  cuerdamente. 

Con  cuydado  señor  llegue  al  armada 
Como  Cabalacan  me  auia  aduertido, 

Y  con  muestra  amorosa  y  regalada 
Pedi  a  aquel  Español  atento  oydo: 

Y  en  tu  nombre  fingiendo  vna  embajada 
Le  dixe,  que  sabiendo  auer  surgido 
Con  la  necessidad  que  publicaua, 
Aquel  corto  presente  le  lleuaua. 


i°3 

Y  que  luego  al  instante  proueerias 
Todo  el  mantenimiento  que  quisiesse, 

Y  su  necessidad  satisfarias, 

Y  todo  aquello  que  le  conuiniesse: 
El  me  lo  agradeció  con  cortesias, 

Y  me  encargo  que  te  satisfaziesse 
La  merced  y  regalo  que  le  hazes, 
Pues  que  tanto  a  su  gusto  satisfazes. 

Y  que  por  recebirla  por  entero 
Ampliando  la  mucha  que  le  has  hecho, 
Verte,  y  hablarte  quiere  lo  primero, 
Por  dexarte  con  algo  satisfecho: 

Pero  aduertirte,  gran  señor,  yo  quiero 
Conforme  lo  que  vi,  y  cale  en  mi  pecho, 
Que  procures  estar  apercebido, 

Y  este  bien  y  merced  señor  te  pido. 
Instrumentos  de  guerra  trae  sobrados, 

La  armada  es  gruessa  y  grande  el  adérente, 
Todos  hombres  dispuestos  bien  tratados, 

Y  el  Capitán  al  parecer  prudente: 
Traen  las  naos,  y  barcos  pertrechados, 
Con  todo  lo  forcoso  y  suficiente, 

No  son  como  publican  passageros, 
Antes  parecen  enemigos  fieros. 

Y  dando  fin  Curaca  a  estas  razones, 
Xami  se  leuanto  encolerizado, 
Diziendo,  Rey  supremo  pues  dispones 
A  razón  y  consejo  tu  senado, 
(Aunque  el  atreuimiento  me  perdones) 
Digo  que  estoy  de  ti  muy  admirado 
En  ver  que  tu  poder  engrandezido 
Con  temores  le  hayan  ofendido. 


104 

Pues  no  ay  razón  que  ser  bastante  pueda 
A  tu  valor  y  el  de  tus  seruidores, 
Ni  ay  que  dezir  que  la  fortuna  rueda, 
Que  son  baldón  femíneo  estos  temores: 
Ninguno  en  tu  presencia  ay  que  no  pueda 
Destos  Caciques  grandes  y  señores 
Rematar  esta  guerra  por  la  espada, 

Y  ninguno  hará  en  hazerlo  nada. 
Ü£  mi  te  se  dezir  y  assegurarte, 

Que  mientras  el  espíritu  rigiere 

La  miserable  carne  al  propio  Marte, 

Y  quanto  en  su  potencia  concurriere: 
Solo  mi  diestro  braco  sera  parte 

A  poner  sugecion,  y  al  que  pusiere 
Vn  solo  pensamiento  en  ofenderte 
Con  castigo  cruel  y  cruda  muerte. 

El  gran  Tabasco  con  alegre  muestra 
Viendo  a  Xami  de  colera  encendido, 
Aleando  con  amor  la  fuerte  diestra 
Al  soberbio  Cacique  ha  respondido: 
Regalado  Xami,  la  passion  vuestra 

Y  esse  valor  de  puro  amor  nacido 
Agradezco  con  pecho  amable  y  puro, 

Y  estoy  mas  yo  que  vos  desto  seguro. 
No  penseys  gran  Xami  que  la  osadía 

Regida  sin  razón  causó  prouecho, 
Ni  menos  la  templanca  es  couardia, 
Que  esta  nos  guia  al  valeroso  hecho: 

Y  como  el  sabio  Rey  bien  conocía 
Del  jouen  el  gallardo  y  brauo  pecho, 
Quiso  que  con  aquello  suspendiesse. 
Sus  razones,  y  que  otro  propusiesse. 


• 


i°5 
Pechalene,  y  Titzon  luego  se  ofrecen 
No  con  menos  braueza  y  poderío, 
Tan  celebres  varones  que  merecen 
Lugar  supremo  y  grande  señorío: 
Quinpech,  y  el  gran  Quinpen  allí  parecen 
Con  tal  disposición,  donayre  y  brío, 
Que  por  solo  el  valor  de  sus  personas 
Merecen  Reales  cetros  y  coronas. 

Mas  el  grande  Chamouato  vn  cauallero 
De  grande  autoridad,  y  gran  linage, 
Se  salió  de  su  assiento  muy  seuero 
Con  muestras  de  hazer  al  mundo  vltrage: 
Y  captando  la  venia  lo  primero 
Guardando  de  tal  acto  el  omenage, 
Haciendo  pausa  al  vno  y  otro  lado 
Con  graue  y  ronca  boz  assi  ha  hablado. 

La  juuenil  edad  y  fervorosos 
Pechos  engrandezidos,  o  varones, 
Son  los  que  agora  os  tienen  deseossos 
De  salir  a  prouar  las  intenciones: 
Que  ayudando  á  los  humos  vaporosos 
De  vuestra  verde  edad  las  ocasiones, 
Iuzgays  según  la  merca  de  los  bracos 
Sin  mirar  mas  contrastes  ni  embaíos. 

Por  vn  muy  breue  termino  se  os  niega 
El  salir  a  cumplir  vuestras  promessas, 
Ya  el  fatal  curso  se  os  acerca  y  llega 
Donde  estas  causas  os  serán  espressas: 
Y  a  do  no  es  menester  audacia  ciega 
Si  quereys  adquirir  grandes  proezas, 
Sino  valeros  del  ardid  y  el  arte 
Do  sin  el,  el  esfuerco  es  poca  parte, 


io6 

Y  a  vos,  o  gran  señor  humildemente 
Os  pido,  que  al  momento  en  el  estado 
Se  aperciba  y  ordene  breuemente 
Lo  que  al  militar  arte  es  mas  usado: 

Y  se  preuenga  de  armas  y  de  gente, 

Y  no  sea  el  enemigo  reputado 

En  poca  estimación,  por  que  yo  fio 
Que  es  gente  de  valor  y  poderío. 

Desse  a  Calabacan  el  cargo  desto 
Como  hombre  de  valor  y  de  esperiencia, 
Por  que  es  muy  necessario  echar  el  resto 
Con  la  mas  diligente  prouidencia: 
Désele  larga  mano,  pues  en  esto 
Hará  lo  mas  possible  de  potencia, 
Siempre  el  bélico  oficio  ha  militado, 

Y  en  este  mundo  nadie  le  ha  igualado. 
Quetzal  vn  venerable  y  sabio  viejo, 

Ya  la  ceruiz  decrepita  inclinada, 

Se  leuanto  saludando  al  Real  Consejo, 

Y  ansi  soltó  la  débil  boz  cansada: 
No  la  causa  común  que  aparte  dexo, 
Que  ya  al  temor  la  vemos  entregada, 
Es  la  precisa  causa  que  bastara 

A  que  la  vida  en  poco  se  estimara. 

Mirad  la  obligación  que  professamos 
Con  el  deuido  y  justo  juramento, 
Donde  las  voluntades  entregamos 
Con  supremo  estatuto  y  Sacramento: 
Las  haziendes  y  vidas  obligamos 
Sin  eceptar  humilde,  o  alto  assiento 
A  sustentar  el  cetro  y  monarquía 
De  nuestro  inuicto  Rey  que  le  regia. 


107 

Y  sin  esto  mirad  fuertes  varones 
Los  estados  y  haziendas  adquiridas, 
Ganadas  en  tan  fuertes  ocasiones, 
Dando  en  precio  las  honras,  y  las  vidas: 
No  lo  pongays  agora  en  opiniones 
Fiandoos  de  razones  mal  regidas, 
Que  si  la  enfermedad  es  conocida 
En  riesgo  esta  el  doliente  de  la  vida. 

No  siento  yo  Monarca  engrandezido 
El  misero  viuir  por  causa  mia, 
Que  ya  me  veo  del  tiempo  consumido 
Agotando  con  el  la  sangre  fria: 
Acábame  pensar  que  el  Patrionido 
Que  tantas  essenciones  poseía, 
Pueda  venir  el  tiempo  a  sugetarle, 

Y  la  cerviz  indómita  inclinarle. 

Bien  os  acordareys  que  ha  mas  de  vn  año 
Quando  el  inuierno  estaua  menos  recio, 
Que  vino  gente  de  aquel  Reyno  estraño, 
A  solo  saquear  el  pueblo  necio: 
Con  juguetes  de  vidrio  fue  el  engaño, 

Y  no  fueron  vendidos  a  mal  precio, 
Que  oro  y  piedras  ricas  y  estimadas 
Lleuaron  con  el  vidrio  rescatadas. 

Si  entonces  las  riquezas,  se  lleuaron 
Con  tan  poco  rescate  y  poca  gente, 

Y  tan  sin  resistirles  se  tornaron 
Mas  pretenden  agora  claramente: 
Sin  defensa  ninguna  nos  hallaron, 
Agora  no  juzguemos  lo  aparente, 
Que  yo  asseguro  que  sus  intenciones 
Son  de  hollar  los  miseros  terrones. 


io8 

Dése  a  Cabalacan  el  cargo  luego, 
Que  preuenga  las  cosas  de  la  guerra, 
Échese  vando  a  sangre,  hierro  y  fuego, 
Defendiendo  por  armas  nuestra  tierra: 
Señor  supremo  esto  os  pido  y  ruego, 
Que  en  cualquiera  sazón  jamas  se  yerra, 
Pues  vemos  que  del  hombre  apercebido 
Dize  el  refrán,  que  es  medio  combatido. 

Ponunaro  Cacique  venerable 
Con  vn  semblante  graue  y  espacioso, 
Autoridad  y  termino  loable 
Del  bien  común  y  de  su  honor  zeloso: 
Siento  vna  causa  aqui  muy  admirable, 
Dixo,  o  ayuntamiento  valeroso, 
Que  me  tiene  suspenso  y  embouado, 

Y  fuera  de  mi  acuerdo  y  admirado. 
El  iracundo  Marte  se  nos  muestra 

Con  rostro  esquiuo  y  alterada  mano, 
Endere9ando  esta  fuerte  diestra 
Contra  el  misero  pueblo  Potonchano: 
Vase  escusando  la  fortuna  nuestra, 
Que  nos  solia  mostrar  semblante  humano, 
Prodigio  cierto  de  futuros  males, 
Que  ya  los  certifica  por  señales. 

El  ayre  y  plantas  veo  sossegadas, 
Sin  ser  del  manso  zefiro  mouidas, 

Y  las  nocturnas  aues  veo  turbadas, 

Y  con  funestas  muestras  impelidas: 
Las  frutas  y  las  yeruas  regaladas 

Se  ven  marchitas,  lacias  y  encogidas, 
El  Sol  se  eclipsa,  y  todo  se  enmudece, 

Y  el  animo  en  nosotros  desfallece. 


109 

Deuemos  procurar  que  se  contrasten 
Las  amenazas  deste  mal  agüero, 

Y  puras  tuercas  y  animo  las  gasten, 
Conuocando  la  tierra  lo  primero: 

Sean  tales  las  muestras  que  ellas  basten, 

Y  el  esfuerco  y  furor  terrible  y  fiero, 
A  poner  sugecion  en  la  aparencia 

A  qualquiera  contraria  resistencia. 
Procuremos  señores  libertarnos 
Con  buena  maña,  ardides,  sesso  y  arte, 
Intentando  de  todo  aprouecharnos, 
Echando  este  cuydado  luego  aparte: 
Que  si  queremos  todos  conformarnos 
Podremos  resistir  al  propio  Marte, 

Y  hasta  que  esta  causa  se  resuma 
Aure  de  adelgazar  la  tosca  pluma. 


FIN  DEL  TERCER  CANTO. 


Per.- 


casto  aira, 


QUE  REMATA  LA  BATALLA  CON  LOS  POTONCHANOS, 
Y  LA  RUYNA  QUE  EN  EL  HUUO. 


No  ay  cosa  tan  difícil  ni  imposible, 
Que  no  la  llegue  el  tiempo  a  ver  cumplida, 
Que  la  fortuna  vemos  que  es  mouible 
Aunque  a  vezes  se  muestra  en  durezida: 

Y  aunque  contrasta  con  rigor  terrible 
Va  por  alli  su  curso  y  su  medida, 
Fácil  viene  hazer  lo  mas  dudoso 
Allanando  el  lugar  mas  escabroso. 

Facilitó  a  Cortes  querer  meterse 
En  Reyno  y  tierra  estraña  (caso  duro) 
Que  quisiesse  ansí  vn  hombre  disponerse 
Sin  consideración  de  lo  futuro: 

Y  al  otro  que  deuiera  no  temerse 
Pues  gozas  sus  estados  tan  seguro, 
Le  enflaqueze  y  oprime  la  osadía 
Haziendosele  noche  el  claro  dia» 


De  do  se  infiere  y  vec  que  la  fortuna 
Nos  viene  a  dar  la  mano  y  leuantarnos, 

Y  estando  alia  en  el  cuerno  de  la  Luna 
Buelue  claro  y  patente  a  señalarnos: 
Que  sin  ella  no  ay  gloria  acá  ninguna 
De  que  poder  vn  punto  assegurarnos, 
Ni  requezas,  estado  y  señorío, 
Gentilezas,  valor,  ni  poderío. 

Ya  os  dixe  atrás  que  el  Reyno  Potonchano 
Estaua  en  su  consejo  proponiendo, 

Y  el  sabio  Ponemaro  viejo  anciano 
Sus  razones  y  causas  prosiguiendo: 
Dixo,  Señor  supremo  y  soberano 
(Todo  lo  platicado  resumiendo) 
Conuiene  que  proueas  al  momento 
Lo  que  aqui  te  diré  con  sano  intento. 

Que  el  campo  en  dos  lugares  diuidido 
Con  suficiente  gente  se  pertreche, 

Y  el  Capitán  mas  fuerte  y  atreuido 
Asista  al  muro  en  orden  que  aproueche: 
Que  viéndole  el  contrario  apercebido 
Su  fue^a  y  poderío  sobre  el  eche, 

Y  haziendo  cautelosa  retirada 

Les  salga  a  la  defensa  la  emboscada. 
En  este  ínter  Cortes  esta  cuydoso 
Preuiniendo  sus  armas  y  soldados, 

Y  aun  no  bien  en  el  puerto  hallo  reposo 
Quando  estauan  de  todo  preparados: 
Preuinose  de  quanto  era  forcoso, 

Con  sordo  alarde  todos  alistados, 
Anima,  incita,  ordena  y  aconseja, 

Y  todo  lo  dispone  y  apareja. 


Alli  los  instrumentos  mas  forcosos 
Al  militar  oficio  se  sacaron, 
A  donde  vnos  y  otros  codiciosos 
El  real  muy  en  forma  edificaron: 
Con  pauellones,  tiendas,  orgullosos 
Chocas,  y  baluartes  fabricaron, 
Qual  encendia  el  fuego  diligente 
Para  el  corto  manjar  de  aquella  gente. 

Auiendo  el  Rey  Tabasco  ya  entendido 
La  común  voluntad  de  sus  vassallos, 
Se  mostró  grandemente  agradecido, 

Y  en  todo  procuraba  de  agradallos: 
Diciendo,  pueblo  mió  engrandezido 
(Todo  a  fin  de  poder  mas  animallos) 
En  los  bienes  el  acto  es  estimado 

Mas  que  el  que  en  la  potencia  se  ha  quedado. 

Bien  que  vuestro  poder  y  bracos  fuertes 
De  tanto  esfuerco  y  animo  ayudados, 
Bastan  a  sujetar  a  eternas  muertes 
A  campos  mas  pujantes  y  esforcados: 
Mas  porque  ya  correr  suelen  las  fuertes 
Contrarias  a  despecho  de  los  hados, 

Y  es  adagio  común  vsado  y  viejo, 

Que  a  nueua  causa,  nueuo  sea  el  consejo. 

Digo  que  conformados  cuerdamente 
Rijays  y  gouerneys  lo  platicado, 
Dando  siempre  el  remedio  conueniente, 
Que  mas  a  la  razón  este  arrimado: 
Dando  el  cargo  al  que  fuere  suficiente, 

Y  mas  al  ministerio  diputado, 

Y  quando  a  los  estremos  falte  medio 
Arrimarse  al  mas  sano  es  buen  remedio» 


"3 

Y  pues  de  general  consentimiento 
Days  a  Cabalacan  el  cargo  y  mando, 
En  mi  nombre  y  del  alto  ayuntamiento 
Le  elijo,  le  señalo,  encargo  y  mando, 
Le  obedézcays  sin  mas  impedimento 
Por  general,  y  echando  luego  el  vando, 
Disponga  en  mar  y  tierra,  y  el  prouea 
Los  cargos,  y  lo  mas  que  jiísto  sea. 

Con  esto  ha  dado  fin  a  su  porfía, 
Porque  ya  el  esperado  y  negro  velo 
La  enmudecida  Tetis  estendia, 
Ocultando  su  luz  al  Rey  de  Délo: 
Cabalacan  que  el  cargo  ya  regia 
Como  sagaz  y  cauto  de  cerbelo, 
Ordeno  los  oficios  y  la  gente 
Con  lo  mas  necessario  y  conueniente. 

Qual  suele  vn  obstinado  en  maleficios 
Temer  la  confesión  que  le  es  forcosa, 
Por  no  aparentarse  de  los  torpes  vicios, 

Y  de  la  duke.vida  deleytosa: 

Que  al  tiempo  de  los  sacros  beneficios 
Anda  con  faz  marchita  y  disgustosa, 
Ansi  quedo  Tabasco  enmudecido 
En  confuso  pensar  desvanecido. 

Calabacan  mandb  que  el  pueblo  todo 
Se  despoje  de  cuanto  encierra  y  tiene, 

Y  aquella  noche  en  taciturno  modo 
Se  saque  y  lleue  lo  que  mas  conuiene, 

Y  alli  no  quede  mas  que  el  suzio  lodo, 

Y  aun  esto  defenderlo  les  conuiene, 
Disponiendo  las  vidas  al  reparo 
Por  la  defensa  de  su  pueblo  caro. 


Il4 

Mandó  que  el  campo  mas  osado  y  fuerte 
Se  ocultase  en  el  reparo  de  vna  cuesta, 

Y  alli  a  despecho  de  contraria  suerte 
Este  la  gente  apercebida  y  presta: 

Y  el  quedara  assistiendo  al  muro  fuerte, 

Y  quando  la  batalla  este  propuesta 
Le  salga  la  emboscada  y  le  de  mate, 

Y  el  contrapuesto 'campo  desbarate. 

Al  gran  Xami  encargo  que  gouernasse 
La  gente  de  emboscada  cuerdamente, 

Y  con  notable  efecto  vigilasse, 

Y  en  el  arremetida  este  prudente: 

Y  que  no  sin  sazón  se  anticipasse, 
Sino  aguardando  tiempo  conueniente, 
Que  quien  pierde  ocasión  no  se  arrepienta 
Pues  tuuo  de  gozarla  poca  quenta. 

El  se  quedo  su  pueblo  defendiendo 
Con  ochocientos  hombres  señalados, 
Que  entre  todos  se  fueron  escogiendo, 
Principales,  valientes  y  esfore^idos: 

Y  al  tiempo  que  la  luz  se  fue  ofreciendo 
A  las  marchitas  flores  y  collados, 

El  gran  Calabacan  se  ha  presentado 
En  forma  de  batalla  al  estacado, 

Ya  el  caracol,  el  cuerno  y  atambores, 
El  sonar  la  trompeta  y  la  bozina, 
Incita  a  los  mayores  y  menores, 

Y  a  saz  animo  infunde  y  encamina: 
Suenan  los  alaridos  y  clamores 
Mientras  mas  el  aurora  se  auezina* 
Qual  da  siluos  profundos  y  alaridos, 
Que  a  penas  vnos  de  otros  son  oydos. 


"5 

Qual  la  honda  tomó  con  ligereza, 
Qual  la  rara  tostada  ase  furioso, 
Qual  se  esta  armando  el  pecho  y  la  cabeca, 
Qual  junta  muchas  piedras  animoso, 
Qual  ase  de  vn  troncón  ñudosa  pieca, 
Qual  la  rodela  embraca  muy  rauioso, 
Qual  del  arco  y  la  flecha  se  preuiene, 
Qual  la  pica,  o  montante  asido  tiene. 

A  Curaca  mandó  que  luego  fuesse 
A  dezir  a  Cortes,  que  sin  tardanca, 
Ni  que  mas  cumplimiento  se  tuuiesse 
Hiziesse  de  la  tierra  su  mudanca: 

Y  que  si  luego  no  le  obediesse 
Tomaran  con  su  muerte  la  venganca, 
Dándoles  el  castigo  merecido 

Por  el  atreuimiento  que  han  tenido. 
Curaca  se  arrojo  en  vna  barquilla 
Con  doze  caballeros  valerosos, 

Y  vn  animo  notable  a  marauilla 
De  venir  a  las  manos  desseosos: 

Y  acercado  a  Cortes  y  a  su  quadrilla 
Sin  temer  los  contrarios  poderosos, 
Le  comenco  a  hablar,  y  de  tal  modo, 
Que  parecia  ultrajar  al  mundo  todo. 

Español  atreuido,  auras  notado 
Desde  que  te  dexe  el  mantenimiento, 
Lo  poco  que  de  ti  se  nos  ha  dado, 

Y  del  necessitado  fingimiento: 

Mi  inuicto  Rey  famoso  me  ha  embiado, 

Y  dize,  que  tu  loco  atreuimiento 
Sera  punido  como  lo  mereces, 

Si  en  el  estar  aqui  mas  permaneces. 


n6 

Y  que  no  aguardes  de  su  mano  cosa 
Que  te  pueda  causar  algún  prouecho, 
Antes  veras  a  quanto  es  poderosa, 

Y  lo  que  muestra  el  valeroso  pecho: 

Y  que  por  no  ser  obra  hazañosa 

No  ha  mostrado  el  cruel  cuchillo  ahecho 
En  la  simple  garganta  inaduertida, 
Incauta,  mal  mirada,  y  atreuida. 
.    Y  que  sin  mas  curar  no  dilatasse 
Vn  solo  punto  de  partirse  luego, 
Porque  si  no  lo  hazia,  no  dudasse 
De  su  total  ruyna,  a  hierro  y  fuego: 

Y  que  no  hable,  ni  le  replicasse 
Con  fingido  halago  y  falso  ruego, 
Porque  ya  le  han  calado  y  conocido, 

Y  su  traca  y  engaños  entendido. 

Con  esto  se  partió  en  boga  arrancada 
Sin  aguardar  respuesta  del  mensaje, 
Con  vn  ruydo  estraño  de  algarada 
De  su  vano  poder  haziendo  vltrage: 
Cortes  le  pide  que  le  sea  escuchada 
La  respuesta  con  pleyto  y  omenaje, 
De  dezirle  distinto  lo  que  pide, 
Que  con  tantos  rigores  se  le  impide. 

El  respondió,  dezi  que  ya  yo  veo, 
Que  tiene  qual  vos  soys  el  fundamento, 
Cortes  le  respondió,  aunque  desseo 
Por  mi  rescate  algún  mantenimiento, 
No  es  este  mi  interés  y  mi  trofeo, 
Aunque  me  sera  harto  impedimento 
Negarme  el  fruto  que  la  tierra  abunda, 

Y  el  que  se  beue  aquella  mar  profunda. 


H7 

Quiero  ver  a  tu  Rey  para  que  entienda 
Lo  que  deuo  a  ley,  y  Rey  que  adoro, 
Donde  hallara  de  su  error  enmienda, 

Y  el  gran  fruto  que  encierra  en  su  tesoro: 
Ay  al  gusto  muy  larga  y  franca  tienda, 

Y  no  pretendo  en  premio  lleuar  oro, 
Ni  cosas  estimadas  y  tenidas, 

Que  yo  las  traygo  harto  engrandezidas. 

No  curo  de  aguardar  a  mas  razones 
El  valiente  Curaca,  y  nauegando 
Dexo  a  Cortes  en  hartas  confusiones 
Viendo  que  se  va  del  ansi  burlando: 
Mas  como  a  los  osados  corazones 
Estas  causas  los  van  fortificando, 
Con  animo  y  valor  jamas  oydo 
Su  campo  cuydadoso  ha  preuenido. 

Luego  mando  a  don  Pedro  de  Aluarado, 
Que  con  ciento  y  cinquenta  hombres  saliesse, 
Al  mas  oculto  puesto  y  emboscado 
Ganando  tierra  poco,  apoco  fuesse: 
Tamhien  a  Alonso  de  Avila  le  ha  dado 
El  propio  modo,  y  gente  que  estuuiesse 
Apartado  vna  milla  de  su  assiento, 
Para  que  ambos  acudan  al  momento. 

Y  en  oyendo  jugar  la  artillería 
En  ofensa  del  fuerte  contrapuesto, 
Acometa  con  braua  batería 
Al  pueblo,  aunque  en  defensa  se  aya  puesto: 

Y  que  en  el  punto  que  oyan  la  armonía 
Sin  detenerse  echando  todo  el  resto, 
Ganen  el  templo,  y  casas  mas  guardadas, 
Las  troneras  y  torres  refo^das. 


n8 

Luego  sin  dilación  obedecieron 
El  mando  de  Cortes,  y  al  medio  dia 
Los  brauos  capitanes  se  partieron 
En  ordenada  y  sorda  compañía: 
En  vn  espesso  bosque  se  metieron 
Al  tiempo  que  ya  Febo  se  escondía, 
Aguardando  la  hora  situada, 

Y  la  sazón  y  seña  desseada. 

Qual  va  con  fuerte  peto  y  corazina, 
Lancas,  espadas,  cotas  y  escopetas, 
Picas  de  bien  labrada  y  rezia  enzina, 
Las  aljauas  pobladas  de  saetas: 
Qual  lleua  morrión  de  pasta  fina, 
De  munición  pobladas  las  maletas, 
Dalles,  montantes,  fuertes  broqueletes, 

Y  rodelas,  alfanjes,  y  fistoletes. 
Cortes  que  el  otro  campo  gouernaua 

Propuso  acometer  el  fuerte  muro, 
Todo  lo  disponía  y  ordenaua 
Mirando  lo  presente  y  lo  futuro: 
A  su  gente  con  animo  incitaua, 
Dando  de  la  vitoria  gran  seguro, 
Dexb  las  naos  en  orden,  y  el  bagage, 

Y  la  gente  seruil,  y  carruage. 

El  se  metió  en  los  barcos  que  ha  traydo 
Con  dozientos  y  diez  buenos  soldados, 

Y  en  ellos  cinco  tiros  ha  metido 
De  poluora  y  de  balas  aprestados: 

Y  en  la  playa  furiosos  han  surgido, 
Van  hasta  las  rodillas  remojados, 

Y  plantada  Cortes  la  artillería, 
Estas  breues  razones  les  dezia. 


ii9 

O  compañía  fuerte  y  valerosa, 
Soldados  de  la  Iglesia  inespugnable, 
Llegada  es  la  sazón  tan  desseosa 
De  morir  por  la  sacra  Fé  inviolable: 

Y  la  inuencible  fuerca  poderosa 
Eternizad  con  nombre  memorable, 
Mostrad  la  fuerte  diestra  embrauezida 
Con  tanta  obligación  como  es  deuida. 

No  pretendays  boluer  al  patrionido 
Sin  vencer  este  inmenso  poderío, 
Fortuna  os  a  las  manos  estendido, 
Que  esta  de  vuestra  parte  yo  lo  fio: 
Mirad  que  el  riesgo  de  la  vida  ha  sido 
Por  tal  Rey  y  tal  Dios  en  quien  confio, 
Que  os  mostrara  el  camino  fácil,  llano, 
Para  que  le  sigays  con  fuerte  mano. 

Mirad  que  del  valor  de  vuestra  espada, 

Y  de  vuestros  heroicos  y  altos  hechos, 
Oy  pende  el  peso  y  ser  de  mi  jornada, 
La  gloria  y  premio  de  invencibles  pechos: 
Apressuremos  la  sazón  llegada, 

Y  estad  de  la  vitoria  satisfechos, 
Que  no  es  menos  la  muerte  padecida 
Por  nuestra  sacra  ley  establezida. 

Vamos  a  la  vitoria,  no  esperemos, 
Sigamos  nuestro  hado  que  nos  llama, 
El  prospero  y  dichoso  curso  vemos 
Hinchir  entrambos  senos  a  la  fama: 
Vamos,  porque  venciendo  los  vencemos 
Esta  barbara  gente,  y  se  derrama 
Nuestro  nombre,  y  poder  fortificado 
En  todos  los  confines  deste  estado. 


Mirad  que  la  fortuna  nos  ofrece 
Tan  infinito  numero  de  gente, 
T  el  animo  y  la  fue^a  fauorece 
Sometiéndonos  todo  el  Ocidente: 

Y  la  contraria  flaca  desfaileze 

A  nuestro  yugo  la  ceruiz  potente, 

Y  a  tantos  grandes  y  famosos  Reyes 
Podamos  enseñar  las  sacras  leyeá. 

Y  pues  que  militamos  en  la  mano 
Del  sumo  Padre  eterno  y  verdadero, 
Que  nos  muestra  el  camino  fácil  llano, 
Sigamos  con  fé  viua  este  sendero: 
Que  de  vencer  el  pérfido  tirano, 
O  morir  grangeamos  lo  primero, 
Premio  de  vida  eterna,  y  si  viuimos, 
A  muerte  por  tal  Dios  nos  ofrecimos. 

Súbito  alli  los  ánimos  crecieron, 

Y  de  furor  y  saña  se  encendían, 

Y  de  los  torpes  miembros  sacudieron 
El  temeroso  yelo  que  tenían: 

Los  inuencibles  bracos  estendieron, 

Y  a  muerte  las  ceruizes  ofrecían, 

No  estimando  el  poder  de  todo  el  mundo, 
Huyendo  alli  qualquiera  ser  segundo. 

Yua  en  buena  ordenanca  la  vanguarda 
De  picas  y  alauardas  reforcada, 
El  cuerpo  de  batalla  Cortes  guarda, 
Toda  de  coseletes  esforcada: 
Yua  la  inexpugnable  retaguarda 
De  muchos  gruessos  tiros  rodeada, 
En  todas  partes  muchos  rodeleros, 
Escopetas,  y  diestros  ballesteros, 


El  gran  Cabalacan  que  auia  entendí  do 
Del  valiente  Curaca  lo  tratado, 
Aquella  noche  estuuo  apercebido 

Y  en  defensa  del  pueblo  despoblado: 

Y  al  tiempo  que  la  bella  aurora  vido 
Esparzir  su  roció  aljofarado, 
Sonando  el  ronco  cuerno,  rallo  y  pito 
Apercibió  aquel  numero  infinito. 

Diziendoles,  o  gente  sublimada, 
Muralla  deste  Reyno  y  su  coluna, 
El  tiempo  y  cuyuntura  es  llegada 
De  dar  materia  llena  a  la  fortuna: 
Mirad  que  ya  en  las  manos  os  es  dada 
Ocasión  que  os  ensalca  hasta  la  Luna, 
Para  que  del  valor  de  vuestros  hechos 
Queden  el  Cielo  y  tierra  satisfechos. 

Xo  os  cause  alteración  el  acercarse 
El  numero  de  gente  que  parece, 
Pues  es  para  mejor  manifestarse 
Vuestro  valor,  que  en  verlos  tanto  crece: 
Llegado  ha  el  tiempo  ya  de  eternizarse 
El  premio  que  el  honor  vuestro  merece, 
Quando  a  vuestro  yugo  sometida 
La  ceruiz  desta  gente  inaduertida. 

Ea  fuertes  varones  esforzados, 
Salga  el  fuego  de  vuestros  coracones, 
Mira  el  cierto  seguro  de  los  hados 
En  mas  dificultosas  ocasiones: 
A  vuestras  manos  vienen  entregados 
Apagar  sus  osadas  intenciones, 
Oy  os  ofrece  la  fortuna  a  vn  punto 
El  premio,  honor  y  gloria  todo  junto» 
Per. — ii 


Sonauan  los  clamores  belicosos 
De  aquella  vil  canalla  alborotada, 
Que  compelióos,  aunque  temerosos 
Se  representa  toda  en  la  estacada: 
Eligen  ya  por  fuerea  vergoñosos 
La  muerte  tan  temida  y  rehusada, 
Viendo  que  en  la  batalla,  o  la  huyda 
Corre  gran  riesgo  la  estimada  vida. 

El  gran  Cabalacan  bien  acordado 
Del  rigor  que  propuso  en  su  promessa, 
Con  vn  yelmo  de  plumas  rodeado 
Ocurrió  con  su  gente  a  grande  priessa: 

Y  el  delante  de  todos  bien  armado 
Blandiendo  muy  ligero  vna  asta  gruessa, 
De  vn  salto  se  subió  al  fosado  muro, 

Y  ansi  nos  dixo  viéndose  seguro. 
O  torpe  inaduertida  ciega  gente, 

Cuiada  de  vna  falsa  confiaba, 

Que  loco  Capitán  ansi  os  consiente 

Pretender  igualaros  con  mi  lanea: 

Mas  con  solo  auer  puestoos  frente,  a  frente, 

Aunque  os  falte  el  esfueieo  y  la  pujanca 

Aueys  engrandezido  el  braco  vuestro 

Con  que  aueys  ofendido  el  poder  nuestro. 

Mas  pagando  la  culpa  y  vano  intento 
Llenareys  el  castigo  merecido, 

Y  haziendoles  señal  en  vn  momento 
Todos  al  fuerte  muro  han  acudido: 
De  a  donde  con  furioso  mouimiento 
Gran  cantidad  de  piedra  han  despedido, 
De  flechas,  laneas,  dardos,  y  trabucos 
Acotando  las  hondas  de  huejucos. 


i¿3 

Fue  tanta  la  algarada  y  bozeria, 
Que  este  solo  rumor  era  bastante 
A  assolar  nuestra  triste  compañía 

Y  por  bozes  vencerla  en  vn  instante: 
Segunda  rociada  nos  embia, 

Qual  vna  espesa  nuue,  que  delante 
Se  opone,  al  rojo  Apolo  oscureciendo, 
Quando  está  mas  sus  rayos  esparziendo. 

Estaua  en  cada  almena  vn  rodelero 
Defendiendo  la  entrada  al  fuerte  muro, 
Entretexido  esta  cada  piquero, 
Porque  este  el  baluarte  mas  seguro: 
A  qualquiera  acompaña  vn  buen  flechero, 

Y  todo  esta  dispuesto  a  lo  futuro, 

Con  tan  buena  ordenaba,  astucia  y  arte, 
Que  estaua  inexpugnable  el  baluarte. 

Cortes  en  este  punto  se  asercaua 
Con  su  campo  y  la  gruessa  artillería, 

Y  como  a  buen  espacio  se  hallaua 
Comenco  la  furiosa  batería: 

La  artillería  su  carga  vomitaua, 
Que  hundirse  la  tierra  parecía, 
Dándoles  tan  terrible  rociada 
Que  pensó  ver  la  fuerca  derribada. 
Pero  al  excelso  muro  leuantado, 
No  pudieron  las  pieeas  sojuzgarlo, 
Que  como  en  playa  baxa  se  ha  plantado 
Fue  imposible  jamas  señorearlo: 

Y  auiendo  aquel  estruendo  ya  passado 
Sin  poder  en  vn  bárbaro  emplearlo, 
Boluio  Cabalacan  a  sus  soldados, 
Que  del  ruydo  estauan  espantados. 


124 

Ea  varones  fuertes  escogidos 
Mostrad  de  vuestros  bracos  la  pujanca, 
Ya  veys  los  simples  humos  y  ruydos, 
Que  es  solo  muestra  y  falsa  confíanca: 
Ya  estays  de  su  rigor  bien  aduertidos 
No  dude  en  la  vitoria  la  esperanca, 
Que  yo  os  daré  las  manos  a  saz  llenas. 
Bañando  con  su  sangre  las  arenas. 

Con  esto  comenco  nueua  algarada, 
Que  los  inmensos  Cielos  penetraua, 

Y  tan  terrible  y  braua  rociada, 

Que  a  penas  aun  la  luz  lugar  hallaua: 
Mas  la  nación  de  España  fatigada 
De  las  flechas,  y  piedras  que  llegaua, 
Con  animo  soberuio,  y  nueuo  brio 
Mostraua  su  pujanca  y  poderio.- 

Y  buelto  el  gran  Cortes  a^sus  soldados 
Les  dize,  Santiago  al  muro  presto, 
Ea  fuertes  varones  esforcados 
Echad  en  este  punto  todo  el  resto: 
Arremeten  con  furia  apressurados, 
Que  el  ayre  no  va  mas  ligero  y  presto, 

Y  llegados  al  muro  se  subían 
Trepando  por  las  picas  que  traían. 

Apenas  sobre  el  fuerte  auian  llegado 
Los  brauos  Españoles  atreuidos, 
Quando  al  puntoJos  han  del  arrojado 
Dexandolos  a  todos  aturdidos: 
Tantas  flechas  tras  ellos  han  tirado, 
Que  daxaron  a  muchos  mal  heridos, 

Y  algunos  con  sus  picas  se  han  herido, 
Que  tras  ellas  furiosos  han  caydo. 


Mas  no  fue  parte  el  ver  la  resistencia, 
Que  la  barbara  gente  les  hazian, 
Que  alimentando  todos  la  potencia 
Por  diferentes  partes  se  subían: 
Mas  era  tanta  y  tal  el  aduertencia, 
Que  los  sagazes  barbaros  tenían, 
Que  aun  no  los  pies  estaban  bien  fixados 
Quando  se  veen  del  muro  trabucados. 

Con  la  maña  que  suelen  en  la  hera 
Auentar  vna  parua  que  han  trillado, 
Dando  priessa  a  las  horcas  de  manera, 
Que  se  aprouecha  el  viento  que  ha  llegado: 
De  aquesta  misma  suerte  de  alli  era 
El  cuytado  que  llega  leuantado, 
Dexando  despojadas  las  almenas, 

Y  pobladas  de  cuerpos  las  arenas. 

Vn  luán  Bautista  Isleño  auia  subido 
Primero  que  ninguno  el  muro  fuerte, 
Este  bolaron  luego,  y  aturdido 
Cayo  casi  en  los  bracos  de  la  muerte: 
Titzon  con  vna  pica  le  ha  esparzido 
Leuantandole  en  ella  de  tal  suerte, 
Que  si  vn  poquito  el  braco  recogiera 
Se  le  dexara  aüa  en  la  quinta  esfera. 

Alburquerque  su  padre  que  alli  estaua 
Viendo  en  tierra  a  su  hijo  tan  querido, 
El  muro  en  vn  momento  trabucaua 
En  viua  y  braua  colera  encendido: 
Triste  de  aquel  que  el  golpe  le  aguardaua, 
Que  alli  le  dexa  frió,  o  aturdido, 

Y  el  pensar  que  su  hijo  estaua  muerto 
Le  haze  andar  coa  tanto  desconcierto, 


126 

Misero  Pechalen,  que  de  esforcado 
Se  le  puso  delante  a  combatirle, 

Y  tan  terrible  golpe  le  ha  arrojado, 
Que  fue  poco  en  dos  partes  diuidirle: 

Al  Reyno  obscuro  el  alma  le  ha  embiado 
Que  no  tuuo  poder  de  resistirle, 

Y  tauta  riza  hizo  en  vn  momento, 
Que  le  desocuparon  el  assieuto. 

Bracos,  cabecas  rompe  y  despeda9a, 
Mas  brauo  que  Roldan  el  paladino, 
Hecha  tiene  vna  larga  y  ancha  placa, 

Y  de  cuerpos  tendidos  gran  camino: 

No  ay  quien  le  aguarde,  nada  le  embaraca, 

Y  refrenando  el  fiero  desatino 
Conoció  en  la  zelada  al  caro  hijo, 
Que  estaua  ya  en  suelo  de  pies  fijo. 

Titzon  gran  escuadrón  lleua  delante, 
Con  yn  pesado  liuano  en  las  manos, 
Tan  soberuio,  animoso  y  tan  pujante, 
Que  a  do  topa  no  dexa  huessos  sanos: 
No  ay  casco  que  no  abolle,  ni  quebrante 
En  cabe9as  de  miseros  Christianos, 
Echándolos  del  muro  y  las  almenas 
Pisando  bien  ligeros  las  arenas. 

Por  otra  parte  Chamauato  andaua 
Arrojando  terrones  desde  arriba, 
Gran  numero  de  gente  el  solo  echaua, 

Y  locos,  y  aturdidos  los  derriba: 
Ninguno  por  delante  le  paraua, 

Y  algún  espacio  del  sentir  lo  píiua, 
Abollando  los  petos  reforeados, 
Que  de  tan  fina  pasta  son  forjados. 


I27 

Fueron,  desta  primera  arremetida 
Iustos  setenta  cuerpos  lastimados, 
Toda  gente  granada  y  escogida, 
Los  mas  diestros,  valientes  y  esforcados: 
En  los  cinquenta  no  se  hallo  herida, 
Aunque  son  los  que  están  mas  fatigados, 
Veinte  son  los  heridos  de  las  manos 
De  los  sangrientos  pérfidos  tiranos. 

Y  luego  que  caían  al  instante 
Los  quitauan  de  alli  porque  no  viessen 
Los  fuertes  enemigos,  que  delante 
El  triunfo  desta  gloria  les  tuuiessen: 
Estaua  el  barbarismo  tan  pujante, 
Que  aunque  los  nuestros  luego  se  opusiessen 
Eran  al  resistirlos  tan  velozes, 
Que  casi  nos  turbauan  con  las  bozes. 

Alli  el  soberbio  Marte  concurría 
De  toda  su  potencia  alimentado, 
La  sangrianta  Belona  se  ofrecía 
Con  arrogante  muestra  y  rostro  ayrado: 
El  ayre,  tierra,  y  cielo  enmudecía, 
Viendo  del  brauo  assalto  el  fiero  estado, 

Y  las  cauernas  concauas  temblauan 
Del  estrepito,  y  golpes  que  sonauan. 

El  soberuio  Curaca  de  arrogante 
Se  puso  sobre  el  muro  leuantado, 
Iugando  de  vn  agudo  y  gran  montante 
De  fortissimas  pieles  adornado: 

Y  con  audaz  soberuia  muy  pujante 
Apriessa  con  la  diestra  ha  señalado, 
Diziendo,  A  Españoles  atreuidos 
Venid  donde  sereys  bien  recebidos. 


Entrad  en  Potonchan  la  desseada. 
Que  esta  aguardándoos  con  la  puerta  abierta, 
Mostrad  alli  el  rigor  de  vuestra  espada 
Adonde  se  os  dará  la  paga  cierta: 
Ea  gente  de  burla  y  de  no  nada, 
Ya  es. vuestra  couardia  descubierta, 
Que  es  de  los  retos  y  desgarros  vanos, 
Que  tan  poco  conuienen  con  las  manos. 

El  gran  Cortes,  y  Tapia  están  oyendo 
Lo  que  el  valiente  bárbaro  dezia, 
De  coraje,  y  de  rauia  están  ardiendo 
Por  castigarle  como  merecía: 
Vn  valiente  soldado,  que  entendiendo 
Estaua  lo  que  el  Indio  proponía, 
Assestb  vna  ballesta  con  tal  tino, 
Que  al  cora9on  altiuo  abrió  camino. 

Estaua  ya  el  espíritu  rendido 
A  la  región  nefanda,  y  Reyno  obscuro, 
Vn  arroyo  de  sangre  le  ha  salido 
Por  do  la  jara  hallo  lugar  seguro: 
Alburquerque  que  estaua  embrauezido 
Echando  mucha  gente  desde  el  muro, 
Llegó  al  cuerpo  arrojado,  que  temblando 
Estaua  el  alma  triste  agonizando. 

Quimpech  llegó  a  este  punto  apressurado 
Pensando  defenderle  de  la  muerte, 

Y  en  diabólica  colera  abrassado 
Arremetió  al  Isleño  osado  y  fuerte: 
Ambos  avn  propio  punto  se  han  juntado, 
Que  no  se  aquien  fauorecio  la  suerte, 

Y  con  tanto  coraje  se  mouieron, 

Que  desde  el  muro  abaxo  en  tierra  dieron. 


129 

Qual  llega  la  pelota,  que  arrojada 
Viene  de  vn  gran  boleo  rebatida, 
Que  apenas  en  el  suelo  fue  tocada 
Quando  se  vee  en  el  ayre  yr  esparzida: 
O  el  aue  de  rapiña  apressurada, 
Que  haze  a  vn  tiempo  el  golpe  y  resurtida, 
De  aquesta  misma  suerte,  aun  no  llegaron 
Al  suelo,  quando  en  pie  se  leuantaron. 

Y  auiendose  en  el  ayre  desafiado, 
Después  que  fixos  en  la  tierra  estauan,* 
A  las  armas  furiosos  han  venido, 

Y  fierisimos  golpes  se  arrojauan: 
Yua  ya  el  rojo  Apolo  apercebido 

Al  lecho  que  su  esposa,  y  el  gozauan, 
Declinando  ya  el  curso  a  otro  emisferio 
Para  gozar  del  3ulze  refrigerio. 

Quando  de  vn  fiero  golpe  en  tierra  ha  puesto 
Alburquerque  a  Qinpech,  y  en  el  instante 
Cortes,  y  Tapia  fueron  sobre  el  presto, 
Asiendo  de  aquel  bárbaro  pujante: 
Chamauato,  y  Titzon  baxan  en  esto, 
Que  estauan  viendo  al  bárbaro  arrogante, 
Saluando  el  muro  de  vn  ligero  salto, 
Que  no  causo  pequeño  sobresalto. 

Qual  esgrime  la  maca,  qual  la  espada, 
Qual  el  montante,  pica  y  bastón  fuerte,  ' 
Qual  la  rodela  al  pecho  trae  fixada, 
Estoruando  sus  fines  a  la  muerte:     •       '  ' 
Qual  arroja  de  puño  la  estocada, 
Qual  la  resiste  con  dichosa  suerte, 
Ocurren  los  del  muro  contrapuesto, 

Y  del  Christiano  campo  todo  el  resto. 


i3o 

Los  Christianos  Cielos  se  rasgauan 
De  los  golpes  y  bozes  que  se  oían, 
Los  concauos  secretos  penetrauan, 

Y  los  duros  peñascos  se  encogían: 
Los  esparzidos  ayres  se  turbauan, 

Y  las  aues  también  enmudecían, 
Piensan  los  animales  de  la  tierra, 

Que  el  suelo,  cielo  y  mar  trauauan  guerra. 

Y  estando  esta  batalla  porfiada, 
Que  pareció  impossible  deuidilla, 
Llego  al  guardado  pueblo  la  emboscada 
Sin  poder  fuerca  humana  resistilla: 
No  llego  al  pueblo  mas  apressurada, 
Que  lo  tuuo  Cortes  por  marauilla, 
A  causa  del  camino  tan  fragoso 
De  pantanos,  y  monte  embarazo. 

Turbáronse  los  tristes  Potonchanos, 
De  ver  aquel  assalto  no  pensado, 
Dexan  el  muro  libre  a  los  Christianos, 
Que  de  otra  suerte  fuera  bien  guardado: 
Chamauato  y  Titzon,  so  cuyas  manos, 
El  peso  de  la  guerra  han  sustentado, 
Solos  a  la  defensa  eran  bastantes 
De  números  y  esfuercos  mas  pujantes. 

Estos  dos  Capitanes  al  momento 
A  defender  el  pueblo  han  acudido, 
Alas  ligeras  les  prestaua  el  viento, 

Y  el  resto,  sin  tardar  los  ha  seguido: 
No  saben  dar  camino  al  brauo  intento, 
Para  que  fuesse  el  pueblo  guarecido, 

Y  tan  ligeros  van,  que  no  dexauan 
Rastro  en  la  arena  a  do  los  pies  tocauan. 


Como  suele  llegar  a  la  majada 
De  las  simples  ouejas  recogidas, 
La  quadrilla  de  lobos  ya  cebada, 
Que  las  ahuyentan  todas  desbalidas: 
Ansí  a  la  ciega  gente  mal  vsada, 
En  las  causas  de  guerra  no  entendidas, 
Les  puso  en  tan  notable  trance  y  fuerte, 
Que  huyen  entregándose  a  la  muerte. 

Los  leones  de  España  van  corriendo 
Tras  aquel  barbarismo  apressurado, 
Ballestacos  y  tiros  esparciendo, 
Derribando  al  que  coxen  desdichado: 
A  vn  tiempo  al  pueblo  todos  ocurriendo, 
Do  comenco  el  recuentro  ensangrentado, 
Tan  fiero,  y  tan  cruel,  que  aun  a  la  tierra 
Parecía  hazer  el  cielo  guerra. 

Chamauato,  y  don  Pedro  se  encontraron, 
Titzon,  y  Alonso  de  Auila  el  famoso, 

Y  tan  terribles  golpes  se  arrojaron, 
Que  fue  notable  caso  y  espantoso: 
Rodelas  con  rodelas  se  juntaron, 

Y  anda  trauado  el  juego  sanginoso, 
Chamauato  vna  rr.a9a  arrebataua, 
Que  con  notable  estremo  la  jugaua. 

El  famoso  Cortes  por  otro  lado, 
Vna  esquadra  de  barbaros  trahia, 
Tan  oprimida,  que  aun  amarte  ayrado, 
A  compassion  y  lastima  mouia: 
Bracos,  cuerpos,  cabecas  ha  abollado, 
Haziendo  vna  cruel  carnkeria, 
Con  mucha  mas  braueza  que  aqui  pinto, 
Como  pudiera  el  grande  Carlos  Quinto. 


Alli  su  fuerca  el  iracundo  Marte 
Muestra  con  furia  y  saña  embrauecida 
Teniendo  en  poco  de  vna  y  otra  parte 
El  riguroso  trance  de  la  vida: 
Ligero  contra  el  vno  el  otro  parte 
Con  animo  y  audacia  preuenida, 

Y  de  vn  golpe  del  braco  le  destierra 
La  maca,  o  pica,  que  en  el  puño  afierra. 

Crece  la  saña  y  el  coraje  fiero 
De  la  sangre  vertida  en  vn  instante, 
Qual  quiera  quiere  alli  ser  el  primero, 

Y  al  mas  fuerte  ponérsele  delante: 
Mas  la  desdicha  de  su  triste  agüero 
De  la  canalla  que  se  vio  pujante, 
En  vn  punto  se  vido  declarada 
Pues  luego  se  mostró  en  la  retirada. 

Pero  auiendo  perdido  el  estacado, 
Que  auian  hasta  aquel  punto  defendido, 
P>.eforcádos  del  vno  y  otro  lado 
El  contrapuesto  campo  han  impelido: 
Donde  el  nueuo  combate  fue  empecado 
Con  tan  terribles  golpes,  que  el  sonido 
A  los  hiertos  peñascos  mas  asidos 
En  punto  puso  ya  de  ser  mouidos. 

Mas  el  campo  Español  no  bien  sufrido, 
Que  del  bárbaro  vio  el  atreuimiento, 
Boluio  con  un  esfuerco  embrauezido, 
Que  les  hizo  dexar  aquel  assiento: 
Pero  el  gran  Chamauato  engrandezido 
No  le  ha  de'xado  vn  punto,  ni  momento, 
Iugando  de  su  maca  tan  mañoso, 
Que  hizo  placa  el  bárbaro  orgulloso. 


*35 

Y  como  toro  que  se  vee  acossado 
De  las  bozes,  y  gente,  que  dudando 
A  qual,  o  adonde  vaya  endere9ado, 
Esta  mil  bueltas  y  bramidos  dando: 
Y  viéndose  de  púas  fatigado 
Acá,  y  alia  con  yra  esta  mirando, 
Temiendo  no  hazer  el  golpe  en  vano 
Escarua  con  la  vna,  y  otra  mano. 

Ansi  el  Indio  animoso  se  mostraua 
Defendiéndose  solo  de  tal  suerte, 
Que  de  qualquiera  golpe  derribaua 
En  tierra  al  pobre  que  le  cabe  en  suerte: 
A  vnos  hazia  vn  lado  retiraua 
Desseoso  de  ver  alli  su  muerte, 
Diziendo,  o  si  fortuna  permitiera, 
Que  como  yo  otros  ocho  aqui  tuuiera. 

Para  que  el  nombre  fuera  conducido 
De  los  famosos  nueue  esclarecidos, 

Y  a  nosotros  nos  fuera  transferido, 

Y  por  hechos  y  hazañas  escogidos: 
Mas  el  hado  infelice  prometido, 
De  los  fatales  términos  cumplidos, 
Remato  la  arrogancia  del  famoso 
Iouen  gallardo  de  animo  furioso. 

Que  viendo  Sandoual  la  endurecida 
Pertinacia  del  bárbaro  arrogante, 
Abreuiandole  el  curso  de  la  vida, 
Viéndose  diuidido  y  muy  distante: 
Assertó  vna  escopeta  bien  fornida, 

Y  con  brújula  cierta,  en  vn  instante, 
Vna  redonda  bala  le  arrojaua, 

Y  de  espíritu  y  vida  le  priuaua. 

Per. — 12 


m 

Como  U  fresca  flor  marchita  queda, 
Perdido  el  color  roxo  delicado, 
Que  la  ha  dexado  el  buey,  y  tosca  rueda, 
Sin  muestra  de  aquel  viso  regalado: 
Ansi  la  roxa  faz  del  jouen  queda, 
Sin  forma  ni  vigor  desemejado, 
Que  por  aquella  angosta  y  cruel  herida, 
La  fiera  muerte  entro,  y  salió  la  vida. 

Gómez  Gómalo,  y  Iorge  de  Aluarado, 
En  vn  vientre  formados  se  juntaron, 

Y  en  lo  mas  fuerte  assi  se  han  arrojado, 
Que  mas  de  treinta  cuerpos  derribaron: 
Diuiden  e  por  vno  y  otro  lado, 

Y  de  vna  gran  placa  desterraron 
Mas  de  dozientos  barbaros  contados, 
Que  estauan  en  montón  biefr  apiñados. 

Por  otra  parte  Ordaz,  luán  de  Escalante, 
León,  Montejo,  Olid,  y  el  buen  Salceda, 
Puertocarrero,  Moría,  y  Villasante, 
Con  buen  orden  hizieron  vna  rueda: 

Y  espaldas  con  espaldas  van  delante, 
Que  vn  solo  Indio  les  para,  ni  les  queda, 
Tropellando,  matando,  y  derribando, 
Todos  quantos  delante  van  hallando. 

Qual  suelen  leuantarse  amedrentadas 
Las  ligeras  £arcetas  en  oyendo 
El  tiro  de  las  postas,  y  escapadas 
Al  ayre  van  las  alas  sacudiendo: 
Desta  suerte  se  vieron  desuiadas 
Las  barbaras  escuadras  y  huyendo, 
Yuan  acá  y  aya  desatinadas, 
Del  Español  esfuerco  amedrentados. 


1*8 

Ya  la  turbada  Clicie  comeneaua 
A  esparzir  su  noturno  manto  al  suelo, 
A  la  afligida  Tetis  la  incitaua, 
Que  desterrassen  breue  al  Rey  de  Délo: 
Quando  nueua  pendencia  se  formaua, 
Que  casi  nos  pusiera  en  gran  recelo, 
Según  el  algarada  que  hizieron, 
Hasta  que  el  estacado  se  opusieron. 

Pechalene  el  famoso  de  corrido 
Boluio  al  campo  con  treinta  compañeros, 
Y  el  a  muy  buen  espacio  apercebido 
Se  adelanto  haziendo  cien  mil  fieros: 
Sandoual  de  coraje  ya  encendido 
Al  desafio  salió  de  los  primeros, 
Ea  cansada  Musa  aguarda  en  tanto 
Que  doy  aliento  nueuo  al  nueuo  canto. 


FIN  DEL  QUARTO  CANTO, 


kWM 


QUE  REFIERE  LA  REÑIDA  BATALLA  DE  LOS  POTONCHANOS, 
Y  EL  SUCESSO  DE  CURACA. 


Aliéntese  mi  voz  enronquecida, 
Suene  con  eficaz  y  claro  acento 
La  sonorosa  trompa  esclarecida, 
Resuene  en  todo  el  orbe  y  firmamento: 
La  batalla  sangrienta  y  difinida, 
Que  a  la  indómita  furia  puso  assiento 
De  barbaras  naciones  tan  estrañas, 
Con  esfuer90,  valor,  industria  y  mañas. 

Ya  es  necessario  sacro  Rey  invicto 
Es  fauor  de  esta  mano  poderosa, 
Que  siento  el  débil  son  flaco  y  aflicto 
En  ocasión  tan  graue,  y  tan  forcosa: 
Dadme  de  este  caudal  tan  infinito, 
Para  passar  la  via  peligrosa, 
Que  en  tan  graue  fortuna  he  de  acorrerme 
Aquien  puede  saluarme,  y  socorrerme. 


*J7 

O  ninfas  de  Saldiuia,  dadme  aliento, 
Ayudadme  también  las  del  Parnaso, 
Dioses  del  soberano  ayuntamiento, 
Que  regis  el  Oriente  y  el  Ocaso: 
Haga  Neptuno  aqui  su  mouimiento, 
Marte  apressure  con  violencia  el  passo, 

Y  la  suprema  Palas  consagrada 
Me  siga  hasta  el  fin  desta  jornada. 

Ya  os  referí,  señor,  como  prouauan 
Las  fueras,  Sandoual  y  Pachalene, 
Pecho  con  pecho  fuertes  se  abra9auan, 
Con  la  maña  y  esfuerco  que  conuiene: 
A  vna  y  otra  parte  bolteauan, 
Que  ninguna  ventaja  nadie  tiene, 
Porque  son  corpulentos  y  estocados, 

Y  entrambos  en  la  lucha  exercitados. 
Dichoso  aquel  que  de  tal  peligro  sale, 

Sin  riesgo  del  honor  en  el  metido, 
Que  el  animo  y  esfueríjo  poco  vale, 
Si  de  la  fortuna  no  es  fauorecido: 
No  ay  ciencia  ni  poder  que  se  le  yguale, 
Que  todo  lo  sujeta  y  trae  rendido, 

Y  ansi  el  que  se  hallare  sin  ventura, 
Pierda  el  tiempo,  ocasión,  y  coyuntura. 

Suele  la  industria  y  maña  assegurarnos, 
A  vezes  los  difíciles  intentos, 

Y  de  graues  peligros  desuiarnos, 

De  que  vemos  exemplos  por  momentos: 
Mas  si  quiere  Forturna  contrastarnos 
Causa  cien  mil  contrarios  mouimtentos, 
Dichoso  aquel  que  no  llego  a  la  puerta, 
Aunque  le  de  la  entrada  a  mano  abierta. 


13» 

Bien  pensó  el  gran  Iami  que  boÍo  estaca 
En  llegar  con  la  gente  de  emboscada, 
Que  aunque  ya  el  Orizonte  lubricaua, 
Creyó  dexar  la  guerra  rematada: 
En  confuso  tropel  la  placa  entraua, 
Con  sus  vsadas  vozes  y  algarada, 
Mas  fue  de  tal  manera  recebida, 
Que  no  les  costo  menos  que  la  vida. 

Flechas,  dardos,  trabucos,  piedras  y  vara, 
Tan  furiosos  despiden,  que  sin  duda 
El  animo  mas  fuerte  desmayara, 
Sino  les  diera  el  hado  tanta  ayuda: 
Mas  la  fortuna  que  con  mano  auara, 
Quando  mas  importante  mas  se  muda, 
Les  acabb  las  flechas  que  trahian, 

Y  amas  andar  huyendo  reboluian. 

Los  nuestros  con  estraño  mouimiento 
En  ellos  executan  su  braueza, 
Alli  dexando,  dos,  seys,  veynte,  y  ciento, 
Mostrando  de  sus  bracos  la  proheza: 
Hiere  el  clamor  el  liquido  elemento, 
Viendo  del  Español  la  gran  fiereza, 
Alli  descargan  los  furiosos  bracos 
De  vn  cuerpo  solo  haziendo  mil  pedacos, 

Alli  se  ven  cabecas  ya  saltando 
De  los  miseros  cuerpos  diuididas, 
Coracones  y  entrañas  palpitando 
Entre  el  fluxo  de  sangre,  y  las  heridas: 

Y  al  otro  miserable  agonizando 
Las  sienes  con  cruel  rigor  partidas, 
Leuantando  los  bracos  entendiendo, 
Que  estaua  toda  via  combatiendo. 


*39 

Cabalacan,  Xami,  y  Titzon  el  fuerte, 
Con  rodelas  y  espadas  peleauan, 
Poniendo  en  riesgo  de  la  dura  muerte 
A  los  que  por  delante  arrebatauan: 
Defendiendo  la  placa  de  tal  suerte, 
Que  el  peso  de  la  guerra  sustentauan, 

Y  a  los  que  van  cantando  la  vitoria 
Los  priuan  del  sentido  y  de  la  gloria. 

Por  otra  parte  van  todos  ceuados 
Tras  los  turbados  barbaros  que  huyen, 
Aqui  dexando  los  vnos  lastimados, 

Y  alli  a  los  ©tros  hieren  y  destruyen: 
Muertos  aquellos,  y  estos  desmayados, 
Alli  acaban,  fenecen,  y  concluyen, 

La  batalla  que  tanto  era  temida, 
Como  remate  de  la  triste  vida. 

Salieron  al  requentro  embrauecido, 
De  los  treinta  Caciques  arriscados, 
Salas,  Mercado,  y  Leyua  el  atreuido, 
Con  semblante  gallardo  y  denodados: 
Otros  muchos  tras  estos  han  salido, 
En  el  juego  de  Marte  bien  vsados, 
Martin  López,  Olea,  y  san  Vicente, 
Solis,  y  Alonso  de  Auila  el  valiente. 

Rodrigo  Gómez  va  por  otra  parte 
Con  Cermeño,  Hermosilla,  y  Castañeda, 
Teniendo  en  poco  al  yracundo  Marte, 
Ni  quanto  en  su  poder  concurrir  pueda: 
Alonso  Ortiz,  y  Coria  por  su  parte, 
Nuñez,  Naxara,  Ouiedo,  Liendo,  Oxeda, 
Haziendo  tal  estrago  que  parece 
Que  el  mundo  en  aquel  punto  alli  fenece» 


140 

No  en  el  Vulcano  oficio  golpeauan 
Los  Sciclopes  ministros  diligentes, 
Ni  los  confusos  ecos  resonauan, 
Quando  forxó  el  ames  con  sus  agentes: 
Ni  tanto  el  alto  cielo  penetrauan 
Como  aquestos  guerreros  tan  valientes, 
Cortando  bracos,  piernas  y  cabecas, 
Esparziendo  en  el  ayre  muchas  pie9as. 
Iuan  Pérez,  y  Quiñones,  y  Granado, 
Terracas,  Villalobos  y  Iaraua, 
Santa  Cruz,  y  Morante,  y  Iuan  Tirado, 
Salieron  de  traues  con  furia  braua: 
Mexia,  Andrés  del  Canto  el  esforcado, 
Pedro  de  Paz,  que  al  punto  que  llegaua 
Vio  a  Sandoual  que  estaua  arrodillado 
De  vn  golpe  que  Iami  le  auia  arrojado. 
Tiróle  tal  reues  con  su  ancha  espada, 
Que  era  caso  imposible  resistirle, 
Reparó  con  su  ma9a  barreada, 
Con  que  escusb  en  dos  partes  diuidirle: 
Dieron  en  este  punto  vna  algarada, 
Que  le  detuuo  el  brazo  sin  herirle, 
Eran  dozientos  Indios  emboscados, 
Que  llegaron  con  furia  acelerados. 
Fue  tanto  el  alboroto,  y  bozeria, 
Los  siluos,  golpes  y  coraje  fiero, 
Que  el  curso  de  los  cielos  suspendía, 
Y  todo  a  ver  tal  juego  esta  seuero: 
Por  gran  pie9a  ventaja  no  se  via, 
Ensangrentando  bien  el  fino  azero, 
Entregando  sus  manos  la  Belona, 
Por  triunfo  de  su  cetro  y  Real  corona. 


m 

Mas  la  gente  Española  embrauecida, 
Vsada  no  a  sufrir  yguales  manos, 
Dieron  vna  soberuia  arremetida, 
Con  que  se  retiraron  los  paganos: 
La  luz  estaua  casi  ya  escondida, 
Quando  llego  otra  escuadra  de  Christianos, 
Con  que  todo  punto  reboluiendo 
Yuan  furiosos  sin  parar  huyendo. 

Carauajal,  Meneses,  y  Quiñones, 
Aguilar,  Villalobos,  y  Murguia, 
Medina,  y  Ontiueros,  y  Briones, 
Bolando  van  tras  ellos  a  porfía: 
Lasso,  Garnica,  Ortiz  fuertes  varones, 
Matamala,  luán  Iustes,  y  Mexia, 
Reynoso,  Diego  Holguin,  y  el  gran  Cabrera 

Y  Goncalo  Fernandez  de  Mosquera. 
Limpias  tras  ellos  va  muy  animoso, 

Cifontes  Chabarria  el  gran  Liendo, 

Y  Guillen  de  Loa  el  valeroso, 

De  los  cuerpos  los  miembros  diuidiendo: 
Godoy  acometió  muy  orgulloso, 
Al  tiempo  que  Titzon  yua  huyendo, 

Y  tal  golpe  le  ha  dado  en  las  megillas, 
Que  le  hizo  hincar  ambas  rodillas. 

Ya  la  negra  tiniebla  comencaua, 
A  toldar  con  su  sombra  el  claro  cielo, 

Y  su  Hoturno  velo  desplegaua, 

De  escuridad  hinchiendo  el  ancho  suelo: 
Quando  la  gente  toda  que  escapaua, 
Con  el  fabor  de  aquel  confuso  velo, 
Esparziendo  se  va  por  la  espessura, 
Hallándose  el  mas  solo  en  mas  ventura; 


Qual  suele  acontecer  a  los  ladrones, 
Que  van  a  tal  oficio  en  camarada, 

Y  hallándose  en  estas  ocasiones 
Son  sentidos  en  casi  bien  poblada: 
Que  vistos  en  tan  fuertes  afliciones, 
Se  diuiden  con  priessa  arrebatada, 
Assi  la  ciega  gente  inaduertida, 
Yuan  apressurando  la  huyda. 

Bueluen  los  nuestros  bien  aporreados, 
Que  no  costo  barata  la  vitoria, 

Y  aunque  molidos  y  descalabrados, 
Cantando  van  alegres  esta  gloria: 
Hallaron  en  la  placa  tres  soldados, 
Con  vn  bárbaro  digno  de  memoria, 
Sin  poder  en  el  manto,  ni  aun  tocarle, 
Ni  de  su  puesto  vn  paso  retirarle. 

Era  Cabalacan  este  guerrero, 

Y  cercándole  todos  a  porfía 
Cada  qual  procuraua  ser  primero, 
Pero  de  todos  bien  se  defendía: 
Escobar  que  auia  ydo  alli  el  postrero, 
Se  boluio  a  su  valiente  compañía, 
Diziendo,  Caualleros,  fuera,  a  fuera, 
Ninguno  muestre  aqui  su  furia  fiera. 

Mirad  que  no  es  razón  que  tal  soldado, 
Ofenda  tanto  numero  de  gente, 
Yo  quiero  a  solas  en  el  estacado, 
Vencerle  con  mi  braco  suficiente: 
Que  no  es  bien  que  fortuna  aya  ayudado, 
Tan  a  despecho  a  bárbaro  valiente, 
Con  esto  le  dexaron  al  momento, 
Yéndose  a  la  ciudad  con  nueuo  aliento. 


144 

Adonde  el  gran  Cortes  ganado  auia 
Los  templos,  y  las  casas  mas  famosas, 
Don  Pedro  de  Aluarado  ya  tenia 
Ganadas  las  reales  suntuosas: 
Retobólas  con  gruessa  artillería 
Auila  con  hazañas  milagrosas 
Gano  lo  mas  difícil,  e  importante 
De  quanto  se  le  opuso  por  delante. 

Después  de  auer  el  pueblo  saqueado, 
Aunque  en  el  se  hallo  poca  comida, 
Porque  los  naturales  la  han  aleado, 
Con  lo  mas  importante  a  la  salida: 
Dispuesto  todo  ya  y  bien  ordenado, 
Se  puso  buena  guarda  apercebida, 
Para  que  aquella  noche  en  centinela 
Le  guarden  todos  en  curiosa  vela. 

Quatrocientos  y^henta  perecieron, 
A  manos  de  los  nuestros  este  dia, 

Y  de  los  que  en  el  fuerte  se  opusieron, 
Escapb  el  Capitán  que  los  regia: 

Y  de  los  que  en  la  sierra  se  escondieron, 
Se  quedo  la  mas  parte  que  alli  auia, 
Que  no  osaron  seguir  los  de  emboscada, 
Que  dieron  la  postrera  rociada. 

El  hado  poco  firme  en  vn  estado, 
Instable,  vario,  proceloso,  esquivo, 
Truxo  a  Cabalacan  el  desdichado, 
De  señor  natural  a  vil  cautiuo: 
Rendido  le  ha  Escobar  en  estacado, 
Con  heridas  (que  admira  verle  viuo) 
Y  aunque  del  fluxo  grande  desangradas, 
Cessó  el  peligro  siendo  restañadas. 


144 

Curándole  sano,  auiendo  hecho 
Lo  que  si  natural  Rey  suyo  fuera, 
Guardando  él  orden,  y  el  derecho, 
Que  noble  obligación  instituyera: 

Y  no  solo  con  esto  ha  satisfecho 
El  noble  Capitán  lo  que  deuiera, 
Que  estando  aprissionado  le  concede 
La  oferta,  y  libertad  que  darle  puede. 

Diziendole,  Cacique  engrandecido, 
Sabe  que  la  fortuna  es  poderosa, 
A  dar  estado  alegre,  o  afligido, 
Mostrándose  benigna,  o  rigurosa: 
No  estes  de  tu  sucesso  entristezido, 
Que  esta  precisa  paga  era  forcosa, 
Por  causas  que  si  no  son  alcancadas, 
Quedan  al  cielo  inmenso  reseruadas. 

No  impida  este  sucesso  tu  alegría, 
Que  ya  la  libertad  se  te  fconcede, 
Que  es  genero  total  de  villanía, 
Vsar  el  poderoso  lo  que  puede: 

Y  ansi  con  larga  mano,  y  cortesía 
Te  doy  franca  licencia  y  en  ti  quede 
La  esssenta  libertad  que  era  perdida, 
En  su  gloria  y  honor  restituida. 

Y  el  premio  que  te  pido  es  informarme, 
Refiriéndome  en  suma  los  sucessos, 
Antiguos,  y  notables  para  darme, 
Larga  razón  de  ti  y  de  sus  processos: 
Puedes  todos  tus  fines  declararme, 
Ora  felices,  prósperos,  o  auiessos, 
Que  en  la  seguridad  de  vn  fiel  testigo 
Atesora  su  pecho  el  fiel  amigo. 


145 

Y  si  sientes  el  verte  aqui  oprimido, 
Solo  por  priuacion  de  honor,  y  gloria, 
Queriendo  ser  en  el  restituido, 
Sintiendo  vna  ruina  tan  notoria: 
Con  pecho  liberal  te  ruego,  y  pido, 
Que  intente  tu  valor  nueua  vitoria, 
Vsando  en  todo  de  tu  poderío, 

Que  yo  aceto-,  o  propongo  el  desafio. 

Con  rostro  sesgo,  manso,  y  amoroso, 
Forcando  el  coracon  entristezido, 
Le  responde  el  Cacique  valeroso, 
Casi  como  confuso  y  obligado: 
No  he  sentido  este  trance  riguroso, 
Tanto  por  el  honor  que  oy  he  perdido, 
Quanto  teme  el  viuir  por  enemigo, 
Precisa  fe  del  daño  y  mi  castigo. 

Y  el  duro  yugo  del  viuir  pesado, 
En  esta  sugecion  eternamente, 
Dará  seguro  al  miserable  estado, 
De  no  hallar  remedio  suficiente: 
Solo  el  ultimo  fin  que  me  has  negado, 
Fuera  el  mas  prouechoso,  y  conuiniente, 

Y  es  esta  pia  voluntad  causada, 
De  mi  infelize  ^suerte  desdichada. 

Que  bien  puede  venir  que  serlo  pueda, 
Aunque  esté  en  libertad  restituido, 
Que  esto  haze  mi  carga  menos  leda, 

Y  el  peso  mas  penoso,  y  afligido: 
No  se  quiso  fijar  la  instable  rueda, 
Que  por  serme  la  muerte  buen  partido 
La  vida,  y  libertad  se  me  concede, 
Mostrando  su  rigor  en  quanto  puede. 

Per.— 13 


-¿4& 

Pero  de  mi  sera  muy  estimado, 
El  pió  zelo,  y  valeroso  hecho," 
Pío  por  lo  que  estas  a  ti  obligado, 
Pero  no  para  mi  de  algún  prouecho: 
Que  a  quien  la  vida  es  yugo  tan  pesado 
No  le  puede  estar  mal  partir  derecho 
El  espíritu  triste  al  baxo  infierno, 
Do  padezca  tormento  sempiterna 
Y  no  permita  la  fortuna  insana, 
Que  este  braco  que  a  ti  se  ve  rendido, 
Pueda  intentar  vna  ignorancia  vana, 
Ofendiendo  varón  tan  escogido: 
Antes  el  grato  hecho  mas  allana 
La  eterna  sugecion  que  te  he  ofrecido, 
Y  en  fe  del  estimado  beneficio 
Te  ofrezco  el  alma  a  nueuo  sacrificio. 

Yo  soy  Cabalacan  el  desdichado, 
A  quien  el  cetro,  mando,  y  monarquía, 
Por  ley  era  a  mi  solo  reseruado 
Que  no  se  deue  ya  a  la  infamia  mía: 
Guardóse  para  mi  el  preciso  hado, 
Deslustrador  de  gloria,  y  alegría, 
Que  el  honor  adquirido  y  todo  junto 
Borró  mi  desuentura  en  solo  vn  punto. 

Yo  soy  primogénito  heredero, 
De  Suculcan  mi  antiguo  visaguelo, 
De  los  Izaes  linage  verdadero, 
De  mas  valor  que  quantos  cubre  el  cielo: 
Fue  desta  tierra  el  poblador  primero, 
Regia  en  llana  paz  el  ancho  suelo, 
Benigno,  afable,  manso  y  amoroso, 
Y  en  casos  conuenientes  riguroso. 


M7 

Primero  y  en  aquella  edad  passada, 
Por  números  de  siglos  no  alcan9ados, 
Era  esta  tierra  toda  gouernada, 
De  Suculcan  en  tiempos  yapassados: 
Deste  Quetzalcoatl  era  amparada, 
A  quien  por  orden  de  precisos  hados, 
Por  Dios  era  temido  y  estimado, 
Y  de  todos  tenido  y  adorado. 

No  le  gano  con  armas,  ni  ha  heredado 
El  Imperio  de  padre,  o  visaguelo, 
Ni  fue  por  elecciones  señalado, 
Ni  fue  su  nacimiento  en  este  suelo: 
Aduenedizo  fue,  y  nunca  hallado 
Quien  fuesse  padre  suyo  en  tierra  y  cielo, 
Inculto  origen  solo  producido 
De  aquel  confuso  Caos  nunca  sabido. 
Los  coruos  arcos  selo  se  ocupauan, 
En  el  vso  de  caga  exercitado, 
Con  que  el  simple  viuir  alimentauan, 
Con  el  faysan,  la  corea,  y  el  venado: 

Las  guerras  y  homicidios  nunca  vsauan, 
Ni  el  sacrificio  horrendo  tan  maluado, 

Tiempo  seguro,  estado  venturoso, 

Violado  por  este  riguroso. 

La  horrenda  ley,  la  institución  maluada 

Se  fue  de  tiempo  en  tiempo  estableciendo 

Y  aquella  religiosa  consagrada 

Esta  ciega  maldad  fue  corrompiendo: 
Dichoso  tiempo  de  la  edad  passada, 
Quantos  daños  sin  ti  se  van  siguiendo, 

Y  de  vno  en  otro  el  peligroso  vicio 
No  han  podido  jamas  sacar  de  quicio. 


I4S 

No  quieras  Capitán  que  yo  lastime 
Estas  tiernas  entrañas  lastimadas, 
Renouando  vn  dolor  que  tanto  oprime, 
Reliquias  de  pasiones  ya  passadas: 
Ay  golpe  que  en  el  alma  ansi  se  imprime 
Con  las  memorias  tristes  desdichadas, 
Ay  Ricarchel  esposa  mia  querida, 
Sacrificada  a  ti,  y  a  mi  la  vida. 

Era  mi  Ricarchel  noble  donzella, 

Y  viéndose  de  muchos  perseguida, 
Por  ser  tan  celebrada  hermosa,  y  bella, 
Hizo  voto  de  casta,  y  limpia  vida: 

Y  hasta  diez  y  seys  años  gozar  della, 
En  vn  templo  encerrada  y  recogida, 

Y  no  tomar  estado  hasta  cumplirlos, 
Que  fue  el  medio  mejor  de  divertirlos. 

A  mi  de  quien  muy  claro  conocía, 
Que  el  alma,  y  libertad  le  auia  rendido, 
Su  fe  y  palabra  llana  me  ofrecía, 
De  que  fuesse  como  era  su  marido. 
En  este  injusto  Reyno  ley  auia, 

Y  estaua  en  todo  el  instituido, 
Que  se  sacrificasen  seys  donzellas, 
En  el  año,  las  mas  graues  y  bellas, 

Auia  vn  pozo  hondo  dedicado, 
Para  la  execucion  del  sacrificio, 

Y  estando  deste  daño  descuidado, 
Exerciendo  el  gouierno  de  mi  oficio: 
Llego  vn  vasallo  mió  alborotado, 
Dando  del  mal,  y  causa  claro  indicio, 
Diziendo,  como  ya  sacrificada 

Era  mi  dulce  esposa  regalada. 


149 

Yo  traspassada  el  alma,  y  sin  contento 
Fuy  sin  tocar  las  plantas  en  el  suelo, 
Por  reparar  el  triste  acaecimiento, 
Y  fue  para  doblar  mi  desconsuelo: 
Llegue  quando  el  espíritu,  y  aliento 
Dexaua  aquel  diuino  y  mortal  velo, 
Arrójeme  en  el  pozo  apressurado, 
Que  en  el  pudiera  bien  ser  ahogado. 

jubila  por  el  bra^o,  y  abracada 
A  la  diuina  faz  llegue  la  mia 
La  luz  de  aquellos  ojos  ya  eclipsada, 
Pálida  sin  color  marchita  y  fria: 
Su  boca  con  la  mia  fue  tocada, 
Buscando  en  ella  el  bien  de  mi  alegría, 
Y  con  suspiro  que  penetro  el  cielo, 
Lamente  mi  dolor  y  desconsuelo. 

Alma  dichosa  si  en  seguro  estado 
Estas  gozando  de  otra  nueua  vida, 
En  puesto  quieto,  alegre  y  sosscgado, 
No  te  oluides  desta  alma  a  ti  ofrecida: 
Que  yo  confio  en  la  fortuna  y  hado, 
Que  he  de  hallarte  menos  afligida 
Adonde  libre  puoca  poseerte, 
Alegre  y  sin  rezelo  de  perderte. 

He  passado  este  tiempo  en  desuentura, 
Ausente  de  mi  gloria  y  mi  contento, 
En  llanto,  en  soledad,  en  amargura, 
En  sola  Ricarchel  el  pensamiento: 
Y  para  dar  remate  a  mi  ventura, 
Me  vino  este  infelice  acaecimiento, 
Adonde  el  alma  y  el  honor  a  vna 
Lloren  eternamente  su  fortuna. 


150 

0  sacriñcío  horrendo  a  mi  memoria, 
O  ley  para  mi  daño  introduzida, 
O  fin  amargo  de  mi  dulce  gloria, 
Institución  cruel  establecida: 
No  quieras  que  prosiga  aquesta  historia, 
Que  me  tiene  ya  el  alma  consumida, 
O  Ricarchel  esposa  regalada, 
Quando  estara  mi  alma  sossegada. 

Viendo  el  brauo  Escobar  el  sentimiento, 
Que  el  afligido  bárbaro  mostraua, 
De  alli  se  despidió  en  aquel  momento, 
Que  también  a  llorar  le  prouocaua: 
Buelto  Calabacan  en  mas  aliento, 
Dos  soldados  valientes  señalaua, 
En  cuya  compañia  mas  seguro 
Salió  con  libertad  fuera  del  muro. 

Sabida  por  Tabasco  la  ruina, 

Y  misero  sucesso  de  su  .gente, 

La  arrogante  ceruiz  al  pecho  inclina, 

Y  en  el  alma  dolor  intenso  siente: 
Vna  falsa  embaxada  determina 
Embiar  a  Cortes  astutamente, 
Diziendo,  que  suspenda  su  braueza, 

Y  el  proceder  ansi  con  aspereza. 

Que  si  quiere  comida,  y  bastimento, 
Que  la  pida  con  modo  mas  paciente, 
Que  el  le  mandara  dar  todo  contento, 

Y  lo  mas  necessario  y  conueniente: 
Mando  a  doze  Caciques  que  al  momento 
Fuessen  con  la  engañosa,  y  aparente 
Embaxada  fingida,  y  paz  cubierta, 

De  vna  falsa  amistad  en  todo  incierta. 


Viendo  Cortes  que  el  esperado  día 
Yua  ya  el  Emisferio  esclareciendo, 
Embió  vna  pequeña  compañía, 
A  que  fuese  la  tierra  recorriendo: 

Y  buelua  luego  porque  conuenia, 

Y  lo  que  viessen  fuessen  aduirtiendo 
Terrazas  la  lleno,  y  no  ha  hallado, 
Casa,  persona,  choca  ni  poblado. 

Visto  Cortes  la  falta  de  comida, 

Y  el  poco  medio  de  ver  gente  alguna, 
Que  estaua  ahuyentada  y  escondida, 
Quiso  prouar  de  veras  la  fortuna: 

A  Aluarado  mando  que  apercebida 
Toda  la  gente,  sin  quedar  ninguna, 
Saliesse  a  descubrir  toda  la  tierra, 

Y  gente  le  truxesse  en  paz  ó  en  guerra. 
Por  otra  parte  a  Sandoual  embia, 

Y  que  guardasse  el  orden  que  Aluarado, 
Luego  partieron  el  siguiente  dia, 

Y  el  vno  hazia  el  Sur  va  encaminado: 
Al  Norte  Sandoual  lleua  la  via, 

Con  intento  de  dar  buelta  al  estado, 
Ciento  y  ochenta  hombres  escogidos, 
Y-uan  en  ambos  campos  repartidos. 

Cabalacan  el  miserable  preso, 
Llego  donde  su  Rey  Tabasco  estaua, 
Con  claras  muestras  del  mortal  sucesso, 
Que  bien  en  el  semblante  lo  mostraba: 
Sus  heridas  relatan  el  processo, 
Aunque  el  lo  enmudecía  y  ocultaua, 
A  la  entrada  del  pueblo  le  siguieron 
Quantos  en  el  auia  que  le  vieron. 


No  les  habla  palabra,  y  aunque  quiera, 
El  dolor  y  las  ansias  se  lo  veda, 
Y  el  sentimiento  de  la  pena  fiera, 
Que  ansi  lo  quiso  la  boltaria  rueda: 
O  quanto  de  los  muertos  ser  quisiera, 
Quando  suena  el  clamor  de  lo  que  queda, 
Yermas  hallb  las  puertas  que  algún  dia 
Tocb  con  mas  contento  y  alegría. 
La  gente  le  siguió,  y  arrodillado 
Ante  el  Rey  se  postro  sin  mas  bullirse, 
El  Rey  de  doloroso  y  lastimado, 
No  forma  vna  palabra  que  dezirle: 
El  miserable  pueblo  conxojado, 
Que  causa  justa  tiene  de  sentirse, 
Soltó  el  triste  clamor  y  vozeria 
Que  el  dolor  mas  sufrirlo  no  podia. 
Las  miseras  viudas  desdichadas, 
Clamando  están  pidiendo  sus  maridos, 
Las  huérfanas  criaturas  lastimadas, 
Hieren  el  ayre  y  cielo  con  gemidos: 
Y  las  tiernas  que  al  pecho  van  colgadas 
Con  sollocos  y  gritos  doloridos, 
Lloran  tan  tierna  y  afligidamente, 
Que  ayuda  mas  a  la  aflicción  presente. 

Los  viejos  impedidos  y  los  coxos, 
Llegan  al  Rey  Tabasco  vozeando, 
Diziendo,  Rey  son  estos  los  despojos 
Que  el  miserable  pueblo  esta  aguardando: 
Buelue  mira,  señor  con  pios  ojos, 
Esta  gente  que  a  ti  llega  clamando, 
En  esto  arrodillada  vna  donzella 
Le  dize  Rey  escucha  mi  querella. 


153 

Que  hazes  di  Tabasco  enmudecido, 
No  sientes  de  tu  pueblo  el  perdimiento, 
Ni  miras  el  honor  que  oy  has  perdido 
Que  nos  causa  tan  tierno  sentimiento: 
Mira,  señor,  que  aunque  mujer  te  pido 
Que  salgas  a  vengar  luego  al  momento, 
La  sangre  que  clamando  ante  ti  viene, 
Que  es  eT  remedio  vltimo  que  tiene. 

Que  yo  protesto  de  morir  contigo 
Vengando  al  gran  Titzon  o  padre  mió, 
Yo  seré  en  tu  vengaba  y  el  castigo, 

Y  de  cumplirlo  ansi  te  juro  y  fio: 
Los  Ídolos,  y  sol  me  sea  testigo, 
De  que  no  me  lastima  el  dolor  mío, 
Tanto  quanto  el  de  aquesta  desdichada 
Gente  misera,  triste  y  lastimada. 

Leuantate  no  estes  embalado. 
Ni  te  oprima  el  valor  lo  sucedido, 
Que  no  es  preciso  limite  el  del  hado. 
Que  el  Español  ansi  ha  fauorecido: 
Con  vozes  todo  el  pueblo  lastimado, 

Y  cada  qual  responde  yo  te  pido 
Que  todos  a  morir  nos  ofrezcamos 

Y  a  vengar  nuestra  sangre  luego  vamos. 
Tabasco  le  responde,  Pueblo  mió, 

Siento  vuestro  dolor,  y  ansi  lo  siento, 
Que  me  tiene  suspenso  el  ser  y  el  brio, 

Y  ofuscado  el  espíritu  y  aliento: 
Anda  pueblo  querido  que  yo  fio  . 

De  pagar  con  la  vida  vuestro  intento, 

Y  la  venganca  del  sucesso  amargo 
Tomo,  y  solo  me  hago  della  cargo. 


*S4 

• 

Luego  ordeno  que  fuessen  y  mandassen 
Por  todos  los  confines  del  estado, 
Que  todos  los  varones  se  juntassen 
Sin  que  ninguno  fuesse  reseruado: 

Y  en  su  presencia  se  manifestassen, 
Para  que  el  Español  fuesse  assolado. 
Esto  se  obedeció,  y  echando  el  vando 
El,  lo  que  mas  conuenga  esta  tracan3o. 

Llegaron  a  Cortes  con  la  embaxada 
Los  doze  que  Tabasco  auia  embiado, 
Con  faz  serena,  alegre  y  regalada, 

Y  Cortes  la  aceto  regozijado: 
Dos  Caciques  con  pausa  mesurada 
Con  dos  dedos  la  tierra  auian  tocado, 

Y  postrados  de  inojos  en  el  suelo 
Alean  juntos  los  dedos  hazia  el  cielo. 

Hecha  la  ceremonia  y  cortesía, 
Dixeron  a  Cortes,  que  el  Rey  le  pide 
Suspenda  el  gran  rigor  y  demasia, 
Pues  nada  se  le  oculta,  ó  se  le  impide: 

Y  que  ansi  le  rogaua  y  le  pedia, 

Que  diga  lo  que  quiere,  y  lo  que  pide, 
Que  el  le  dará  el  aguaje,  y  la  comida, 

Y  a  ellos  la  señale,  y  se  la  pida. 
Cortes  le  agradeció  lo  que  le  ofrece, 

Y  dize  que  demás  del  bastimento 
Do  que  todo  su  campo  y  el  carece, 

El  qual  le  embie  luego  alli  al  momento: 
Dessea  por  estremo  y  apetece 
Verle  con  muy  legal  y  sano  intento, 

Y  a  esto  le  responda,  y  que  sea  luego, 

Y  que  en  el  inter  el  hará  su  ruego. 


t¿5 

Ta  os  he  dicho  señor  que  auia  embiado 
Cortes  también  a  recorrer  la  tierra, 
Al  valiente  don  Pedro  de  Aluarado, 
En  quien  virtud,  valor,  y  ser  se  encierra: 
A  la  parte  del  Sur  va  encaminado, 
Preuenido  en  las  cosas  de  la  guerra, 
Desseoso  de  hallar  alguna  espia 
Para  saber  lo  que  en  la  tierra  auia. 

Y  andando  fatigado  del  molesto 
Calor  que  le  aquexaua,  procurando 
Diligente,  hallar  alli  algún  puesto 
De  gente  labradora,  y  reparando: 
Oyó  hazia  vna  loma  en  vn  recuesto 
Vna  cansada  voz  como  que  aullando 
Estaua  alguna  fiera  mal  herida, 

O  aquexada  de  causa  condolida. 

Y  casi  con  temor  yua  alterado, 
Con  gran  cuydado,  y  con  atento  oydo, 
La  vista  alerta  a  vno  y  otro  lado 

En  camino  guiando  hazia  al  ruydo: 
A  donde  a  poco  espacio  ha  reparado, 
Quedo  de  oyr  las  vozes  condolido 
De  vna  Iouen  que  al  cielo  las  embia, 

Y  el  ayre,  tierra,  y  aues  suspendía. 

Y  que  el  vltimo  acento  pronunciaua, 
Adonde  estas  mi  dulce  Chamabato, 

Y  como  que  respuesta  desseaua 
Se  quedaua  suspensa  por  vn  rato: 

Y  luego  con  mayor  vigor  soltaua 
La  débil  voz  que  el  Eco  dezia  Bato, 
Y"  descuydada  el  rostro  reboluiendo 
Vio  que  a  asílla  Aluarado  yua  corriendo, 


f 

Con  el  grande  desseo  que  tenia 
De  saber  su  fatiga  y  causa  della, 
Porque  la  ansiosa  pena  no  encubría 
El  daño  de  la  misera  donzella: 

Y  en  la  belleza  y  talle  parecía 

Ser  mártir  del  amor  porque  vio  en  ella 
Vn  sujeto  de  barbara  hermosa, 

Y  con  vn  altiuez  marauillosa. 
Era  moca  cenceña,  bien  sacada, 

Trigueñuelo  el  color,  negros  cabellos, 
Por  estremo  dispuesta  y  bien  formada, 
Ojos  que  no  se  yo  quales  mas  bellos: 
Lindos  dientes,  la  boca  colorada, 
Que  el  Rubi,  y  perlas  no  es  igual  a  ellos, 
Donayre,  discreción,  y  señorio, 
Habla  suaue,  y  arrogante  brio. 

Y  teniéndola  asida  por  el  manto, 
Con  semblante  suaue  y  regalado 
Le  dize,  no  te  alteres  ni  de  espanto 
El  verme  aqui  con  tanta  gente  armado: 
Dime  la  causa  de  tu  mucho  llanto, 

Y  que  te  tiene  puesta  en  tal  estado, 

Y  no  te  impida  el  ansia  y  la  fatiga, 
Ni"  la  pena  que  a  tanto  mal  te  obliga. 

Ella  con  vn  suspiro  lastimoso 
Le  dixo,  ay  de  mi  desuenturada 
Que  es  ya  imposible  hallar  ningún  reposo 
Mientras  dure  la  vida  desdichada: 
Mas  porque  ya  quica  que  el  doloroso 
Referir  de  mi  pena  desastrada 
Me  acabe  según  es  terrible  y  fuerte, 
Te  contare  mi  amarga  y  dura  suerte. 


'57 

Mas  antes  que  la  voz  suelte,  te  ruego 
Me  aliuies  mi  tormento,  sí  por  suerte 
De  aquel  injusto  amor  tirano  y  ciego, 
Has  gustado  el  veneno  amargo,  y  fuerte: 
Pues  no  sufre  el  efeeto  de  su  fuego 
Menos  que  darle  aliuio  con  la  muerte, 

Y  ansi  te  pido  que  essas  manos  fieras 
Hagan  estrago  en  mi  muy  carniceras. 

Que  pues  el  cielo  injusto  mi  enemigo 
Para  solo  mi  daño  te  ha  traydo, 

Y  essas  ayradas  manos  a  mi  amigo 

Y  regalo  del  alma  han  ofendido: 
Haznos  ygualez  luego  en  el  castigo, 

Ya  que  en  el  bien  el  hado  lo  ha  impedido 
Al  menos  que  la  suerte  haga  vna, 
La  acerba  muerte  y  misera  Fortuna. 

Y  aunque  esta  con  mas  daños  me  persiga 
Mostrando  su  rigor  como  lo  ha  hecho, 
Por  mucho,  y  mucho  mas  que  en  su  fatiga 
Atormente  y  oprima  aqueste  pecho: 
Al  fin  no  estoruara  que  yo  le  siga, 
Según  natural  orden  y  derecho, 
Que  passado  ya  el  curso  de  la  vida 
Le  ha  de  seguir  mi  anima  afligida. 

Yo  soy  Curaca  la  desuenturada, 
Hija  del  gran  Curaca  padre  mió, 
A  quien  con  mano  poderosa  ayrada 
Fortuna  siempre  al  bien  me  dio  desuio: 
Secuto  en  mi  su  furia  acelerada, 
Con  tan  graue  rigor  y  poderío, 
Que  quanto  pudo  me  quito  en  vn  punto, 
La  esperance,  consuelo,  y  alma  junto. 

Per.— m 


158 

Poco  ha  que  vi  mi  estado  venturoso, 
Sin  temor  de  caer,  o  suerte  dura, 
Que  apenas  en  mi  mal  halle  reposo 
Quando  me  le  quitó  mi  desuentura: 
No  es  mi  espíritu  frágil  poderoso, 
Para  contarte  el  fin  de  mi  ventura, 
Que  el  agua  que  los  ojos  sufre  y  dexa 
Buelta  al  alma  la  aflige  y  mas  la  aquexa. 

Y  con  suspiros  que  penetra  el  cielo 
Las  ansias  y  fatiga  va  mostrando 
Testigos  ciertos  de  su  desconsuelo, 

Y  tormentos  que  el  alma  esta  passando: 
No. siente  de  enemigos  el  recelo, 

Ni  la  muerte,  el  temor  la  va  alterando 
Que  el  hado  a  tal  estremo  la  ha  traydo 
Que  hallara  en  el  morir  mejor  partido. 

Sabrás  que  Chamabato  el  desdichado 
Nieto  de  Ponemaro  el  valeroso, 
Era  mi  dulce  esposo  regalado, 
Señalado,  cuytada  por  mi  esposo: 
Riberas  de  Tabasco,  rio  nombrado, 
Gouernaua  vn  Imperio  caudaloso 
Segundo  personaje  desta  tierra, 

Y  el  primero  en  los  actos  de  la  guerra. 
Era  tal  que  mirándole  mostraua 

Su  linage  y  valor  en  solo  el  brío, 
Seys  mil  y  mas  vassallos  gouernaua, 

Y  era  ygual  a  mi  padre  en  señorio: 
En  su  donayre.  y  ser  representaua 
Sugetar  todo  humano  poderío, 
Manso,  sagaz,  discreto,  y  animoso, 

•  Por  estremo  gallardo  y  muy  gracioso. 


*59 

Frontero  de  su  casa  yo  rima, 

Y  desde  tierna  edad  juntos  criados, 
Sus  propósitos  simples  yo  seguía 

En  jueguezuelos  que  eran  mas  vsadosi 
Frenó  la  edad  seguir  su  compañía, 

Y  en  el  punto  que  fuymos  apartados 
Amor  vertió  su  liga  en  este  pecho 
Dexandole  sujeto  y  satisfecho. 

Y  con  la  nueua  causa  que  forcaua 
La  libre  voluntad  y  el  aluedrio, 
Senti  que  della  no  me  gouernaua, 
Sometida  la  fuerca  y  poderío: 

Y  buelta  sobre  mi  no  me  animaua, 
Regir  en  nada  el  arrogante  brio, 

Y  assi  de  aquel  veneno  alimentada 
Quedo  mi  alma  triste  desdichada. 

Paro  la  simple  vsanca  y  exercicio 
Del  arquillo,  la  honda  y  redezillas, 

Y  el  tiempo  que  en^egauamos  al  vicio 
Cacando  las  pequeñas  auecillas: 
Buscauamos  el  puesto  mas  propicio 
Ligando  y  enredando  las  pajillas, 

De  aquí  y  de  alli,  mil  flores  escogiendo, 
Guirnaldas,  ramilletes  componiendo. 
Pero  el  injusto  Dios  mocuelo  ciego 
Corrompió  esta  limpieza  en  desuentura, 
Causando  en  mi  cuitado  pecho  vn  fuego 
Que  fue  de  aquella  vida  sepultura: 
Mi  anima  afligida  sin  Sossiego 
Sufrió  esta  carga,  que  la  edad  madura, 
Frenaua  en  lo  possible  su  dolencia 
La  obligación  y  casta  resisíench. 


Sentíale  yo  también  que  me  miraua 
Con  ojos  amorosos  regalados, 
Y  sin  hablar  muy  bien  certificaua 
Sus  dañados  intentos  nunca  vsadost 
Yo  su  engañosa  vista  desdeñaua 
Con  honestos  efectos  descuydados, 
Que  es  lo  que  mas  oprjme  la  osadía, 
Sus  injustos  intentos  deshazia. 

Mi  padre  muchas  vezes  me  mandaua 
Que  en  todo  lo  possible  le  siruiesse, 
Porque  notablemente  desseaua 
Que  yo  por  mi  marido  le  escogiesse: 
Yo  que  mas  que  la  vida  le  estimaua 
Procuraua  que  no  se  me  sintiesse, 
Porque  la  priuacion  en  su  apetito 
Hiziesse  aquel  amor  mas  infinito. 

Suspirando  mil  vezes  le  sentía 
Los  ojos  en  mi  puestos  afligido, 
Yo  que  dexar.  de  verlos  ao  podía, 
Vsaua  de  vn  desden  harto  fingido: 
O  fue  la  suerte  o  desuentüra  mia 
Que  aunque  mas  desengaños  en  m;  vido, 
Nunca  jamas  paro  en  su  presupuesto, 
Poniendo  en  mi  contento  todo  el  resto. 

Vn  dia  descuydada,  y  con  cuydado, 
Que  yo  casi  mas  que  el  lo  procuraua, 
Le  halle  en  mi  aposento  arrodillado, 
Que  el  temor  aun  hablar  no  le  dexauat 
Yo  con  gran  turbación  dixe,  maluado, 
Quien  a  tal  insolencia  te  incitaua, 
Desleal,  ansi  pagas  y  agradeces 
La  amistad  de  mi  padre  y  &  que.  ofrece* 


i6i 

El  me  dixo  confuso  y  aflixido, 
Tu  señora  sabrás  que  desde  el  día 
Que  en  la  passada  edad  me  fue  impedido 
Tu  trato  dulce,  y  dulce  compañía: 
Amor  a  tal  estremo,  me  ha  traydo 
Que  sin  ti  solo  vn  punto  no  podria 
Sustentar  el  viuir,  y  si  te  ofendo 
Acabe  ya  mi  mal  aqui  muriendo. 

Que  no  quiero  que  viua  vn  desdichado 
Que  te  pueda  ofender  de  qualquier  suerte, 
Sino  que  el  cíelo,  la  fortuna  y  hado 
Secuten  su  rigor  con  bra<;o  fuerte: 
Yo  que  casi  le  vi  determinado 
A  qualquiera  violencia,  no  de  muerte, 
Me  deslize  dexandole  focada 
De  lo  que  en  ley  de  honor  era  obligada. 

El  que  de  sus  dañados  presupuestos 
Recobrado  en  su  ser  bien  conocía 
Que  de  lícitos  términos  y  honestos, 
Con  la  fuerga  de  amor  salido  auia: 
Los  ojos  a  vna  y  otra  parte  puestos, 
A  su  tormento  y  casa  se  boluia, 
Yo  que  escondida  estuue  le  miraua 
Que  el  alma  tras  sus  ojos  me  lleuaua. 

Cinco  años  passo  su  desuentura 
En  cosas  que  contarlas  no  pudiera, 
Yo  desseando  el  fin  de  mi  ventura 
Que  dilatarlo  vn  punto  no  sufriera: 
Mi  padre  bien  fiado  en  mi  cordura 
Me  importuno  mil  vezes  que  eligiera 
Marido  conuiniente-  que  le  diesse 
Fruto*  de  bendición  cual  conuiniesse. 


i6a 

Vnica  sola  fui,  sola  heredera 
De  bienes,  y  también  de  desuentura, 
Tan  estimada,  y  tan  tenida  era 
Con  el  misero  dote  de  hermosura: 
Que  a  mi  como  el  oráculo  y  primera, 
Celebrauan  mi  suerte  y  mi  figura, 
Pero  acabólo  todo  el  hado  crudo 
Pues  me  quito  en  vn  punto  quanto  pudo. 

Cansada  ya  de  mi,  me  llegue  vn  dia, 

Y  atento  le  pedi  que  me  escuchasse, 
Diziendole  que  bien  entendería 

Sin  que  otro  testigo  procurasse 
Lo  mucho  que  casarme  rehuya, 
Pero  que  porque  el  tiempo  no  mudasse 
Según  su  mucha  edad  que  yo  gustaua 
Venir  en  lo  que  tanto  el  desseaua. 
Y  que  pues  Chamauato  es  conocido, 

Y  el  procuraba  tanto  de  escogerle 
Por  su  hijo,  y  que  fuesse  mi  marido, 
Que  ya  estaua  dispuesta  a  obedecerle: 
Mi  buen  padre  llorando  enternecido 
Del  bien  que  no  pensaua  ya  tenerle, 
Cíñendome  los  bracos  me  dezia, 
Dichoso  yo  que  he  visto  tan  buen  dia. 

Fiado  estaua  yo  hija  querida 
En  el  mucho  valor  de  aquesse  pecho, 
Que  al  fin  del  plazo  estrecho  de  la  vida 
Me  embiaras  con  esto  satisfecho: 
Luego  tu  voluntad  sera  cumplida, 
Alégrate,  que  aunque  es  a  tu  despecho, 
Yo  espero  que  seras  muy  estimada, 
Querida,  obedecida,  y  regalada, 


j*8 

Luego  se  concertó  mi  desuentura, 

Y  porque  el  acto  bien  se  celebrasse, 
Ordenó  el  hado  crudo  y  mi  ventura 
Que  para  el  tercer  dia  se  dexasse:^ 

Yo  que  de  vnbien  jamas  me  vi  segura,^ 
Temi  que  el  tiempo  se  me  dilatasse, 
Siete  dias  ha  oy,  o  amarga  suerte, 
Quan  cerca*  de  la  vida  esta  la  muerte. 
Fue  mi  suerte  de  muchas-  embidiada, 

Y  la  de  Chamabato,  yo  lo  fio, 
ia  tierra  estaua  muy  regozijada, 

Mas  no  pudo  durar,  que  era  bien  mió: 
Llego  en  esto  vna  posta  alborotada, 
Diziendo,  que  vna  armada,  y  gran  gentío 
Auia  desembarcado  a  fuer  de  guerra 
Con  que  se  reboluio  toda  la  tierra. 

El  triste  Chamabato  fue  el  primero 
Que  para  la  defensa  fue  elegido: 
No  se  pudo  eximir  el  buen  guerrero, 
Que  era  el  mas  estimado,  y  mas  tenido: 
Salió  el  vltimo  dia  postrimero 
Que  a  tal  termino  y  trance  me  ha  traydo, 
Ayer  vino  la  nueua  de  su  muerte, 
Y  la  de  mi  infelice  y  dura  suerte. 

Luego  sin  mas  mirar  honor  ni  estado 
Me  vine  adonde  el  mal  quiera  Ueuarme, 
Que  el  hado  de  ordinario  me  ha  guiado 
Por  caminos  que  voy  a  despeñarme: 
Leuanta  ya  este  braco  cruel,  ayrado, 
No  me  dexes  la  vida,  que  es  dexarme 
Sujeta  a  mil  tormentos,  y  fatigas, 
Y  a  ser  manjar  de  fieras  enemigas, 


i64 

Este  es  señor  ej  ultimo  processo, 

Y  el  fin  dudoso  de  la  vida  mia, 
Este  fue  mi  destino  triste  auiesso, 

Y  el  remate  que  tuuo  mi  alegria: 

Y  pues  que  por  tu  causa  este  sucesso 
Mrtfaga  renouo,  y  el  ansia  mia, 

En  descuento  del  gran  dolor,  te  ruego, 
Que  executes  tu  espada,  y  bra9o  fuego. 

Y  boluiendose  al  cielo  con  fe  pura, 
Dixo  el  color  turbado,  y  afligida, 
Como  en  esta  ocasión,  y  coyuntura, 
No  satisfago  amor  con  esta  vida: 
Como  no  acabo  ya  tanta  amargura, 
Que  hago,  pusilánime  oprimida, 
Que  es  esto,  la  injusticia  tanto  puede, 
Que  lo  fogoso  aun  no  se  me  concede. 

Y  desseosa  de  morir  asia 

El  blanco  y  terso  cuello  con  la  mano, 
Las  rosadas  mexillas  ofendia, 
Mas  no  pudo  cumplir  su  intento  vano: 
Los  cabellos  rabiosa  deshazia, 
Maldiziendo  el  injusto  dios  tirano,    . 
Causa  de  su  fatiga,  y  dolor  fuerte, 
Llamando  cien  mil  vezes  á  la  muerte. 
En  esto  oyó  don  Pedro  vn  gran  ruydo, 

Y  vido  hazia  vna  Milpa  gran  estruendo, 

Y  ansi  como  el  ladrón  que  es  ya  sentido, 
Con  no  menos  presteza  yua  corriendo: 

O  como  quando  el  jauali  herido 
Va  las  ramas,  y  matas  esparziendo, 
Que  no  parando  en  la  escabrosa  via 
Bolando  va  con  súbita  agonía. 


i65 

Ea  tormentos,  ansias,  y  fatiga, 
Muertes,  incendios,  flechas,  y  otros  hechos 
Pena  de  amor  que  a  tanta  pena  obliga, 
Y  tanto  atormentays  los  tiernos  pechos: 
No  me  impidays,  dexadme  que  consiga 
Fines  que  son  tan  ásperos,  y  estrechos, 
No  mas  confusa  y  triste  musa  mia 
De  tan  aceruos  trances  te  desuia. 


FIN  DEL  CANTO  QUINTO. 


CANTO  sino 


EN  QUE  SE  CONCLUYE  LA  SANGRIENTA  Y  REÑIDA  BATALLA 
DIFINIDA  EN  TABASCO. 


Celebres  damas,  si  mi  deuil  pluma 
No  llegare  a  tratar  vuestra  grandeca, 
No  es  tan  loca,  atreuida,  que  presuma 
Dar  lo  que  es  tan  deuido  dar  a  tanta  alteza: 
Quien  sin  diuino  auxilio  en  breue  suma 
Sumara  aqui  los  dones  de  belleza, 
Que  cielo  con  su  mano  ha  repartido 
A  quantas  han  el  orbe  enriquecido. 

Si  vna  simple  donzella,  no  obligada  % 
A  tanta  perfecion  de  honor,  y  gloria 
Merece  ser  por  el  eternizada, 
Do  viua  para  siempre  su  memoria: 
Que  lengua  tan  sutil,  ni  tan  limada 
Podra  dezir  de  tantas,  tanta  historia, 
Sino  dexarlo  al  cielo,  que  es  quien  puede 
Lo  que  a  ningún  humano  se  cencecte, 


ió7 

Viendo  el  brauo  don  Pedro  que  buscando 
Andaua  bastimento  tan  forcoso, 
Hazia  la  Milpa  se  baxo  bolando, 
Con  su  gente  no  amiga  de  reposo: 
Vn  esquadron  de  Indios  bozeando 
Le  han  salido  al  encuentro  riguroso, 
Tirando  tantas  flechas,  y  pedradas, 
Que  las  armas  les  dexan  abolladas. 

Fue  tanta  la  pujanca  y  poderío. 
Del  Bárbaro  atreuido,  y  arrogante, 
Que  con  animo,  audacia,  y  fuerte  brio 
Lleuaua  el  campo  nuestro  por  delante: 
Era  el  esquadron  grande,  y  gran  gentío, 
Esfo^ado,  atreuido  y  muy  pujante, 
Que  fue  caso  impossible  repararse, 
Si  Aluarado  no  diera  en  retirarse. 

Salió  por  otro  lado  otra  emboscada, 
A  donde  mas  de  mil  Indios  venían, 
Con  tanto  cuerno,  pito,  y  algarada, 
Que  al  ayre,  cielo  y  tierra  enmudecían: 
Fuele  forcoso  hazer  la  retirada, 
A  los  nuestros,  que  apriessa  se  acogían 
Házia  vn  templo  soberuio  que  hallaron, 
A  donde  ya  seguros  se  ampararon. 

Fueron  mas  de  tres  mil  Indios  contados 
Los  que  a  ochenta  nuestros  les  salieron, 
Donde  aunque  todos  bien  aporreados, 
A  ninguno  mataron,  ni  hirieron: 
Los  nuestros,  aunque  yuan  retirados 
Mataron  muchos  Indios,  y  afligieron, 
Que  fue  sin  duda  caso  no  creydo 
Auerse  deste  riesgo  defendido. 


Después  que  retirados  se  hallaron 
Defendieron  el  puesto  brauarñente, 
Aunque  los  enemigos  procuraron 
Entrarle  muchas  vezes  fuertemente: 
Por  tres  6  quatro  partes  intentaron 
Aportillar  para  matar  la  gente, 
Destechando  aquel  templo  sumptuoso, 
Que  era  vn  gran  edificio  y  muy  costoso. 

Y  visto  por  los  Barbaros  que  hazian 
Los  nuestros  tan  terrible  resistencia, 

Y  que  cercado  todo  lo  tenían, 

Por  mostrar  mas  su  saña  é  inclemencia: 
Ordenan,  pues  seguros  los  tenían, 

Y  era  tanta  la  gente,  y  su  potencia 

Que  alli  en  el  templo  fuego  les  pegassen, 

Y  viuos  todos  juntos  se  abrasassen. 
Pusieron  grandes  fuegos  por  el  techo, 

'Donde  prender  no  pudo  en  breue  punto; 
Sandoual  que  no  estaua  a  mucho  trecho, 
Oyó  el  ruydo,  y  vido  el  humo  junto: 
Acudió  con  fogoso  y  brauo  pecho 
Pensando  que  Aluarado  era  difunto, 

Y  dando  vna  terrible  rociada 
Dexo  la  puerta  libre  y  escombrada. 

Aluarado  que  el  trance  de  la  muerte 
Tan  sin  remedio  via,  y  tan  vezina 
Con  animo  salió  terrible,  y  fuerte 
Libre  su  gente  ya  de  tal  ruyna: 
Dadoles  ha  vna  carga,  de  tal  suerte 
Que  della  ya  aquel  Bárbaro  imagina 
Sujeta  la  ceruiz,  y  sometida 
La  que  en  la  suya  tuuo  ya  rendida. 


169 

Comiedan  los  dos  campos  animosos 
A  encontrarse  con  furia  embrauecida 
De  tomar  la  venganca  desseossos 
Nuestra  gente  que  estaua  ya  corrida: 
Los  contrarios  enuisten  animosos 
Vendiendo  cada  qual  muy  bien  la  vida, 
Mas  el  campo  del  Indio  auia  crecido 
Tanto  quanto  de  nadie  era  creydo. 
De  vna  y  otra  parte  se  mostraüa 
Con  inclemencia  el  iracundo  marte, 
A  los  nuestros  continuo  retiraua 
Los  muchos,  que  eran  la  enemiga  parte: 
Desseosa,  sin  duda,  se  hallaua 
De  mostrar  su  rigor  en  toda  parte, 
Que  del  coraje  del  passado  trance 
Nos  yuan  con  pujanca  dando  alcance. 

Secorro  el  roxo  Apolo  nos  va  dando, 
Que  a  Tetis  incitaua  á  toda  priessa, 
Por  yrse  al  Emispherio  apressurando 
A  cumplir  a  su  esposa  la  promessa: 
Ya  aquel  nocturno  velo  va  apartando 
La  sangrienta  batalla  tan  espressa, 
Que  al  punto  que  su  manto  desplegaua 
La  gente  en  Potonchan  segura  entraua. 

Fue  fuerca  resistirse  y  retirarse, 
Que  la  ventaja  clara  se  mostraüa 
Para  poder  de  gente  reforcarse 
La  nuestra  que  afligida  se  hallaua: 
No  pudieron  vn  punto  reseruarse 
De  la  furia  que  el  Bárbaro  lleuaua 
Con  tanta  maña,  esfuerco  y  valentía, 
Que  estimarnos  en  nada  parecía. 
Per. — ie     . 


170 

Cortes,  auiendo  visto  lo  passado 
Confirmo  la  encubierta,  y  paz  fingida, 

Y  asi  con  vn  semblante  acelerado 
Piensa  darles  la  paga  merecida: 
Mando  que  todo  a  punto,  y  alistado 
Este,  y  la  gente  toda  apercebida, 

Para  que  el  dia  siguiente  a  hierro  y  fuego 
Lo  assuelen  todo,  sin  que  valga  ruego. 

Embio  dos  espías  cuydadosas, 
Que  aquella  noche  toda  estén  en  vela, 
Por  ver  si  aquellas  gentes  belicosas 
Ponian  en  su  pueblo  centinela: 
Vieron  nuestras  espias  grandes  cosas 
Que  tienen  ordenadas  á  cautela, 
Siluos,  bozes,  lumbreras,  y  algarada, 
La  campaña  en  buen  orden  assentada. 

Antes  de  amanecer  bueluen  corriendo 
A  dar  razón,  y  auiso  por  estenso 
De  lo  que  aquella  noche  yuan  oyendo 
Al  campo,  y  poderío  tan  inmenso: 
Darnos  en  camisada  pretendiendo, 

Y  no  se  conformaron,  según  pienso 
Iami,  y  Cabalacan,  que  se  encontraron 
Con  que  a  Tabasco  mucho  exasperaron. 

Este  gran  Rey  auia  dilatado 
El  hallarse  en  batalla,  imaginando 
Que  solo  el  gran  Cabalacan  nombrado 
Era  bastante  al  contrapuesto  vando: 
Mas  visto  la  gran  fue^a  y  lo  forcado 
Quiso  mostrar  la  suya  con  Fernando 
El  Estremeño  mas  engrandecido 
De  quantos  este  mundo  ha  produzido. 


I7i 

Sabido  ya  el  intento  §ñ  obra  puesto, 
Cortes  toma  las  armas  en  la  mano 
Conuocando  su  gente,  y  todo  el  resto 
Solo  bastante  al  poderio  humano: 
A  las  armas  acuden  todos  presto, 
Que  llega  ya  muy  presto  el  campo  vfano 
A  entrar  en  Potonchan  seguramente 
Sin  pensar  que  le  tiene  nuestra  gente. 

Hizieronse  tres  puestos  este  dia 
De  Cortes,  Sandoual,  y  de  Aluarado, 
La  gente  toda  en  ala  se  ponia, 
Que  muy  poca  en  el  pueblo  se  ha  quedado: 
Puso  el  campo  también  que  parecía 
El  numero  sin  duda  triplicado, 
A  Iorge  de  Aluarado  dio  que  fuesse 
Con  los  cauallos,  y  que  los  rigiesse. 

Diziendole¿  a  todos  muy  risueño, 
Caualleros,  soldados  valerosos, 
Que  soys  de  aquesta  causa  el  solo  dueño 
Mostrad  oy  vuestros  bracos  rigurosos: 
El  mió,  y  cuello,  dize  el  Estremeño, 
Le  he  ya  ofrecido  a  lances  mas  forgosos, 
Sienta  vuestro  valor  esfuerco  y  brio 
El  contrapuesto  campo  y  poderio. 

Y  con  esto  marchando  se  antepone 
Al  soberuio  Tabasco  embrauecido, 
Diziendo,  que  ninguno  no  perdone 
El  castigo  y  rigor  como  es  deuido: 
Parece  que  vn  mosquito  se  le  opone 
A  este  brauo  Cortes  engrandecido 
Que  en  las  muestras,  semblante,  y  en  el  modo 
Le  parece  que  es  suyo  el  mundo  todo, 


I?2 

El  gran  Tabasco  viene  gouernando 
Nueue  mil  Indios  brauos  y  valientes, 
La  batalla  nos  va  representando 
Con  modos  a  los  nuestros  aparentes; 
Atambores  y  pífanos  tocando, 
Con  siluos  y  alaridos  diferentes, 
Cuernos,  rallos,  y  pitos,  y  sonajas, 
Que  desto  vsan  contino  en  sus  barajas. 

Era  lucido  el  campo  a  marauilla 
De  vanderas,  y  grande  plumería, 
Venían  tres  delanteras  en  cuadrilla, 
Que  el  gran  Cabalacan  la  vna  regia: 
La  siniestra  a  Iami  toca  el  regula, 

Y  el  buen  Curaca  la  del  Rey  trahia, 
Porque  el  venia  en  el  medio  entre  piqueros 
Rodeado  de  muchos  rodeleros. 

Venia  armado  muy  vistosamente 
El  Rey  Tabasco,  brauo,  y  poderoso 
De  conchas  de  tortugas  solamente, 
Cubierto  espalda,  y  pecho  valeroso! 
Estas  meten  en  agua  muy  caliente, 

Y  por  modo  sutil  y  artificioso 
Con  vna  ligazón  -que  las  ablanda 
Casi  las  buelue  como  cera  blanda* 

Era  este  coselete  tan  bruñido, 
Que  pasta  y  fino  azero  parecía, 
Trae  el  retrato  suyo  alli  esculpido, 
Que  como  en  claro  espejo  se  vehia! 
Donde  nadie  señal  ninguna  vido, 
Que  buril  ni  puntura  descubría, 
Asido  de  vn  León  muy  ensañado, 
Que  el  con  las  manos  ha  despedazado* 


*73 

Por  despojos,  la  piel  trahia  cubierta, 
Despojos  suyos,  que  era  estatuydo, 
Que  nadie  la  truxesse  descubierta 
No  auiendo  el  animal  muerto  y  vencido: 
Fue  que  estando  Tabasco  en  la  encubierta 
De  vna  fuente,  lugar  que  auia  elegido 
Donde  bañarse,  y  viéndole  desnudo 
Le  acometió  el  León  brauo  y  sañudo. 

Salió  del  agua  tan  ligero  y  presto 
Que  se  quedo  el  León  casi  assombrado, 
Aguardándole  estuuo  en  pie,  y  enhiesto 
Para  hazer  su  golpe  enherizado: 
Tabasco  viendo  el  brauo  contrapuesto 
Arremetió  furioso  y  ensañado, 

Y  asiéndole  del  cuello  del  se  abraca, 

Y  alli  le  aprieta,  mata  y  despedaca. 
No  vino  pertrechado  de  esmeraldas, 

Perlas  preciosas,  nácares,  ni  oro, 
Ni  atauios  compuestos,  ni  guirnaldas 
Que  el  alma  trae  embuelta  en  triste  lloro: 
Siente  verse  cortar  las  largas  faldas 
De  su  reputación,  que  es  su  tesoro, 
Sus  contentos,  su  bien,  su  bizarría, 

Y  esto  con  su  persona  defendía. 
Solo  trahia  vna  tiara  puesta, 

Real  insignia  entre  ellos  muy  vsada, 
Orejeras  de  oro,  y  vna  cresta, 

Y  al  remate  vna  borla  matizada: 
Nariguera  trahia,  por  ser  esta 

La  cosa  entre  señores  mas  guardada; 
Cactlees  texidos  muy  curiosamente 
Con  las  suelas  de  cuero  de  serpiente. 


174 

Trahia  cuatro  pages  a  sus  lados 
De  pieles  de  vnos  tigueres  cubiertos, 
Nietos  de  dos  Caciques  señalados 
Que  en  gran  daño  del  Reyno  eran  ya  muertos: 
Lleuauan  quatro  cuerpos  dibuxados 
En  sus  cendales  todos  descubiertos, 
Eran  los  Reyes  que  el  auia  vencido 
Quando  gano  aquel  Reyno  engrandecido. 

Otros  quatro  lleuauan  muy  luzidos 
De  plumas,  mantas,  joyas  adornados, 
Yuan  delante,  cerca,  y  diuididos, 
Con  los  pertrechos  del  mas  continuados: 
Vn  arco,  y  dos  carcaxes  muy  fornidos, 
Vn  montante  y  espada  bien  labrados, 
Vna  rodela  de  oro  matizada, 

Y  con  su  estirpe  en  ella  dibuxada. 
Comenco  a  descubrir  Tabasco  el  fiero 

El  campo  de  Cortes,  que  se  mostraua, 

Y  con  animo,  y  rostro  muy  seuero, 
Desta  manera  todos  exortaua: 
Valerosos  vasallos,  breue  espero 
Destos  tiranos  la  venganca  braua 
Guiados  de  vn  fortisimo  enemigo 
Que  tan  presto  verán  vuestro  castigo. 

Ea  no  dilateys  vn  aolo  punto 
Vengar  la  sangre  vuestra  derramada, 
Mirad  la  llaga  en  tanto  hombre  difunto 
Que  con  justa  razón  es  tan  llorada: 
Acometióle  el  campo  todo  junto 
Viendo  la  fatal  hora  ya  llegada 
Tirando  en  este  punto  tantas  flechas 
Que  de  assolar  el  mundo  huuo  sospechas. 


175 

Varas  tostadas,  piedras  despedidas, 
Trabucos,  dardos  fuertes  arrojados 
De  los  bracos  y  hondas  sacudidas 
De  los  que  están  tan  bien  exertidos: 
Piensan  que  han  ya  priuado  de  las  vidas 
A  nuestros  Españoles  esforzados, 

Y  con  esto  el  mormullo  y  bozeria 
Que  ellos  tienen  por  gala  y  bizarría. 

Por  vn  muy  buen  espacio  no  han  seguido 
La  vitoria  que  ya  tienen  por  cierta, 
Por  auerles  las  vistas  impedido 
Las  flechas  que  la  luz  tenia  encubierta: 
Mas  el  vsado  orgullo,  y  alarido 
De  alegria  que  tenían  incierta 
Los  ocupó  el  espacio,  que  no  vieron 
La  rociada  que  los  nuestros  dieron. 

Fueron  mas  de  cien  Indios  los  heridos 
De  muerte,  desta  fiera  rociada, 
Que  viéndolos  los  suyos  ya  caydos 
Cesso  de  todo  punto  la  algarada: 
Quedaron  por  vn  rato  enmudecidos 
En  vna  confusión  no  imaginada, 
Que  sin  duda  Tabasco  auia  entendido 
Que  el  campo  en  vn  instante  auia  vencido. 

Tornaron  con  segunda  arremetida 
Con  bozes  que  subían  hasta  el  cielo, 
Teniendo  en  poco  cada  qual  la  vida, 
Porque  en  nadie  en  restarla  huuo  recelo: 
Tabasco  trae  su  gente  bien  regida, 
Que  apenas  assentaua  el  pie  en  suelo, 
Quando  qual  sueltos  gamos,  saltan,  tiran, 

Y  vn  solo  passo  atrás  no  se  retiran, 


176 

Yuanse  poco  apoco  entretexiendo, 
No  con  poco  coraje  y  osadía, 
Que  vnos  contra  otros  contendiendo, 
Mostrauan  por  igual  su  valentía: 
Los  vnos  yuan  flechas  esparciendo, 
Los  otros  juegan  bien  su  artillería, 
Los  vnos  por  la  espada  lo  rematan, 
Los  otros  a  los  bracos  lo  dilatan. 

Vnos  juegah  montantes  bien  fornidos, 
Bastones,  macas,  picas,  rodelones, 
Vnos  chímales  chicos  muy  lucidos 
De  que  vsan  en  todas  ocasiones: 
Dardos,  trabucos,  arcos  retorcidos, 
Varas  tostadas,  picas,  y  puncones, 
Hachas  fuertes,  macanas,  y  puñales, 
De  huesso,  y  de  fornidos  pedernales. 

Entretexense  todos  peleando, 
Y. eran  tantos  que  apenas  se  mostraua 
Caso  particular  que  yr  relatando, 
Que  era  lo  general  lo  que  bastaua: 
Estos  van  contra  aquellos  batallando 
Con  vna  confusión  terrible  y  braua, 
Haziendo  todos  cosas  hazañosas, 
Que  parecen  señor  marauillosas. 
Alli  la  suerte  especie  salitrada 
Obraua  en  los  cañones  recogida, 
Que  quanto  mas  la  bala  es  reforcada, 
Con  mas  fuerca  del  fuego  es  impelida: 
Muéstrase  .el  gran  rigor  de  aguda  espada 
Por  Española  mano  bien  regida, 
Astucia,  esfuerco,  brio,  traca,  y  mañas, 
Ardides,  e  inuenciones  muy  estrañas, 


177 

Duro  el  combate  cuatro  horas  cabales, 
Sin  mostrarse  ventaja  conocida, 

Y  aunque  los  campos  eran  desiguales, 
Era  la  fuerca  igual  muy  entendida: 
Eran  famosos  estos  naturales 

Gente  astuta,  sagaz,  y  preuenida, 

Y  llegados  a  bracos  esforcados, 

Por  ser  los  mas  en  lucha  exercitados. 

La  gente  de  a  cauallo  auia  rompido 
Por  medio  el  escuadrón  gran  rato  auia, 
Que  no  se  echo  de  ver  con  el  ruydo 
De  la  batalla  y  rezia  bozeria: 
Estos  a  muchos  Indios  han  herido 
Con  notable  coraje  y  valentía, 
Que  como  esta  la  gente  amontonada, 
Era  fuerca  teñir  lanca  y  espada. 

Yendo  el  brauo  Aluarado  a  rienda  suelta 
Tras  vn  Indio,  que  vn  golpe  le  auia  dado, 
Le  hizieron  por  fuerca  dar  la  buélta, 
De  otro  que  al  cauallo  han  arrojado: 
Tabasco  que  ya  andaua  en  la  rebuelta, 
En  colera  metido  y  ensañado, 
Le  asió  de  entrambas  riendas  tan  furioso, 
Que  empinarse  el  cauallo  fue  forcoso. 

También  lo  fue  arrojarse  por  vn  lado       t 
Para  poder  mostrar  mejor  las  manos 
Con  Tabasco  el  gran  Iorge  de  Aluarado, 
Que  no  se  yo  qual  mas  en  los  humanos: 
Después  que  se  vio  en  tierra  ya  fijado, 

Y  libre  del  gran  Rey  y  de  sus  manos, 
Embracada  la  adarga,  con  la  espada 
Arrojó  al  gran  Tabasco  vna  estocada* 


M 

Dio  en  aquel  fuerte  peto  de  manera 
Que  siendo  a  prueua  de  arcabuz,  sin  duda 
Vn  agujero  grande  le  hiziera, 
Con  que  Tabasco  atrás  seys  passos  muda: 
El  le  boluio  arrojar  con  furia  fiera 
Vn  golpe  con  su  espada  poco  aguda, 
Tan  rezio  y  tan  terrible  que  adargado 
Le  hizo  estar  vn  rato  arrodillado. 

Pelen  salió  de  vn  lado  moco  fuerte, 
Sobrino  de  Tabasco,  Rey  famoso, 

Y  vn  golpe  le  tiro  tan  brauo  y  fuerte, 
Que  fue  sin  duda  caso  milagroso: 
Librarse  el  brauo  Gorge  de  la  muerte, 
Que  llegado  a  este  punto  el  buen  Reynoso, 
Iamarillo,  Matienco,  y  Bustamante, 

Le  quitaron  los  Indios  de  delante. 

Terrazas,  Martin  López,  y  Moreno, 
Truxeron  el  cauallo  al  compañero, 

Y  auiendo  ademado  el  freno, 

No  se  mostró  el  gran  Gorge  allí  el  postrero: 
Cu  en,  Caliton,  Caypen,  y  Pequeleno, 

Y  el  gran  Tabasco  con  orgullo  fiero, 
Trauan  vna  batalla  tan  reñida, 

Que  alli  fuera  resuelta  y  difinida. 

Fue  tanta  la  algarada,  que  ha  causado, 
El  ver  tanto  a  Tabasco  embrauecido, 
Viéndole  tan  rabioso,  que  Aluarado 
Se  viera  de  sus  bracos  desasido; 
Quisiera  auerle  alli  despedacado        m 
Que  era  valiente,  diestro,  y  muy  fornido, 
Exercitado  en  luchas  y  en  la  guerra, 

Y  yno  de  los  mas  brauos  de  la  tierra. 


179 

Acudió  tanta  gente  al  alarido, 
Que  fue  vna  confusión  jamas  oyda 
Alli  prueua  el  bastón  el  mas  herido, 

Y  da  y  recibe  muy  mayor  herida: 
Renueuase  aquel  juego  embrauecido, 
Rindiendo  muchos  con  rigor  la  vida, 
Dizen  que  a  Santiago  muchos  vieron, 

Y  que  por  gran  milagro  le  tuuieron. 
Fueron  nueue  mil  hombres  esforcados, 

Los  que  Tabasco  puso  alli  delante, 
Diestros  valientes,  mocos  bien  armados, 

Y  el  Rey  astuto  brauo  y  arrogante: 
Todos  son  en  la  guerra  exercitados, 
Gente  atreuida  de  animo  pujante 
Sino  que  la  Fortuna  les  faltaua, 
Que  Cortes  en  las  manos  la  lleuaua. 

Ya  el  hijo  de  Latona,  cuya  estrella, 
El  quarto,  y  cristalino  cielo  pisa, 
Estaua  por  Zenit  con  su  luz  bella, 
De  adonde  el  Polo  ártico  diuisa: 
Viendo  estaua  del  Indio  la  querella, 

Y  de  Cortes  el  triunfo  y  la  diuisa, 
Que  el  marte  Palas,  y  la  gran  Belona, 
Fijan  de  Carlos  Quinto  la  corona. 

Con  que  Tabasco  viendo  conocida 
Su  ruyna,  y  la  falta  de  su  gente, 
Que  en  este  punto  andaua  de  vencida, 
Se  quiso  retirar  seguramente: 
Cortes  creyó  que  ya  era  suspendida 
La  batalla  por  rato  conuiniente, 

Y  assi  dexo  salir  al  Indio  fiero, 

Que  estaua  puesto  ya  en  el  matadero. 


1 8o 

Fueronse  sin  parar  vn  punto  solo 
Con  ruyna  notable  conocida, 
Qual  no  se  vio  del  vno  al  otro  Polo 
Batalla  tan  trauada,  difinida: 
Creo  que  no  escapara  vn  hombre  solo, 
Si  fuera  por  los  nuestros  detenida, 
Murieron  dos  mil  Indios,  sin  heridos, 
Que  fueron  otros  muchos  no  sabidos. 

Cortes  boluio  á  Tabasco  muy  gozoso, 

Y  aunque  descalabrado,  con  vitoria, 
Que  cien  hombres  del  campo  venturoso, 
Quedaron  con  heridas,  y  con  gloria: 
Vienen  necessitados  de  reposo, 

Desta  ocasión  tan  digna  de  memoria, 
Cantando  el  vencimiento  desmayados, 
El  espíritu  y  miembros  fatigados. 

Vnos  están  quejándose,  y  riendo, 
Relatando  los  lances  referidos, 
Otros  están  las  armas  sacudiendo 
De  los  soberuios  miembros  estendidos: 
Yuase  al  viuo  todo  refiriendo 
Mil  hazañosos  hechos  nunca  oydos, 
Obrados  por  Cortes,  y  en  nombre  vuestro, 

Y  del  famoso  Carlos  señor  nuestro. 
Tabasco  viendo  el  caso  sucedido, 

A  que  cortó  el  intento  la  fortuna, 
Tal  como  es  justo,  y  tan  entristezido, 
Sin  esperanca  ya  de  gloria  alguna: 
De  los  precisos  hados  ofendido, 
Derribado  del  curso  de  la  Luna, 
Conuoco  los  vezinos  y  soldados, 
Que  de  consuelo  están  necesitados; 


i8i 

Y  juntos  todos  con  semblante  triste, 
Porque  el  dolor  no  encubre  el  sentimiento, 
Les  dize,  Ya  vereys  quanto  resiste 
Fortuna  aduersa  a  mi  desseo  e  intento: 
También  vereys  que  aquesto  no  consiste 
En  esfuerco,  valor,  ni  atreuimiento, 
Ni  pujanca,  potencia,  ni  osadia, 
Pues  todo  lo  ofrecí  como  deuia. 

Ya  prouamos  la  mano,  como  vistes, 
A  la  Fortuna  que  nos  fue  enemiga, 
Sernos  ya  tan  contraria  conocistes, 

Y  fiad  que  jamas  nos  sera  amiga: 
Siento  veros  tan  justamente  tristes, 

Y  esto  que  tanto  el  alma  me  fatiga, 
Querria  remediar  en  lo  possible, 
Con  paz  y  trato  llano  y  apazibie. 

Todo  el  Senado  junto  ha  respondido, 
Que  la  paz  es  muy  justo  que  se  trate, 
Por  no  ver  todo  el  pueblo  perecido, 
Lleuandolo  por  armas  y  combate: 
Que  conceda  la  paz,  como  es  deuido, 

Y  vn  solo  punto  ya  no  lo  dilate, 

Que  della  aura  elección  la  que  conuenga, 
Quando  mejor  sazón  y  tiempo  tenga. 

El  gran  Tabasco,  ordena  que  al  momento 
Vaya  Cabalacan  con  la  embaxada, 

Y  su  sobrino,  y  del  ayuntamiento, 
Gente  la  mas  tenida  y  estimada: 
Salieron  luego  al  fin  de  aqueste  intento, 
Por  ver  su  patria  y  tierra  libertada, 
Llegaron  a  Cortes,  el  qual  les  manda 
Muy  alegre,  que  digan  su  demanda. 

Per.— 16  '  ? 


m 

Pelen,  y  el  gran  Cabalacan  tocaron 
El  suelo  con  dos  dedos  de  la  mano, 

Y  ambos  a  yna  luego  los  alearon, 
Hazia  el  supremo  coro  Soberano: 
Esto  hecho,  a  Cortes  mas  se  llegaron, 
Que  los  recibe  con  semblante  humano, 
Diziendole,  Señor,  danos  oydos, 

Que  somos  por  el  Rey  a  ti  venidos. 

El  gran  Tabasco,  Rey  engrandecido, 
Te  suplica  que  juzgues  lo  passado, 
Poniéndolo  en  el  grado  qué  es  deuido, 
A  lo  que  cada  qual  esta  obligado: 

Y  que  por  no  saber  lo  que  ha  sabido, 
Tu  amistad,  como  agora  no  ha  intentado, 

Y  que  si  das  licencia,  el  verna  a  verte, 
Cessando  de  tu  parte  el  rigor  fuerte. 

Cortes  les  respondió  con  mucho  gusto, 
Decilde  al  gran  Tabasco,  embaxadores, 
Que  yo  estimo  el  mensage  como  es  justo, 

Y  a  el  recibiré  de  mil  amores: 

Y  que  el  rigor  ha  sido  muy  injusto, 
Que  cessen  ya  las  armas  y  rigores, 

Y  que  la  paz  acepta,  y  dio  la  mano, 

Y  ellos  la  dieron  por  el  Potonchano. 
Despidiólos  Cortes  con  dos  abracos, 

Con  que  fueron  los  Indios  muy  gustosos, 
Viéndose  ya  sin  riesgos  ni  embaraces, 
Llegaron  a  Tabasco  muy  gozosos: 
Recibiólos,  tendiéndoles  los  bracos, 
Porque  les  vio  llegar  muy  orgullosos, 
Y  alegres  de  la  paz  que  está  assentada, 
Dando  razón  de  toda  la  embaxada. 


i83 

Luego  en  el  punto  muy  acompañado, 
Partió  Tabasco  al  pueblo  Potonchano,. 
Con  su  tiara  puesta,  y  adornado 
De  plumas,  manta,  y  joyas  muy  lozano: 
Acompañóle  todo  su  Senado, 
Que  todo  está  sugeto  a  su  Real  mano 
Con  gran  ruydo,  músicas  y  dancas, 
Alimentando  ya  sus  esperancas. 

Salió  Cortes  al  patio  a  recibirle 
Con  grande  señorío  y  cortesía, 
Tabasco  se  humilló,  y  llegó  a  pedirle 
Los  bracos,  que  abracarle  pretendía: 
Cortes  llegó  a  lo  propio,  por  cumplirle, 
Lo  que  Tabasco  tan  gozoso  hazia, 
Vn  rato  se  estuuieron  abracados, 
De  afirmar  la  amistad  regozijados. 

Fueron  ambos  arriba  al  aposento 
Que  Cortes  eligió  por  su  morada, 
Ordenóse  con  gusto  y  sano  intento 
Que  de  ambos  fuesse  aquella  la  posada: 
Qualquiera  lo  acetó -con  gran  contento, 
Que  estaua  la  amistad  muy  confirmada, 
Dieronse  el  vno  al  otro  mil  presentes, 
Los  vnos  de  los  otros  diferentes. 

Mandó  Cortes  que  todo  se  dexasse 
A  los  dueños  las  casas  y  aposentos, 

Y  que  la  gente  toda  se  aloxasse, 
Siguiendo  en  lo  que  manda  sus  intentos: 

Y  que  nadie  ofendiesse  ni  agrauiasse, 
Que  alli  traerán  comida  y  bastimentos, 

Y  lo  que  mas  conuenga  sin  ruydo, 
Que  del  Rey  era  todo  preuenido. 


1 84 

Cortes  trato  con  el  muy  grandes  cosas, 
De  que  le  satisfizo  en  todas  ellas, 
Fueronle  algunas  grata?  y  gustosas, 
Que  a  México  endereca  las  mas  dellas: 
Pidióle  con  amor  solas  tres  cosas, 
Que  estas  son  sus  fatigas  y  querellas, 
Que  dexe  el  sacrificio,  y  sea  Christiano, 

Y  se  sugete  a  Carlos  y  a  su  mano. 
Todo  lo  obedeció  como  lo  pide, 

Y  alli  todos  los  ídolos  quemaron, 
Tabasco  gusto  dello,  y  no  lo  impide, 

Y  los  suyos  también  dello  gustaron: 
Pregúntale,  si  mas  pretende  y  pide, 
Que  el  hará  lo  que  todos,  y  el  mostraron, 
Pusieron  cruzes,  enseñando  a  todos 

Su  adoración,  y  los  Christianós  modos. 
Pidióle  el  bastimento  necessario, 

Y  el  lo  mando  juntar  sin  faltar  cosa, 

En  nada  se  mostró  el  buen  Rey  contrario, 
Después  de  la  batalla  rigurosa: 
Dio  Cortes  a  Tabasco  vn  Relicario, 
E  imagen  de  la  Virgen  poderosa, 
Despidióse  abracando  al  Rey  amado, 
Estando  ya  de  todo  pertrechado. 

Salió  Cortes  del  Potonchano  puerto, 
Proueydo  de  muchos  bastimentos 

Y  hallando  camino  mas  abierto 

Se  enfrego  al  mar  y  a  los  soberbios  vientos: 
Surcando  va  el  profundo  lago  incierto, 
Poniendo  en  Dios  eterno  sus  intentos, 

Y  en  la  venganca  de  la  ofensa  injusta. 
Alegre  de  seguir  causa  tan  justa. 


iSS 

A  Chalchicoeca  yua  encaminando, 
Que  assi  san  luán  de  Vlua  se  liamaua, 
Salió  con  fresco  viento  nauegando 
Con  los  sanos,  y  heridos  que  Ueuaua: 
Al  Oes  norueste  siempre  gouernando. 
Que  alli  por  el  aguja  demoraua, 
Inuocando  a  san  Pedro  su  abogado, 
Patrón,  y  nombre  que  a  su  armada  ha  dado. 

Todos  yuan  contentos  y  gocosos 
Después  de  lo  en  Tabasco  sucedido, 
De  alli  quedaron  muchos  desseosos 
De  mostrar  su  pader  engrandecido: 
Sienten  los  cora9ones  muy  fogosos 

Y  el  pecho  en  viua  colera  encendido 
Dessean  ya  mostrar  por  Dios  las  manos, 
Contra  el  gran  poderío  de  los  tiranos. 

Lleuaua  vna  vandera  enarbolada 
En  la  popa  donde  yua  tremolando 
Toda  de  acjul  y  blanco  agironada, 
Zelosa  del  demonio  pubÜcando: 
De  nuestra  casta  ley  tiranizada,    . 
Que  tal  zelo  su  alma  va  inflamando, 

Y  vna  Cruz,  y  al  pie  della,  verberamos, 
Si  en  esta  santa  Cruz  la  Fe  tenemos. 

En  Tabasco  le  dieron  mil  presentes, 
Comida,  aguage,  y  pan  de  aquella  tierra, 
Ya  llamauan  a  todos  sus  parientes, 
Después  que  feneció  la  braua  guerra: 

Y  que  ellos  como  incautos  e  imprudentes 
No  vieron  el  valor  que  en  el  se  encierra, 
Dieronle  veynte  Indias  de  seruicio, 

Que  fue  muy  estimado  beneficio. 


186 

Anduuo  mucho  espacio  costeando 
La  armada  sin  poder  tomar  el  puerto, 
Donde  ven  muchos  Indios  passeando 
Muy  armados  y  puestos  en  concierto: 

Y  andando  acá  y  alia  barlouenteando, 
Sondaron,  y  hallaron  descubierto 

El  fondo,  y  en  el  puerto  se  lasaron, 
Adonde  todos  poco  a  poco  entraron. 

Vnos  dizen  amayna,  otro  aferra, 
Aferra  la  mayor,  larga  la  escota, 
Quita  boneta,  cerca  esta  la  tierra, 
Con  bozes  que  a  los  mas  los  alborota: 
Otros  gouiernan  al  largo  de  la  tierra, 
Otros  dizen  arriba  hacía  la  flota, 
Qual  dize,  alerta  alerta  a  la  via, 
Conforme  en  el  parage  que  se  vía. 

Vnos  pilotos  de  rodillas  puestos 
Dan  gracias  a  su  Dios  omnipotente, 
Otros  a  gran  plegaria  están  dispuestos, 
Bozeando  la  marinera  gente: 
Entalingan  las  anclas  vnos  presto, 
Otros  cogen  las  velas  prestamente, 
Sacando  los  bateles  orgullosos, 
De  verse  ya  en  la  tierra  desseosos. 

Iueues  Santo  surgió  dichoso  dia, 
Que  el  año  dieziocho  se  contaua, 
Hora  en  que  Christo  eterno  padecía 
Por  el  genero  humanó  a  quien  amaua: 

Y  como  a  su  seruicio  conuenia, 
Altissimos  misterios  denotaua, 
Pues  fue  para  saluar  tantos  tiranos, 
Boluiendolos  de  idolatras  Christianos. 


I87 

Y  auiendo  ya  las  anclas  aferrado, 
En  el  arena  inculta  no  tocada, 

Y  estando  ya  el  murmullo  reposado, 

Y  la  gente  de  mar  mas  sossegada: 
Vieron  venir  vn  barco  muy  poblado, 
O  canoa  a  las  naos  encaminada, 

Y  endere9ando  házia  la  capitana, 

La  gente  se  entró  en  ella  muy  locana. 

Y  saludando  todos  cortesmente 
A  Cortes,  que  cortes  correspondía, 
Hablo  el  mas  señalado  desta  gente 
Con  donayre,  y  muy  buena  cortesía: 
Diziendo,  A  lo  que  vengo  yo  al  presente, 

Y  a  lo  que  ha  sido  la  embaxada  mia 
Diré,  si  me  concedes  tu  licencia, 
Haziendo  vna  muy  corba  reuerencia. 

Cortes  le  hizo  señas  que  dixesse, 
Por  el  contento  que  le  causaría, 
El  gran  Teutlille  me  mando  viniesse 
Adezir  de  su  parte  el  alegría: 
De  tu  buena  llegada,  y  de  que  fuesse 
En  tal  sazón,  porque  el  te  siruiria, 

Y  que  le  avises  de  lo  mas  forcoso, 
Porque  sera  en  cumplirlo  muy  dichoso. 

Es  el  gouernador  de  aquesta  tierra 
Por  Motecuma  Rey  engrandecido, 
Tenido  y  estimado  en  paz,  y  en  guerra, 
Con  mas  poder  que  quantos  han  nacido: 
En  su  Real  corona  sola  encierra 
Todo  este  mundo,  adonde  eres  venido, 
Inuicto  Emperador  de  lo  criado 
En  toda  esta  región  que  oy  has  pisado. 


Cortes  responde  al  Indio,  agradeciendo 
El  buen  comedimiento  de  Teutlille, 
Dezidle  hijo  mió,  que  en  saliendo 
Yo  le  veré  y  procurare  semille: 
Que  satisfecho  estoy  y  bien  entiendo 
Me  dará  lo  que  piensso  yo"  pedille, 

Y  que  por  no  auer  lengua  suficiente, 
No  le  respondo  mas  cumplidamente. 

Dixole,  que  a  Teutlille  le  dixessen, 
Que  no  le  alborotasse  el  verle  en  tierra, 
Sino  que  todos  ellos  entendiessen, 
Que  no  venia  a  hazelles  mal  ni  .guerra: 
Sino  agradalles  quanto  mas  pudiessen, 

Y  gozar  de  tan  bella  y  fértil  tierra, 
Dioseles  colación  cumplidamente, 

Y  fueronse  con  esto  alegremente. 
Salió  Cortes  a  tiarra  Viernes  Santo, 

Con  gente  armada  y  arcabuzeria, 
Aunque  muy  sossegado  y  sin  espanto 
Preuenida  la  gruessa  artillería: 
Mando  hazer  muchas  cho9as  entretanto 
Que  otra  mejor  posada  se  ofrecía, 
Hizieron  mal  que  bien  vn  baluarte 
Acomodándole  en  la  mejor  parte. 
Truxeronles  gallinas,  bastimentos, 

Y  otras  mil  cosas  por  quinquillería, 
Yéndose  vnos  y  otros  muy  contentos, 

Y  qualquiera  engañarnos  pretendía: 
Trahian  oro  y  plata  por  momentos, 
Que  era  lo  que  la  gente  apetecía, 
Cortes  mandó  que  nadie  fuesse  osado 
A  rescatar  de  oro  ni  vn  cornado. 


189 

Porque  entre  aquellos  Barbaros  no  viessen 
Que  el  oro  los  trahia  codiciosos, 
Sino  que  todos  ellos  entendiessen, 
Que  estauan  del  muy  poco  deseosos: 
Huuo  muchos  que  desto  se  riessen, 
Diziendo,  que  eran  mandos  rigurosos, 
Mas  Cortes  que  a  otras  cosas  aspiraua, 
Diferente  su  fin  encaminaua. 

Y  llegado  Cortes  tras  su  desseo, 
De  ver  tierra  del  Reyuo  desseoso, 
Dixo,  Cielo  es  posible  que  me  veo 
Tan  bien  auenturado  y  tan  dichoso: 
Que  mayor  bien,  ni  que  mayor  trofeo, 
Que  morir  por  vn  Dios  tan  poderoso, 
Animo  compañía  valerosa, 
Gózaos  en  ocasión  tan  venturosa. 

Que  mas  felice,  que  mas  dulce  estado, 
De  aquel  que  tiene  en  Dios  su  pensamiento, 
Ni  que  viuir  mas  bien  auenturado, 
Que  encaminar  a  Dios  el  fundamento: 
Sino  no  fuesse  siempre  estimulado, 
Del  pecado  malüado,  y  su  tormento, 
Ayudadnos,  Señor,  por  que  acertemos, 
Que  a  vezes  del  librarnos  no  podemos. 

Y  viéndose  seguro  ya  en  la  tierra, 
Sin  rezelo  del  mar  tempestuoso 
Que  les  auia  hecho  tanta  guerra, 
Confiando  en  su  braíjo  valeroso: 
Saco  la  artillería,  y  gente  a  tierra, 

Y  lo  mas  necessario  y  mas  forcoso, 

Y  sin  temer  humano  poderío, 
Tomo  la  possession  con  brauo  brío. 


190 

O  famoso  Cortes  quantas  hazañas, 
Nos  dexa  inaccessibles  tu  memoria, 
Quanto  esmero,  valor,  industria,  y  mañas 
Canta  la  fama  al  mundo  con  tu  historia: 
Publiquense  in  eternum  por  estrañas, 
Para  que  en  general  te  den  la  gloria, 
Como  el  que  mas  ha  hecho  en  este  mundo, 
Pues  en  el  nueuo  fuiste  sin  segundo, 

Viéndose  el  gran  Cortes  ya  en  tierra  puesto 
Con  gente  tan  gallarda  y  esfo^ada, 
Continuando  el  arduo  prosupuesto, 

Y  que  estaua  segura  y  aloxada: 
Piensa  ganar  del  mundo  todo  el  resto 
Con  el  rigor  de  embrauecida  espada, 

Y  boluiendo  a  su  campo  engrandecido, 
Les  dixo  assi  de  gozo  enternecido. 

O  brauos  capitanes  valerosos, 
Soldados  mios,  honrada  compañía, 
Comiencen  ya  los  hechos  hazañosos 
Que  harán  eterna  vuestra  gloria  y  miai 
Mira  el  incendio  y  rayos  tan  fogosos, 
Que  abrasan  vuestros  pechos  a  porfía, 
Sienta  vuestro  valor  el  nueuo  suelo 
Publiquelo  la  fama  en  tierra  y  cielo. 

Y  estando  aquella  noche  alli  aloxado, 
Considerando  el  fin  de  su  llegada, 

Y  auiendo  alia  en  su  mente  fabricado 
Lo  que  pensaua  hazer  en  tal  jornada: 
Dixo  al  buen  Aguilar  bien  descuydado 
De  hallar  cosa  alli  tan  estimada, 
Mirad  si  entre  essas  Indias  ay  alguna 
Que  entienda  de  la  lengua  cosa  aiguna¡ 


i9i 

Aguilar  diligente  ha  procurado 
Hazer  lo  que  Cortes  a  ei  le  mandaua, 
Poniéndolo  por  obra,  y  con  cuydado 
El  solo  en  solo  aquello  se  ocupaua: 

Y  auiendo  a  muchas  dellas  preguntado, 
Vio  que  vna  moca  atenta  le  miraua, 

A  la  qual  se  llego  con  alegría, 
Porque  vio  que  con  el  se  sonreía. 

Hallo  que  era  gran  lengua  Mexicana, 
Porque  siendo  muy  niña  fue  robada 
De  vn  Indio  de  la  tierra  Potonchana, 

Y  que  era  de  nación  Cacica  honrada: 

Y  a  ella  y  a  otra  mas  pequeña  hermana, 
Criauan,  y  era  gente  alia  estimada, 
Diole  a  Cortes  de  oyrlo  tal  contento 
Quanto  cabria  en  tan  buen  entendimiento. 

Pídele  que  si  quiere  ser  Christiana, 
Ella  dixo  que  si,  y  que  lo  quería 
De  pura  voluntad  y  buena  gana, 

Y  de  mejor  que  el  se  lo  pedia: 

Y  sintiéndose  dello  muy  vfana, 
Dio  muestras  de  contento  y  alegría, 

Y  a  ella,  y  las  demás  las  bautizaron, 

Y  a  esta  moca  Marina  la  llamaron. 
Como  quando  se  cubre  el  Sol  hermoso, 

Que  vna  muy  densa  nuue  se  le  opone, 
Escureciendo  el  cuerpo  luminoso 
Con  el  opaco  que  se  le  antepone: 

Y  quitada,  se  muestra  mas  lustroso, 

Y  a  dar  luz  mas  vfano  se  dispone, 
Tal  se  mostró  Cortes  y  tan  contento, 
Como  vereys  Señor  en  otro  cuento, 


I- 


CITO  SÉPTIMO 


QUE  REFIERE  LA  ENTRADA  DE  CORTES  EN  CHALCHICOECA, 
Y  LO  QUE  CON  TEUTLILLE  PASSO. 


Las  cosas  que  los  hombres  encaminan, 
Que  son  por  Dios  regidas  y  guiadas, 
La  fortuna  y  el  hado  las  destinan, 
Aunque  sean  de  muchos  contrastadas: 
Luego  se  ven,  penetran,  e  imaginan, 
En  las  dificultades  allanadas, 
Que  Dios  sus  obras  nunca  nos  encubre, 
Que  a  los  mas  inocentes  las  descubre. 

Y  el  que  dessea  el  fin  del  bien  dudoso, 
No  se  aparte  del  blanco  y  luz  diuina, 
Adonde  vera  llano  lo  escabroso, 

Y  fácil  lo  dudoso  que  imagina: 
Esta  siguió  Cortes  el  valeroso, 

Y  seguirá  quien  sigue  su  doctrina, 
Hallándose  seguro  en  llano  puerto, 

Que  por  fortuna  el  camino  le  dio  abierto 


J95 

El  primer  dia  de  Pasqua  consagrado 
De  la  Resurrecion  bendita  y  santa, 
Llegó  Teutlille  muy  atauiado 
De  plumas,  joyas  y  lucida  manta: 
Quatro  mil  hombres  le  han  acompañado 
Sin  arma,  arco,  ni  flecha  en  gente  tanta, 
Venian  los  principales  muy  lucidos 
Con  ricos  adereeos  y  vestidos. 

Fue  cosa  muy  de  ver,  ver  tanta  gente 
Con  muestras  de  alegría  y  buen  semblante, 
Trahia  el  gran  Teutlille  vn  .gran  presente 
De  ricas  joyas  de  oro  por  delante: 
Para  Cortes,  nombrándole  pariente, 
Y  alli  mandb  poner  en  vn  instante 
Mantas,  plumas,  y  tanto  bastimento 
Que  no  tenían  número  ni  cuento. 

Y  auiendose  a  Cortes  mucho  humillado, 
Saco  vn  vaso  poqueño  que  trahia 
Con  lumbre,  a  donde  poco  incienso  ha  echado, 

Y  en  otro  vaso  chico  en  que  tenia 
De  su  sangre:  vnas  pajas  ha  tocado, 

Y  en  el  fuego  también  las  encendía: 
Porque  esta  ceremonia  ellos  vsauan 
Quando  a  Señor  o  Reyes  saludauan. 

Torno  a  hazer  muy  grande  reuerencia, 

Y  con  semblante  alegre  y  atreuido, 
Como  hombre  de  valor  y  de  experiencia 
Entre  muchos  Caciques  escogido: 
Moco  valiente,  y  de  muy  gran  prudencia, 

Y  en  toda  aquella  tierra  obedecido: 
Dixo,  estando  ya  todos  sossegados, 
Los  ojos  a  Cortes  siempre  inclinados. 

Per.— 17 


194 

O  gran  Cortes  varón  muy  estimado, 
Tu  gran  fama  me  trae  aqui  rendido 
Con  pura  voluntad  y  no  focado, 
Sino  con  grato  amor,  de  amor  vencido: 
Hallándome  muy  bienauenturado 
En  verte,  y  en  auerte  conocido, 
Para  que  lo  que  fuere  en  tu  servicio 
Ninguno  como  yo  halles  propicio. 

Tu  voluntad  sera  señor  medida, 
Que  bien  podra  medula  mi  desseo, 
Pues  con  ella  te  ofrezco  el  alma  y  vida, 
Que  no  sera  pequeño  este  trofeo: 
Ya  ves  queJsin  rezelo  esta  ofrecida 
Con  todas  quantas  prendas  yo  posseo, 
Que  es  muy  justo  señor  que  ansi  lo  creas, 
Hasta  que  por  las  obras  bien  lo  veas. 

Estos  vasallos  mios  me  dixeron, 
Como  llegaste  tu  y  tus  compañeros, 

Y  luego  al  propio  punto  que  acudieron, 
Fuera  en  seruirte  yo  de  los  primeros: 
Mándeles,  y  no  se  si  lo  hizieron, 

Que  en  el  inter  vinieran  mensageros 
Con  todo  lo  que  fuera  necéssario, 

Y  nadie  fuesse  en  te  seruir  contrario. 
Y  como  mi  posada  es  algo  lexos 

Me  he  detenido,  lo  que  no  quisiera, 
Mas  como  estos  Caciques  son  ya  viejos, 
No  me  he  dado  la  priessa  que  deuiera: 

Y  como  en  todo  sigo  sus  consejos, 

Me  han  hecho  aqui  venir  en  tal  manera, 

Y  cuyo  cargo  dexo  reseruada 

La  falta  de  mis  dones  y  embaxada. 


i95 

Pero  hallóme  en  algo  descargado 
Quando  me  juzgo  poco  poderoso, 
Por  que  aunque  todo  el  mundo  te  aya  dado, 
Aun  quedara  el  desseo  temeroso: 
Mas  consuélame  ver  que  aya  llegado, 
Al  lugar  que  mereces  tan  dichoso, 
Con  que  la  voluntad  en  quanto  puede, 
Dispensa  en  lo  que  en  todo  a  todo  excede. 

Ya  sabes  gran  Cortes,  como  has  sabido, 
Que  Motecuma  Emperador  famoso, 

Y  mi  Rey  natural  me  ha  elegido 
En  su  lugar»  lugar-  tan  valeroso: 

Y  en  el  gouierno  estoy  instituydo, 
En  este  imperio,  ques  muy  caudaloso, 
Sera  de  tu  venida  muy  contento, 

Y  mas  saber  tu  fin,  demanda,  é  intento. 
Y  auiendolo  sabido  yo  en  su  nombre, 

Te  ofrezco  de  cumplirlo  breuemente, 
Luego  le  auisare  tu  estado,  y  nombre, 
La  causa  de  venir  aquí  al  presente: 

Y  lo  que  has  menester  para  tanto  hombre, 
Para  que  se  prouea  incontinente, 

Y  con  esto  acabó  su  parlamento, 
Sin  pestañar  vn  punto  ni  momento. 

Qual  suele  vn  amador  muy  encendido, 
Que  largo  tiempo  en  esperanca  ha  andado, 
Con  promessa  y  fauor  entretenido, 

Y  el  bien  le  ha  sido  mucho  dilatado: 
Que  oye  de  la  llaue  ya  el  sonido 

Del  vergel  que  le  ha  sido  tan  vedado, 
Asi  quedó  Cortes  con  alegría, 
Viendo  lo  que  Teutlille  le  ofrecía. 


196 

Quan  alegre,  contento  y  quan  gozoso, 
Qaan  en  su  centro  el  animoso  pecho, 
Se  sintiria  aquel  gran  Cortes  famoso 
Visto  lo  que  Teutlille  auia  hecho: 

Y  assi  con  rostro  ledo  y  amoroso, 
El  coracon  de  amor  casi  desecho, 
Assiendolo  con  risa  por  la  mano, 
Le  habla  y  le  responde  muy  vfano. 

Yo  tengo  a  mucha  suerte  auer  venido 
A  vn  albergue  tan  grato  como  el  tuyo, 
Donde  de  tu  fauor  soy  socorrido, 
Que  a  tu  valor  supremo  lo  atribuyo: 

Y  assi  me  dexas  y  constituydo 

Y  para  siempre  yo  me  constituyo 
A  tu  amistad,  haziendola  pagada 
Con  vna  voluntad  purificada. 

Pues  dar  premio  a  la  tuya  fuera  injusto, 
Con  diferente  especie,  ni  que  entiendas 
Que  pago  la  dulcura  de  tu  gusto 
Fuera  del  modo  con  que  tu  me  prendas: 

Y  aunque  en  ley  de  amistad  es  lo  que  es  justo, 
Me  quiero  adelantar,  para  que  entiendas 
Que  das  a  logro:  y  digo  que  es  deudora 

A  la  mia  la  tuya  hasta  agora. 

En  la  qual  he  de  estar,  y  assi  te  juro 
Que  como  tu  me  guardes  la  ofrecida 
Que  la  has  de  ver  en  mi  qual  fuerte  muro 
Para  siempre  en  mi  pecho  establecida: 

Y  porque  desto  estes  muy  mas^  seguro 
Ten  esta  mano  con  la  tuya  asida, 
Que  yo  te  dexare  muy  satisfecho 

De  quanto  es  el  seguirme  en  tu  prouechos 


197 

Por  lengua  de  Aguilar  le  ha  declarado, 

Y  por  la  de  Marina,  que  no  es  ruda, 
Todo  lo  que  aquí  os  he  manifestado, 
Que  no  es  sacro  señor  en  nada  muda: 
Muy  al  viuo  de  todo  le  ha  informado, 
Que  no  ay  necessidad  de  mas  ayuda, 

Y  aduirtiendo  al  Cacique,  le  ha  pedido 
El  gran  Cortes  que  preste  atento  oydo. 

Holgareme  Teutlille  que  al  momento 
Despaches  corredores  muy  ligeros 
A  dezir  á  tu  Rey  todo  mi  intento, 

Y  mi  demanda,  y  de  mis  compañeros: 

Y  darme  hia  muy  mayor  contento 
Que  vayan  otros  como  los  primeros 
A  darle  relación  clara  y  cumplida 
Del  fin  de  mi  jornada  y  mi  venida. 

Embiame  el  Monarca  poderoso, 
Señor  del  Christianismo  y  todo  el  mundo, 
Máximo  Emperador  Carlos  famoso, 
ínclito  sin  igual  y  sin  segundo: 
A  verme  con  tu  Rey  tan  valeroso, 
Que  acá  rige  y  gouierna  todo  el  nueuo  mundo, 

Y  a  darle  de  su  parte  vna  embaxada, 
Tan  grata,  que  sera  muy  estimada. 

Y  que  por  no  ser  justo  diferirla, 
Ni  fiarla  de  nadie,  le  suplico, 
Que  me  conceda  el  yr  luego  a  cumplirla, 
Que  el  importarle  a  el  le  certifico: 

Y  que  ansi  no  procure  resistirla, 
Porque  es  mas  conuiniente,  que  publico, 

Y  que  al  punto  me  auise  del  efeto, 
Para  ponerla  luego  por  efeto. 


198 

El  Bárbaro  replica,  que  le  diga 
A  el,  siendo  possible,  la  embaxada, 

Y  con  muy  gran  instancia  le  fatiga, 
Que  fuesse  a  solo  el  manifestada: 
Cortes  le  respondió,  que  no  le  obliga 
Tanto  aquella  mistad  tan  consumada, 
Quanto  el  obedecer  precisamente 

El  mando  de  su  sacro  Rey  potente. 

Y  pues  el  es  ministro  señalado 
En  nombre  de  vn  Monarca  poderoso, 
De  quien  professa  ser  fiel  legado, 
Que  mire  quanto  el  serlo  le  es  forcoso: 
Pues  fuera  caso  feo  y  mal  mirado, 
E  imputado  de  falso  y  aleuoso, 
Assi  que  perderá  fácil  la  vida, 
Antes  que  la  palabra  y  fe  deuida. 

Al  fin  dixo  Teutlille-  que  el  haria, 
En  saliendo  de  alli  dos  mensageros, 

Y  a  su  Monarcha  luego  informaría, 
Señalando  dos  hombres  muy  ligeros: 

Y  en  suma  larga  quenta  le  daria, 
De  el,  y  su  fin,  y  de  sus  compañeros, 

Y  con  esto  quedaron  sossegados, 
Los  Baruaros  confusos  embouados. 

Cortes  auia  mandado  a  sus  agentes, 
Que  en  el  inter  que  estauan  platicando, 
Pareciessen  alli  luego  presentes, 
Vna  fiera  batalla  demostrando: 
Con  los  actos  de  guerra  conüenientes, 
Como  quando  vn  gran  campo  van  formando, 

Y  haziendo  vn  caracol  por  alegría, 
Disparassen  la  gruessa  artillería. 


i99 

Fue  luego  obedecido  de  manera, 
Que  estando  los  ya  dichos  sossegados, 
Se  comeneo  a  mostrar  gente  en  hilera 
A  son  del  atambor  bien  ordenados: 
Teutlille  ser  nacido  no  quisiera, 
Pensando  verse  allí  despedagados, 
Oyendo  el  gran  ruido  de  trompetas 
De  pífanos,  atambores,  y  escopetas. 

Salió  en  vna  seguida  y  ancha  plaga 
Vn  luzido  esquadron  muy  bien  formado, 
Grato  a  la  vista,  y  con  muy  buena  traga 
En  ordenanga  y  passo  leuantado: 
No  ay  quien  lo  impida,  nada  lo  embaraga, 
Que  todo  estaua  quieto  y  sossegado, 

Y  assí  la  sonorosa  boz  resuena  . 
Mas  dulce  que  la  alegre  Filomena. 

Circuyen  en  contorno  la  estacada 
Las  luzidas  vanderas  tremolando, 
La  banguardia  comienga  acelerada 
Como  quando  vna  fuerga  van  cercando: 
Vna  esquadra  de  picas  apiñada, 

Y  otra  de  coseletes  van  cerrando, 
Haziendo  vn  caracol  tan  bien  formado, 
Que  duele  verle  en  vano  alli  empleado. 

Y  juntos  luego  los  arcabuzeros, 
Comengo  el  atambor  la  batería, 
Acometen  de  vn  lado  rodeleros, 
Con  gran  rumor  y  mucha  bozeria: 
Por  otro  lado  acometen  los  piqueros, 
Con  estraño  denuedo  y  bizarría, 

Y  algunos,  sin  querer,  salen  huydos, 
Porque  no  son  en  burlas  instruydos. 


La  gente  de  a  cauallo  de  emboscada, 
Salió  muy  presurosa  al  brauo  assalto, 
Muy  luzida,  y  muy  bien  aderecada, 
Que  no  causo  pequeño  sobresalto: 
Mostróse  al  viuo  lid  muy  ensañada, 
Y  al  cabo  que  quisieron  hazer  alto, 
Comenco  el  gran  ruydo  de  las  piecas, 
Que  parecía  caerse  el  mundo  a  pie9as. 

Aacabado  el  alarde  tan  gustoso, 
Dauan  házia  Cortes  arremetidas, 
Como  vn  juego  de  cañas  muy  vistoso,. 
Con  sus  ciertas  entradas  y  salidas: 
El  esquadron  de  tiros  orgulloso, 
El  viso  de  las  armas  tan  luzidas, 
La  escaramuca  de  los  de  acauallo 
No  bastara  hombre  humano  a  dibuxallo. 

El  Bárbaro,  Caciques,  y  simientes, 
Quedaron  admirados,  contemplando 
Aquellas  nueuas  e  inauditas  gentes, 

Y  por  dioses  los  yuan  estimando: 
Dezian,  que  eran  monstruos  impacientes 
Los  que  cauallosyuan  gouernando, 

Y  que  eran  propiamente  Sagitarios, 

De  vna  forma  el  cauallo  y  cuerpos  varios. 

Cortes  dixo  a  Teutlille,  que  os  parece 
Amigo  desta  fiesta  que  os  he  hecho, 
Recibid  este  don  que  se  os  ofrece, 
Que  holgaria  os  huuiesse  satisfecho: 

Y  no  es  qual  el  valor  vuestro  merece, 
Ni  el  que.  daros  quisiera  aqueste  pecho, 
El  Barparo  le  pide,  que  cessassen, 
Porque  mas  su  gente  no  turbassen. 


Astucia  fue,  no  poco  artificiosa, 

Y  ardid  del  Extremeño  valeroso, 
Para  mostrar  su  mano  poderosa, 

Y  quanto  era  su  campo  belicoso: 
Quedo  la  gente  Barbara  medrosa, 

Y  assi  fue  el  hecho  harto  prouechoso, 
Familiar  dezian  que  trahia, 

Yo  digo,  que  es  de  Dios  la  luz,  y  guia. 

Teutlille  respondió  muy  sossegado, 
Estos  Caciques,  y  mis  seruidores, 
Se  han  en  algún  modo  acelerado 
De  ver  tan  varias  cosas  y  rumores: 
Yo  estoy  casi  mas  que  ellos  admirado 
De  ver  estos  tus  diestros  corredores, 

Y  los  tiros  de  fuego  tan  humosos, 
Mas  que  rayos  celestes  rigurosos. 

Admírame  en  estremo,  ver  con  quanta 
Astucia  liberal,  maña,  y  destre9a, 
Lancan  sin  descansar  a  furia  tanta 
Rayos,  que  deuen  ser  de  gran  maleza: 

Y  lo  que  mas  me  ofusca,  y  mas  me  espanta, 
Es  ver  aquel  ruydo,  y  la  braueza, 

Que  tienen  con  sus  propios  compañeros, 
Que  sera  entre  enemigos  fieros. 

Cortes  le  dize,  es  ayre  lo  que  han  hecho, 
Respeto  del  rigor  con  que  pelean,  ' 
Licuando  quanto  topan  muy  a  hecho, 

Y  alli  mayor  violencia  y  furia  emplean: 
Puedes  estar  Teutlille  satisfecho, 

Que  no  ay  quien  llegue  a  ser  qual  estos  sean, 
Indómitos,  terribles,  homicidas, 

Y  su  gloria  es  matar  y  dar  heridas. 


Mando  sacar  Cortes  vn  buen  vestido, 

Y  cosas  las  mas  ricas  que  trahia, 

Y  al  gran  Teutlille  se  las  ha  ofrecido, 
El  qual  alegre  en  si  las  récebia: 
Mostrándose  dello  agradecido, 

Y  abra9andosele,  del  se  despedía, 
Tornándole  a  encargar,  que  despachasse 
El  mensage  a  su  Rey,  y  le  auisasse. 

Teutlille  se  boluio  házia  Cotosta, 
Lugar  do  residía  muy  poblado, 
Estaua  poco  espacio  de  la  costa 
De  Leste,  Oeste,  el  pueblo  prolongado; 
Yua  bolando  como  por  la  posta, 
De  las  visiones  nueuas  admirado, 
Ordena  que  partiessen  al  momento 
Mensageros  apriessa  por  el  viento. 

Mandb  pintar  en  lienco  de  la  tierra, 
La  gente  al  viuo  el  número  contado, 
El  modo  de  las  armas,  y  la  guerra, 
Todo  parte  por  parte  exagerado: 

Y  a  Cortes,  y  el  valor  que  en  el  se  encierra, 
Que  nada  dexa  alli  de  yr  estampado, 

Y  las  palabras  ciertas  y  formales, 

Y  aquellos  crueles  rayos  infernales. 
Auisa  a  Motecuma  que  procure 

Con  dadiuas  mudar  sus  intenciones, 
Porque  si  alia  ellos  passan  se  assegure, 
Que  era  poner  el  Reyno  en  confusiones: 

Y  que  en  manera  alguna  el  no  cure 
Oyr  sus  cautelosas  relaciones, 
Porque  son  en  estremo  valerosos, 

Y  poco  al  oro  y  plata  codiciosos. 


203 

Y  que  le  embie  luego  vn  gran  presente 
De  oro,  y  joyas  ricas  estimadas, 

Y  que  le  ofrezca  a  el,  y  a  la  mas  gente, 
Cosas  de  las  de  acá  mas  señaladas: 

Y  que  responda  luego  incontinente, 
Con  palabras  alegres,  rebocadas, 

Y  que  torna  a  auisarle  no  consienta 
Que  su  Imperio  reciba  alguna  afrenta. 

Y  que  repare  el  daño,  antes  que  venga 
A  tiempo  que  no  pueda  repararse, 

Y  que  resuelto  luego,  no  entretenga, 
Ni  de  lugar  que  pueda  apoderarse: 
En  cosa  de  rays  que  le  conuenga, 
Porque  sera  difícil  de  arrancarse, 
Que  la  llaga  al  principio  bien  curada, 
Escusa  en  largo  tiempo  ser  sanada. 

Huuo  en  este  comedio  algunas  cosas 
Mas  de  prolixidad,  que  de  memoria, 
Que  dexo,  por  no  ser  marauillosas, 
Que  ni  añaden,  ni  quitan  a  la  historia, 
Algunas  leues  ay  que  son  forgosas 
Para  lo  adelante  en  la  vitoria. 
Que  no  puede  sin  ellas  entenderse, 
Ni  los  casos  de  nombre  engrandecerse. 

Crio  Cortes  alli  luego  vna  villa, 
Antes  que  los  nauios  barrenasse, 
Assi  como  lo  hazen  en  Castilla, 
Sin  que  lo  que  conuino  alli  faltasse: 
Fue  hecho  que  causo  gran  marauilla, 
Entre  quien  no  era  justo  se  burlasse, 
Por  auer  hombres  muy  engrandecidos, 

Y  en  todos  ministerios  instruidos. 


204 

Huuo  alguazil  mayor,  y  regidores, 
Alcaldes,  mayordomo,  y  diputados, 
Eligiendo  entre  todos  los  mayores, 

Y  en  el  gouierno  mas  exercitados: 
Huuo  cabildo  abierto  de  señores, 
Capitanes,  Alférez,  y  Soldados,* 
Ante  quien  hizo  dexacion  del  cargo, 
Cortes  por  escusarse  de  algún  cargo. 

Quedo  por  elección  instituydo 
En  el  Real  gouierno  en  llano,  y  sierra, 
Capitán  general  le  han  elegido, 
Tocando  solo  a  el  la  paz,  y  guerra: 
Quedo  con  esto  todo  sin  ruydo, 
Para  poder  mejor  ganar  la  tierra, 
Que  la  concordia  y  paz  deue  estimarse, 
Porque  sin  ella,  ay  riesgo  de  acertarse. 

Y  viéndose  Cortes  seguramente 
En  el  Real  gouierno,  y  nueuo  mando, 

Y  que  era  amado,  y  tanto  de  su  gente, 
De  nueuo  su  real  fue  reforcando: 
Dando  a  los  mas  lo  justo  y  conueniente, 
Conforme  su  valor  yuan  mostrando, 

Y  estando  ya  las  cosas  en  su  punto, 
Desta  suerte  les  dixo  al  campo  junto. 

Yo  me  hallo  señores  tan  forcado, 
Que  no  se  que  palabras  os  refiera, 
En  premio  del  honor  que  me  aueys  dado, 
Digno  a  mi  voluntad  tan  verdadera:. 
Yo  protesto  cumplir  vuestro  mandado, 

Y  pagaros  con  obras  de  manera, 
Que  el  coracon,  el  alma,  honor  y  vida, 
Estara,  y  ha  de  estaros  ofrecida» 


205 

Despacho  dos  peones  muy  valientes, 
Teutlille  con  la  vsanza  que  tenían, 
Teniendo  en  postas  hombres  diligentes, 

Y  otros  tras  estos  tales  les  seguían: 

Y  estos  dauan  razón  a  los  siguientes, 

Y  los  demás  recaudos  que  trahiah, 

Y  desta  suerte  se  sabia  en  vn  día, 
Lo  que  a  cinquenta  leguas  sucedía. 

Supo  el  gran  Motecuma  la  embaxada, 

Y  el  caso  sucedido  nueuamente, 
Por  la  orden  arriba  declarada, 
Dentro  de  dia  y  medio  solamente: 
No  le  dio  ningún  gusto  la  llegada, 
Del  gran  Cortes,  y  la  Christiana  gente, 

Y  auiendo  a  sus  Caciques  congregado, 
Las  pinturas  les  ha  manifestado. 

Ordeno  la  respuesta  de  la  suerte 
Que  Teutlille  le  auisa,  respondiesse, 
Guardando  en  todo  el  orden  que  le  aduierte, 

Y  el  presente  mando  que  se  hiziesse: 
Recibió  en  lo  interior  dolor  de  muerte, 
Dissimulolo  porque  no  se  viesse, 

Que  a  vn  pecho  inuencible  y  valeroso, 
Pudiera  cosa  hazerle  temeroso. 

Después  de  recogido  y  ordenado, 
El  presente,  de  plumas,  mantas,  y  oro, 

Y  otras  cosas  que  auia  señalado, 
De  las  que  possehia  en  su  tesoro:. 
Con  muchos  Indios  se  las  ha  embiado, 
A  Teutlille,  diziendo,  que  el  decoro 

Le  guardasse,  y  por  bien  le  persuadiesse 
A  que  luego  a  su  tierra  se  boluiesse. 
Per.— 18 


206 

Y  que  el  se  auia  holgado  grandemente 
De  que  a  su  Reyno  huuiessen  aportado, 
Personas  de  valor  tan  excelente, 

Y  ministros  de  vn  Rey  tan  estimado: 

Y  que  alli  le  embiaua  aquel  presente, 

Y  que  si  de  algo  esta  necessitado, 
Que  le  satisfará  quanto  pidiesse, 
Aunque  graue  o  difícil  se  le  hiziesse. 

Y  que  de  aquellas  cosas  que  le  embia, 
Escoja  las  de  mas  valor  y  gusto, 
Porque  al  propio  punto  le  embiaria 
Todo  lo  que  pidiesse  siendo  justo: 

Y  que  mude  la  vana  fantasía, 
En  pretender  vn  caso  tan  injusto, 

Y  que  no  ay  para  que  procure  verle, 
Pues  va  poco  en  que  quiera  conocerle. 

Señaló  a  Coatí,  y  a  Átezcatl  principales, 
Para  guarda  y  auio  del  presente, 

Y  para  que  notassen  las  señales, 

El  modo,  traca,  y  orden  de  la  gente: 

Y  que  a  Teutlille  digan  cosas  tales, 

Y  con  semblante  esquiuo  y  continente, 
Obuien  a  Cortes  su  vano  intento, 

Pues  no  es  de  essencia  alguna  ni  momento. 

Llegaron  en  diez  dias  á  Cotosta, 
Porque  yuan  los  peones  muy  cargados, 

Y  no  pudiera  ser  mas  por  la  posta, 
Aunque  quisieran  yr  apresurados: 

Y  como  es  calurosa  aquella  costa, 
Llegaron  del  trabajo  fatigados 
Donde  los  ha  Teutlille  recebido 
Alegre  por  saber  que  ayan  venido. 


207 

Luego  se  fue  donde  Cortes  estaua, 
Con  los  aduenedizos  mensageros, 

Y  la  embaxada  alli  le  relataua 
Embuelta  al  parecer  de  algunos  fieros: 
Mas  Cortes  que  muy  bien  dissimulaua, 
Abracaua  a  los  nueuos  compañeros, 
Agradeciendo  mucho  aquel  presente, 
De  mano  de  vn  Monarca  tan  potente. 

Dixo,  que  Motecuma  le  auisaua, 
Que  demás  del  trabajo  que  tendría 
En  la  yda  que  tanto  procuraua, 
Que  dar  della  seguro  no  podría: 
Por  el  muy  grande  riesgo  que  lleuaua, 
De  gente  en  quien  dominio  no  tenia, 
Porque  eran  belicosos,  y  soldados, 
En  las  armas  y  guerra  exercitados. 

Y  eran  enemigos  capitales, 
Essentos,  de  su  imperio,  inobedientes, 

Y  que  sabido  que  yuan,  eran  tales, 
Que  le  pondrían  mil  inconuenientes: 

Y  como  a  enemigos  capitales, 

Se  mostrarían  a  el  tan  impacientes, 
Que  por  esta  ocasión,  .saldrán  furiosos 
A  impedirle  los  passos  mas  forcosos. 

Cortes  le  respondió,  reagradeciendo 
La  sobra  de  palabras  amorosas, 

Y  en  quanto  a  serle  todas  disuadiendo, 
No  entiende  que  son  nada  prouechosas: 
Mas  la  intención  al  cabo  resumiendo, 
No  es  justo  darles  nombre  de  dañosas, 
Mas  este  muy  seguro  y  satisfecho, 

De  que  son  estimadas  de  su  pecho. 


208 

Dixo,  que  no  tratassen  de  estorualle, 
El  fin  de  su  desinio  y  su  venida, 

Y  que  siendo  tan  solo  para  hablalle, 
Que  no  fuesse  estoruada  ni  impedida, 

Y  que  resueltamente  ordene  dalle 
Licencia  luego  amplia  y  muy  cumplida, 
Para  yr  a  dezille  la  embaxada, 

Que  de  su  Emperador  le  es  encargada. 
Porque  sino  cumpliesse  su  mandado, 
Le  mandara  quitar  luego  la  vida, 

Y  que  deue  escusar  ser  afrentado, 
Aunque  la  vida  arriesgue  en  la  partida: 
Teutlille  a  todo  esto  ha  replicado, 
Mas  no  le  da  razón  que  sea  admitida, 
Embiole  en  retorno  vn  buen  vestido, 

Y  otras  cosas  de  gusto  que  ha  traydo. 
Teutlille  aunque  vn  poco  disgustoso, 

Embiar  la  respuesta  prometía, 

Y  auisarle  como  era  tan  forcoso 
De  México  seguir  la  vsada  via: 
Despidióse  con  esto  algo  enfadoso, 
Viendo  lo  poco  que  con  el  podia, 

Y  luego  despachó  los  mensageros, 
Con  la  resolución  que  los  primeros. 

Dieron  la  buelta  al  punto  diligentes 
Házia  Tenuch,  Titlan,  su  caro  nido, 
Tanto  quanto  confusos,  impacientes, 
De  lleuar  tan  resuelto  aquel  partido: 
Mas  siendo  cautos,  cuerdos,  y  prudentes, 
Auiendo  con  cautela  percebido, 
El  poco  poderio  contrapuesto 
Burlauan  de  Cortes,  y  de  su  resto. 


20.9 

Yo  no  se  porque  causa  instancia  hazemos, 
Dixo  Atezcatlacoatl  su  compañero, 
Que  sin  ver  ningún  daño  assi  tememos, 
Pues  no  es  justo  temer  a  vn  mundo  entero: 
Mas  hazaña  sera  que  los  llamemos, 
Por  mostrasles  el  justo  pagadero, 

Y  assi  si  mi  consejo  se  admitiere, 
Este  sera  aunque  tema  el  que  temiere. 

Temor  en  este  pecho  no  ha  cabido, 
Le  respondió  el  Cacique  riguroso, 
Assi  que  en  esso  a  mi  no  has  ofendido, 
Pues  sabes  que  mi  braco  es  valeroso: 
Mas  la  poca  experiencia  que  has  tenido, 
Haze  tu  juuenil  pecho  orgulloso, 

Y  el  que  dessea  el  fin  de  aqueste  cuento, 
Aguárdeme  a  que  tome  algún  aliento. 


FIN  DEL  CANTO  SÉPTIMO. 


QUE  REFIERE  LA  RESOLUCIÓN  DE  MOTECÜMA,  EL  DESPACHO  DEL 

NAÜIO  A  SU  MAGESTAD,  Y  DE  OTROS  SUCESSOS  QUE  HUÜO  EN 

LA  VILLA  RICA,  CATLAXTA,  CEMPOALA,  Y  CHIANHIUZTLAN, 

Y  LA  PLATICA  QDE  MOTECÜMA  HIZO  A  LOS  SUYOS. 

Avezes  en  estado  empobrezido, 
Vemos  amar  la  paz,  y  paz  les  plaze, 

Y  otras  se  vee,  que  al  mas  enriquezido, 
La  discordia  le  hincha  y  satisfaze: 

Entre  muy  grandes  Principes,  que  ha  auido, 
Puede  tanto  que  todo  lo  deshaze, 
De  adonde  nacen  infinitos  daños, 
Alternando  las  leyes  con  engaños. 

Y  entre  Reyes,  y  grandes  siempre  vemos 
Ligada  paz,  y  con  Emperadores, 
Con  promessas  tan  firmes,  que  creemos, 
No  poder  diuidirlas  mil  rencores, 
Y  a  poco  tiempo  luego  las  veremos 
Bueltas  en  mil  ¿cañas,  y  rigores, 
Que  nunca  donde  reyna  la  codicia, 
Puede  auer  rectitud  en  la  justicia. 


Iuzgad  a  vn  Polinestor  codicioso, 
En  quien  halló  cabida  esta  dolencia, 
Que  al  hijo  de  Troyano  poderoso 
Le  priuo  de  la  vida,  sin  clemencia: 

Y  aquel  gran  Rey  Saúl,  varón  famoso, 
Aquien  vngio  la  summa  Onipotencia, 
Que  por  ser  incitado  de  codicia, 
Mostró  en  el,  y  sus  hijos  su  justicia. 

De  Ptholomeo  bien  aueys  oydo, 
Mas  auaro  que  Tántalo,  ni  Mida, 
Que  temiendo  en  batalla  ser  vencido, 

Y  ser  su  hazienda  toda  destruyda: 
Su  tesoro  en  nauios  ha  metido, 
Pensando  de  librarle  con  la  vida, 
Mas  siendo  por  los  suyos  alcancado, 
En  el  profundo  mar  le  han  sepultado. 

Suelen  ser  ordinariamente  odiosos 
Los  hombres  en  el  dar  endurecidos, 

Y  vereys  que  de  puro  codiciosos 
Dexan  mayores  bienes  ser  perdidos: 
También  suelen  los  Principes  guardosos 
Por  ser  déla  codicia  constreñidos/ 
Apenas  conseruarse  en  sus  estados, 

Y  aun  han  perdido  muchos  los  ganados. 
Bien  al  contrario  desto  se  ha  mostrado, 

Este  Rey  Motejjuma  tan  famoso, 

Que  por  librar  su  pueblo  alborotado, 

Ofreció  vn  gran  tesoro  poderoso: 

Mas  a  Cortes  que  a  interés  nunca  ha  aspirado 

Le  fue  ofrecimiento  infructuoso, 

O  Cortes,  o  Cortes  quanto  renueuas 

Tu  grande  nombre,  con  mayores  prueuas. 


Quan  bien  a  Mote9uma  huuiera  estado, 
No  informar  a  Cortes  de  enemistades, 
O  al  menos  no  viuir  enemistado, 
Por  dar  fauor  a  sus  parcialidades: 
Que  auiendose  Cortes  certificado, 
Procuró  coligar  sus  amistades, 
Con  estos  enemigos  de  Culchuanos, 
Para  hazelle  guerra  con  sus  manos. 

Dexé  a  los  dos  Caciques  contendiendo, 

Y  porque  no  se  quede  entre  renglones, 
Digo  que  estaua  vn  fuego  alli  encendiendo, 
A  furia  los  dos  brauos  coracones: 

Y  assi  el  Iouen  gallardo  respondiendo, 
Al  viejo  Coatí  le  dize,  tus  razones, 
Como  de  jouenil  curso  passadas, 

Son  locas,  sin  razón,  desatinadas. 

Responde  el  bizarrazo  Coatí  ayrado 
Con  vn  golpe  furioso  de  vn  montante, 
Rapaz,  descomedido,  mal  criado, . 
Lleuaos  este  castigo  por  delante: 
Tezcatl  en  vn  momento  ha  reparado 
El  rigor  de  su  braco  tan  pujante 
Con  vna  gruessa,  rezia,  y  gran  macana 

Y  vn  golpe  le  arrojo  con  furia  insana. 
Qual  dos  soberuios  toros,  y  fuiosos, 

Que  salen  a  lidiar  muy  ensañados, 
Bramando  ayrados  corren  pressurosos 
A  ser  ambos  alli  despedacados: 
Assi  los  dos  guerreros  animosos 
Arremeten  entrambos  confiados, 
Que  del  primer  encuentro  y  golpe  fuerte, 
Ha  de  rendir  el  vno  al  otro  a  muerte. 


El  cuerpo  le  hurtb  el  astuto  viejo, 
Quedando  de  furor  muy  ensañado, 

Y  al  punto  llegó  un  Indio  de  consejo, 

Y  los  golpes  les  ha  desbaratado: 

Y*  viendo  al  vno  y  otro  tan  perplexo, 
Aunque  ya  los  auia  reportado, 
Les  dize,  no  aya  mas  amigos  mios, 
Refrénense  tan  grandes  desuarios. 

Aquesos  corazones  ensañados 
De  ira,  y  de  furor,  y  rauia  llenos, 

Y  aquesos  diestros  bracos  esforcados, 
Son  en-esta  ocasión  mientras  más,  menos: 
Bolued  los  coragones  rebelados 

Contra  aquellos  de  vuestra  ley  ágenos, 

Y  no  con  vuestra  sangre  deys  venganca 
Al  enemigo  fiero  y  su  pujanga. 

Guardad  amigos  mios  las  brauezas, 
El  animo  y  valor  de  vuestros  pechos, 
Para  mostrar  el  braco  y  sus  proezas 
Defendiendo  los  fueros  y  derechos: 
Pues  veys  del  enemigo  las  fierezas 
De  que  os  tienen  sus  muestras  satisfechos, 
Cortes  no  me  consiente  que  le  dexe, 
Ni  que  vn  hora  ni  punto  del  me  alexe. 

Mientras  yua  el  mensage  riguroso, 

Y  la  respuesta  que  ha  a  los  Indios  dado 
Aquel  nueuo  Yugurta  valeroso, 
Quedo  Teutlille  vn  poco  alborotado: 
Mas  el  brauo  Extremeño  artificioso, 
Con  muy  gran  diligencia  ha  procurado 
Saber  los  enemigos  que  tenia 
Motecuma,  y  en  esto  instancia  hazia. 


214 

Y  procurando  algún  seguro  puerto 
En  donde  reparar  las  naos  que  auia, 
Hallaron  vna  isla  en  descubierto, 
Que  por  abrigo  vn  gran  peñón  tenia: 

Y  no  pudiendo  auer  lugar  mas  cierto, 
Tomaron  este,  porque  conuenia, 

Y  asseguraua  al  fin  la  mar  y  tierra, 
Por  estar  mas  dispuestos  a  la  guerra. 

Supo  de  algunos  Indios  principales, 
Que  le  dauan  tributo  muy  toreados 
Con  muchas  sugeciones  desygualea 
De  que  quisieran  verse  libertados: 
Dixo  a  estos  Cortes  palabras  tales, 
Que  pudo  lo  que  quiso;  y  coligados, 
Atrüxo  a  su  amistad  muchos  de  aquellos 
Con  mil  promessas  de  fauorecellos. 

Huuo  en  muchos  terrible  rebeldía, 
Que  el  lo  facilitaua  con  las  manos 
A  pura  tuerca  de  armas  los  hazia 
Conuenir  con  su  intento  a  estos  tiranos: 
A  los  vnos  y  otros  componía 
Haziendolos  de  indómitos,  humanos, 

Y  con  esto  assegura  su  partido 
Hallándose  de  gente  apercebido. 

Fundo  la  Villarrica  en  este  estado, 

Y  alli  se  ocupa  en  fabricar  los  muros, 
Haziendo  la  señal  con  corbo  arado 
De  los  cimientos  hondos  muy  escuros: 
Los  fuertes  torreones  ha  formado, 

Qual  los  de  Troya  en  tiempos  mas  seguros, 
No  yguales  en  aquella  fuerca  inmensa, 
Mas  siruenles  de  albergue  y  de  defensa. 


No  con  tanta  vehemencia  el  valeroso 
Hijo  de  Anquise  a  Acesta  edificaua, 
En  el  Reyno  de  Acestes  el  famoso, 

Y  allí  justicia,  y  leyes  ordenaua: 
Como  este  nueuo  Eneas  Caudaloso, 
A  quien  en  preuenciones  imitaua, 
Señalando  gouierno,  y  regimiento, 
Formando  templo,  y  casas  en  su  assiento. 

Como  la  dib'gente  Tortolica 
Al  tiempo  de  la  dulce  Primauera, 
Que  busca  acá  y  alia  qualquier  pagica, 
Para  enredar  su  nido  placentera: 
Assi  cada  soldado  trae  y  aplica 
La  piedra,  tierra,  el  agua,  y  la  madera, 
Que  la  necessidad  buena  maestra 
Al  menos  industriado  enseña  y  muestra. 

Ni  como  con  solicita  frecuencia 
Las  astutas  abejas  melifican 
El  inculto  panal  con  prouidencia, 

Y  muy  artificioso  le  fabrican: 

Ni  aquel  presto  salir  con  diligencia, 
Para  la  tierna  flor,  que  al  gusto  aplican, 
Es  ygual,  ni  párente  a  lo  que  muestra 
Aquella  apressurada  gente  nuestra. 

Viendo  el  brauo  Extremeño  valeroso 
De  fortuna  el  difícil  passo  abierto, 
Ordeno  el  hecho  astuto  y  cauteloso, 
Que  se  creyó  de  algunos  desconcierto: 

Y  con  semblante  nada  sospechoso 
Mando  a  los  que  estauan  en  el  puerto, 
Que  los  nauios  luego  barrenassen, 

Y  que  su  capitana  resemassen. 


2l6 

Dizen  que  huuo  discordes  opiniones, 
Sabido  por  algunos  lo  mandado, 
Creyendo  les  hazia  sin  razones, 
Pues  muchos  se  han  del  caso  alborotado: 
Cortes  quiso  juzgar  las  intenciones, 

Y  a  quien  aqueste  hecho  ha  lastimado, 
Por  ver  en  quien  temor  cupo,  o  cabia, 

Y  junto  el  campo  a  todos  les  dezia. 
He  venido  a  entender  amigos  caros, 

Que  aueys  creydo  seros  poco  humano, 
En  querer  a  la  muerte  condenaros 
Sin  dexar  quien  os  pueda  dar  la  mano: 
Yo  quiero  dcsta  culpa  asseguraros 
Al  que  me  juzgue  en  esto  por  tirano, 

Y  es  ansi,  que  mande  que  barrenassen 
Las  naos,  y  vna  sola  reseruassen. 

Para  que  aquel  que  voluntad  no  tiene 
De  seguir  mi  jornada  y  bien  andanca, 
Tenga  passo  seguro,  qual  condene, 
Disponiéndose  luego  a  hazer  mudanza: 

Y  si  necessidad  alguna  tiene, 
Hable,  y  harele  cierta  su  esperanca, 

Pues  no  es  justo  f orear,  que  el  que  es  forcado 
lamas  se  vio  que  en  cosa  aya  acertado. 

Todos  le  respondieron  conjurados, 
De  no  boluer  vn  passo  al  patrio  nido, 
A  despecho  y  pesar  de  duros  hados, 
Por  mucho  que  los  aya  constreñido: 
Tienen  los  cora^nes  leuantados, 
Que  no  ay  quien  de  temor  este  oprimido, 
Si  alguno  se  arrepiente,  Dios  lo  sabe, 
Que  no  puede  juzgarse  en  quien  tal  cabe. 


2I7 

Mas  seguro  Cortes  de  auer  oydo 
Voluntad  en  los  hombres  estimados, 

Y  que  si  alguno  el  rostro  ha  retorcido, 
Son  quatro  marineros  desastrados- 

Y  estando  ya  enterado  y  entendido, 

Y  viendo  a  sus  mayores  soEsegados, 
Con  animoso  pecho  engrandecido, 

Las  naos  al  mar  profundo  ha  sumergido, 

Qual  la  despierta  grulla  cuydadosa, 
Que  la  curiosa  vela  esta  haziendo, 
Que  asida  de  la  piedra  recelosa 
Qualquiera  mouimiento  va  sintiendo: 

Y  el  vn  pie  leuantado  ansi  reposa, 
Con  cauta  vigilancia  preuiniendo, 

Assi  esta  el  buen  Cortes  cada  momento 
A  qualquiera  ocasión  y  mouimiento. 

Que  lengua  aura  que  sin  la  luz  diuina 
Pueda  Cortes  famoso  sublimarte, 
Que  gloria  puede  auer  que  sea  condigna 
Hinchendo  tu  medida  en  cada  parte: 
No  es  la  mia  tan  loca,  ni  imagina 
Que  puede  auer  loor  para  loarte, 
Alia  lo  auras  hallado  claro  y  vero 
En  el  eterno  libro  verdadero. 

AlliJas  tristes  ñaues  sumergiendo 
Están  los  grusesos  arboles  asidos, 
Las  gúmenas,  y  jarcias,  que  teniendo 
Están  las  gauias,  masteleos  fornidos: 
Roldanas,  y  motónos,  que  es  gouierno 
De  trocas,  tricas,  cabos  bien  torcidos, 
Las  mayores  velachos,  y  trinquetes, 
Cebaderas,  mesanas,  burriquetes. 
Per. -^19 


218 

Escotas,  amantillo*,  y  bolinas, 
Los  timones,  vitacoras,  guardadas, 
Baupreses,  y  mil  cuerdas  peregrinas, 
Los  racamentos,  cabos,  y  amuradas: 
Los  cabrestantes  de  maderas  finas, 
Los  beques,  amantillos,  y  planchadas, 
Los  fuertes  bien  asidos  corbatones, 
La  clauazon  que  afixa  los  tablones. 

Las  escotillas,  postas,  y  pañoles, 
Anclas,  cables,  que  es  su  fortaleza, 
Contra  amantillos,  bocas,  y  faroles, 
Las  coronas,  y  estayes  por  grandeza: 
Vstagas,  chifaldetes,  y  brioles, 
Ligazón,  latas  puestasjcon  destreza, 
Quillas,  proas,  y  popas,  corredores, 
Que  da  verlas  hundir  cien  mil  dolores. 

O  libanos  preciosos,  que  causastes 
Felicissimo  fruto  en  tierra  y  cielo, 
Qual  mal  tras  tanto  bien  os  sepultastes, 
Para  que  viua  este  este  desconsuelo: 
Mas  la  memoria  viua  en  que  quedastes 
Sera  la  justa  paga  al  graue  duelo, 
De  no  aueros  dexádo  en  templo  sacro, 
Adonde  fuera  eterno  simulacro. 

Llegados  los  Caciques  mensageros,    . 
A  su  Rey  Motecuma  han  informado 
De  la  respuesta,  casi  envuelta  en  fieros, 
Que  aquel  brauo  Español  les  auia  dado: 
De  quan  resuelto  está,  sus  compañeros 
A  dar  fin  al  intento  platicado, 
Y  lleuar  en  persona  la  embaxada, 
Que  de  su  Emperador  le  es  encargada. 


2I9 

Informóse  del  modo  que  trahia 
De  armas,  aderentes,  y  pertrechos, 
De  la  apariencia,  el  traje,  y  cortesía, 

Y  si  muestran  tener  sóbennos  pechos: 
Al  fin  supo  de  todo  lo  que  auia, 

Y  si  quedaron  algo  satisfechos 

Del  presente,  y  a  que  se  aficionaron, 

Y  a  lo  que  mas  de  aquello  se  inclinaron. 
Dixeronle,  que  el  oro  no  estimauan, 

Antes  todo  en  muy  poco  lo  tenian, 

Y  que  solo  el  intento  encaminauan 
En  inquirir  adonde  residían: 

Por  la  tierra,  y  caminos  preguntauan, 

Y  que  ver  la  ciudad  solo  querían 
Desta  famosa  gente  Mexicana, 

Y  esto  procuran  con  intensa  gana. 
Quedó  el  gran  Motezuma  entristezido, 

Viendo  que  el  Extremeño  esta  resuelto 
De  venir  a  pisar  su  caro  nido, 
Temiendo  verle  por  alli  rebuelto: 
Estuuo  en  su  palacio  retraydo, 
Salió  el  tercero  dia  resuelto, 

Y  mando  congregar  su  ayuntamiento, 
Haziendo  para  ello  llamamiento. 

Iuntaronse  quinientos  principales 
Señores,  y  Caciques  valerosos, 
De  aquel  Reyno  de  Culhua  naturales 
En  bienes  y  vassallos  poderosos: 
Osados  en  sus  hechos  inmortales, 
Soberuios,  arrogantes,  animosos, 
Iouenes  diestros,  y  muy  sobios  viejos 
Maduros  en  edad,  y  sus  consejos. 


320 

Entraron  en  vna  ancha  y  larga  sala, 
Donde  estaua  vn  excelso  y  alto  assiento 
Cubierto  de  riqueza,  y  mucha  gala, 
Con  mil  diversidades  de  ornamento: 
Y  vna  águila,  que  cubre  con  el  ala 
Vna  silla,  que  de  oro  era  el  cimiento, 
Ocupada  de  aquel  varón  prudente, 
Inuicto  Emperador,  sabio,  y  potente. 

Todos  fueron  entrando  por  la  pieea 
Guardando  el  orden  en  la  tierra  vsada, 
Vnos  de  azules  mantas,  y  cabeca 
Con  rica  diadema  rodeada: 
Solos  gozan  de  aquesta  real  grandeza, 
Aquellos  de  su  linea  consagrada, 
Los  otros  lleuan  mantas  muy  luzidas 
De  diversos  colores  escogidas. 

Tenia  puesto  hazia  el  diestro  lado 
Vna  grada  mas  baxo  de  do  estaua 
Vn  ycpale  muy  ricamente  obrado, 
Adonde  su  sobrino  se  assentaua: 
El  gran  Quauhte,  Moctzin  hombre  estimado 
A  quien  como  deuia  le  estimaua, 

Y  a  otro  anciano  Tlacahuepan  muestra 
Su  acostumbrado  assiento  "a  la  siniestra, 

Y  haziendo  muy  corba  reuerencia 
Tomaron  sus  assientos  señalados, 
Con  gran  veneración  y  continencia, 

Y  en  el  alear  la  vista  recatados: 

Y  el  con  rostro  seuero,  y  gran  prudencia, 
Estando  todos  quietos,  sossegados, 
Soltb  la  ronca  boz  al  pueblo  todo, 

Y  assi  les  habla,  y  dize.  deste  modo. 


Ya  aueys  vassallos  mios  entendido 
El  huésped  que  nos  viene,  sin  llamalle, 

Y  su  intento  y  fines  aduertido 

Que  tanto  he  procurado  de  estorualie: 
Yo  lo  dexo  a  vosotros  remitido, 
Nadie  oculte  el  remedio,  ni  lo  calle, 
Que  yo  le  doy  licencia  abiertamente 
A  que  qualquiera  diga  lo  que  siente. 

Quedo  suspenso  todo  el  real  Senado, 
Inclinados  los  ojos  en  el  suelo, 
Nadie  rompe  el  silencio,  ni  ha  hablado, 
Callan,  como  impedidos  de  rezelo: 
Hasta  que  el  gran  Monarcha  ha  señalado 
A  Tlacahuepan  tio  de  su  abuelo, 
Viejo,  sagaz,  prudente,  y  venerable, 
Tenido,*obedecido,  y  muy  afable, 

Tlacahuepan  ha  luego  obedecido, 

Y  haziendole  humilde  cortesía 

Le  dize:  Sacro  Rey  ya  has  entendido, 
Quanto  tu  causa  estimo  yo  por  mia: 

Y  quantos  tiempos  ha  que  te  he  aduertido, 
Que  no  consientas  gente  estraña  vn  dia, 
Porque  gozes  tu  pueblo  libre  essento, 
Que  a  vezes  sin  pensar  ofende  el  viento. 

Y  sino  me  he  oluidado,  ha  pocos  dias, 
Que  vino  a  tu  región  aquesta  gente. 
Cargados  de  diversas  niñerías, 
Como  con  las  que  vienen  al  presente: 

Y  con  solas  aquellas  bugerias 

Han  querido  cebar  tu  incauta  gente, 

Y  no  es  esto  cuytado  lo  que  lloro, 
Si  soio  pretendieran  lleuar  oro, 


Entonces  bastimentos  procurauan, 
Con  muestras  de  humildad,  y  reuerencia, 
Lo  que  darles  querían  aceptauan, 
Sin  hazer  de  su  parte  resistencia: 
A  poco,  como  pocos  aspirauan, 
Mostrando  su  miseria,  y  abstinencia, 
Aora  con  yronicas  señales 
Nos  muestran  que  no  son  pocos,  ni  tales. 

Quieren  verte  y  hablarte,  que  pretenden, 
Que  embaxada  es  la  que  Cortes  refiere, 
Como  a  solo  pisar  tu  pueblo  atienden, 
A  que  blanco  endereca,  o  que  te  quiere: 
Tus  Ídolos  y  dioses  ya  se  ofenden, 
Ya  se  ofusca  la  luz  que  el  cielo  hiere, 
Echa  señor  de  ti  tan  graue  carga, 
Que  es  pesada,  afligida,  triste,  amarga. 

Y  si  este  daño  aqui  solo  parasse 
Cebando  con  el  oro  el  apetito, 
Iusto  fuera  señor  que  se  mostrasse 
Quanto  tu  gran  poder  es  infinito: 
Y  con  esto  el  intento  se  mudasse, 
Al  fin  no  fuera  el  pueblo  tan  aflicto, 
Que  el  débil  enemigo  abandonado 
Suele  dañar,  si  en  poco  es  reputado. 

Chimalpopoca  noble  cauallero 
Se  leuantó  encendido  en  viuo  fuego, 
Diziendo,  Rey  supremo  yo  no  quiero 
Que  ofusque  tu  valor  el  pueblo  ciego: 
Concédeme  licencia  a  mi  el  primero, 
Que  yo  me  ofrezco  a  la  venganca  luego 
De  aquel  traydor,  incauto,  torpe,  y  necio¿ 
Pagando  su  osadia  en  justo  precio. 


223 

Y  admírame  señor,  que  tu  consientas, 
Que  aya  hombre  alguno  que  platique 
Señales  de  temor,  ni  estas  afrentas 
Ningún  vassallo  tengo  certifique: 
Y  para  que  el  efecto  desto  sientas, 
Conuiene  que  mi  braco  lo  publique, 
Haziendo  tu  memoria  esclarecida 
Eternizándola  en  inmortal  vida. 

Alayacatzin  viejo  muy  prudente 
Con  vn  bordón  a  el  solo  concedido, 
Temblando  de  vejez  la  cauta  frente, 
De  entre  todos  llorando  se  ha  salido: 
Diziendo,  aunque  la  edad  no  me  consiente 
Lo  que  cuytado  me  es  ya  defendido, 
Oye  señor  supremo  mis  razones, 
Pues  a  darte  consejo  nos  dispones. 

Aquel  sacerdotiso  sacro  amado, 
Que  vn  tiempo  en  la  inmortal  memoria  viua, 
Por  presagios  nos  ha  profetizado 
Lo  que  la  edad  presente  ya  nos  muestra; 
Dixo,  que  el  hado,  el  fin  tiene  ordenado 
Que  la  ceruiz  indómita,  y  la  diestra 
Sera  de  vuestra  ley  tiranizada, 
Y  a  ínfima  baxeza  desterrada. 

Miradlo  si  quereys  con  ojos  píos, 
Que  el  fatal  curso  ya  os  va  acercando, 
Bolued  los  coracones  y  altos  bríos 
A  la  boz,  que  del  pueblo  está  clamando: 
Quien  causa  tan  estraños  desuarios, 
Ni  quien  la  libertad  os  va  alterando, 
Quien  al  Reyno  de  Culhuas  poderoso 
Pudo  hazerle  en  cosa  temeroso. 


324 

Las  plantas,  tierra,  el  mar,  el  ayre,  y  cielo, 
Mugeres,  niños,  mocaos,  y  mayores, 
Incitan  a  infundir  vn  frió  yh\o 
Causado  de  los  miseros  humores: 
Todo  lo  veo  suspenso,  y  sin  consuelo, 
Tácitos  suenan  ya  nueuos  rumores, 
Los  coracones  siento  muy  aflictos, 
Sin  causa  de  mortiferos  conflictos. 

No  lloro  el  golpe  que  en  el  alma  siento, 
Por  el  misero  cuerpo  enuegecido, 
Que  como  árbol  sin  fruto,  ni  cimiento, 
Me  hallo  ya  del  tiempo  consumido: 
Mas  lloro  el  patrio  pueblo,  libre,  essento, 
Al  yugo  amargo  y  leyes  sometido, 
Hazed,  hazed  que  el  hado  se  contraste, 

Y  el  esfuerce  y  furor  lo  acabe  y  gaste. 
Esto  dixo  llorando  el  viejo  anciano 

Traspassadas  las  miseras  entrañas, 
Quauhtemoctzin  tomo  luego  la  mano 
Iouen  de  gran  valor,  industria,  y  mañas: 
Si  el  cielo,  dize,  y  todo  el  sitio  humano 

Y  essos  altiuos  dioses,  sus  cizañas 
Inuocan  con  vnion  conjunta  entre  ellos, 
Solo  este  braco  bastará  a  vencellos. 

Concédeme  licencia  amado  tio, 
Pues  ser  de  tu  progenie  y  sangre  clara 
Infundiera  en  mi  pecho  tanto  brio, 
Que  aun  fortuna  no  ose  serme  auara: 
Castigare  el  osado  desuario, 
Haziendo  tu  memoria  mas  preclara, 
Puniendo  aquel  incauto  y  atreuido 
» Español,  y  a  su  Rey  effgrandezido. 


225 

Y  assi  juro  en  tus  manos,  y  prometo 
Por  la  sangre  que  he  dado  en  sacrificio 
A  mi  Dios  y  señor,  a  quien  sugeto 
El  fin  de  mi  sangriento  beneficio: 

Y  por  aquel  Coatí  sabio  y  perfeto 
A  cuya  voluntad  estoy  propicio, 
De  sulcar  aquel  mar  embrauezido 

Y  traerle  ante  ti  preso,  y  vencido. 
Tepehuatzin  se  ha  luego  leuantado, 

Y  con  corba  y  humilde  reuerencia 
A  su  gran  Motecuma  ha  saludado 
Ardiendo  en  ira  de  mortal  dolencia: 
Bien  auras,  dize,  siempre  en  mi  hallado 
Por  exemplo  cruel  de  mi  impaciencia 
Quanto  este  braco  fuerte  es  poderoso, 

Y  quanto  es  a  enemigos  riguroso. 
Luego  cura  señor  de  despacharme, 

Que  yo  te  impeleré  la  nueua  gente, 
Que  aunque  el  hado  no  quiera  encaminarme 
Amas,  y  mas  aspiro,  y  soy  potente: 
Nadie  procure  aquesto  contrastarme, 
Que  juro  por  mi  Dios  omnipotente 
Que  aunque  me  lo  atribuyas  a  locura, 
De  darle  luego  eterna  sepultura. 

Ofendido  quedo  todo  el  Senado 
Del  Bárbaro  arrogante,  atreuido, 
Qualquiera  estaña  ya  determinado 
De  darle  alli  el  castigo  merecido: 
Hasta  que  a  Camapichtle  se  ha  humillado, 
Pidiendo  aquel  Monarcha  engrandezido 
Vse  de  su  clemencia  poderosa 
En  ocasión  tan  graue,  y  tan  fogosa, 


22Ó 

Habló  Ytzcoatl  vn  viejo  venerable 
Cansado  ya  de  vsar  la  inmunda  arena, 
Diziendo  el  caso  feo,  y  detestable, 
Incita  a  gran  rigor,  y  fiera  pena: 
Mas  se  señor  con  pió  zelo  amable 
Pues  nadie  juzga  aquella  causa  agena, 

Y  hazte  agradezido  desta  gente 

Del  sacro  Ayuntamiento  tan  prudente. 
Y  no  disueluas  en  tan  breue  espacio 
Lo  que  el  tiempo  mejor  yra  curando, 
Bueluete  a  tu  Real  y  gran  palacio 
Adonde  cada  qual  te  yra  informando, 

Y  ansi  en  mejor  sazón  y  mas  espacio 
Se  yra  el  remedio  fácilmente  dando, 

Y  vayan  mensageros  tras  esotros, 

Y  tras  aquestos,  otros,  y  otros,  y  otros. 
El  cuerdo  Cahuatzin  se  ha  leuantado, 

Diziendo,  Este  consejo  es  cuerdo,  y  sano, 
Sacro  señor,  Ytzcoatl  ha  bien  mirado 
Que  no  da  sin  sazón  fruto  el  mancano: 
Ya  ves  tu  pueblo  todo  acelerado, 
Qualquiera  siente  el  pecho  a  furia  insano, 
Que  no  pierde  sazón  ni  coyuntura 
Lo  que  en  qualquiera  tiempo  tiene  cura. 

Aquel  señor  de  Culhuas  poderoso 
Responde  con  semblante  acelerado, 
No  esteys  mi  caro  pueblo  rezeloso, 
Ni  temays  quanto  el  Sol  tiene  criado: 
Confiad  en  mi  nombre  valeroso, 
De  quien  el  sitio  humano  es  amparado, 

Y  el  tiempo  y  ocasiones  hará  cierto 
Lo  que  a  nadie  es  oculto  ni  encubierto. 


22J 

Y  assi  vassallos  mios  yo  recibo 
Aquessa  voluntad  en  sacrificio, 

Y  conozco  de  vos  mi  pueblo  altiuo 
Que  os  deuo  sempiterno  beneficio: 
La  pura  fe  y  amor  tiene  cautiuo 
Mi  corazón,  con  liberal  hospicio, 

Y  con  esto  dio  fin  el  parlamento, 
Dexando  al  tribunal  y  graue  assiento. 

Qual  suele  pia  madre  enternecerse 
De  ver  el  caro  hijo  que  ha  criado 
Quexarse,  y  poco  a  poco  enflaquezerse 
De  vn  mal  que  en  lo  interior  tiene  arraigado 
Que  por  no  ver  el  niño  entristecerse 
Risueño  buelue  el  rostro  fatigado, 

Y  sabe  Dios  que  el  alma  le  traspassa 
Qualquier  pequeño  mal  que  el  niño  passa. 

Assi  quedo  el  prudente  Motecuma 
Confuso,  rezeloso,  y  afligido, 

Y  aunque  siente  en  el  alma  pena  suma, 
Lo  oculta  en  lo  interior  quanto  ha  podido: 
Mas  porque  el  pueblo  incauto  no  presuma 
Que  el  animo  inmortal  esta  oprimido, 
Estima  en  poco  el  contrapuesto  vando, 
Aunque  le  esta  ya  el  hado  amenazando. 

Muchos  destos  Caciques  no  estimauan 
La  aduenediza  gente  ya  llegada, 
Antes  todos  a  vna  desseauan 
Lleuarlo  por  el  filo  de  la  espada: 

Y  con  discurso  vano  platicauan 
El  fin  de  aquella  hora  desseada, 
Mas  el  gran  Motecuma  cuerdamente 
Procuraua  el  remedio  conuiniente, 


228 

Huuo  entre  ellos  diuersas  opiniones, 
Que  con  dadiuas  y  oro  los  ceuassen, 
Otros  dizen,  que  formen  esquadrones, 

Y  que  en  el  mar  profundo  los  largassen. 

Y  oydas  ya  de  todos  sus  razones, 
Tomadas  las  que  mas  aprouechassen, 
Ordenó  Motecuma  otra  embaxada 
Con  amorosa  muestra  y  regalada. 

Señaló  dos  Caciques  valerosos, 
Con  que  embia  a  Cortes  otro  presente 
De  oro,  y  nueuos  géneros  curiosos, 
Para  que  repartiesse  entre  su  gente: 
Dizeles,  que  se  muestren  amorosos, 

Y  que  si  su  venida  no  consiente 
Es  por  librarle  <iel  camino  amargo, 
Tan  trabajoso,  tan  estraño,  y  largo. 

Y  que  si  alguna  cosa  le  ha  encargado 
Su  Emperador,  que  luego  le  auisasse, 
Para  que  al  punto  con  mayor  cuydado 
El  cumplimiento  della  efectuasse: 

Y  que  si  de  algo  esta  necessesitado 
Abiertamente  se  lo  declarasse, 
Que  el  le  satisfará  lo  que  pretende, 
Si  a  tesoro  o  riqueza  solo  atiende. 

Y  que  si  este  es  su  intento,  le  ofrecía 
Vna  carga  de  oro  a  cada  vno 

De  la  gente  y  soldados  que  trahia, 

Sin  exceptuar  de  chico  o  grande  alguno: 

Y  a  el  solo  dos  cargas  le  daría, 
Porque  luego  se  fuessen  de  consuno, 

Y  que  ya  vee  que  es  harto  lo  que  haze 
Pues  con  dadiua  tal,  le  6atisfaze. 


229' 

Mucho  Íes  ha  encargado  que  obuiassen 
El  intento  a  Cortes  quanto  pudiessen, 

Y  que  por  todas  vias  procurassen 

Que  desde  aiii  a  sus  tierras  le  boluiessen; 

Y  que  dificultarle  procurassen 

El  passo,  y  muchos  miedos  le  pusiessen 
Con  la  gente  enemiga  que  tenia, 
Que  no  catauan  ley  ni  cortesía. 

Llegados  pues  aquellos  mensageros 
A  Cotlasta,  donde  Teutlille  estaua, 
Fueron  tratados  como  los  primeros, 

Y  con  muy  gran  amor  los  hospedaua: 
Porque  eran  hombres  nobles,  caualleros, 

Y  como  tales  el  los  estimaua, 
Ordenaron  de  yr  el  dia  siguiente 

Con  la  nueua  embaxada,  y  el  presente. 
Fueron  del  gran  Cortes  bien  recebidos, 

Y  viendo  los  partidos  que  trahian, 
Al  fin  en  nada  fueron  admitidos. 
Ni  el  animoso  pecho  le  mouian: 
Antes  se  huelga  de  que  sean  venidos 
Con  que  nueuas  espuelas  le  ponian 
Al  gran  desseo  que  tiene,  y  ha  tenido, 
De  ver  a  su  Monarcha  engrandezido. 

Con  esto  se  boluieron,  entendiendo 
Que  es  martillar  en  gruesso  hierro  frió, 

Y  assi  como  Teutlille  fuesse  viendo 
Que  era  el  tratar  mas  dello  desuario: 
Dezengeñado  ya,  y  en  ira  ardiendo, 
Con  intención  dañada,  y  nueuo  brio, 
Mando  a  la  gente  toda  que  alli  huuiesse, 
Que  al  punto  hasta  el  postrero  se  boluiesse. 

Pkr. — 20 


2^0 

Visto  del  gran  Cortes  el  nueuo  hecho, 
Timo  alguna  sospecha  de  mudanca, 

Y  assi  estaua  resuelto,  y  satisfecho, 
Que  auia  de  difinirlo  por  la  lancá: 
Creyb  que  por  entonces  muy  de  hecho 
Contrastaran  su  fin  y  su  esperanca, 

Y  esto  le  haze  estar  con  gran  recato, 
Por  negociar  con  ellos  mas  barato. 

Quantos  ay  en  el  mundo,  aura,  y  ha  auido, 
Que  la  boltaria  rueda  ha  leuantado, 

Y  en  su  difícil  cumbre  aura  subido, 
Para  priuarlos  luego  deste  estado: 
Que  viéndole  tan  baxo  y  abatido, 
Considerando  aquel  do  auian  llegado, 
Aumenta  el  sentimiento  y  la  tristeza 
Ver  el  misero  estado  de  baxeza. 

Alia  llego  Cortes  bien  poco  auia, 

Y  a  penas  huuo  puesto  el  pie  en  la  cumbre 
Quando  al  punto  de  súbito  cahia, 

Que  es  del  tiempo  propicio  gran  costumbre: 

Y  en  medio  de  las  ansias  y  agonía 
Muestra  el  farol  dichoso  de  su  lumbre, 
Para  que  deslumhrados  no  acertemos, 

Y  con  facilidad  nos  despeñemos. 
Que  cierto  por  aquí  puede  sacarse 

Quan  poco  estables  son  las  cosas  della, 
Que  según  la  esperiencia  ha  de  juzgarse 
Durar  lo  que  del  fuego  la  centella: 
Suele  el  cielo  clarissimo  turbarse, 

Y  ocultarse  la  mas  fulgente  estrella, 

Y  aunque  fortuna  de  felice  estado, 
Dichoso  aquel  que  della  es  oluidado. 


*33 

Viendo  Cortes  las  cosas  tan  mudadas, 

Y  el  auerse  la  gente  toda  «aleado, 
Con  muestras  de  rigor  y  aceleradas, 
Quedo  mustio,  confuso,  alborotado: 

Y  por  verlas  en  algo  reparadas, 
Después  de  auerlo  ya  comunicado 
Con  la  gente  mas  sabia  y  mas  prudente, 
Determino  mudar  de  alli  su  gente. 

Fuesse  con  la  mas  parte  de  soldados 
Por  la  tierra  buscando  aloxamiento, 
Yuan  a  Cempoala  encaminados, 
Pueblo  de  muy  insigne  ayuntamiento: 
Fueron  de  aquel  Cacique  regalados, 
Rindiéronse  al  gran  Carlos  al  momento, 
Con  los  de  Chianhuiztlan  gente  oprimida 
Vltraxada  de  Culhuas  y  abatida. 

Hallo  ocasión  Cortes  de  grangearlos, 

Y  ansi  le  dieron  su  fauor  y  ayuda, 
El  procuraua  mucho  de  agradarlos, 
Con  que  libro  su  confusión  de  duda: 
Luego  rindieron  parias  al  gran  Carlos, 
Quedo  la  gente  de  Teutlille  muda, 
Viendo  enseñoreado  el  campo  Hispano 
Del  poderio  supremo  del  Indiano. 

Trato  Cortes  con  estos  principales 
Que  quería  fundar  alli  vn  assiento, 
Ellos  como  vassallos  tan  leales 
Lo  obedecen  con  gusto  y  con  contento: 
Ayudando  con  muchos  naturales 
A  executar  el  alto  pensamiento, 
Por  verse  libertados  de  los  daños 
Que  padecido  auian  tantos  años» 


232 

Ya  os  he  dicho  señor,  que  en  este  estado 
Fundo  Hernando  Cortes  la  Villarrica, 
Para  aguardar  allí,  si  al  comencado 
Intento,  Moteeuma  le  replica: 

Y  si  por  bien  lo  huuiesse  grangeado 
Con  la  humildad  que  a  todos  lo  publica. 
Suspendería  el  rigor  del  fino  azero, 

Y  el  sangriento  cuchillo  carnicero. 
También,  sacro  señor,  os  he  aduertido, 

Que  no  pretendo  hazer  prolixa  historia, 

Sino  solo  tocar  lo  sucedido, 

De  que  deue  teneise  mas  memoria: 

Y  assi  vereys  que  solo  he  reduzido 
Los  casos  dignos  de  renombre,  y  gloria. 
Obrados  en  virtud  de  Corlos  nuestro, 
Invicto  Emperador,  y  abuelo  vuestro. 

Y  assi  porque  me  aguarda  el  fiero  Marte 
Con  su  sangrienta  mano  acelerada, 
Me  conuiene  dexarlo  todo  aparte 
Por  mostraros- la  Mexicana  espada:     • 
Donde  haré  vn  sumario  y  breue  parte, 
Hasta  verme  en  la  hora  situada, 
Que  en  vuestro  fauor  señor  supremo 
Todo  se  facilita,  y  nada  temo. 

Ganadas  porXortes  las  voluntades 
De  aquellos  dos  señores  sus  amigos, 
Queriendo  allanar  mas  dificultades 
Procuró  grangear  los  enemigos:    • 
Impórtale  aliarse  de  amistades, 
Por  no  andar  de  contino  hechos  mendigos, 
Escogió  quatrocientos  compañeros, 
Hombres  diestros,  gallardos,  y  ligeros. 


Procuraron  correr  toda  la  costa 
Por  muchas  poblaciones  que  alli  auia, 
De  la  parcialidad  del  gran  Cotosta, 
Gente  de  la  que  mas  se  resistía: 
Conuinole  passar  muy  por  la  posta 
Sin  descansar  vn  punto  noche  y  dia, 
A  otros  señorcetes  que  alli  estauan, 

Y  todos  las  ceruices  humillauan, 
Diose  tan  buena  maña  el  Estremeño, 

Que  vino  .a  hazer  con  todos  amistades, 

Y  como  eran  en  numero  pequeño 
Le  fue  fácil  ganar  sus  voluntades: 
Al  fin  se  apodero,  y  se  hizo  dueño. 
Con  que  vino  a  dexar  sus  libertades 
Sugetas  ya  al  Señor  del  nueuo  mundo 
Nuestro  Cesar  Augusto  sin  segundo. 

Dio  la  buelta  con  este  buen  sucesso, 
Con  gente  que  ayudasse  a  hazer  la  villa, 
Contento  en  ver  que  no  le  salió  auiesso 
El  intento  entre  aquella  genteziila: 
Passo'  en  este  comedio  vn  gran  processo- 
De  mucha  que  lloraua  esta  manzilla, 
De  la  que  a  fuerca  de  armas  ha  rendido, 

Y  al  dominio  Español  ha  sometido. 
Nombro  en  esta  ocasión  dos  caualleros 

Que  fuessen  a  dar  cuenta  en  vn  nauio, 

A  su  Rey  y  señor,  de  los  primeros 

Sucessos  deste  imperio  y  poderío: 

Lleuaron  estos  fieles  men'sageros 

Vn  presente  de  grande  señorío, 

Con  mas  los  quintos  que  huuo  de  prouechos, 

Y  lo  que  le  ha  cabido  de  derechos. 


234 

El  gran  Alonso  Hernández  era  el  vno 
Puerto  Carrero  noble,  y  valeroso, 
Francisco  de  Montejo,  que  ninguno 
Huuo  mas  cuerdo,  diestro,  y  animoso: 
Ambos  se  han  embarcado  muy  en  vno, 
En  el  profundo  piélago  furioso. 
Lleuan  a  su  Monarcha  la  embaxada 
Que  del  campo  Español  les  fue  encargada. 

Señalóles  Cortes  su  capitana, 
Para  mejor  auio  del  presente, 
Quedo  la  gente  toda  muy  vfana 
Por  ser  este  viage  conueniente; 
Loan  mucho  a  su  Rey  la  tierra  Indiana, 

Y  la  comodidad  vista  al  presente, 

Y  lo  que  mas  ofrece  el  Mexicano 
Estado  del  Emperador  Indiano. 

Todo  el  cabildo  escriue,  suplicando 
Al  sacro  Emperador  fuesse  seruido 
De  embiar  el  gouierno,  y  nueuo  mando ' 
A  Cortes,  que  al  presente  han  elegido: 
Por  ver  quan  sagazmente  va  ordenando 
Quanto  en  todo  aquel  Reyno  ha  sucedido, 
Y.  que  como  hombre  sabio,  y  de  experiencia 
Ha  hecho  a  los  tiranos  resistencia. 

Y  assi  conuiene  mucho  conseruarle, 
Por  tener  entendida  ya  la  tierra, 
Pues  el  inconueniente  de  mudarle, 
Se  sintiria  mucho  en  paz  y  en  guerra: 
Antes  su  Magestad  deue  aprouarle 
Por  ser  en  quien  tan  gran  valor  se  encierra, 
Cuerdo,  sagaz,  prudente,  y  muy  aceto, 
De  quien  deue  tenerse  gran  conceto. 


2*5 

Dieronle  larga  cuenta  de  lo  hecho, 
En  las  islas,  y  tierra  donde  estaua, 
Dando  a  su  Magestad  el  satisfecho 
Que  es  justo,  en  lo  que  todos  desseauan: 

Y  como  era  su  intento  muy  de  hecho 
De  los  que  alli  sumiéndole  quedauan 
Vender  la  sangre,  vidas,  y  persona, 
Por  el  aumento  de  fp  Real  corona. 

Y  aunque  estaua  el  imperio  riguroso 
Con  las  reuoluciones  sucedidas, 

Y  el  passo  estrecho  y  harto  peligroso, 
Piensan  auenturar  todos  las  vidas: 

Y  por  ser  el  Tirano  cauteloso, 
Es  bien  jugarle  tretas  entendidas, 
Para  que  la  encubierta  le  de  mate, 

Y  su  gran  poderio  desbarate. 

Y  assi  se  han  conjurado  en  vna  todos 
Que  han  de  pisar  a  México  el  nombrado, 
Ora  por  fuerca  de  armas,  o  por  modos 
Que  jamas  se  ayan  visto,  ni  intentado: 
La  fe  dan  a  su  Rey,  cumplirla  han  todos, 
Todos  la  cumplirán,  que  lo  han  jurado 
De  morir,  o  vencer  aquella  tierra 

Con  ardides,  y  tracas,  paz,  o  guerra. 

Pidió  la  Villa  al  Rey  que  le  embiassc 
La  gente  de  socorro  que  pudiesse, 
Porque  la  tierra  mas  se  assegurasse, 
Pues  tanto  era  el  prouecho  é  interessé: 

Y  que  su  Magestad  la  despachasse 
Con  la  mas  breuedad  que  se  ofreciessc, 
Salió  por  Iulio  a  veintiseys,  del  puerto 
La  nao,  de  diez  y  nueue  el  año  cierto* 


236 

Hizo  Cortes  aparte  vn  gran  sumario, 
Escriuiendo  a  su  Rey  lo  sucedido, 
Por  orden  muy  galán  y  estraordinario, 
Como  sagaz,  prudente,  y  entendido: 
No  dize  cosa,  que  se  vea  al  contrario 
De  quantas  en  su  carta  ha  referido, 
Toda  en  fauor  de  todos  sus  soldados, 
Desseoso  de  verlos  bien  j^emiados. 

Con  esto  me  parece  que  he  pagado 
Lo  que  puedo  deuer  a  mi  promessa, 
Y  aunque  voy  fuera  della,  me  he  esforcado 
No  hazer  el  viage  tan  apriessa: 
Detengome  en  lo  que  es  de  mas  cuydado, 
Por  ser  la  fe  y  palabra  tan  expressa, 
Dadme,  Señor  Supremo  nueuo  aliento, 
Porque  es  muy  necessario  en  este  cuento. 


FIN   DEL   CANTO  OCTAVO. 


ORÍ  11 


RESUÉLVESE   CORTES    EN   LA   YDA  A  TLAXCALA,   Y   LO  QUE  ALLÍ  LE 

AUIXO :  Y  COiíO  LA  AGORERA  TLAXTEPV/ZYLA1ÍA  TOMO  EL 

PEYOTE,   Y  ACONSEJÓ  LA  PAZ  A  TLAXCALA. 


Quando  la  antigua  y  variable  diosa 
Procura  leuantar  a  vn  abatido, 
Con  que  facilidad  quieta  y  reposa 
El  animo  mas  débil  y  oprimido: 
Quan  ligera  camina  y  presurosa 
Al  curso  y  orden  prospero  ofrecido, 
Ciega  la  voluntad  quanto  preuiene, 
Incitándola  á  aquello  que  conuiene. 

Siempre  vemos  seguir  a  la  bonanca 
Golpes  que  da  fortuna  en  tiempo  bueno, 

Y  viéndonos  sin  rienda  en  la  esperanza 
Nos  haze  reparar  con  duro  freno: 
Qualquier  estado  tiene  su  mudanca, 
No  hay  mal  solo,  ni  bien  de  mal  agena, 

Y  assi  si  es  fauorable  la  ventura 
Conuiene  conseruarla  con  cordura. 


Y  a  essc  solo  llamo  venturoso 
Que  desta  miel  mezclada  no  ha  gustado 
Por  verle  del  aziuar  riguroso, 

Y  de  sus  amarguras  libertado: 

Que  no  es  prospero  bien,  si  es  presuroso 
El  curso  breue  del  glorioso  estado, 
Sino  se  huye  el  áspero  camino, 
Adonde  le  endereca  su  destino. 

Ni  aquel  gran  Salomón  con  su  dotrina, 
Ni  el  famoso  Aristóteles  fecundo, 
Ni  aquel  Platón  con  ciencia  tan  diuina, 
Ni  quantos  son,  ni  han  sido  en  este  mundo: 
Ni  el  gran  Sabio  Zoroastro,  que  adiuina 
Las  cosas  desde  el  cielo  hasta  el  profundo, 
Supieron,  ni  sabrán,  ni  aun  han  Sabido 
Lo  que  el  futuro  tiempo  ha  prometido. 

O  tiempo  turbador  de  la  memoria, 
Que  con  ligero  buelo  y  presuroso, 
Nos  ofuscas  y  borras  de  la  gloria 
El  estado  mas  dulce,  y  mas  gustoso: 
Quan  pocos  hallaras  alia  en  tu  historia, 
Sin  contrastes  del  hado  prozeloso, 
Ni  que  puedas  dezir  que  aya  quedado 
Sin  ser  con  duro  acote  castigada 

Este  fue  quien  mostrb  las  apartadas 
Tierras  de  aquellas  árticas  regiones, 
De  Barbaras  naciones  gouernadas, 
Con  inauditos  fueros  y  opiniones: 
Por  este  las  veremos  sugetadas, 

Y  bueltas  sus  dañadas  intenciones, 
Como  vereys  señor,  si  days  oydos, 
A  casos  tan  estraños  sucedidos, 


2-39 

Ordenb  Motecuma  vn  hecho  estraño, 
De  gran  sagazidad  y  artificioso, 
En  el  recaudo  falso  con  engaño, 
Coucediendo  el  viage  desseoso: 
Que  porque  le  viniesse  mayor  daño 
Se  mostró  muy  irónico,  gustoso, 

Y  assi  mandó  que  el  vulgo  publicasse 
La  amistad,  de  Cortes,  y  la  aprouasse. 

A  fin  que  el  gran  Tlaxcala  su  enemigo, 
Visto  que  en  su  amistad  auia  venido, 
Le  saliesse  con  armas  al  castigo 
Que  tuuo  por  fiarse  merecido: 
El  tiempo  fue  muy  breue  buen  testigo, 
Pues  vino  aquel  intento  a  ser  cumplido 
Por  orden  de  Tlaxcala,  y  sus  vezinos, 
Impidiendo  los  passos  y  caminos. 

Cortes  fue  el  engañado,  como,  es  claro, 
Tiempo  vendrá  el  pagarse  de  su  mano, 
Si  acaso  no  se  muestra  el  cielo  auaro, 

Y  no  lo  dexa  la  diuina  mano: 
Determinó  juntar  su  pueblo  caro, 
Para  pasar  al  Reyno  Mexicano, 
Dexando  a  Pedro  de  Yrcio  alli  en  la  villa 
Con  ciento  y  cinquenta  hombres  de  quadrilla. 

Mucho  los  Españoles  procurauan 
El  fin  del  tardo  tiempo  desseado, 
Tardo,  porque  el  vigor  alimentauan 
Con  animo  inuencible  no  domado: 

Y  assi  la  hora  y  sazón  apressurauan, 

Y  siendo  el  punto  de  partir  llegado, 
El  gran  Cortes  con  rostro  de  alegría 
Estas  breues  palabras  les  dezia> 


240 

Amigos,  bien  entiendo  que. el  intento, 

Y  fogoso  desseo  que  os  prouoca     . 
A  pelear,  no  es  solo  el  fundamento 
latar  vuestra  osadía  en  sazón  loca: 
Que  no  es  parte  el  audaz  atreuimiento 
Para  adquirir  la  gloria  que  nos  toca, 
Que  el  temor,  muchas  vezes  es  prudencia, 

Y  en  saberle  vencer  está  la  ciencia. 
Que  no  es  solo  con  animo  adquirida 

La  empresa  mas  difícil  y  pesada, 
Si  fuera  de  su  limite  medida 
Con  arrogante  furia  es  gouernada: 

Y  siendo  fuera  de  sazón  regida 
La  juzgan  de  incapaz,  alimentada, 

Y  las  cosas  mas  llanas  de  emprenderse 
Dificultan  y  mercan  a  perderse. 

Quantos  ay  en  el  mundo  que  han  caydo 
Del  estimado  crédito  en  afrenta 
Por  solo  auer  sin  limite  regido 
El  disponer  del  orden  tan  sin  cuenta: 

Y  si  a  cauto  gouierno  es  reduzido, 
El  hado  le  repara  y  alimenta, 
Prudente  es  y  discreto  el  homicida 
Que  sufre  vn  gran  tormento  por  la  vida. 

Y  assi  quiero  poneros  por  delante 
Que  aueys  a  la  razón  de  sugetaros. 

Y  con  prudencia  y  pecho  muy  constante 
Considerar  el  fin  de  auenturaros: 

Fiad  que  ella  -os  hará  passar  delante, 
Si  quereys  por  su  mano  gouernaros, 
Que  el  pueblo  sin  razón  administrado 
No  puede  ser  jamas  bien  gouernado. 


241 

Con  esto  ha  dado  fin  a  sus  razones, 

Y  ordenada  la  gente  que  restaua, 
Dispuesto  todo  ya  a  las  ocasiones, 
A  Cempoala  luego  encaminaua: 
Vnanimes  están  las  opiniones, 

La  común  voluntad  se  conformaua, 
Prometiendo  allanar  aquella  via, 
Que  incierta  y  tan  difícil  parecía. 

Puesto  ya  el  gran  Cortes  en  Cempoala, 
Congrego  a  los  Caciques  que  alli  auia, 
Para  que  encaminándole  a  Tlaxcala, 
Le  diessen  lo  que  mas  le  conuernia: 
La  voluntad  de  todos  bien  se  yguala 
A  la  que  su  Cacique  le  tenia, 
Diole  mil  gastadores  que  ayudassen, 

Y  mucho  bastimento  que  lleuassen. 
Otros  dozientos  Indios  les  ha  dado 

Para  la  artilleria  y  municiones, 
Con  esto  el  buen  Cortes  los  ha  dexado 
Asseguradas  ya  sus  intenciones: 
Tres  leguas  del  lugar  se  han  aloxado, 
Fogosos  los  osados  cocones, 
Siguiendo  va  el  desseo  a  la  esperanza, 

Y  el  animo  sin  limite  y  mudanca. 
Quatrocientos  soldados  han  venido 

En  el  misero  campo  de  Christianos, 
Treze  buenos  cauallos  han  traydo 
Al  numero  y  defensa  de  Tiranos: 
De  seys  tiros  de  bronze  guarnecido, 

Y  dozientos  Isleños,  cuyas  manos 
Dando  van  claras  muestras  de  pujanza 
Al  duro  hierro,  y  contrapuesta  lanea, 

Per. — 21 


242 

Caminan  vno  y  otro,  y  otro  día, 
Por  incultos  caminos  nunca  vsados, 
Siguiendo  la  aspereca  de  la  via 
Por  montes,  seluas,  valles,  y  collados: 
En  ordenanca  va  la  compañia, 
Dispuestos  a  la  guerra,  y  preparados, 
Temiendo  algunos  pueblos  y  vezinos, 
Que  pudieran  salir  a  los  caminos. 

O  desseo  sin  limite  regido, 
Con  tanta  diligencia  alimentado, 
Que  por  dar  al  honor  lo  que  es  deuido, 
En  el  incierto  fin  no  ha  reparado: 
O  animo  inmortal  inaduertido, 
Seguido  sin  razón,  desenfrenado, 
De  la  reputación  tan  caro  amigo, 
Prueua  desta  verdad,  y  buen  testigo. 

Llegados  a  los  limites  vedados 
Del  sitio  de  Tlaxcala  la  nombrada, 
Fueron  alli  los  nuestros  aloxados 
Por  venir  ya  la  gente  fatigada: 
Embio  quatro  Caciques  señalados 
Amigos,  que  lleuassen  la  embaxada 
Al  gran  Maxixcaltzin,  que  gouernaua 
Aquel  Reyno  diuiso,  y  le  amparaua. 
En  su  nombre  Cortes  los  ha  embiado, 

Y  del  buen  Cempoala,  y  sus  amigos, 
A  que  sepa  el  auerse  ya  amistado, 
Por  huyr  de  andar  hechos  mendigos: 

Y  que  todos  en  vna  han  procurado, 
Como  los  mensageros  son  testigos, 
Verle,  y  seruirle,  que  sera  la  cosa 
Para  ellos  mas  alegre,  y  mas  gustosa. 


243 

Y  que  dándole  auiso  de  su  gusto, 
Luego  se  partirá  de  adonde  estaua, 
Con  todo  buen  intento,  como  es  justo, 
'En  negocio  que  tanto  desseaua: 

Y  que  sin  su  amistad  seria  injusto 
Proseguir  el  viage  que  lleuaua, 
Con  esto  los  Caciques  se  partieron, 
Con  otras  cosas  que  se  les  dixeron. 

Llego  a  Tzauctlan  Cortes,  pueblo  apazible, 

Y  alli  dexó  la  gente  muy  gozosa, 
Tratólos  bien  quanto  le  fue  possible 
Por  ser  muy  apazible,  y  no  escabrosa: 

Y  aunque  a  los  Indios  fue  caso  terrible, 
Cortes  que  en  sus  intentos  no  reposa 
Los  ídolos  quito  de  aquellos  templos 
Con  halagos,  con  maña,  y  con  exemplos. 

Vino  a  Yztacmichtlan  lugar  muy  fuerte, 
Con  vna  cerca  y  muro  a  nuestro  modo, 
Gente  loable,  y  de  muy  buena  suerte, 
Cortes  con  buena  traca,  estilo,  y  modo: 

Y  assegurados  ya  de  riesgo  y  muerte, 
Simio  con  gran  cuydado  el  pueblo  todo, 
Aqui  aguardo  Cortes  los  mensageros, 
Que  Tlaxcala  trato  con  tantos  fieros. 

Estando  todo  el  campo  alli  aloxadoj 
Cortes  apercibió  secretamente 
Dozientos  hombres,  numero  ajustado, 

Y  de  noche  partió  muy  diligente: 
Auia  aquella  tarde  columbrado 

Yn  pueblo,  al  parecer,  de  mucha  gente, 
Era  el  gran  Tzimpancinco  poderoso, 
De  imposiciones  libre,  y  caudaloso. 


¿44 

Marcho  con  seys  caíiallos  caminando, 
Para  dalles  estando  descuydados, 
Y  a  poco  espacio  que  se  fue  alexando, 
Quedaron  casi  todos  estancados: 
Con  vn  sudor  terrible  están  temblando, 
Aunque  en  caminos  llanos  y  escombrados» 
Quiso  Cortes  boluerse  haziendo  alto, 
En  harta  confusión  y  sobresalto. 

Poco  rato  passb  que  no  boluieron 
Los  cauallos  al  ser  que  antes  tenian, 
Con  esto  su  viage  prosiguieron, 
Que  marcado  el  lugar  muy  bien  tenían: 
Sobre  el  a  media  noche  se  pusieron, 

Y  aunque  desamparadole  le  auian, 
De  la  gente  que  en  el  se  asseguraua 
Con  gran  facilidad  se  le  allanaua. 

Supo  cosas  Cortes  marauillosas, 
Sossególos  con  muestras  regaladas, 
Dieronle  bastimentos,  y  otras  cosas, 
Que  eran  dellos  tenidas  y  estimadas: 
Eran  aldeas  solas  poderosas, 

Y  de  todos  en  mucho  reputadas, 
Boluiose  el  gran  Cortes  con  sus  soldados 
Muy  gustosos,  y  algunos  fatigados. 

Sabiendo  Motecuma  la  partida 
De  Cortes,  no  pudiendo  disuadirle, 
A  toda  su  comarca  hizo  aduertida 
Que  acudiesse  solicita  a  seruirle: 
Con  lo  mas  necessario  de  comida, 

Y  que  en  nada  procuren  impedirle, 
Porque  el  hará  como  ladrón  de  casn, 

Y  sacara  con  mano  agena  brasa. 


¿45 

Y  aunque  como  parece  auia  mostrado, 
Tanto  rigor  en  que  Cortes  se  fuesse, 
Auia  grandemente  procurado 
Verle  de  modo  que  el  no  lo  entendiesse: 

Y  assi  vn  Indio  muy  sabio  ha  despachado 
Para  que  trasuntado  le  traxesse 

En  la  imaginación,  donde  veria 
El  sugeto,  y  figura  que  tenia. 

Como  en  la  lisa  tabla  va  formando 
El  astuto  pintor  con  artificio 
Vn  rostro,  las  faciones  releuando, 
Dando  a  lo  natural  patente  indicio: 
De -aquesta  suerte  se  le  fue  pintando 
El  Bárbaro  industrioso  en  tal  oficio, 

Y  assi  le  ha  traslado  de  manera 

Que  entre  mil  hombres  bien  le  conociera. 

O  infelice  hado,  quan  de  priessa 
Mientras  tus  varios  fines,  y  mudancas, 
Pues  que  tras  la  bonanca  mas  espressa 
Nos  das  con  tus  precisas  assechancas: 
Quan  bien  cumples  avezes  tu  promessa, 
De  ser  vanas  al  fin  tus  confiancas, 
O  mal  seguro,  aleue,  miserable, 
Que  nunca  nadie  al  mal  te  vio  mudable. 

Por  que  caminos  tan  extraordinarios 
Sigues  la  miserable  compañía, 
Por  quan  incultas  vias,  y  contrarios 
Modos  le  vas  quitando  el  alegría: 
Ayudas  a  subir  los  aduersarios, 
Siruiendoles  de  norte,  escudo,  y  guia, 
Haziendo  que  tus  muestras  lisohgeras 
Estén  en  el  lugar  do  están  las  veras, 


246 

La  gente  Tlaxcaltcca  resabida, 
Aunque  fue  aquel  mensage  recebido, 
Mandó  ponerla  toda  apercebida, 

Y  que  el  campo  a  la  guerra  este  aduertido: 
Con  dos  Caciques  a  Cortes*  combida, 

Que  fueron  con  los  quatro  que  han  venido, 
Con  quien  embia  a  dezirle,  que  gustaua 
De  que  viniesse,  como  lo  trataua. 

Cien  mil  hombres  de  guerra  preuinieron 
Con  orden,  que  saliessen  al  camino, 
Porque  sin  duda,  siempre  se  temieron 
Del  Mexicano  sitio  su  vezino: 

Porque  los  principales  entendieron  

Que  era  la  traca,  el  orden,  y  camino  . 
Para  que  Motecuma  se  vengasse, 

Y  de  los  Españoles  se  ayudasse. 
Huuo  acuerdo  de  Iouenes  briosos, 

Que  luego  se  saliesen  al  camino 
A  impedirles  los  passos  peligrosos, 

Y  que  era  el  dilatarlo  desatino: 

Y  como  temerarios,  orgullosos, 
Siguen  su  voto,  y  luego  se  preuino 
El  cauteloso  engaño,  y  la  emboscada 
Por  orden  tan  sutil  y  delicada. 

Criaron  vn  caudillo  diligente, 
Que  relación  de  todo  les  truxesse 
Del  disignio,  y  el  numero  de  gente, 
Con  orden  que  en  el  punto  se  boluiesse: 
Preuienen  lo  Forcoso,  y  conueniente 
Después  de  visto  lo  que  mas  cumpliesse, 
Y  assi  dessean  ver  al  enemigo, 
Ciertos  en  la  venganca,  y  el  castigo. 


247 

Son  de  aquestos  las  armas  mas  vsadas, 
Como  de  valentissimos  soldados, 
Destos  las  guerras  son  exertidas, 

Y  en  el  bélico  oficio  reputados: 
Libres  de  imposiciones  señaladas, 
De  parias,  y  tributos  libertados, 
Essentos  del  imperio  Mexicano 
Con  la  defensa  de  su  diestra  mano. 

Las  armas  que  mas  vsan  son  lancones 
De  nauaja  enastados,  y  montantes, 
Dardos,  arcos,  y  flechas,  y  puneones, 
Mas  agudos  que  puntas  de  diamantes: 
Hondas,  varas  tostadas,  rodelones, 
Macanas,  y  trabucos  muy  pujantes, 

Y  vnas  pieles  curtidas  de  animales, 
Que  las  de  fina  pasta  no  son  tales. 

Estos  tenían  guerras  de  ordinario 
Con  todos  los  señores  Mexicanos, 
Solo  Mexixcaltzin  era  contrario, 
Que  todos  los  demás  estauan  llanos: 
Tenían  por  tesoro  y  relicario 
La  sal  que  defendían  a  Culhuanos, 
Que  era  la  ocasión  que  aquella  tierra 
Tuuiesse  con  Tlaxcala  tanta  guerra. 

Es  Tlaxcala  ciudad  muy  populosa 
Tiene  cinquenta  mil  y  mas  vezinos, 
Poco  dista  vna  sierra  poderosa 
De  muchos  animales  peregrinos: 
Es  la  prouincia  en  todo  caudalosa, 
Dan  libres  para  el  trato  los  caminos, 
Es  señorío  sin  rey,  y  gouernado 
Por  la  mayor  caliera  del  Senado, 


248 

Maxixcaltzin  entonces  gouernaua, 
Que  era  de  gran  valor,  y  suficiencia, 
Con  Motecuma  siempre  se  encontraua, 
Haziendole  terrible  resistencia: 
Este  fue  quien  aora  procuraua 
Con  poderío  y  mano  sin  clemencia 
Resistir  a  Cortes  el  poder  verle, 
Sin  querer  su  amistad,  ni  conocerle. 

Boluieron  de  los  quatro  mensageros 
Los  otros  que  Cortes  auia  embiado, 
Diligentes  corriendo  muy  ligeros, 
Que  casi  han  todo  el  campo  alborotado: 
Relatan  la  respuesta,  y  brauos  fieros 
Que  el  gran  Maxixcaltzin  les  auia  dado, 
Diziendoles,  que  luego  se  aperciban, 
Y  todos  con  las  armas  le  reciban. 

Tenia  el  gran  Cortes  su  campo  puesto 
En  unos  paredones  que  alli'estauan, 
Lugar  para  defensa  bien  dispuesto, 
Pero  no  al  poderío  que  aguardauan: 
Vieron  venir  al  otro  en  contrapuesto 
Por  vn  repecho,  adonde  se  mostrauan 
Con  la  mayor  braueza  y  bizarría 
Que  la  lengua  pintar  aqui  podría. 

Venia  por  capitán  en  delantera 
Xicotencatl  .Cacique  valeroso, 
Este  entre  todos  estimado  era 
Por  el  mas  atreuido,  y  belicoso: 
El  campo  de  diez  mil  soldados  era, 
Luzido  por  estremo,  y  muy  vistoso, 
Tanto  que  a  quien  batalla  no  esperara 
Por  vna  alegre  fiesta  lo  juzgara. 


249 

Era  vn  indio  arrogante,  belicoso, 
Cuerdo,  lenguaz,  astuto,  diligente, 
Cruel,  benigno,  manso,  riguroso, 
Reputado,  bien  quisto  entre  la  gente: 
Membrudo,  temerario,  y  animoso, 
Pronto,  astuto,  solicito,  valiente, 
Gran  seso,  reportado,  sabio  en  todo, 
Lindo  talle,  y  aspecto,  fuerte,  y  modo. 

Ya  la  díuina  esposa  comencaua 
A  matizar  las  nuues  de  colores, 
A  la  marchita  flor  se  restauraua 
En  su  ser  esparciendo  mil  olores: 
Ya  el  desseoso  campo  en  si  mostraua 
Con  el  dulce  regalo  mil  amores 
De  aquella  luz  alegre,  clara,  y  nueua, 
Quando  Xicotencatl  salió  a  la  prueua. 

Tocaron  luego  al  arma  con  vn  pito, 
Que  penetro  los  cielos  por  gran  rato, 
Y  dando  el  Capitán  vn  grande  grito 
En  tropel  se  arrojaron  al  rebato: 
Pareciónos  vn  numero  infinito 
Con  la  algacara  y  bozes,  que  es  su  trato, 
Sonando  las  bozinas  y  atambores 
Con  estraños  denuedos  y  rumores. 

Arrojaron  de  flechas  tanta  parte, 
Que  otra  cosa  no  pisa  nuestra  gente, 
Las  manos  les  hinchia  el  fiero  Marte, 
Que  ayrado  estaua  en  la  sazón  presente: 
Tremolan  sus  vanderas  y  estandarte, 
Tiran  dardos  que  ofenden  grandemente, 
Por  ser  gruessos,  agudos,  y  tostados, 
Y  de  furiosos  bracos  arrojados. 


*5° 
Cortes  salió  al  encuentro  embrauczido, 
Con  el  campo  de  suerte  gouernado, 
Que  nunca  acá  se  ha  visto  assi  regido, 
Por  ser  mas  necesario  alli  el  cuydado: 
Mostrauase  el  poder  engrandezido 
Por  Española  mano  administrado, 
Disparando  escopetas  bien  cargadas, 
De  salitrada  especie  alimentadas. 

Trauase  en  este  punto  la  batalla 
Con  corage  diabólico  sangriento, 
Prueuan  el  coselete,  y  fina  malla, 
Con  braco  fuerte,  y  con  furor  violento: 
Ninguno  de  rigor  libre  se  halla, 
Executando  su  furioso  intento, 
Iugando  de  rodela  y  de  la  espada, 
Contra  el  puñal,  y  maca  barreada. 
Quautli  Cacique  siero  y  valeroso 
Iugaua  de  vn  montante  tan  ligero, 
Que  era  su  braco  solo  poderoso 
A  rendir  y  vencer  vn  mundo  entero; 
Carauajal  se  le  ofreció  furioso, 
Que  era  valiente  y  brauo  cauallero, 
Y  vn  golpe  le  sacude  en  el  montante, 
Que  le  soltó  del  braco  en  vn  instante. 

Godoy,  luán  Pérez,  Leyua,  y  Matamata, 
Quiñones,  Xaramillo,  y  Valencuela, 
Estrada,  que  ninguno  se  le  yguala, 
Yuan  juntos,  y  hechos  vna  muela: 
Toparon  con  el  fiero  Quaunahuala, 
Que  solo  en  dar  heridas  se  desvela, 
Xuchitl,  Quetzatl,  Xihuitl,  se  les  oponen, 
Y  a  vencer,  o  a  la  muerte  se  disponen. 


251 

Mas  quiso  su  desdicha  y  varia  suerte, 
Que  durasse  tan  poco  su  osadía, 
Cupo  a  los  seys  de  quatro  aquella  suerte, 
Que  eran  hombres  de  grande  valentía: 
Los  Indios  padecieron  cruda  muerte, 
Con  muchos,  en  quien  esto  sucedía, 
Que  matando,  hiriendo,  y  derribando 
Yuan  los  nuestros  su  rigor  mostrando. 

Los  brauos  Pedro,  y  Iorge  de  Aluarado 
Yuan  casi  a  vna  vista  poco  trecho, 
Con  cien  hombres  valientes  por  vn  lado, 
Acometen  mostrando  ayrado  pecho: 
Muchos  han  muerto,  herido  y  derribado, 
Lleuando  quanto  encuentra  todo  a  hecho, 
Con  hechos  hazañosos,  que  en  memoria 
Se  pudiera  poner  en  la  gran  historia. 

Los  Indios  de  corage  ya  incitados, 
Arremetieron  fuertes  resistiendo, 
Dexan  muchos  heridos,  mal  parados, 
Con  que  se  fue  Aluarado  retrayendo: 
Bueluenlos  a  su  puesto  bien  forcados, 
Que  el  Indio  en  gran  tropel  los  va  siguiendo 
Luzon  quedo  en  vn  muslo  mal  herido, 
Del  brauo  Xicotenga  engrandezido. 

Qual  dos  contrarias  aguas  muy  furiosas, 
Que  con  rauda  corriente  prozelosa 
En  yéndose  a  juntar,  muy  poderosas 
Vence  a  la  flaca  la  que  es  mas  furiosa: 
Y  sus  grandes  corrientes  poderosas,   - 
Haze  boluer  la  débil  presurosa, 
Assi  bueluen  de  Barbaros  cercados 
Los  valientes  hermanos  Ajuarados. 


252 


Cortes  que  los  cauallos  gouernaua, 
Entraua  acá,  y  allí  ligeramente, 
Su  lanca  y  braua  espada  executaua 
En  aquel  Barbarismo  y  ciega  gente: 
Entre  todos  Cortes  se  señalaua, 
Mostrando  quan  sin  limite  es  valiente, 
Haziendo  cosas  tan  auentajadas, 
Que  merecen  estar  eternizadas. 

Diego  de  Ordaz,  Cárnica,  y  Escalante, 
Salzedo,  Villagomez,  y  Murguia, 
Pedro  de  Paz,  Zauzedo,  y  Villasante, 
Y  Rafael  de  Trexo,  que  los  guia: 
Estos  arremetieron  adelante 
Con  Ímpetu  y  estraña  valentía, 
Solos  a  todb  el  campó  resistieron, 
Con  que  los  Indios,  luego  reboluieron. 
León,  Mercado,  y  Leyua  les  siguian, 
Alonso  Ortiz,  Briones,  y  Ontiueros, 
luán  Pérez,  y  Meneses,  acudian, 
Valientes  hombres,  diestros,  y  guerreros: 
Najera,  y  Palma  apriessa  acometian, 
Mezquita,  que  este  fue  de  los  primeros, 
Aguilera,  luán  Diaz,  y  Quiñones, 
Todos  fuertes  y  celebres  varones. 

San  Vicente,  Alderete,  y  Castañeda, 
Rodrigo  Gómez,  Santacruz  el  brauo, 
Agúilar,  Villalobos,  y  Ojeda, 
Puerto  Carrero  de  virtudes  cabo: 
Pudieran  en  la  instable  y  alta  rueda 
De  la  fortuna  hincar  el  fuerte  clauo, 
Engrandezidos  por  sus  hechos  fieros 
Entre  los  mas  famosos  y  guerreros» 


253 

Lasso,  Montano,  Leyua,  Chauarria, 
Marmolejo,  Fonseca,  el  buen  Guisado, 
Cifontes,  y  Morantes,  y  Mexia, 
Cayzedo,  Martin  López,  y  Tirado: 
Briones,  y  Cabrera,  que  aquel  dia, 
Se  mostró  su  valor  tan  estimado, 
Haziendo  con  la  friega  de  su  espada 
Que  la  gente  se  fuesse  retirada. 

Crecía  aquel  combate  riguroso, 
Sin  mínima  perder  de  parte  alguna, 
Prouando  están  el  hado  prozeloso, 
Y  adonde  arroja  el  golpe  la  fortuna: 
A  vnos  se  mostraua  riguroso, 
A  otros  encumbraua  alia  en  la  Luna, 
Porque  fue  la  batalla  mas  reñida 
Que  se  ha  visto  jamas  en  esta  vida. 

Dioles  vn  aguazero  en  este  punto, 
Que  esto  solo  fue  parte  a  despartillos, 
Fuesse  a  Tlaxcala  el  campo  todo  junto, 
Que  nunca  pudo  nadie  diuidillos:. 
Dexaron  vn  gran  numero  difunto, 
Sin  ser  los  suyos  parte  a  resistiilos, 
Mil  y  seyscientos  cuerpos  se  quedaron, 
Que  los  nuestros,  señor,  alli  mataron. 

Los  amigos  hizieron  grandes  cosas 
En  nuestra  ayuda,  sin  faltar  en  nada, 
Cierto,  sacro  señor,  marauillosas, 
En  gente  de  razón  tan  desuiada: 
Al  fin  se  ha  de  hazer  prueua  en  todas  cosas 
Que  no  esta  la  fortuna  recatada 
En  repartir  sus  dones,  ni  esta  queda, 
Que  estos  también  tocaron  en  su  rueda. 
Per* — 22 


254 

Boluio  Cortes  a  recoger  su  gente, 

Y  el  campo  assienta  casi  donde  estaua, 
Que  quedo  fatigada  grandemente, 

Y  la  fiesta  y  calor  apriessa  entraua: 
A  todos  el  reposo  se  consiente, 

Y  a  los  necessitados  regalaua, 

Que  fue  inmenso  el  trabajo  de  este  dia, 
Que  también  la  vitoria  merecía. 

Aguarda  Maxixcatl  su  gente  amada, 
Pensando  que  gran  triunfo  le  trahia, 
Está  toda  Tlaxcala  alborotada, 
Hasta  ver  el  despojo  que  tenia: 
Supo  de  la  ruyna,  grangeada 
En  vez  de  la  vitoria  que  quería, 
Quedó  Maxixcaltzin  tan  ensañado, 
Que  ordeno  conuocar  todo  el  estado. 

Mando  que  cien  mil  Indios  les  saliessen 
A  darle  la  batalla  el  dia  siguiente, 

Y  al  gran  Cortes  alli  se  le  traxessen 
Como  era  necessario  y  conueniente: 
Porque  los  Españoles  entendiessen 
El  valor  de  su  tierra  y  de  su  gente, 

Y  al  dia  señalado  lo  difiere, 

Y  al  castigo,  y  vengaba,  se  profiere. 
Passaron  todo  el  dia  en  confusiones 

Los  nuestros  aloxados  donde  digo, 
Aguardando  las  nueuas  acasiones, 
Que  tantas  les  ofrece  el  enemigo: 
Tiene  aquel  Tlaxcaltecatl  mil  razones 
De  procurar  vengaba  con  castigo, 
Mas  Cortes  que  seguro  cierto  tiene¿ 
Todo  lo  ordena,  traca,  y  se  preuiene. 


255 

Estando  todo  el  campo  allí  aloxado, 
Llegaron  seys  Caciques  principales, 
Traen  de  Motecuma  vn  gran  recado, 

Y  vn  presente  de  cosas  essenciales: 
Dizen  que  esta  confuso  y  muy  penado, 
Temeroso  de  aquellos  naturales 

De  Tlaxcala,  porque  es  muy  atreuida, 
Traydora,  falsa  gente,  y  muy  fingida. 

Y  que  no  fie  dellos  cosa  alguna, 
Aunque  ofrezcan  seguro,  y  amistades, 

Y  que  le  jura  por  el  Sol,  y  Luna, 
Que  son  inumerables  sus  maldades: 

Y  que  no  tenga  desto  duda  alguna, 

Y  repare  las  mas  dificultades, 
Porque  los  comerán  los  naturales 
Como  manjares  dellos  celestiales. 

De  todas  estas  cosas  aduertia 
Motecuma  a  Cortes  con  artificio, 
Llegó  en  esta  sazón  vn  Indio  espía 
De  los  de  Cempoala  bien  propicio: 
A  dezir  como  descubierto  auia 
Cerca  de  alli  vna  gente  de  seruicio, 
Al  parecer  en  traje  disfracado, 

Y  estaua  desto  casi  assegurado. 
Llegaron  con  silencio  a  poco  rato 

Estos  cinquenta  indios  referidos, 
Muy  descuydados  en  su  modo  y  trato, 
Mostrándose  de  todo  diuertidos: 

Y  por  disimular  su  falso  trato, 
Vinieron  al  real  muy  preuenidos 
De  pan,  cerezas,  gallos,  y  gallinas, 
Con  otras  muchas  frutas  peregrinas. 


256 

Dieronlas  a  Cortes  muy  humillados, 

Y  el  campo  contemplaban  con  cuydado, 
Mirando  y  aduirtiendo  a  todos  lados, 
Fue  dellos  visto  todo,  demarcado: 
Hablauan  entre  si  dissimulados, 

Y  vn  Indio  amigo  se  llego  alterado, 
Diziendo  al  gran  Cortes,  que  reparasse 
La  encubierta,  y  engaño,  y  le  escusasse. 

Cortes  mando  prenderlos  al  momento, 

Y  que  tormento  luego  se  les  diesse, 
Ellos  turbados  todos  sin  aliento, 
Ni  que  mas  diligencia  se  hiziesse; 
Confessaron  el  falso  fundamento, 
Cortes  porque  en  exemplo  se  tuuiesse 
Ordeno  que  las  manos  les  cortassen, 

Y  con  esto  a  su  tierra  se  tornassen. 
Diziendoles  que  informen  del  castigo 

Que  allí  se  les  ha  dado  con  clemencia 

Y  que  lleuen  su  daño  por  testigo 
Del  atreuido  engaño  é  insolencia: 

Y  que  digan  muy  claro  al  enemigo 
Que  lo  mismo  hará  sin  resistencia 
Con  todos  los  demás  que  se  atreuieren, 

Y  que  lleguen  a  verlo  si  quisieren. 
Quedaron  admirados  de  este  hecho 

Los  Indios  que  de  México  vinieron, 
Viendo  aquel  brauo  y  arrogante  pecho 
Que  de  Cortes  y  de  otros  conocieron: 

Y  por  dexar  de  todo  satisfecho 

A  Motecuma  los  tres  dellos  fueron 
A  darle  la  respuesta  que  pedia, 

Y  como  en  verle  al  fin  se  resoluia. 


257 

En  este  medio,  estando  preuenidos 
A  qualquiera  sueesso  de  la  guerra, 
Vieron  venir  quinze  Indios  muy  luzidos, 
Quedando  a  las  espaldas  de  vna  sierra: 
Vn  gran  numero  dellos  escondidos, 

Y  publicando  a  bozes  guerra,  guerra, 
Con  ocasión  de  que  si  los  siguiessen 
En  la  emboscada  a  todos  los  metiessea 

Salió  Cortes  con  todos  los  cauallos 
A  seguir  a  los  quinze  que  gritauan, 
No  se  tardaron  mucho  en  alcancallos, 

Y  a  resistir  los  Indios  se  parauan: 
Fácilmente  pensaron  maniatallos, 

Mas  ellos  que  de  esfuerco  se  preciauan, 
Le  resistieron  tan  terriblemente, 
Que  hizieron  ziar  a  nuestra  gente. 

Porque  de  la  primera  arremetida 
Mataron  dos  cauallos,  sin  pensallo, 
Que  con  vna  macana  muy  fornida 
Vno  corto  el  pescueeo  al  vn  cauallo: 
El  otro  en  el  ijar  fue  la  herida, 
Que  no  pudo  ninguno  remediallo, 
Alli  todos  los  quinze  perecieron, 

Y  los  nuestros  al  campo  se  boluieron. 
Los  Indios  entendiendo  el  sentimiento 

Que  desto  el  gran  Cortes  auia  hecho, 
Le  embiaron  a  ofrecer  luego  al  momento, 
Paga  con  que  quedasse  satisfecho: 

Y  que  solo  ponian  el  intento 

En  defenderse,  por  el  gran  prouecho 
Que  de  hazer  lo  contrario  le  vendría 
A  Motecuma,  que  los  ofendía. 


258 

Y  assi  fuesse  muy  en  hora  buena 
A  México  sin  verlos,  .ni  aun  oyrlos, 

Y  que  gozasse  la  amistad  agena, 
Sin  la  qual  desseauan  admitirlos: 

Y  que  ellos  no  tenian  dello  pena, 
Pues  estauan  cansados  de  aduertirlos, 

Y  que  el  tiempo  sera  testigo  cierto 
De  lo  que  aora  esta  tan  encubierto. 

Vieron  aquella  noche  grandes  lumbres 
En  Tlaxcala  con  gritos,  y  armonía, 
De  los  actos  de  guerra  son  costumbres, 
Que  celebran  con  bozes  y  alegría: 
Víamos  claro  el  fuego  de  las  cumbres, 
Que  sin  quererlos  ver,  se  parecía, 

Y  en  esto  hasta  el  día  se  ocuparon, 

Y  las  armas  apriessa  arrebataron. 

La  mustia  Clice  estaua  ya  ofendida 
De  aquella  falsa  luz  que  la  estoruaua, 
Tetis  con  aquel  acto  de  alegría, 
Con  ensañados  ojos  la  miraua: 
Dello  la  alegre  diosa  se  rehia, 

Y  su  apazible  luz  al  mundo  daua, 
Quando  Cortes  sintió  que  ya  marchauan 
Los  que  tanto  su  muerte  desseauan. 

Venían  cien  mil  hombres  diuididos 
En  tres  partes  a  trechos,  y  distantes, 
De  treynta  en  treynta  mil  bien  esparzidos 
Soberuios,  atreuidos,  y  arrogantes, 
Vnos  tras  otros  vienen  repartidos, 
Muy  vfanos,  alegres,  y  pujantes, 
Modo  a  nosotros  harto  diferente, 
Tres  millas  de  la  vna  la  otra  gente. 


259 

Cortes  después  de  auerse  preuenido, 
Lo  primero  planto  la  artillería 
En  puesto  muy  capaz,  que  fue  escogido, 
El  mas  acomodado  que  alli  auia: 
Quiere  que  sea  con  ella  recebido, 
Porque  vea  de  nueuo  lo  que  auia, 
Sino  creyó  del  ya  passado  trance, 
Que  pudiera  gozar  del  mismo  lance. 

Salió  primero  el  con  los  cauallos, 
De  la  mitad  del  campo  acompañado, 
Muy  poco  se  aparto  para  sacallos 
Con  engaño  hasta  el  puesto  situado: 
El  Indio  quiso  luego  saludallos 
Con  el  rozio  dellos  mas  vsado, 
De  varas,  flechas,  dardos  y  trabucos, 

Y  hondas  de  las  grandes  de  Huexucos. 
Duro  su  roziada  media  hora, 

Sin  cessar  solo  vn  punto  ni  momento, 
Muy  gran  rato  a  los  nuestros  se  mejora 
Executando  bien  su  brauo  aliento: 
Desseosos  de  ver  aquella  hora 
De  ensangrentar  su  vengatiuo  intento, 
Mostrando  de  sus  bracos  fuercas  fieras, 
Con  el  rigor  de  manos  carnizeras. 

Embueluense  los  vnos  con  los  otros, 
Lo  mas  estrechamente  que  ser  puede, 
Haziendo  grande  riza  entre  nosotros, 
Mas  que  la  lengua  humana  dezir  puede: 
Cortes  los  trae,  y  guia  acá  a  nosotros, 
Hazia  la  artillería,  quanto  puede, 

Y  estando  casi  en  puesto  acomodado, 
Cortes  se  puso  en  ala  hazia  el  vn  lado. 


2Ó0 

La  infantería  procuro  apartarse, 
Demarcando  muy  bien  la  artillería, 
Comenco  en  este  punto  a  dispararse, 
Vomitando  la  carga  que  tenia: 
Los  demás  procuraron  acercarse 
Iugando  apriessa  la  arcabucería 
Fue  notable  ruyna  lo  tracado, 
Y  el  ardid  que  mas  bien  se  vio  empleado. 

Murieron  deste  lance  mil  contados, 
Del  campo  del  contrario  inaduertido, 
No  es  mucho  que  estuuiessen  descuydados, 
Pues  tal  rumor  jamas  auian  oydo: 
Todos  bueluen  apriessa  retirados 
Temiendo  grandemente  aquel  ruydo 
Fueron  a  consultar  lo  que  harían 
Con  todos  los  demás  que  atrás  venian. 
Los  nuestros  prosiguieron  el  alcance 
De  aquella  tropa  vil,  y  vil  canalla, 
Ellos  yuan  huyendo  a  todo  trance, 
No  osando  boluer  mas  a  la  batalla: 
No  quiere  nuestra  gente  dalle  alcance, 
Porque  con  paz  procura  conquistalla, 
Primero  que  las  manos  carnizeras^ 
Se  muestren,  como  pueden,  verdaderas. 
Boluieronse  a  Tlaxcala  todos  juntos, 
A  dar  a  Maxixcatl  cuenta  de  todo, 
Numerando  ios  muertos  y  difuntos, 
Con  tan  graue  rigor,  y  estraño  modo: 
Dizenle  que  si  todos  fueran  juntos, 
Sin  duda  se  asolara  el  campo  todo, 
Con  los  rayos  de  fuego  y  llama  viua, 
Que  todo  lo  consume  y  lo  derriba. 


*6l 

En  este  punto  vino  vna  Agorera 
De  gran  reputación,  industria,  y  fama, 
Sutil,  astuta,  y  diestra  hechizera, 
Que  entre  ellos  llaman  Tlantepuzylama: 
Dixo  a  Maxixcaltzin,  que  justo  fuera 
Que  pues  la  guerra  tanto  se  derrama, 
Se  huuiera  su  consejo  procurado, 
Pues  sabe  quanto  en  todo  es  acertado. 

Mazixcaltzin  le  dixo  muy  gozoso, 
Madre  tu  vengas  muy  en  hora  buena, 
A  tiempo,  que  me  hallas  disgustoso, 
Con  tan  justa  razón,  y  gran  pena: 
Ya  ves  del  hado,  el  golpe  riguroso, 
Causado  por  tan  corta  mano  agena, 
Dame  consejo  madre  regalada, 
Para  qne  veas  tu  patria  bien  vengada. 

La  vieja  le  responde,  hijo  amado 
Suspéndase  en  vn  solo  punto  todo, 
Hasta  que  seas  de  mi  bien  informado, 
Dándote  en  la  defensa  traca  y  modo: 
Tenemos  nuestro  Dios  muy  enojado, 
Dándole  poca  cuenta,  siendo  el  todo 
En  las  aduersidades  y  contentos, 
Pues  rige  cielo,  tierra,  y  elementos. 

Luego  se  fue,  dispuesta  y  preuenida 
De  catarle  los  senos  al  infierno, 
Tenia  su  despensa  proueyda 
De  quanto  encierra  y  tiene  el  lago  auerno: 
Mostróse  en  vna  cueua  tan  hundida 
En  la  tierra,  que  llega  hasta  lo  interno, 
Donde  oyrcys  señor  lo  que  alli  hizo 
Por  orden  del  demonio,  y  de  su  hechizo. 


•2Ó2 

Saco  de  Tzctlenegro  vn  gran  pedaco, 
Zaumerio  pestífero  y  penoso, 

Y  con  la  mano  del  siniestro  bra9o 
Lo  vnto  con  vn  azeyte  venenoso: 
Puso  en  las  brasas  vn  mediano  caco, 

Y  en  el  lo  echo,  quedando  tan  humoso, 
Que  a  los  mismos  demonios  enfadara, 
Si  aquel  olor  en  el  infierno  entrara. 

Saco  con  ceremonia  muy  notable 
Vna  vrna  de  vidrio  trasparente, 
Vaporando  vn  olor  muy  detestable, 
A  aquel  acto  nefando  conueniente: 
La  buena  vieja  con  semblante  afable, 
De  todo  se  despoja  incontinente, 

Y  quedándose  encueros  se  humillaua, 
Temblando,  y  el  cabello  cnerizaua. 

Auia  dentro  sangre  de  harpía 
Del  Iaculo,  escorpión,  todo  mezclado, . 
La  ponzoña  del  Áspid  quando  cria, 
La  hiél  del  Emorroys  estando  ayrado: 
Sapos,  que  quando  llueue  el  agua  cria, 

Y  saliua  de  hombre  enechizado, 
Ojos  de  aues  nocturnas  preparados, 
Buos,  linces,  murciélagos  alados. 

Lechuzas,  cocodrillos,  y  panteras, 
Pelos  de  mico  hembra  mal  parida, 
Menudillos  de  auras,  y  aues  fieras, 
Que  tienen  por  manjar  carne  podrida: 
Los  sesos  de  la  Ceps,  y  hermigas  fieras, 
Sangre  de  niña  tierna  corrompida, 
Del  Roco,  y  Equineis,  y  de  Bestiglos, 
Temidas  tanto  en  los  passados  siglos. 


263 

Hiél  de  Salamanquesa,  y  de  Corneja, 
Espumarajos  de  hombre  regañado, 
Hombligo  de  muger  braua,  y  bermeja, 
Congelo  concebido  en  mal  preñado: 
Madre  sacada  seca  y  muy  añeja, 
Sebo,  y  manto  de  niño  preparado, 
Dientes  de  tiburón,  y  de  lagarto, 
Pares  cogidas  luego  de  vn  mal  parto. 

Azeyte  de  Armadillos,  y  Ballena, 
De  alacranes,  y  arañas  poncoñosas, 
Los  intestinos  de  la  Anfesiuena, 

Y  del  beleño  las  marchitas  rosas: 
Cogidas  en  los  riscos,  no  en  la  arena, 
Sino  en  las  partes  suzias,  y  espinosas, 
Entrañas  de  muger  rezien  casada, 
Zelosa,  entrada  en  dias,  y  holgada. 

Las  vñas  de  hombre  zurdo,  ó  otra  cosa 
Qualquiera  que  alli  tenga  del  tomada, 
Baho  y  aliento  de  donzella  hermosa,  ■ 
Que  está  oprimida,  oculta,  y  encerrada: 
Los  huesso3  del  Cerastas  poncoñosa, 
Menstruo  de  muger  baxa  muy  vsada, 
El  vello  de  la  gorda,  y  el  mas  gruesso 

Y  de  la  flaca,  el  mas  pegado  al  huesso. 
Hortigas,  y  el  caquiztli,  yema  mala, 

Quauhnenepil,  y  otras  poncoñosas, 
Que  ay  muy  de  ordinario  alli  en  Tlaxcala, 
Que  para  curar  son  menesterosas: 
Granos  de  elecho,  que  su  tuerca  yguala 
A  las  que  aqui  hemos  dicho  rigurosas, 
Piciete  preparado,  y  el  Tabaco, 
Que  el  cumo,  y  el  olor  es  tan  bellaco. 


264 

Zauida,  valeriana  preparada, 
Con  el  cumo  de  ruda,  y  de  retama, 
Los  dientes  de  la  Scitola  ensañada, 

Y  la  hiél  de  venado  que  anda  en  brama: 
Lengua  de  sierpe  muy  rezien  cortada, 

Y  la  sangre  que  della  se  derrama, 
Caspa  de  moca  flaca,  y  verdinegra, 
Lagrimas  de  muger  que  tiene  suegra. 

De  todo  estaua  hecho  vna  mistura 
Con  vléaxi,  y  azeyte  de  higuerilla, 

Y  cosas  que  por  ser  contra  natura 
Dexo,  y  por  no  causaros  marauilla: 
El  peyote,  señor,  tomar  procura, 

Que  es  cosa  que  no  ay  acá  en  Castilla, 
Que  beuido,  se  sabe  por  mal  modo 
Quanto  quieren  saber  del  mundo  todo. 

Sacb  vn  vaso  pequeño,  donde  auia 
Sangre  de  vn  niño  muerto  por  su  mano, 
Con  la  de  vna  donzella,  el  mismo  dia, 
Criados  solo  para  el  caso  insano: 

Y  de  vna  vieja  sabia,  que  tenia 
Casa  de  vicio  para  el  trato  humano, 
Poncoña  de  culebra  alimentada 
Con  sacrificio  de  la  ley  maluada. 

Y  auiendo  grandes  ceremonias  hecho, 
Tomo  vn  hisopo  bien  exorcizado, 

Y  mirando  primero  hazia  el  techo, 
A  roziarle  todo  ha  comenzado: 

Lo  mismo  en  todo  el  aposento  ha  hecho, 
Auiendose  tres  veces  humillado, 
Vngiose  luego  con  aquel  vnguente, 
Para  aquel  acto  horrendo  conueniente. 


265 
Saco  tres  candelillas  muy  delgadas, 

Y  estandolas  muy  passo  conjurando 
En  tierra  las  rodillas  humilladas, 
Con  el  baho  las  fue  viuificando: 
Echaua  del  ardientes  llamaradas, 

Con  que  las  encendió,  y  quedo  temblando, 
Afligida,  cansada,  y  denegrida, 
Que  huuiera  de  perder  allí  la  vida. 

Luego  tomb  el  peyote  muy  molido, 
Desatado  en  vna  agua  delicada, 
De  confecciones  de  aguas  de  oluido, 

Y  del  Leteo  estigie  emponcoñada: 
Beuiole,  y  al  passar  le  dio  vn  gemido, 

Y  vna  terrible  y  rezia  dentellada, 

Y  aleando  el  dedo  con  el  braco  todo, 
Hizo  conuocaciones  deste  modo. 

O  tu  Pluton,  rector  del  baxo  infierno, 
Señor  de  los  sulfúreos  fuegos  viuos, 
Del  litigioso  caos  y  lago  auerno, 
Tesifone,  Mequera,  Aleto,  esquiuos: 
Coscito,  Estigie,  y  Dite  sempiterno, 
Mas  fuertes  que  los  fieros  Etneos  viuos, 
Mostrad  lrdras,  Arpias,  furia  insana, 

Y  tu  Demogorgon  ira  inhumana. 
Salid  furias  de  la  infernal  morada 

Vuestra  iniqua  fuerca  executando, 
Ecate  fiera,  horrenda,  mal  tallada, 
Viejo  Carón,  que  estas  de  mi  temblando: 
Gorgoneas  potestades,  fea  mostrada 
Vuestra  furia,  venid  aqui  bolando, 

Y  si  os  tardays,  al  punto  echare  luego 
Sin  mirar  el  erebo  incendio  y  fuego. 

Per.— 23 


266 

Obedezed  mi  mando  establezido, 
Haziendo  aqui  patente  en  vn  momento 
Quanto  en  el  mundo  todo  ha  sucedido, 

Y  en  la  esfera  del  alto  firmamento: 
Mostradme  aqui  muy  claro  y  conocido 
Lo  por  venir,  passado,  y  el  intento 
Desta  gente  de  España,  y  su  venida, 
Para  que  sea  patente  y  entendida. 

Luego  en  el  propio  instante  parecieron 
Cien  mil  legiones  del  abismo  horrendo, 
Todos  a  vna  allí  le  prometieron 
La  obediencia  de  aquel  mando  estupendo: 
La  tierra  por  vn  rato  estremecieron, 
Con  la  armonía,  orgullo,  y  gran  estruendo, 
Tomo  vna  candelilla,  y  estacada 
Se  estuuo  los  pies  juntos  muy  callada. 

Mostráronle  muy  claro  y  euidente, 
El  mar,  la  tierra,  y  quanto  cubre  el  cielo, 
Vio  Ja  gran  Roma,  y  silla  tan  potente, 

Y  aquel  sacro  Pontifice  del  cielo: 
Es  Vicario  de  vn  Dios  omnipotente, 

Que  es  aquel  que  gouierna  acá  en  el  suelo, 
Por  el  Señor  de  todo  lo  criado, 
Sin  tener  caso  alguno  reseruado. 

Vio  a  Italia,  y  a  Flandes  y  Alemana, 
Constantinopla,  y  toda  la  Turquía, 
Todos  los  Reynos  de  la  grande  España, 
3T  el  sacro  Emperador  que  los  regia: 
No  quedb  alli  nación  la  mas  estraña, 
Desde  Ierusalen,  Assia,  y  Vngria, 
Que  no  la  vio  patente,  y  sus  estados. 
Mitras,  Capelos,  y  otros  potentados. 


267 

Vio  el  ancho  mar  por  hombres  tan  sulcado, 
Las  islas,  puertos,  calas,  y  baxios, 
Vio  el  continuo  tributo  tan  vsado, 
Que  le  ofrecen  los  caudalosos  ríos: 
Vio  a  Cuba  de  Españoles  conquistado, 
Destituydo  de  sus  señoríos, 
Vio  a  Tabasco,  y  la  ruyna  de  su  gente, 
Sugeta  al  sacro  Emperador  potente. 

Vio  que  estaua  dispuesto  y  ordenado 
Que  México  también  se  sugetasse, 

Y  Tlaxcala  su  pueblo  tan  amado, 
A  quien  de  sus  miserias  la  librasse: 

Y  el  sacrificio  horrendo  tan  maluado, 
Sin  que  quede  memoria  se  quitasse, 
Alerta  está  la  vieja  y  muy  atenta, 
Teniendo  en  todo  gran  cuydado  y  cuenta. 

Vio  sugeta  su  patria  libertada, 
A  vna  ley,  que  la  dexb  suspensa, 
Desto  quedó  afligida,  y  admirada, 
Recibiendo  en  alma  pena  intensa: 
La  vela  estaua  ya  casi  acabada, 
Quando  le  muestra  la  legión  inmensa 
El  infierno,  y  las  cosas  que  alli  auia, 
Que  tan  graues  tormentos  ofrecía. 

Vio  alli  la  gente  de  Tabasco  muerta,     - 

Y  la  suya,  que  alli  murió  en  la  guerra, 
Su  pena  de  esperanca  tan  incierta, 
Con  que  la  puerta  a  los  placeres  cierra: 
Vio  por  cosa  euidente,  clara,  y  cierta, 
La  sugecion  de  toda  aquella  tierra, 

Y  en  este  punto  se  quedo  adormida, 
Yéndose  aquella  gente  aborrecida. 


263 

Luego  que  despertó,  quedó  cansada, 
Lacia,  encogida,  flaca,  y  amarilla, 
Absorta,  sin  aliento  y  muy  turbada, 
Que  no  oculta  la  triste  su  manzilla: 
Fuesse  con  la  melena  enerizada, 
Con  su  aflicción  y  graue  marauilla, 
Ante  Maxixcaltzin,  que  la  aguardaua, 

Y  lamentando  assi  le  saludaua. 

Que  hazes,  di  Señor  desuenturado, 
Llora  la  plaga  que  nos  ha  venido, 
Tu,  y  todo  este  Reyno  libertado, 
Sera  del  Español  presto  regido: 
La  fortuna,  y  la  suerte  lo  ha  ordenado, 
Sin  poder  ser  de  nadie  defendido, 
En  esto  no  ay  duda,  que  yo  lo  digo, 
Como  quien  es  de  vista  buen  testigo. 

Refirióle  lo  visto  por  extenso, 
Sin  oluidarse  en  cosa,  ni  dexalla, 

Y  pues  señor  lo  quiere  el  hado  inmenso 
No  pretendas  salir  mas  a  batalla: 
Antes  sera  mas  sano,  según  pienso, 
Que  en  amistad  procures  comutalla, 

Y  al  Español  lo  admitas,  y  lo  llames, 
Lo  estimes,  y  recibas,  quieras,  y  ames. 

Luego  en  vn  punto  congrego  su  estado, 

Y  en  voluntad  de  todos  consentida, 
Embio  dos  Caciques  del  Senado 

A  Cortes  con  la  paz  ya  recebida: 
Ofreciendo  por  todo  el  potentado 
Que  con  buenas  entrañas  le  combida, 
Estimando  en  lo  justo  su  persona, 

Y  a  Carlos  seruiran  y  a  su  corona. 


269 

Muchos  historiaderes  han  vsado 
Mezclar  con  la  verdad  de  su  escritura 
Varias  ficciones,  y  han  considerado 
Bien,  pues  sirue  de  adorno  a  la  pintura: 
Pero  yo  solamente  he  procurado 
Contaros  la*verdad  desnuda,  y  pura, 

Y  digo,  que  estos  son  tan  agoreros, 
Que  los  rigen  y  mandan  hechizeros. 

Y  es  de  manera,  que  oy  no  ay  en  el  mundo 
Adonde  se  vse  mas  la  hechizeria, 

Y  algún  Indio  en  el  arte,  sin  segundo, 
Que  habla  con  el  diablo  noche  y  dia: 
Esto  es  verdad,  y  como  en  ella  fundo 
La  historia  deste  libro,  no  querria 

Que  se  entendiesse  que  es  ficción  o  quento, 
Pues  no  dezir  mentira  fue  mi  intento. 

Luego  fueron  señor  los  señalados 
Acompañados  de  luzida  gente, 
Muy  gallardos  y  bien  atauiados, 
Como  sagaz,  compuesta,  y  tan  prudente:  ■ 
Descubren  a  las  nuestros,  que  aloxados 
Estauan  ya  en  lugar  mas  suficiente, 
Como  vereys  señor  engrandezido, 
Que  quiere  el  nueuo  canto  atento  oydo. 


FIN  DEL  CANTO  NONO. 


QUE  TRATA  LA  ENTRADA  DE  TLAXCALA,  Y  LAS  PAZES  QUE  SE  ABSEN- 
TARON POR  CONSEJO  DE  TLANTEPUZYLAMA,  QUE  TOMÓ 
EL  PEYOTE,  Y  LA  ENTRADA,  Y  GUERRA  DB 
CHOLULA,  Y  VIA  DE  MÉXICO. 


Nunca  deue  negarse  grata  audiencia 
Al  enemigo  que  es  mas  sospechoso, 

Y  haze  a*lli  mas  clara  la  euidencia 
Mostrar  atento  oydo  a  vn  cauiloso: 
Siempre  nos  ha  mostrado  la  experiencia, 
Quanto  daña  vn  semblante  riguroso, 

Y  quanto  es  prouechoso,  como  digo, 
Recebir  con  cautela  al  enemigo. 

De  allí  se  infiere  al  fin  en  las  señales, 
En  el  semblante  y  muestras  aparentes, 
El  blanco,  a  do  endereca  el  daño  o  males, 
De  lo  interior  aun  en  los  mas  prudentes: 

Y  aunque  las  muestras  desto  no  sean  tales 
Qual  el  caso  las  pide  conuenientes, 

-Despierta,  anima,  incita,  y  aun  preuiene 
Lo  que  en  lo  mas  difícil  mas  conuiene. 


Estaua  el  gran  Cortes  bien  preuenido 
Al  sucesso  de  la  fortuna,  y  hado, 
Quando  por  vn  repecho  assomar  vido 
Vn  pequeño  esquadron  bien  ordenado: 
Su  gente  en  vn  instante  ha  apercebido, 
Que  todo  estaua  puesto  y  alistado, 
Los  cauallos  tenían  ensillados 
Paciendo  yerua  entre  los  verdes  prados 

Trahian  por  delante  vna  vandera 
Blanca,  y  azul,  por  imitar  la  nuestra, 
Para  señal  de  paz,  clara,  y  sinzera, 
Tremolándola  siempre  hazia  la  diestra: 
De  mucha  gente  acompañada  era, 
Haziendo  de  alegrias  clara  muestra, 
Eran  Hueypili,  y  Xicoienca  el  fuerte, 
Celebres  en  estado,  honor,  y  fuerte. 

Venian  por  estremo  atauiados 
De  galas,  inuenciones,  y  braueza, 
Están  todos  mirando,  y  admirados 
Del  modo,  la  osadia,  y  la  grandeza: 
Aguardándolos  los  nuestros  reportados, 
Para  ver  en  que  para  su  fiereza, 
Llegóse  en  esto  vn  Indio  de  los  nuestros 
Diziendo,  aquellos  son  amigos  vuestros. 

Vandera  es  de  amistad,  según  su  vsanca, 
De  paz  vienen  señor  yo  lo  sospecho, 
No  tratan  de  rigor  de  aguda  lanca, 
No  muestran  contra  ti  soberuio  el  pecho: 
Cortes  las  armas  en  el  punto  lanca, 
Y  quedando  seguro  y  satisfecho, 
Se  entrb  dentro  en  su  tienda,  por  mostrarles 
Su  intención,  y  mejor  poder  hablarles. 


272 

Llegaron  los  Caciques  valerosos, 
Haziendo  humillación  ambos  muy  baxa, 
Sonando  en  aquel  punto  mil  gustosos 
Acordes  instrumentos,  y  sonaxa: 
Muestranse  muy  alegres,  y  amorosos, 
Sin  referir  en  cosa  la  baraxa 
De  aquel  passado  y  áspero  rencuentro, 
Entrándose  en  la  tienda  entrambos  dentro. 

Cortes  los  abraco,  y  mando  sentarlos, 
Dándoles  de  amistad  muy  claro  indicio, 
Procuro  grandemente  de  alentarlos, 
Dando  muestras  de  serles  muy  propicio: 

Y  de  quererlos  siempre  y  estimarlos, 
Ellos  ambos  comiencan  el  oficio 
De  embaxadores  ciertos  y  legales, 
Diziendo  al  gran  Cortes  palabras  tales. 

Maxixcatl,  y  el  Senado  valeroso, 
Me  embia  ante  ti  con  gran  contento, 

Y  dize  que  del  trance  riguroso 
No  fue  la  culpa  el,  ni  fundamento: 

Que  el  vulgo  incauto,  a  vezes  tan  dañoso, 
Incitado  del  malicioso  intento, 
Le  persuadió  que  no  te  recibiesse, 
Ni  tu  gente  en  su  tierra  el  pie  pusiesse. 
Y  que  pues  tu  assentauas  amistades, 
Con  Moteeuma  Rey  tan  poderoso, 
Que  en  esto  auia  mil  dificultades, 
Por  ser  tan  vengatiuo,  y  riguroso: 

Y  crecerían  las  enemistades, 

El  daño  de  su  pueblo,  a  el  tan  odioso, 

Y  que  esta  fue  ocasión  de  lo  passado, 
De  que  pide  perdón,  a  ti  humillado. 


273 

Y  que  veyas  seguramente  luego, 
Donde  veras  do  llega  su  desseo, 

Y  que  si  no  admitiesses  este  ruego, 
Sera  pagarle  mal  tan  buen  trofeo: 
Cortes  les  respondió,  Hijos  no  niego 
La  causa  referida,  pues  ya  veo 

La  llana  voluntad  que  se  me  ofrece, 
Estimándola  en  todo,  qual  merece. 

Y  assi  Caciques  yd  en  hora  buena, 

Y  dezi  a  Maxixcatl,  que  yo  yre  al  punto, 
A  gozar  de  la  paz,  y  amistad  buena, 

Que  me  ha  ofrecido  a  mi,  y  al  campo  junto: 

Y  que  mi  voluutad  hallara  llena 

De  amor,  y  de  amistad  todo  conjunto, 

Y  la  paz  queda  cierta  y  assentada, 
Recebida  de  entrambos,  y  jurada. 

Luego  se  despidieron  al  momento, 
Auiendoles  Cortes  mil  cosas  dado, 
Fueron  bolando  casi  por  el  viento, 

Y  alegres  en  Tlaxcala  se  han  entrado: 
Do  estaua  el  congregado  ayuntamiento 
De  Maxixcatl,  y  todo  su  Senado, 
Dieron  razón  de  su  mensageria, 

Y  assentaron  la  paz  con  alegría. 
Gustosos  y  contentos  de  lo  hecho, 

Ordenaron  mil  fiestas  e  inuenciones, 
Con  que  a  Cortes  dexar  mas  satisfecho, 
Como  era  justo  en  tales  ocasiones: 
Tratan  de  que  se  alegre  aquel  gran  pecho, 
Con  mitotes,  y  juegos,  y  canciones, 
Preuiniendo  los  pueblos  comarcanos, 
Principales,  y  rústicos  villanos. 


274 

Entró  Cortes  el  consiguiente  dia 
Con  el  campo,  y  su  gente  bien  compuesta, 
Por  vna  loma  abaxo,  donde  auia 
Grandes  arcos,  y  música  en  la  cuesta: 
Sonaua  de  instrumentos  la  armonía 
De  la  agradable  y  regalada  fiesta, 
Bayles,  dancas,  de  niños,  y  mugeres, 
Matachines  vsados  en  plazeres. 

Hombres  en  animales  conuertidos, 
De  pieles  sutilmente  cobijadas, 
Aues  tan  viuas  como  en  propios  nidos, 
Micos,  graciosamenfe  remedados: 
Perros,  lobos,  al  viuo  los  aullidos, 
Águilas,  sierpes,  tigres,  y  venados, 
Tan  industriosamente  trasladado, 
Que  excede  al  natural  lo  dibuxado. 

Esta  Tlaxcala  en  baxo,  entre  vnas  cuestas, 
De  ricos  edificiosos  abundosa, 
Las  casas  por  niuel  todas  compuestas, 

Y  vna  esparzida  placa  y  anchurosa: 
Contiene  algunas  torres  entrepuestas, 
De  chapiteles,  que  es  gustosa  cosa, 

Tres  templos  de  holocaustos  de  sus  vicios, 
Donde  obseruan,  y  hazen  sacrificios. 

Baña  la  fértil  tierra  vn  gran  rio, 
Que  en  Antlancatepec  principio  tiene, 
Tributa  con  pujanca  y  poderío 
De  sus  aguas  las  miesses  que  contiene: 
Corre  con  impetuoso  y  fuerte  brio, 
Hazia  el  gran  Zacatula,  y  allí  tiene 
Dos  salidas  al  mar  del  Sur,  donde  entra, 

Y  en  sus  riberas  con  furor  se  encuentra* 


Esta  la  gran  Tlaxcala  diuidida 
En  quatro  partes  todas  repartidas, 
Ocotelulco  es  vna  la  sabida, 
La  otra  es,  Quiahuiztlan  muy  bien  seruidas: 
Tepeticpacyticatlan  luzida 

Y  estas  son  las  cabe9as  conocidas, 
Gouiernan  Maxixcatl,  y  Xicotencatl, 
Tlechuexolotl,  y  el  brauo  ChichimecatL 

Salió  Maxixcaltzin  acompañado 
De  todos  los  Caciques,  y  señores, 
A  las  postreras  casas  ha  llegado 
De  los  mas  ciudadanos  moradores: 
Vestido  muy  galán,  bien  adornado, 
Manta  blanca  y  azul,  y  otros  colores, 
Vna  Tiara,  y  grandes  oregeras 
De  sutil  oro,  y  ricas  narigueras. 

Cactles  de  metal  rubio  tan  tenido, 
Camiseta  de  red  muy  bien  labrada, 
Vn  bracalete  al  diestro  lado  asido, 
De  plumas  en  esmeraldas  engastada: 
Trae  ricos  ornatos,  y  vestido, 
Con  la  inuencion  entre  ellos  mas  vsada, 
Los  otros  tres  señores  van  delante, 
Con  adornos  al  otro  semejante. 

Llego  Maxixcaltzin  muy  humillado, 
Hacia  Cortes,  que  a  pie  también  venia, 
Vn  coselete  rico  bien  labrado 
El  brauo  Capitán  puesto  trahia, 
Ambos  con  grande  amor  se  han  abracado, 

Y  muy  sobrada  y  justa  cortesía, 

Y  a  los  demás  les  habla  y  acaricia, 

Con  muestra  conueniente  y  muy  propicia. 


276 

Todos  los  Capitanes  valerosos, 
Hablan  a  los  Caciques  mas  tenidos, 
Abra9aronse  todos  muy  gozosos, 
Yuan  juntos  al  pueblo  entretexidos: 
Cortes  dixo,  Caciques  valerosos, 
Que  a  regalarme  solo  soys  venidos, 
Sabed  de  mi  jornada  el  fundamento, 
Mi  embaxada,  demanda,  y  sano  intento. 

Carlos  Emperador  engrandezido, 
Vn  Monarcha  señor  de  todo  el  mundo, 
A  donde  nace  el  Sol  tan  conocido 

Y  en  todo  lo  que  cubre  sin  segundo: 
En  su  nombre  Real  hemos  venido, 
Passando  el  lago  y  fiero  mar  profundo, 
A  enseñaros  la  Fe  de  Christo  eterno, 

Y  a  sugetaros  a  su  gran  gouierno. 

Y  assi  ante  todas  cosas,  lo  primero 
Aueys  de  someterle  la  obediencia, 

Y  recebir  de  Christo  verdadero 
La  Fé  diuina  de  su  omnipotencia: 
Maxixcaltzin  responde,  Assi  lo  quiero, 
Que  sea  fe  de  justicia,  ó  de  clemencia, 
La  aceto  en  nombre  de  todo  el  Senado, 

Y  a  Carlos  se  sugeta,  y  da  el  estado. 
Tomo  vn  testimonio  con  testigos, 

Cortes  que  no  era  nada  inaduertido, 
Luego  fueron  marchando  los  amigos, 
Creciendo  de  las  fiestas  el  ruydo: 
El  cielo,  el  ayre,  y  aues  son  testigos 
Del  contento  que  todos  han  tenido, 
Viendo  aquella  ciudad  tan  poderosa, 
Primera  possession  dulce,  y  gustosa. 


377 

Llegaron  a  las  casas  principales 
Morada  de  Maxixcatl  poderoso, 
Huuo  cosas  de  ver  al  gusto  yguales, 
De  ornato  de  aquel  pueblo  generoso: 
Voyme  ligero  tras  las  essenciales, 
Que  no  estoy  nada  amigo  de  reposo, 

Y  no  quiero  ocupar  la  tosca  pluma 
En  cosas  que  quisiera  se  presuma. 

No  lleua  el  ornamento  de  inuenciones, 
De  Ninfas  Cabalinas,  ni  Parnaso, 
De  Náyades,  Planetas,  ni  Triones, 
Que  yo  tengo  por  dar  el  primer  passo; 
No  se  quien  son  los  fuertes  Mirmidones, 
Ni  aun  el  Peloponeso,  ni  el  Ocaso, 
Porque  me  han  dicho  cierto,  que  es  lo  fino, 
El  dezir  pan  por  pan,  vino  por  vino. 

Hospedo  alli  a  Cortes  Maxixcatl  luego, 

Y  repartió  los  hombres  estimados, 

Y  no  fue  menester  hazerles  ruego, 
Que  son  de  todos,  todos  desseados: 
Todo  lo  acomodo  con  gran  sosiego, 
Dándoles  mil  manjares  regalados, 
Hueipile  aposento  a  los  hermanos 
Aluarados  con  hechos  mas  que  humanos. 

Tenia  vna  hija  vnica  heredera, 
Mas  bella  que  la  luz  del  claro  dia, 
Andaua  alli  siruiendo  de  manera, 
Que  obligaua  a  seruirla  a  quien  la  via: 
Tras  ella  se  salió,  que  no  deuiera, 
El  gran  Iorge  en  el  punto  que  la  via, 
Auiendo  atrauessado  el  niño  ciego 
El  alma,  echando  en  ella  el  dulce  fuego. 
Per. — 24 


278 

Pidióle  al  gran  Hueipili  se  la  diesse, 

Y  el  tenerla  a  su  cargo  le  promete, 

Sin  que  ofensa  ni  agrauio  se  le  hiziesse, 

Y  darle  estado,  como  le  compete: 

El  aunque  resistió,  por  que  no  viesse 
Negarle  su  amistad,  se  la  promete, 
Diosela,  y  le  mando  que  se  ocupasse 
En  seruirle,  y  por  dueño  le  tomasse. 

Muchas  vezes  se  vee  que  de  los  males 
Mil  bienes  nos  redundan,  no  entendidos, 
Quien  pensara  que  con  principios  tales, 
Fueran  tan  grandes  males  preuenidos: 
O  secretos  de  bienes  celestiales 
Como  de  nadie  soys  comprehendidos, 
Amistanse  Aluarado  y  su  Chitluella, 
Que  este  nombre  tenia  la  donzella. 

Vamonos  a  Cortes,  que  está  gozando 
De  mil  regalos  dulces,  y  gustosos, 
Al  buen  Maxixcaltzin  esta  informando 
De  casos  arduos,  y  dificultosos: 
Todos  los  que  propuso,  fue  acetando, 
Aunque  al  principio  fueron  escabrosos, 
Por  no  quitar  del  todo  aquellas  leyes, 
Que  obseruauan  los  suyos,  y  sus  greyes. 

Prometió  de  euitar  los  sacrificios, 

Y  quitar  de  los  Ídolos  los  bultos, 
Porque  cessassen  tantos  maleficios, 
Sacándolos  de  donde  están  ocultos: 
Promete  de  quitar  todos  los  vicios, 
Siruiendo  a  Dios  en  sus  diuinos  cultos, 
Poniéndolo  en  efeto  los  quitaron, 

Y  alli  sacras  efigies  estamparon. 


279 

Tara  el  siguiente  dia  preuinieron, 
Hazer  la  fiesta  del  mitote  vsado, 
Ventanas,  y  tablados  se  hizieron, 
Después  de  auer  a  todos  combidado: 
Vn  gruesso  palo  altissimo  pusieron, 
En  medio  de  la  pla9a  bien  fixado, 
En  el  remate  del  en  quadro  estaua 
Quatro  Indios  asidos,  que  bolauan. 

Era  fiesta  graciosa,  y  estimada, 
Aunque  sin  duda  mucho  peligrosa, 
Dando  los  que  bolauan  algarada, 
Que  era  verlos  venir  estraña  cosa: 
Estaua  vna  maroma  bolteada, 

Y  vn  torno  destorciendo,  rara  cosa, 

Y  assi  yenian  al  suelo,  y  encaxados 
En  quatro  cordelillos  bien  delgados. 

Hizose  vn  juego,  que  es  alli  estimado, 
Que  llaman  el  del  palo,  harto  mañoso, 
Ponese  vno  de  espaldas  recostado 

Y  a  vn  son  de  tamboril  marauiiloso: 
Vn  bastón  de  madera  muy  pesado 
De  dos  varas  y  media,  con  reposo 
Le  juega  con  las  plantas,  de  manera, 
Como  si  en  diestras  manos  paja  fuera. 

Salió  al  mitote  infinidad  de  gente, 
De  cien  mil  inuenciones  adornados, 

Y  al  son  de  vn  tepoñaztee  su  suficiente, 
Cantan  los  graues  casos  ya  passados: 
Motes  compuestos  muy  graciosamente, 
De  amores,  con  acentos  regalados: 
Pieles  cubiertas  de  cien  mil  maneras, 
De  lobés,  aues,  gimios,  y  panteras. 


2$0 

Después  de  festejados  largamente, 
Trata  Cortes  de  yrse  a  su  viage, 
Pide  a  Maxixcaltzin  lo  conueniente, 
De  gente  que  le  passe  el  carruage: 

Y  alguna  ayuda  de  Indios  suficiente, 

Y  quien  lleue  a  Chulula  su  mensage, 
Todo  lo  hizo,  y  dio  de  sus  estados 

Seys  mil  Indios  y  mas  muy  bien  armados. 

Con  esto  se  partió,  y  dexo  auisado 
Que  siendo  necesario  le  embiaria 
Por  todo  lo  que  fuese  mas  forcado, 

Y  del  sucesso  cuenta  le  daria: 

Delante  a  Quaunahuac  embio  vn  recaudo, 
Auisando  que  a  verle  se  partía, 
El  respondió,  que  luego  le  aguardaua, 
Porque  assi  Motecuma  lo  mandaua. 

Y  que  le  recibiesse,  y  regalasse, 
Sin  faltar  cosa  alguna  de  su  gusto, 

Y  en  esto  todo  el  pueblo  se  empleasse, 
Siguiéndoles  a  todos  como  es  justo: 

Y  que  todo  se  hiziesse  y  ordenasse, 

Sin  que  en  nada  le  puedan  dar  disgusto, 

Y  esto  lo  cumplirá  tan  largamente 
Quanto  fuere  possible  y  conueniente. 

Salió  el  gran  Quaunahuac  acompañado 
De  graues  personages  Mexicanos, 
Deste  solo  es  el  pueblo  gouernado, 
Que  era  cuerdo,  y  valiente  por  las  manos: 
Era  aquel  pueblo  el  mas  auentajado 
Que  ay  eh  todo  el  imperio  de  Culhuanos, 
Tiene  quarenta  mil  y  mas  vezinos, 

Y  raros  edificios  peregrinos. 


m 

Todos  viuen  y  están  auezindados, 
En  sus  casas  adentro  de  los  muros, 
Son  al  bélico  oficio  diputados, 
En  los  tiempos  presentes,  y  futuros: 
Frontera  de  Tlaxcala,  y  sus  estados, 
Que  nunca  están  jamas  dellos  seguros, 
Hombres  ligeros,  cautelosa  gente, 

Y  entre  todas  naciones  diferente. 
Salieron  muy  luzidos,  y  adornados, 

Haziendo  fiestas,  y  actos  de  alegría, 

Y  estando  ya  los  nuestros  acercados 
A  vno9  paredones  que  alli  auia: 
Cortes  mandó  hazer  alto  a  los  soldados, 

Y  dexando  el  cauallo  en  que  venia, 
Tiro  piedras,  y  yeruas  arrancando, 

La  possession  por  Carlos  fue  tomando. 
Venían  mas  de  quinientos  sacerdotes 
Con  sus  camisas  blancas  saludando, 
Los  nuestros  con  palabras,  y  con  motes, 

Y  con  copal  a  todos  incensando: 
Otros  haziendo  sus  dancas  y  mitotes, 
El  acto  de  alegría  festejando, 
Indias  hermosas  por  las  acoteas, 
Que  ay  este  lugar  muy  pocas  feas. 

Acercados  los  Indios  se  humillaron 
Todos  al  gran  Cortes,  como  deuian, 
Los  vnos  a  los  otros  se  abracaron, 
De  quien  grande  contento  recebian: 
Al  pueblo  con  gran  fiesta  los  lleuaron, 
Donde  bellas  guirnaldas  les  ponían: 
Estauan  casas,  calles,  y  ventanas, 
Adornadas  con  galas  mas  que  humanas. 


z8a 

Hospedólos  señor  cumplidamente, 
Con  regalos,  y  cosas  de  la  tierra, 
Pulida  era  en  estremo  aquesta  gente, 

Y  de  gran  cortesia  en  paz,  y  en  guerra: 
Lindas  mugeres,  todo  diferente 

A  la  otra  gente  tosca  de  la  sierra, 
Templos  diuinamente  fabricados, 
Lindas  casas,  y  Cues  leuantados. 

Dizen,  que  el  mayor  dellos  fabricaron 
En  vna  noche  para  su  defensa, 
No  se  como  señor  lo  edificaron, 
Que  es  vna  fuerca  inexpugnable  inmensa: 
Si  no  es  que  los  demonios  ayudaron, 
De  que  han  lleuado  harta  recompensa, 
Que  las  almas  por  premio  le  ofrecian 
En  los  mas  sacrificios  que  hazian. 

Solenizan  los  actos  del  contento, 
Con  juegos,  dancas,  bayles,  y  comidas, 
Esculcándonos  siempre  nuestro  intento, 
Para  mejor  priuarnos  de  las  vidas: 
Quitamos  de  los  templos  de  su  assiento 
Los  Ídolos  y  estatuas  tan  tenidas, 
Poniendo  en  lugar  dellas  muchas  cruzes, 
Con  grande  ceremonia,  ornato,  y  luzes. 

Quiso  partir  Cortes,  que  desseaua 
A  México  llegar,  pero  el  Cacique 
Con  ruegos  su  partida  dilataua, 
Para  que  mas  su  amor  se  verifique: 

Y  el  Español,  que  descuydado  estaua, 
Sin  temor  que  su  mal  se  multiplique, 
Detuuose,  que  es  muy  dificultoso 
Penetrar  vn  intento  cauteloso. 


*83 

Al  fin  se  difirió  al  siguiente  dia, 
Que  preuino  Cortes  precisamente, 
El  campo  apercibido  con  alegría, 

Y  a  punto  estuuo  nuestra  ciega  gente: 
Tocó  el  clarín  qualquiera  compañía, 
Seña  vsada,  forcosa,  y  conueniente, 
Para  escusar  de  andar  de  en  vno  en  vno, 
Modo  cansado,  largo,  e  importuno. 

Ya  se  acercaua  al  mundo  aquella  hora, 
Que  los  Febeos  cauallos  se  encerrauan, 
Quando  la  mustia  Clice  se  mejora, 
Que  juntas  ella  y  Tetis  se  gozauan: 
Porque  afligida  lamentando  llora, 

Y  Filomena,  y  ella  se  acuitauan, 

Y  el  cansado  Morfeo  soñoliento, 
Con  la  oscura  tiníebla  tomo  alienta 

En  aquel  punto  Iorge  de  Aluarado 
Por  gozar  de  su  dulce  Xuchitl  bella, 
Tomó  temprano  el  lecho  regalado, 

Y  en  el  alegre  se  acostó  con  ella: 
Xuchitl  aleo  el  vn  braco,  y  recostado, 
Le  tuuo  llena  de  ansias,  y  querella, 
Boca  con  boca  triste  lamentando, 
Con  solloeos  del  alma  suspirando. 

Diziendole,  regalo  de  mi  vida, 
Dulce  satisfazion  de  mis  antojos, 
Luz  por  quien  viue  el  alma  enriquezida, 

Y  en  quien  se  glorifican  estos  ojos: 
Quien  dará  aliuio  a  pena  tan  crecida, 
Faltando  al  corazón  tantos  despojos, 

Y  aqueste  alegre  estado  venturoso, 
De  que  me  priua  el  hado  riguroso. 


284 

Este  lazo  de  amor  terrible  y  fuerte 
Que  la  fe  nos  ató  con  ciego  nudo, 
Atenta  estuuo  la  embidiosa  muerte, 
Y  está  se  desato,  que  otra  no  pudo: 
Este  es  el  fin  que  la  infelice  suerte 
Mostró  con  el  rigor  de  golpe  agudo. 
Adonde  dulce  amigo  regalado 
He  de  hallar  otro  Iorge  de  Aluarado. 

Turbado  le  responde,  amiga  mia, 
Que  nouedad  es  esta  que  en  ti  veo, 
Quien  nos  puede  turbar  nuestra  alegría, 
Ni  cortar  desta  gloria  el  gran  trofeo: 
Ay  (le  responde)  la  desdicha  mia, 
Corto  el  hilo  del  bien  a  mi  desseo, 
Como  presto  veras  y  yo  cuytada 
Lamentare  mi  suerte  desastrada. 

Muy  poca  estimación  tienes,  bien  mió, 
Desta  diestra,  y  mi  braco  riguroso, 
Ten  seguro  de  mi,  yo  te  lo  fio, 
Y  en  el  vigor  del  pecho  poderoso: 
Que  no  podra  el  humano  poderío,- 
Ni  todo  el  mundo  junto  caudaloso, 
Apartarte  de  mi  solo  vn  momento, 
Mientras  tuuiere  este  vital  aliento. 

Ay  (dixo  Xuchitl)  yo  bien  satisfecha 
Estoy  desto,  mi  bien,  mas  no  segura, 
Muy  poco  que  sea  assi  nos  aprouecha, 
Si  vence  a  todo  nuestra  desuentura: 
Sabrás  que  Motecuma  tiene  hecha 
Vna"  celada  en  parte  de  apretura, 
Adonde  vuestro  fin  sera  sin  duda, 
Que  mi  desdicha  y  hado  a  todo  ayuda. 


235 

Treinta  mil  Indios  han,  mi  luz,  venido 
A  cegar  el  camino  y  via  ordinaria, 
Con  el  mayor  silencio  que  han  podido, 
Echándole  por  parte  extraordinaria: 
Hacia  vn  estrecho  lago  lo  han  traydo, 
De  modo  que  parece  la  contraria, 
En  tierra  cenegosa  empantanada, 
De  medaños  lodosos  muy  quaxada. 

Ay  vna  gran  barranca  honda,  estrecha, 

Y  en  ella  vna  encubierta  puente  asida, 
Está  del  raudo  curso  muy  deshecha, 
De  las  continuas  aguas  carcomida: 

Y  vnos  pequeños  lagos,  senda  hecha 
Para  abreuiar  el  curso  de  la  vida, 
Asserrada  la  puente  con  tal  modo 
Que  ocurriendo  la  gente  cayga  todo. 

Y  en  frente  deste  lago  encenegado, 
Que  guarida  sin  duda  pareciera, 
Esta  el  campo  de  hoyos  muy  quaxado 
Con  puncones  y  estacas  de  madera: 
Todo  esta  sutilmente  cobijado, 
Que  qualquiera  picara,  aunque  lo  viera, 
El  campo  en  verca  al  viuo  trasladado 
Qual  si  fuera  por  Ceres  fabricado. 

Para  que  quando  llegue  nuestra  gente 
Al  passo  oculto,  y  cauteloso  engaño, 
Acuda  aquel  gran  numero  impaciente, 

Y  en  celada  traycion  hagan  el  daño: 
Chulula  esta  cerrada  fuertemente 
Todas  las  calles  con  ardid  estraño, 

Y  solas  quatro  puertas  bien  guardadas, 
Con  veynte  mil  guerreros  reforcadas, 


286 

Para  que  al  punto  que  oygan  vna  seña 
Acudan  de  vna  y  otra  parte  luego, 
Ay  passos  de  faxina,  y  corta  leña, 
Que  en  passando  por  ellos  caygan  luego 
En  aquella  cauerna  y  honda  peña 
Yendo  en  tropel  huyendo  el  campo  ciego, 
Mira  mi  solo  bien  si  es  esta  cosa 
Que  deuo  lamentar  y  estar  llorosa. 

Asida  estaua,  ay  triste  desdichada, 
A  las  aldauas  de  la  vida  mia, 
La  puerta  de  mi  gloria  veo  cerrada, 
Que  no  ay  quien  pueda  abrirla  a  mi  alegría: 
La  muerte  la  cerro,  y  dexb  trancada, 

Y  no  esta  sorda  a  lo  que  el  hado  guia, 
Que  ella  llegara  a  ti,  quando  yo  quiera 
Que  muestre  en  mi  su  mano  carnizera. 

Aluarado  le  dize,  dulce  gloria, 
No  te  turbe  esse  caso  el  tierno  pecho, 
Ten  seguro  el  gozar  nuestra  Vitoria, 
Fialo  deste  braco  en  qualquier  hecho: 
Aguarda  el  fin  de  aquessa  nueua  historia, 
Pues  estoy  de  tu  amor  tan  satisfecho, 

Y  al  punto  fue  a  Cortes  a  darle  cuenta 
De  la  braua  traycion,  y  se  la  cuenta. 

Luego  en  aquella  hora  preuinieron 
La  gente  toda  con  silencio  estraño, 
A  todos  larga  cuenta  dello  dieron, 

Y  que  se  de  el  castigo  a  tal  engaño: 
Armados  en  vn  punto  se  pusieron, 
Para  que  al  alúa  vean  en  su  daño 
Otra  celada  menos  aduertida, 

Que  no  les  cueste  menos  que  la  vida. 


287 

Y  al  tiempo  que  la  diosa  diligente 
Nos  anunciaua  alegre  su  luz  bella, 

Y  mostrándose  al  húmido  Tridente, 
Escurecia  la  mas  fulgente  estrella: 
Súbito  toco  al  arma  nuestra  gente, 
Con  tanta  furia,  qual  la  causa  della, 

Y  a  vn  tiempo  ocurrió  toda  donde  estauan 
Gran  numero  de  Indios  que  velauan. 

Dieron  sobre  ellos  con  tan  grande  saña, 
Que  como  estauan  todos  descuidados 
Les  pareció  vna  cosa  muy  estraña, 
Quedando  entontecidos  y  turbados: 
No  atinan  a  la  parte  que  mas  daña, 
Que  por  qualquiera  estauan  fatigados, 
Dando  los  nuestros  muertes  y  heridas, 
Priuando  a  dos  mil  hombres  de  las  vidas. 

Los  tristes  corren,  gritan,  aguijando, 

Y  a  las  armas  confusos  arremeten, 
En  la  casa  del  vno  el  otro  entrando, 

Y  a  las  que  no  son  suyas  acometen: 
Vnos  apriessa  el  peto  arrebatando 
Otros  rodelas,  bien  confusamente, 
Varas  tostadas,  arcos,  y  puncones, 
Espadas,  y  montantes,  y  lancones. 

Muy  poco  aprouechó  su  diligencia, 
Que  el  mismo  Marte  fuera  de  vencida 
Viendo  las  cosas  que  tan  sin  clemencia 
Hazia  nuestra  gente  embrauecida: 
Todo  el  mundo  no  hiziera  resistencia 
A  la  que  va  ensañada  y  encendida, 
Los  tiros  de  las  balas  rimbombauan, 

Y  las  cauernas  concauas  tamblauan. 


288 

Armanse  todos  diligentemente, 
Que  aun  hazerlo  el  temor  no  los  dexaua, 
Que  entrando  en  las  mas  casas  diligente 
De  las  armas,  y  vida  los  priuaua: 

Y  aunque  al  Cu  se  amparo  la  ciega  gente, 
Primero  el  campo  nuestro  le  ganaua, 

De  suerte  que  el  que  alli  se  guarecía, 
De  herido,  o  muerto  no  se  defendia. 

Rasgase  el  cielo,  treme  el  mar  y  tierra, 
Con  tanto  orgullo  llanto  y  bozeria, 
Creciendo  va  el  rigor  de  mortal  guerra, 

Y  el  humo  el  Sol  que  nace  escurecia: 
Los  animales  salen  de  su  sierra, 

Las  aues  huyen  todas  a  porfía, 

Y  el  compassiuo  cielo  se  mostraua 
Clemente,  y  el  infierno  se  alegraua. 

Seys  mil  y  mas  hirieron  y  mataron, 

Y  todo  si  quisieran  lo  assdlaran, 

A  Quaunahuac  prendieron  y  tomaron, 

Y  el  les  pidió  que  el  gran  rigor  cessaran: 
Otros  Caciques  presos  maniataron, 
Para  que  la  traycion  les  confessaran, 
Luego  lo  declararon  todos  juntos, 

Que  estauán  los  mas  dellos  ya  difuntos. 

Las  mugeres  y  niños  lamentauan 
Tan  lastimosa  y  afligidamente, 
Que  Tas  duras  entrañas  ablandauan 
De  quien  se  muestra  alli  mas  impaciente: 
Sus  gemidos  el  cielo  penetrauan, 

Y  a  todo  mueue  el  numero  innocente, 
Algunos  destos  quedan  mal  heridos, 
Sin  ser  vistos,  oydos,  ni  entendidos. 


289 

Duro  la  ira  del  combate  fiero 
Poco  mas  de  tres  horas  naturales, 
Hecho  estaua  de  cuerpos  matadero, 

Y  arroyos  desta  sangre  de  brutales: 
Salia  de  las  casas  gran  reguero, 
Asoluando  los  caños,  y  embornales, 
Todo  está  de  cadaueres  quajado, 
Los  templos,  pla9as,  calles,  y  collado. 

Quiso  Cortes  salirles  al  camino 
A  los  que  estauan  puestos  en  celada, 
Tuuose  aquel  intento  a  desatino, 
Porque  estaua  la  gente  ya  auisada: 
Prostrada  y  muy  sugeta  luego  vino, 
Pidiéndole  que  íuesse  perdonada,     • 
Cortes  despachó  al  graue  Mote?uma, 
Dandele  larga  cuenta  en  breue  suma. 

El  respondió,  cien  mil  disculpas  dando, 
Con  muy  encarecido  juramento, 
Al  contrario  de  todo  publicando, 
Mostrando  de  su  yda  gran  contento: 

Y  por  estar  Cortes  esto  aguardando, 
No  ha  dispuesto  las  cosas  de  su  intento, 

Y  viendo  la  respuesta  se  preuiene 
A  hazer  el  viage  qual  conuiene. 

Los  Cholultecas  todos  se  humillaron, 
Siruiendolos  con  mucha  reuerencia, 
Amigos,  y  sugetos  se  quedaron 
A  nuestro  Emperador,  y  su  clemencia: 
El  sucesso  y  traycion  muy  bien  lloraron, 

Y  era  de  arrepentidos  la  apariencia: 
Salió  de  alli  al  viage  pertrechado, 

Y  el  campo  en  diez  mil  Indios  ha  ajustado. 

Per. — 25 


290 

Fuesse  derecho  la  derecha  via 
Por  el  Bolean,  camino  riguroso, 
Nueue  millas  de  cuestas  se  subia, 

Y  aunque  sin  piedras,  alto,  y  peligroso: 
Al  pie  del  assentb  la  compañía, 

Para  que  en  dando  el  sueño  algún  reposo, 
Tomada  la  mañana  le  passasse, 

Y  hazer  noche  en  el  no  le  forcasse. 
Passole  en  siendo  el  dia  el  campo  todo, 

Sin  quedar  cosa  de  la  compafiia, 
Auia  en  qualquier  parte  mucho  lodo, 
Que  estoruaua  el  passar  la  artilleria: 
La  baxada  es  tan  agria,  y  de  tal  modo, 
Que  es  menester  tener  buen  tino  y  guia, 
Llegóse  con  trabajo  a  Meca,  Meca, 
Guiando  al  pueblo  el  campo  Tlaxcalteca. 

Descubrió  el  gran  Cortes  aquella  tierra 
Inculta,  de  Christianos  no  pisada, 
Que  con  rigor  de  bracos  y  de  guerra 
La  piensa  ver  sugeta  y  allanada: 
Passada  ya  la  inmensa  y  alta  sierra 
Que  esta  en  Verauo  é  Inuierno  tan  neuada, 
Sus  sitios  y  mojones  contemplando, 
La  tierra  y  los  lugares  demarcando. 

Passb  la  noche  alli  bien  bastecido 
De  comida,  zacate,  y  lo  fogoso 
Esta  de  pueblo  en  pueblo  apercebido, 
Que  es  el  Reyno  muy  fértil  y  abundoso: 
Qualquiera  esta  auisado,  y  aduertido, 
Que  es  mando  del  Monarcha  poderoso, 
Y  asaz  a  todo  el  campo  regalaua 
El  Cacique  que  el  pueblo  gouernaua. 


291 

A  Chalcoatenco  fue  el  siguiente  día, 
Lugar  muy  grande  y  bien  acompañado, 
Motecuma  a  Cortes  alli  le  embia 
Seys  Indios  de  los  graues  de  su  estado: 
A  saber  como  estaua,  y  si  venia 
Gustoso,  y  si  esta  necessitado 
De  cosa  alguna,  que  se  lo  auisasse, 
Porque  en  cumplirla  solo  se  empleasse. 

Embiole  vn  gran  regalo  de  comida 
De  harta  estimación  a  vsanca  suya, 
Con  cosas  de  su  gusto  le  combida, 
Desseando  que  no  se  las  rehuya: 
Porque  luego  su  voluntad  sabida 
La  pondrá  por  la  obra,  y  que  atribuya 
La  falta  que  en  su  gente  huuiere  auido 
A  no  estar  qual  conuiene  preuenido. 

Los  Caciques  quedaron  diputados 
Para  que  acompañándole  viniessen, 
Porque  fuessen  seruidos  y  estimados, 
Y  de  lo  que  gustasse  le  aduirtiessen: 
Estauan  los  senderos  muy  poblados, 
Que  no  quedaua  nadie  que  no  fuessen 
De  toda  la  comarca  a  los  caminos 
A  ver  aquellos  hombres  peregrinos. 

Yua  Cortes,  y  todos  admirados 
De  ver  los  que  los  campos  ocupauan, 
Niños,  mugeres,  viejos,  embouados 
Atentamente  a  todos  contemplauan: 
Muchos  venían  desnudos  y  embijados 
Con  inuenciones  que  los  festejauan, 
Gente  serrana,  todos  labradores, 
Baylando  con  el  traje  de  señores, 


292 

Hizose  alli  vn  galán  recebimiento 
De  muchas  inuenciones  diferentes, 
Llegauan  a  Cortes  de  ciento  en  ciento, 
Poniéndole  delante  mil  presentes: 
Esparziendo  las  flores  por  el  viento, 
Dándoles  vnas  y  otras  diferentes, 
Cadenas  y  guirnaldas  les  cubrían, 
Con  muehas  ceremonias  que  hazian. 

De  alli  embió  Cortes  dos  principales 
A  saber  como  estaua  Motecuma, 
Diziendoles  de  amor  las  essenciales 
Palabras,  con  que  el  resto  cierra,  y  suma: 
Embiole  de  piedras  Orientales 
Vn.gran  presente  para  que  presuma 
El  grande  amor  con  que  a  hablarle  viene, 

Y  que  de  sus  riquezas  también  tiene. 
De  que  todos  tenian  mucho  gusto, 

Y  mas  obligación  que  dezir  pueden, 

Y  que  estén  esperando,  como  es  justo 
Cumplirla,  y  mucha  deuda  le  conceden: 
Pues  fuera  lo  contrario  tan  injusto, 

A  las  causas  tan  justas  que  preceden, 

Y  que  el  vera  satisfacion  cumplida 
En  el  tiempo  y  discurso  de  la  vida. 

Y  que  todos  a  vna  le  pedian 
Les  auisase  quando  era  seruido 
Que  le  fuessen  a  ver,  por  que  lo  harían, 
Guardando  en  todo  lo  que  le  es  deuido: 
Que  auisandole  luego  partirían 
A  México  su  pueblo  engrandezido, 

Y  que  lo  ordene  todo,  y  lo  componga, 

Y  a  su  gusto  lo  haga,  y  lo  disponga. 


293 

Partieron  los  Caciques  muy  gozosos 
A  lo  que  el  gran  Cortes  los  ha  embiado, 
Los  que  quedan  como  hombres  tan  curiosos, 
Mostrauan  a  Cortes  todo  el  estado: 
Las  lagunas,  y  pueblos  poderosos, 
Todo  parte  por  parte  señalado, 
Tezcuco,  Suchimilco»  y  Culpuacan, 
Iztapalapa,  Tacuba,  y  Cuyuacan. 

Todos  los  demás  pueblos  le  mostrauan, 
Que  estauan  por  prouincias  diuididos, 
De  los  Señores  dellos  le  informauan, 

Y  a  que,  y  a  quien  estauan  sometidos: 
De  todo  relación  larga  le  dauan, 

De  a  quien  tocan  los  pueblos,  y  partidos, 

Y  a  quien  dauan  las  patrias  y  tributos, 
Que  no  fuessen  señores  absolutos. 

Y  los  que  eran  por  tales  estimados, 
Supuesto  que  tributos  le  ofrecían, 
Estauan  todos  ellos  obligados 
A  la  justa  obediencia  que  tenían: 
A  Motecuma,  y  todos  los  estados 
La  misma  obligación  reconocían, 

Y  en  este  modo  son  señores  ellos, 
A  Motecnma  solo  señor  dellos. 

Dieron  bastante  relación  de  todo 
De  los  fueros  y  leyes  que  allí  auia, 

Y  como  era  el  gouierno,  y  en  que  modo, 
Del  que  pueblo  y  vassallos  possehia: 

De  muchas  cosas  satisfizo  en  todo, 

Y  de  oyrlas  Cortes  gusto  tenia, 

No  tratan  de  las  guerras,  ni  por  pienso, 
Aunque  hablan  de  mucho  por  estenso. 


294 

Mostróle  la  lengua  tan  preciada, 
Diziendo,  que  por  ella  se  bastece 
La  gente  en  su  ribera  auezindada, 

Y  México  de  quanto  se  le  ofrece: 
Viola  Cortes  de  pueblos  rodeada, 

Y  la  mejor  del  mundo  le  parece, 
Admirado  quedo,  sin  mostrar  cosa 
De  lo  que  vio  de  tierra  tan  famosa. 

Muestranle  otra  prouincia  alia  apartada 
De  aquel  famoso  valle  Matlalcingo, 
Tierra  abundante,  fértil,  muy  poblada, 

Y  a  quien  está  sugeto  Tlenancingo: 
Esta  tras  de  vna  sierra  desuiada, 
Norte,  Sur,  con  el  gran  Mexicalcingo, 
Como  vereys  señor,  si  soys  seruido 
Prestar  con  atención  el  grato  oydo. 


FIN  DEL  CANTO  DÉCIMO. 


QUE  TRATA  DE    LA   DISCRIPCION    LE    MÉXICO,   Y    COSTUMBRES  DEL, 

T  SU  TIERRA,  Y  LA  ENTRADA  DE  CORTES  EX  EL:  Y  LA  PRISIÓN' 

DE  MOTECOIA:    Y    LO  QUE  ACAECIÓ  VIENDO  ESUUPIR  VN 

SOLDADO    QUE    ERA  SU  GUARDA. 


Sacro  pimpollo,  cuyo  dulce  fruto 
Todo  aquel  nueuo  mundo  esta  aguardando, 
En  premio  del  alegre  y  gran  tributo, 
Que  de  entrañable  amor  os  esta  dando: 
Bien  vimos  que  sin  limite  absoluto 
Vuestro  dichoso  padre  os  fue  entregando 
Su  Regio  ceptro,  y  graue  Monarchia, 
Que  tanto  a  su  seruicio  conuenia. 

Pues  no  era  justo  que  en  edad  cansada, 
Que  tan  felicemente  se  ha  empleado, 
Le  afligiesse  la  carga  tan  pesada, 
Que  con  tan  graue  esfuergo  aueys  quitado: 
Calle  la  sutil  lengua  mal  limada, 
Que  se  ha  con  mano  rustica  tocado 
La  tela  mas  difícil  deste  mundo, 
Pues  no  ay,  ni  aura  a  Filipo  otro  segundo. 


296 

Inclinad  vuestra  faz  jouen  glorioso, 
A  quien  vuestro  fauor  está  pidiendo, 
Esme  señor  supremo  aqui  forcoso 
Yrme  de  vuestro  auxilio  socorriendo: 
México  aquel  lugar  tan  poderoso 
Me  importuna  que  os  vaya  refiriendo, 
Sus  costumbres,  su  assiento,  y  sus  mojones, 
Su  comarca,  su  gente,  y  condiciones. 

Es  México  lugar  bien  assentado, 
De  edificios  riquissimos  costosos, 
De  piedrapomez  todo  edificado, 
Con  muchos  torreones  muy  vistosos: 
Todo  de  cal,  y  hercilla  fabricado, 
Grandes  casas,  y  templos  suntuosos, 
Los  techos  son  cubiertos  de  madera, 
Con  ricos  ventanages  por  defuera. 

Está  todo  el  lugar  y  su  edificio 
Fundado  sobre  agua  en  buena  traca, 
Y  atrauiessan  azequias  al  seruicio 
De  la  ciudad,  hasta  la  misma  placa: 
No  ay  cosa  mal  compuesta,  ni  con  vicio, 
Antes  no  solo  ocupa  ni  embaraca, 
Mas  quedan  tales  calles  y  anchurosas, 
Que  son,  sacro  señor,  marauillosas. 

Fosado  está  el  lugar  con  dos  lagunas, 
Que  la  rodean  por  qualquiera  parte, 
Calcadas  como  diques  ay  algunas, 
Que  les  siruen  de  muro  y  baluarte: 
No  ay  rebellines,  ni  trincheras  ningunas, 
Que  descubierto  esta  por  toda  parte, 
Solo  vsan  de  cues,  a  manera 
De  atalayas,  espías,  o  tronera. 


297 

Están  quatro  calcadas  principales 
Por  donde  se  frecuentan  los  estados, 
A  trechos  van  de  gruesscs  pedernales 
Los  pontones  y  passos  bien  calcados: 
Son  estos  los  caminos  essenciales 
De  los  pueblos  mas  graues  y  estimados, 
Tetz,  Cuco,  Suchimilco,  y  Cuiuacan, 
Chapultepec,  Tlacuba,  y  Guatitlan. 

Dos  mil  y  mas  canoas  cada  dia 
Bastecen  el  gran  pueblo  Mexicano, 
De  la  mas  y  la  menos  niñería 
Que  es  necessario  al  alimento  humano: 
Procura  cada  qual  a  mas  porfía 
Sin  excetar  Inuierno,  ni  Verano, 
Traer  leña,  mayz,  cácate,  y  fruta, 

Y  quanto  mas  la  tierra  les  tributa. 

Son  las  Indias  muy  diestras  marineras, 

Y  el  agua  meten  muchas  en  canoa, 
Destas  casi  las  mas  son  las  fruteras, 

Que  es  el  trato  que  entre  ellas  mas  se  loa: 
Son  lenguazes,  graciosas,  y  parleras, 
Reman  con  pala  puestas  en  la  proa, 
De  alli  van  conuocando  compradores, 
Con  mil  motes,  donayres,  y  dulcores. 

Auia  ciento  y  veinte  mil  vezinos 
En  el  brauo  Tenuctitlan  nombrado, 
Sin  los  pueblos  sugetos  conuezinos, 
Demás  de  los  que  son  del  mismo  estado; 
Víanse  en  qualquier  hora  los  caminos 
Tan  bullantes,  seguidos,  que  mirado, 
Parecía  muy  frequente  hormiguero, 
De  Tiánguez,  Latrulla,  o  Matadero. 


298 

Tenían  templos,  y  oráculos  propicios, 
Con  gran  veneración  y  reuerencia, 
Para  las  oblaciones  de  sus  vicios, 

Y  holocaustos,  tan  sin  resistencia: 
Alli  eran  los  horrendos  sacrificios, 
Quando  daua  el  demonio  la  sentencia, 
El  coracon,  y  entrañas  ofrecían, 

Con  cien  mil  ceremonias  que  hazian. 

No  quiero,  señor  sacro,  relataros 
Los  ritos,  y  las  leyes  que  obseruauan, 
Por  entender,  sin  duda,  he  de  cansaros, 
Porque  eran  infinitas  las  que  vsauan: 
Otros  están  dispuestos  a  informaros, 
Que  solo  este  principio  desseauan, 

Y  que  yo  la  verguenca  les  quitasse, 

Y  con  lo  que  padezco  me  quedasse. 
Pero  daros  señor  disculpa  desto, 

Y  de  mi  loccry  grande  atreuimiento, 
En  arrajarme  a  tanto  contrapuesto, 
Conociendo  tan  claro  el  poco  aliento: 
Anímame  señor  a  echar  el  resto, 

No  con  poco  temor  y  sentimiento, 
El  ver  que  soy  en  México  nacido> 
Donde  ningún  historiador  ha  auido. 

Y  porque  aquesta  culpa  no  tocasse 
A  Reyno  tan  capaz  de  tantos  bienes, 

Y  que  por  tierra  inculta  no  quedasse, 
Sin  boluer  a  su  España  sus  rehenes: 
Esto  causo  que  ciego  me  arrojase 

A  dar  vn  buelco  a  las  estrechas  sienes, 
Asiéndome  de  vos  por  ampararme, 
Que  es  forcoso  señor  el  no  culparme. 


299 

Son  los  Indios  dispuestos,  bien  formados, 
Corpulentos,  membrudos,  y  ligeros, 

Y  viéndose  coujuntos,  y  ayudados, 
Son  sin  duda,  señor,  brauos  guerreros: 
Sufren  mucho  el  trabajo  los  soldados, 

Y  los  Caciques,  nobles,  caualleros, 
Grandes  hombres  de  guerra  y  por  la  espada 
Nación  ninguna  no  les  gana  nada. 

México  esta  distante  y  apartado 
De  el  equinocial  en  veynte  grados, 
De  mi  con  diligencia  y  con  cuydado 
Por  sutil  estrolabio  computados; 
Esta  en  el  polo  Ártico  fixado, 
De  temple,  cielo,  y  ayres  regalados, 
A  quien  el  mar  del  Sur,  Océano,  y  Norte, 
Le  contribuyen  por  su  justo  porte. 

Halle  de  latitud  de  puerto  a  puerto 
Quinientas  millas  por  derecho  sulco, 
Ay  camino  frequente  y  muy  abierto, 
Desde  san  luán  de  Vlüa,  al  de  Acapulco: 
Este  es,  señor,  el  mas  seguro,  y  cierto, 
Que  aunque  corre  hazia  el  Sur  el  de  Gatulco 
Zonzonate,  Piru,  Panamá,  y  China, 
A  este  solo  todo  lo  encamina. 

Es  grande  longitud  la  que  contiene, 
Corre  Norueste,  Sueste,  Tierra  firme, 
Por  poblado  a  Nicoya  bien  se  viene, 

Y  a  fe,  sacro  señor,  que  yo  lo  afirme: 
Acá  házia  el  Norte  gran  corriente  tiene, 

Y  aunque  ay  muy  grandes  rios,  todo  es  firme 
Donde  esta  el  nueuo  México  nombrado, 
Que  pocos  le  pretenden  ver  ganado. 


30° 

Alli  está  Zacatecas  la  famosa, 
Que  tanto  ha  de  sus  venas  produzido, 
De  alli,  de  la  gran  mano  poderosa, 
Sacro  señor,  Corregidor  he  sido: 
Cumpli  la  obligación  que  era  forcosa, 
A  mi  Rey  y  señor,  como  es  deuido, 
Con  la  fidelidad  que  fue  possible, 
Que  hazer  otro  mas  era  impossible. 

Y  visto  que  el  gouierno  yua  poniendo 
Como  era  justo  en  todo  y  conueniente, 

Y  la  juridicion  Real  defendiendo,     . 
Se  conuoco  en  mi  daño  cierta  gente: 
Fuese  de  lance  en  lance  esto  estendiendo, 
Valiéndose  de  ayuda  suficiente, 

De  suerte  que  me  fue  quitado  el  cargo 
Sin  parecer  que  ay  causa  en  mi  descargo. 
Vien  claro  lo  vereys,  Rey  soberano, 

Y  quando  es  desdichado  el  que  se  alexa 
De  vuestra  poderosa  y  justa  mano, 
Pues  llega  tarde  a  vos  qúando  se  quexa: 

Y  que  llegue  señor  intento  humano 
A  hazer  de  inuenciones  falsa  quexa, 
Sin  que  vuestra  justicia  poderosa 
Muestre  en  la  mia  su  mano  rigurosa. 

Que  no  es  justo,  señor,  que  lo  padezca 
Mi  honor,  mi  calidad,  y  mi  persona, 
Ni  aya  quien  se  anime,  ni  se  ofrezca 
A  informar  falso  a  vuestra  Real  corona: 
No  se  hallara  quien  mas  que  yo  merezca 
Alia,  como  la  fama  lo  pregona, 
Auerlo  mis  passados  conquistado, 
Descubierto,  regido,  y  gouernado. 


3oi 

Y  si  mis  obras  no  han  desmerecido, 
Sera  justo  que  lleua  la  medida, 
En  darme  lo  que  tanto  me  es  deuido, 
Se  de  castigo  a  relación  fingida: 
Que  sabe  Dios,  señor,  si  os  he  seruido 
Mejor,  que  de  qien  fue  tan  ofendida 
Mi  honra,  por  passiones  conocidas, 
Que  de  fuerca  han  de  seros  referidas. 

Llegaron  los  Caciques  embiados 
Por  nuestro  gran  Cortes  a  Motecuma, 
DLxeronle,  como  eran  ya  llegados 
A  Chalco,  con  contento  y  gloria  suma: 
Preuino  en  aquel  punto  sus  estados, 
Para  que  en  recibirle  se  resuma, 
Con  las  mayores  fiestas  y  alegría, 
Que  a  su  ser  y  grandeza  conueni?» 

Todos  se  resoluieron  a  hazerlo 
Dentro  de  quatro  dias,  preuiniendo 
Fiestas  solenes  para  entretenerlo, 

Y  assi  se  ordena,  y  queda  proueyendo: 
Por  Cuytlahuac  procuran  de  traerlo, 

Y  por  Yztapalapa  yua  ya  viendo 
La  grandeza,  y  riquezas  del  estado, 
Cosa  que  tanto  auia  desseado. 

Luego  les  respondió,  que  se  partiessen 
A  Yztapalapa,  no  con  mucha  priessa, 

Y  con  gusto  y  holgándose  viniessen, 
Gozando  de  los  bosques,  y  dehessa: 
Mandó  que  allí  muy  bien  le  recibiessen, 
Tomando  el  regalarse  por  empressa, 

Y  que  de  alli  muy  breue  auisaria 
La  hora  y  punto  que  le  aguardaría. 

PeiC— 26 


302 

Hizolo  assi  Cortes,- y  en  los  collados 
Por  la  parte  mas  fértil  y  escabrosa, 
Tenían  muchas  aues,  y  venados, 
Adonde  huuo  vna  caca  milagrosa: 
Tenían  en  ellos  bosques  fabricados, 
De  inuencion  sutilissima  y  graciosa, 
Tal,  que  las  fuentes,  peñas,  y  animales, 
Parecían  mejor  que  naturales. 

Passado  de  aquel  puesto,  en  otro  estaua 
Vn  bosque  hecho  de  juncia,  y  peñascoso, 
Mucha  gente  de  a  pie  le  rodeaua 
Armados  a  su  modo,  bien  vistoso: 

Y  ya  que  de  tropel  en  el  entraua, 
Le  salió  a  defender  muy  presuroso 
Otra  desnuda  de  arcos  embixados, 
Defendiendo  la  entrada  a  los  soldados. 

Combatiéronle  vn  rato,  gritos  dando, 
Con  grande  orgullo,  siluos,  y  armonía, 
Instrumentos  de  guerra  resonando, 
Que  fue  gustosa  cosa,  y  de  alegría: 
Yuanse  al  pueblo  todos  acercando 
Con  muchas  dancas,  juegos,  bozeria, 
Sonando  tamboriles,  y  cornetas, 

Y  vnas  flautas  a  modo  de  trompetas. 
Llegaron  aquel  pueblo  señalado, 

Donde  salieron  al  recebimiento 
Muchos  Caciques,  y  vno  del  estado, 
Viejo,  sagaz,  de  gran  entendimiento: 
Huehueculhua  entre  muchos  señalado, 
Llegb  a  Cortes  con  gran  comedimiento, 

Y  las  manos  le  puso  en  el  espalda, 

Y  en  la  cabeca  vna  sutil  guirnalda. 


3°3 

Aposentóle  a  el,  y  al  campo  todo 
Con  grande  ceremonia  y  cortesía, 
Que  en  aquel  Barbarismo,  y  a  su  modo, 
No  se  quien  mas  acá  ni  alia  lo  haria: 
Regalólos  curiosamente  en  todo, 
Sin  faltar  cosa  de  las  que  alli  auia^ 
Tanto  que  es  impossible  ser  contado, 
Ni  con  humano  ingenio  exageracfb. 

Esíuuo  alli  dos  dias  detenido, 
Hasta  que  le  auisasse  Mote^iuma, 
En  mil  cosas  de  gusto  entretenido, 

Y  en  lo  essencial  dessea  que  se  resuma: 
Diez  famosos  Caciques  han  venido, 
Llegaron  a  Cortes  con  gloria  suma, 

A  decirle,  que  parta  al  dia  siguiente, 
Que  el  Monarcha  le  aguarda  alegremente. 

Ya  el  rojo  Apolo  alegre  apacentaua 
Sus  cauallos  Febeos  estimados, 

Y  aquella  dulce  Ambrosia  roziaua 
Con  su  licor  diuino  aquellos  prados: 
Las  flores  su  rozio  alxofaraua 

El  arrayan,  y  mirtos  regalados, 
Quando  Cortes  alegre  se  partía 
A  México  con  gusto  y  alegría. 

Salió  con  muchos  Indios  principales 
De  Yztapalapa  a  México  el  famoso, 
Yuan  delante  muchos  naturales 
En  numeró  señor  marauilloso: 
Haziendo  de  alegría  cosas  tales, 
Que  mostrauan  ingenio  milagroso, 
En  dancas,  bayles,  juegos,  e  inuenciones, 
De  mascaras,  embiges,  y  canciones. 


3°4 

Dista  dos  leguas  solas  de  cacada 
México  a  Yztapalapa  tan  derecha, 
Que  del  principio  puede  ser  mirada 
La  ciudad  toda,  estaua  en  ella  hecha 
De  artificiosa  mano  fabricada 
Vna  inuencion,  por  quien  se  vio  deshecha 
Naturaleza,  tal,  que  imaginada, 
Aun  no  estara  tan  bien  como  pintada. 

Por  las  azequias  yuan  nauegando 
Muchas  canoas  de  Indios,  y  pobladas 
De  gente  de  plazer,  solenizando 
La  fiesta,  con  rodelas  emplumadas: 
Flámulas,  y  vanderas  flameando, 
Despidiendo  cien  mil  varas  tostadas, 

Y  boordos,  que  tiran  tan  mañosos, 
Que  se  pierden  de  vista,  y  son  vistosos. 

Llego  a  vna  fuerca  inexpugnable,  y  bella 
Que  quatro  leuantados  torreones 
Adornan  su  omenage,  y  ay  en  ella 
Vn  foso  hecho,  que  en  las  ocasiones 
Le  sirue  de  defensa,  y  ofendella 
No  pueden  minas,  ni  otras  inuenciones, 
Esta  diuide  y  parte  la  laguna, 
De  manera  que  haze  dos  de  vna. 

Vinieron  cien  Caciques  entre  todos, 
Marauillosamente  atauiados, 
Con  riquissimas  galas  a  sus  modos, 
De  plumas,  y  quetzales  adornados: 
De  dos  en  dos  llegaron  luego  todos, 

Y  estando  ante  Cortes  arrodillados, 
Tocauan  en  la  tierra  los  dos  dedos, 

Y  los  besauan,  graues,  pero  ledos, 


3°5 

Vn  hora  se  ocuparon  casi  en  esto, 

Y  al  cabo  della  luego  parecieron 
Dozientos  principales  con  apuesto, 
Diferente  de  extotros  que  se  vieron: 
Echaron  en  adornos  todo  el  resto, 
Que  eran  los  mas  señores  que  pudieron, 
De  la  linia  de  Culhua  consagrada, 
Gente  de  manta  azul,  tiara,  y  calcada. 

La  misma  ceremonia  estos  hizieron, 
Que  los  otros,  passandose  delante, 

Y  en  ella  vu  grande  rato  se  estuuieron, 
Como  gente  mas  graue,  é  importante: 
Llegaron  a  vna  puente,  donde  vieron 
Grande  tropel  de  gente,  y  que  delante 
Venia  Motecuma,  Rey  famoso, 
Mostrándose  gallardo,  y  valeroso. 

Debaxo  vn  palio  ricamente  obrado, 
De  oro,  y  verde,  y  de  algodón  texido, 
De  rica  pedreria  rodeado, 
Que  era  admirable,  bello,  y  muy  luzido: 
Lo  traen  quatro  señores  del  estado, 
Cada  qual  dellos  a  su  vara  asido, 
Cacama  le  trae  vn  braco  por  la  mano, 

Y  el  otro  Cuetlahuac  su  primo  hermano. 
Eran  sus  dos  sobrinos  estimados, 

Y  Reyes  naturales  verdaderos, 
Otros  dozientos  Indios  señalados 
Venían  atrás,  qual  yuan  los  primeros: 
Descalcos  todos  ellos,  arrimados, 
Mirando  a  las  paredes  muy  seueros^ 
Tendiendo  mantas  por  ado  passaua, 

Y  jamas  nadie  al  rostro  le  miraua. 


306 

Yua  el  gran  Motecuma  atauiado 
De  manta  acul  y  blanca  con  gran  falda, 
De  algodón  muy  sutil  y  delicado, 

Y  al  remate  vna  concha  de  esmeralda: 
En  la  parte  que  el  nudo  tiene  dado, 

Y  vna  tiara  a  modo  de  guirnalda, 
Zapatos  que  de  oro  son  las  suelas 
Assidos  con  muy  ricas  correhuelas. 

Apeóse  Cortes  de  su  cauallo, 

Y  a  Motecuma  se  llego  humillado, 

Y  alegre  se  acerco  para  abracallo, 
Como  era  entre  nosotros  tan  vsado: 
Fueron  los  que  lo  lleuan  a  estoruallo, 
Por  ser  aquel  señor  jamas  tocado, 

El  les  mandó  que  aquello  se  dexasse, 

Y  que  Cortes  a  el  luego  llegasse. 

Y  puesta  la  vna  mano  en  el  espada, 
Con  la  otra  le  abraco  muy  amoroso, 
Hiso  esta  preuencion  tan  recatada, 
Porque  viessen  quanto  era  cauteloso: 
Mandó  a  dos  de  su  linia  consagrada, 
Que  assido  como  el  yua,  con  reposo 
Lleuassen  a  Cortes,  que  era  a  su  modo, 
La  autoridad  y  ser  del  mundo  todo. 

Cortes  tomó  vn  Collar  bien  engastado, 
De  rubis,  y  diamantes,  y  oro  fino, 

Y  al  cuello  a  Motecuma  se  lo  ha  echado, 
Por  ser  de  tal  valor  y  peregrino: 

En  mucho  el  Rey  famoso  le  ha  estimado, 

Y  prosiguiendo  vn  poco  su  camino, 
Por  ser  Cortes,  al  gran  Cortes  famoso, 
Le  hizo  otro  presente  muy  gracioso. 


3°7 

Mando  traer  al  punto  dos  collares 
De  gruessos  Camarones  colorados, 
Destos  colgauan  cada  sendos  pares 
De  oro,  y  perlas,  sutilmente  obrados: 
Valían  mncha  suma  de  millares, 
Porque  eran  de  reiieue,  y  matizados, 
Echoselos  al  cuello  por  su  mano, 
Que  no  auia  hecho  esto  en  hombre  humano. 

Los  suyos  se  admiraron  grandemente 
De  ver  lo  que  Cortes  auia  podido, 

Y  el  trato  que  le  hazia  deferente 

A  quantos  en  su  tiempo  son  ni  han  sido: 
La  vna  está  mirando  la  otra  gente, 

Y  entre  si  cada  qual  enmudecido, 
Nosotros  contemplando  su  grandeca, 

Y  ellos  la  nuestra,  el  modo,  y  la  braueza. 
Lleuolos  a  vn  gran  patio  celebrado, 

Del  templo,  que  los  dioses  obseruaua, 
De  Axayaca,  señor,  y  muy  nombrado, 
Custodia  que  los  Ídolos  guardaua: 
Llego  el  gran  Motecuma  sossegado, 

Y  a  Cortes  por  la  mano  le  tomaua, 
Diziendole,  descansa,  y  ten  gran  gusto, 
Que  yo  boluere  a  verte,  como  es  justo. 

Todos  allí  muy  bien  se  aposentaron, 
Que  era  capaz  de  todo  el  aposento, 
Los  cauallos  también  se  acomodaron, 

Y  los  Indios  con  grande  aloxamiento: 
Al  punto  mil  regalos  embiaron, 

De  comidas,  con  grande  cumplimiento, 

Y  a  los  cauallos  su  ración  cumplida 
De  pauos,  qual  si  fuera  su  eomida. 


3o8 

Después  de  auer  cenado,  muy  gustoso 
Boluio  el  gran  Motecuma  a  aquel  palacio, 
Entróse  con  Cortes  el  valeroso, 

Y  estuuo  alli  parlando  buen  espacio: 

Y  por  mostrar  su  pecho  generoso, 
Mandó  a  muchos  simientes,  que  de  espacio 
Truxessen  a  Cortes  joyas  de  oro, 

Y  otrascosas  que  tiene  en  su  tesoro. 
Dixole,  que  de  aquello  se  siruiesse, 

Y  de  su  voluntad  tenga  seguro, 

Y  que  sin  duda  alguna  le  creyesse, 
Que  nunca  en  su  venida  estuuo  duro:   • 
Por  mas,  de  que  sin  riesgo  la  hiziesse, 
Viendo  del  enemigo  el  fuerte  muro, 

Y  que  el  está  con  gusto  de  hospedarle, 

Y  tenerle  en  sa  tierra  y  regalarle. 

Y  que  después  que  supo  su  venida, 
Ha  traydo  continuo  en  su  memoria 
La  causa  muchas  vezes  referida, 

De  los  antiguos  tiempos  de  su  historia: 

Y  como  su  progenie  era  venida 

De  Reyno  aduenedizo,  y  por  vitoria 
De  sus  antepassados,  gouernaua 
Reyno  que  no  era  suyo,  y  le  amparaua. 

Y  que  todos  a  vna  le  dixeron, 
Que  auian  de  embiar  a  gouernallos 
Los  sucessores  suyos,  y  ofrecieron 
Esta  suguridad  a  sus  vasallos: 

Y  cree  que  por  ellos  lo  dixeron, 
Pues  que  vinen  aora  a  sugetallos, 

Y  que  sin  duda  es  esto  lo  que  entiende, 

Y  assi  el  estar  alli  no  les  defiende. 


Alguno 


309 

Y  que  también  está  ya  satisfecho, 
De  que  no  son  del  cielo  produzidos, 

Y  aunque  muestran  tener  soberuio  pecho, 
Están  a  lo  que  todos  ofrecidos: 

Y  assi  habla  tan  llano  en  su  prouecho, 
Sin  modos  engañosos  ni  fingidos, 

Y  que  también  se  aura  desengañado 
De  lo  que  falsamente  esta,  informado. 

Diziendo,  que  las  calles,  y  ornamentos, 
Eran  de  oro,  y  plata,  y  celestiales, 
Que  ya  vera  que  han  sido  fingimientos, 

Y  dichos  de  enemigos  capitales: 

Y  es  assi,  que  allí  tiene  aposentos 
Cosas  de  gran  tesoro,  y  que  son  tales, 
Quales  de  sus  passados  ha  heredado, 
Con  otras  de  tributos  de  su  estado. 

Las  quales  le  ofrecían,  llanamente, 

Y  todo  lo  que  mas  del  pretendiere, 

Y  que  se  haga  a  Carlos  vn  presente 
De  lo  mas  escogido  que  tuuiere: 

Y  también  les  dará  a  toda  su  gente 
Lo  que  su  gusto  mas  apeteciere, 

Y  que  ya  está  su  Reyno  assegurado 
Del  rigor  que  era  dellos  relatado.' 

Y  que  con  este  nombre,  sus  vasallos 
Trataron  de  estoruarle  la  venida, 
No  pudiendo  jamas  asegurallos 
De  aquella  relación  mal  entendida: 

Y  que  aun  aun  aora  trata  de  allanallos, 
Que  es  gente  sin.  razón  y  sin  medida, 

Y  el  tributo  ordinario  le  quitauan 
Algunos  que  distante  del  estauan. 


3io 

♦    Cortes  le  agradeció,  como  deuia, 
La  oferta,  y  el  presente  que  le  ha  dado, 

Y  que  en  quanto  a  lo  que  el  le  referia 
De  aquellas  sucessiones  del  Reynado: 
Que  era  sin  duda  assi  como  entendía, 

Y  Carlos  sucessor  de  aquel  estado, 
Assi  como  lo  es  de  todo  el  mundo, 

Y  en  el  tan  sin  ygual  y  sin  segundo. 
Con  esto  se  despiden  los  señores, 

Con  grande  gusto  de  lo  platicado, 
Haziendo  cada  qual  muchos  amores, 
Con  el  termino  dellos  mas  vsados: 
Con  esto  aseguraron  los  temores, 
De  lo  que  ambos  auian  informado, 

Y  por  entonces  mucho  se  enteraron, 

Y  la  amistad  muy  firme  confirmaron. 
Entrb  Cortes  en  México  el  famoso 

A  ocho  de  Nouiembre,  bien  contados, 
Año  de  diez  y  nueue  tan  dichoso, 
Para  los  viuos,  y  sacrificados: 
Passb  la  noche  a  gusto,  y  con  reposo, 
Aunque  la  barua  al  hombro,  y  racatados, 
Que  tanto  bien  gran  duda  les  ponía, 

Y  si  fortuna  en  el  los  dexaria. 
Estaua  Motecuma  en  su  palacio, 

Que  Tecpa  se  llamaua  propiamente, 
Este  tenia  en  torno  a  buen  espacio  *. 
Treinta -puertas,  qualquiera  suficiente: 

Y  en  la  primera  vn  rico  y  gran  topacio, 
Treihta  baños  al  gusto  conueníente, 
Cien  aposentos  ricos  y  costosos, 

Tres  patios  enlosados  y  anchurosos. 


3" 

De  pórfido  los  marmoles  labrados, 
Iaspe  graciosamente  matizado, 
Las  puertas,  y  lumbrares  releuados 
De  mucha  variedad  entretallado: 
Los  aposentos  todos  adornados 
Ee  colgaduras  de  algodón,  pintado 
De  mil  colores  de  aues  y  animales, 
Que  los  tapizes  ricos  no  son  tales. 

Seruianle  de  ordinario  noche  y  dia 
Seiscientos  principales  conocidos, 
Cada  qual  destos  siempre  alli  tenia 
A  nueue  o  diez  criados  preuenidos: 
Con  armas  tales  como  conuenia, 

Y  soldados  valientes  y  escogidos, 
Que  por  la  obligación  de  su  estatuto 
Le  tenían  de  dar  este  tributo. 

Estos  eran  señores  comarcanos, 
Que  aunque  lexos  algunos  residían, 
La  fuarca  los  hazia  ciudadanos, 

Y  por  fuero  y  rigor  los  compelian: 
Eran  estos  los  propios  Mexicanos, 
Que  a  Motecuma  solo  obedecían, 

Y  si  hazian  ausencia,  le  dexauan 

Sus  propios  hijos,  que  en  rehenes  dauan. 

Tenían  estos  sus  casas  señaladas 
En  México,  costumbre  y  ley  forcosa, 
Estas  eran  las  mas  autorizadas, 

Y  gente  en  la  ciudad  mas  poderosa: 
Con  esto  eran  las  demás  guardadas, 

Y  el  palacio,  y  la  Tecpa  poderosa, 
Comían  de  las  sobras  cada  dia, 
De  lo  que  a  Motecuma  se  seruia. 


3*2 

Tenia  quinientas  Indias  muy  hermosas, 
Todas  de  las  mejores,  y  mas  bellas, 
Con  quien  passar  sus  horas  deleytosas, 
Siempre  preñadas  las  dozientas  dellas: 
De  aquestas  las  que  le  eran  enfadosas, 
Daua  a  señores  que  morían  por  ellas, 

Y  demás  del  palacio  real,  gozaua 
Cien  casas  de  plazer  donde  se  holgaua. 

Otras  muchas  grandezas  refiriera, 
Deste  gran  Monarcha  poderoso, 
Sino  fuera  preciso,  y  conuiniera 
Seguir  de  aquesta  historia  lo  forcoso: 
Es  relación  muy  cierta  y  verdadera, 
Que  por  no  salir  della,  apenas  oso 
Apartarme  del  hecho  verdadero 
Desde  el  primero  punto  hasta  el  postrero. 

Seys  dias  se  passaron  de  contento 
En  plazeres,  visitas,  y  alegría, 
En  agradable  y  tal  acogimiento, 
Que  diuino  y  no  humano  parecía: 
Aunque  andaua  vn  rumor  de  mal  intento, 

Y  publico  entre  todos  se  dezia, 

Que  en  el  templo  que  estauan  aloxados, 
A  sü  dioses  serian  sacrificados. 

O  quitarles  del  todo  la  comida, 
Aleándoles  las  puentes  mas  forcosas, 
Cortes  que  la  maldad  tenia  aduertida, 
Preuino  ocultamente,  y  bien  sus  cosas, 
Confusa  tenia  el  alma  y  afligida, 
De  verse  en  causas  tan  dificultosas, 
Maquinando  si  hallasse  algún  buen  medio, 
Que  a  tantos  males  sirua  de  remedio, 


3*3 

Y  auiendo  fabricado  vn  hecho  estraño, 
No  quiso  a  nadie  alli  comunicarlo, 
Porque  no  les  viniesse  mayor  daño, 
Hasta  el  punto  que  fuesse  a  efectuarlo: 
Quiso  librarse  del  peligro  estraño, 
Que  si  queremos  bien  considerarlo, 
Con  vn  puño  de  tierra  cada  vno 
No  quedara  Español  viuo  ninguno. 

Trato  de  aprisionar  aquel  Monarcha, 
Por  escusar  el  daño  que  sospecha, 
De  que  la  rigurosa  y  cruda  parca 
Corte  el  estambre  de  su  vida  hecha: 
Quiso  fustas  hazer,  o  alguna  barca, 
Que  al  agua  su  defensa  no  aprouecha, 
Por  las  muchas  canoas  que  alli  auia. 
De  quien  reparo  alguno  no  tenia. 

Llego  en  aqueste  punto  vn  Indio  amigo 
De  los  que  en  Villarrica  auian  quedado, 
Que  demás  de  vna  carta,  era  testigo 
Del  caso  que  trae  en  ella  relatado: 
Diño  de  riguroso  y  gran  castigo, 

Y  era  que  Qualpopoca  auia  ordenado 
Diessen  la  muerte  a  nueue  de  los  nuestros, 
Auiendo  paz,  y  siendo  amigos  nuestros. 

Despacho  Pedro  de  Yrzio  aquel  auiso, 
Que  le  causo  á  Cortes  notable  pena, 

Y  con  esta  ocasión  luego  al  prouiso 
Tuuo  la  traca  dada  por  mas  buena: 

Y  usando  della,  luego  al  punto  quiso 
Mostrar  su  astucia  de  saber  tan  llena, 

Y  apresto  para  el  caso  de  la  gente, 
La  que  le  pareció  mas  conuenientei 

Per. — 27 


314 

Aqueste  mismo  dia  auia  hallado 
Cortes  vn  aposento,  en  que  tenia 
Motecuma  vn  tesoro,  y  que  cerrado 
De  muy  poquito  tiempo  parecia: 
Llamo  muy  passo  a  Iorge  de  Aluarado, 

Y  dixo,  le  dixesse  lo  que  haria, 

Y  de  conformidad  lo  agujeraron 
Por  donde  mas  flaqueza  le  hallaron. 

Vieron  que  auia  dentro  vn  tesoro, 
De  joyas,  mantas,  plumas,  y  otras  cosa3, 

Y  vna  suma  grandissima  de  oro, 
Cabelleras,  y  nácares  preciosas: 
Cortes  por  guardarles  el  decoro, 

Y  acudir  a  ocasiones  mas  forcosas, 
Callb,  y  torno  a  cerrar  el  aposento, 
Por  yr  a  executar  su  brauo  intento. 

Fuesse  al  palacio  muy  disimulado, 
Dexando  quatro  calles  guarnecidas 
De  soldados  armados,  con  cuydado, 
Que  no  importaua  menos  que  las  vidas: 
Saludo  a  Motecuma  reportado, 
Dexb  todas  las  piecas  preuenidas, 
Con  cada  diez  soldados  en  las  puertas, 
Que  estauan  para  el  contino  abiertas. 

Parlaron  como  siempre  grande  rato, 

Y  el  gran  Cortes  su  pena  refiriendo, 
Le  dixo  a  Motecuma  su  falso  trato 
Que  los  suyos  con  el  yuan  haziendo: 
El  graue  Rey  suspenso  por  vn  rato, 
El  caso,  como  es  justo,  fue  sintiendo, 

Y  assi  juró  a  Cortes,  que  el  no  sabia 
Cosa  de  las  que  alli  le  referia. 


3^5 

Y  por  satisfacion  luego  ha  mandado, 
Que  por  el  ayre  vayan  mensageros 
Por  Qualpopoca,  auiendo  señalado 
Dos  Caciques  muy  fuertes  caualleros: 

Y  por  señal  vn  sello  les  ha  dado 
De  sus  armas,  y  manda,  que  ligeros 
Se  partan,  y  le  traygan  ante  el  luego 
El  que  le  causa  tal  desassossiego. 

Dio  muy  grandes  disculpas  de  lo  hecho, 
Diziendo,  no  saberlo  en  ningún  modo, 

Y  que  el  le  dexaria  satisfecho 

De  Qualpopoca,  y  de  aquel  pueblo  todo: 
Concediéndole  ser  inorme  hecho, 

Y  la  mayor  maldad  del  mundo  todo, 

Y  pídele,  no  este  tan  sospechoso, 
Hasta  ver  el  castigo  riguroso. 

Cortes  le  respondió,  señor  ya  veo 
Tu  poca  culpa  en  estos  casos  graués, 

Y  como  de  presente  no  desseo 

Mas  de  amparar  mi  gente,  como  sabes: 

Y  no  querrán  dexarme,  según  creo, 
Aunque  les  de  palabras  mas  suaues, 
Hasta  ver  la  venganga  de  este  hecho, 
De  que  deuo  dexarles  satisfecho. 

Con  lo  que  auras  señor  de  perdonarme, 

Y  hasta  que  Qualpopoca  sea  venido 
Te  yras  a  mi  posada  a  acompañarme, 
Que  alli  seras  de  mi  muy  bien  seruido: 

Y  no  ternas  en  esto  que  culparme, 
Que  lo  tengo  a  los  mios  ofrecido, 
En  pago  de  la  gran  traycion  vsada, 
Por  tu  pérfida  gente  tan  maluada. 


Tomo  desto  tan  grande  sentimiento 
El  Monarcha  del  mundo  Motecuma, 
Que  de  improuiso  vn  parasismo  lento 
Eló  sus  venas,  y  antes  que  presuma 
Cortes  en  temor  lo  mira  atento, 
Con  ira,  y  humildad,  que  humana  pluma 
Si  pintaros  tal  vista  pretendiera, 
Fuera  impossible  que  jamas  lo  hiziera. 

Teme  la  mano  y  la  gallarda  espada, 
Con  que  sino  concede  le  amenaca 
La  furia  de  Cortes  arrebatada, 
Todo  le  aflige,  y  todo  le  embaraca: 
Sossiegase,  alborotase,  y  la  osada 
Resolución  le  admira,  y  en  si  traca 
Si  su  lengua  a  Cortes  persuadiría 
A  que  le  dexe,  y  graue  assi  dezia. 

Sabes  quien  soy,  conocesme,  has  oydo 
Que  soy  el  gran  señor  que  el  mundo  rige, 

Y  que  mi  nombre  respetado  ha  sido 
En  cielo,  y  tierra,  como  ya  te  dixe: 
Sabes  que  treynta  Reyes  me  han  seruído, 

Y  que  sola  mi  furia  los  aflige, 

Si  no  lo  sabes,  sábelo,  y  aduierte, 

Que  a  nueue  dellos  dio  mi  mano  muerte. 

Repórtate,  que  yo  te  haré  seguro, 
Dando  lugar  que  gozes  tu  ventura, 

Y  por  los  dioses  soberanos  juro, 
De  darte  ayuda  con  la  paz  segura: 
Mira  que  solo  por  tu  bien  procuro, 

Que  no  me  prendas,  bien  ves  que  es  locura, 
En  que  si  aora  no  vsas  este  medio, 
No  hallaras  después  ningún  remedio* 


3*7 

El  soberuio  Español  resueltamente 
Le  dize,  que  conuiene,  y  que  no  ay  cosa 
Con  que  assegure  su  atreuida  gente, 
Como  con  esta  hazaña  valerosa: 
Que  deseche  el  pesar,  y  el  gusto  aumente, 

Y  crea  que  su  persona  poderosa 
Sera  tan  respetada,  y  tan  seruida, 
Como  es  razón,  y  del  obedecida. 

Entre  los  dos  passaron  grande  rato, 
Hablando  el  vno,  el  otro  respondiendo, 

Y  al  fin  Cortes  temiendo  el  falso  trato, 
Resueltamente  dixo,  no  te  entiendo: 
Que  sime  resistencia,  ni  recato, 

Ni  estarme  a  lo  impossible  persuadiendo, 
No  me  hables  palabra,  ven  conmigo, 
Que  se  ha  de  hazer  sin  falta  lo  que  digo. 
Viendo  que  ruegos  eran  sin  prouecho, 

Y  que  el  poder  tan  poco  le  valia, 
Con  prudencia  y  valor  allanó  el  pecho, 
Que  en  aquesta  ocasión  fue  valentía: 
Concedió  su  prisión,  heroyco  hecho, 
Reportación  no  vista,  brauo  dia, 

O  mudable  fortuna,  instable  rueda, 
Que  no  sabes  estar  vn  punto  queda. 

Mando  a  quatro  señores  principales, 
Que  en  sus  andas  cargado  le  lleuassen, 
De  que  era  con  su  gusto  dio  señales, 
Mas  no  importo,  porque  antes  que  llegassen 
Al  graue  cuerpo,  hizieron  cosas  tales, 
Que  fue  fuerca  decilles  que  callassen, 
Yuale  mucha  gente  acompañando, 
Con  lagrimas  muy  tiernas  lamentando. 


3i8 

Llego  el  fuerte  Cortes  con  brauo  aliento, 
Donde  hallo  a  los  suyos  admirados, 
Colgó  en  vn  quarto  a  parte  vn  aposento, 
Con  adornos,  muy  ricos  y  estimados: 

Y  alli  le  aposento  con  gran  contento, 

Y  púsole  de  guardia  cien  soldados, 
Los  suyos  como  de  antes  le  seruian, 

Y  sus  mandos  en  todo  obedecían. 
La  ciudad  ha  quedado  alboratada 

Del  hecho  que  Cortes  auia  emprendido, 
Huuo  temor  que  fuesse  rebelada, 
Si  del  no  fuera  todo  preuenido: 
Mofe9uma  la  tuuo  sossegada, 
Diziendo,  quel  aquello  auia  querido, 
Encubría  su  pena  cuerdamente, 
Cierta  señal  de  quanto  era  prudente. 
Estaua  a  ser  señor  tan  enseñado, 

Y  a  que  le  respetassen,  que  he  querido 
Contaros  vn  sucesso,  que  admirado 
Qualquiera  quedara  auiendolo  oydot 

Y  fue,  que  estando  en  vn  ycpal  sentado, 
Viendo  jugar,  sin  ser  dellos  sentido, 
Quatro  soldados,  gargajeo  vno  dellos, 

Y  con  ira  boluio  su  rostro  a  ellos. 
Porque  como  en  su  ser  el  no  era  humano, 

A  lo  que  en  magestad  tenia  entendido, 

Y  se  juzgaua  mas  por  soberano, 
Que  por  de  tierra,  estuuo  retraydo, 
De  vn  sentimiento  fiero  e  inhumano, 
lamas  imaginado,  ni  sabido, 

Tres  dias  sin  comer,  ni  hablar,  y  tanto, 
Que  enterneció  a  Cortes,  y  mouio  a  llanto» 


3i9 

Llegóse  a  el  con  gran  comedimiento, 
Importunándole  que  le  dixesse, 
De  que  hazia  tan  graue  sentimiento, 
Para  que  a  el  remedio  luego  diesse: 
Refirióle  aquel  graue  atreuimieuto, 
Pues  no  era  justo  que  se  permitiesse, 
Que  a  uu  sugeto  de  hombres  no  mirado, 
En  tan  poco  estimasse  vn  vil  soldado. 

Cortes  por  aplacarle,  mando  luego 
Que  en  su  presencia  al  punto  le  ahorcassen, 
Con  esto  se  mostró  con  mas  sossiego, 
Hasta  que  lo  mando  executassen: 
Ocurrierou  a  el  con  grande  ruego, 
Para  que  de  la  horca  le  quitassen, 
El  lo  pidió  a  Cortes,  con  que  lo  echasse 
Donde  su  Reyno  y  tierra  no  pisasse. 

Dexo  de  referir  muchas  grandezas 
Deste  graue  Monarcha  valeroso, 
De  estimación,  hazañas,  y  proezas, 
Nacidas  de  aquel  pecho  caudaloso: 
Su  gouierno,  sus  leyes,  y  firmezas, 
Sus  fueros  en  imperio  tan  famoso, 
Tan  inuiolablemente  executadas, 
Quanto  de  justa  mano  gouernadas. 


FIX    DEL   CANTO   ONZEN'O. 


QUE  REFIERE  LA  MUERTE  DE  QUALPOPOCA,  LA  PRISIÓN  DE  CACAMA, 

Y  EL  AUER  ECHADO  A  MOTECUMA  PRISIONES,  Y  LA  VENIDA 

DE  PANFILO  DE  NARBAEZ.  Y  LO  QUE  DELLA  RESULTÓ. 


No  el  sugetar  imperios  poderosos, 
De  barbaras  naciones  tan  estrañas, 
Ni  los  heroycos  hechos  valerosos, 
De  otras  prohezas  graues  y  hazañosas: 
Ni  en  los  passados  tiempos  mas  dichosos, 
Se  cuenta  tal  grandeza,  industria,  y  mañas, 
Que  a  vn  Emperador  tan  inuencible 
Sugetarle  a  prisión,  caso  es  terrible. 

Yo  confiesso  Cortes  que  no  me  atreud 
A  celebrar  tus  hechos  inmortales, 
Que  para  no  hazerlo  como  deuo, 
No  es  bien  tocar  en  ellos,  siendo  tales: 
Y  aunque  a  intentarlo  muchas  vezes  prueuo, 
Me  suspenden  los  casos  essencialesj 
Quedándose  la  lengua  enmudecida, 
Romitiendolo  alia  a  la  eterna  vida¡ 


32I 

No  fue  menos  la  gloria  que  ganaste 
O  inuicto  Cortes  en  lo  que  heziste, 
Quando  el  poder  y  mando  renunciaste, 

Y  en  manos  del  consejo  le  pusiste: 

Y  alli  por  nueua  elección  quedaste 
Con  mas  firme  poder  del  que  truxiste, 

Y  en  nombre  de  tu  Rey  te  señalaron, 
Quando  por  ti  vnanimes  votaron. 

Quedo  todo  confuso  y  alterado, 
Viendo  preso  al  señor  y  Rey  famoso, 
Casi  se  huuiera  el  Reyno  rebelado, 

Y  estaua  Cortes  dello  rezeloso: 
Motecuma  a  los  suyos  ha  aplacado, 
Diziendo,  que  era  dello  muy  gustoso, 
Gouernaua  como  antes  sus  estados, 
Amparando  sus  graues  potentados. 

Salia  a  caca  casi  los  mas  dias, 
A  que  era  grandemente  aficionado, 
Al  templo  yua  a  orar  todos  los  dias, 
Con  diez  soldados  solo  acompañado: 
Gozaua  de  otros  actos  de  alegrías, 
Con  que  pudiesse  ser  mas  recreado, 

Y  frequentaua  el  templo  de  los  vicios, 
Continuando  en  el  sus  sacrificios. 

Cortes  le  suplico  que  lo  escusasse 
Que  se  vertiesse  assi  la  sangre  humana, 
Porque  si  aquello  se  continuasse 
El  lo  defenderá  de  buena  gana: 
Aguardaron  vn  dia  a  que  el  entrasse 
A  hazer  a  su  Dios  la  ofrenda  vana, 

Y  quitando  los  Ídolos  del  templo, 
También  querían  quitar  el  mal  exemplo. 


322 

Pidióles  Motecuma  que  no  hiziessen 
Otra  vez  sin  razón  como  la  hecha, 
Porque  a  los  suyos*tanto  no  ofendiessen, 
Mirando  el  ara  de  su  altar  deshecha: 

Y  que  su  justa  ley  no  corrompiessen, 
Pues  ero  buena,  santa,  y  sin  sospeha, 

Y  por  tantas  razones  la  obseruauan, 

Y  en  tanto  la  tenían  y  estimauan. 
Cortes  determino  de  remediarlo 

Con  las  veras  y  mañas  que  pudiesse, 

Y  assi  para  mejor  efetuarlo 

Pidió  al  gran  Motecuma  que  le  oyesse: 

Y  que  estén  sus  Caciques  a  escucharlo, 
Para  que  su  intención'  mas  se  entendiesse, 

Y  estando  congregada  mucha  gente, 
Assi  les  dixo  el  gran  Cortes  prudente. 

Amigos  pues  que  Dios  os  ha  querido 
Comunicar  su  fe,  escuchadme  atentos 
Que  quando  mi  demanda  ayays  oydo, 
Estareys  de  otorgarla  muy  contentos: 
Saldreys  del  mal,  que  ciegos  ha  tenido 
Vuestros  ojos,  vereys  vuestros  intentos 
Enderecados  a  mayor  alteza, 
Que  lo  que  aora  vsays  es  gran  baxeza, 

Vn  Dios  onipotente  y  soberano 
Crio  la  tierra,  el  mar,  y  el  alto  cielo, 
Luego  a  los  hombres,  a  quien  hizo  llano 
Quanto  aueys  visto,  y  ay  en  este  suelo: 
Tiene  sugeto  a  su  diuina  mano, 
Que  recibe  de  estarlo  gran  consuelo 
El  hombre,  el  cielo,  el  mar,  toda  la  tierra, 

Y  todo  quanto  lo  vno  y  lo  otro  encierra. 


323. 

Vosotros  corno  faltos  desta  lumbre, 
Teneys  por  dioses  vnos  hombres  hechos 
De  madera,  o  de  barro,  y  muchedumbre 
Dellos  vsays,  y  estays  muy  satisfechos: 

Y  sugetos  a  eterna  seruidumbre 
Los  adorays,  y  con  humildes  pechos, 
Como  si  fueran  algo  estays  ante  ellos 
Sacrificando  vidas  por  tenellos. 

Quereys  ver  quan  errados  vays  en  todo, 

Y  como  os  busco  paz,  gloria,  y  consuelo, 
Al  natural  discurso  me  acomodo, 

Pues  Motecuma  manda  vuestro  suelo: 
Del  gouierno  común  turbara  el  modo, 
Si  huuiera  muchos  dioses  en  el  cielo, 
Que  vnos  a  tros  siempre  se  impidieran 
Sin  que  jamas  obedecidos  fueraa 

En  estos  altos  techos  celestiales 
Poned  los  ojos  claros  y  el  intento, 
De  quien  todas  las  causas  terrenales 
Tienen  su  fin,  principio,  y  fundamento: 
Quien  mueue  acá  las  cosas  naturales 
Produziendonos  todo  el  alimento, 
Que  esto  los  dioses  falsos  no  lo  pueden, 
Que  de  vn  Dios  solo  son,  y  del  proceden, 

Dexad,  dexad,  los  vanos  sacrificios, 

Y  el  verter  la  inocente  sangre  humana, 
La  costumbre  nefanda,  y  torpes  vicios, 
Siguiendo  aquella  via  y  luz  tan  llana: 
Seguid,  seguid  los  sacros  beneficios 

De  aquella  Magestad  tan  soberana, 
Quitando  las  estatuas  adoradas, 
Poniendo  efigies,  y  aras  consagradas. 


324 

Quedo  el  gran  Motecuuia  muy  confuso 
De  ver  lo  que  Cortes  auia  propuesto, 

Y  luego  en  aquel  punto  se  dispuso 
A  seguir  su  consejo,  y  ya  dispuesto 
Las  rodillas  en  tierra  luego  puso, 
Inclinado  a  tan  alto  prosupuesto, 

Y  humillado  a  una  efigie  soberana, 
Todo  lo  concedió  de  buena  gana. 

Viendo  Cortes  que  todos  se  allanaron, 
Quiso  en  nombre  de  Dios  onipotente 
Tomar  la  possession,  pues  que  hallaron 
Lugar  a  la  ocasión  tan  comieniente: 
Los  Ídolos  al  punto  derribaron, 

Y  el  Alférez  de  Christo  incontinente 
En  el  templo  mejor  del  pueblo  ciego 
Vn  Crucifixo  hermoso  puso  luego. 

Después  mandb  Cortes  sus  soldados 
Que  al  punto  juntos  fuessen  todos  ellos, 
De  figuras  de  Santos  bien  cargados. 

Y  que  en  los  templos  vayan  a  ponellos: 
Donde  de  todos  sean  estimados, 

Y  en  cada  templo  de  los  otros  bellos 
Vn  altar  sumptuosissimo  adornassen, 

Y  la  imagen  de  Christo  en  el  fixassen. 
El  templo  principal  era  grandioso, 

De  edificios  notables  y  ornamentos, 
De  grandes  piras  gruessas,  y  costoso, 
Con  capillas,  y  gradas,  y  aposentos: 
Torres,  y  chapiteles,  muy  vistoso, 
De  piedra,  y  cal,  y  estribos,  y  cimientos, 
Que  no  lo  especifico  como  el  era¿ 
Porque  es  tomar  muy  larga  la  carrera. 


Causo  gran  contusión  ai  pHcblo  errado 
El  verse  de  su  ley  destituyelos, 
No  fue  ninguno  mas  sacrificado, 
Sino  era  que  lo.haaan  escondidos: 
Tengo- este  por  .el  hecho  ma£  nombrado, 
De  los  que  :de  Cortes  son  referidos, 
Porque  prender  vn.  Rey,  y  quitar  leyes, 
Es  caso  graue  aun  para  grandes  Reyes. 

Estando  en  esto  vino  Qualpopoca 
Con  quinze  principales  de  su  tierra, 

Y  vn  solo  hijo  suyo,  a  quien  le  toca 

La  sucesión  del  Rey  no  en  paz  y  en  guerra: 
Motecuma  a  Cortes  la  causa  aduoca, 

Y  porque  pague  quien  con  daño  yerra, 
Se  lo  embia,  y  con  veras  le  ha  pedido 
Que  castigue  el  delito  cometido. 

Hizo  ia  información,  en  que  parece, 
Que  auiendo.  Pedro  de.  Yrzio,  y  el  tratado 
El  verle,  la  obediencia  luego  ofrece, 
A  Carlos  gran  Monarcha  señalado: 

Y  que  el  quisiera  hablarle,  y  le  parece, 
Que  andando  tan  rebuelto  aquel  estado, 
Le  embiasse  Españoles  que  le  fuessen 
Guarda,  y  en  presencia  le  pusiessen. 

Embio  Pedro  de  Yrzio  dos  soldados 
A  Xautlan  Reyno  suyo  poderoso, 

Y  llegados  que  fueron  los  cuytados 
Los  mato  el  mal  Cacique  riguroso: 
Auisaronle  luego  los  estados 

Del  hecho  tan  astuto  y  cauteloso, 
Fue  contra  el  muy  bien  apercebido, 
De  cinquenta  soldados  preuenido. 
Per.— zS 


326 

Salióle  Qualpopoca  muy  pujante, 

Y  tuuieron  entrambos  gran  batalla, 
Recibióle  tan  fuerte  y  arrogante, 
Que  no  bastó  el  ames  ni  fina  malla: 
Encendióse  aquel  fuego  en  vn  instante, 

Y  era  tanta  la  furia,  que  amparalla 
No  pudo,  y  le  mataron  siete  juntos, 
Con  que  hizieron  nueue  los  difuntos. 

Creció  cbn  esto  gran  corage  y  saña, 
Yassi  luego  los  nuestros  reboluieron 
Con  la  mayor  braueza  y  mas  estrafta 
Que  los  ojos  humanos  jamas  vieron: 
Dieronse  aquellos  pocos  tanta  maña, 
Que  mataron  a  muchos,  y  hirieron, 
Rindiendo  a  Qualpopoca,  y  a  su  estado, 
Que  quedo  a  Carlos  V  ya  humillado. 

Hecha  la  información  en  este  modo, 
La  sentencia  salió,  que  luego  fuesse 
Hecho  en  la  placa  do  se  mire  todo 
De  trerrapleno  vn  alto,  y  que  estuuiesse 
Para  el  futuro  exemplo  el  pueblo  todo 
A  donde  la  justicia  se  hiziesse, 

Y  se  quemassen  quince  mas  culpados, 
Por  escarmiento  de  otros  tan  osados. 

Luego  se  ha  executado  la  sentencia 
De  que  quedaron  muchos  encogidos, 
En  ver  que  a  vn  Rey  tan  grande,  en  tal  presencia 
Se  hiziessen  castigos  nunca  oydos: 
Tuuieron  por  notable  la  inclemencia, 

Y  a  muchos  les  zumbauan  los  oydos, 
Pensando  que  otro  tanto  se  haría 
Con  ellos  pür  aquella  gente -impia. 


327 

Antes  que  este  castigo  se  hiziesse 
Se  fue  Cortes  do  Motecuma  estaua, 
A  dezirle  quexoso,  que  entendiesse, 
Que  aquella  culpa  a  el  se  le  imputaua: 

Y  que  escusa  ninguna  pretendiesse, 
Porque  era  ley  que  aquel  que  muerte  daua, 
Muriesse,  aunque  con  el  no  se  entendía, 
Mas  que  prisiones  luego  le  echaría. 

Truxeron  vnos  grillos,  y  turbado 
Le  dixo  Motecurna,  que  es  aquesto, 
Cortes  estas  en  ti,  no  estas  cansado 
De  prouar  mi  cordura  en  mas  que  en  esto: 
El  respondió,  que  aquello  era  toreado, 
Con  semblante  seuero,  y  graue  gesto, 

Y  las  prisiones  con  la  misma  mano, 

Puso  al  señor  que  vn  tiempo  no  fue  humano. 

Hizo  Cortes  el  hecho  referido, 
Por  euitar  escandolo  aquel  dia, 

Y  executado,  el  otro  sin  ruydo 
A  ver  a  Mote<;uma  se  boluia: 

Y  con  muy  grande  instancia  le  ha  pedido 
Salga  de  la  prisión  que  alli  tenia, 
Consintió  que  los  grillos  le  quitassen, 

Y  mando  que  otra  cosa  no  tratassen. 
Andaua  de  estos  hechos  alterado 

El  Reyno",  y  muchas  cosas  ordenaua, 
Conuocando  los  mas  de  aquel  estado 
Para  el  remedio  que  se  procuraua: 
Tratan  que  de  prisión  fuesse  sacado 
Su  Rey,  que  tan  sugeto  les  estaua, 

Y  que  el  quebrar  los  Ídolos  pagassen, 

Y  alli  en  aquella  casa  los  quemassen. 


323 

.  Dixo  Cortes  vn  dia  a  Motccuma, 
Que  vnos  soldados  suyos  descubrieron 
Vna  sala  con  mantas,  oro,  y  pluma, 

Y  otras  joyas,  y  cosas  que  allí  vieron; 

Y  aunque  era  el  valor  tanto,  y  tanta  suma 
En  cosa  alguna  mano  no  pusieron, 
Que  vea  lo  que  manda  hazer  dello, 

Y  pues  es  suyo  ponga  cobro  en  ello. 
Moteeuma  le  dixo,  no  os  de  pena, 

Que  todo  es  vuestro,  y  yo,  con  lo  que  resta, 
Tomad  lo  que  quisierdes  norabuena, 
Que  sera  para  mi  gran  gusto  y  fiesta: 
No  hay  cosa  mia,  que  juzgueys  agena, 

Y  esto  le  dio  a  Cortes  por  su  respuesta, 
Con  vna  voluntad  sincera  y  pura, 

Con  que  el  turuado  pecho  le  assegura. 

Pidióle  que  quería  le  móstrassen 
Los  mineros  de  oro  que  allí  áuia, 
Porque  los  suyos  se  certiíicassen 
De  lo  que  aquella  tierra  produzia: 
Tratb  que  ocho  peones  se  embiassen 
Diuididos  a  donde"  se  cogía, 
Quatro  oficiales,  y  otros  que  lo  entienden, 
De  los  que  mas  sus  venas  comprehenden,. 

Ocho  soldados  han  acompañado 
A  los  Indios  amigos,  y  plateros,  . 
El  vno  a  la  Misteca  ha  encaminado,    . 

Y  a  Milinaltepec  ran  los  primeros: 
A  Tenitzí,  cien  leguas  del  estado, 

Y  al  gran  Tututepec  van  los  postreros, 
Tardaron  en  boluer  cinquenta.dias, 
Mientras  andan  en  México  en  porfías. 


3*9 

Truxeion  algún  oro  en  poluo,  y  plata, 

Y  la  razón  de  todo  muy  cumplida, 

Y  huuiera  de  metérnoslo  a  barata 
Yn  Cacique  que  viue  estensa  vida: 
Este  con  Motecuma  no  se  trata, 
Es  Coateli  Camatl,  que  ya  ofrecida 

Dio  a  nuestro  Emperadgr.justa  obediencia, 

Y  assi  quedo  sugeto  a  sü  clemencia. 
Y  como  andaua  acá  todo  rebuelto, 

No  se  reparo  en  esto,  aunque  importante, 
Por  ver  al  gpan  Gacama  tan  resuelto 
A  darnos  guerra,  -que  era  muy  pujante: 
Estaua  en  ello  el  Reyno  ya  disuelto, 
Poniendo  a  todos  siempre  por  delante 
La  prisión  de  su  tio  Moteeuma, 
Que  le  causa  tristeza  y  pena  suma. 

Sabido  por  Cortes,  embio  a  dezirle, 
Que  dexasse  las  armas  y  la  guerra, 
Pues  que  la  paz  pudiera  mas  cumplirle, 
Que  no  auer  dissensipnes  en  la  tierra: 
Nunca  jamas  pudieron  disuadirle, 
Fiado  en  la  amistad  del  llano,  y  sierra, 
Cuya  gente  se  auian  ofrecido, 
Por  auerles  sus  leyes  peruertido. 

Mucho  le  replico,  y  no  fue  bastante, 
Que  estaua  ya  resuelto,  y  preuenido, 
Con  mucha  gente  toda  muy  pujante, 
Dispuesto  a  resoluer  aquel  partido: 

Y  visto  que  el  intento  yua  adelente, 
Traco  aquel  Moteeuma  engrandezido 
De  prender  a  Cacama  su  sobrino, 

Y  muy  secretamente  lo  preuino. 


33° 

Y  estando  en  su  consejo  resoluiendo 
El  modo  que  en  la  guerra  se  tendria, 
Al  punto  que  lo  estaua  resumiendo 
Le  assieron  veinte  que  en  la  junta  auia: 
Sacáronle  de  alli  luego,  entendiendo 
Lo  que  el  lleuarle  breue  coriuenia, 
En  dos  canoas  grandes  se  metieron, 

Y  a  México  a  su  tio  le  truxeron. 
Eutregolo  a  Cortes  luego  al  momento, 

Y  el  lo  tuuo  muy  bien  aprisionado 
Con  esposas  y  grillos,  con  intento 
Que  fuesse  del  delito  castigado: 

Y  que  el  rebelión  fiero  y  violento, 
Que  tan  breue  se  auia  comencado, 
Le  paguen  los  que  a  el  se  le  llegaron, 

Y  con  mas  voluntad  dello  trataron. 
Ordenan  que  a  Cuculea  le  hiziessen 

Rey  de  Tezcuco,  y  Culhuacan  el  fuerte, 

Y  que  todos  por  tal  le  obedeciessen, 
Pronosticando  al  gran  Cacama  a  muerte: 
Diose  pregón  que  assi  lo  recibiessen, 
Tuuolo  el  pueblo  por  dichosa  suerte, 

Y  assi  el  gran  Motecuma  de  su  mano 
Le  entrego  la  corona  de  su  hermano. 

Con  esto  por  entonces  parecía 
Que  estaua  mas  pacifico  el  estado, 
Mas  era  cosa  estraña  lo  que  auia 
De  tratos  dobles  en  el  mas  pintado: 
Dizen  qne  el  gran  Cacama  pretendía 
Suceder  al  imperio  y  potentado, 
Pues  Motecuma  siempre  preso  estaua, 

Y  de  su  libertad  nunca  trataua. 


33* 


En  tiempo  que  Cacama  estaua  preso, 
Quiso  el  gran  Motecuma  hazer  vn  hecho 
Diño  de  historia  graue,  y  gran  processo, 
Con  que  dexó  a  Cortes  muy  satisfecho: 
No  se  a  quien  se  atribuya  aquel  sucesso, 
A  el,  ó  que  Cortes  lo  huuiesse  hecho, 
Mas  conuocados  muchos  principales, 
Dixo  a  todos  ya  juntos  cosas  tales. 

Parientes  y  vasallos  mios  queridos, 
A  quien  diez  y  ocho  años  he  amparado, 
Y  han  sido  mis  intentos  entendidos 
De  ayudaros,  que  assi  lo  he  procurado: 
Ya  veys  que  destos  Reynos  escogidos, 
No  toca  por  herencia  a  mi  el  estado, 
Que  como  aduenedizo  lo  posseo, 
Que  no  estimo  yo  en  poco  este  trofeo. 

También  sabeys  que  siempre  nos  dixeron 
Nuestros  passados,  quando  acá  venían, 
Que  alegres  a  su  patria  se  boluieron, 
Que  en  breue  sucessores  embiarian: 

Y  como  por  injusto  lo  tuuieron, 
Quien  duda  que  esto  luego  oluidarian, 
Pues  nunca  hasta  ora  hemos  sabido 
Lo  que  ha  a  ninguno  dellos  sucedido.- . 

También  los  agoreros  y  adiuinos 
Nos  dixeron,  señores,  llanamente, 
Que  vendría  de  Reynos  peregrinos 
A  gouernarnos  otra  nueua  gente: 
A  mi  mis  diosses  altos  y  diuinos 
Me  han  profetizado  de  presente 
Que  aqueste  estado  en  mi  se  acabaría, 

Y  vn  Rey  ignoto  a  suceder  vendria, 


332 

Con  esto  yo  os  encargo,  pido,  y  ruego, 
Que  obedezcays  a  Carlos  Rey  famoso, 

Y  a  el  la  sugecion  le  demos  luego, 
Que  es  el  señor  supremo  y  poderoso: 

Yo  os  confiesso  que  estuue  siempre  ciego, 
Fuera  de  aqueste  tiempo  venturoso, 
Démosle  los  tributos  estimados, 
Pues  somos  sus  vassallos  y  criados. 

No  pudo  dezir  mas,  han  le  estoruado 
Las  lagrimas,  y  el  verse  enternezido, 
Lloro  junto  con  el  todo  el  estado, 
Que  fue  vn  acto  notable  y  afligido: 
Todos  a  vna  assi  lo  han  confirmado, 
Con  que  quedo,  assentado,  recebido, 
Tomóse  testimonio  ante  escriuano, 
Del  sugetarse,  y.  todo  quedo  llano. 

Viendo  Cortes  tan  prospero  sucesso, 
Dio  a  Motecuma.  gracias  de  lo  hecho, 
Ruégale  que  gouierne,  pues  es  esso 
Mas  suyo  por  razón,  y  por  derecho: 
Diziendole  que  tome  a  cargo  el  peso 
De  todOj  pues  esta  del  satisfecho, 

Y  que  corrija,  enseñe,  ordene,  y  mande, 
Que  para  el  sera  contento  grande. 

Después  dicho  aquesto  a  Moteeuma-, 
Le  aparto,  y  en  secreto  le  dio  cuenta 
De  la  copiosa  e  inümerable  suma 
De  costa  que  a  su  Rey  se  le  acrecienta: 

Y  porque  del  descuydo  no  presuma, 
Que  seria  caer  en  grande  afrenta, 
Le  pide  que  le  ayude  con  dinero, 
Pues  le  descubre  el  pecho  verdadero. 


333 

Mote<;uma  le  dixo,  que  el  gustaua 
Mucho  de  lo  que  aiii  le  auia  aduertido, 

Y  fue  luego  a  una  casa;  donde  estaua 
Vn  aposento  harto  bien  proueydo: 
Llamo  a  Españoles  que  lleuaua, 

Y.  dixo,  aunque  no  estoy  apercejbido, 
Tómese  desto  lo  que  de  mas  prouecho, 
Que  holgaria  os  huuiesse  satisfecho. 
Plumas  auia,  y  joyas,  tejos  de  oro, 
Mantas,  y  otras  grandezas  estremadas, 
Era  muy  caudaloso  aquel  tesoro,     . 

Y  las  cosas  preciosas  estimadas: 

Qual  no  las  vio  jamas  de  Arauia  el  Moro 
En  las  entrañas  de  su  mina  amadas, 
Llamaron  a  Cortes  para  que  yiesse 
Lo  que  dello  queria,  y  lo  escogiesse. 

Todo  se  lo  entrego  sin  dejar  nada 
De  cosa  de  oro,  y  piedras  muy  pulidas, 
Vna  baxiíla  rica  y  estimada, 
Tecomates,  y  tacas  muy  huidas: 
Toda  la  cantidad  aualiada, 
Euera  de  aquellas  mantas  escogidas, 
Monto  quinientos  mil  y  mas  ducados, 
Que  estauan  ya  por  nuestros  señalados. 

Demás  desto  embib  sus  mensageros 
A  todas  las  demás  partes  de  su  estado, 
A  dezir  a  los  graues  caualleros 
Que  diessen  el  tributo  señalado: 
A  Carlos,  y  pues  eran  los  primeros, 
Tuesse  lo  mas,  y  mas  auentajado, 
Recogióse  de  plata,  y  oro  fino, 
Dozientos  mil  ducados,  y  esto  vino. 


334 

Repartióse  entre  todos  con  buen  modo, 

Y  el  quinto  se  aparto,  perteneciente 
Al  grande  Emperador,  que  monto  todo 
Otros  dozientos  mil,  sin  el  presente: 
Cerróse  adonde  estaua  a  piedra  y  lodo, 
Para  embiarlo  a  tiempo  conueniente, 
Si  la  fortuna  no  lo  contrastara, 

Y  porque  era  tan  justo  lo  estoruara. 
Después  ya  los- ídolos  quitados, 

Y  puestas  las  imágenes  sagradas, 
Eran  los  templos  muy  continuados 
De  oraciones  y  missas  celebradas: 
Fueron  los  Euangelios  publicados, 

Y  personas  algunas  bautizadas, 
Que  desto  no  se  vso  como  deuiera, 
Por  hazerlo  en  sazón  que  conuiniera. 

Dizen  que  los  demonios  embidiosos 
De  aquestos  celestiales  sacrificios, 
A  Motecuma  fueron  presurosos 
Como  quien  los  tenia  tan  propicios: 
Diziendole,  que  estauan  muy  quexosos 
De  auer  dexado  assi  sus  beneficios, 

Y  vna  ley  tan  gustosa  y  agradable, 
Tan  justa,  prouechosa,  y  tan  loable. 

Y  que  si  su  amistad  quiere  y  pretende, 
Que  no  puede  negarla,  ni  escusarse, 
Que  eche  de  si  esta  gente  que  ansi  ofende 
Sus  dioses  que  podrian  enojarse: 

Y  que  si  luego  alli  no  suspende, 

Que  el  mal  que  le  hiziessen  no  culpasse, 
El  confuso,  afligido,  y  temeroso, 
Obedeció  aquel  mando  riguroso. 


335 

Y  assi  ocultamente  ha  preuenido 
Cien  mil  hombres  de  guerra  de  su  estado, 
Dando  muestras  de  muy  arrepentido, 
De  ver  al  Rey  Cacama  aprisionado: 
Porque  era  su  sobrino  muy  querido, 

Y  heredero  de  todo  su  reynado, 
Salióse  al  patio,  y  a  Cortes  embia 
A  dezirle,  que  hablar  con  el  quería. 

Tuuo  Cortes  por  nouedad  aquello, 

Y  aunque  confuso,  fue  con  diez  soldados, 
Motecuma  mostró  contento  en  vello, 

Y  fueron  Gomo  siempre  saludados: 
Lleuolo  a  su  aposento,  por  tenello 
A  solas,  sin  que  oyessen  sus  criados 
Lo  que  quería  dezirle,  presupuesto 
Que  estaua  a  destruyrle  ya  dispuesto. 

Mando  traer  dos  assientos  a  su  gente, 

Y  aunque  hizo  a  Cortes  gran  cortesía, 
Bien  entendió  el  semblante  y  continente 
Diferente  del  modo  que  solía: 

Embió  a  percebir  secretamente 
Por  lo  que  aquella  nouedad  temía, 
Motecuma  le  dixo,  óyeme  amigo 
Que  son  veras  aquestas  que  te  digo. 
Luego  cura  saliríe  de  mi  estado, 
Que  tengo  mis  vasallos  ofendidos, 
También  esta  mi  Dios  mal  enojado, 

Y  todos  en  mi  daño  apercebidos: 

No  me  culpes  Cortes,  que  soy  forcado, 

Y  están  todos  mis  Reynos  afligidos, 
Yete  dándote  el  oro  prometido 
Quando  trate  contigo  de  partido. 


Esto  ha  de  ser  sin  replica  ninguna, 
Porque  es  mando  preciso,  y  muy  fogoso, 
No  replico  Cortes  palabra  alguna 
Mas  de  que  lo  acetaua  muy  gozoso: 
Pidióle  tiempo,  y  loa  su  fortuna, 
Considerando  que  es  lance  forcoso, 

Y  para  hazer  seguro  su  viage, 
Pide  nauios,  gente,  y  carruage. 

Y  que  mande  que  al  punto  se  embiassen 
Oficiales  al  monte  mas  cercano, 
Con  los  soldados  que  le  señalassen, 
Para  hazer  nauios  de  su  mano: 
Mando  que  carpinteros  se  juntassen, 
Quedando  Motecuma  muy  vfano, 
Se  despacharon  muchos  oficiales 
De  los  nuestros,  con  otros  naturales. 

Cortes  que  en  discreción  a.  todos  sobra, 
Con  secreto  a  los  hombres  aduertia, 
Que  importa  mucho  dilatar  la  obra 
De  que  grande:  prou echo  se  seguia: 
Diziendo,  lo  que  el  tiempo  pierde,  cobra 
Algunas  vezes  el  industria  mia, 

Y  con  el  mismo  tiempo  se  mejora 
Lo  que  con  el  parece  que  empeora. 

Sabida  en  los  estados  esta  nueua, 
Con  gran  contento  todos  se  quietaron, 
Que  el  desseo  de  paz  a  vezes  lleua 
Los  pensamientos  donde  no  pensaron: 

Y  el  que  vna  vez  el  ocio,  y  gusto  prueua 
De  que  daño  y  peligros  le  apartaron, 
Sabe  mejor  gozar  de  su  dulcura, 

Que  el  que  ordinario  tuuo  paz  segura. 


337 

Ocho  dias  después  de  auer  partido 
Los  nuestros  con  los  Indios  carpinteros, 
Tuuo  el  gran  Motecuma  esclarecido 
De  Teutlñle  dos  Indios  mensageros: 
Con  los  quales  en  suma  le  ha  aduertido, 
Mandándoles  que  lleguen  muy  ligeros, 
Que  entraron  onze  ñaues  en  su  puerto, 
De  cuyo  intento  nada  sabe  cierto. 

Luego  que  aquello  supo  Motecuma, 
Llamb  a  Cortes  como  la  vez  postrera, 
Diole  alia  en  lo  interior  congoxa  suma, 
Que  tantas  nouedades  no  quisiera: 

Y  porque  del  temor  no  se  presuma 
Fue  con  semblante  qual  la  vez  primera, 

Y  antes  de  hazerlo,  dixo  a  sus  soldados, 
Que  estañan  bien  confusos  y  alterados. 

Amigos  si  el  honor  que  professamos 
Es  justo  computarle  con  las  vidas, 
Es  muy  bien  que  presente  le  tengamos, 
Hasta  ver  nuestras  causas  difinidas: 
Ya  veys  el  riesgo  grande  en  que  quedamos 
Con  las  causas  tan  graues  ofrecidas, 
Estad  apercebidos  que  yo  temo 
Nouedad  en  llamarme  el  Rey  supremo. 

Todos  le  aseguraron  que  lo  harían 
En  qualquiera  ocasión,  pues  es  forcoso, 

Y  que  por  el  sus  vidas  restarían 
Contra  Reyno  mas  graue  y  poderoso: 

Y  como  manda  alerta  se  estarían, 

Y  con  aquesto  alegre,  y  sospechoso, 
Fue  Cortes  al  llarapdo,  y  embaxada, 
Que  del  gran  Motecuma  le  fue  dada* 

Per. —29 


338 

Recibióle  con  mucho  cumplimiento, 

Y  mandóle  sentar  como  solia, 
Diziendole,  que  estaua  muy  contento 
En  ver  que  el  cielo  sus  intentos  guia: 
Porque  le  han  auisado  aura  vn  momento, 
Que  en  Chalchicoeca  vna  armada  auia, 
Con  que  seguro  estaua  su  passage, 

Y  assi  podra  hazer  luego  el  viage. 
Cortes  holgó  de  oyrlo  grandemente 

Y  a  Mote9uma  dixo  el  grande  gusto 
Que  tiene  de  partirse  breuemente, 
Pues  era  ya  el  dexarle  caso  justo: 
Llego  en  esto  un  correo  diligente, 
Que  a  Motecuma  dio  no  poco  susto, 
Con  relación  entera,  y  trasladada 
En  manta,  y  muy  al  viuo  dibujada. 

Ochocientos  infantes  referian, 
Con  ochenta  cauallos  escogidos, 
Doze  tiros  muy  gruessos  parecían, 

Y  los  hombres  gallardos  y  luzidos: 
Gran  gusto  ambos  señores  recebian 
Viendo  aquellos  intentos  ya  cumplidos, 
El  vno  por  pensar  que  se  partiesse, 

Y  el  otro  que  socorro  le  viniesse. 

Y  porque  como  es  justo  se  estimasse, 
Abrayaua  a  Cortes  con  gran  contento, 
Dixole  que  a  comer  le  combidasse 
Con  que  quedo  con  gusto,  y  nueuo  aliento: 
A  los  suyos  mando  que  se  auisasse 
De  aquesta  buena  nueua  en  vn  momento, 
Regocijóse  muy  notablemente 
Aquella  valerosa  y  sola  gente, 


339 

Passose  Motecuma  al  gran  combite, 
Que  Cortes  por  la  nueua  celebraua, 
Cada  vno  entendido  que  era  el  esquite 
De  la  graue  fortuna  que  aguardaua: 
Fuele  fuerca  tener  aquel  embite 
A  Cortes  del  gran  gusto  que  mostraua, 

Y  sabe  Dios  lo  que  en  el  alma  siente 
El  cuerdo  Mote9uma  tan  prudente. 

Cortes  dixo  a  los  suyos,  que  ocultassen 
El  regozijo  quanto  mas  pudiessen, 

Y  que  el  plazer  tan  claro  no  mostrassen, 
Aunque  en  el  alma  todos  le  tuuiessen: 
De  suerte  que  los  Indios  no  alcancassen 
Su  gusto,  porque  no  les  ofendiessen, 
Pues  Dios  quería  que  fuessen^socorridos 
En  tiempo  que  se  hallauan'afligidos. 

Después  que  fue  acauada  la  comida, 
Se  fue  el  gran  Motecuma  a  su  aposento, 

Y  la  Española  gente  engrandezida 
Quedó  llena  de  gloria  y  de  contento: 
Viendo  el  rescate  de  la  amarga  vida, 
Cobrando  nueua  fuerca,  y  nueuo  aliento, 
Con  que  de  nueuo  todos  se  abracauan, 

Y  la  nueua  del  bien  solenizauan. 

Ya  os  dixe  atrás,  señor,  como  estuuieron 
Velazquez,  y  Cortes  mal  encontrados, 
En  la  razón  que  se  desauinieron 
De  los  primeros  tratos  concertados: 
Nunca  jamas  conformes  estuuieron, 
Sino  continuamente  enemistados, 
De  donde  resultó  hazer  armada, 
Contra  la  de  Cortes  justificada, 


340 

Y  entendiendo  Velazqtiez  la  ventura 
Que  en  todo  auia  Cortes  siempre  tenido, 
Intento  de  yr  sobre  el,  porque  procura 
Verle  de  todo  bien  destituydo: 
El  animo  y  la  furia  le  assegura 
Lo  que  de  Carlos  Quinto  auia  tenido, 
Que  ya  le  auia  hecho  adelantado, 

Y  su  gouernador  de  lo  ganado. 

Hizo  a  Naruaez  con  esto  su  teniente 

Y  diole  onze  nauios  pertrechados 
De  muchas'armas,  y  lo  conueniente 
De  artillería,  cauallos,  y  soldados: 
Vino  a  Huanihuanico'con  la  gente, 
Para  que  mejor  fuessen  despachados. 
Adonde  halló  al  Oydor  Ayllon,  que  auia 
Por  la  audiencia  seguido  aquella  via. 

Por  quitarle  del  todo  aquel  intento 
Que  contra  el^gran  Cortes  ponia  en  efeto, 
Dándola  entenderle^quan  sin  fundamento 
Era  proponer  tal  en  tal  sugeto: 

Y  que  mudasse  en  todo  el  pensamiento, 
Porque  el  viene  a  estoruarselo  en  efeto, 

Y  a  euitar  que  alborote  aquella  tierra, 
Ganada  en  paz,  y  confirmada  en  guerra. 

No  lo  pudo  escusar,  y  viendo  el  daño 
Que  de  no  poner  paz,  se  seguiría, 
Se  ha  embarcado  con  ellos  por  engaño, 
Por  conformarlos,  como  conuenia: 

Y  sin  temor  de  vn  tardo  desengaño, 
Por  seruir  a  su  Rey  del  mar  se  fia, 

Y  dexando  su  audiencia,  se  ha  arriscado, 
A  los  daños  que  desto  le  han  causado. 


341 

Después  que  huuo  el  gran  Panfilo  surgido 
En  Chalchicoeca,  vio  que  en  Villarrica 
Estaua  Pedro  de  Yrzio  preuenido 
Al  bien,  o  al  mal  que  se  le  pronostica: 
Vn  clérigo  embio  que  auia  traydo, 

Y  Alonso  de  Gueuara,  y  les  suplica 
Persuadan  a  Yrzio  que  se  diesse, 

Y  por  gouernador  le  recibiesse. 
Prendiólos  Pedro  de  Yrzio  incontinente, 

Y  a  México  a  Cortes  los  ha  embiado, 
Para  que  ellos  le  informen  claramente 
Del  disinio,  y  de  todo  lo  passado: 
Cortes  procedió  en  esto  cuerdamente, 
Que  vna  carta  a  Naruaez  ha  embiado 
Con  fray  Pedro  de  Olmedo  vn  religioso 
De  buena  vida,  santo,  y  virtuoso. 

Embiole  a  dezir,  que  si  trahia 
Prouisiones  del  Rey,  qual  publicaua, 
Que  al  propio  punto  lo  obedecería, 
Como  su.  Magestad  se  lo  mandaua: 

Y  que  si  no  era  assi,  le  requeria, 

Y  lo  mismo  la  Villa  le  intimaua 

Que  no  inquietasse  el  Reyno  y  los  estados 
Con  tanta  industria  suya  grangeados. 
Soltó  Corte's  al  clérigo  embiado, 

Y  a  Gueuara  mandó  que  se  boluiesse, 

Y  a  Panfilo  le  diga,  quan  errado 
Andaüa,  y  por  amigo  le  tuuiesse: 
Iuntos  van  con  el  frayle,  y  el  recado, 
Para  que  el  buen  Naruaez  entendiesse 
Como  era  su  intención  apaziguarlo, 

Y  a  la  razón  traerlo  y  sugetarlo. 


342 

Antes  que  este  mensagero  recibiesse 
Panfilo  de  Naruaez,  auia  ya  hecho 
Que  por  gouernador  le  obedeciesse 
Vn  poblezuelo  de  Indios,  sin  prouecho: 

Y  que  de  lo  que  tienen  se  le  diesse, 
Fundándolo  por  fuero  y  por  derecho, 
Diziendo  de  Cortes  cien  mil  trayciones, 
Con  que  causaua  muchas  confusiones. 

Ayllon  con  su  buen  zelo  desseaua 
Que  aquello  se  guiasse  diferente, 

Y  assi  le  requirió,  y  notificaua 

Que  no  era  lo  que  hazia  conueniente: 

Y  al  seruicio  del  Rey  mucho  dañaua, 

Y  que  ya  se  alteraua  la  mas  gente, 
Panfilo  le  prendió,  y  aprisionado 

A  Cuba,  y  a  Velazquez  le  ha  embiado. 
No  me  quiero  ocupar  en  el  progresso 
De  cosas  de  Velazquez  sucedidas, 
Porque  era  menester  largo  processo, 
Por  ser  passiones  claras  entendidas: 

Y  assi  se  ve  por  ellas  el  auiesso, 
Como  sin  orden  ni  razón  regidas, 

Que  quando  vn  hombre  da  en  ser  ambicioso 
Quiere  por  fuerea  hazerse  poderoso. 

Llegó  el  frayle,  y  mensage  referido 
A  Panfilo,  que  estaua  algo  impaciente,. 
Fue  como  se  entendió,  mal  recebido, 
Diziendo,  que  era  todo  impertinente: 

Y  assi  le  despacho,  y  ha  respondido, 
Que  luego  se  viniesse  incontinente, 
So  pena  de  traydor  a  la  Corona, 
Que  allí  representaua  su  persona. 


343 

Embio  tras  esto  a  Mata,  y  a  Quesada, 
Para  notificarle  que  dexasse 
La  tierra  que  tenia  assi  usurpada, 

Y  a  cuya  era,  libre  la  entregasse: 
Cortes  viendo  la  causa  ya  alterada, 
Porque  mas  adelante  no  passasse 
Prendió  a  Mota,  que  en  nombre  de  escriuano 
Sin  serlo,  lo  firmaua  de  su  mano. 

Dizen  que  mal  a  muchos  parecia 
Lo  que  Panfilo  hizo,  sin  acuerdo, 

Y  lo  que  aquellos  Indios  les  dezia, 
Conociendo  a  Cortes  que  no  era  lerdo: 

Y  que  visto  que  en  ellos  proseguía, 
Algunos  vieron  que  era  poco  cuerdo, 

Y  desseauan  que  Cortes  viniera, 
Para  que  cada  vno  lo  siguiera. 

Dizen  que  le  escriuian  muchos  dellos 
Con  grandes  preuenciones  y  recato, 

Y  el  con  presentes  los  regala  a  ellos, 
Que  no  se  tuuo  aquello  por  mal  trato: 
Estos  se  vian  alli  de  los  cabellos, 
Por  elegir  remedio  mas  barato, 

Y  que  pues  ya  Cortes  lo  auia  ganado 
Pudieran  alcancar  mejor  bocado. 

Viendo  Cortes  las  cosas  disparadas, 

Y  en  ellas  nueuo  fuego  cada  dia, 
Quiso  verlas  en  algo  reparadas, 

Y  a  Naruaez  vna  embaxada  embia: 
Lleuaua  el  veedor  las  cosas  encargadas, 

Y  Rodrigo  Albarez  en  compañía, 
A  los  quales  propuso  tres  razones 
Para  salir  de  aquellas  confusiones, 


344 

La  vna  y  principal,  es,  que  mostrasse 
Las  nueuas  prolusiones  que  trahia, 
Para  que  lo  supiesse,  y  se  enterasse 
De  lo  que  se  le  manda  y  contenia: 
La  otra  es,  que  a  Panuco  passasse, 

Y  la  gente  y  la  tierra  posseria, 

O  que  le  diesse  quatrocientos  hombres, 

Y  que  el  los  escogiesse  por  sus  nombres. 

Y  que  con  ellos  luego  yria  passando 
De  México,  donde  el  quería  quedarse, 

Y  la  tierra  adelante  conquistando 
Le  seria  muy  fácil  el  ganarse: 
Todos  estos  partidos  le  yua  dando, 
O  que  se  viessen  para  concertarse, 
Nada  desto  acetó,  y  solo  viene 

En  que  se  viessen  juntos  pues  conuiene. 

Y  con  solo  diez  hombres  cada  vno, 
Se  hablassen,  y  se  viessen,  y  ordenassen 
Lo  que  fuesse  razón,  y  que  ninguno 
De  los  dos  cosa  alguna  replicassen: 
Esto  quedo  acetado  muy  en  vno, 

Y  antes  que  lo  tratado  efetuassen 

Se  supo  la  traycion  que  auia  ordenado 
Panfilo  que  de  falso  auia  embidado. 
Auisado  Cortes,  mudó  de  intento, 
Que  ya  no  es  cosa  justa  dilatarlo, 
Viendo  que  sin  razón  ni  fundamento 
Panfilo  quiso  todo  auenturarlo: 
Quiere  sacar  las  cosas  de  su  assiento, 
Si  luego  no  tratara  de  estoruarlo, 
Como  el  tiempo  sera  muy  buen  testigo, 
Que  presto  a  su  locura  dio  el  castigo. 


345 

Luego  se  resoluio  de  yr  al  camino 
A  vencer  a  Naruaez,  y  si  pudiesse 
Castigar  su  locura  y  desatino, 
Para  que  sus  quimeras  reprimiesse: 
Comunicó  Cortes,  como  conuino, 
Esto  a  los  suyos,  y  sin  que  mas  cumpliesse 
En  todo  seguiría  su  consejo, 
Pues  que  Naruaez  estaua  tan  perplexo. 

Todos  de  vn  parecer  se  conformaron, 
Que  diuidiendo  el  campo,  caminasse 
Adonde  los  contrarios  se  alojaron, 
Y  espias  recatadamente  echasse: 
Porque  si  acaso  al  vicio  se  entregaron, 
Los  halle  descuydados,  y  auisasse, 
Si  esto  pudiere  ser,  a  los  que  auian 
Escrito  que  con  el  se  passarian. 

Ya  se,  señor,  que  os  dexo  muy  cansado 
Con  tantas  variedades  sucedidas, 
Mas  es  forcoso  aueros  informado, 
Causas  tan  justamente  referidas: 
Por  ver  que  en  tiempo  estrecho,  y  alterado 
Han  arriscado  tantos  tantas  vidas, 
Oyd  sacro  señor  el  canto  nueuo, 
Que  a  ser  muy  puntual  en  el  me  atreuo. 


FIN'   DEL   CANTO   DOZ2. 


cira  ni 


QUE  TRATA  LA  PARTIDA  DE  CORTES  DE  MÉXICO  A  CEMPOALA,   Y  AÜER 

VENCIDO  A  PANFILO  DE  NARÜAEZí  Y  LA  RELACIÓN  QUE  LE 

HAZE  DON  PEDRO  DE  ALIJARADO  DE  LO  SUCEDIDO  EN 

MÉXICO  EN  SU  AUSENCIA:  Y  LA  MUERTE  DE 

MOTECUMA. 


Quanto  daña  codicia,  quanto  ciega 
A  los  que  desta  plaga  son  tocados, 
Que  ni  admite  razón,  ni  cosa  aprueua 
Aun  en  los  mas  perfetos  y  acendrados: 
El  intelecto,  el  ser,  y  juizio  lleua, 
Con  todas  sus  potencias  arrastrados, 
Guiando  por  frondosas  asperezas, 
Sin  camino  de  gracia,  y  sus  grandezas. 

O  quantas  cosas  nos  promete  el  cielo, 
Regidas  por  sus  causas  soberanas, 
Quitándonos  del  todo  el  ciego  velo, 
Que  siempre  nos  incita  a  las  humanas: 
Y  apártanos  la  mancha  del  rezelo, 
Haziendonoslas  fáciles  y  llanas, 
Sino  que  estamos  ya  tan  obstinados, 
Que  inclinamos  a  yr  descaminados. 


347 

Aquí  la  ciega  embidia,  y  codiciosa 
La  venganca,  la  furia,  y  el  engaño, 
La  ira,  injuria,  y  la  impiedad  rauiosa, 
Discordia,  que  es  autora  deste  daño: 
El  homicidio,  y  crueldad  furiosa, 
La  inconsideración  al  mal  estraño, 
Nos  vencen  y  nos  rinden  a  sus  manos 
Hallándonos  muy  fáciles  y  llanos. 

O  peruersa  ambición  del  mundo  vario, 
Ceguedad  sin  razón  alimentada 
Del  aduerso  enemigo,  que  es  contrario 
De  la  paz  agradable  sublimada: 
Como  el  camino  sigues  de  ordinario 
A  la  via  escabrosa  emponcoñada, 
Para  que  aquel  veneno  con  tus  mañas 
Se  derrame  e  imprima  en  las  entrañas. 
No  hemos  visto  jamas  que  la  codicia 
Desenfrenada,  trayga  cosa  buena, 
Como  primer  especie  de  malicia. 
Sin  honra,  y  bien,  y  de  virtud  agena: 
Falsadora  de  fe,  y  de  la  amicicia, 
De  mil  trabajos  y  miserias  llena, 
Torpe  imaginación,  llaga  incurable, 
Aborrecible,  mala,  y  detestable. 

Por  Velazquez  lo  digo,  que  embidioso 
De  ver  que  ya  Cortes  auia  llegado 
A  dercubrir  el  passo  peligroso, 
Que  a  el  fortuna  y  tiempo  le  han  cerrado: 
No  le  valió  mostrarse  tan  furioso, 
Que  Cortes  a  quien  toca,  ha  reparado 
La  potestad  y  merca  de  su  armada, 
Que  presto  sera  en  ella  apoderada. 


348 

Ya  dispuesto  Cortes  a  lo  tratado, 
Determino  hablar  a  Motecuma, 

Y  a  muchos  de  los  grandes  de  su  estado, 
Antes  que  aquesta  causa  se  resuma: 

Y  auiendo  muchos  juntos  congregado 
De  los  de  manta  azul,  tiara,  y  pluma, 
Saludando  al  señor  con  cortesía 
Estas  breues  razones  proponía. 

Alto  señor  supremo  engrandezido, 
No  es  justo  que  la  lengua  enmudecida 
Calle  lo  que  de  vos  he  recebido 
Con  mano  liberal  y  engrandezida: 
Yo  me  hallo  qual  deuo  agradezido 
Mientras  durare  el  curso  de  la  vida, 
Poniéndola  al  rescate,  en  recompensa 
De  lo  que  deuo  a  vuestra  mano  inmensa. 

Y  por  quedar  con  mas  obligaciones, 
Os  suplico  que  el  tiempo  que  ocupare 
En  assentar  las  nueuas  ocasiones, 
Que  esta  gente  de  vos  siempre  se  ampare: 
Voy  a  quitar  al  Reyno  confusiones, 
Pues  es  tan  justo  que  esto  se  repare, 
Para  dexarle  quieto  y  sossegado 
De  aquesta  nueua  gente  que  ha  llegado. 

Voy  a  estoruar  los  daños  que  podría 
Auer  con  mi  tardanca,  y  breuemente 
Me  boluere  a  lleuar  mi  compañía, 
Temiendo  algún  mal  trato  en  vuestra  gente: 
Fio  que  suplireys  la  falta  mia 
En  todo  lo  que  fuere  conueniente, 

Y  assi  si  days  licencia  me  yre  luego 
Quedando  todo  en  paz,  quietud,  sossiego* 


349 

Motecuma  responde,  muy  seguro 
Podéis  partir  señor  de  lo  tratado, 
Yo  os  lo  prometo  assi  protesto,  y  juro 
Que  no  sera  de  nadie  quebrantado: 
Cortes  le  respondió,  yo  me  asseguro, 
Por  lo  que  encierra  aqueste  pecho  honrado, 
Que  de  tanto  valor,  tal  fe  se  espera, 

Y  es  paga  a  mi  amistad  tan  verdadera. 
Con  esto  fue  Cortes  a  preuenirse, 

Porque  la  dilación  no  conuenia, 

Y  porque  luego  al  punto  ha  de  partirse, 
A  los  suyos  assi  los  aduertia: 
Motecuma  esté  preso,  que  de  yrse 
Gran  daño  y  gran  desdicha  nos  vendría, 

Y  que  va  con  las  fustas  que  se  han  hecho 
Del  peligro  del  agua  satisfecho. 

Y  que  dozientos  hombres  es  que  dexaua 
Guarden  la  casa  y  presos  con  cuydado, 

Y  que  va  muy  seguro,  pues  quedaua 
Rigiéndolos  don  Pedro  de  Aluarado: 
Dozientos  y  cinquenta  se  lleuaua, 
Con  quien  yua  muy  cierto  y  enterado 
De  vencer  a  Naruaez  y  su  arrogancia, 
Mezclada  con  locura  de  inorancia. 

Dio  guias  Motecuma  que  lleuassen 
A  Cortes  por  su  tierra  con  consuelo, 
Dando  auiso  primero  que  llegasscn 
Que  le  siruan  y  hospeden  sin  rezelo: 
Partieron  sin  que  mas  lo  dilatassen, 
Con  seys  cauallos,  y  sin  desconsuelo 
Yua  de  todo  bien  apercebido, 

Y  de  ligeras  armas  preuemdo. 

Per. — 30 


35o 

Passo  por  Socholula  poderosa, 
Y  por  Tlaxcala  amiga  regalada, 
No  le  falto,  señor,  ninguna  cosa, 
Que  era  la  gran  ciudad  dellos  amada: 
Camina  muy  apriessa,  y  no  reposa, 
Por  ver  aquella  causa  ya  acabada, 
Llego  muy  cerca  de  un  muy  gran  poblado, 
Adonde  estaua  Panfilo  aloxado. 

Y  a  quinze  leguas  .antes  encontraron 
Dos  clérigos,  y  al  buen  Andrés  de  Duero, 
El  y  Cortes  muy  recio  se  abracaron, 
Que  este  le  auia  prestado  gran  dinero: 
A  lo  que  venian  luego  relataron, 
Que  casi  contenia  lo  primero, 
Que  se  diesse,  y  dexasse  aquella  tierra, 
A  pena  que  le  haría  cruda  guerra. 

Y  que  se  fuesse,  que  el  le  prometía 
De  darle  los  nauios  que  qüisiesse, 

Y  passage  seguro  le  daria, 

Sin  que  persona  alguna  le  ofendiesse: 
Cortes  le  respondió,  que  el  no  quería 
Que  socorro  ninguno  le  hiziesse 

Y  que  se  torne  luego  le  requiere, 
Pues  que  venir  a  la  razón  no  quiere. 

Y  que  no  alborotasse  aquella  tierra, 
Que  ya  estaba  pacifica  y  segura, 

Y  que  si  trata  de  hazelle  guerra 
Sera  ponerla  muy  en  auentura: 
Porque  el  tiene  ganado  llano  y  sierra, 

Y  en  lo  demás  hazerlo  assi  procura, 

Y  que  sera  traydor  si  lo  estoruaua, 
Aduirttendole  el  daño  que  causaua. 


35i 

Con  esto  se  partieron,  entendiendo 
Las  cosas  tan  sin  medio,  y  enconadas, 
Cortes  por  yrlas  mas  fortaleziendo 
Hizo  sus  diligencias  bien  miradas: 

Y  assi  le  embia  luego  requiriendo 
Con  escriuano  y  causas  señaladas, 
Con  testigos,  poder  y  mandamiento, 
Con  vn  muy  sustancial  requerimiento. 

Y  que  si  no  obedece  su  mandado, 
Preso  al  Emperador  le  embiaria, 
A  que  fuesse  punido  y  castigado 
Como  su  gran  delito  merecía: 

Y  para  el  dia  de  Pascua  señalado, 
Que  era  tan  breue  como  al  tercer  dia, 
Se  veria  con  el,  para  ponerle 

En  razón,  y  si  no  que  ha  de  prenderle. 

Panfilo  recibió  los  mensageros, 
Dándole  mucha  risa,  y  se  burlaua 
De  que  Cortes  embie  a  hazerle  fieros 
Con  la  poquita  gente  que  lleuaua: 
Luego  mando  a  sus  nobles  caualleros 
Que  de  toda  la  gente  que  alli  estaua 
Se  hiziesse  vn  alarde,  y  que  lo  viesse 
Velazquez  de  León,  y  lo  dixesse. 

Son  seyscientos  infantes  escogidos, 
Con  ochenta  cauallos  bien  tratados, 
Eran  los  ballesteros  instruydos, 
Ciento  y  veinte  en  aquello  exercitados: 
Naruaez  dixo  a  los  nuestros,  A  perdidos 
Aueis  de  ser  con  esto  tan  osados  • 
Que  luego  no  os  rindáis  al  poder  mió, 
Pues  hazer  lo  contrario  es  desuario. 


35  2 
Muchas  promesas  hizo  al  que  truxesse 
Preso  a  Cortes,  o  muerto  a  su  presencia, 

Y  entendiendo  que  cerca  ya  estuuiesse, 
Salió  Naruaeza  hazerle  resistencia: 
Sacb  toda  su  gente  porque  viesse 

Su  valor,  sü  pujanza,  y  su  potencia, 
El  primer  dia  de  Pascua  le  aguardaua, 
Boluibse  por  pensar  que  aun  no  llegaua. 
Estajaa  en  Cempoala  reforcado, 

Y  el  campo  en  quatro  torres  repartido, 
Siendo  noche  las  armas  ha  dexado, 
Pensando  que  el  llegar  era  fingido: 

Y  por  no  estar  del  todo  descuydado 
Vna  legua  del  pueblo  ha  apercebido 
A  Carrasco,  y  Hurtado  repartía 
Por  centinelas  donde  conuenia. 

Descubriólas  Cortes,  que  auia  marchado 
Diez  leguas  aquel  dia  a  fuerea  expressa, 
Porque  estaua  Naruaez  auisado, 

Y  queria  cumplirle  su  promessa: 
Cogieron  a  Carrasco  el  desdichado, 

Y  el  otro  a  dar  auiso  fue  de  priessa, 
Llego  dando  gran  grita  arma  soldados, 
No  os  halle  el  enemigo  descuydados. 

A  Panfilo  auisaron  que  ya  estaua 
El  y  su  gente  barbara  dormida, 
En  vna  casa  fuerte  se  hallaua, 

Y  en  quatro  torres  fuertes  repartida: 
La  artillería  en  todas  assentaua, 

Y  la  gente  de  fuera  apercebida, 
De  improuiso  las  armas  aprestaron, 

Y  apriessa  los  cauallos  enfrenaron. 


.      353 

Cortes  que  no  dormía,  ya  informado 
De  Carrasco  en  la  parte  donde  estaua, 
Ya  que  se  vio  en  el  pueblo  se  ha  apeado, 

Y  los  cauallos  fuera  del  dexaua: 

A  Sandoual  vn  mandamiento  ha  dado, 
Como  alguazil  mayor,  a  quien  tocaua 
Encarcelar  a  Panfilo,  que  quiso 
Se  hiziesse  con  cuydado,  y  con  auiso. 
El  y  quarenta  hombres  se  arrojaron 
A  la  casa  furiosos  y  ensañados, 
Cien  soldados  al  punto  la  cercaron, 

Y  Cortes  otros  ciento  tiene  armados: 
Con  picas  casi  todos  se  hallaron, 

Y  viéndose  en  buen  orden  aprestados, 
Dixo  gritando,  cierra,  cierra  España, 
Con  corage,  braueza,  y  furia  estraña. 

Sandoual  fue  el  que  entro  de  los  primeros, 

Y  a  Naruaez  hallo  que  se  está  armando, 
Rodeado  de  muchos  compañeros, 

Las  armas  muy  apriessa  arrebatando: 
No  valieron  alli  retos  ni  fieros, 
Que  Sandoual  el  brauo  apressurando 
El  bote  de  vna  gruessa  y  larga  pica 
•Le  saco  vn  ojo  que  a  la  tierra  aplica. 
Arremetió  con  el,  diziendo  apriessa, 
Sed  preso  por  el  Rey,  desatinado, 
Obedeced  aqui,  que  es  merca  expressa, 
Traydor  obedeced,  que  os  es  mandado: 
Baxaronle  arrastrando,  braua  empressa, 

Y  a  Cortes  se  entrego  el  desuenturado, 
Diziendo,  gran  ventura  aueys  tenido 
Señor  Cortes  de  auerme  assi  prendido. 


354 

Cortes  le  ha  dado  luego  por  respuesta 
Al  dezirle,  que  ha  sido  venturoso, 
La  menor  obra  mia  ha  sido  aquesta, 

Y  el  hecho  menos  graue  y  hazañoso: 
Bien  la  pudiera  dar  mejor  que  aquesta, 
Mas  no  quiso  mostrarse  riguroso, 

Y  dixo,  baste  vuestra  desuentura 
Para  castigo  a  vuestra  gran  locura. 

Duro  la  resistencia  por  vn  rato 
Mas  viendo  el  campo  todo  aquel  sucesso, 
Les  pareció  dexarlo  mas  barato, 

Y  también  por  pensar  quanto  era  expresso: 
Passaronse  a  Cortes  los  de  buen  trato, 
Viendo  que  el  lance  ha  sido  tan  auiesso, 
Hizoles  muy  honrado  tratamiento, 

Con  obras,  y  muy  buen  comedimiento. 

Murieron  deste  lance  dos  soldados 
De  los  nuestros,  que  acaso  se  hallaron 
Iunto  a  vna  pie9a  los  desuenturados, 
Que  los  lleub  quando  la  dispararon: 
Los  demás  que  no  estauan  descuydados, 
Luego  del  daño  hecho  se  pagaron, 
Que  diez  y  seys  mataron,  y  mas  fueran 
Si  con  rigor  hazer  esto  quisieran. 

Lleub  a  la  Villarica  aprisionado 
A  Panfilo,  y  la  gente  reduzida, 
Estaua  ya  de  todo  punto  apoderado 
El  gran  Cortes  con  riesgo  de  la  vida: 
Dexando  a  Pedro  de  Yrzio  reforcado 
Ordena  a  luán  Velazquez  la  partida 
Con  dozientos  soldados,  y  que  passe 
A  Guacacoalco  y  lo  fortificasse. 


355 

Hablóles  luego  a  toda  aquella  gente 
De  Panfilo,  que  estaua  desarmada, 
Hizo  vn  razonamiento  suficiente, 
Soltando  la  que  estaua  aprisionada: 
Las  armas  les  ha  buelto  incontinente, 
Diziendo,  como  la  ocasión  passada 
Fue  forcosa  respecto  del  mal  modo 
Que  auia  tenido  su  Naruaez  en  todo. 

Y  que  tuuiessen  todos  a  ventura 
Estar  a  su  gouierno  sometidos, 

Y  que  el  procederá  con  tal  cordura, 
Que  los  dexe  gustosos,  y  validos: 

Y  que  en  viéndose  en  menos  apretura 
Procurara  que  sean  enriquezidos, 
Por  ser  la  tierra  tal,  que  sin  dudarlo, 
Podría  desde  luego  assegurarlo. 

Y  que  assi  se  partiessen  muy  en  vno 
A  México,  donde  esto  juzgarían, 
Dixo  su  intento  claro  cada  vno 

Que  de  gran  voluntad  le  seguirían: 
No  replico  ni  respondió  ninguno, 
Porque  todos  lo  amauan  y  querían, 
El  se  lo  agradeció,  y  assi  se  fueron, 

Y  con  mucho  contento  le  siguieron. 
Embió  el  gran  Cortes  vn  mensagero 

Con  las  nueuas  de  todo  lo  passado, 
De  como  era  Xaruaez  su  prisionero, 

Y  el  campo  en  vno  estaua  congregado: 
Partió  con  esto  luego  vn  mochillero 
Con  relación  a  Pedro  de  Aluarado, 
Llego  con  gran  trabajo,  y  aun  herido, 

Y  su  campo  hallo  bien  afligida 


356 

Auiase  rebelado  la  canalla, 

Y  quemado  las  fustas  que  dexaron, 

Mas  con  tal  nueua,  en  gran  plazer  se  halla 
El  campo  todo,  y  luego  despacharon 
A  la  misma  estafeta,  y  sin  dexalla 
Descansar,  aquel  caso  le  contaron, 
Para  que  al  gran  Cortes  le  repitiesse, 
Pidiéndole  que  luego  se  partiesse. 
Entendida  la  nueua  del  sucesso 
De  la  rebelión,  y  gran  mudanea, 

Y  como  Motecuma  estaua  preso, 

Y  el  enemigo  andaua  con  pujanca: 
Con  larga  relación  de  aquel  prccesso, 
Visto  el  daño,  a  que  es  justo  dar  venganca, 
Se  apressurb  por  ver  que  conuenia 
Seguir  con  diligencia  aquella  via. 

Llego  a  Tlaxcala  el  campo,  donde  ha  sido 
Tratado  como  siempre,  y  estimado, 
Alegres  los  señores  le  han  salido 
A  recebir  dos  leguas  del  estado: 
Llegado  alli  su  gente  ha  preuenido, 

Y  vn  alarbe  se  hizo  celebrado, 

l¿ue  visto  que  la  tierra  esta  alterada, 
No  prosiguió  León  en  la  jornada. 
Lleuaua  mil  infantes  escogidos, 

Y  ciento  de  acauallo  bien  armados, 
Ay  muchos  caualleros  bien  nacidos, 

Y  entre  ellos  muchos  hombres  estimados: 

Y  hallándose  de  todo  apercebidos,  • 
Partieron  a  Tezcuco  apressurados, 
Adonde  no  hallo  rrngun  amigo, 
Que  era  de  estar  aleados  buen  testigo. 


357 

Auia  Mote$uma  despachado 
Yn  Indio  con  el  otro  mensagero 
Que  ha  venido  a  don  Pedro  de  Aluarado, 
Diziendo,  que  era  siempre  prisionero: 

Y  que- de  lo  que  en  México  ha  passado, 
Le  assegura  por  cierto  y  verdadero, 
Que  no  tiene  la  culpa  en  cosa  alguna, 

Y  assklo  jura  por  el  Sol,  y  Luna. 
Llego  el  dia  de  San  luán  Bautista 

A  México  Cortes  con  gran  rezelo, 

Y  no  ay  quien  le  reciba,  ni  resista, 
Por  estar  rebelado  todo  el  suelo: 

Que  es  necessario  hazer  nueua  conquista, 
Pidiendo  su  fauor  al  alto  cielo, 
Hallo  dos  puentes  rotas  y  quebradas, 
Prodigio  de  las  guerras  comencadas. 

Enfrb  en  el  gran  palacio  donde  estaua 
Su  gente  aun  afligida  todauia, 
Notablemente  se  regozijaua, 
Porque  fue  redimir  la  que  alli  auia: 
Motecuma  en  el  patio  le  aguardaua 
Con  tanta  voluntad  como  solia, 
Abracóle  Cortes  con  mucho  gusto 
Que  hazer  lo  contrario  fuera  injusto. 

Diziendole,  que  estaua  alli  su  gente 
Viua  y  sana  qual  el  la  auia  dexado, 

Y  que  aquel  barbarismo  de  imprudente 
Aquellas  nouedades  ha  causado: 
Cortes  le  respondió  compuestamente 
Que  estaua  dello  muy  assegurado, 
Repartió  alli  la  gente  que  cabia, 

Y  a  vn  templo  grande  la  demás  embia. 


3S8 

Celebraron  con  muchas  alegrías 
Todos  aquel  sucesso,  y  la  Vitoria, 
Refirieron  el  caso  y  las  porfías 
De  Naruaez,  que  daua  oyrlas  gloria: 
Acá  refieren  los  cansados  dias 
De  que  deuen  tener  harta  memoria, 

Y  estando  todo  ya  bien  entendido, 
Aluarado  le  cuenta  lo  que  ha  auido. 

Quauthemoctzin,  sobrino  regalado 
De  Motecuma,  fuerte  y  poderoso, 
Estaua  grandemente  congoxado 
De  la  prisión  del  tio,  y  orgulloso 
Trato  con  los  mas  graues  del  estado 
De  darle  libertad,  y  fue  forcoso 
El  saberlo  nosotros,  porque  andaua 
Muy  publica  la  boz  que  lo  auisaua. 

Deziales,  que  sentía  grauemente 
Vernos  de  su  ciudad  apoderados, 

Y  que  aquella  atreuida  y  mala  gente 
De  Tlaxcala  pisasse  sus  estados; 
Esto  con  rabia  gime,  llora,  y  siente, 

Y  que  los  nuestros  fuessen  regalados 
De  lo  que  ellos  auian  tributado, 

Y  con  tanto  trabajo  grangeado. 
Persuadidos  al  fin  con  sus  razones 

A  buscar  el  remedio  de  su  daño, 
Diziendoles,  que  aquestas  ocasiones 
Eran  bastantes,  y  que  el  desengaño 
Satisfaría  sus  fuertes  coracones, 
Que  acobardados  los  tenia  el  engaño, 
Trato  de  hazer  vna  fingida  fiesta, 
Adonde  su  esperanca  tenia  puesta, 


359 

Tomaron  para  hazerla  mi  licencia, 
Yo  se  las  di,  con  tal  que  apercebia 
No  hiziessen  sacrificios  de  inclemencia, 
Ni  cosas  de  las  que  otro  tiempo  auia: 
Esto  les  concedí,  y  con  diligencia 
Cada  vno  de  por  si  se  preuenia 
Para  la  fiesta  que  huuo,  y  luminarias, 

Y  cosas  de  plazer  extraordinarias. 
Imitáronse  quinientos  principales, 

Para  el  mitotiliztli  señalados, 
Todos  Culhuas  señores  naturales, 
Los  mejores  del  Reyno,  y  mas  honrados: 
Entran  en  los  álcacares  reales, 
Notablemente  bien  aderecados, 
Ioyas,  perlas,  y  mantas,  plumería, 
Con  mucha  gruessa  y  rica  pedrería. 

Y  al  son  del  teponaztle,  vn  instrumento 
Vsado  solo  en  este  ministerio, 
Comencaron  el  bayle  con  contento 
Al  parecer  de  todo  aqueste  imperio: 
Disimulando  su  dañado  intento, 
Pues  para  nuestro  daño  y  vituperio 
Querían  hazer  que  a  todos  nos  matassen, 

Y  para  su  comida  nos  guisassen. 
Comencadb  el  mitote  se  holgauan, 

Tanto  que  el  mismo  gusto  parecían, 

Y  en  hymnos  solenissimos  cantauan 
Los  antiguos  sucessos  que  sabían: 

Y  los  presentes,  que  también  mezclauan 
La  esclauitud  de  aora,  y  la  dezian, 
Pronosticando  su  venganca,  en  modo 
Que  fácilmente  lo  entendimos  todo, 


360 

Viendo  las  cosas  en  tan  mal  estado 
Para  salir  del  riguroso  aprieto, 
Determine  l.azer  el  mas  honrado 
Hecho  que  tuuo  el  mundo,  y  con  secreto: 
Auiendolo  a  los  nuestros  auisado, 
Fui  con  cinquenta,  puselo  en  efeto, 

Y  passe  los  quinientos  a  cuchillo, 
Caso  notable,  y  diño  de  escriuillo. 

Quitáronles  las  joyas,  y  riqueza, 

Y  con  el  mas  tesoro  lo  pussieron, 

Y  aunque  el  hecho  parece  gran  fiereza, 
Todos  por  acertado  lo  tuuieron: 
Hizelo  por  quitar  la  fortaleza 

De  muchos  que  cabeca  se  hizieron, 

Y  pluguiera  al  Señor  de  lo  criado 
Que  assi  se  huuiera  hecho  en  el  estado. 

Pues  siendo  muertos  ya  los  principales, 
Continuando  sus  vellaquerias, 
Nos  cercaron  los  brutos  Macehuales, 

Y  duró  el  combatirnos  onze  dias: 
Finalmente  hizieron  cosas  tales, 
Que  con  bozes,  contentos,  y  alegrías, 
Celebrauan  por  suya  la  Vitoria, 
Diziendo,  que  auria  dellos  gran  memoria. 

Cada  dia  lo  casa  nos  cercauan, 
Llamándonos  ladrones,  hechizeros, 
Hombres  de  mal  viuir,  que  los  robauan 
En  nombre  de  mendigos  passageros; 

Y  que  a  su  Rey  soltassemos  gritanan, 
Pues  auiamos  de  ser  sus  prisioneros, 
Quamaron  nos  las  fustas,  en  que  hizieron 
El  mas  notable  daño  que  pudieron. 


36i 

Huuieran  nos  sin  duda  ya  acabado, 
Si  Motecuma  siempre  no  saliera 
A  la  azutea  furioso  y  ensañado 
A  reprenderlos  con  la  boz  seuera: 
Aqueste  fue  remedio  mas  vsado, 

Y  a  no  vsar  del,  trabajo  se  tuuiera, 
Que  eran  muchos,  y  el  daño  irreparable, 
Grande  el  peligro,  y  la  aflicion  notable. 

No  osauamos  salir  a  defendernos, 
Por  no  desamparar  la  casa,  y  preso, 

Y  el  temor  de  perdelle,  y  de  perdernos, 
Para  mirarlo  bien  nos  ponia  seso; 
Ellos  jamas  pudieron  ofendernos, 

Qne  fue  milagro,  y  de  milagro  exceso, 
Fáltanos  agua,  pero  luego  al  punto 
Ella,  y  fauor  del  cielo  vino  junto. 

Porque  en  la  primera  parte  que  cauamo?, 
Con  ser  tierra  salobre,  y  cenagosa, 
Agua  muy  clara  y  regalada  hallamos, 
Que  se  tuuo  por  suerte  milagrosa: 

Y  de  otra  cosa  testimonio  damos, 
Que  sera  de  creer  dificultosa, 

Y  fue,  que  vna  señora  les  echaua 
En  los  ojos  arena,  y  los  cegaua. 

También  se  vido  vn  hombre  en  vn  cauallo 
Blanco,  y  la  espada  en  la  derecha  mano, 
Haziendo  tales  cosas,  que  las  callo, 
Con  deciros  señor  que  no  era  humano: 
El  poderoso  Dios  quiso  embiallo 
Del  alcázar  del  cielo  soberano, 

Y  fue  cosa  muy  llana  y  conocida, 
De  todos  vista,  clara,  y  entendida¡ 

Per.— 3I 


36a 

Cauallero  y  cauallo  sustentauan 
La  guerra  ían  cruel  que  nos  hazian, 
Muchos  barbaros  destos  se  llegauan 
A  ofenderles,  según  ellos  dezian: 

Y  era  tanto  el  temor  que  les  cobrauan, 
Que  en  viéndolos,  huyendo  se  boluian, 
Bien  fueron  menester  estos  fauores 
Diuinos,  a  tan  fuertes  contendores. 

Algunos  destos  barbaros  maluados 
Procuraron  quitar  la  Virgen  pia, 

Y  llegando  a  los  limites  sagrados, 
Al  reues  de  su  intento  sucedía: 
Que  los  dedos  sacrilegos  pegados 
Dexaba  alli,  el  que  hazerlo  pretendía, 

Y  sin  ella  gritando  se  boluian, 
Arrepentidos  de  lo  que  hecho  auian. 

Vn  dia  nos  cercaron  muy  furiosos 
La  casa,  y  nos  pusieron  en  aprieto, 
De  auernos  a  las  manos  desseosos, 

Y  que  a  las  suyas  todo  este  sugeto: 
Dimos  fuego  a  vna  pieca,  temerosos 
De  vernos  tan  cercados,  y  en  efeto 
No  se  encendió  la  poluora,  y  al  punto 
Acometió  a  la  casa  el  campo  junto. 

Al  cabo  de  vn  gran  rato,  sin  tocarla 
La  carga  con  gran  furia  vomitaua, 

Y  como  nadie  vido  dispararla, 

Y  la  gente  en  montón  confusa  estaua: 
Fueles  lance  fogoso  el  hospedarla, 
Mucha  mato  de  la  que  junta  hallaua, 

Y  los  demás  quedaron  tan  turuados, 
Que  se  fueron  confusos,  y  admirados. 


363 

Y  no  per  esso  vn  punto  nos  dexaron, 
Antes  con  muchos  fieros  sin  medida 
Por  muchas  vezes  nos  amenazaron 
De  darnos  a  las  fieras  en  comida: 
Pero  después  algunos  temor  cobraron 
La  vitoria  de  Panfilo  entendida, 

Y  el  cerco  de  la  casa  alearon  luego, 
Que  no  basto  jamas  con  ellos  ruego. 

Auiendo  oy  de  todo  lo  passado, 
Quedo  Cortes  suspenso  por  vn  rato, 
Fuese  luego  a  dormir  con  gran  cuydado 
De  ver  esta  nouela,  y  falso  trato: 
Estuuose  otro  dia  sossegado, 
Reparándolo  todo  con  recato, 
Ordenando  la  gente,  y  las  esquadras, 
Poniendo  a  todos  orden  en  sus  quadras. 

Dezian  que  los  Indios  aguardauan 
A  que  todos  alli  se  recogiessen, 
Para  tratarlos  cómo  desseauan, 

Y  a  todos  los  matassen  y  coziessen: 

Y  no  para  comerlos,  que  amargauan, 
Sino  que  aues  y  fieras  los  comiessen, 

Y  por  saber  Cortes  su  fundamento, 
Quiso  prouar  de  todos  el  intento. 

Mando  que  se  hiziesse  el  gran  mercado 
Que  solían  hazer  muy  a  menudo, 
A  vn  graue  principal  solo  ha  encargado, 
Mostrándose  enojado  y  muy  sañudo: 
El  respondió  muy  bien  a  lo  tratado, 
Que  yéndose  a  los  suyos  tanto  pudo, 
Que  vino  el  dia  siguiente  a  darles  guerra, 
Todo  quanto  juntar  pudo  la  tierra. 


3^4 

Quebráronles  los  puentes  lo  primero,  i 

Y  luego  todos  juntos  arremeten. 
Con  corage  y  rigor  terrible  y  fiero, 

Y  al  rededor  las  casas  acometen: 

Fue  el  trance  del  juyzio  verdadero,     » 
Según  el  riesgo  grande  que  prometen, 
Que  de  flechazos,  varas,  y  pedradas 
Estauan  ya  las  puertas  quebrantadas. 
Y  visto  quanto  dellos  se  guardauan 
Con  escopetas,  y  el  artillería, 
Por  otras  partes  las  aportillauan 
Que  eran  tantas  que  mal  se  resistia: 
Por  las  dos  muy  gran  fuego  les  echauan, 

Y  por  vna  que  mas  madera  auia 

Les  quemaron  tres-  piceas  que  cayeron, 
Por  donde  reziamente  acometieron. 

Dozientos  acudieron  a  guardarlas, 
Poniendo  quatro  tiros  en  defensa, 
Mas  fue  harta  hazaña  repararlas, 
Que  era  mucha  la  gente  y  furia  inmensa: 

Y  no  se  hizo  poco  en  ampararlas, 

Que  el  fiero  Quaühtemoc  por  alli  piensa 
Executar  su  intento,  furia,  y  saña, 
En  aquella  oprimida  gente  estraña. 

Eran  tantas  las  flechas  que  tirauan, 
Dardos,  varas  tostadas,  y  pudcones 
Con  astas  de  nauajas,  que  obligauan 
A  no  salir  en  todas  ocasiones: 
Desde  los  aposentos  los  forcauan 
A  tirar,  retirados  en  rincones, 
Porque  como  ellos  bien  I03  sojuzgassen, 
Era  fuerca  que  dentro  se  amparassen. 


365 

Duro  mas  de  quatro  horas  la  pujanoa 
De  aquel  fiero  combate  tan  furioso, 
Sin  podernos  seruir  cauallo  o  lanca, 
Ni  darnos  vn  momento  de  reposo: 
Al  fin  el  gran  Cortes  fuera  se  lan9a, 

Y  Bernardino  Vázquez  el  famoso, 
Con  cada  cien  soldados  escogidos, 
Los  mas  fuertes,  valientes,  y  atreuidos. 

Van  treynta  de  a  cauallo  muy  pujantes, 
Seys  falconetes,  veynte  ballesteros, 
Diuididos  a  tropas,  y  distantes, 
Mostrando  allí  la  diestra,  y  bracos  fieros: 
Vuan  tan  ensañados  y  arrogantes, 
Que  todos  quieren  ser  de  los  primeros, 
Retiraron  la  gente  de  la  casa, 
Que  no  fue  en  la  huyda  nada  escasa. 

Trauose  escaramusa  muy  reñida 
Entre  aquellos  dos  campos  escogidos, 
Mas  era  la  ventaja  conocida, 
Que  eran  muchos  los  Indios,  y  atreuidos: 
Tenían  ellos  muy  cierta  la  guarida, 

Y  los  nuestros  estauan  oprimidos, 
Sin  puentes  ni  passages  las  cacadas, 

Y  ellos  se  amparan  en  las  albarradas. 
Con  que  no  fue  possible  hazer  ofensa, 

Que  fuesse  por  los  nuestros  declarada 
Por  tener  (como  digo)  la  defensa 
Tan  fuerte,  y  tan  segura  retirada: 
Los  tiros  son  alguna  recompensa, 

Y  aunque  causo  ruina  confirmada, 
Lleuando  los  que  auia  por  delante, 
Ponían  otros  luego  en  el  instante. 


j66 

Para  que  nuestra  gente  no  entendiesse 
Que  ningún  daño  auian  recebido, 
Sino  que  la  ventaja  conociesse, 
Pues  tanto  nos  auian  ofendido: 
Fue  tuerca  que  la  nuestra  se  boluiesse, 
Que  cinco  horas  bien  largas  han  reñido 
La  batalla  cruel  embrauezida, 
En  numero,  y  ventaja  conocida. 

Los  contrarios  seguían  la  vitoria, 
Tornando  a  combatir  la  casa  fuerte, 
Pensauan  lleuar  triunfo  desta  gloria, 
Assegurados  ya  de  buena  suerte: 
Quedarnos  ha  sin  duda  gran  memoria, 
De  quatro  a  quien  han  dado  cruda  muerte, 

Y  de  ochenta  heridos  maltratados 
De  los  mas  atreuidos  y  arriscados. 

Y  aunque  vieron  la  noche  ya  cerrada, 
No  cesso  la  canalla  de  afligirnos, 
Mostrándose  furiosa  y  ensañada, 
No  quedando  ya  oprobio  que  dezirnos: 
Dexad  a  nuestra  gente  aprisionada 
Que  salga  a  libertarnos,  y  a  regirnos, 
Ladrones  y  sacrilegos  maluados, 
Que  estays  de  hazienda  agena  apoderados. 

Vn  rato  nos  dexaron,  ya  passada 
La  prima,  aunque  la  grita  no  cessaua, 
La  gente  estaua  toda  fatigada, 

Y  por  quartos  alguna  descansaua; 
Reparóse  la  casa  aportillada, 

Y  en  esto  mucha  della  se  ocupaua, 

Y  al  tiempo  que  la  bella  esposa  asoma 
La  gente  audaz  las  armas  luego  toma. 


3^7 

Y  con  mucha  pujanea  y  nueuo  brio 
Las  casas  en  tropel  nos  assaltaron, 
Tienen  la  resistencia  a  desuario,  ^ 

Que  dozientos  mil  hombres  la  cercaron: 
Los  nuestros  viendo  tanto  poderío, 
De  salir  fuera  al  fin  determinaron, 
Por  resistir  al  fuego,  que  ya  estaua 
Comencado  a  prender,  según  mostraua. 

Hincheron  en  vn  punto  el  patio  todo 
De  varas,  piedras,  dardos,  flechería, 
Con  siluos,  y  algazaras  a  su  modo, 
Que  pareció  que  el  cielo  se  cahia: 
Peleauan  continuo  por  vn  modo, 
Mas  era  tal  la  multitud  que  auia, 
Que  con  puños  de  arena  nos  mataran 
Si  tanta  resistencia  no  hallaran. 

Salió  Cortes,  y  Iorge  de  Aluarado 
Con  quatrocientos  bien  armados, 
Muy  en  concierto  todo,  y  ordenado 
De  tiros  y  escopetas  preparados: 
Diuididos  por  vno  y  otro  lado, 
Y  al  peligro  furiosos  arrojados, 
La  pendencia  cmpeco  tan  brauamente, 
Que  retiro  gran  trecho  aquella  gente. 

Fueron  con  muchas  flechas  recebidos, 
Piedras  con  fuertes  hondas  arrojadas, 
Trabucos,  y  pujones  muy  fornidos, 
Macanas  en  nauajas  enhastadas: 
Los  nuestros  no  se  vieron  ofendidos 
Destas  brauas  y  fieras  ruziadas, 
Que  disparando  alli  la  artillería 
Mucho  a  la  gente  barbara  ofendía. 


368 

Iuegan  de  las  espadas  y  montantes, 
De  picas,  de  rodelas,  y  puñales, 

Y  los  que  estauan  de  otros  mas  distantes, 
Procuran  oponérseles  yguales: 

Estos  que  estar  quisieron  mas  estantes, 
Que  eran  los  mas  valientes  Indios,  tales, 
Quedaron  muertos,  y  muy  mal  heridos, 
Que  ya  andauan  los  nuestros  mas  validos. 

Lleuaronlos  de  grande  retirada, 
Hasta  fuera  las  casas  y  los  muros, 
Ganaron  muy  gran  parte  de  calcada, 
Quatro  puentes,  y  passos  mas  seguros: 
Quemaron  las  mas  casas  de  la  entrada, . 

Y  algunos  torreones  como  muros, 
Aunque  las  azuteas  ofendian 

De  suerte  que  muy  mal  se  defendían. 

Durb  diez  horas  largas  la  pendencia, 
Dexando  muchos  muertos,  y  aturdidos, 
No  ay  a  la  artillería  resistencia, 
Ni  a  los  arcabuzazos  tan  temidos: 
Cada  qual  se  recoge  a  su  dolencia, 

Y  a  reparar  los  muertos,  y  heridos, 
En  los  nuestros  sesenta  se  hallaron, 

Y  con  cuydado  a  todos  los  curaron. 
Tratb  Cortes  hazer  el  dia  siguiente 

Vnos  caxones  grandes  de  madera, 

En  que  pueda  salir  alguna  gente 

A  resistir  aquella  gran  pedrera: 

En  esto  se  ocupo  secretamente, 

Por  ver  si  aquesto  algún  reparo  fuera 

Al  que  las  azuteas  les  hazian, 

Que  era  el  daño  mayor  que  recebian, 


3^9 

Los  Indios  acudieron  otro  dia 
A  combatir  la  casa,  como  de  antes, 

Y  como  nadie  fuera  parecía, 
Quedaron  mas  briosos  y  pujantes: 
Sin  duda  que  aquel  bárbaro  entendía, 

Y  los  mas  atreuidos  y  arrogantes, 
Que  estauamos  cansados  y  heridos, 

Y  a  sus  manos  sugetos,  y  rendidos. 
Con  esto  se  animaron,  entendido 

Que  la  vitoria  de  su  parte  estaua, 

Y  siendo  por  Cortes  esto  sabido, 
Que  en  hazer  los  caxones  se  ocupaua: 
Que  sossegasse  el  pueblo  le  ha  pedido, 

Y  a  Motecuma  mucho  le  rogaua, 

El  buen  Emperador  salió  al  momento 
A  la  azutea  a  hazer  vn  parlamento. 

Quauhtemoc  con  corage  embrauezido 
Le  dixo,  infame,  baxo,  vil,  villano, 
No  de  la  estirpe  clara  conocido 
De  la  sacra  progenie  de  mi  hermano: 
Eres  (según  tus  obras)  mal  nacido, 
Inmérito  del  nombre  soberano, 
Que  era  justo  tener,  pues  en  las  manos 
Rendido  y  preso  estas  de  vnos  tiranos. 

Y  antes  de  ser  por  el  manifestado 
Lo  que  queria  dezir  al  pueblo  insano, 
Fue  caso  no  creydo  ni  pensado 
Las  piedras  que  arrojaron  de  su  mano: 
Tantas,  que  con  estar  vn  gran  soldado 
Guardando  a  Motecuma,  vn  inhumano 
Golpe  llegó,  y  hirió  la  altiua  frente, 
Ya  la  sangre  real  abrió  corriente. 


37° 

Fue  la  herida  tan  graue  y  penetrante, 
Que  le  acabb  la  vida  al  tercer  dia, 
Nunca  baste-  ponerles  por  delante 
Lo  que  el  gran  Motecuma  padecia: 
Antes  estaua  el  campo  mas  pujante, 

Y  por  burla  qualquiera  lo  tenia, 

Hasta  que  a  dos  Caciques  lo  entregaron, 
Que  la  razón  de  todo  les  lleuaron. 

Lamentaron  la  muerte  desastrada  . 
De  su  Rey  y  señor,  como  deuian, 

Y  su  Real  persona  embalsamada, 

A  entarrarle  a  Chapultepec  la  embian: 
No  dexaron  la  guerra  comen9ada, 
Antes  con  mas  rigor  la  proseguían, 
Diziendo,  aqui  sereys  traydores  muertos, 
Con  muchos  atreuidos  desconciertos. 
Viendo  Cortes  las  cosas  sucedidas, 
Les  embio  a  dezir,  que  le  esenchassen, 
Porque  fuessen  las  cosas  difinidas, 

Y  de  tan  graues  daños  se  escusassen: 
Fueron  por  los  señores  admitidas, 

Y  porque  mas  de  todo  se  enterassen 
Se  subió  a  la  azulea,  donde  oyendo 
Les  fue  aquestas  razones  proponiendo. 

Ya  aueys  graues  Caciques  entendido 
El  áspero  sucesso  en  Mote9uma, 
Que  me  tiene  tan  triste  y  afligido, 
Que  temo  que  el  cuydado  me  consuma: 

Y  pues  que  la  fortuna  lo  ha  querido, 
Aora  ay  mas  razón  que  se  resuma 

La  sucession  del  Rey  de  aquesta  tierra, 
Quedando  todo  en  paz,  y  sin  mas  guerra. 


37* 

Todos  le  respondieron,  que  el  consejo 
Les  era  impertinente,  y  que  verían 
La  elecion,  qual  conuenga  en  su  consejo, 
Y  sin  cosa  que  a  el  toque,  lo  harían: 
Viendo  Cortes  el  caso  tan  perplexo, 
De  aquel  peligro  grande  en  que  se  vian, 
Determinó  que  alli  se  resoluiesse, 
Con  el  valor  y  esfuerco  que  pudiesse. 

Otro  día  siguiente  de  mañana, 
Los  caxones  que  hizo,  apercibiendo, 
Saco  en  ellos  la  gente,  que  con  gana 
De  pelear,  las  calles  van  hundiendo: 
Arrimóse  a  la  casa  mas  cercana, 
Yéndose  la  batalla  prosiguiendo, 
Quiso  ganarla,  y  no  le  fue  possible, 
Por  defenderse  con  vigor  terrible. 

Deshizieron  las  caxas  a  pedradas, 
Que  de  las  azuteas  les  tirauan, 
Y  fueles  fuerca,  que  desamparadas 
Fuessen  de  los  soldados  que  encerrauan: 
Anduuieron  también  a  las  puñadas, 
Que  miiimia  ni  punto  se  Ueuauan, 
Mataron  vn  soldado,  otros  hirieron, 
En  el  brauo  recuentro  que  tuuieron.  * 

Auian  el  gran  templo  reforcado, 
Con  quinientos  Caciques  escogidos, 
De  muchos  bastimentos  preparado, 
Porque  quieren  en  el  ser  defendidos: 
Cortes  le  acometió,  y  no  ha  hallado 
Por  donde  entrar,  que  están  fortalecidos, 
Como  vereys  señor,  estando  atento 
A  lo  que  digo  en  el  siguiente  cuento. 


CAUTO  MZE 


QUE  REFIERE  LAS  BATALLAS  QUE  Eíl  MÉXICO  CORTES  HUUO:  Y  EL 

AUER  GANADO  EL  TEMPLO:  Y  LA  FORCOSA  SALIDA  DEL,  Y  LO 

QUE  COSTO,  Y  EL  SUEÑO  QUE  EL  AUTOR  SOÑÓ. 


Tiempo  ligero  que  mouiendo  el  curso 
De  los  supremos  coros  celestiales, 
Nos  muestras  hasta  el  fin  de  tu  discurso 
Mil  varios  bienes,  y  crecidos  males: 
Con  que  recordación  nos  das  recurso 
A  los  golpes  juzgados  por  mortales, 
Melificas  el  gusto  en  tu  jornada, 
Conseruando  la  vida  regalada. 

Dexas  vn  corazón  alimentado 
Subiéndole  a  la  esfera  de  su  gloria, 
Para  verle  después  mas  derribado, 
En  puesto  y  en-  sazón  de  mas  vitoria: 
Y  al  otro,  que  en  lo  Ínfimo  arrojado, 
Le  hallas  en  el  cielo  de  tu  historia, 
Le  subes  y  reparas  de  su  daño, 
Como  quien  es  de  todo  el  desengaño. 


373 

Ni  al  que  pomposo  estado  y  poderoso, 
Le  ves  establecido  alia  en  la  rueda, 
Ni  al  pobre  labrador  le  das  reposo, 
Incitando  a  subirle,  aunque  no  pueda: 
Amparaste  del  hado  prozeloso, 
Y  hazes  que  fortuna  no  este  queda, 
Para  que  el  vno  y  otro  de  su  suerte 
lamas  se  vea  contento  hasta  la  muerte. 

Pero  considerando,  bien  mirado, 
Tus  engaños,  promessas,  y  rnudancas, 
Ni  el  mas  en  lo  supremo  colocado, 
Se  libra  de  tus  vanas  confiangas: 
Ni  el  otro  pobre  humilde  derribado, 
'  Se  aparta  vn  punto  de  tus  esperanoas, 
Mas  guárdese  el  que  esta  seguro  y  ledo, 
De  que  tu  le  señales  con  el  dedo. 

Quiero  mostraros  claro  aqui  el  exemplo 
De  aquella  gran  Cartago  poderosa, 
Cuyos  teatros  y  sagrado  templo 
Possehia  en  aquella  edad  dichosa: 
Que  quando  con  cuydado  los  contemplo, 
Me  queda  vna  memoria  lastimosa, 
Viendo  que  apenas  vemos  las  señales 
De  los  que  eran  juzgados  inmortales. 

Todo  lo  acaba,  assuela,  y  lo  consume 
El  tiempo,  que  tan  claro  ños  lo  muestra, 
Que  no  menos  efeto  se  presume 
Desta  vltima  edad,  que  aofa  es  nuestra: 
Para  que  sin,  o  cfeto  nos  resume 
A  tan  pequeño  numero  la  diestra, 
O  tiempo,  quien  pudiera  andar  contigo, 
Para  juzgar  el  fin,  y  ser  testigo. 
Per.— 32 


374 

Quien  díxera  a  Cortes,  quando  se  vido 
En  el  profano  templo  aposentado, 
Auiendo  con  industria  conuencido 
A  Motecuma  Rey,  y  aprisionado: 
Que  el  hado  instable  fuera  promouido, 
Auiendole  tan  alto  leuantado, 
De  aqui  se  ve  euidente  quanto  es  vario, 
Pues  quanto  mas  ayuda,  es  mas  contrario. 

Viendo  la  fuerca  y  brauo  poderío, 
Del  soberuio  enemigo,  y  su  porfía, 
Determino  Cortes  con  nueuo  brio, 
Executar  la  saña  que  tenia: 
Porque  el  tratar  de  paz  es  desuario, 
Que  ya  este  medio  procurado  auia, 

Y  assi  quiso  ganar  la  casa  fuerte, 

Y  el  templo  que  tenian  por  su  fuerte. 
Fue  con  trecientos  hombres,  preuenidos 

De  rodelas,  y  picas,  y  escopetas, 
Los  mas  con  coseletes  guarnecidos, 
Las  aljauas  pobladas  de  saetas: 
Halláronlos  muy  bien  apercebidos, 
En  guarda  de  sus  dioses  y  profetas, 
Arremetió  Cortes  determinado, 
De  vna  fuerte  rodela  arrodelado. 

Pensó  de  la  primera  arremetida 
Ganar  la  torre,  y  templo  inexpugnable, 
Mas  fue  de  los  contrarios  defendida, 
Con  animo,  y  rigor  irrcperable: 
Torno,  y  de  la  segunda  recudida 
Ganb  tres  gradas,  hecho  fue  admirable, 
Según  lo  han  los  contrarios  defendido, 
Con  el  esfuerco  que  jamas  se  rido, 


375 

Cayeron  de  lo  alto  muchos  dellos, 
Por  defenderse  como  conueñia, 
Era  fuerca  chocar  alli  con  ellos, 
Encontrando  el  que  cae  al  que  subía: 
Algunos  de  los  nuestros  van  tras  ellos, 
Forcando  al  que  mejor  se  guarecía, 

Y  el  que  con  mas  sentido  se  hallaua 
Al  que  menos  tenia,  muerte  daua. 

Al  fin  gano  Cortes  la  torre  fuerte, 
Quedando  cien  soldados  mal  heridos, 

Y  el  entre  ellos  de  vn  golpe  brauo  y  fuerte 
Que  casi  le  ha  priuado  los  sentidos: 

A  todos  dan  alli  muy  cruda  muerte, 
Aunque  fueron  dos  horas  defendidos, 
Todos  murieron,  sin  escapar  vno, 
Que  fue  fiero  el  combate,  é  importuno. 
Quemáronles  los  dioses  que  alli  auia, 

Y  las  torres  y  partes  reforcadas, 
No  hallaron  a  la  Virgen  sacra  y  pia, 
Ni  las  demás  imágenes  sagradas: 
Quemáronlas  aquella  gente  impia, 
Porque  nunca  jamas  fueron  halladas, 
Embioles  Cortes  otra  embaxada, 
Tratando  que  la  paz  fuesse  assentada. 

Respondieron,  que  della  se  tratasse, 

Y  vn  sacerdote  venga  a  concertarla, 
Que  preso  estaua,  y  que  el  la  concertasse, 
En  modo  que  ellos  puedan  acetarla: 
Embiaronle  luego  a  que  hablasse 

A  todos,  procurando  efetuarla, 
Pues  era  conueniente  que  la  guerra 
Ccssasse  por  el  daño  de  la  tierra. 


376 

Después  que  alia  le  vieron,  no^curauan 
De  mas  paz  que  boluer  a  combatirlos, 
La  quema  de  sus  dioses  lamentarían, 

Y  dizen  que  auian  de  yr  alli  á  seruirlos : 
Los  nuestros  la  defensa  procurauan, 

Y  salieron  corriendo  a  resistirlos, 
Lleuaron  nos  gran  trecho  retirados, 
Que  pensaron  cogernos  descuydados. 

Salió  Cortes  al  campo  el  día  siguiente, 
Con  veynte  y  dos  cauallos  escogidos, 
'Gano  cinco  pontones,  y  vn  gran  puente, 
Aunque  fueron  gran  rato  defendidos : 
Lleub  muchas  pedradas  nuestra  gente, 

Y  dellas  huuo  muchos  mal  heridos, 
Quedo  el  brauo  Extremeño  mal  tratado 

De  vn  graue  golpe  que  en  el  pie  le  han  dado. 

Rugióse  en  el  real,  que  era  ya  muerto, 
De  que  hazen  los  Indios  alegría, 

Y  el  andaua  solicito,  y  despierto, 
Cegando  el  puente  que- ganado  auia: 
Dio  a  los  cauallos  el  camino  abierto, 
Aunque  el  vno  soltado  se  le  auia, 
Arremeten  los  iridios  fuertemente, 
Pretendiendo  cobrar  aquel  gran  puente. 

Fue  ventura  coger  aquel  cauallo, 
Por  entonces  los  Indios  nos  dexaron 
A  los  Ginetes  ocupados  hallo,' 
Que  mas  de  ochenta  casas  derribaron: 
Qusieron  lo  ganado  conseruallo, 

Y  en  guarda  dos  esquadras  se  quedaron, 
Fuese  a  comer' Cortes,  que  le  han  dcxado 
Vn  dia  comer  quieto  y  sossegado. 


377 

.jar  auia  comido, 
Cuando  los  Tlaxcaltecas  muy  turbados 
Vinieron  a  dezirle,  que  han  venido 
Sobre  los  nuestros  muchos  esforcados: 
Cortes  aunque  comiendo,  preuenido 
Salió  al  socorro  luego,  y  los  soldados 
Furiosos  a  los  Indios  arremeten, 

Y  cruel  batalla  con  rigor  prometen. 

Y  visto  el  grande'daño,  que  esperauan, 

Y  que  de  conserualle  no  hallan  modo, 
Solo  el  de  retirarse  acomodauan, 
Iuntandopara  ello  el  campo  todo: 
Por  vliimo  remedio  lo  tomauan, 
Vsado*mal  entre  el  Hnage  Godo, 

mirar  si  esto  desdicha  . 
Botello  vn  judiciario  aleo  figura. 

..iendo  hecho  el  juyzio,  ha  publicado 
Dichosos  fines,,  con  feliz  agüero, 

Y  con  esto  Cortes  luego  ha  llamado 
Al  Veedor,  y  a  Guzman  su  camarero:  • 
Lo  que  al  Rey  pertenece  les  ha  dado, 
Pagándoles  el  quinto  lo  primero, 

Y  luego  a  los  demás  que  yuan  cargados, 

Y  los  que  lleuan  mas,  mas  desdichados. 
Auian  hecho  vn  puente  de  mac 

Y  a  media  noche  en  punto  apercel 
Salió  Cortes  guiando  en  delantera, 
Con  los  amigos  sanos,  y  heridos: 
De  Aluarado  la  retaguardia  era, 
Para  que  todos  fuessen  socorridos, 
La  calle  de  Tacuba  encaminaron, 

Y  en  la  primera  puente,  el  puente  echaron. 


37» 

Quedáronse  dozientos  re9agados, 
Que  allí  se  los  dexb  su  desuentura, 
Siguieron  á  Aluarado  sus  soldados, 
Que  no  quieren  perder  tal  coyuntura: 
El  Indio  de  quien  éramos  velados, 

Y  tanto  en  nuestro  daño  lo  procura, 
acudió  con  gran  priessa,  muy  furioso, 
A  impedirnos  el  passo  peligroso. 

Y  ya  que  en  la  segunda  puente  echaron 
1.a  puente  de  madera  fabricada, 
En  estraño  tropel  nos  assaltaron 
Con  gritos,  flechas,  dardos,  y  pedradas: 
Duro  gran  rato  mientras  que  passaron, 

Y  como  yua  la  gente  tan  cargada, 
Quedauan  muchos  muertos  y  ahogados, 
De  oro,  y  ricas  joyas  adornados. 

Hallóse  el  gran  don  Pedro,  que  marchaua, 
Acoluado  en  la  calle  con  su  gente, 

Y  al  fin  viéndose  alli  los  animaua, 
Diziendoles-,  seguidme  diligente: 
Sobre  los  cuerpos  muertos  se  arrojaua, 
Hasta  llagar  a  la  primera  puente, 
Passola,  y  de  la  suya  alguna  parte, 
Haziendo  en  su  defensa  lo  que  Marte. 

Y  queriendo  passar  a  otra,  do  estaua 
El  gran  Cortes,  no  pudo,  porque  auia 
Perdido  el  de  madara  que  lleuaua, 

Y  era  fuerca  passar,  que  conuenia: 

Y  con  notable  ligereza  daua 

Vn  salto,  tal,  que  sin  diuina  guia, 
Fuera  impossible,  que  se  huuiera  dado, 

Y  oy  se  llama  el  salto  de  AluaradOi 


379 

Quisiéronla  passar  de  aquesta  suerte 
Los  que  tras  el  siguiéndole  venían, 
Con  esto  apressuraron  mas  la  muerte, 
Que  en  el  piélago  luego  se  hundían: 
La  multitud  y  esfuerco  era  de  suerte 
De  aquellos  que  siguiéndonos  venian, 
Que  a  rempujones,  sin  hazer  herida, 
Quitauan  a  los  mas  la  corta  vida. 

Echauanlos  al  agua,  donde  auia 
Gente  que  con  rigor  los  recebian, 
Qual  ahogado  o  muerto  pereda, 
Que  mucho  las  canoas  ofendían: 
Con  los  demás  Cortes  lleuado  auia 
Dos  hijos  del  Rey  muerto,  que  tenían 
En  prisión  con  Cacama  el  desdichado, 

Y  ellos  con  el  también  se  han  ahogado. 
No  se  puede  dezir,  señor  supremo, 

El  lastimoso  trance  sucedido, 
Que  aun  referirlo  aora  siento,  y  temo, 
Viéndome  justamente  enternecido: 
Hiere  el  clamor  el  coro  mas  supremo, 
Turba  el  ayre  las  bozes  y  alarido, 
Los  Indios  la  vitoria  solenizan, 

Y  en  nuestro  daño  injusto  la  bautizan. 
Assieron  a  las  manos  los  postreros, 

Que  fueron  dos  a  dos  sacrificados, 
De  las  manos  de  aquellos  carniceros, 

Y  algunos  tienen  viuos,  y  enjaulados: 
Cortes  que  estaua  ya  de  los  primeros, 
En  lagrimas  los  ojos  muy  bañados, 
Dixo  a  Aluarado,  Donde  es^  la  gente, 
Que  me  parece  poca  la  presente. 


38ó 

El  respondió  con  grande  astucia  y  maña, 
Marchar,  que  ya  ha  passado,  y  toda  viene, 
Fue  inspiración  del  cielo,  y  cosa  estraña, 
Que  si  assi  no  k>  dize,  y  lo  preuiene: 
Cortes  aguarda  con  corage,  y  saña, 
Al  enemigo,  que  furioso  viene, 

Y  de  escaparse  no  hallaran  medio, 
Que  allí  los  acabaran  sin  remedio. 

Marcharon  a  Tacuba  tierra  llana, 
Adonde  los  dexb  seguramente 
La  barbara  nación,,  que  queda  vfana, 
Haciendo  inmolación  del  inocente: 
Era  muy  cerca  ya  de  la  mañana, 
Hizieron  alto  en  parte  suficiente, 
Para  contar  con  lastima  entrañable 
El  golpe  de  fortuna  variable. 

Murieron  quatrocientos  y  cincuenta 
Españoles,  con  cuatro  mil  amigos, 

Y  quarenta  cauallos,  que  a  mi  cuenta 
Huuo  dozientos  mil,  y  mas  testig»s: 
Bien  remato  fortuna  nuestra  cuenta, 
Con  tan  acerbos  golpes,  y  castigos, 
Mas  Dios  que  mejor  juzga  lo  passado, 
Quica  dará  este  caso  bien  vengado. 

Cortes  boluio  llorando  amargamente 
Los  ojos  a  su  patria  verdadera, 
Diziendo,  Como  o  Padre  omnipotente, 
Siendo  vos  la  justicia  tan  entera: 
Remitistes  la  paga  al  inocente, 
Siendo  justo  que  yo  la  padeciera, 
Vertiéndose  mi  sangre,  y  que  pa¡> 
Yo  solo  por  aquella  gente  cara. 


O  soldados  valientes  y  animosos, 
Que  el  triunfo  verdadero  ce: 
Capitanes  del  cido  tan  dichosos, 
Que  assi  al  eterno  fruto  os  cfrecistes: 
O  mártires  que  estáis  tan  vitoriosos, 
Con  mas  imperio  del  que  pretendistes, 
Gózaos,  que  vuestra  sangre  va.  vertida, 
Protesto  de  vengarla  con  la  vida, 

Pareceme  señor,  que  os  veo  cansado 
De  oyr  tristes  verdades  lastimosas, 
De  aquellos  que  el  rigor  del  duro  hado 
Preeipito  a  mjl  muertes  rigurosas: 
Quan  bien  si  huuiera  culpa  la  han  pagado 
Con  castigo  y  crueldades  aleuosas, 
Dexemosles  señor,  y  estad  al 
A  vn  sueño,  que  es  verdad  el  fundamento. 

Hálleme  de  Morfeo  fatigado, 
Priuandome  de  todo  r 
Y  al  tiempo  que  me  vio  mas  sossegado, 
En  vn  prado  apaáble  me  ha  metido: 
De  plantas  y  florestas  adornado, 
Do  las  corrientes  aguas  con  sonido 
Dulce,  alegran  las  flores  estimadas, 
De  mil  varias  colores  matiza 

Vi  donde  la  calandria  se  anidaua, 
Oy  el  dulce  parlar  de  ruiseñores, 
Do  el  sirguero,  y  la  tórtola  m : 
Gozé  del  son  alegre,  y  sus  duleores: 
El  agua  clara  aüi  les  mormuraua, 
Las  flores  esparzian  sus  olores, 
Gozé  de  los  alisos  Ieuan: 
Por  la  diuina  Ceres  fabricados.. 


382 

Y  estando  contemplando  la  riqueza, 
Y  forma,  que  con  arte  auia  texido, 
La  artífice  y  sutil  naturaleza, 
Me  halle  de  vna  bella  ninfa  asido: 
De  tanta  perfecion  y  tal  belleza, 
Que  sobrepuja  a  quantas  han  nacido, 
Diziendome,  no  estes  aqui  ocupado, 
Ven  y  veras  lugar  mas  estimado. 

La  bella  imagen  de  beldad  perfeta, 
Me  lleub  por  vn  valle  deleytoso, 
La  voluntad  y  el  alma  tan  sugeta, 
Quanto  yo  de  ofrecérsela  dichoso: 
Yua  vn  poco  enojada  y  muy  inquieta, 
Viendo  que  vn  manso  Céfiro  amoroso, 
Con  vn  laciuo  assalto  leuantaua 
Las  doradas  madejas  que  crinaua. 

Solo  le  pregunte,  que  me  dixesse 
Nombre  que  tantos  bienes  posseya, 
Para  que  mas  regalo  recibiesse, 
Que  era  diosa  de  diosas  me  dezia, 

Y  que  temor  alguno  no  tuuiesse. 
Porque  ella  en  tal  estado  me  pondría, 
Que  sin  impedimento,  breuemente 
Me  subiría  a  Parnaso  el  excelente. 

Yo  le  dixe,  que  no  me  assegurasse, 
Pues  de  su  amor  estaua  tan  prendado, 

Y  que  si  a  sacrificio  me  lleuasse, 
Estaua  ya  de  amor  sacrificado: 

Que  quando  el  hado  aduerso  me  quitasse 
El  bien  que  la  fortuna  me  auia  dado, 
Yo  mismo  me  daría  cruda  muerte, 
Por  no  verme  priuado  de  tal  suerte. 


3«3 

Oymos  grandes  bozes  hazia  vn  lado, 

Y  alia  me  encamino  por  ver  lo  que  era, 
Do  estaua  en  vn  lugar  emponcoñado 
Vna  muger  monstruosa  horrible  y  fiera: 
Con  el  cabello  negro  enherizado, 
Tenia  en  la  boca  vna  culebra  fiera, 
Era  la  enuidia  inorme  desterrada 

De  aquella  excelsa  sierra  tan  nombrada. 
Estaua  hazia  vn  lado  el  ciego  engaño, 
Tenia  varias  frutas  recogidas, 

Y  en  ellas  rauia,  pestilencia,  y  daño, 

Y  en  lo  aparente  dulces  y  escogidas: 
Tenia  de  joyas  numero  tamaño, 
Que  era  cosa  notable,  mas  fingidas, 
Que  llegado  a  tocarlas,  se  tornauan 
Carbón,  aunque  a  la  vista  gusto  dauan. 

Era  bisorme  el  pérfido  tyrano, 
El  vn  rostro  apazible  y  regalado, 
Muy  risueño  y  alegre  y  muy  humano, 

Y  el  otro  por  estremo  mal  formado: 
Disforme,  ayrado,  esquiuo,  e  inhumano, 
Con  semblante  y  aspecto  denodado, 
Bien  muestra  el  enemigo  quanto  es  vario, 

Y  quanto  en  sus  efetos  es  contrario. 
Del  otro  lado  la  malicia  estaua, 

Que  estar  ahuyentada  parecía, 

De  adonde  con  mil  señas  me  incitaua, 

Que  me  llegasse  a  ver  lo  que  alli  auia: 

Y  siempre  con  el  dedo  señalaua, 
Que  -me  burlaba  aquella  diosa  mia, 

Y  que  no  la  siguiesse  ni  hablasse, 
Sino  que  alli  con  ellos  me  quedasse, 


334 

Passe  mas  adelante,  alimentando 
De  la  esperanca  cierta  prometida, 
Donde  vimos  vn  valle  bien  cercado, 
De  espinas,  y  vna  cueua  en  el  metida: 
Estaua  vna  cauerna  por  vn  lado, 
Escura,,  y  al  infierno  sometida, 
Salia  vn  humo  della  muy  horrendo, 

Y  resonaua  dentro  gran  estruendo. 
Ohiamos  el  son  del  gran  Bulcano, 

Y  vimos  el  Asphaltite  copioso 

Y  aquella  áspera  cumbre  del  Sicano, 
Monte  encumbrado,  altiuo,  y  peñascoso: 
Donde  tiene  su  Reyno  el  inhumano 
Pluton,  a  todo  el  mundo  ton  odioso, 
Verdugo  de  las  penas  infernales, 
Como  lo  muestra  el  sitio  y  las  señales. 

Vimos  vn  rio  negro  poncoñoso, 
Que  Coscito  se  llama  antiguamente, 
Cuya  corriente  y  sitio  muy  fragoso 
Gouierna  vn  viejo  astuto,  diligente: 
El  barquero  Charon,  suzio,  roñoso, 
Passo  de  la  incapaz  y  errada  gente, 
Triste,  afligido,  mustio,  y  tan  callado, 
Que  jamas  alegria  en  el  ha  entrado. 

Vimos  con  el  vn  nauta  marinero, 
Que  sossegar  vn  punto  no  imagina, 
Las  furias  y  el  triufauce  Conceruero, 
Portero  de  la  triste  Proserpina: 
Vimos  Arpias,  y  el  vestiglo  fiero, 

Y  cada  qual  házia  el  Coscito  inclina, 

Y  aquellas  leteas  aguas  ocupauan, 
Otras  mil  sauandijas  que  allí  andauan. 


Vimos  dentro  en  la  cerca  mil  visiones, 
De  fieros  animales  poneoñosos, 
Sierpes  hircanas,  osos,  y  leones, 
Culebras,  y  escorpiones  belicosos: 
El  Rocho  y  Equincis,  y  dos  bestiones, 
A  destruyr  el  mundo  poderosos, 
Que  guardan  vna  puerta  cenegosa, 
Do  habita  la  cruel  libidinosa. 

Salib  la  fiera  bestia  embrauecida, 
De  aquel  pessimo  sitio  posseedora, 
En  figura  de  sierpe  conuertida, 
A  quien  la  compañía  horrenda  adora: 
Ojos  encarnizados,  deshambrida. 
De  todo  el  Lien  humano  detractor», 
Es  la  ira  rauiosa  esta  maluada, 
Por  virtud  y  prudencia  desterrada. 

Tras  aquesta  salió  otra  bestia  fiera, 
Hambrienta,  melancólica,  amarilla, 
Muy  saltados  los  ojos  hazia  fuera, 
Qualquier  cosa  dessea  a  marauilla: 
Tanto,  que  aun  a  nosotros  si  pudiera, 
Nos  quisiera  tener  para  semilla, 
La  codicia  la  llaman^  coligada 
De  h  ira  pestífera  maluada. 

Safio  tras  esta  vna  mocuela  vfana, 
Regozijada,  alegre  y  muy  inquieta, 
A  quien  la  incorregible  Cipriana, 
Tenia  a  su  seruicio  muy  sujeta: 
Vna  ambición  y  vna  laciua  gana, 
Incitan  a  esta  misera  imperfeta, 
Es  la  luxuria,  cuyo  vario  efeto, 
Es  tan  aborrecible  e  imperfeto. 
Per— 33 


386 

Otra  salió  apartada  vn  gran  trecho, 
Rodeada  de  aues  y  animales, 
En  quien  nadie  jamas  hallo  prouecho, 
Desterrada  de  bienes  celestiales: 
Gruessa,  hinchada,  leuantado  el  pecho, 
Que  todo  es  adquirir  bienes  y  males, 

Y  quanto  mas  possee,  mas  procura, 
Es  la  auaricia  horrenda  en  catadura. 

Seguía  a  esta  pérfida  maluada, 
Vna  muger  repleta  y  deshambriada, 
Sedienta,  y  por  comer  muy  fatigada, 
Mas  es  instable  en  su  comida: 

Y  quando  esta  y  se  vee  refocilada, 
Alimenta  sin  gusto  mas  la  vida, 
La  gula  dixo  ser,  y  lo  parece, 
Según  lo  que  le  sobra  y  apetece. 

Otra  le  siguió  luego  soñolienta, 
Torpe,  grossera,  gorda,  y  muy  tetuda, 
No  se  mueue  jamas  de  do  se  assienta, 
Sino  es  con  artificio,  y  con  ayuda: 
Era  ver  su  figura  gran  afrenta, 

Y  no  puse  en  juzgar  quien  era  duda, 
Porque  en  la  forma,  talle,  y  la  torpeza, 
Conoci  claro  que  era  la  pereza, 

Voluieron  por  su  orden  a  meterse 
En  en  el  concauo  horrible  y  cueua  escura, 

Y  al  punto  comenco  a  escurecerse, 
Que  no  se  vio  mas  aue  ni  figura: 

Y  al  punto  que  mostraua  deshazerse, 
El  sitio  tan  sin  orden  de  natura, 
Me  encamino  la  via  que  lleuaua, 
La  diosa  que  mi  alma  gouernauai 


3S7 

Yo  confuso  de  verme  en  tal  estado, 
Me  estime  vn  gran  espacio  suspendido, 
Temoroso,  afligido  y  muy  turbado, 
Iuzgandome  sin  duda  por  perdido: 

Y  como  del  temor  me  vi  librado, 

Y  del  animo  frágil  socorrido, 

Le  pregunte,  que  como  si  es  mi  diosa, 
Me  puso  en  ocasión  tan  rigurosa. 

Ella  me  respondió  con  rostro  ledo, 
Sábete  que  el  auerte  aqui  traydo, 
No  fue  para  ponerte  ningún  miedo, 
Como  tu  ciegamente  has  entendido: 
Sino  para  mostrarte  con  el  dedo 
Estas,  que  de  aquel  monte  esclarecido 
Fueron  por  sus  delictos  desterradas, 
Inméritas  de  dar  en  el  pisadas. 

Adonde  hallaras  vn  Rey  potente, 
Que  sus  famosas  obras  le  han  traydo, 
A  ser  eternizado  entre  la  gente, 
Que  rige  el  bello  sitio  esclarecido: 
Quieren  darle  corona  de  prudente, 

Y  todas  las  demás  que  ha  merecido, 
En  esto  una  trompeta  muy  furiosa 
Oymos  que  resuena  sonorosa. 

Yimos  yr  vna  bella  ninfa  alada, 
En  vn  carro  diurnamente  obrado, 
Con  rica  pedrería  muy  preciada, 
De  oro  y  fino  marmol  fabricado: 
Én  vn  excelso  assiento  va  assentada, 
Que  a  sola  su  deidad  es  dedicado, 
Tirauanle  dos  Cisnes  excelentes, 
Nunca  vistos  jamas  de  humanas  gentes. 


388 

Lleuaua  vna  corona  en  vna  mano, 

Y  con  la  otra  asida  la  trompeta, 
Era  obra  de  la  diuina  mano,- 

Por  ser  de  tal  valor  y  tan  perfecta: 
Embiala  el  Monarca  soberano, 
A  aquel  que  rige  el  mundo  y  le  sujeta, 
La  sonorosa  trompa  yua  diziendo, 
Filipo  tierra  y  cielo  interrumpiendo. 
Seguimos  este  carro  luminoso, 

Y  a  poco  espacio  luego  le  perdimos, 
Que  como  por  el  ayre  yua  furioso,  ' 
El  vigor  y  el  aliento  enflaquecimos: 
Quedándonos  en  lugar  algo  escabroso, 

Y  aunque  con  gran  trabajo  le  subimos, 
Llegamos  a  la  cumbre  consagrada, 

De  las  diuinas  tespiadas  morada. 

Boluiose  a  mi  la  Diosa  muy  vfana, 
Diziendome,  Contempla  alegre,  y  mira 
La  bella  compañia  Sophiana, 
Do  el  gran  Parnaso  su  deidad  inspira: 

Y  con  paso  ligero,  muy  locana, 
Dexandome  alli  solo  se  retira, 
Los  ojos  puestos  en  diuersas  cosas, 
Para  el  juyzio  humano  milagrosas. 

Era  ella  en  los  confines  de  Bohezia, 
Donde  solia  regir  Tebas  famoso, 
Alia  en  Focis  prouincia  de  la  Grecia, 
Lugar  del  sacromonte  luminoso: 
Alli  es  do  la  Virtud  se  estima  y  preciaj 

Y  donde  es  colocado  el  virtuoso, 
De  rocas  cristalinas  fabricado, 
Al  luciente  Timbreo  consagrado. 


389 

Vi  en  medio  de  la  cumbre  soberana 
La  gran  Castalia  a  humanos  defendida, 

Y  aun  a  aquella  diuina  Cipriana, 
Dizen  que  no  le  dan  alli  cabida: 
De  la  qual  es  notoria  que  si  mana, 
Fue  del  cauallo  de  Perseo  mouida, 
De  la  sangre  compuesta  derramada, 
De  la  bella  Medusa  desdichada. 

Vi  de  las  Musas  y  el  lugar  sagrado, 
Do  el  sacro  Polo  tiene  el  alto  assiento, 
De  ver  tanta  beldad  quede  admirado, 

Y  de  quedarme  en  el  me  vino  intento: 
Videme  lexos  de  mi  suelo  amado, 
Pero  gustoso,  alegre,  y  muy  contento, 
Por  ser  el  sitio  y  la  grandeza  tanta, 
Que  al  mas  subido  ingenio  mas  leuanta. 

Vi  venir  vna  ninfa  muy  hermosa, 
Mas  luciente  que  el  sol  del  claro  dia, 
Acompañauan  a  esta  bella  diosa 
Las  Musas  con  cantares  de  alegría: 
Yo  viéndola  llegar  tan  poderosa, 
Venci  mi  gran  temor  con  osadía, 

Y  en  llegando  pedile  arrodillado 
Licencia  para  hablar,  y  me  la  ha  dado. 

Y  con  tan  gran  fauor  cobre  mi  aliento, 
Los  hinojos  postrados  por  el  suelo, 
Diziendo  con  humilde  y  sano  intento, 
Fruto  preciado  del  impireo  cielo: 
Produzido  del  alto  firmamento, 
Tesoro  de  este  sitio  y  su  consuelo, 
Hazme  saber  tu  nombre  soberano, 

Y  ella  me  respondió  con  rostro  humano. 


39° 

Del  cielo  soy  nacida,  de  alia  vengo, 
Donde  esta  mi  gouierno  y  monarchia, 
Sobre  las  Gerarchias  dominio  tengo, 

Y  sobre  quanto  el  cielo  y  tierra  cria: 
Las  eternas  criaturas  yo  sostengo, 
Yo  soy  la  suma  de  sabiduría, 
Sapiencia  soy,  y  a  todos  los  mortales 
Sujeto  con  mis  manos  celestiales. 

Eterna  y  abeterno  fui  nacida 
De  aquella  prouidencia  soberana, 
De  allí  viene  mi  ser  eterno  y  vida, 
Que  no  aspiró  jamas  a  cosa  humana: 

Y  aunque  tengo  en  el  mundo  mi  cabida, 
Es  por  librarle  de  ignorancia  vana, 

Y  hazerle  en  quanto  puedo  reseruado 
De  aquel  engaño  ciego  del  pecado. 

Yo  soy  la  luz,  escudo,  amparo,  y  guia, 
De  la  fortuna  dicha  poderosa, 

Y  quando  en  si  los  casos  mas  confia, 
No  ve  sin  mi  en  su  fin  ninguna  cosa: 
Por  mi  promete  estado  de  alegría, 
Por  mi  se  muestra  a  vezes  desdeñosa, 
A  mi  cosas  presentes  y  passadas 
Son  sin  faltar  vn  punto  reueladas. 

Yo  se  las  influencias  de  planetas, 
En  medio  del  Zodiaco  fijados, 
De  la  Zona  y  distancia  de  cometas, 

Y  de  los  doze  signos  leuantados: 

Y  de  aquellas  Naxonicas  Profetas, 
Las  pleyadas  triones  coligados, 

Y  el  gouierno  de  aquellas  inclusiones, 

Y  calidad  distinta  de  regiones. 


39i 

Yo  soy  quien  los  secretos  naturales 
Se,  sin  faltar  vn  tilde  en  cosa  alguna, 
Las  piedras  diferentes  terrenales, 

Y  él  discurso  del  Sol  y  de  la  Luna:      " 
Las  plantas,  yenias,  aues,  y  animales, 

Y  adonde  arroja  el  golpe  la  fortuna, 
Al  fin  yo  se  del  mundo  sus  mudancas, 

Y  a  do  llegan  sus  vanas  assechancas. 
En  diziendo  esto  la  diuina  diosa, 

Se  fue  con  su  agradable  compañía, 

Y  como  la  juzgue  tan  poderosa, 
Sin  apartarme  della  la  seguía: 
Era  apazible,  mansa,  y  amorosa,. 
Yn  benigno  semblante  posseya, 
Fuyme  tras  ella  a  passo  diligente, 
Adonde  vi  y  goze  de  lo  siguiente. 

Yide  vn  teatro  excelso  leuantado, 
En  quatro  bassas  firmes  sostenido, 
Con  tan  estraño  modo  fabricado, 
Que  me  dexo  suspenso  embouecido, 
De  piedras,  perlas,  y  oro  reuelado, 
Con  vn  luziente  esmalte  entretexido, 
De  tanta  perficion  y  sutileza, 
Que  aili  emboto  el  pinzel  naturaleza. 

Estaua  en  el  vn  hombre  tan  hermoso, 
Que  al  sol  y  las  estrellas  excedía, 
Lleno  de  vn  resplandor  tan  luminoso,   . 
Que  apenas  con  la  luz  se  parecía: 
No  me  atreui  a  llegar  de  temeroso. 
Porque  en  solo  mirar  le  prometía 
Pena  al  atreuimiento  tan  osado,  . 
Que  le  mirasse  sin  quedar  turbado. 


39* 

Tenia  a  la  fortuna  y  a  su  rueda 
Debaxo  de  sus  pies  muy  humillada, 

Y  la  esperanca  estaua  alegre  y  leda, 
Diziendo  aspira  a  mas,  que  no  es  parada; 
Ayudanle  a  tenerla  firme  y  queda 

Siete  virtudes  dellas  rodeada, 

Con  que  venció,  y  el  triunfo  se  le  ha  dado, 

Como  a  quien  la  fortuna  ha  sujetado, 

Estaua  la  prudencia  coronando 
La  frente  de  valor  esclarecida, 

Y  el  fuerte  Marte  y  Palas  ayudando, 
Como  era  vsanza  y  ley  establecida: 
La  fama  estaua  a  vezes  pregonando 
Sus  hazañas,  prudencia  y  casta  vida, 
Viua  dezia,  viua  eternamente 

El  segundo  Filipo  tan  potente. 

Estaua  la  justicia  alli  postrada 
Que  con  la  caridad  auia  venido 
A  darle  el  triunfo  y  palma  consagrada, 
Por  el  tan  justamente  merecido: 
Alli  la  fama  dexa  eternizada 
Su  memoria  y  valor  esclarecido 
Los  inmortales  dioses  consagrados, 
Le  ofrecieron  sus  dones  estimados. 

Caliope,  y  sus  ocho  compañeras, 
Tenían  vn  palio  ricamente  obrado, 
Con  vnas  diademas  por  cimeras, 
Cubriendo  aquel  teatro  leuantado: 
Estas  le  coronaron  las  primeras, 
Con  otras  muchas  diosas  que  han  llegado, 
Y  haziendo  ceremonias  muy  vsadas, 
Le  daua  cada  qual  palmas  sagradas. 


¿93 

Y  estando  en  esto,  oyeron  gran  ruydo, 
De  vn  carro  muy  hermoso  que  venia, 
Tan  furibundo  y  tan  embraueciuO, 
Que  el  ayre,  tierra,  y  cielo  suspendia: 
Venia  de  poncoña  guarnecido, 

Y  en  viuo  fuego  con  vigor  se  ardia, 
La  inuidia  le  gouierna,  embaxadora 
Del  infernal  assiento  consultora. 

Tirauanle  dos  fieros  animales, 
Que  no  ay  quien  resistir  pueda  su  furia, 

Y  hablando  con  los  dioses  celestiales, 
Dize  que  se  suspenda  aquella  iujuria: 
Porque  sus  sacros  dioses  infernales, 
Mouidos  con  razón  a  toda  furia, 

Les  auisa  que  aquel  que  han  consagrado, 
Merece  ser  de  todos  desterrado. 

La  fortuna  le  salió  luego  al  encuentro, 
Diziendo  esta  defensa  me  compete, 
Vete  íyrana  pérfida  a  tu  centro, 
A  do  tu  desuentura  te  somete: 

Y  vuieran  de  tener  vn  gran  recuentro, 
Porque  la  ayrada  fama  le  acomete, 
Con  animo  de  dalle  allí  la  muerte, 

Si  no  se  le  estoruara  aquella  suerte. 

Pronunciaron  los  dioses,  que  dixesse 
La  causa,  o  causas  que  los  suyos  tienen, 
Para  que  a  aquel  varón  se  le  impidiesse 
Lo  que  sus  obras  merecido  tienen: 

Y  a  la  fama  mandaren  respondiesse, 
Que  siendo  causas  tales,  qual  conuienen, 
Lo  justo  sera  luego  establecido, 

Y  en  cielo,  tierra,  y  mar,  obedecido. 


394 

La  embidia  habló  en  boz  alta  y  sonorosa, 
Que  a  todos  admiró  su  furia  horrenda, 
La  razón  ha  de  ser  tan  poderosa, 
Que  de  parcialidades  se  defienda: 
lamas  obro,  pensó,  ni  dixo  cosa, 
Que  no  merezca  muy  punida  emienda, 
Quebrantador  de  leyes  y  estatutos, 

Y  otros  actos  inormes  dissolutos. 
La  fama  le  responde,  Di  maluada, 

Incestuosa,  pérfida,  tirana, 
Que  ley  ni  fuero  ves  tu  quebrantada, 
Siendo  infundido  en  gracia  soberana: 
Amo  la  Fé  de  Christo  consagrada, 
Oluidando  la  dulce  vida  humana, 
Siendo  espejo  de  Fé,  santo,  y  prudente, 
Ministro  fiel  de  Dios  omnipotente. 

Ha  sido  justo  Rey  a  los  Hispanos, 
A  los  Belgas,  Gelandos,  y  Teutones, 
A  los  Galos,  Grueldreses,  y  Germanos, 

Y  a  los  Olandeses,  Lombardos,  y  Frisones: 
Sicanos,  Borgoñones,  Lusitanos, 
Sujetando  las  barbaras  naciones, 

Y  a  aquellos  del  Antartico  Occidente, 
Antipodas,  que  son  Indiana  gente. 

Por  el  la  Fé  de  Christo  resplandece, 
A  costa  de  su  sangre  derramada, 
En  cuya  fuerte  diestra  se  enriqueze, 
Sujetaudo  la  ley  tiranizada: 
El  Christianismo  todo  le  obedece, 
De  cuya  protección  es  amparada, 
Boluiendo  a  su  camino  los  errados, 
Que  del  estauan  ya  tan  apartados. 


395 

No  sabes  que  de  aquellos  Albianos, 
A  quien  la  feljpissima  María 
Amparaua  debaxo  de  sus  manos 
Con  luz  diuina,  cuya  luz  se  guia: 
Reduxo  de  incapazes  Luteranos, 
Encaminando  su  errada  via, 
Haziendo  cujugal  y  dulce  estado 
Con  la  bella  Albiana  se  ha  casado. 

Y  auida  gran  discordia  entre  Britanos, 
Por  librarse  de  Yberio  poderio, 

Y  no  dar  sugecion  a  los  Hispanos 
Se  leuantaron  con  soberuio  brio: 

Mas  luego  el  gran  Filipo  con  sus  manos 
Les  oprimió  la  merca  y  poderio, 
Dexandolos  sujetos,  y  rendidos, 

Y  a  las  diuinas  leyes  sometidos. 

Y  auiendo  el  Galo  Enrico  conjurado] 
Fidelidad,  y  pazes  prometidas, 

Fue  contra  Cuay,  furioso  y  ensañado, 

Y  las  treguas  por  el  fueron  rompidas: 
Fue  luego  de  Filipo  castigado, 
Quitando  a  muchos  sus  preciadas  *idas, 
Pazificando  toda  aquella  Galia, 

Con  la  gente  Española,  y  la  de  Italia. 

Aunque  no  tenia  cumplidos  veintiún  años, 
Quan  el  Marte  valiente  y  poderoso 
Venció  el  temor  de  los  futuros  daños, 
Por  el  ayrado  mar  tempestuoso: 
A  pesar  de  fortuna  y  sus  engaños 
Las  riberas  de  Soma,  y  Paludoso 
Pisb,  y  venció  de  Sanquintin  la  guerra, 
Sugetando  a  su  mano  mar  y  tierra. 


39& 

Passando  luego  a  Han,  villa  nombrada, 

Y  poniéndole  cerco  por  ganal^, 

De  sus  propios  vezinos  fue  abrasada, 
Viéndose  sin  poder  la  vil  canalla: 
De  vn  castillo  la  gente  es  amparada, 
Donde  les  dio  vna  cruel  batalla, 

Y  luego  los  rindió  con  cruda  mano, 
Estirpando  el  abuso  Luterano. 

Y  buelto  a  Gante,  de  do  auia  salido, 

Y  visto  por  los  Francos  su  mudanca, 
Boluieron  con  furor  embrauezido 

A  tomar  de  su  agrauio  la  venganca: 
Mas  siendo  de  Filipo  ya  sabido, 
Embib  al  de  Agamon  con  gran  pujanca, 
A  los  quales  dexb  bien  castigados, 

Y  quietos  por  entonces  los  estados. 
Mira  aquella  cruel  Nabal  batalla, 

Que  en  su  dichoso  nombre  fue  vencida, 
Que  fuera  menester  para  pintalla, 
Gracia  diuina,  a  humanos  defendida: 
En  ella  el  gran  don  luán  de  Austria  se  halla, 
Haziendo*  de  mortal  inmortal  vida, 
Imitando  aquel  Cario  padre  suyo, 
A  quien  todas  las  glorias  atribuyo. 
Solo  basta  auer  sido  produzido 
De  aqueste  sacro  Cesar  tan  famoso, 
Para  auer  justamente  merecido 
Aquel  lugar  que  goza  tan  dichoso: 
Este  inuicto  Monarca  auiendo  sido 
Quarenta  años  a  Infieles  riguroso, 
Dexb  su  Regio  ceptro,  y  monarciua, 
Aquel  inuicto  Rey  que  nos  regia. 


397 

Xo  ves  tirana,  ingrata,  detractora, 
Que  este  sacro  Filipo  esclarecido, 
En  quien  virtud  eterna  se  atesora, 
Fue  siempre  a  la  Romana  silla  vnido: 
Siendo  en  la  Fé  su  mano  protectora, 

Y  a  ella  infieles  tantos  ha  traydo, 
Que  aunque  dure  la  vida  eternamente, 
No  es  para  referirlo  suficiente. 

Rindió  con  fuerca  y  animo  inuencible 
El  Granadino  sitio  rebelado, 
Hazaña  heroyca,  hecho  inaccessible, 
Digno  de  ser  en  bronzes  estampado: 
Reduxo  al  fuerte  Oran,  caso  impossible, 

Y  el  famoso  Peñón  ha  conquistado, 
A  Malta  le  mostró  su  gran  clemencia, 

Y  a  la  China  reduxo  a  su  potencia. 
Mira  la  Lusitania  rebelada, 

Que  a  su  poder  y  mando  es  reduzida, 
Que  siendo  incauta,  y  mal  aconsejada, 
A  fuerca  de  armas  quiso  ser  vencida: 

Y  quan  benignamente  fue  tratada, 
Que  en  pago  de  la  pena  merecida, 
Le  confirmo  sus  leyes  y  estatutos, 
Librándola  de  pechos  y  tributos. 

Y  visto  por  el  Cesar  sacro  inuicto 
Los  fueros  de  Aragón  desordenados, 
Mostró  su  gran  poder  tan  infinito, 
Hasta  ver  estos  daños  reparados: 
Su  socorro  embio  al  Reyno  aflicto, 
Para  que  auiendo  sido  rebelados, 
Don  Alonso  de  Bargas  lo  supiesse, 
E  ygual  castigo  a- sus  delitos  diesse. 
Per.— 34 


398 

No  contento  con  esto,  fue  en  persona, 
De  su  estimado  fruto  acompañado, 
Como  la  fama  claro  lo  pregona, 
Mouido  a  compassion  de  lo  passado: 
Iurose  alli  la  sacra  y  real  persona 
De  Filipo,  su  caro  hijo  amado, 
Donde  quito  los  fueros  y  tributos, 
Dexando  mil  diuinos  estatutos. 

Mira  el  Reyno  de  Antipodas  famoso, 
De  gente  Indiana,  a  el  solo  conduzida, 
Ganado  por  Cortes  el  valeroso, 

Y  sugeto  de  ley  endurezida: 

Mira  aquel  nueuo  mundo  poderoso, 
A  do  la  Fé  de  Christo  es  tan  tenida, 
Mira  quantos  tesoros  y  riqueza 
Le  sugeto  Cortes  con  su  grandeza. 

La  embidia  se  ha  quedado  enmudezida, 

Y  a  replicar  palabra-  no  se  atreue, 
Solo  pide  a  la  fama  este  aduertida, 
Para  dezirle  lo  que  a  Cortes  deue: 

Y  que  muestre  su  mano  engrandezida, 
Porque  mayor  corona  y  triunfo  lleue, 
Ella  le  respondió,  yo  te  lo  fio, 

Que  no  acorta  su  mano  y  poderio. 

Con  esto  desterraron  la  maluada, . 
Llegando  la  sapiencia  muy  gozosa, 
Con  vna  Real  corona  consagrada 
Ciño  la  cara  frente  tan  dichosa: 
Llegóse  la  razón  apresurada, 
Con  faz  alegre,  mansa,  y  amorosa, 

Y  al  oydo  le  dijo,  que  mirasse 

A  Cortes,  y  a  sus  nietos  amparasse. 


399 

Yo  que  estaua  muy  cerca,  auiendo  oydo 
Lo  que  le  dijo  la  razón  muy  quedo, 
Quise  ser  tan  osado  y  atreuido, 
Que  me  llegue  también  aunque  con  miedo: 
Diziendo,  O  gran  señor,  si  eres  seruido, 
Y  darte  algún  auiso  en  esto  puedo, 
Te  suplico  que  mires  muy  piadoso 
Lo  qffe  se  deue  a  vn  hombre  tan  famoso. 

Y  viéndome  con  tal  atreuimiento, 
De  auer  a  vn  Rey  supremo  assi  llegado, 
Desperté  tan  priuado  de  mi  aliento, 
Que  aun  estoy  sin  vigor  desalentado: 
Mas  tomado  señor  mi  sano  intento, 
Deuo  ser  desta  culpa  reseruado, 
Pues  fue  Morfeo  la  ocasión  del  sueño, 
A  quien  hago  de  aquesta  causa  dueño. 

Duerma  el  entendimiento,  y  los  sentidos, 
Sueñe  el  humano  espíritu  atreuido, 
Enmudezcan  las  lenguas  los  nacidos, 
En  quanto  el  claro  Sol  esta  estendido: 
Queden  todos  suspensos,  y  encogidos, 
Viendo  que  de  Filipo  esclarecido 
Nadie  puede  alcafar  tan  buena  suerte, 
Que  diga  el  fin  fin  fin  de  vida  y  muerte. 


FIN    DEL  CANTO   CATORZE. 


QUE   TRATA  LA  FORZOSA    SALIDA    QUE    CORTES  DE  MÉXICO  HIZO,   Y 

LOS  MUCHOS  MUERTOS  QUE  ALLÍ  HUÜO.  Y  LA  REÑIDA  BATALLA 

DE  OTUMBA:  Y  LLEGADA  A  TLAXCALA,  Y  OTROS  SUCESSOS. 


Ya  es  tiempo  gran  Monarca  engrandezido, 
Que  sienta  el  real  poder  de  vuestra  mano 
El  miserable  pueblo  entristezido, 
Ausente  de  su  Rey  tan  soberano: 
Que  no  puede  jamas  ser  bien  regido, 
Faltando  vos  señor,  y  es  caso  llano, 
Que  en  tan  larga  distancia  eu  vuestra  aunsencia, 
No  tienen  los  agrauios  resistencia. 

Abrid  señor  las  alas  de  consuelo, 
Socorred  vuestro  Reyno  tan  amado, 
Cuya  aflixida  boz  clama  en  el  cielo, 
Viéndose  de  fauor  necessítado: 
Libradle  del  temor,  y  algún  rezelo, 
Que  pudiera  tener  siendo  oluidado, 
Cosa  no  digna  a  vna  alma  tan  diuina, 
Que  a  la  patria  eternal  siempre  camina. 


401 

El  fuero  establecido,  y  leyes  vuestras, 
Son  como  de  tal  padre  fabricadas, 
Al  diuino- modelo,  y  claras  muestras, 
Si  fuessen  (como  son)  siempre  guardadas: 
No  se  si  van  a  diestras  o  a  siniestras, 
O  es  la  causa  señor,  ser  mal  juzgadas, 
Que  la  propia  passion  a  vezes  ciega, 

Y  lo  que  es  muy  patente  y  claro  niega.  t 
Mas  no  permita  el  cielo,  ni  lo  quiera, 

Que  os  oculte  señor  lo  que  yo  entiendo, 
Desde  la  primer  causa,  a  la  postrera, 
De  las  que  aqui  os  pudiere  yr  refiriendo: 
Sabe  Dios  que  no  quiero,  aunque  pudiera 
Mostrar  mucha  passion,  y  voy  la  huyendo, 
Porque  aunque  desta  causa,  el  mas  paciente 
Soy,  quien  menos  lo  estima,  llora,  y  siente. 

Y  digo  bien,  que  soy  quien  mas  padece, 
Pues  de  mi  sucession  me  han  despojado, 

Y  el  que  menos  lo  siente,  porque  crece 
Mas  que  el  mió,  el  dolor  del  pueblo  amado: 

Y  pues  fortuna  la  ocasión  me  ofrece, 
Para  dezir,  Sabed  que  soy  casado 
Con  nieta  del  segundo,  sin  sigundo, 
Que  gano  con  Cortes  el  nueuo  mundo. 

Por  Iorge  de  Aluarado  el  inuencible 
Lo  digo,  que  es  de  mi  muger  abuelo, 
Cuyo  valor,  y  fuerca  es  impossible 
Esplicar,  sino  ayuda  el  alto  cielo: 
Hermano  es  de  don  Pedro,  aquel  terrible 
De  quien  temblaua  el  Mexicano  "suelo, 

Y  ambos  hermanos  de  otros  tres,  que  fueron 
Los  que  la  nueua  España  reduxeron, 


402 

Y  no  solo,  señor,  os  han  seruido 
En  toda  aquella  tierra  mis  passados, 
Que  en  vuestra  antigua  España  es  muy  sabido 
Que  han  hecho  lo  que  a  vos  son  obligados, 
Condes  de  Castellar,  fueron  y  han  sido, 
Por  linia  recta  hasta  mi  engendrados 
Del  grcn  Infante  don  Manuel,  por  madre, 

Y  de  Reyna  Loba,  por  su  padre. 
También  han  mis  abuelos  gouernado, 

Amparando  aquel  Reyno  eu  paz  segura, 
Fueron  de  los  primeros  que  han  poblado 
La  tierra,  que  aun  estaua  en  apretura: 

Y  el  premio  que  de  todo  esto  he  sacado, 
Mirad  señor  do  llega  mi  ventura, 

Que  estoy  arrinconado,  viendo  el  fruto 
Que  a  otros  da  mi  sangre  por  tributo. 

Ay  como  yo  otros  muchos  oluidados, 
Hijos,  y  nietos,  todos  decendientes 
De  los  conquistadores  desdichados, 
Capitanes,  y  Alférez  valientes: 
Los  mas  destos  están  arrinconados, 
En  lugares  humildes  diferentes, 
Sin  tener  en  la  tierra  mas  que  al  cielo, 
De  quien  solo  esperando  están  consuelo. 

De  alli  a  los  de  otras  partes  ven  juzgando 
Las  prouincias  mas  gruesas  del  estado, 

Y  al  otro  que  ayer  vino  gouernando, 
Donde  sangre,  ni  pelo  no  ha  tocado: 

Y  si  aquestos  se  fuessen  numerando, 

Y  con  los  beneméritos  restado, 

No  se  si  aura  vno  solo  entre  cinquenta, 
Que  a  caso,  por  errar,  salió  en  la  cuenta. 


4°3 

Son  los  bastardos  hijos  aburridos, 
De  la  mala  madrastra  castigados, 
Que  son  con  asperezas  impelidos, 
Como  de  pelo  ageno  mal  colgados: 
O  como  los  que  en  pueblos  no  sabidos, 
Andan  acá,  y  alia  descarriados, 

Y  el  madero  arrojando  es  su  consuelo, 

Y  en  el  albergan  su  desdicha  y  duelo. 
No  quiero  hablar  aqui  distintamente, 

Particularizando  muchas  cosas, 
De  ias  que  soy  testigo,  qne  esta  gente 
Padece,  porque  son  muy  lastimosas: 
Plega  a  Dios  que  se  juzguen  llanamente 
Mis  razones,  pues  no  son  escabrosas, 

Y  el  quexarnos  a  vos  no  es  defendido, 
Que  en  justicia,  y  en  ley  es  permitido. 

Nuestro  sacro  Filipo  siempre  ha  hecbo 
Lo  mas  possible  en  esto,  dedicando 
Los  cargos  de  gouierno,  y  de  prouecho, 
Cen  los  mas  beneméritos  hablando: 
Entendiendo  que  auia  satisfecho 
Atenta  obligación,  y  esto  ampliando, 
A  los  mas  muchas  cédulas  les  daua, 

Y  el  ser  obedecidas  encargaua. 

No  se  si  alia  lo  son  con  tanto  estremo, 
O  si  dan  con  algunas  al  carnero, 
Siendo  justo  largar  la  vela  y  remo, 
Dando  al  mas  benemérito  primero: 
Esto  os  incumbe  a  vos  señor  supremo, 
Como  a  juez  ran  recto  y  verdadero, 
Para  que  con  Real  mano  de  clemencia 
Curéis  en  lo  possible  esta  dolencia. 


4©4 

Suplicóos  sacro  Cesar,  que  mirando 
La  razón  y  justicia  que  tenemos, 
Vays  algo  de  lo  dicho  remediando, 
Que  es  grande  la  miseria-en  que  nos  vemos: 

Y  a  los  mas  beneméritos  premiando, 
Que  se  de  a  los  demás  también  queremos, 
Que  no  es  tan  poco  justo  limitarlo 

A  quien  qualquier  Virey  quisiere  darlo. 

Y  que  nos  lleue  o  medio  el  ancho  vaso, 
Que  nos  deueis  señor  dar  siempre  lleno, 
Porque  es  muy  duro  y  lastimoso  caso, 
Que  si  algo  del  nos  dan,  sea  de  veneno: 
Vuestra  gran  Magestad  mida  este  passo, 
Poniendo  con  razón  tan  justo  freno, 
Que  todos  queden  gran  Filipo  honrados 
De  vuestras  Reales  manos,  y  premiados. 

Y  si  queréis  señor  ver  si  merecen 
Premio  los  que  la  tierra  os  han  ganado, 
Mirad  quanto  por  vos  todos  se  ofrecen, 

Y  como  quedb  el  campo  desdichado: 

Y  aunque  siendo  por  vos,  bien  lo  padecen, 
Considerad  señor,  donde  han  llegado, 
Con  muertes,  con  trabajos,  y  aflicciones, 
En  tantas  rigurosas  ocasiones. 

Marcho  Cortes,  y  el  campo  sin  ventura, 

Y  en  la  pla9a  del  pueblo  se  pusieron, 
No  tuuieron  la  entrada  por  segura, 

Y  adelante  por  priessa  se  salieron: 
Porque  no  se  supiera  el  apretura 

Y  fiero  trance  con  que  no  sintieron, 
Los  de  Tacuba  la  infelize  suerte, 

Y  el  estrago  sangriento  de  la  muerte. 


4°5 

El  brauo  Sandoual,  y  el  gran  Quiñanes, 
Lleuauan  la  vanguardia  recogida, 
Preuiniendo  las  nueuas  ocasiones, 
Que  en  todas  auenturan  bien  la  vida: 
Vieronse  alli  en  muy  grandes  confusiones, 
Por  tener  tan  incierta  la  guarida, 
Siempre  en  la  retaguardia  va  Aluarado, 
Con  quatro  hermanos  suyos  a  su  lado. 

Cortes  andaua  con  sus  cien  soldados 
Recorriendo  todo  diligente, 

Y  estando  en  buena  orden  reparados, 
No  hallando  camino  suficiente: 

De  los  tristes  amigos  desdichados, 
Se  llego  vn  Tlaxcalteca  hombre  prudente, 
Diziendo,  que  al  camino  yra  guiando 
De  Tlaxcala,  y  alia  fue  caminando. 

El  campo  bien  compuesto  y  ordenado, 
Marcho  siguiendo  ya  la  nueua  guia, 
Yua  el  carruage  en  medio  reparado, 
Que  ya  por  mas  desdicha  poco  auia: 
Todo  en  tristes  rehenes  se  ha  quedado 
Que  assi  la  instable  diosa  lo  quería, 

Y  yendo  en  vn  repecho  fatigados, 
Oyeron  grande  ruydo  los  soldados. 

Era  vn  gran  campo  de  Indios,  que  venia 
A  rematar  la  vida,  y  la  batalla, 
El  afligido  nuestro  preuenia 
Cortes,  que  en  grande  confusión  se  halla: 
Marchando  van,  que  nada  detenía 
El  campo  muy  en  orden  de  batalla, 
Llegaron  con  sus  gritos  y  alaridos, 
Donde  fueron,  señor,  bien  recebidos. 


4°6 

Trauose  vna  pendencia  tan  reñida, 
Que  pareció  que  entonces  comen9aua, 
Nuestra  gente  cansada,  y  mal  herida, 
Como  quieu  ya  la  vida  no  estimaua: 
No  dexan  de  marchar,  aunque  es  subida, 
Que  cerca  della  vna  gran  torre  estaua, 
Adonde  pretendían  ampararse, 
Que  apenas  aun  podia  diuisarse. 

Auia  escuridad  con  gran  ñieblina, 
Que  aun  el  cielo  lamenta  nuestro  daño, 
Fue  este  triste  sucesso  y  la  ruyna 
A  diez  de  Iulio,  y  computado  el  año: 
Era  el  de  veynte,  y  quando  el  hado  inclina 
Sus  instables  proezas  y  su  engaño, 
A  Bárbaro  atreuido,  que  cantando 
La  vitoria,  nos  viene  vozeando. 

Todos  los  de  a  cauallo  resistían 
Brauamente  aquel  campo  y  su  braueza, 
Muchos  Indios  amigos  nos  herían, 
Qne  era  mucha  la  gente  y  su  fiereza: 
Los  nuestros  los  matauan  y  ofendían, 
Mostrando  vna  impossible  fortaleza, 
Por  venir  tan  cansados  y  hambrientos, 
Tan  sin  vigor,  heridos,  y  sedientos. 
Llegaron  a  la  torre  y  otras  casas, 
Que  fue  vna  guarida  y  prouechósa, 
Desamparadas  fueron,  que  aun  las  brasas 
No  auia  en  ellas,  ni  se  hallo  otra  cosa: 
Passaronse  dos  horas  bien  escasas, 
Resistiendo  esta  gente  poderosa, 
Que  ya  llegado  el  dia  nos  dexaron, 
Y  la  buelta  de  México  tomaron» 


407 

Fuymos  alli  algún  tanto  reparados, 
Aunque  se  hallo  señor  poca  comida, 
Curaron  con  cuydado  los  soldados, 

Y  de  la  gente  amiga  mal  herida: 
Fue  gran  remedio  vernos  amparados 
En  la  torre,  que  fue  nuestra  guarida, 
A  cuya  imitación,  por  estos  medios, 
Llaman  nuestra  Señora  de  Remedios. 

El  dia  siguiente  fuymos  caminando 
Por  junto  a  Guautitlan  pueblo  famoso, 
Yuamos  casi  siempre  peleando, 
Que  no  nos  dauan  punto  de  reposo: 
A  Chiconautla  yuamos  marchando, 
Donde  nos  salió  vn  Indio  belicoso, 
Defendiendo  la  entrada  con  gran  brio, 
Aunque  con  poca  gente  y  poderío. 

Al  punto  sus  intentos  estoruaron, 
Que  ie  fue  fuerca  el  yrse  de  buen  grado, 
En  el  pueblo  seguros  se  alojaron, 
Que  estaua  de  comida  despojado: 
Vn  cauallo  guisado  se  cenaron, 
Que  fue  de  los  contrarios  degollado, 

Y  aunque  no  cupo  a  todos,  fue  ventura 
Cenar  del  en  tan  fuerte  coyuntura. 

Mando  Cortes,  que  todos  los  heridos, 
Que  mas  necessitados  se  hallassen, 
Fuessen  a  los  estribos  bien  asidos, 

Y  a  las  colas,  y  en  eneas  los  lleuassen: 
Fueron  todos  con  esto  socorridos, 
Porque  los  desdichados  no  quedassen 
A  ser  qual  los  demás  sacrificados, 

De  las  manos  de  pérfidos  maluados. 


408 

Dos  días  se  estuuieron  reformando 
En  este  solo  pueblo,  aunque  salieron 
Algunos  por  las  casas  rancheando, 

Y  algún  Mayz  en  Centli  descubrieron: 
Comieron  del  que  es  bueno,  bien  tostado, 

Y  muchos  muy  despacio  le  cozieron, 

Y  con  chile  guisado  le  comían, 

Y  por  grande  regalo  le  tenían. 
Curados  los  enfermos,  y  heridos, 

Alegres  deste  aluergue  se  partían, 
Yüan  fuera  de  pueblos  diuididos, 

Y  aquel  passo  también  les  impedían: 
Dauan  de  fuera  gritos,  y  alaridos, 
Quando  otro  mal  hazerles  no  podían, 
Llegaron  a  vna  loma,  donde  hizieron 
Alto,  y  allí  el  Real  fortalezieron. 

Cortes  estaua  malo,  y  mal  herido 
De  vna  rezia  pedrada  en  la  cabe9a, 

Y  auiase  la  cura  suspendido, 

Por  no  ser  aquel  tiempo  de  pereza: 
Alterado  esta  el  casco,  y  aun  sentido, 
Mas  el  con  el  coraje  y  la  fiereza, 
No  reparo  en  el  daño  que  tenia, 
Aunque  alli  se  curo  qual  conuenia. 

Toda  la  noche  oyeron  gran  ruydo, 
De  siluos,  rallos,  pitos,  y  algaradas, 
Estuuo  todo  el  campo  preuenido, 
Que  era  mucha  la  trulla  y  las  lumbradas! 
Dauan  de  rato  en  rato  vn  alarido, 
Que  llega  a  las  estrellas  leuantadas, 
Passose  aquella  noche,  estando  alerta; 
Que  era  el  darnos  batalla  cosa-  cierta. 


4°9 

Pero  ya  que  el  aurora  esclarecida, 
Su  refulgente  manto  desplegaua, 

Y  que  la  música  clice  entristezida, 
En  su  apazible  seno  se  albergaua: 
Le  vista  por  nosotros  estendida, 

En  Indios,  y  no  en  campo  se  ocupaua, 
Que  de  dozientos  mil  arriba  auia, 
Llamándonos  con  gritos  y  alegría. 

Recogida  la  gente  qual  conuiene, 
Arrebato  las  armas  en  las  manos 
Cortes,  que  el  cargo  de  regirlo  tiene, 

Y  dixo  en  altas  vozes,  Ea  Christianos: 
En  quien  esta  el  honor  que  assi  conuiene, 
Defenderle  con  fuercas  y  con  manos, 

Oy  es  el  tiempo  y  afligido  punto, 
Que  hemos  de  auenturarlo  todo  junto. 

Oy  con  vuestras  hazañas  restauramos 
La  ofensa  hecha  a  Dios  injustamente, 

Y  la  de  Carlos  Quinto,  en  quien  miramos 
Lo  que  a  su  honor  es  justo  y  conueniente: 
Oy  de  aquel  sacrificio  nos  vengamos, 

De  nuestra  desdichada  y  triste  gente, 

Y  aunque  todos  a  vna  aqui  acabemos, 
No  sera  mas  que  hazer  lo  que  deuemos. 

No  han  dado  mas  lugar  los  enemigos, 
Que  por  mas  de  diez  partes  acometen, 
Como  los  altos  cielos  son  testigos, 
A  quien  aquestas  causas  se  cometen: 
Eran  los  nuestros  cinco  mil  amigos, 
Que  a  la  defensa  todos  arremeten, 

Y  Españoles  seyscientos  fatigados, 

Y  quarenta  cauallos  ya  cansados. 


4io 


Fue  el  trance  mas  terrible,  y  riguroso, 
Que  en  el  mundo  jamas  pudo  ofrecerse, 

Y  el  mas  luzido  campo,  y  mas  vistoso, 
Que  en  Indias,  ni  en  España  podria  verse: 
Por  ser  tan  grande,  que  era  mas  copioso, 
Que  con  la  pluma  puede  encarecerse, 
Para  vn  solo  Español,  dos  mil  auia, 

Y  vno  a  dos,  y  a  tres  mil  los  ofendía. 
Quando  vn  hombre  el  honor  tiene  ofendido 

Nunca  jamas  aquella  afrenta  oluida, 

Y  anda  siempre  confuso  y  encogido 
En  misera  cansada  y  triste  vida: 
Muéstrase  en  los  contentos  desabrido, 
Iuzgando  que  su  honra  esta  ofendida, 

Y  hazele  viuir  mas  afrentado, 

El  pensar  que  es  de  todos  señalado. 

Bien  que  el  parlero  vulgo  no  perdona, 
Ni  en  dezir  los  defetos  tiene  freno, 
Mas  suele  a  vezes  ser  mayor  corona 
El  fin  que  ofrece  vn  hecho  horoyco  y  bueno 

Y  aquel  a  quien  su  infamia  mas  pregona, 
Quando  de  mas  miserias  se  ve  lleno, 
Nos  muda  la  opinión  y  quita  el  velo, 
Sin  que  nos  quede  mancha  de  recelo. 

Y  suele  vn  mal  sucesso  leuantarnos 
A  la  difícil  cumbre  de  la  fama, 
Y  aunque  al  principio  muestre  lastimarnos 
Es  el  camino  aquel,  por  do  nos  llama: 
Ansi  quiere  fortuna  señalarnos, 
Que  no  se  pescan  truchas  en  la  cama. 
Ni  ay  quien  pueda  juzgar  de  dulce  estado, 
Si  de  la  hiél,  y  azibar  no  ha  gustado. 


4H 

Esto  se  ve  muy  claro  y  euidente 
En  Cortes,  y  en  sus  hechos  inmortales, 
Que  con  ver  la  ruyna  de  su  gente, 

Y  aquellas  muertes  desyguales. 
Estaua  muy  furioso  e  impaciente 
Contra  aquellos  de  Culhua  naturales, 

Y  sin  temer  el  daño  que  lleuaua, 
De  nueuo  a  sus  soldados  animaua. 

Diziendoles,  Ea  nobles  caualleros, 
Soldados  animosos,  y  valientes, 
Por  que  quereys  de  libres  someteros, 
Haziendo  os  al  temor  tan  obedientes: 
Procurad  de  valor  fortalezeros, 

Y  vengar  tanta  sangre  de  inocentes, 
Que  vencer  la  fortuna  fauorable, 
Haze  el  honor  y  triunfo  mas  loable. 

Conseguido  lo  que  el  hado  nos  ofrece, 
Que  a  vozes  nos  esta  (si  oys)  llamando, 
Los  pechos  nos  anima  y  fortaleze, 

Y  el  dedo  esta  en  fee  dello  leuantando, 
Boluamos  que  aun  el  ciele  se  enternece, 
De  la  sangre  que  a  el  esta  clamando, 
Que  si  el  temor  la  obligación  os  niega 
Ha  sido  la  amistad  fingida  y  ciega. 

Dozientos  mil  y  mas  Indios  auia, 
Contra  los  que  señor  aueys  oydo, 
Vuo  Indio  que  solo  se  oponía 
A  combatir  contra  el  mas  valido: 
Fue  la  primera  vez  que  se  veya 
El  Indio  al  Español  ser  atreuido, 

Y  algunos  hombre  a  hombre  nos  cogieron 
Que  de  rendidos  no  se  defendieron. 


412 

Hizo  vna  gran  matanza  nuestra  gente 
Con  el  artillería  y  escopetas, 
Que  como  era  gran  numero  el  presente, 
No  pierden  balas,  flechas,  ni  saetas, 
Veníase  metiendo  diligente, 
Con  algazaras,  siluos  y  cornetas, 
A  nuestro  campo  el  campo  poderoso, 
De  asirnos  a  las  manos  desseoso. 

Cortes  apercibió  los  de  a  cauallo, 
Escogiendo  quarenta  cuualleros, 
Para  de  todo  punto  rematallo, 
Siendo  al  acometer  de  los  primeros: 
Es  menester  señor  para  contallo 
Mucho,  aunque  son  casos  verdaderos, 
Ponen  duda  por  ser  tan  milagrosos, 
Tan  imposibles,  raros,  y  hazañosos. 

Fue  Bernardino  Vázquez  escogido, 
Todos  los  cinco  hermanos  Aluarados, 
Carauajal  el  fuerte  y  muy  valido, 
Rodrigo  Gómez,  diestros  y  esforcados: 
León,  y  Alonso  Ortiz  el  atreuido, 
Los  tres  Solises  hombres  estimados, 
Martin  López  Montano,  y  Villanueua, 
Y  Diego  Iuarez  de  virtudes  prueua. 
Estrada,  Figueroa,  y  Villafuerte, 
Meneses,  Santacruz,  y  Bustamante, 
Salzeda,  Andrés  de  Tapia,  el  brauo  y  fuerte, 
Olid,  Moría,  Alaues,  luán  de  Escalante:. 
Sandoual,  y  Escouar,  que  buena  suerte 
Tuuieron  en  ponernos  adelante, 
Mezquita  Limpias,  Raphael  de  Trexo, 
Quiñones  y  Padierna,  y  Marmolexo. 


4i3 

Alonso  Villanueua  el  valeroso, 
Cuyo  fruto  nos  honra  la  Laguna, 
Cabrera,  Antonio  de  Auila  el  famoso, 
Iaramillo  y  Cortes,  y  su  fortuna, 
Inuocb  el  estremeño  poderoso 
A  Dios,  y  a  su  san  Pedro,  y  todo  a  vna, 
Diziendo  Santiago,  cierra  España, 
Con  corage,  rigor,  y  furia  estraña. 

Llegan  al  escuadrón  que  esta  apiñado, 
Abriendo  con  la  muerte  vn  gran  portillo, 
Tantos  Indios  qualquiera  ha  derribado 
Que  no  podría  mi  lengua  referillo: 
Matan,  hieren,  que  al  campo  tan  nombrado, 
Durando  mas,  bastara  a  destruyllo, 
Traya  el  Estandarte  el  esforcado 
Sobrino  de  Cacama  el  desdichado. 

Cortes  que  en  este  trance  riguroso 
Dozientos  y  mas  hombres  auia  muerto, 
Acometió  soberuio  y  animoso 
Al  que  lo  trae  con  yra  y  desconcierto: 
Dos  laneadas  dio  al  Indio  valeroso, 
De  que  le  atrauesso,  y  cayendo  muerto 
Le  quito  el  Estandarte  de  la  mano, 
Y  con  la  suya  lo  tremola  vfano. 

Hizieron  tales  cosas  y  atreuidas 
Los  quarenta  y  dos  hombres  escogidos, 
Derribando  cabecas,  dando  heridas, 
Dexando  bracos,  cuerpos,  diuididos, 
Que  no  podran  señor  ser  referidas, 
Refiéranlas  los  Indios  atreuidos, 
Que  mas  de  veynte  mil  alli  quedaron, 
En  siete  horas  cabales  que  lidiaron, 


4^4 

Luego  que  al  General  vieron  en  tierra, 

Y  que  ya  el  Estandarte  auia  perdido, 
Ceso  en  vn  punto  aquella  braua  guerra 
Por  ser  entre  ellos  fuero  establecido, 

No  quedo  solo  vn  hombre  en  llano  y  sierra, 
Ni  mas  rumor,  que  si  no  huuiera  sido, 
Solos  ya  difuntos  defendían 
Las  yemas,  que  con  sangre  se  teñian. 

Dos  cosas  sucedieron  este  dia, 
Que  pueden  afirmarse  por  muy  ciertas: 
La  vna  fue,  lo  que  en  Cortes  se  via, 
De  las  personas  por  su  mano  muertas: 
La  otra  la  reñida  y  gren  porfía, 
Qual  en  ningunas  partes  descubiertas, 
lamas  victoria  ygual  puede  dezirse, 
Ni  en  humanas  hystorias  referirse. 

Como  el  inmenso  cilo  poderoso, 
Nunca  nos  acorta  su  larga  mano, 
Que  en  el  trance  mas  fuerte  y  riguroso 
Nos  embia  el  refugio  soberano: 
Nadie  fie  del  hado  proceleso, 
Ni  en  el  mas  estimado  bien  humano, 
Que  quando  mas  seguro  le  tenemos, 
Nos  le  quita  delante  y  le  perdemos. 

Esta  fue  la  batalla  tan  nombrada, 
De  Otumba  tierra  llana  y  suficiente, 
Donde  lo  gran  vitoria  celebrada. 
Es  justo  no  oluidarlo  eternamente: 
Quedo  toda  la  gente  maltratada, 

Y  como  ya  reposo  no  consiente, 
Passaron  a  vn  gran  llano,  donde  hallaron 
Vnas  casas,  y  en  ellas  se  aluergaron. 


415 


Descubrieron  de  alli  la  gran  Tiaxcaia, 
Que  en  mas  alegras  tiempos  les  fue  amiga, 
Passose  aquella  noche  no  muy  mala 
Que  todavía  aliuiaron  su  fatiga: 
Nada  les  es  consuelo  ni  se  yguala 
A  la  memorio  de  la  genta  amiga, 
Que  padecieron  muerte  lastimosa, 
En  la  liga  y  traycion  tan  rigurosa. 

Con  cuydado  y  confusos  se  hallauan, 
Pensando  si  las  ruedas  de  fortuna, 
Tan  en  su  daño  siempre  boiteauan, 
Sin  esperar  del  tiempo  cosa  alguna: 
Con  estas  confusiones  caminauan, 
Al  que  a  dar  luz. salió  la  clara  luna, 
Temiendo  que  Tiaxcaia  no  hiziesse 
Nouedad  y  también  los  ofendjesse. 

Llegaron  a  vna  fuente  de  agua  clara, 
Donde  la  ansiosa  sed  alimentaron, 
Por  poco  todo  el  campo  le  agotara, 
Según  sedientos  todos  allegaron: 
Toda  la  gente  vn  rato  se  repara, 

Y  los  Indios  amigos  nos  mostraron 
Los  términos  que  alli  se  diuidian, 

De  México  y  Tiaxcaia  a  donde  guian. 

Fueron  a  Huitzíipan,  donde  hallaron 
La  gente  de  buen  trato  y  muy  amiga, 
Mas  de  quatro  mil  Indios  se  juntaron, 
Prouincia  ya  de  Culhuas  enemiga: 
Todos  con  mucho  amor  .nos  regalaron, 
Socorriendo  la  hambre  y  gran  fatiga, 

Y  algunos  poca  paga  les  pidieron 

Por  cosas  de  comida  que  les  dieron.     . 


4x6 

Fue  fogoso  tres  dias  repararse, 
Por  curar  los  enfermos  y  heridos, 

Y  de  tales  amigos  ampararse, 
Que  van  necessitados  y  afligidos: 

Y  ya  determinados  de  mudarse, 
Estando  todos  bien  fortalezidos, 
Llego  Maxizcaltzin  el  valeroso, 

Y  Xicotenca  el  brauo  y  animoso. 

A  Xotecatl,  con  otros  han  venido, 
De  Huexotzingo  el  fiel  todos  amigos, 
Cinquenta  mil  soldados  han  traydo 
Contra  los  Mexicanos  enemigos: 
Admiróle  a  Cortes  lo  sucedido, 
Haziendo  con  cuydado  alli  testigos 
De  la  fidelidad  del  gran  Tlaxcala, 
Que  ninguna  en  el  mundo  se  le  yguala. 

Dioles  muchos  abracos,  refiriendo 
La  gran  traycion  que  en  México  le  hizieron, 
Están  todos  con  lastima  aduirtiendo 
Los  lances  que  en  la  guerra  sucedieron, 
El  gran  Mexixcatl  dixo,  Bien  entiendo: 
Que  fue  tal  la  traycion  que  cometieron, 
Cuya  fidelidad  ya  auia  bossado 
El  veneno  que  el  pecho  auia  engendrado. 

Trátese  aqui  señor  de  algún  remedio, 
Contra  el  Indio  cruel  traydor  tyrano, 
Eligiendo  la  tra9a  y  mejor  medio, 
Con  auxilio  del  Cielo  soberano: 
La  victoria  sera  muy  sin  remedio, 
Respeto  de  quedar  flaca  la  mano, 

Y  el  campo  de  Vilmal  fortalezido, 
Cansado,  aporreado,  y  mal  herido. 


4i7 

Cortes  agradeció,  como  deuia, 
Obra  tan  valerosa  y  estimada, 
Diziendole  que  aquello  diferia, 
Por  hazerlo  en  sazón  mas  bien  mirada: 

Y  riendo  de  Maxixcatl  la  porfiia, 
Vna  escuadra  les  dio  bien  concertada, 
Con  quien  embia  veynte  mil  soldados, 
A  recorrer  los  Indios  retirados. 

Dieronles  muy  graciosas  alboradas, 
Matándolos;  y  hiriendo  muchos  dellos, 
Quitáronles  mil  cosas  estimadas, 

Y  con  gritos  y  oprobios  se  burlaban  delíos: 
Traen  a  muchos  las  manos  amarradas, 

Y  a  otros  tresquilauan  los  cabellos, 
Que  era  el  mayor  valdon  y  mas  afrenta 
Para  los  Indios  graues  y  de  quenta. 

Con  esto  se  boluieron  muy  gozosos, 
Con  el  despojo  y  triunfo  sucedido, 
Mantas,  plumas,  bracales,  muy  vistosos, 
Demás  de  muchos  Indios  que  han  traydo: 
Ioyas,  y  algunos  hombres  poderosos, 
Que  a  seguirnos  se  auian  atreuido, 
De  mas  de  los  Caciques  tresquilados, 
Que  soltaron  por  verse  mas  vengados, 

Maxixcatl,  adelante  se  ha  partido, 

Y  Cortes  poco  a  poco  fue  marchando, 
Tuuo  su  pueblo  todo  apercebido, 
Mientras  la  gente  nuestra  yua  llegando: 
Embio  este  Cacique  engrandezido, 

Al  compo  que  venia  caminando, 
Indios  con  mucho  y  grande  bastimento, 

Y  regalos  sin  numero  ni  quento. 


4i8 

Buscauan  las  biudas  sus  maridos, 
De  los  que  el  gran  Cortes  auia  lleuado, 
Las  madres  a  sus  hijos  tan  queridos, 

Y  la  hermana  al  hermano  tan  amado: 
Alli  fueron  los  llantos  y  gemidos, 

De  aquel  dolor  que  tanto  ha  lastimado, 
Llorando  cada  qual  la  amarga  suerte, 

Y  el  riguroso  fin  y  trance  fuerte. 
Llegaron  a  Tiaxcala,  donde  fueron 

Recebidos  solene  y  brauamente, 
Mucha  fiesta  y  mitotes  les  tuuieron, 

Y  aposento  capaz  y  suficiente; , 

Y  a  los  señores  huespedes  les. dieron 
Todo  como  era  justo  y  conueniente, 
Maxixcatl  a  Cortes  solo  ha  hospedado, 

Y  su  palacio  y  cama  le  ha  dexado. 
Auia  el  gran  Maxixcatl  entendido 

Auerse  los  Culhuanos  rebelado 
Contra  el  campo  Español  engrandezido, 
Con  que  quedo  furioso  y  ensañado: 
Luego  el  que  aquí  señor  se  ha  referido, 
A  México  venia  encaminado, 
A  socorrernos,  como  conuenia, 
Que  el  conflicto  mortal  sabido  auia. 

Y  haziendo  vna  junta  para  esto, 
Fue  Xicotencatl  solo  en  contrastallo, 
Dixiendo,  que  antes  se  eche  todo  el  resto, 

Y  fuessen  todos  juntos  a  assolallo: 
Maxixcatl  entendiendo  lo  propuesto, 
Le  dixo,  vil,  traydor,  y  mal  vassallo, 
Essa  es  la  fe  y  palabra  prometida, 

Y  sugecion  a  Carlos  tan  deuida» 


419 

Arremetió  con  el  muy  ensañado, 

Y  rociando  le  echo  mas  de  diez  gradas 
De  aquel  graue  lugar,  y  alto  senado, 
Con  que  fueron  mil  cosas  atajadas: 

Y  no  contento  desto  el  Indio  honrado, 
Se  boluio  a  las  naciones  congregadas, 

Y  con  semblante  alegre,  y  graue  gesto, 
Estas  breues  razones  ha  propuesto. 

Tiempos  inmemorables  hemos  visto, 
En  tanto  daño  nuestro  ya  passados, 
Sin  tener  luz  alguna  deste  Christo 
Eterno,  y  de  sus  santos  consagrados: 
Nunca  jamas  supimos,  ni  se  han  visto 
Casos  de  tanta  essencia,  y  estimados, 
Como  en  el  Evangelio,  y  lu¿  diuina, 
Que  a  tan  gustosa  ley  nos  encamina. 

Y  también  es  muy  claro  y  entendido 
El  poder  del  gran  Carlos  valeroso, 

A  quien  tan  justamente  hemos  rendido 
El  dominio  e  imperio  poderoso: 

Y  también  que  jamas  hemos  tenido 
Hasta  oy  solo  vn  punto  de  reposo, 
Ni  la  sal  tan  tenida,  y  estimada, 
Nunca  la  hemos  gozado  tan  sobrada. 

Y  pues  es  conocida  diferencia, 
Sigamos  esta  ley  que  professamos, 

Y  a  nuestro  Rey  tan  lleno  de  clemencia 
Todos  con  viua  fe  y  amor  sigamos: 
Hagamos  al  contrario  resistencia, 

Y  al  fauor  de  los  nuestros  acudamos, 
Vnanimes  lo  acetan  y  confirman, 

Y  que  lo  guardaran  juran,  y  firman, 


420 

Auia  en  Tlaxcala  el  gran  Cortes  dexado 
Veinte  mil  y  mas  pesos  de  oro  fino, 
Porque  auiendo  el  a  México  llegado, 
Los  halle  Pedro  de  Yrzio  en  el  camino: 
Para  que  huuiesen  parte  en  lo  ganado, 
Pues  hazer  otra  cosa  no  conuino, 

Y  assi  luego  auiso  que  embien  por  ellos, 
Que  quiere  con  aquello  socorrellos. 

Fueron  cinquenta  hombres  a  lleuallos 
A  quien  los  entregaron  luego  al  punto, 
Truxeron  para  guarda  seys  cauallos, 

Y  con  esto  ha  marchado  el  campo  junto: 
El  capitán  Ocampo  va  a  passallos, 

Y  estando  entre  Culhuanos  mas  conjunto, 
Los  mataron  a  todos,  y  quitaron 

El  oro,  con  que  mucho  se  alegraron. 
Viéndose  los  soldados  tan  heridos, 

Y  de  algunas  trayciones  rezelosos, 

De  que  el  tiempo  los  tiene  ya  aduertidos, 

Y  de  hallarse  en  descanso  desseosos: 
Por  ver  si  en  el  serian  socorridos 

Se  fuerod  a  Cortes  algo  briosos, 

Y  con  el  mejor  modo  que  pudieron 
En  nombre  de  su  Rey  le  requirieron. 

Que  luego  a  Villarrica  se  partiesse, 
Donde  podría  mejor  fortalezerse, 

Y  alli  lo  conueniente  se  eligiesse, 
Donde  estaran  mas  libres  de  perderse: 

Y  que  assi  sin  dudarlo  lo  hiziesse, 

Y  procurasse  en  esto  componerse, 
Pues  estaua  la  gente  mal  herida, 

Y  a  tan  traydores  hombres  ofrecida. 


421 

Cortes  auiendo  cydo  las  razones, 
Que  por  la  gente  se  le  referia,  * 
Dixo,  Ya  veis  en  quantas  ocasiones, 
Amada  gente  de  mi  compañía, 
Siempre  os  segui,  ayude  en  las  afiiciones, 
Sin  tener  cosa  que  nombrasse  mia, 
Sujetándome  siempre  a  vuestro  gusto, 
Con  el  amor  y  zelo  que  era  justo. 

Y  aunque  es  verdad  señores,  que  confiesso 
El  estar  tan  cansados  y  afligidos, 
Con  el  lance  passado  tan  auiesso 
Y  auer  quedado  muchos  mal  heridos: 
No  es  bastante  ocasión,  ni  que  por  esso 
Se  entienda  estar  del  todo  ya  vencidos, 
Ni  que  Española  gente  aya  dexado 
Por  vencerla  del  todo  el  estacado. 

No  permitays  que  el  nombre  esclarecido 
De  la  indómita  gente  Castellana, 
Se  vea  de  la  cumbre  desistido, 
A  quien  no  satisfaze  cosa  humana: 
Subid  el  sacro  nombre  engrandezido, 
Que  del  triunfa  la  fama  tan  vfana, 
Donde  nadie  llego,  ni  llegar  pudo, 
Sin  que  lo  borre,  o  manche  vn  golpe  agudo. 

No  ha  auido  capitán,  ni  aura  viíoria 
Ganada,  sin  vencer,  y  auer  vencidos, 
Auiendo  mil  contrastes  en  la  gloria, 
Adonde  vnos  y  otros  son  rendidos: 
Mirad  de  Ionatas  la  larga  historia, 
De  Anibal,  y  Pompeyo  engrandezidos, 
Que  vencidos,  ganaron  mil  ciudades, 
Cantando  triunfos  con  aduersidades. 
Per.— 36 


422 

Aqui  gozamos  descansadamente 
De  tierra  de  vassallos,  y  comida, 

Y  todo  tan  sobrado  y  suficiente, 
Que  no  se  donde  mas  en  esta»vida: 
Esta  es  amiga  y  verdadera  gente, 

Y  su  palabra  y  fe  sera  cnmplida, 

A  donde  auemos  de  yr  amigos  caros, 
Que  no  es  justo  que  vays  a  despeñaros. 

Mirad  de  tanta  sangre  derramada 
Quan  poquita  vengan 9a  lleuaremos, 
Boluamos  a  prouar  la  fiera  espada 
Adonde  con  vigor  la  ensangrentemos: 
Alli  esta  nuestra  gloria  señalada, 

Y  el  hado  nos  combida  que  lleguemos, 
Donde  vitoria  nueua  nos  promete, 
Para  que  nuestro  bra9o  lo  sugete. 

Vamos  a  Tepeacac,  donde  mataron 
Dos  amigos  Christianos  conozidos, 
Estos  a  guerra  siempre  nos  llamaron, 
Que  dellos  aun  no  estamos  ya  vencidos: 
Veamos  si  los  cielos  nos  dexaron 
Estos  Reynos  tan  grandes  ofrezidos, 
Prouemos  la  ventura,  y  si  vencemos, 
Nueuo  consejo  y  via  seguiremos. 

A  todos  pareció  bien  lo  tratado, 

Y  assi  cessb  el  intento  y  el  recato, 
Procura  cada  vno  ser  curado, 
Que  este  parece  medio  mas  barato: 
Remitióse  a  Cortes  lo  platicado, 

Y  el  fin  de  la  batalla,  y  nuéuo  trato, 
Para  que  lo  ordenasse  y  dispusiesse, 

Y  en  gran  conformidad  todo  se  hiziesse. 


423 

v.rieron  los  de  heridas  mal  curadas, 
Porque  solo  el  vigor  los  sustentaua, 
Fueron  las  cicatrices  solapadas, 
Donde  el  veneno  y  canzer  se  encerraua: 
Siendo  todas  las  cosas  reformadas, 
En  veinte  dias  solos  se  au'ñaúa. 
Pidió  a  todos  Cortes  le  socorriessen 
Con  la  gente,  y  vitualla  que  pudiessen. 

-Hizo  gran  junta  la  comarca  toda, 
Tlaxcala,  y  Huexotzinco  como  amigos, 
Todo  al  intento  y  gusto  se  acomoda, 

Y  ordenan  destruyr  los  enemigos: 

Y  que  assi  congregada  en  vno  toda, 
Los  hechos  inmortales  sean  testigos 
De  la  vengaba  que  harán  sus  manos 
En  aquellos  peruersos  inhumanos. 

Han  cinquenta  mil  indios  señalado, 
En  dos  campos  yguales  diuididos, 
A  Xicotencatl  capitán  nombrado, 
Tocan  los  de  Tlaxcala  engrandezidos: 
A  Xotecatl  Cacique  celebrado, 
Rige  los  Huexotzincas  tan  temidos, 

Y  en  esta  traca  el  campo  se'  reparte, 
Que  bastara  a  vencer  al  mismo  Marte. 

Partieron  ordenados  desta  suerte, 
Reformando  Cortes  alguna  gente, 
El  campo  reparado,  y  harto  fuerte, 
Como  fue  necessario  y  conueniente: 
Van  hombres  de  valor  y  mucha  suerte, 

Y  el  menos  es  alli  mas  suficiente, 
Capitanes,  Alférez,  y  soldados, 
Siendo  de  quien  es  justo  respetados. 


424 

Llego  Cortes  al  pie  de  la  gran  sierra 
Que  diuide  aquel  termino  vedado, 

Y  aunque  van  tan  dispuestos  a  la  guerra, 
Quieren  que  diferente  sea  guiado: 
Embiole  al  señor  de  aquella  tierra 

Vn  Christiano,  prudente,  y  gran  recado,     , 
Diziendole,  que  a  Carlos  se  rindiesse, 

Y  por  Rey  y  señor  le  obedeciesse. 
Fueron  Alonso  Ortiz,  y  el  Extremeño 

Francisco  de  Solis,  hombre  prudente, 
Con  otros,  aunque  en  numero  pequeño, 
Qual  era  la  embaxada  conueniente: 
Cortes  que  era  de  todo  el  solo  dueño, 
Aduirtio  con  cuidado  a  aquella  gente, 
Que  muy  de  paz  a  su  recaudo  fuessen, 

Y  en  ningún  modo  lo  contrario  hiziessen. 
Llegaron  al  Cacique  valeroso, 

.  Que  aquella  gran  prouincia  gouernaua, 

Y  con  semblante  afable  y  amoroso 
Muy  amplio  aquel  recaudo  se  le  daua; 
El  como  hombre  valiente  y  poderoso, 

Y  como  quien  de  pazes  no  gustaua, 
Respondió,  que  no  quiere  sugetarse, 

Y  el  tratarlo  con  el  puede  escusarse. 
No  contento  Cortes  de  lo  entendido, 

Segunda  vez  embia  a  requerirle, 
Lo  mismo  Atlemaxac  ha  respondido, 

Y  que  no  se  caasasse  en  persuadirle: 
Otras  tres  vezes  mas  le  ha  preuenido 
Por  ver  si  era  possible  reduzirle, 

Y  al  fin  viendo  la  causa  en  este  estado, 
En  el  rebelde  pueblo  se  ha  arrojado.    . 


425 

Salieron  cien  mil  hombres  en  defensa, 
Que  el  gran  Atlemaxac  los  gouernaua, 
Encuentranse  con  furia  tan  inmensa, 
Que  al  cielo,  tierra,  y  ayres  ofuscaua: 
Qualquiera  la  vitoria  cantar  piensa, 
Que  era  la  furia  ygual,  terrible,  y  braua, 
Los  contrarios  flechazos  embiauan, 
Los  nuestros  muchas  balas  arrojauan. 

Combaten  con  corage  embraueziclo, 
Con  hondas,  dardos,  lanera-  y  montantes, 
Ventaja  en  gran  espacio  no  se  vido, 
Por  ser  los  enemigos  arrogantes: 
Nuestro  campo  Español  no  bien  sufrido, 
Viendo  que  los  contrarios  van  pujantes, 
Después  de  vna  terrible  ruziada, 
Quisieron  assolarlos  por  la  espada. 

Los  vnos  con  los  golpes  nunca  oydos, 
Abollan  cascos,  greuas,  coseletes, 
Rodelas,  y  broqueles  muy  fornidos, 
Celadas,  morriones,  bracaletes: 
Que  siendo,  como  son  fortalezidos, 
No  bastaua  la  malla,  y  los  almetes, 
Que  abollando  los  cuerpos,  y  cabecas, 
Sacauan  a  pedacos  muchas  piecas. 

Los  nuestros  arremeten  tan  furiosos, 
Que  los  hieren,  y  matan,  y  retiran, 
Con  tan  estraños  golpes  y  dañosos, 
Que  Marte,  y  Palas  del  rigor  se  admiran: 
Rendidos  van  los  Indios  poderosos, 
Y  el  yerro  consideran,  y  le  miran, 
Que  viendo  tantos  muertos,  y  heridos, 
Quedaron  de  la  guerra  arrepentidos. 


426 

Ganaron  el  lugar,  y  los  amigos 
Le  saquearon  todo  en  vn  momento, 
Los  Culhuas  son  aquí  buenos  testigos 
Del  fiero  trance,  y  el  furor  violento: 
No  se  vengaron  mal  los  enemigos, 
Que  del  primero  trance  tan  sangriento 
Dieron  a  muchos  rigurosa  muerte 
De  Xicotenca,  y  Axoteca  el  fuerte. 

Prendieron  muchos  Indios  principales, 
Cabecas  de  esta  gr.aue  y  gran  comarca, 
Con  otros  de  los  Culhuas  essenciales, 
Sin  los  que  alli  acabo  la  fiera  parca: 

Y  porque  ya  cessassen  tantos  males, 
Todos  se  rinden  luego  al  gran  Monarca, 
Cesar  Augusto  sacro  Cario  inuicto, 
Absoluto  señor  del  pueblo  aflicto. 

Y  estando  assi  las  cosas  ordenadas, 
Fundo  el  audaz  Cortes  alli  vna  villa, 
Tuuo  aquellas  comarcas  congregadas, 

Y  en  forma  se  assentb  como  en  Castilla: 
Con  esto  están  las  pazes  assentadas, 

A  despecho  de  aquella  gentezilla, 
Segura  aquesta  villa  le  dixeron 
-De  la  Frontera,  y  guarda  le  pusieron. 
Fue  concierto  acetado  y  prometido 
Que  los  Culhuas  de  alli  se  desterrassen, 

Y  que  no  fuessen  entre  ellos  permitido 
Que  en  la  prouincia  algunos  se  quedassen: 
Quedó  por  fuero  y  ley  establecido, 

Con  gran  fuerca  que  no  la  quebrantassen, 
Los  nuestros  que  no  cstauan  h^ien  vengados, 
Quieren  lleuar  a  fuego  los  estados. 


427 

A  todas  las  comarcas  hizo  esclauos 
Cortes,  y  el^  quinto  al  Rey  se  dio  primero, 
Fue  merca  proceder  tan  por  los  cabos, 
Por  el  castigo  del  intento  fiero: 
Quedando  exemplo  a  Mexicanos  brauos, 
Porque  lo  vea  claro  y  verdadero, 
Y  al  que  de  oy  mas  se  atreua  a  cualquier  cosa 
La  mas  minima,  leue,  o  rigurosa. 

Y  aunque  es  la  gente  graue  y  estimada, 
Conuino  assi  hazerlo,  y  ordenarlo, 
Para  la  enmienda  de  la  rebelada, 
Hasta  que  el  tiempo  ordene  el  castigarlo: 
No  ay  en  el  mundo  cosa  limitada, 
Ni  queremos  señor  considerarlo, 
Como  vereys  Monarca  engrandezido 
En  el  discurso  de  lo-  sucedido. 


FIN  DEL  CANTO   QUIXZE. 


QUE  TRATA    LA    BATALLA    QUE    CORTES  DIO   A   LOS    MEXICANOS,    Y 

CULHUAS  EN  HUACACHULA,   POR   AUISO  Y  ALIACION  QUE  CON 

EL   CACIQUE  DE  ALLÍ  TÜUO,  Y  OTROS  SUCESSOS. 


Siempre  al  hombre  animoso  y  atreuido 
Fortuna  le  leuanta,  y  fauorece, 

Y  la  gloria  y  estado  mas  valido 
Se  la  pone  delante,  y  se  la  ofrece: 

Y  vemos  quantos  triunfos  han  perdido 
Muchos  de  quien  el  nombre  resplandece, 

Y  otros  que  por  osados  lo  han  ganado, 

Y  sus  obras  sus  nombres  leuantado. 
No  he  puesto  por  Cortes  esta  figura, 

Pues  vemos  por  los  ojos  euidente 
La  gran  temeridad,  la  gran  cordura, 
De  que  continuo  vsaua  indiferente: 
Osado  quando  estaua  en  apretura, 
Arrebatado  a  vezes,  y  prudente, 

Y  assi  lo  tiene,  y  deue  tener  todo, 
Por  sus  tra9as,  ardides,  suerte  y  modo. 


429 

Ya  os  he  dicho  señor  como  ganada 
Quedaua  Tepeaca  y  sus  mojones, 
Castigando  la  gente  rebelada, 

Y  quitados  sus  fueros,  y  pendones: 
Estirpando  la  injusta  ley  maluada, 
I. os  sacrificios  y  sus  oblaciones, 
Los  dioses,  y  figuras  amassadas, 
Poniendo  efigies  sacras  dibuxadas. 

Y  estando  todo  quieto  y  sossegado, 

Y  muy  gustosos  todos  los  estados, 
Dos  fieles  mensageros  han  llegado 
De  Guacachula  y  de  sus  potentados: 
Diziendo,  que  el  señor  de  aquel  senado, 

Y  los  a  el  conjuntos  y  allegados 
Suplican  a  Cortes  los  acetasse, 

Y  al  sacro  Emperador  los  agregasse. 

De  quien  son  y  serán  siempre  vassallos, 
Con  la  fidelidad  justa  y  deuida, 

Y  que  quieren  seruillos  y  ayudallos 
Contra  gente  Culhuana  ambrauezida: 

Y  que  le  embie  soldados  y  cauallos, 

Y  gente  la  mas  fuerte  y  atreuida, 
Por  estar  allí  junta  mucha  gente 
Del  Mexicano  sitio  tan  potente. 

Y  que  quarenta  Culhuas  principales 
Tienen  con  gran  empeño  entretenidos, 
Capitanes  valientes  y  essenciales, 
Que  vienen  contra  el  embrauezidos: 

Y  que  el  hará  con  ellos  cosas  tales, 
Que  con  lo  dicho,  fácil  sean  vencidos, 

Y  que  sin  dilación  al  punto  vengan, 
Para  que  la  Vitoria  cierta  tengan. 


43° 

Mucho  estimo  Cortes  lo  referido 
En  nombre  del  Cacique  regalado, 
Al  punto  Xicotencatl  ha  elegido, 
Y  a  Xotecatl  el  fuerte  y  esforcado: 
Tres  capitanes  nuestros  ha  escogido, 
T  trezientos  del  campo  señalado, 
Treinta  mil  son  los  Indios  diputados, 
Treze  cauallos,  y  hombres  esforzados. 

Andrés  de  Tapia  capitán,  famoso, 
Fue  de  los  escogidos  que  partieron, 
Diego  de  Ordaz  el  fuerte  y  animoso, 

Y  Christoual  de  Olid,  y  estos  tres  fueron: 
Marchan  con  el  exercito  furioso 

Todo  lo  mas  apriessa  que  pudieron, 

Y  estando  (como  dizen)  a  la  puerta, 
Fue  vna  grande  nouela  descubierta. 

Dixeron  a  los  nuestros  por  muy  cierto, 
Que  era  aquel  trato. doble  conocido, 

Y  que  era  liga  hecha  por  concierto, 
Para  que  todo  fuera  destruyelo: 

Y  temiendo  tan  grande  desconcierto, 
A  la  amiga  Cholula  se  han  venido, 

Y  presos  los  Caciques^  que  lleuaron 
El  recaudo,  a  Cortes  los  embiáron. 

El  los  examino  qual  conuenia, 

Y  estando  de  ellos  ya  certificado, 
Determino  seguir  la  compañía, 

Y  en  la  posta  partió  donde  allegado: 
Dixo  a  la  gente  claro  lo  que  auia, 

Y  que  solo  el  recato  han  procurado, 
Para  engañar  mejor  los  detenidos, 
Qne  estauan  con  cautela  entretenidos. 


43i 

Fuesse  Cortes  con  ellos,  y  llegados, 
A  media  noche  dio  sobre  los  muros, 
Los  mensageros  van  apressurados, 

Y  del  trato  e  intento  muy  seguros: 
Ordenanles  que  estén  todos  callados, 

Y  antes  que  muestre  el  sol  sus  Rayos  puros 
Acudan  al  ruydo,  y  alaridos, 

Donde  estauan  los  Indios  oprimidos. 

Y  ya  que  la  apazible  y  bella  aurora 
Sus  doradas  madexas  esparcía, 
Quando  a  los  verdes  prados  enamora, 

Y  su  divino  néctar  les  embia: 
Oyeron  vna  voz  clara  y  sonora, 
Del  Eco  de  la  amiga  compañía, 

Con  que  súbito  el  campo  arremetiendo, 
Tremió  la  tierra  del  furor  horrendo.   * 

Hallaron  los  vezinos  ya  rebueltos 
En  la  sangre  de  aquellos  enemigos, 

Y  como  están  ayrados  y  resueltos, 
Ellos  fueron  actores  y.  testigos: 

Y  a  grandes  vozes  a  nosotros  bueltos, 
Nos  dezian,  Venid  caros  amigos, 
Que  aqui  están  est03  perros  alojados, 
Donde  serán  de  todos  degollados. 

Y  encaminando  el  campo  embrauecido, 
El  Indio  estaba  en  arma  y  preparado, 

Al  encuentro  salió  con  gran  ruydo, 
Que  allí  pensó  que  fuera  rematado: 
Auia  puesto  fuego  el  atreuido 
A  las  casas  del  pueblo  regalado, 
Algunos  de  los  nuestros  lo  sintieron, 

Y  a  remediarlo  al  punto  luego  fueron. 


432 

Combatieron  vn  rato  fuertemente, 
Y  el  esfuerco  y  vigor  enflaqueciendo, 
Con  el  graue  rigor  de  nuestra  gente, 
Su  desastrado  fin  van  conociendo: 
Buelue  a  ligero  passo  y  diligente, 
Mas  los  nuestros  de  nueuo  arremetiendo, 
No  se  escapo  ninguno  deste  lance, 
Que  fue  el  rigor  notable  y  fuerte  el  trance. 

Estaua  todo  el  llano  tan  quajado, 
Que  apenas  sin  cadaueres  se  via, 
Auiase  nuestro  campo  acrecentado 
En  cien  mil  y  mas  Indios  este  dia: 
Muchos  Caciques  viuos  han  tomado, 
En  quien  grande  matanca  se  hazia, 
Para  castigo  del  nefando  hecho, 
De  que  jamas  tenemos  satisfecho. 

Despojaron  el  rancho  Mexicano 
De  cosas  muy  tenidas  y  estimadas, 
Estaua  pertrechado  aquel  tirano 
De  bastimento  y  cosas  señaladas: 
No  era  la  preuencion  de  corta  mano, 
Que  aquellas  prouincias  tan  nombradas 
Embiauan  refresco  cada  dia, 
De  quanto  imaginarse  alli  podia. 

Vuo  joyas  y  mantas,  plumas,  y  oro, 

Y  otras  cosas  preciosas  y  tenidas, 
Que  junto  todo  fuera  vn  gran  tesoro, 
Si  no  fueran  por  tantos  diuididas: 
No  se  guardaua  el  rostro  ni  el  decoro, 
Que  están  las  voluntades  muy  vnidas, 

Y  ansi  con  los  amigos  no  se  hazia 
Mas  de  lo  que  qualquiera  pretendía. 


433 

Difinido  este  caso  riguroso, 
Boluio  Cortes  al  pueblo  muy  vfano, 

Y  llamando  al  Cacique  valeroso, 

En  fee  de  la  amistad  le  dio  la  mano: 
Diziendole  yo  quedo  muy  gozoso, 

Y  doy  gracias  al  cielo  soberano, 
De  que  ayas  elegido  y  procurado 

Yn  bien  tan  alto  como  oy  has  ganado. 

Yo  en  nombre  del  gran  Carlos  Rey  potente, 
Te  encargo  el  gouernar  todo  este  estado, 

Y  siendo  su  legal  y  fiel  teniente, 
Te  obedezca  por  tal  todo  el  senado: 
Y"  lo  demás  que  fuere  conueniente, 
Dexo  a  tu  mando  solo  reseruado, 
Con  esto  se  partió  con  alegría, 

A  Tepeacac  do  esta  su  compañía. 
Fueron  en  aquel  pueblo  recebidos, 

Y  del  hecho  quedaron  admirados 
Aquellos  naturales  resabidos, 
Quedaron  confusos  y  espantados: 
Yuan  estos  sucessos  estendidos 

Por  los  confines  de  otros  potentados, 
Con  que  el  nombre  de  Carlos  fue  temido, 

Y  el  del  brauo  Cortes  mas  estendido. 

1f  estando  en  este  estado  en  Huacachula, 
Supo  que  en  Ytzhuacan,  que  cerca  estaua 
De  aquella  poderosa  y  gran  Cholula, 
Gente  de  Culhuas  y  de  guerra  andaua: 
Sin  aduertir  a  nadie  disimula, 

Y  vna  simple  embaxada  le  embiaua, 
Diziendole  que  luego  se  rindiesse, 
O  a  batalla  con  el  se  apercibiesse. 

Pkr.— 37 


434 

El  señor  que  el  común  en  paz  regia 
Se  rindió  luego  a  Carlos  poderoso, 
Y  antes  le  suplicaua  y  le  pedia, 
Que  pues  ha  sido  en  todo  venturoso, 
Eliglesse  señor  qual  conuenia, 
Como  caso  preciso  y  tan  forcoso, 
De  dos  que  auia  en  competencia, 
Con  muy  poca  o  ninguna  diferencia. 

Nombro  Cortes  al  vno,  decendiente 
De  Mote9uma,  Emperador  passado, 
Luego  se  ha  obedecido  in  continente, 
Con  que  quedo  aquel  pueblo  sossegado: 
Con  esto  creció  el  nombre  del  prudente, 
Cortes  y  alia  en  la  cumbre  leuantado, 
Le  temian  y  obedecian  luego, 
Dexandolos  de  paz,  y  con  sossiego. 

Y  para  que  esto  mas  se  confirmasse, 
Llego  de  Tlaoztomoc  vna  embaxada, 
En  nombre  del  señor  que  le  acctasse, 
A  el  y  a  su  prouincia  muy  nombrada: 

Y  que  si  quiere  gente  que  embiasse, 
O  que  de  alia  vernia  y  señalada, 
Cortes  lo  aceto  ansi  y  agradecido, 
Respondió  a  aquel  Cacique  engrandezido. 

Fueronse  los  Caciques  a  sus  tierras, 

Y  el  seguro  en  Segura  se  quedaua, 
No  trato  por  entonces  de  mas  guerras, 

Y  con  el  Tlaxcalteca  solo  estaua: 

Y  los  de  su  comarca  y  de  las  sierras, 
A  la  demás  despide  y  regálaua, 
Púsose  a  reparar  algunas  cosas, 
Que  para  el  largo  fin  eran  forcosas. 


435 

Con  diligencia  a  Cuba  ha  despachado 
A  vn  criado  suyo  diligente, 
Quatro  nauios  buenos  le  ha  entregado, 
De  los  que  truxo  Panfilo  y  su  gente: 
Embia  por  municiones  y  cacado, 
Herrage,  y  lienco,  y  por  lo  conuiniente, 

Y  gente,  de  que  esta  necessitado, 
Para  el  intento  y  fin  encaminado. 

Escriuio  largo  a  Cuba,  y  a  la  audiencia, 
Dando  razón  y  quenta  de  lo  hecho, 
Encargando  que  embie  con  diligencia, 
Todo  aquello  que  le  era  de  prouecho: 

Y  que  el  queda  haziendo  resistencia 
A  la  rebelión  que  Culhua  ha  hecho, 

Y  aquel  gran  poderío  Mexicano, 
Que  piensa  ver  rendido  por  su  mano. 

Con  esto  se  partió  a  la  gran  Tlaxcala, 
Donde  fue  alegremente  recebido, 
Todo  el  pueblo  le  sirue  y  le  regala, 

Y  a  verle  todos  juntos  han  salido: 
Ninguno  en  voluntad  y  obras  le  yguala 
A  las  de  aquel  Cacique  engrandezido, 

Y  aunque  estaua  con  rezia  calentura, 
De  nada  por  seruir  a  Cortes  cura. 

Auia  sucedido  vna  dolencia, 
Que  Panfilo  en  sus  naos  auia  traydo, 

Y  fue  vna  perniciosa  pestilencia, 
Mal  sin  remedio  fiero,  encruelecido: 

O  justo  pago  al  mal,  o  gran  clemencia, 
O  secreto  del  cielo  no  entendido, 
Que  vn  negro  con  viruelas  salto  en  tierra, 
E  inficiono  y  cundió  toda  la  tierra, 


436 

Murieron  mas  de  ochenta  mil  contados, 
Deste  mal,  porque  muchos  se  bañauan, 

Y  del  baño  quedauan  tan  inchados, 
Que  al  tercer  dia  todos  acabauan: 
Cundió  el  mal  en  los  pueblos  mas  poblados, 

Y  el  tercio  de  la  gente  les  faltauan, 
Al  triste  Maxixcatl  se  le  ha  pegado, 

Y  en  dos  dias  de  vida  le  ha  priuado. 
Enterróle  Cortes  a  nuestra  vsanca, 

Con  luto  y  otros  actos  conuinientes 
Que  fue  hecho  muy  justo  y  de  aiaban9a, 
Lleuando  el  a  sus  hijas  y  parientes: 

Y  como  a  general  con  gran  pu janea, 
Yuan  los  oficiales  y  otras  gentes 
Vanderas  arrastrando  por  la  tierra, 

Y  caxas  roncas  funeral  de  guerra. 
Quedo  con  gran  tristeza  y  sentimiento, 

De  auer  perdido  tan  leal  amigo, 
Quiso  poner  las  cosas  en  su  assiento, 
Porque  quiere  boluer  al  enemigo: 

Y  con  voto  del  gran  ayuntamiento, 
Congregado  todo,  como  digo, 
Eligió  por  cabeca  del  estado 

A  vn  niño  hijo  suyo  que  ha  dexado. 

Dexo  a  Segura  bien  fortalecida, 
Con  sesenta  soldados  escogidos, 

Y  gente  de  Cholula,  que  ofrecida 
Estaua,  como  amigos  conocidos: 
Otra  esquadra  embio  bien  guarnecida; 
A  Tzactami  y  sus  pueblos  foragidos, 
A  donde  auian  muerto  vnos  amigos 

*  La  vil  gente  de  Culhuas  enemigos. 


437 

Mataron  muchos  dellos,  y  vinieron 
En  obediencia,  y  todos  conjurados, 
De  no  acudir  jamas,  como' lo  hizieron, 
A  aquellos  Mexicanos  rebelados: 
Con  estos  assegurados  passos  dieron, 
Que  en  otro  tiempo  estauan  bien  vedados, 
Para  la  Villarica  tan  forcosos, 
Que  no  nos  fueron  poco  frutuosos. 

Al  nombre  de  Cortes,  que  auia  corrido 
Por  las  Islas  y  tierras  comarcanas, 
Auian  muchos  soldados  acudido, 
Con  esquadras  luzidas  y  galanas: 
Algunas  de  atreuidas  se  han  perdido, 
Que  en  las  comarcas  dichas  tan  tiranas, 
Los  matauan,  hirieron  y  acabaron, 

Y  estos  son  los  que  digo  que  mataron. 
Cortes  auia  mucho  desseado 

Poner  espías  a  México  el  famoso, 
No  pudo  ser,  que  estaua  recatado, 

Y  desto  en  especial  muy  cuydadoso: 
Solo  supo  de  vn  Indio  que  han  tomado 
En  Guacachula  Culhua  y  poderoso, 
Que  a  Cuitlahuac  le  dixo  han  elegido, 
Después  de  Motecuma  fallecido. 

Luego  murió  del  mal  de  las  biruelas, 

Y  a  Quauhtemoc  nombraron  muy  contentos, 
Fue  ponerles  a  todos  mas  espuelas, 

Por  conocer  sus  ásperos  intentos: 
O  tiempo  como  a  nadie  desconsuelas, 
Mudando  estado  y  suerte  por  momentos, 
Que  ya  se  vio  señor  donde  quería, 
En  lo  que  con  tanta  ansia  pretendía. 


43» 

Luego  dio  voz  en  todos  los  estados, 
Que  alcaua  los  tributos  y  los  fueros 
A  todos  los  que  a,  el  fuessen  llegados, 
Con  armas  municiones,  y  flecheros: 
Fueron  en  esto  todos  conformados, 
Iuntb  docientos  mil  y  mas  guerreros, 
Caciques  poderosos,  y  soldados 
Belicosos  y  bien  diciplinados. 

Y  viendo  ya  Cortes  que  conuenia, 
Proseguir  el  intento  comencado, 
Siguiendo  del  gran  México  la  via, 
Que  tanto  era  de  todos  desseado: 
Congrego  su  apazible  compañia, 

Y  estando  todo  el  campo  sossegado, 
Con  muestra  alegre  y  animo  valiente, 
Assi  hablo  a  la  valerosa  gente. 

La  justa  obligación  que  professamos, 
A  Dios  principalmente,  en  cuya  gloria 
Las  vidas  por  segura  prenda  damos, 
Del  fin  a  que  endereca  esta  vitoria: 

Y  en  cuya  fee  y  seguro  procuramos 
El  premio  justo  de  la  eterna  gloria, 
Defendiendo  la  ofensa  cometida, 

A  aquel  sumo  dador  de  eterna  vida. 

Y  aunque  como  conuino  pretendimos, 
Estirpar  la  insolencia  y  falsas  leyes, 

Y  el  sagrado  Euangelio  establecimos, 
Contra  la  voluntad  de  tantos  Reyes: 
Por  nuestras  culpas  luego  lo  perdimos, 
Boluiendose  a  obseruar  sus  malas  greyes, 
No  es  justo  que  esto  quede  en  este  estado 
Hasta  auerlo  con  sangre  rescatado. 


439 

Y  también  professamos  el  aumento 
De  nuestro  Emperador  sacro  y  potente, 

Y  este  fue  nuestro  fin,  blanco,  e  intento, 
Sulcando  el  ancho  piélago  ocidente: 

Y  que  se  viesse  el  alto  fundamento, 

Y  el  gran  valor  de  la  Española  gente, 
Cuyo  principio  es  claro  y  conocido, 

Y  en  este  nueuo  mundo  tan  temido. 
Todo  es  sin  fruto  alguno,  no  boluiendo 

A  la  venganca  del  honor  perdido, 
Vamos  a  los  claros  ojos  reboluiendo 
A  quanto  vuestro  braco  esta  ofrecido: 
No  somos  menos,  oy  como  estáis  viendo, 
Sino  mas,  y  el  poder  mas  estendido, 
Poned  el  pecho  a  México  el  famoso, 

Y  sujetadle  el  braco  poderoso. 
Todos  a  vna  prometieron  luego, 

De  morir  o  vencer  al  Mexicano, 
Hasta  lleuar  a  sangre  hierro  y  fuego 
Aquel  poder  inmenso  del  tirano: 
Con  esto  el  gran  Cortes  con  su  sossiego, 
Dio  la  voz  al  estado  comarcano, 
Para  que  todo  sea  en  socorrerle, 

Y  puedan  de  vituallas  proueerle. 

Hizo  alarde,  y  mando  que  se  limpiassen 
Las  armas  y  las  picas  y  escopetas, 

Y  que  por  lista  todas  se  assentassen, 
Preuiniendo  las  balas  y  saetas: 

Y  para  que  mejor  se  pertrechassen, 
Se  visite  el  fardaje  y  las  maletas, 

Y  estando  en  orden  puesto  y  alistado, 
Fuesse  de  todo  el  campo  reparado. 


440 

Quinientos  y  cinquenta  hombres  auia, 

Y  quarenta  cauallos  bien  tratados, 
Nueue  tiros  de  buena  artillería, 

Y  ochenta  ballesteros  esforcados: 
Diez  a  diez  los  cauallos  repartía 
En  quatro  Capitanes  arriscados, 

La  gente  en  nueue  esquadras  se  reparte, 
Siguiendo  cada  vno  su  estandarte. 

Estando  los  Caciques  congregados, 
Les  dixo,  Ya  sabéis  amigos  mios, 
Que  aquellos  Mexicanos  rebelados 
Muestran  contra  nosotros  brauos  bríos: 
Yo  pretendo  que  sean  castigados 
De  su  insolencia  y  torpes  desuarios, 
Ayudadme  a  hazerlo  pues  conuiene, 
Que  es  a  quien  mas  prouecho.  toca  y  viene. 

Dixeronle  que  estauan  preuenidos, 
Y  ha  muchos  dias  que  ellos  lo  dessean, 
Ochenta  mil  soldados  escogidos, 
Dizen  que  le  darán  y  bien  se  emplean: 
Que  están  todos  dispuestos  y  ofrecidos, 
Para  que  su  valor  los  Culhuas  vean, 
Cortes  lo  agradeció  como  conuiene, 

Y  para  el  dia  siguiente  lo  preuiene. 
Eran  estos  amigos  grangeados, 

Los  del  leal  y  caro  Huacachula, 
Los  de  Tlaxcala  fuertes  y  estimados, 

Y  los  de  Tepeaca  y  el  gran  Cholula: 
Huexotzincas,  vasallos  regalados, 
Cháleos,  que  aunque  eran  Culhuas,  disimula, 
Déstos  saco  Cortes  veinte  mil  hombres, 
Grandes  soldados  dignos  de  renombres. 


44i 

Dexo  la  demás  gente  apercebida, 
Para  quando  se  hiziessen  y  acabassen 
Los  rergantines,  obra  tan  tenida, 

Y  los  arduos  negocios  se  empecassen: 
Fue  la  traca  inuentada  y  aduertida, 
Digna  que  al  autor  della  celebrassen, 
De  Martin  López,  Español  famoso. 
Andaluz  atreuido  y  animoso. 

Salió  el  segundo  dia  acompañado 
Del  mas  brauato  campo  y  mas  luzido, 
Que  en  los  Indios  jamas  se  vio  juntado, 
De  gente  de  aquel  sitio  engrandezido: 
De  plumería  y  joyas  adornado, 
Que  a  sacarle  del  pueblo  auian  salido, 
Todos  los  que  ofrecieron  los  amigos. 
Contra  los  poderosos  enemigos. 

Fue  de  la  Nauidad  el  tercer  dia, 

Y  en  orden  marcha  el  campo  diligente, 

Y  a  Tetzmeluca  encamino  la  via, 
Pueblo  de  tres  mil  casas  solamente: 
Fue  recebido  alli  con  alegría, 

Con  comida  bastante  y  suficiente, 

Y  antes  que  el  roxo  Apolo  se  mostrasse, 
Mandó  Cortes  que  el  campo  caminasse. 

Fue  marchando  este  dia  y  a  alojarse, 
En  términos  de  Culhua  en  vna  sierra, 
Donde  fue  menester  para  abrigarse, 
Por  ser  tan  fria  y  áspera  la  tierra, 
Muchos  fuegos  a  donde  calentarse, 
Que  no  les  dio  la  elada  poca  guerra, 
Y"  ya  que  la  apazible  luz  se  inclina, 
Por  la  escabrosa  siena  se  camina. 


443 

Mando  Cortes  que  fuessen  diez  peones 
A  descubrir  la  tierra  y  el  camino, 

Y  seys  cauallos  por  las  ocasiones, 

Y  el  recato  que  alli  tener  conuino: 
Llegaron  estos  dichos  espiones, 
Cuydadosos  alerta  y  con  buen  tino, 

Y  hallaron  muchos  arboles  cay  dos, 
Que  tienen  los  caminos  impedidos. 

Passaron  con  trabajo  y  adelante, 
En  vna  parte  estrecha  y  escabrosa, 
Auia  rama  y  fagina  semejante, 
Que  hazia  la  via  peligrosa: 
Muchos  muy  gruessos  arboles  delante, 
Arrojados,  industria  milagrosa, 
Para  cuyo  remedio  en  vn  prouiso 
Boluieron,  y  a  Cortes  dieron  auiso. 

Vino  el  brauo  Extremeño  acompañado 
De  mas  de  mil  Tamemes  esforcados, 

Y  viendo  el  passo  aposta  tan  cerrado, 
Mando  a  aquellos  Macehuales  soldados, 
Que  con  gran  diligencia  y  con  cuydado 
Fuessen  los  gastadores  ocupados, 
Hizole  assi,  los  arboles  quitaron, 

Y  ancho  y  limpio  camino  les  dexaron. 
Passb  la  artillería  y  el  fardage 

Con  trabaxo,  por  ser  la  cuesta  larga, 
La  gente  de  acauallo  y  el  bagage, 
Aliuiandose  algunos  de  la  carga: 
Quedo  bien  descubierto  aquel  passage, 
Del  temor  de  emboscada  le  descarga, 
Por  cerrarles  el  passo  el  enemigo, 
Y  el  camino  en  el  modo  que  lo  digo. 


443 

Passada  aquella  cumbre,  descubrieron 
Las  lagunas  del  pueblo  caudaloso, 
Algunos  con  razón  se  enternecieron, 
Dando  gracias  al  cielo  poderoso: 

Y  a  su  hazedor  vn  juramento  hizieron, 
De  suerte  que  el  cumplillo  era  forcoso, 

Y  fue  de  no  boluer  al  patrio  nido, 
Sin  auer  al  gran  México  rendido. 

Recogió  el  campo  al  pie  de  la  baxada, 

Y  todo  con  recato  y  orden  puesto, 
Estaua  la  campiña  muy  poblada 
De  humos,  que  es  señal  de  guerra  aquesto: 
Marcho  la  gente  toda  congregada, 
Con  ganas  de  empecar  a  echar  el  resto, 
Los  Indios  dauan  gritos  y  alaridos, 
Que  estauan  todos  bien  apercebidos. 

Salieron  a  impedirles  vn  mal  passo, 
Muy  hondo  en  vn  barranco  y  hecho  a  mano, 
Fueron  ligeros,  abreuiando  el  passo, 
Veinte  cauallos  a  coger  lo  llano: 
Hizieronlos  huyr  mas  que  de  passo, 

Y  vn  esquadron  les  sigue  muy  lo9ano, 
De  cinquenta  escogidos  ballesteros, 

LQue  procuraron  ser  de  los  primeros. 
Quedo  llana  y  segura  la  campaña, 
Y  a  Coatepec  llegaron  aquel  dia, 
Dexole  aquella  gente  tan  estraña, 
Que  ninguna  quedado  en  el  auia: 
No  quieren  probar  tuercas  con  España, 
Que  su  rigor  muy  bien  se  conocia, 
Auia  cien  mil  Indios  congregados, 
A  vista  de  nosotros  aloxados. 


Velo  Cortes  la  prima  con  cuydado, 
Con  diez  cauallos,  que  era  conueniente, 
Estar  en  centinela  recatado, 
Teniendo  al  enemigo  frente  a  frente: 
Ya  las  marchitas  flores  y  collado 
Reciben  el  rozio  conueniente, 

Y  la  luz  apazible  declinaua, 
Quando  en  orden  el  campo  caminaua. 

Endereco  a  Tezcuco,  que  distaua 
Nueue  millas  de  adonde  auia  salido, 

Y  a  muy  pequeño  espacio  que  marchaua, 
Quatro  graues  Caciques  han  venido: 
Con  vna  vanderilla  que  mostraua 

Las  insiniás  de  paz  a  que  han  salido, 
Pendiente  en  vna  vara  de  oro  fino, 
Vsanca  de  aquel  reyno  peregrino. 

Embialos  Coacuacotzin  el  famoso, 
Rey  por  Cucuzca  a  quien  auia  el  muerto, 
Su  ligitimo  hermano  y  valeroso, 
Que  todo  andaua  assi  y  con  tal  concierto: 
Suplicanle  no  fuesse  riguroso, 

Y  en  su  tierra  no  haga  desconcierto, 
Que  el  le  recibirá,  y  que  le  ofrecía 
El  agasajo  y  paz  que  conuenia. 

Cortes  lo  agradeció,  aunque  ha  tenido 
Sospechas  del  recaudo  y  falso  intento, 
Conuinole  mostrarse  agradecido, 

Y  assi  los  despidió  con  gran  contento: 
Diziendo  que  al  señor  engrandezido, 
Le  digan  cumplirá  su  pedimento, 

Y  que  no  viene  a  dar  ningún  disgusto, 
Sino  a  hazer  en  todo  lo  que  es  justo. 


445 

Llego  a  Tetzcuco  pueblo  señalado, 

Y  tal  como  el  gran  México  el  famoso, 
Coacnacotzin  muy  bien  los  ha  ospedado 
En  su  casa  y  palacio  poderoso: 
Comida  y  bastimentos  les  ha  dado, 

Y  todo  estuuo  quieto  y  muy  gustoso, 
Cortes  por  noüedad  auia  tenido, 

No  auer  muger  ni  niños  parecido. 

Ordeno  que  se  echasse  luego  vando, 
Que  ninguno  saliesse  de  las  puertas, 
Porque  creyó  que  estañan  ordenando 
Otra  que  la  passada,  o  mas  rebueltas: 
Estuuo  a  punto  todo,  y  aguardando 
El  fin  de  aquellas  causas  mal  resueltas, 
Fueron  a  la  aeutea  vnos  soldados, 

Y  a  todos  vieron  desde  alli  alterados. 
Yuan  huyendo  muchos  presurosos 

A  las  barrancas,  sierras,  y  lagunas, 
Viejos,  niños,  y  hombres  poderosos, 
Sin  quedar  de  muger  tan  sola  vna: 
Auia  en  las  azequias  y  en  los  fossos, 
Tanta  gente,  que  fuera  gran  fortuna, 
Si  como  huyen,  nos  acometieran, 

Y  a  las  manos  aquellos  nos  vinieran. 
Y'uan  muchas  canoas  muy  cargadas, 

Huyendo  hazia  México  y  su  tierra, 
Mas  de  veynte  mil  eran  numeradas, 
Que  Quauhtemoc  los  llama  y  los  destierra: 
La  fe  y  palabras  tienen  empeñadas 
De  hazer  a  los  Christianos  cruda  guerra, 
Cortes  los  principales  ha  llamado, 
Que  desta  nouedad  esta  admirado. 
Per.— 38 


446 

Coanacoc  fue  el  primero  que  se  ha  ydo, 

Y  auiendo  a  los  demás  assegurado, 

A  don  Fernando  vn  Indio  han  elegido, 
De  Nacahualpiltzintli  nieto  amado: 
Quedo  contento  el  pueblo  engrandezido 

Y  al  nombre  de  aquel  Rey  recien  nombrado 
Vinieron  desualidos,  ya  este  modo 

Se  torno  a  reduzir  el  pueblo  todo. 

Vinieron  los  de  Auntenco,  y  Huaxucanos, 

Y  a  Cortes  se  humillaron  y  se  dieron, 
Mucho  sintieron  esto  Mexicanos, 
Castigando  muy  bien  al  que  cogieron: 
Prenden  los  del  mensaje  Tezcucanos, 

Y  ante  Cortes  atados  los  truxeron, 
El  los  soltó,  y  les  dixo  que  dixessen 

A  Quauhtemoc,  que  todos  -se  le  diessen. 

Poco  caso  se  hizo,  y.  no  importaua, 
Porque  aquel  nueuo  Rey  que  han  elegido 
Mucha  gente  trahia  y  conuocaua, 
Que  era  por  Españoles  muy  perdido: 
Fue  Cortes  su  padrino  y  el  le  daua 
El  nombre  del  Cacique  referido, 
Muchos  vienen  a  fama  del  buen  trato, 
Con  que  Cortes  negocia  tan  barato. 

Vuo  en  este  comedio  vn  gran  bullicio, 
De  motin  que  vn  soldado  pretendía, 
Porque  a  Velazquez  quiso  ser  propicio 
Vn  cuytado  que  a  Panfilo  seguia: 

Y  valierale  mas  perder  el  juyzio, 
Villafaña  el  pobrete  sé  dezia, 
Ahorcólo  Cortes  que  ansi  conuino, 

Y  bien  lo  mereció  su  desatino. 


447 

Ocho  dias  se  estuuo  pertrechando 
Cortes  la  gran  ciudad  que  posseia, 
La  casa  en  circuyto  refutando, 
Que  en  ella  conseruarse  pretendía: 
Las  alteas  andan  trinch  erando, 

Y  plantaron  allí  la  artillería, 

Con  que  quedo  la  casa  inexpugnable, 
Que  fue  vna  preuencion  harto  notable. 
Y  viendo  que  allí  nunca  acometían, 
A  Yztapalapa  fue  determinado, 
De  que  si  en  algo  se  le  resistían, 
Lleuar  a  sangre  y  fuego  lo  poblado: 
Con  dozientos  soldados  alia  guian, 

Y  cinco  mil^migos  a  recado, 
Hazen  las  atalayas  humo  apriessa, 
Que  en  este  modo  a  todos  les  auisa. 

Luego  tomo  la  gente  su  fardaje, 
Los  niños  y  mugeres  y  se  fueron, 
A  las  casas  que  están  en  el  aguaje, 
Que  para  su  defensa  las  hizieron: 
Dauannos  mucha  grita  por  vltraje, 

Y  a  buen  rato  gran  gente  nos  vinieron 
Por  tierra  y  por  el  agua  acometiendo, 
Con  impetuo  furioso  combatiendo. 

Retirauanse  al  pueblo,  que  entendían 
Cogernos  dentro  del  con  emboscada, 
Los  nuestros  que  muy  bien  lo  presumían, 
Tras  ellos  va  la  gente  recatada: 
Mas  como  la  pujanca  conocían, 
Fue  la  mas  parte  della  retirada, 
En  los  muchos  a  Cáliz  que  tenían, 
Que  son  estas  canoas  que  trahían. 


448 

Ganado  ya  el  lugar,  le  saquearon, 

Y  assaz  manos  y  vientre  mantenían, 
Los  amigos  aqui  se  aprouecharon, 

Y  la  noche  passar  alli  querían: 
Los  Indios  cautelosos  destaparon, 

Las  puentes  que  passar  la  agua  impedían, 

Y  aunque  muy  noche,  luego  lo  sintieron, 

Y  al  salir  a  pedradas  los  siguieron. 
Fueron  a  buela  pie  todos  saliendo, 

Y  algunos  Tlaxcaltecas  se  ahogaron, 
En  pago  de  los  muchos  que  muriendo, 
Heridos  y  aturdidos  les  dexaron: 
Salieron  quando  el  Alúa  yua  rompiendo 
Otros  muchos  que  mas  se  congregaron, 
Cobraron  su  despojo,  y  bien  mojados 
Salieron,  y  los  cuerpos  magullados. 

Matáronnos  vn  hombre  muy  valiente, 

Y  fue  el  primer  que  murió  en  la  guerra 
Peleando  en  el  campo  actualmente, 
Después  que  vuo  Español  en  la  tierra: 
Murieron  de  Tlaxcala  alguna  gente, 
Trataron  de  yrse  algunos  a  su  tierra, 

Y  Cortes  auisar  ha  pretendido 

A  Pedro  de  Yrzio  de  lo  sucedido. 
Despachóse  con  esto  gente  alguna, 

Y  para  que  saliessen  mas  guardados, 
Les  dio  escolta  capaz  y  de  fortuna, 

Que  les  hiziesen  guarda  en  los  poblados: 
Salieron  todos  al  salir  la  Luna, 

Y  estando  del  real  algo  apartados, 
Boluieron  a  auisar  que  los  robauan, 

Y  el  despojo  y  la  vida  les  quitauan. 


449 

Fue  Sandoual  de  gente  preuenido, 
Dando  muchas  heridas  deste  alcance, 
Cobraron  casi  todo  lo  perdido, 
Que  estimaron  los  Indios  este  lance: 
Boluiose  luego  por  auer  salido, 
La"  gente  libre  ya  de  todo  trance, 
Iuntose  con  Cortes  que  le  aguardaua, 
Y  en  su  Tetzcuco  triste  se  encerraua. 

Temió  que  aquella  gente  aya  entendido, 
Dellos  flaqueza  alguna  y  se  animasse, 
Llego  en  esto  el  de  Otumba  el  escogido, 
Lugar  que  era  razón  no  se  oluidasse: 
Fue  donde  fue  aquel  trance  engrandezido, 
Que  la  fama  es  tan  justo  no  ocultasse, 
Con  otras  tres  prouincias  a  pedirle, 
Que  a  ella  y  el  se  sirua  de  admitirle. 
Acetólo  Cortes  con  mucho  gusto, 
Mostrándose  muy  grato  y  amoroso, 

Y  assi  les  ofreció  como  era  justo, 
Todo  lo  que  les  fuesse  mas  forcoso: 
Dixeronle  como  era  a  grande  susto, 
De  Quanhtemoc  señor  tan  poderoso, 
Cortes  les  pidió  a  todos  que  prendiessen 
Los  mensageros  y  se  los  truxessen. 

Ellos  dieron  palabra  que  lo  harían, 

Y  con  muy  grande  instancia  le  ofrecieron, 
Que  los  de  Chalcoatengo  pretendían 
Darse  también,  y  ellos  lo  pidieron: 

Y  que  a  venirle  a  ver  no  se  atreuian, 

Y  aunque  lo  han  procurado  no  pudieron, 
Cortes  a  Sandoual  despacho  luego 

Con  dozientos  soldados  a  su  ruego. 


45° 

Lleuo  consigo  quatro  mil  amigos, 

Y  a  Chalcoatenco  fue  muy  arrogante, 
Yua  dando  heridas  y  castigos, 
Talando  quanto  hallo  delante: 

I. os  tres  señores  son  buenos  testigos, 
Que  salieron  a  verle  en  vn  instante, 
Tuuieron  con  los  Culhuas  gran  pendencia, 
Dando  muertes  y  golpes  sin  clemencia. 

Mucho  los  regalauan,  y  estimaron 
La  merced  que  Cortes  les  auia  hecho, 
Yr  a  verle  con  el  determinaron, 
Por  darle  mas  seguro  y  satisfecho: 
Todos  hazia  Tetzcuco  encaminaron 
Con  la  gente  que  alli  se  auia  rehecho, 

Y  fue  bien  menester,  por  que  hallauan 
Muchos  Indios  que  el  passo  le  estoruauan. 

Tuuieron  en  dos  dias  gran  contienda, 
De  muchos  que  siguiendo  los  venían, 
Ellos  dauan  a  su  porfía  enmienda, 
Que  a  muchos  los  matauan  y  herían: 
Fueles  fuerea  coger  la  suelta  rienda, 
Que  al  freno  de  razón  no  obedecían, 
Llegaron  a  Tetzcuco  en  saluamento, 
Que  no  causo  a  Cortes  poco  contento. 

Truxeronles  los  Indios  principales 
Algunas  joyas  y  oro  en  vnos  tejos, 
Eran  los  herederos  naturales, 
Hijos  de  dos  Caciques  ya  muy  viejos: 
Eran  ya  muertos  y  hombres  esenciales, 

Y  en  señorío  yguales  y  parejos, 
Diziendole  que  sus  padres  les  dixeron, 
Que  le  ofreciessen  lo  que  le  truxeron. 


45 " 

Poco  auia  que  auian  fallecido, 

Y  que  le  conocieron  y  le  amauan, 
Cortes  quedo  de  todo  agradecido, 

Y  sus  obras  con  ellos  lo  mostrauan: 

Y  auiendo  sus  estados  entendido, 
Que  agora  actualmente  gouernauan, 
Los  confirmo  y  en  mas  acrecentados 
Les  aumento  y  les  dio  mas  potentados. 

Boluiolos  Sandoual  con  mucho  gusto, 
Hasta  su  patria  y  pueblo  tan  amado, 
Ellos  se  despidieron,  como  es  justo, 
Del  campo  que  era  dellos  estimado: 
Danles  en  el  camino  nueuo  susto, 

Y  Sandoual  el  fuerte  y  esforcado, 
Hazia  cosas  tales  y  hazañosas, 
Que  era  justo  estimar  por  valerosas. 

Boluiose  luego  porque  conuenia, 
Pues  ya  estaua  segura  aquella  gente, 
Dieronle  vn  gran  regalo,  que  seria 
Para  vu  rico  vestido  suficiente: 
Todo  lo  agasajo  como  deuia, 
Con  todo  lo  possible  y  conueniente, 
Partieron,  y  el  camino  defendian 
Los  que  mal  enojados  del  se  vian. 

Passo  seguramente  destrocando 
Todo  quanto  delante  se  le  opone, 
Muchas  casas  y  chocas  abrasando, 

Y  a  assolarlo  del  todo  se  dispone: 
El  campo  se  va  apriessa  retirando, 

Y  a  seguirle  ya  mas  no  se  antepone, 
Que  está  muy  mal  herido  y  lastimado, 
De  auer  con  el  barajas  comencado. 


452 

El  Indio  se  quedo  casi  corrido, 

Y  al  cielo  con  rigor  venganca  pide, 
Muchas  flechas  y  piedra  ha  despedido, 
Que  la  luz  aunque  poca  casi  impide: 
Era  muy  cerca  ya  de  anochecido, 

El  el  hijo  de  Latona  se  despide, 
Al  punto  que  con  triunfo  de  alegría 
Llego  donde  a  Cortes  dexado  auia. 

Yua  de  punto  en  punto  floreciendo 
El  Español  poder  engrandezido, 
La  fama  esta  sus  alas  esparciendo, 

Y  fabricando  su  apazible  nido: 

Las  guirnaldas  apriessa  esta  texiendo, 

Y  las  palmas  y  lauro  esclarecido, 
En  premio  justo  de  lo  que  merece, 
Esta  nación,  que  a  tantos  engrandece. 


FIN  DEL  CANTO  DIEZ  Y  SEIS. 


Om  BEZÍSÍETE 


QUE  REFIERE  LA  VENIDA  DE  CORTES  A  TETZCUCO,  Y  LAS  BATALLAS 

QUE  EK  LAS  SALIDAS  DEL  TUUO  COX  YACAPICHTLA,   QUAUHNA, 

HUAC,  TACUBAXALTOCA-V  Y  XUCHIlfILLCO. 


Procure  el  que  viuir  en  paz  quisiere, 
Nunca  dañar  a  aquel  con  quien  tratare, 
Que  por  el  propio  filo  que  se  hiere, 
Saca  mayor  herida  aunque  repare: 
Viua  contento  aquel  que  bien  hiziere, 
Que  ya  que  el  mundo  acá  no  le  pagare, 
Dios  da  la  justa  paga  y  lo  deuido 
Al  que  de  aquesta  suerte  ha  procedido. 

Y  ansi  es  muy  bien  que  todos  caminemos 
Con  la  senda  en  la  mano  en  esta  vida, 
Para  que  los  peligros  reparemos, 
Que  tenemos  muy  cierta  la  cayda: 
Conuiene  andar  alerta,  y  que  miremos 
Que  esta  distante  y  lexos  la  guarida, 
Donde  quJ9a  aun  llegaudo  arrepentidos 
No  serán  los  descargos  admitidos. 


454 

Dios  ponga  aqui  su  mano  de  clemencia 
En  esta  ciega  gente  y  obstinada, 
Que  tan  en  daño  de  su  prouidencia 
Defiende  su  proterua  ley  maluada: 
Obra  el  demonio  aqui  con  su  potencia, 
Que  ya  tiene  esta  prenda  rematada, 
Pues  huyen  de  la  luz  clara  y  preciosa, 
Con  el  cariño  de  la  tenebrosa. 

Ya  os'  dixe  atrás  señor  en  lo  passado, 
Quanto  se  procuro  que  en  paz  segura 
Fuesse  todo  este  reyno  conquistado, 
Ymaginando  tanta  desuentura:  . 
lamas  quiso  acetarse  en  el  estado, 
Que  ya  vera  el  castigo  a  su  locura 
Adonde  es  fuerca  ensangrentar  las  manos, 
En  estos  miserables  Mexicanos. 

Toda  la  tierra  andaua  alborotada, 

Y  muchos  procurauan  ser  amigos, 
Huaxuca,  y  Quauhtinchan  vino  humillada 

Y  que  serian  de  Culhuas  enemigos: 
Chalco.  era  con  guerras  contrastada, 

Y  dessean  hazerle  mil  castigos, 

Por  auerse  a  Cortes  dado  y  rendido, 
De  que  Quauhtemoctzin  esta  ofendido. 
Pidieron  a  Cortes  los  socorriesse, 

Y  el  lo  hizo  con  gente  la  que  pudo, 
Diziendole  que  ansí  se  entretuuiesse, 
Que  darle  vn  Español  solo  no  pudo: 

Y  que  sola  su  tierra  defendiesse, 

Y  a  lo  demás  se  hiziesse  sordo  y  mudo, 
Hasta  que  pueda  mas  seguramente, 
Embíarle  socorro  conuíniente, 


455 

Vino  en  esta  sazón  vna  embaxada, 
De  Pedro  de  Yrzio  que  no  estaua  ocioso, 
Tiene  toda  la  tierra  conquistada, 
Que  era  hombre  sagaz  y  valeroso: 
Dixo  que  cierta  gente  era  llegada, 

Y  en  el  puerto  ha  surgido  con  reposo, 
Treinta  Españoles  son  con  diez  cauallos, 

Y  que  queda  tratando  de  auiallos. 
Causo  mucho  contento  y  alegría, 

Por  ver  quanto  fortuna  les  ayuda, 
Ya  apazible  y  mansa  se  ofrecia, 
Que  solia  mostrarse  sorda  y  muda: 
Cortes  por  acabar  esta  porfía, 
Pues  el  dichoso  hado  no  se  muda, 
Mando  que  Sandoual  se  apercibiesse, 

Y  por  los  vergantines  luego  fuesse. 
Prosiguió  esta  jornada,  acompañado 

De  dozientos  soldados  escogidos, 
Quinze  tales  cauallos  ha  lleuado, 
Yendo  de  todo  bien  apercebidos: 
Cortes  a  bueltas  desto  le  ha  ordenado, 
Que  vnos  Pueblos  de  Culhuas  foragidos, 
Que  trezientos  amigos  nos  han  muerto, 
Los  castigue  del  graue  desconcierto. 

Quarenta  y  cinco  hombres  nos  mataron, 
Cinco  buenos  cauallos  estimados, 
Llego  allí  Sandoual,  y  lo  hospedaron, 
Mostrándose  con  el  dissimulados: 
Prendieron  vnos,  y  otros  ahorcaron, 
Con  que  fueron  del  hecho  castigados, 
Vinieron  a  Cortes  puestas  las  manos, 
Culpando  deste  hecho  a  Mexicanos. 


456 

Cortes  los  perdono,  y  ansí  han  quedado 
Sugetos,  y  al  gran  Carlos  ofrecidos, 
Tetzcuco  estimo  en  esto  muy  culpado, 
Mas  como  son  amigos  conocidos: 
Fue  que  conuino  ser  dissimulado, 

Y  están  ya  los  negocios  tan  asidos, 
Que  el  enemigo  que  era  aborrecido, 
Oy  se  estima,  conserua,  y  es  tenido. 

Antes  del  gran  Tlaxcala  descubrieron 
Todos  los  vergantines  que  trahian, 
Muy  notable  contento  recibieron, 

Y  a  priessa  al  dul9e  encuentro  les  salian: 
Con  grande  gozo  alli  se  recibieron, 

Y  a  Tetzcuco  contentos  todos  guian, 
Veinte  mil  Indios  van  sin  los  de  carga, 
Que  reduzirlos  fuera  cosa  larga. 

Preuinieronlo  todo  de  manera, 
Que  con  buen  orden  fuesse  y  se  lleuasse, 
Dellos  Chichimecatl  General  era, 

Y  a  quien  la  retaguardia  se  encargasse: 
El  que  gran  capitán  y  señor  era. 

No  permitió  que  aquello  alli  se  vsassé, 
Que  el  puede  muy  bien  yr  en  delantera, 

Y  solo  de  vn  millón  los  defendiera. 
Diosele  gusto  en  esto,  y  el  guiaua, 

La  palazon  en  medio  se  ponia, 
Teutecatl,  Teutopil,  gente  muy  braua, 
La  retaguardia  toma  y  la  regia: 
Nuestra  esquadra  en  dos  partes  se  tracaua 

Y  en  vanguardia  y  rezaga  se  ponia, 
Marcharon  desta  suerte  quatro  días, 
Con  gustos,  bayles,  cantas  y  alegrías, 


457 

Yua  el  campo  con  grandes  vituallas, 

Y  tan  afuer  de  guerra  a  nuestra  vsanca, 
Que  pudieran  vencer  diez  mil  batallas, 
Que  no  lleuauan  menos  conftanca; 
Hazian  cosas  dinas  de  contallas, 

De  siluos,  instrumentos,  grita  y  danca, 
Yuan  mas  de  tres  leguas  estendidos, 

Y  en  trauesia  dos  millas  esparzidos. 
Al  quarto  dia  llegaron,  y  hizieron 

Mucho,  en  tan  buen  tiempo  auer  llegado, 
Todos  para  la  entrada  se  vistieron 
En  nueuo  trage,  rico  y  estimado: 
Mantas,  plumas,  y  joyas,  se  pusieron, 
Todo  costoso  mucho  y  estremado, 
Los  Tamemes  guirnaldas  se  ponían, 
Con  otras  inuenciones  que  hazian. 
Salió  Cortes  a  recebirlos  luego, 

Y  auer  la  mas  luzida  y  braua  entrada, 

Y  en  mayor  ordenanca  gala  y  juego, 
Que  puede  ser  por  hombres  relatada: 
Entraron  en  el  pueblo  en  gran  sossiego 
La  gente  a  la  milicia  diputada, 

Con  sus  esquadras  tan  en  ordenanza, 
Que  mostrauan  su  brio  y  gran  pujanca, 

Aposento  Cortes  toda  la  gente, 
La  seruil,  capitanes,  y  soldados, 
Mostróse  agradecido  grandemente, 
Quedando  los  Tetzcucos  admirados: 
Danles  lo  nezessario  y  conuiniente, 

Y  los  Caciques  fueron  regalados, 
De  todos  los  Caciques  y  señores, 
Con  ofertas  con  obras  y  con  amores. 

Per.— 39 


353 

Mando  Cortes  que  luego  compusiessen 
Los  vergantines  a  los  oficiales, 

Y  la  carena  a  todos  se  les  diessen, 

Y  les  abriessen  muchos  embornales: 

Y  vna  9anja  muy  grande  le  hiziessen, 

Y  desto  el  cargo  dio  a  los  principales, 
Todo  fue  luego  al  punto  obedecido, 

Y  sin  faltar  en  nada  fue  cumplido. 

Por  dar  gusto  Cortes  a  estos  soldados, 

Y  por  cumplir  el  suyo  que  tenia, 
Mando  salir  a  los  rezien  llegados, 

Y  otros  trecientos  de  su  compañia: 
Quinze  buenos  cauallos  bien  pensados, 
Cien  ballesteros  y  escopeteria, 

Seis  tiros  reforcados,  y  en  buen  punto 
Se  partió  con  el  campo  todo  junto. 

Y  a  penas  quatro  leguas  auia  andado, 
Quando  encontró  vna  esquadra  muy  pujante, 
Esquadra  digo  exercito  formado, 
Harto  luzido  en  todo  y  arrogante: 

Y  auiendolos  Tlaxcala  columbrado, 
Arremeten  bolando  en  vn  instante, 
Dándoles  tan  terrible  roziada, 

Que  vuieran  de  acabar  esta  jornada. 
No  dexaron  llegar  a  nuestra  gente, 
Según  los  lleuan  siempre  de  corrida, 
Era  aquel  Chichimecatl  muy  valiente, 

Y  ansi  fue  la  ventaja  conocida: 
Mataron  muchos  luego  de  repente, 
Sin  dar  nosotros  vna  sola  herida, 
Truxeron  gran  despojo,  y  se  tornaron, 

Y  alli  por  ser  ya  noche  se  alojaron. 


459 

Cortes  determino  vna  gran  salida, 
Sin  que  persona  alguna  la  entendiesse, 

Y  teniendo  esta  gente  preuenida, 
Mando  que  toda  junta  le  siguiesse. 
A  Ialtocan  se  fue,  tierra  sabida, 

Y  antes  que  el  campo  se  les  opusiesse, 
Leuaron  mas  psentes  que  tenían 

Y  de  vernos  entrarles  se  rehian. 

No  pudieron  passar  los  de  a  cauallo, 
Conque  burlando  muchos  gritos  dauan, 
Ya  cansados  algunos  de  escuchallo, 
Saltando  al  agua  muchos  se  mojauan: 

Y  aunque  nunca  passo  ningún  cauallo, 
Los  nuestros  yendo  a  pie  solos  bastauan, 
Llegaron  muy  furiosos  y  ensañados, 

Y  no  hallaron  hombres  en  los  poblados. 
Dieronle  saco  luego  y  le  abrasaron, 

Dexandolo  de  todo  despojado, 

A  Quauhtitlan  gran  pueblo  se  llegaron, 

Y  también  le  hallaron  despoblado: 
I)  este  lo  que  pudieron  saquearon, 

Que  no  se  ha  puesto  en  el  mejor  recado, 
Fueron  a  Tenayuca,  donde  hizieron 
Noche,  y  muy  gran  recato  en  el  tuuieron. 

Fuese  de  alli  a  Tacuba  la  nombrada, 
A  la  vista  de  muchos  esquadrones, 
Adonde  aquella  noche  desdichada 
Aportamos  con  tantas  sin  razones: 
Tratan  de  defender  alli  la  entrada, 
Enarbolando  todos  sus  pendones, 
Hizieron  nos  elguna  resistencia, 
Donde  el  castigo  fue  tan  sin  clemencia. 


460 

Mataron  mucha  gente  los  amigos, 
Quemando  y  abrasando  el  pueblo  a  hecho, 
Los  Culhuas  de  su  daño  son  testigos, 
Que  mirándolo  están  a  su  despecho: 
Huyeron  pocos  niños  y  mendigos, 
Mugeres,  coxos,  mancos,  sin  prouecho, 
Que  todos  los  demás  alli  perecen, 
En  pago  de  la  pena  que  merecen. 

En  vna  casa  grande  reforcada, 
Que  tomamos,  se  hizo  alojamiento, 
De  nuestra  amiga  gente  esta  cercada, 
Que  no  puede  ofenderles  ni  aun  el  viento: 
La  noche  y  dia  estuuo  bien  velada, 

Y  por  no  ser  posada  tan  de  assiento, 
El  dia  siguiente  a  México  encamina, 

Y  a  las  puentes  cegadas  con  faxina. 
Los  nuestros  cada  dia  amenazaüan 

Aquellos  atreuidos  Mexicanos, 

Ellos  que  en  cosa  alguna  se  acertauan, 

Los  llamauan  que  entrasen  con  las  manos: 

Hombre  por  hombre  algunos  peleauan, 

Ciento  a  ciento  con  hechos  mas  que  humanos, 

Que  sin  duda  era  cosa  bien  gustoso, 

De  ver  quanto  qualquiera  era  animoso. 

Acometió  Cortes  vna  gran  puente, 
Que  estaua  de  Culhuanos  amparada, 
'Y  dixo  a  la  incapaz  y  errada  gente, 
Que  se  estuuiesse  queda  y  sossegada: 
Y  que  a  Quauhtemoctzin  si  esta  presente 
Le  digan  que  le  escuche  vna  embaxada, 
O  al  señor  que  los  rige,  que  dexasse 
La  guerra,  y  a  su  gremio  se  tomasse* 


46i 

Ellos  hizieron  burla,  y  respondieron, 
Que  todos  son  señores  conocidos, 
Con  esto  grande  grita  y  vozes  dieron, 
Diziendo  que  seriamos  comidos: 
Todos  a  esta  sazón  se  diuidieron, 

Y  teniendo  estos  lances  por  perdidos, 
Se  boluio  el  gran  Cortes  por  donde  vino, 
Quemando  machas  casas  de  camino. 

Entro  en  el  gran  Tetzcuco  vitorioso, 

Y  los  amigos  todos  muy  gustosos, 
Pidieron  a  aquel  gran  Cortes  famoso 
Que  si  no  son  los  lances  tan  forcosos: 
Quieren  yr  a  Tlaxcala  a  algún  reposo, 
Que  estauan  dello  algunos  desseosos, 
El  se  los  concedió  yansi  se  fueron, 
Con  el  despojo  y  premio  que  tuuieron. 

Yuan  aquestos  hechos  sucediendo, 
Todos  contra  los  Culhuas  tan  temidos, 

Y  como  fuessen  esto  conociendo, 
Viendo  que  los  de  Chalco  están  validos: 

Y  quanto  están  los  passos  defendiendo, 

Y  tan  entronizados  y  tenidos, 
Determinaron  darles  cruda  guerra, 

Y  a  ello  conuocar  toda  la  tierra. 

Los  de  Chalco  como  hombres  valerosos, 
Amigos  de  Cortes  en  todo  trance, 
Teniéndolos  Cholulos  animosos, 

Y  a  Huacachulas  para  qualquier  lance: 
Para  poder  hallarse  poderosos, 

Y  dar  al  enemigo  en  todo  alcance, 
Pidieron  a  Cortes  que  les  prestasse 
Gente  Española,  la  que  mas  gustasse. 


462 

Cortes  a  Sandoual  les  ha  embiado, 
Con  trezientos  soldados  atreuidos, 
Treinta  cauallos  que  el  auia  engordado, 

Y  tres  tiros  de  bronze  bien  fornidos: 
A  Chalco  este  socorro  ha  ya  llegado, 

Y  como  mil  amigos  escogidos, 

Los  Caciques  muy  bien  los  recibieron,   . 

Y  el  otro  campo  suyo  apercibieron. 
Salen  a  Huastepec  encaminados, 

Y  antes  que  alia  llegassen,  les  salieron, 
En  vnos  anchos  valles  y  collados, 
Muchos  que  en  gran  cuydado  los  pusieron: 
Gente  de  Culhuas  todos  esforzados, 

A  la  fiera  batalla  se  opusieron, 

Y  no  ganaron  nada  en  este  lance, 

Pues  boluieron  el  rostro  al  primer  trance. 

Mataron  y  hirieron,  destrocando 
Mucha  suma  de  gente  en  buen  espacio, 
Al  pueblo  presurosos  van  entrando, 
A  tomar  vna  casa  y  gran  palacio: 
Libres  todas  las  mas  les  van  dexando, 
Arruynandolo  todo,  y  no  despacio, 
Que  como  apriessa  todos  an  huydo, 
También  apriessa  todo  lo  han  perdido. 

Y  a  poco  rato  estando  sossegados, 
Oyeron  grandes  gritos  por  las  calles, 
Que  los  brauos  contrarios  ensañados, 
Vinieron  repentinamente  a  dalles: 
Los  nuestros  han  salido  apressurados, 
Con  lanzas,  escopetas,  y  vnos  dalles, 
Con  Ímpetu  tan  grande  y  animoso, 
Que  dexarles  el  pueblo  fue  forzoso. 


463 

Siguiéronlos  tres  miilas  adelante, 
Sin  dexar  solo  vn  hombre  sin  herida, 
Andaua  el  campo  nuestro  tan  pujante, 
Qual  nunca  tal  se  ha  visto  en  esta  vida: 
No  quisieron  passar  mas  adelante, 
Apiadados  de  ver  quan  sin  medida 
Yuan  dando  la  muerte  a  tanta  gente, 
Opuesta  a  la  inuencible  tan  potente. 

Fueron  a  Yacapichtla,  pueblo  fuerte, 
Riberas  de  vn  gran  rio  caudaloso, 
Esta  sobre  una  sierra  hecho  vn  fuerte, 

Y  e"n  el  vn  gran  exercito  famoso: 
Acometieron  esta  buena  suerte, 
Mas  retirarse  luego  fue  forcoso, 
Que  mal  de  los  cauallos  se  valieron, 

Y  subir  por  la  cuesta  no  pudieron. 
Los  Indios  con  corage  arremetieron 

A  ganarles  la  fuerca  reforeada, 
Mas  que  de  passo  luego  se  boluian, 
La  gente  toda  mal  descalabrada: 
Muy  bien  desde  lo  alto  defendían, 
Por  qualquier  parte  la  escabrosa  entrada, 
Mas  de  tres  horas  largas  defendieron 
El  fuerte,  y  fuertemente  se  tuuieron. 
La  Española  nación  embrauecida, 
Acometió  soberuia  y  brauamente, 
Que  estaua  ya  ofendida  y  muy  corrida, 
De  ver  tanta  ruyna  en  nuestra  gente: 

Y  aunque  fue  reziamente  defendida, 
Quanto  pudiera  serlo  de  repente, 
La  ganaron  con  fuerce  de  los  bracos, 
Algunos  desgarrados  a  pedacos. 


464 

Mataron  sin  quedar  vn  hombre  biuo, 
Heridos  y  otros  muchos  despeñados, 
Cada  qual  se  escuso  de  ser  cautiuo, 

Y  otros  ciegos  morían  ahogados: 
Fueles  el  hado  acelerado  esquiuo, 
Que  pensando  que  fueran  escapados, 
El  agua  y  peñas  y  hizo  la  mas  guerra 

A  los  que  todos  se  arrojaron  de  la  sierra. 

Fue  terrible  mataba  y  gran  vitoria, 
La  que  este  dia  tuuo  el  Castellano, 
No  lleuara  de  aqui  ninguna  gloria, 
El  cuytado  y  vencido  Mexicano: 
El  lugar  saquearon,  por  memoria 
Del  vencimiento,  y  nuestro  campo  vfano 
Se  quedo  descansando  quatro  dias, 
Mientras  el  Indio  dexa  sus  porfías. 

Passaron  mucha  sed  el  primer  dia, 
Que  estuuo  el  rio  de  la  sangre  tinto, 

Y  vn  gran  piélago  della  parecía, 
Mejoróse  después,  y  en  el  dia  quinto 
Siguieron  de  Tetzcuco  la  ancha  via, 
Donde  llegaron  como  agora  os  pinto, 
Sanos,  alegres,  ricos,  vitoriosos, 
Víanos  de  vencer,  y  gustosos. 

Quedo  Quauhtemoctzin  désto  corrido, 

Y  ansí  mando  que  al  punto  se  aprestasse 
Vn  exercito  grande  y  escogido, 

Que  a  Chalco  y  a  sus  dueños  asolasse; 
Cojenle  solo  mal  apercebido, 

Y  antes  que  de  socorro  se  amparasse 
Le  acometió  con  mucha  y  gran  pujanca 
Para  assolarlo  todo  por  la  lanca. 


'4¿5 

Los  Chalcoatencas,  que  eran  ayudados 
De  los  Cholulas,  y  otros  qonuezinos, 
Como  hombres  valerosos  y  esforcados, 
Refrenaron  su  furia  y  desatinos: 
Venciéronlos  a  todos,  y  lancados 
Fueron  de  aquellos  pueblos  y  caminos, 

Y  por  el  reyno  todo  se  derrama, 
Dando  materia  a  la  parlera  fama. 

Acudió  Sandoual  a  socorrerle, 
Con  el  socorro  que  antes  le  auiá  hecho, 
Siruio  solo  del  hecho  engrandezerle, 

Y  darle  del  intento  satisfecho: 
Boluiose,  pues  no  pudo  defenderle, 

Que  a  tiempo  acudiera  de  mas  prouecho, 
Quedo  el  passo  seguro  a  nuestra  gente, 
Que  era,  como  Dios  sabe,  conuiniente. 

Llego  la  esquadra  arriba  referida, 
De  la  Isla  de  Cuba  despachada, 
De  poluora  muy  bien  apercebida, 
De  escopetas  y  balas  pertrechada: 
Trahian  cauallos  y  gente  muy  luzida, 
De  que  la  de  Cortes  quedo  admirada, 
El  qual  los  recibió  con  alegría, 
Dándoles  puesto  como  conuenia. 

Auia  de  Chalco  Sandoual  traydo 
Quarenta  principales  que  prendieron, 

Y  vn  capitán  entre  ellos  conocido, 
Que  Cortes  y  otros  muchos  conocieron: 
Este  a  todos,  y  a  el  les  ha  aduertido, 
De  muchas  cosas  que  saber  quisieron, 

Y  como  Quauhtemoc  determinaua 
Defenderse,  y  la  paz  no  imaginaua, 


466^ 

Determino  embiar  juntos  a  estos, 
A  requerir  con  paz  a  los  Culhuanos, 
Están  para  el  mensaje  mal  dispuestos, 
Por  conocer  los  Indios  Mexicanos: 
Al  fin  partieron,  aunque  descompuestos, 
Que  lo  quieren  ansi  los  Castellanos, 
Nunca  jamas  respuesta  le  boluieron, 
Ni  caudal  del  recaudo  en  nada  hizieron. 

Chalco  auisb,  que  estaua  conuocado 
Todo  el  reyno  para  yr  a  combatille, 

Y  embiole  en  vn  Heneo  dibuxado 

El  gruesso  campo  que  venia  a  emiestille: 
Respondióle  estuuiesse  recatado, 
Que  quando  menos  piense  yra  a  semille, 
Aunque  la  breuedad  no  sera  tanta, 
Por  estar  cerca  la  Semana  santa. 

Passo  todo  este  tiempo  congojado, 
Aguardando  batalla  cada  dia, 

Y  vno  de  los  de  Pascua  celebrado, 

De  nueuo  otra  embaxada  Chalco  embia: 
Cortes  el  dia  siguiente  ha  caminado, 
Con  quatro  cientos  de  su  compañía, 

Y  veinte  mil  amigos  muy  lócanos, 
Enemigos  mortales  de  Culhuanos. 

Vinieron  a  ofrecer  en  este  estado 
Mexicaltzinco,  Autlan,  y  otros  vezinos, 
Diziendo,  que  a  Españoles  no  han  tocado, 
En  combates,  poblados,  ni  caminos: 
Cortes  los  recibió  muy  de  buen  grado, 

Y  viendo  que  eran  de  buen  trato  dignos, 
-  Los  regaló,  y  honro  qual  conuenia, 

Y  muchos  fueron  en  su  compañía. 


467 

Llevb  veynte  cauallos,  y  vna  piera, 

Y  caminando  fue  bien  pertrechado, 
De  todo  a  Sandoual  hizo  cabeca, 

Y  a  otros  Capitanes  ha  nombrado: 

A  Tealmanalco  fue,  ques  donde  empieca 
El  distrito  de  Chalco,  y  de  su  Estado, 

Y  en  vna  guarnición,  que  es  su  frontera, 
Tuuo  la  noche,  de  su  bien  primera. 

Y  auiendo  oydo  Missa  el  dia  siguiente, 
Tuuo  noticia  que  alli  cerca  estaua 
Conuocada  gran  numero  de  gente, 
Que  combatir  con  ella  desseaua: 

Y  a  las  dos  de  la  tarde,  puntualmente, 
A  vna  peña  muy  fuerte  se  acercaua, 
La  cumbre  de  la  qual  cubierta  vido 
De  niños  y  mugeres  que  han  huydo. 

Auia  al  rededor  cien  mil  contrarios, 
Que  poderosamente  la  guardauan, 
Dando  vozes  y  gritos  temerarios, 
Con  que  hundirnos  de  vna  vez  pensauan: 
Acometimos  a  los  aduersarios, 
Que  todos  muy  alegres  nos  Uamauan, 
Hizieron  nos  boluer  mas  que  de  passo, 
Xo  pudiendo  ganarles  solo  vn  passo. 

Hirieron  nos  de  aquesta  roziada 
Mucha  gente,  que  fue  terrible  y  fuerte, 
Tornamos  a  hazer  segunda  entrada, 

Y  fue  lo  que  al  principio,  y  aun  peor  suerte: 
Cortes  con  los  cauallos  de  arrancada 

Vn  gran  llano  gano  cerca  del  fuerte, 
Tiraron  tantas  flechas  y  pedradas, 
Qual  si  del  cielo  fueran  arrojadas, 


468 

De  la  suerte  que  suele  vn  gran  pedrisco, 
Que  el  cielo  arroja  entre  agua  muy  furioso 
Llegar  a  la  majada,  y  abarrisco 
Arrebata  el  ganado  temeroso: 
Las  chocas,  las  cabanas,  y  el  aprisco, 
D exando  el  pobre  mayoral  medroso, 
Lo  mismo  le  sucede  a  nuestra  gente 
Desde  el  que  es  mas  cobarde,  al  mas  valiente. 

Y  pareciendo  ya  que  es  cobardía, 
Combaten  el  peñón  por  tres  portillos, 
El  Alférez  Corral  al  vno  guia, 
Al  otro  Villafuerte,  por  hundillos: 
Francisco  Verdugo  a  otro,  que  porfía 
A  querer  con  los  suyos  consumillos, 
Desuerte  que  su  espada  rigurosa 
Sea  tenida  en  el  mundo  por  famosa. 

Tocaron  de  alli  aun  poco  las  trompetas, 

Y  Andrés  de  Monjaraz,  y  Martin  de  Yrzio, 
Con  la  velocidad  que  dos  seatas, 
Arremetieron  a  hazer  su  oficio: 
Disparando  ballestas  y  escopetas 

Toda  la  gente  acude  al  exercieio 
Del  belicoso  Marte,  pero  en  vano, 
Por  ser  boluer  rodando  caso  llano. 

Era  tan  agrio  el  monte,  y  escabroso, 
Que  casi  vn  gran  pirámide  hazia, 
Con  que  llegaua  al  cielo  luminoso, 

Y  en  el  ninguno  estar  en  pie  podia: 
Los  Capitanes,  y  Cortes  famoso, 
Que  auian  subido,  baxan  a  porfía, 
Murieron  dos,  y  veynte  mal  heridos 
Fueron  con  luán  Consino  de  atreuidos. 


469 

Alto  hizieron  los  nuestros,  recogiendo 
El  campo,  porque  estaua  mal  compuesto, 
Vieron  gran  multitud  que  va  viniendo 
De  los  del  Indio  campo  contrapuesto: 
Con  tal  furia  y  corage  arremetiendo, 
Que  echaron  a  este  punto  todo  el  resto, 
Los  nuestros  los  cauallos  arrebatan, 

Y  de  vencerlos  y  assolarlos  tratan. 
Siguiéronlos  gran  trecho,  de  manera 

Que  fue  grande  matanca  lo  que  hizieron, 

Y  yendo  apressurando  la  carrera 
Otro  peñón  mas  alto  descubrieron: 
Huyendo  los  Indios,  que  ninguno  espera, 
Dentro  de  las  lagunas  se  metie^n, 

Y  al  peñón  nueuo  marcha  nuestra  gente, 
-  Que  de  hambre  y  sed  yua  impaciente. 

Fueron  aquella  noche  alli  alojados, 

Y  aunque  poco  comieron  y  beuieron, 
Tuuieronlos  los  Indios  rodeados, 

Y  grandes  muestras  del  contento  dieron: 
Que  se  ohian  por  todos  los  collados 
Sonajas,  y  atambores:  y  estuuieron 
Siluando  con  el  rallo,  cuerno  y  pito, 

Sin  cessar  aquel  numero  infinito. 

Y  quando  la  apazible  y  luz  serena 
De  aquella  austral  región  nos  alumbraua, 

Y  la  marchita  flor  ya  de  la  arer.a 
Alegre  y  muy  gozosa  se  apartaua: 
Vieron  que  la  campaña  estaua  llena 
De  la  gente  que  en  torno  los  cercaua, 

Y  aunque  el  Peñón  vn  rato  resistieron, 
Los  nuestros  fuertemente  acometieron. 

Per. — 40 


47© 

Tenia  dos  padrastos  apartados, 

Y  con  mucho  cuydado  los  guardauan, 
Pero  en  vn  punto  fueron  del  echados, 
Que  muchos  de  los  nuestros  lo  assaltauan: 
Subieron  al  peñón  descalabrados, 
Aunque  con  muchas  muertes  se  vengauan, 

Y  viendo  de  los  nuestros  la  braueza, 
Nos  rindieron  al  fin  la  fortaleza. 

Vinieron  todos  juntos  humildemente, 

Y  perdón  nos  pidieron  de  lo  hecho, 
Quedo  admirada  la  rendida  gente, 
Viendo  del  Español  tan  brauo  pecho: 
Mostroseles. Cortes  manso  y  clemente, 

Y  ellos  lo  reputaron  por  gran  hecho, 
Llamaron  aMos  otros,  y  vinieron, 

Y  assi  los  dos  peñones  se  rindieron. 
Con  esto  se  boluieron  muy  gloriosos, 

De  ver  los  enemigos  con  contento, 
La  obediencia  rindieron  muy  gustosos, 
Haziendo  de  seguirnos  juramento: 
Eran  todos  Caciques  poderosos, 

Y  ansi  piensan  mudar  el  mal  intento, 
Auianse  antes  a  Cortes  llegado 

Mas  de  treinta  mil  Indios  del  Estado. 

Estuuo  alli  algún  tiempo,  y  los  heridos 
Embio,  a  que  se  cure  su  dolencia, 
En  vna  casa  fueron  recogidos, 
Que  era  de  recreación,  y  de  abstinencia: 
Las  guardas  della,  que  eran  foragidos, 
Huyeron  sin  hazernos  resistencia, 
Hasta  Gilotepec,  que  los  siguieron, 

Y  también  los  del  pueblo  se  huyeron. 


471 

Los  niños  que  quedaron,  y  otra  gente, 
Tomaron  a  las  manos  ya  vencidos, 
Quemáronles  el  pueblo  incontinente, 

Y  algunos  de  temor  vienen  rendidos: 
Vino  alli  Yautepec,  el  opulente', 

Y  a  la  obediencia  fueron  conduzidos, 
Passo  a  Quauhnahuac  pueblo  famoso, 
A  quien  baña  vn  gran  rio  caudaloso. 

No  pudieron  entrar  los  de  a  cauallo, 
Porque  luego  dos  puentes  les  leuarpn, 
Fueron  mas  de  vna  legua  a  vadeallo, 

Y  el  campo  en  las  orillas  alojaron: 
Hablauan,  que  podían  escuchallo, 

Y  con  la  paz  a  todos  combidaron, 
Ellos  burlauan  dello,  y  descuy^ados 
Los  nuestros  le  passaron  bien  mojados. 

Y  estando  aquella  gente  embeuecida, 
Que  ver  los  que  venían  no~  pudieron, 
Dieron  sobre  ellos  vna  arremetida, 
Donde  a  muchos  mataron  y  hirieron: 

Y  auiendolos  priuado  de  la  vida, 
A  la  alta  sierra  se  acogieron, 

Y  mientras  los  cauallos  allegaron 
Todo  el  pueblo  rindieron  y  assolaron. 

A  la  tarde  baxaron  de  la  sierra 
Los  señores  y  muchos  principales, 
Diziendo,  que  no  quieren  darles  guerra, 
Sino  serles  vassallos  muy  leales: 
Ofrecen  de  assolar  toda  la  tierra, 
Contra  los  Culhuas,  y  sus  naturales, 
De  alli  se  fue  Cortes  el  mismo  dia 
A  vn  pueblo,  adonde  que  comer  no  auia. 


472 

Llegb  a  Axuchimilco  el  dia  siguiente, 
Lugar  sobre  Aguagrande,  y  poderoso, 
Salió  al  camino  innumerable  gente 
A  impedirles  el  passo  tan  forcoso: 
Leuaron  la  primera  y  mayor  puente, 
Cortes  en  este  trance  riguroso 
Procuro  de  ganar  vn  baluarte 
A  nuestro  modo,  en  muy  difícil  parte. 

Dioles  vna  muy  buena  ruziada, 

Y  no  aguardaron  la.  segunda  carga, 
Ganaron  con  gran  triunfo  la  Albarrada, 
Aunque  duro  el  combate  vna  hora  larga: 
Fue  la  batalla  entre  ambos  muy  trauada, 
Defiéndese  mejor  quien  mas  se  adarga, 

Y  a  fee  que  los  contrarios  lo  hazian 
Tan.  bien,  que  defendiéndose  ofendían, 

Arremetió,  bolando  hazia  el  puente, 

Y  luego  lo  gano  sin  resistencia, 
Daua  vozes  por  paz  toda  la  gente, 
Aunque  guerra  mostraua  su  apariencia: 
Su  -falso  trato,  bueno  en  lo  aparente, 
En  lo  interior  les  sime  de  aduertencia, 
Por  aguardar  que  México  viniesse, 

Y  la  ciudad  aflicta  socorriesse. 
Quatro  leguas  estaua  desuiada 

La  Mexicana  y  gran  ciudad  famosa, 
Trataron  de  romperles  la  calcada, 
Con  que  se  vio  la  traca  cautelosa: 
Cortes  partió  con  ira  acelerada, 
Con  cauallos,  y  gente  poderosa, 

Y  a  los  mas  arrojaron  a  lancadas, 
A  dallazos  y  muchas  cuchilladas. 


•  473 

Y  andando  en  este  lance  muy  fogoso, 
Dio  vn  Indio  tan  gran  golpe  a  su  caualio, 
Que  del  le  despidió  muy  pressuroso, 
Llegando  muchos  Indios  a  cercallo: 
Chichimecatl  el  brauo  y  riguroso, 
Le  tuuo  por  las  riendas  sin  dexalio, 
Con  que  ya  puesto  en  pie  se  ha  defendido, 
De  dos  que  fuertemente  le  han  asido. 

Llego  la  infantería  pressurosa, 

Y  del  todo  la  gente  nos  dexaron, 
Tomóse  la  ciudad  tan  populosa, 

Y  todas  las  riquezas  saquearon: 
Reforcaron  la  puente  poderosa, 
Con  adobes  y  cerca  que  le  echaron, 
Guardaron  el  lugar  que  conuenia, 
Por  lo  que  el  Mexicano  -se  tenia 

Subió  Cortes,  que  estaua  cuydadoso, 
Atmo  torre  fuerte  que  aili  estaua, 
Vio  vn  esquadron  terrible  y  poderoso, 
Que  por  el  agua  a  tierra  se  acereaua: 
Estaua  el  campo  todo  muy  copioso, 

Y  el  agua  las  canoas  ocupaua, 
El  suyo  apercibió,  como  conuino 
Contra  el  audaz  contrario  que  les  vino. 

Salió  a  los  enemigos  denodado, 
Con  la  caualleria  en  ordenanca, 
El  campo  por  tres  partes  ha  guiado, 
Para  que  executassen  bien  la  lan9a: 
Seyscientos  Tlaxcaltecas  ha  sacado, 
Con  orden,  que  sí  viessen  gran  pujanca, 
Se  amparassen  de  vn  cerro  que  alli  estaua, 

Y  cou  cuydado  se  lo  señalaua, 


474 

Venían  los  Capitanes  enemigos 
Con  espadas  desnudas  en  las  manos, 
Eran  tristes  despojos  y  testigos 
De  los  muertos  por  manos  de  tiranos: 
A  vezes  nos  llamauan  de  mendigos, 

Y  otras  perros,  barbudos,  inhumanos, 
Agora  aueys  de  ver  de  nuestra  mano 
Lo  que  puede  la  diestra  del  Indiano. 

Venia  con  furia  toda  denodada, 
Diziendo,  Motecuma  esta  ya  muerto, 

Y  no  aura  de  quieu  sea  limitada 

La  vengaba  de  tanto  cuerpo  muerto: 
Oy  será  nuestra  honra  restaurada, 

Y  punido  el  injusto  desconcierto, 
Al  gran  México  a  vozes  inuocando, 
Tenuchtitlan,  y  México  gritando. 

Arremetieron  todos  casi  a  vna 
Tlaxcalos  y  Espsñoles  esforcados  % 

Acometen,  haziendo  media  luna, 
Con  que  fueron  vencidos,  destro$ados: 
Boluieron  a  enuestir  tras  su  fortuna, 
Arrogantes,  furiosos  denodados, 
Hizieron  gran  mataba,  y  reboluicndo 
Al  cerro,  en  gran  tropel  fueron  corriendo. 

Era  de  los  contrarios  ya  ganado, 
Por  presto  que  los  nuestros  se  subían, 
Cortes  con  los  cauallos  le  ha  cercado 

Y  otros  muchos  soldados  le  siguian: 
Dellos  en  vn  instante  fue  dexado, 

Y  por  vn  lado  apriessa  decendian, 

Y  el,  y  los  demás  que  cerca  estauan 
Seguramente  los  alanccauan. 


475 

Quinientos  muertos  huuo  deste  lance, 

Y  el  campo  a  retirarse  recogía, 
Gozosos  del  sucesso  y  fuerte  trance, 
Otro  esquadron  descubre  que  venia: 

Y  viendo  ya  acercarse  y  darle  alcance, 
Por  cien  hombres  apriessa  al  pueblo  embia, 
Llegaron  en  el  ayre,  y  a  tal  punto, 

Que  ya  estaua  rebuelto  el  campo  y  junto. 

Dieron  gran  ruziada  las  canoas, 
De  varas,  dardos,  piedras,  y  flechacos, 
Llegauan  a  la  orilla,  y  a  las  proas, 

Y  en  tierra  saltan  hechos  mil  pedacos: 
Todos  merecen  justamente  loas, 
Estos  fuertes  guerreros  por  sus  bracos, 
Buen  rato  atrás  de  alli  nos  retruxeron, 

Y  pie  con  pie  las  hondas  sacudieron. 
Vino  por  la  calcada  otra  gran  suma, 

Que  fue  fuerca  acudir  a  resistillos, 
Traen  ricos  aderecos  de  oro  y  pluma, 
Porque  diessen  mas  gana  de  admitillos: 
Tienen  los  nuestros  alegría  suma, 

Y  furiosos  acuden  a  impedillos, 
Recibiólos  también  el  enemigo, 

Que  huuieran  de  llenar  vri  gran  castigo. 
Combatieron  tan  braua  y  reziamente, 
Que  no  puede  pintarse,  ni  escriuirse, 
Entretexiose  la  vna  y  otra  gente, 
Tanto,  que  era  impossible  diuidirse: 
Crece  el  furor,  y  el  animo  impaciente, 
Dichoso  el  que  alli  puede  resistirse, 
De  la  espada,  la  maca,  y  el  montante, 
Esgrimida  de  braco  tan  pujante, 


476 

A  los  inmensos  cielos  penetrauan 
Las  vozes  y  alaridos  que  se  oyan, 
Las  concauas  cauernas  se  llenauan, 

Y  las  aues  confusas  se  escondían: 
A  los  vagosos  ayres  asordauan, 

Y  todos  muy  suspensos  se  encogían, 
La  tierra  estaua  mustia  y  afligida, 
Trepidando  mil  vezes  condolida. 

Los  nuestros,  rezelando  el  trance  fuerte, 
Los  dientes,  y  los  puños  apretaron, 
Fueles  muy  fauorable  el  hado  y  suerte, 
Que  muertos  en  el  agua  los  echaron: 
Llegan  los  de  a  cauallo  a  buena  suerte, 

Y  la  pendencia  y  juego  remataron, 
Quedando  retirados  y  heridos, 
Destrocados  ya  todos  y  vencidos. 

Al  pueblo  apressurados  se  boluieron, 
Donde  fue  menester  que  le  assaltauan, 
Todos  huyendo  del  luego  se  fueron, 

Y  al  lago  muy  apriessa  se  arrojauan: 
Limpia  el  agua  y  la  tierra  al  punto  dieron, 

Y  en  el  pueblo  los  nuestros  fuego  echauan, 
Todo  quedo  quemado  y  destruydo, 

Y  a  Culhuacan  el  campo  se  ha  partido. 
Aqui  llego  Cortes,  donde  pensaua 

De  marcar  el  gran  pueblo  Mexicano, 
Dos  leguas  del  pequeñas  aun  no  estaua, 
Donde  halló  vn  Cacique  Culhua  anciano: 
Toda  la  demás  gente  se  alojaua, 
Cortes  asseguró  el  Cacique  cano, 
Diziendole,  que  miedo  no  tuuiesse, 

Y  quieto  el,  y  su  gente  se  estuuiesse, 


477 

Estuuose  seys  días  descansando, 

Y  assento  todo  ei  campo  con  reposo, 
Los  pueblos  y  calcadas  demarcando 
De  aquel  lugar  potente  y  poderoso: 
En  forma  su  Real  se  fue  alojando, 
Disponiéndose  a  todo  lo  foreoso, 

El  Cacique  les  dio  de  lo  que  tiene, 

Y  ellos  se  velan  porque  assi  conuiene. 
Alli  dexe  mi  alma,  luz,  y  guia 

En  mi  consorte  amiga  atesorada, 
Alli  dio  fin  ausencia  a  mi  alegria, 
Hasta  ver  esta  gloria  restaurada: 

Y  annque  no  es  justo  hablar  en  causa  mia, 
Os  digo  por  verdad  certificada, 

Que  es  el  mayor  sugeto  de  aquel  mundo, 

Y  en  beldad  sin  ygual,  y  aun  sin  segundo. 
Sabed  sacro  señor,  que  el  que  es  tocado 

Desta  plaga  de  amor,  que  a  todos  liga, 
lamas  se  ve  seguro  y  libertado 
De  sus  ansias,  tormentos,  y  fatiga: 
Yo  confiesso  en  mi  daño  mi  pecado, 
Que  conforme  su  red  tan  enemiga, 
Le  sigo,  y  seguiré  hasta  que  muera, 
Por  ver  si  la  ley  suya  es  verdadera. 

Seguido  soy  de  amor,  amor  me  incita, 
Con  ver  que  es  lo  que  menos  me  conuiene, 
Mas  temo  que  enojado  hará  infinita 
La  prisión  y  martirio  er\  que  me  tiene: 
O  yra  embrauecida,  y  tan  maldita, 
Quando  ensañada  a  vn  pobre  pecho  viene. 
Que  sin  que  pueda  nadie  contrastarle 
No  dexa  vn  coracon  hasta  acabarle. 


478 

Ni  la  furia  de  Marte  valeroso, 
Ni  el  poder  infinito  de  Neptuno, 
Ni  el  imperio  de  Palas  poderoso 
No  podran  resistirle,  ni  otro  alguno: 
Mándame  que  renueue  el  amoroso 
Trance  de  dos  amantes  tan  en  vno, 

Y  quales  en  amor,  y  en  hermosura, 

Y  en  el  discurso  y  fin  de  su  ventura. 
Pero  quisiera  yo,  que  amor  mirara, 

La  distinción  que  hay  de  duro  azero 
A  su  llama,  y  su  red  tan  dulce  y  cara, 

Y  al  sangriento  cuchillo  carnicero: 

Y  con  esto  a  mi  pluma  reserua 
De  venir  de  atreuida  a  pagadero, 
Oyd  sacro  señor,  y  estad  atento 

Al  sucesso  de  Culhua  en  este  cuento, 


FIN    DEL   CANTO  DIEZ  V  SIETE. 


QUE  TRATA  EL  ESTRAÑO  Y  AMOROSO   SCCE8SO  DE  IUAN  CAXSIGXO, 

Y  CULECA,  Y  EL  TRANCE  EN  QUE  SE  VIO,  Y  COMO  CORTES 

ECHÓ  LOS  YERGANTIXES  AL  AGUA. 


Tirano  amor,  cruel,  di,  que  pretendes 
Mostrando  tu  furor  en  vn  rendido, 
Pues  con  tanto  rigor  mi  vida  ofendes, 
Con  tu  liga  y  veneno  encrudecido? 
Quan  poco  a  poco  atormentarme  entiendes, 
Seguro  que  en  tu  red  me  ves  metido, 
Mas  ay  que  ya  la  acema  y  viua  llama 
El  cuerpo,  el  coracon,  el  alma  inflama, 

O  amor,  quien  tus  engaños  alcancasse, 
T  quien  tus  varios  fines  entendiesse, 
Para  que  de  tus  daños  se  escapasse, 
^   tus  fueros  injustos  preuiniesse: 
Quien  tu  rigor  y  fuerca  contrastasse, 
x.   tu  furiosa  flecha  resistiesse 
Defendiendo  el  furor  de  aquessas  manos, 
1  tus  redes  y  lazos  inhumano?, 


ú 


480 

O  hiél  embuelta  en  miel  emponcoñada, 
O  tosigo  mortal,  o  dulce  muerte, 
O  mal  de  muerte,  o  muerte  regalada, 

Y  dicha  que  en  desdicha  se  conuierte: 
O  vida  de  la  vida  desastrada, 

O  inquietud  de  la  felice  suerte, 

O  brasa  embuelta  en  yelo,  o  vario  efecto, 

Confusión  del  estado  mas  perfecto. 

Traydor  pérfido,  espera,  no  me  aquexes, 
Pues  me  ves  justameute  entretenido, 
Razou  sera  que  vn  solo  punto  dexes 
Libres  mi  entendimiento  y  mi  sentido: 
Suspenso  quedar,  hasta  que  alexes 
Tu  mano,  que  tan  fiera  me  ha  herido, 
No  es  justo,  injusto  amor  que  me  persigas 
En  tal  tiempo  con  ansias  y  fatigas. 

Mas  porque  no  te  quede  en  que  dañarme, 
Me  sigues  en  el  áspero  destino, 

Y  con  sola  intención  de  contrastarme 
Guias  por  escabroso  y  mal  camino: 
Acaba,  que  aunque  puedes  acabarme, 
Rendirme,  mas  ya  ves  que  es  desatino, 
Pues  estoy  a  tus  manos  ofrecido, 
Dexame  ya  cumplir  lo  prometido. 

Cansino  era  mancebo  valeroso, 
En  el  bélico  estudio  exercitado, 
Diestro,  gallardo,  fuerte  y  animoso, 

Y  en  ley  de  amor,  de  amor  bien  industriado: 
Vio  riberas  de  vn  rio  caudaloso 

Vna  barbara  bella,  y  hazia  vn  lado 
Se  retruxo,  y  por  verla  se  assegura, 
No  lo  quedando  de  su  desuentura. 


481 

Vio,  que  estaua  enxugando  los  cabellos, 
Que  ceñían  la  frente  alauastrina, 

Y  luego  se  hallo  enredado  "en  ellos, 
Viendo  beldad  tan  rara  y  peregrina: 
Quisiera  eternamente  estar  cabe  ellos, 
Adorando  hermosura  tan  diuina, 

Y  estando  contemplándola  Cansino 
La  barbara  se  fue  por  su  camino. 

Quedo  confuso,  absorto,  y  eleuado, 
Viendo  lleuar  su  alma,  y  quedar  viuo, 
Sin  fuerca,  ni  vigor,  desemejado, 

Y  aunque  libre  de  bien,  preso  y  cautiuo: 

Y  viéndose  de  espíritu  priuado, 
Dixo,  que  golpe  es  este  que  recibo? 
Amor  me  anime,  me  defianda  y  guarde, 
Que  si  he  de  auer  vitoria,  luego  es  tarde. 

Si  hallara  allí  al  amor,  quisiera  asirle, 
Deteniendo  la  furia  de  su  buelo, 
Para  con  fuerca,  o  ruego  persuadirle, 
A  que  le  diga,  si  hallara  consuelo:  " 
El  fuego  íio  cessaua  de  afligirle, 
Todo  le  cansa,  y  mas»  su  desconsuelo, 
Determinó  quedarse  allí  aguardando, 
Por  ver  si  buelue  quien  le  está  matando. 

Passo  tres  dias  y  noches,  qual  Dios  sabe, 
El  mundo  cien  mil  veces  reboluiendo, 
Que  en  vn  ardiente  pecho  todo  cabe, 
Si  es  de  amor  el  dolor  que  está  sintiendo: 
Dessea  que  la  noche  y  dia  se  acabe, 
Afligido  de  ver  su  mal  muriendo, 
Y  tanto  quanto  el  bien  se  le  ha  impedido, 
La  llama  y  fuego  en  el  mas  se  ha  encendido. 
Pkr.— 41 


482 

Ya  el  materno  regazo  descubría 
La  esposa  de  Titon  hermosa  y  pura, 
Que  aquel  nocturno  velo  le  impedia, 
El  no  poder  mostrarnos  su  hermosura; 
Quando  la  Gentil  barbara  venia, 
Tan  agena  de  amor,  quanto  segura 
De  lo  que  el  hado  cruel  le  va  ordenando, 

Sus  cabellos  está  desenlazando. 
El  felice  Cansino  desseoso 

De  no  perder  el  bien  que  alli  tenia, 

El  rio  atrauesso  muy  pressuroso, 

Por  parte  que  la  Indiana  no  le  via: 

Llegóse  por  detras  muy  animoso, 

Y  con  sus  bracos  fuertes  la  cenia, 

La  barbara  boluio  muy  rigurosa, 

Diziendole,  o  gran  traycion  ignominiosa. 
Como  Águila  veloz,  que  en  torno  andando, 

Buelue  y  rebuelue  con  atenta  vista, 

Por  asir  la  culebra  va  bolán  do, 

Hasta  llegar  do  no  se  le  resista; 

Y  baxando  furiosa,  recelando 

El  daño,  por  la  cola  la  conquista, 

Ansi  llegb  Cansino,  y  muy  turbado, 

Con  voz  del  alma,  a  quien  la  tiene  ha  hablado. 

•    Sossiegate  señora  de  mi  vida, 

Que  si  no  llego  a  ti  ton  reuerencia, 

Es  por  pensar  que  fueras  escondida 

Al  ruego  de  mis  quexas  y  dolencia: 

No  te  alteres  mi  luz  esclarecida, 

Escucha  con  piedad,  y  ten  clemencia, 

La  barbara  responde,  di  Christiano, 

Y  basta  que  me  tengas  de  la  mano? 


4»3 

Sabrás  mi  gloria  y  bien,  señora  amada, 
Que  siendo  yo  de  posta  en  la  postrera, 
Me  vine  passeando  vna  alborada, 
Seguro  de  mi  mal  a  esta  ribera: 
Donde  mi  suerte  bien  aueniurada, 
Me  acuso  la  herida  de  amor  fiera, 

Y  luego  que  te  vi,  trace  el  assalto 
Que  te  tiene  con  tanto  sobressalto. 

La  barbara  responde,  di  maluado, 
Inaduertido,  pérfido,  tirano, 
Quien  te  consiente  a  ti  ser  tan  osado, 
Deues  de  ser  muy  baxo,  vil,  villano? 
Quien  vio  el  valor  de  Culhua  instimulado, 

Y  sujeto  al  poder  de  vn  hombre  humano? 
Cansino  le  responde:  oye  señora, 

Pues  eres  desta  ofensa  causadora. 

Si  por  amar,  amor  tu  me  concedes, 
Con  viua  fee  te  adoro,  estimo,  y  quiero, 
Si  por  quien  soy,  satisfazer  te  puedes, 
Que  soy  vn  hijodalgo  cauallero: 
Si  por  tesoros,  bien  juzgarlo  puedes 
Con  quanta  buena  suerte  los  adquiero, 
Mira  el  tesoro  y  joya  incomparable 
Que  en  ti  posseo  bien  inestimable. 

Mira,  que  pues  la  suerte  me  le  ha  dado, 
ro  de  mi  noble  atreuimiento, 
Que  la  fortuna,  el  cielo  inmenso  el  hado, 
Abilitan  el  alto  pensamiento:       # 
Mira  este  corazón  sacrificado, 

Y  el  valor  del  supremo  fundamento, 
Que  este  haze  capaz  a  mi  ventura 
De  merecer  gozar  de  tu  hermosura. 


484 

Era  Culhua  muy  mo^a,  y  tan  hermosa, 
Que  al  cielo,  y  las  estrellas  excedía, 
Mansa,  alegre,  apazible  y  amorosa, 
Mil  donayres  y  gracias  posseya: 
Ojos  rasgados,  boca  muy  graciosa, 
Las  perlas  vn  coral  fino  cenia, 
Cabellos  negros,  frente  bien  formada, 
Nariz  perfeta,  linda,  y  acabada. 

Como  el  Meridion  viento  suaue, 
Que  a  aquel  elado  mar  causa  reposo, 

Y  al  duro  yelo,  y  tempestad  mas  graue 
Dexa  apazible,  manso,  y  amoroso: 
Ansi  en  elpecho,  a  do  piedad  no  cabe, 
Que  antes  era  cruel  y  riguroso, 

El  llanto  de  Cansino  le  ha  ablandado, 
Aunque  estaua  rebelde,  ingrato,  airado.  ' 

Y  ablandándose  yn  poco,  le  responde 
La  bellissima  Culhua,  no  te  canses, 
Cuéntame  por  estenso  como  y  donde 
Estauas,  sin  yo  verte  en  essos  lances: 
Iusto  será  que  sepas,  (dixo)  a  donde 
Passe  el  rigor  de  los  acerbos  trances, 
En  esse  pecho  airado  me  hallaras, 

Si  en  el,  o  dulce  amiga,  me  buscaras. 

Y  pues  fortuna  a  tiempo  me  ha  traydo, 
Que  puedes  hazer  prueua  de  amor  puro, 
La  muerte  escogeré  por  buen  partido, 
Por  ver  tu  pecho  de  mi  amor  seguro: 

A  sola  tu  beldad  estoy  rendido, 
Con  la  fee  verdadera,  que  te  juro, 

Y  tengo  por  mas  gloria  auerte  .visto, 
Que  ganar  esta  tierra  que  conquisto. 


Culhua  le  dize,  amigo  no  te  espante 
Ver  mi  rigor  y  muestra  embrauecida, 
Pues  fue  la  causa  el  verte  assi  delante 
De  vna  simple  muger  inaduertida: 
Que  como  me  vi  asida  en  vn  instante, 
Temi  del  fin  la  misera  cayda, 
Porque  sentí  robarme  en  aquel  punto 
El  tierno  coracon  y  el  alma  junto. 

Y  pues  Christiano  mió  ansi  lo  ordena 
Mi  buena  suerte  y  hado  tan  dichoso, 
Yo  me  ofrezco  por  tuya  en  hora  buena, 
Con  tal  que  no  me  seas  riguroso: 

Y  aunque  me  doy  sugeta  a  tu  cadena, 
Iura  de  serme  fiel,  y  no  aleuoso, 

Y  assi  vna  y  mil  vezes  te  conjuro, 
Que  mires  a  mi  estado,  casto,  y  puro. 

Soy  hija  del  gran  Culhua  poderoso, 
Señor,  y  yo  señora  de  esta  tierra, 
Es  mi  padre  Cacique  valeroso, 
Tenido  y  estimado  en  paz,  y  en  guerra: 
Yo  posseia  estado  rruiy  dichoso, 
Sugetauame  el  cielo  quanto  encierra, 
Quien  me  troco  cuytada  la  ventura 
Por  vna  sugecion  y  desuentuxa. 

Cansino  arrodillado  le  dezia, 
No' estes  por  ello,  o  gloria,  ansi  afligida, 
Ni  temas  de  seguir  mi  compañia, 
El  tiempo  que  durare  aquesta  vida: 
Tu  sola  eres  mi  bien,  mi  norte  y  guia, 
A  ti  sola  mi  alma  esta,  ofrecida, 

Y  no  tengas  temor  a  los  Christianos, 
Pues  todo  esta  debaxo  de  tus  manos» 


4?6 

Vamos  alma  desta  alma  descansada 
Al  Real,  donde  mi  tienda  harás  dichosa, 
Viuiendo  en  ella  quieta  y  sossegada, 
Culhua  responde,  mas  que  el  Sol  hermosa: 
Vamos  en  hora  buena  a  tu  posada, 
Que  de  hazerlo  mi  alma  está  gloriosa, 

Y  aunque  de  yr  resulten  mil  tormentos, 
Por  ti  se  conmutaran  en  contentos. 

Como  de  vn  seco  leño  veys,  que  echado 
Entre  las  brasas,  luego  el  fuego  prende, 

Y  al  punto  en  vlua  llama  está  abrasado, 
Dando  estallidos,  mientras  mas  se  enciende: 
Ansi  el  fuego  de  amor  dexb  inflamado 
Aquel  pecho  de  Culhua,  y  ya  no  atiende 

Al  casto  velo,  limpio,  honesto  y  puro, 
Que  poco  antes  de  amor  se  vio  seguro. 
Tu  fatal  voluntad  con  gran  contento 
Será  la  mia,  sin  faltar  vna  hora, 
En  ti  mi  gloria  con  mi  bien  aumen^p, 
Sugeta  está  a  ti  el  alma  que  te  adora: 
Cansino  estima  el  grande  ofrecimiento, 

Y  en  el  todas  sus  glorias  atesora,. 
De  aqueste  bien  gozaron  quatro  dias 
En  mil  ocultas  glorias  y  alegrias. 

Y  viendo  que  el  gozarse  era  impossible, 
Sin  riesgo  de  perder  el  bien  ganado, 
Por  no  verse  en  vn  daño  tan  terrible, 

Y  ser  de  su  alegria  despojado, 

Le  dize,  Culhua  mia,  no  es  possible, 
Si  no^enes  el  rostro  señalado, 
Que  dexe  de  entenderse  claramente, 
El  auerte  robado  entre  esta  gente. 


48.7 

Sobras  mi  dulce  amiga  (o  caso  fuerte) 
Que  ay-ley  entre  nosotros  inuiolable, 
Mas  cruel  para  mi  que  acerua  muerte, 
Viendo  que  es  tan  precisa,  e  irreuocable: 
Que  a  ninguno  permite  ni  consiente 
Tener  muger,  y  es  caso  detestable, 

Y  obliga  luego  a  herrar  qualquier  cautiua, 
Mira  que  ley,  que  a  tantas  leyes  priua. 

Culhua  presa  de  amor,  que  ya  lo  estaua, 
Dize,  no  estes  penoso  ni  añigido, 
Que  no  es  la  ley  tan  rigurosa  y  braua, 
Para  quien  hasta  el  alma  te  ha  rendido: 
Pon  en  mi  rostro  tu  señal,  acaba, 
Tu  esclaua  soy,  Cansino  enternecido 
(Dize)  mirad  quien  es,  y  quanto  puede 
Amor,  y  quanto  por  amar  concede. 

Ei\:re  inquietud,  dolor,  y  pena  embuelto, 
Vn  sudor  frió  de  dolor  le  vino, 
Viendo  que  a  tanta  fue^a  esta  resuelto 
El  áspero  rigor  de  su  destino: 
Mil  pensamientos  varios  ha  rebuelto, 

Y  no  halla  remedio  ni  camino, 

Que  sea  reparo  a  tan  contraria  suerte, 
Mas  amarga  que  el  trance  de  la  muerte. 

Como  podra  mi  mano  cruel,  ayrada, 
Tener  (dezia)  o  Culhua,  atreuimiento, 
Para  ofender  deidad  tan  estimada, 
Sin  que  priucel  poder  al  loco  intento: 
Pero  en  efeto  la  hora  forcada, 
Que  ansi  lo  ordena  el  alto  firmamento, 

Y  al  fin  contra  su  gusto,  vn  hierro  agudo 
Tomo  en  la  mano,  y  dixo  estando  mudo. 


488 

Hierro  tyrano,  cruel,  y  aborrezido, 
Hierro  para  mi  daño  conjurado, 
Hierro  que  el  alma  y  vida  has  ofendido, 
Con  el  yerro  que  Amor  ha  encaminado: 

Y  hierro  que  a  mis  manos  has  venido, 
Por  no  errar  del  todo  mi  cuydado, 
Hierro  mortal,  en  hierro  se  atormente, 
Quien  a  tal  yerro  permite  ni  consiente. 

Cien  mil  suspiros  daua  lamentando, 
Mientras  el  rostro  soberano  hiere, 
En  las  bellas  mexillas  contemplando, 
Que  entre  merca  y  temor  quiere  y  no  quiere: 
Acometia,  y  quedauase  temblando, 
Mil  disculpas  de  nueuo  le  refiere, 

Y  al  fin  le  puso  vna  S  con  vn  clauo, 
Haziendo  al  dios  de  Amor  sugeto  esclauo. 

Ay  Culhua  mia  (le  dize)  ya  es  passado 
El  áspero,  afligido,  y  duro  trance, 
No  tengas  deste  hierro  algún  cuydado, 
Pues  fue  foreoso,  y  tan  preciso  el  lance: 
Yo  quedo  de  dolor  bien  lastimado, 
Sin  poder  al  reparo  dar  alcance, 

Y  aunque  no  de  mi  mal,  queda  segura, 
Que  con  esto  lo  esta  nuestra  ventura. 

Y  assegurando  el  bien  de  mi  reposo, 
No  haré  la  estimación  que  te  es  deuida, 

Y  aunque  me  muestre  a  vezes  riguroso, 
Sera  falsa  aspereza,  y  muy  fingida: 

Ya  ves  quanto  este  mundo  es  cauiloso, 
Que  viendo  tu  veldad  esclarezida, 
Podra  la  embidia  tanto,  y  su  malicia, 
Quequiea  te  me  quiten  por  justicia. 


489 

Tu  dissimularas  quanto  pudieres, 
Porque  tu  gran  valor  no  sea  entendido, 
No  hagas  con  donayre  lo  que  hizieres, 
Suelta  el  cabello  al  rostro  esclarecido:* 
No  le  muestres  jamas  a  estas  mugeres, 
Porque  no  sea  dellas  conocido, 
Viue  con  gran  recato,  y  assegura 
El  estimado  bien  de  mi  ventura. 

No  hay  cosa  oculta  en  esta  áspera  vida, 
Que  no  sea  luego  al  mundo  reuelada, 
Para  mostrarnos  siempre  la  indeuida 
Seguridad,  en  cosa  acá  criada: 
Y  aunque  se  vea  en  las  manos  muy  asida, 
La  ocasión  mas  tenida  y  estimada, 
La  quita  el  hado  cruel  en  vn  momento, 
Mudando  qualquier  cosa  de  su  assiento. 

Entendido  por  Culhua  viejo  anciano, 
Cuerdo,  prudente,  sabio,  y  bien  hablado, 
El  ser  su  hija  robada  de  vn  Ghristiano, 
Dixo  a  Cortes,  muy  triste,  acelerado: 
Sabrás  señor  que  vn  pérfido  tirano, 
Todo  mi  bien  con  mi  honra  me  ha  quitado, 
Robándome  mi  vnica  heredera, 
Honra  de  mi  progenie,  y  la  primera. 

Que  es  de  la  nueua  ley  que  nos  publicas, 
Deste  santo  Euangelio,  dime  donde 
Esta  la  Christiandad  que  nos  platicas, 
Que  tan  mal  con  las  obras  corresponde: 
Qual  es  la  fé  del  Dios  que  certificas, 
Dime  en  lo  que  se  funda,  como,  y  donde, 
Pues  en  ella  nos  muestras  claramente, 
Ygual  culpa  al  autor  que  al  consinticnte¿ 


49° 

Y  para  que  aya  enmienda  y  escarmiento, 
Sea  con  gran  rigor  el  castigarlo, 
Como  merece  tal  atreuimiento,- 
Sin  que  quieras  vn  punto  dilatarlo: 
Mandó  Cortes  que  luego  en  vn  momento, 
Se  los  traygan  alli  sin  escusarlo, 

Y  boluiendose  al  viejo  le  dezia, 
Que  le  oyesse,  y  assi  le  respondía. 

Ya  te  hemos  dicho  hijo  que  el  pecado 
Nos  contrasta,  y  nos  es  siempre  aduersario, 

Y  este  sigue  a  la  ley  que  te  he  enseñado, 

Y  es  del  bien  enemigo  y  su  contrario: 
Pero  sabido  siempre  es  castigado, 

Y  esto  en  mi  ley  se  haze  de  ordinario, 
Como  ansi  lo  veras,  anciano  amigo, 
En  el  cruel  rigor  de  mi  castigo. 

Truxeron  a  Cansino,  y  la  donzella, 
Que  ya  lo  fue  la  triste,  y  muy  turuados, 
Al  punto  confessaron  el,  y  ella, 
La  traycion,  y  que  estauaa  amistados: 
De  nueuo  el  viejo  Culhua  se  querella, 
Viéndole  los  carrillos  señalados, 

Y  al  gran  Cortes  llorando  le  dezia, 
Que  castigue  tan  grande  aleuosia. 

Mando  Cortes,  que  luego  le  pussiesen 
Prisiones  al  aleue  desdichado, 

Y  vn  confessor  al  punto  le  truxessen, 
Porque  este  de  sus  culpas  acusado: 

Y  en  prisión,  y  con  guardas  le  tuuiessen, 
Hasta  que  el  caso  fuesse  sentenciado, 
Lus  términos  por  horas  le  van  dando, 
La  causa  y  el  processo  fulminando. 


49? 

No  siente  luán  Cansino  las  prisiones, 
De  duro  hierro,  y  cárcel  apremiada, 
Siente  la  cruda  suerte,  y  las  passiones, 
Que  le  ofrece  la  vida  desastrada: 
Siente  ver  diuidir  dos  coracones, 
En  ausencia  tan  misera  y  forcada, 
Y  el  mortifero  golpe  apressurado, 
Que  le  ha  el  coracon  atrauessado. 

Y  boluiendóse  a  Culhua  le  dezia, 
Con  vn  suspiro  tierno  y  lastimoso, 
Regalo  y  bien  del  alma  amiga  mia, 
Quien  aparta  de  mi  tu  rostro  hermoso? 
Quien  impide  mi  gloria  y  alegría, 
Quitándome  vn  estado  tan  dichoso, 
Es  sueño,  di  mi  bien,  o  deuaneo, 
Que  conflicto  mortal  es  el  que  veo? 

Amada  Culhua,  dime  estoy  soñando, 
Quien  hiere  aquestas  miseras  entrañas, 
De  que  me  turbo,  de  que  estoy  temblando, 
Es  nueua  red  de  amor,  son  sus  marañas? 
Ya  siento  que  el  vigor  me  va  faltando, 
Que  aíliciones  son  estas  tan  estrañas, 
Culhua  dime  eres  la  que  me  hieres, 
Acaba  de  dezirlo,  y  di  quien  eres? 

as  ay  suerte  infelice  que  ya  siento 
El  mal  que  me  da  guerra  y  me  fatiga, 
Ya  veo  cierto  que  mi  perdimiento 
Ordena  la  fortuna  mi  enemiga: 
Y  pues  lo  quiere  el  alto  firmamento, 
Solo  te  pido,  o  bella  y  dulce  amiga, 
Que  en  premio  de  la  fe  con  que  te  he  amado, 
Atribuyas  la  culpa  al  duro  hado. 


49a 

Que  mal  puede  huirse  aduersa  suerte, 
No  dándonos  señales  de  su  daño, 
Pues  bien  pudiera  Culhua  mia  esconderte 
Si  recelara  el  fin  de  aqueste  engaño: 
Quan  segura  pudiera  yo  tenerte, 
Sin  temor  deste  riesgo  tan  estraño, 
Adonde  quedaras  amiga  amada, 
En  que  pecho  seras  atesorada? 

O  quan  poco  me  vi,  mi  bien,  'seguro 
Del  golpe  que  fortuna  me  guardaua, 
Tan  miserable,  acerbo,  cruel  y  duro, 
Quan  franco,  dulce,  manso  y  blando  estaua: 
O  quan  mal  me  preuine  al  mal  futuro, 

Y  a  lo  que  mi  destino  contrastaua, 

O  dulces  prendas  por  mi  mal  halladas, 
A  tanto  padecer  precipitadas. 

Aqui  la  bella  Culhua  desfallece 
El  vigor  con  la  fuerca  del  tormento, 
Que  aquel  dolor  intenso  que  padece, 
La  dexa  defraudada  de  su  intento: 
Mas  la  llama  de. amor  que  siempre  crece, 
Boluio  luego  a  infundirle  nueuo  aliento, 

Y  suspirando  hablo  desta  manera, 
Que  vn  Áspid  su  dolor  enterneciera. 

Si  aquella  fe  tan  verdadera  y  pura, 
Que  entregue  en  tu  poder  amigo,  quando 
El  misero  destino  y  suerte  dura, 
Este  infelice  fin  yua  ordenando: 
Permitiera  mi  dicha,  o  mi  ventura, 
Que  como  se  empeyo  fuera  acabando, 
Para  que  alli  la  Voluntad  faltara, 
Con  que  el  amor  que  tengo  se  acabara» 


493 

Fuera  contenta,'  alegre,  y  de 
Libre  del  mal  que  agora  me  : 
Do  viuiera  secura  y  sessegaria, 
Dando  de  mi  dolor  ligera  cuenta: 
O  suerte  quanto  buena  desastrada, 
Que  porque  mas  el  alma  el  daño  sienta. 
Me  diste  dulces  prendas  y  despojos, 
Que  ya  no  verán  nías  tíiíá  tristes  ojos.' 

Ruegbte  por  la  fe  que  nie  jurante, 

Y  por  la  libertad  que  me  rendiste, 
Quando  del  alma  mia  te  entregaste, 

Y  en  lugar  de  la  tuya  la  pusiste: 

Por  fe  del  dulce  amor  con  que  me  amaste, 
Que  auiendo  ya  passado  el  cuerpo  triste, 
El  misero  conflicto  postrimero, 
Que  conozcas  mi  bien  que  por  ti  muero. 

Y  aunque  esta  misera  alma  desatada 
De  la  mortal  prisión  vaya  a  su  Tsfera, 
En  ella  viuiria  desamparada, 
Hasta  gozarte  en  vida  verdadera: 
Quédate  a  Dios  mi  bien,  que  ya  es  llegada 
La  acerba  hora  fatal  y  postrimera, 
A  Dios  prenda  y  re-ralo  destos  ojos, 
Quedaos  a  Dios,  quedaos  dulces  despojos. 

O  misero  Pressagio,  o  desuentura, 
Cruel  agote,  amargo  y  cauteloso, 
O  infelice  fin  desta  alma  pura, 
A  quien  fue  el  cielo  auaro  y  riguroso: 
O  prodigiosso  alcance  y  desuentura, 
De  aquel  estado  dulce  y  amoroso, 
Fortuna  aleue,  di,  si  me  ensalmaste, 
Por  que  tan  sin  piedad  me  derribaste? 
Pkr. — 42 


494 

Ay  cuytada  de  mi,  que  si  pensara, 
Que  a  otras  tierras  agenas  te  partieras, 
Al  fin  algún  consuelo  me  quedara, 
Para  pasar  las  tristes  ansias  mias: 
Pero  faltando  aquella  vnion  tan  cara, 
Que  en  aquel  dulce  lecho  me  ofrecias, 
Como  podre  sufrir  el  trance  fuerte, 
Sin  que  te  siga  en  tan  amarga  muerte. 

Ruegote  por  la  fé  que  a  mi  alma  diste, 
Pues  solo  este  consuelo  me  ha  quedado, 

Y  por  los  dulces  ratos  que  tuuiste, 
Quando  gozamos  nuestro  alegre  estado: 

Y  por  el  fuego  y  llama  que  infundiste 
En  este  coracon  por  ti  abrassado, 
Que  si  el  viuir  sin  mi  te  concedieren, 
Consideres  los  golpes  que  me  hieren. 

Por  ti  soy  de  mi  pueblo  aborrecida, 
Como  quien  ha  sus  leyes  corrompido, 
Por  ti  padeceré  misera  vida, 

Y  aborrecerme  ha  mi  patrio  nido: 
Pero  disculpa  tengo  conocida, 

Pues  fue  mi  pecho  del  amor  rendido, 

Y  aunque  muriera,  al  fin  me  consolara, 
Si  a  ti  solo  mi  suerte  reseruara. 

Ay  de  mi,  que  de  ti  aunque  la  suerte 
Haga  preciso  el  áspero  decreto, 
Del  sangriento  cuchillo  de  la  muerte, 
Fenece  el  sentimiento  alli  en  efeto: 
Mas  si  vigías  trocada  en  mi  la  suerte, 
Con  verte  libre  ya  de  estar  sugeto, 
Mil  dolores  de  muerte  padeciera, 
Si  el  cielo  injusto  ansi  lo  permitiera. 


495 

O  misera,  que  aguardo,  ni  que  espero, 
De  tantas  desuenturas  rodeada, 
Testifícalo  amigo  verdadero, 

Y  de  que  por  ti  muero  desastrada: 
Yo  haré  mi  omicidio  postrimero, 
Como  la  mas  del  mundo  desdichada, 

Y  pues  yo  principie  tu  aduersa  suerte, 
Yo  me  seré  verdugo  de  mi  muerte. 

Cayo  la  dulce  Culhua  amortecida, 
Asido  el  cuerpo  de  vn  sudor  elado, 
Creyendo  que  la  súbita  cayda 
La  vuiera  de  su  espiritu  priuado: 
Dexaron  a  la  triste  alli  tendida, 
Lleuando  al  Español  aprisionado, 

Y  en  vna  escura  cárcel  le  metieron, 
Adonde  aprisionado  le  tuuieron. 

Qual  queda  el  miserable  cuerpo  elado, 
Sin  habitual  espiritu  y  aliento, 
Que  deste  triste  mundo  ha  ya  passado 
El  alma  por  quien  fue  su  fundamento: 
Ansi  quedo  Cansino  transportado, 
Viendo  cortar  el  hilo  a  su  contento, 
Que  no  el  temor  de  muerte  le  fatiga, 
Tanto  quanto  perder  su  dulce  amiga. 

Defiéndele  con  leyes  muy  fundadas 
Alonso  Pérez  abogado  astuto, 
Todas  en  su  prouecho  encaminadas, 
Aunque  litiga  con  vn  Indio  bruto: 
Las  vanas  esperancas  desdichadas, 
Se  le  acaban  pagando  su  tributo, 
Sin  ser  bastantes  muchos  religiosos, 
Soldados,  Capitanes  poderosos. 


496 

La  sentencia  safio]  que  luego  fuefise, 
Con  voz  de  pregonero  passeadó, 
Porque  el  delito  manifiesto  fuesse, 
En  donde  su  real  tenia  aloxado: 

Y  en  medio  vn  cadahalso  se  hiziesse, 
Donde    .ansino  fuesse  degollado, 
Notificosele  la  cruel  sentencia, 

Sin  embargo  y  ninguna  resistencia.    / 
Viendo  Cansino  el  caso  desastrado, 

Y  que  su  triste  fin  era  forcoSo, 

Al  buen  Alonso  Pérez  su  abogado, 
Ansi  le  habla  y  dize  muy  lloroso: 
Señor  ya  que  la  suerte  y  duro  hado 
Ordena  que  mi  fin  sea  pressuroso, 
Dezi  a  Cortes  que  solo  me  conceda, 
Que  hablarle  vna  palabra  sola  pueda. 
Alonso  Pérez  fue  con  la  embaxada, 
Diziendo,  O  gran  Cortes  aunque  has  tenido 
Rigor  en  tu  sentencia  pronunciada, 
Sea  tu  mandamiento  obedecido: 

Y  por  merced  te  pido  señalada, 

Que  pues  tu  mandado  ha  de  ser  cumplido, 
Antes  que  se  execute  la  sentencia, 
Parezca  aquí  Cansino  en  tu  presencia. 

Cortes  le  concedió  lo  que  pedia, 
Diziendole  que  venga  en  hora  buena, 
Que  bien  poco  remedio  le  seria, 
Para  escusarle  de  la  dura  pena: 
Mas  porque  no  se  juzgue  a  tiranía, 
Dexar  de  oyrle,  venga  en  su  cadena, 
En  ella  le  truxeron,  y  ante  el  puesto, 
Hincado  de  rodillas  dixo  aquesto. 


497 

P  rf.ma  a  iiempo  me  ha  traydo 
Que  me  es  .ucrva  :  •  efüfcid, 

Pues  a  esta  ocasión  he  remitido. 
El  premio  que  merece  vn  beneficio: 
Acuérdate  señor,  si  eres  seruido,   - 
Quando  estúue  a  tu  mando  tan  propicio, 
Que  sin  temor  ninguno  de  la  pena 
Yo  solo  te  libre  de  la  cadena. 

Bien  te  acuerdas  que  estando  aprisionado 
En  la  Isla  Española,  y  afligido, 

Y  siendo  por  tu  guarda  señalado, 
Me  dixiste  que  estauas  oprimido: 

Y  que  en  ley  de  amistad  y  buen  soldado 
Fueras  de  mi  poder  fauorecido, 

Yo  sin  temer  rigor,  justicia,  o  muerte, 
Te  saque  de  prisión  áspera  y  fuerte. 

Atento  oyó  Cortes  a  luán  Cansino, 
Quedándose  suspenso  imaginando, 
Mil  vezes  la  memoria  allí  preuino, 
Con  que  se  fue  del  caso  recordando: 
Mostrar  mucha  prudencia  le  conuino, 

Y  el  áspero  rigor  fue  mitigando, 
Mando  que  aprisionado  le  boluiessen, 

Y  el  rigor  de  justicia  suspendiesseix 

Qual  suele  el  que  visión,  o  rayo  espanta, 
Dexarle  muy  confuso  arrebatado, 
O  romo  el  que  de  súbito  se  espanta, 
Que  perdido  él  sentid )  esta  turbado: 
Assi  quedo  Cortes  con  passion  tanta, 
Quanto  le  obliga  el  caso  bien  mirado,  - 
Que  aunque  es  justo  el  rigor  de  la  sentencia, 
No  es  menos  el  hazerle  resistencia. 


498 

Mira  la  afrenta  a  Dios  y  a  Culhua  hecha, 
Considera  la  pena  que  merece, 
Que  no  solo  es  indicio  ni  sospecha, 
Sino  clara  maldad  como  parece: 
Mira  la  ley  justissima  y  derecha, 

Y  la  honra  de  Culhua  que  padece, 

Y  al  fin  después  de  bien  considerado, 
Halla  que  esta  a  su  honor  mas  obligado. 

No  ay  deuda  mas  precisa  ni  forcosa, 
Que  propia  obligación  de  vn  noble  pecho 

Y  que  vna  obra  tal  tan  frutuosa, 
Tenga  la  paga  con  mayor  prouecho: 
Esta  es  mas  conuiniente  y  mas  forcosa, 
Siendo  en  moneda  propia  por  derecho, 

Y  pues  con  vida  rescato  la  suya, 
Con  ella  es  justo  que  la  restituya. 

Libróle  de  aquel  trance  de  la  muerte, 
El  grato  beneficio  recebido 

Y  assi  del  bien  hazer  de  qualquier  suerte, 
Es  justo  dar  el  premio  merecido: 
Mudóse  la  sentencia  y  trance  fuerte, 

En  destierro  ya  el  caso  difinido, 

Y  el  que  en  la  ley  de  amor  es  mas  cuydoso, 
Iuzgue  aquel  el  dolor  fue  mas  penoso. 

Mas  ya  no  me  consiente  el  fiero  Marte, 
Que  me  diuierta  en  casos  amorosos, 
Hallando  en  mi  caudal  muy  poca  parte 
Para  efetos  tan  graues  y  escabrosos: 
Que  aunque  natura  industrie,  y  obre  el  arte, 
.Son  incultos  a  mi  y  embaracosos, 
Mas  para  otros  diuinos  escritores, 
Por  lo  poco  que  se  de  ley  de  amores. 


499 

Yo  lo  conozco  assi,  pues  no  he  podido 
Librarme  de  sus  lazos  y  marañas, 
De  cuya  mano  me  halle  herido, 
En  la  parte  que  basta  en  las  entrañas: 
No  me  pude  jamas  ver  defendido 
De  sus  redes  y  embustes  tan  estrañas, 
Poniéndome  en  estrecho  riguroso, 
Do  no  puedo  salir  de  temeroso. 

Salió  de  Culhuacan  Cortes,  auiendo 
Demarcado  muy  bien  toda  la  sierra, 
Las  salidas  y  entradas  preuiniendo, 
Por  lagunas,  acequias,  llano  y  tierra: 
Todas  las  cosas  yua  percibiendo, 

Y  fue  a  Tetzcuco  a  dar  fin  a  la  guerra, 
Donde  los  vergantines  acabados 
Estauan,  y  con  gusto  los  soldados. 

Auian  muchas  cosas  sucedido, 
Mientras  el  gran  Cortes  andaua  ausente, 
Que  Iorge  de  Aluarado  el  escogido 
Hizo  venciendo  infinidad  de  gente: 
Auia  tres  comarcas  reduzido, 
Con  vna  esquadra  grande  y  suficiente, 
Don  Pedro  de  Aluarado  sustentaua 
La  gran  ciudad,  y  todo  lo  ordenaua. 

Hizo  abrir  vna  canja  incomprehensible, 
Por  do  los  vergantines  se  arrojassen 
Por  el  agua,  que  casi  era  impbssible, 

Y  duda  que  los  hombres  la  ahondassen: 
Vna  legua  señor  ay  infalible, 

Seguida  a  la  laguna  donde  entrassen, 
Quarenta  pies  de  ancho  contenia, 

Y  dos  bracas  de  fondo  que  tenia. 


500 


Ucl  muí. te,  y  por  éitopá  que  fakau-í, 
Les  -uplio  el  algojon  cjirfí  se  füViíáua. 

El  seoo  ¡e^  falto  para  en-^-bailos, 
De  ijue  se  v--o  ce  vn  caso  milágrósd; 
Que  siruiu,  Saín,  de  hombre  para  vntarlos, 
Que  fue  harto  i.otablcy  lastimoso: 
No  trataron  érrtbfí'ces  de  matarlos, 
Que  era  del  sacrificio  riguroso, 
Que  en  gran  tiempo  se  au'a  recogido 
Que  estaua  ya  este  daño  reduzido. 

Echáronlos  a  la  r.giia  muy  gozosos,  ' 
Con'la  solenidad  que  conuenia, 
Bendiziendo  los  tiempos  rigurosos, 
Y  vna  solene  Missa  se  dezia: 
Vuo  alli  muchos  pueblos  poderosos, 
A  quien  toco  la  obra,  y  este  dia, 
Don  Fernando  el  gran  Rey  se  muestra  y  i  esta 
Haziendoles  a  todos  grande  fiesta. 

Ay  muy  valientes  hombres  en  Tetzcuco, 
Grandes  soldados  por  el  agua  y  tierra, 
Vsan  muy  grandes  hondas  de  huexuco, 
Que  es  la  mayor  óftfnsa  de  la  guerra: 
Tiran  muy  bien  vn  dardo  y  vn  trabuco, 
Ligeros  por  estremo  en  llano  y  sierra, 
Osados,  temerarios,  y  atreuidos, 
Arrogantes,  bizarros,  y  luzidos. 


Fue  gente  muj  l<-ul 
Con  todo  io  possibie  cono  es  c  laro. 
Nunca  Jamas  a  estos  los  premiaron, 
Ni  a  Cnalcoatenco  aquel  ami^o  caro: 
A  todos  tributarios  los  dexaron, 

Y  en  Tet/cuco  he  yo  visto  vn  caso  raro, 
Quando  lo  vi>i:e  por  el  audiencia, 

Por  vna  mortandad  y  gran  dolencia. 

Que  casi  todos  eran  decend:. 
De  Netzahualpiltzintli,  Rey  íamoso, 
Hijos,  sobrinos,  nietos  y  parientes, 
Deste  brauo  señor  tan  poderoso: 

Y  quedando  muy  niños  inocentes, 
Acuden  al  seruicio  tan  iorcoso, 

Yo  remedie  algo  desto,  y  el  audiencia 
Confirmo  parte,  vsando  de  clemencia. 

Llegaron  setenta  hombres  que  han  reñido 
De  las  Isias  de  Cuba  y  de  su  tierra, 
Fue  el  socorro  de  todos  recebidos, 

Y  ellos  están  gustosos  de  la  guerra: 
Aderentes  caualloshan  traydo, 

Que  son  de  gran  prouecho  en  llano  y  sierra, 
Holgáronse  de  ver  los  vergantines, 
Que  sin  ellos  humera  malos  fines. 

Esta  fue  la  ocasión  de  dilatarse, 
El  combatirá  México  el  famoso, 
Porque  pudiera  con  razón  dudarse, 
Por  lo  que  es  por  el  agua  poderoso: 
Ya  llego  la  sazón  en  que  mostrarse 
El  inuito  Español  tan  valeroso, 
Oyd  señor,  que  ya  estareys  cansado, 
Y  de  mi  estilo  rustico  enfadado. 


uní  1111 


QUE  TRATA  EL  ALARDE  VLTIMO  QUE  CORTES  HIZO  EN  TETZCÜCO:  EL 

NOMBRAMIENTO  DE  MAESSES  DE  CAMPO:  EL  CERCO  DE  MÉXICO, 

Y  LA  PRIMERA  BATALLA  DE  LOS  VERGAXTINES. 


La  eterna  prouidencia  poderosa 
Crio  todas  las  cosas  naturales, 

Y  con  mano  sutil  y  artificiosa 
Les  repartió  sus  dones  celestiales: 
Dio  ser  y  perfecion  a  qualquier  cosa, 
Desde  el  cielo  a  las  cosas  terrenales, 
Al  Sol,  la  Luna,  el  mar,  y  las  estrellas, 

Y  al  hombre  hizo  señor  de  todas  ellas. 
Y  para  que  mejor  lo  conozcamos, 

Después  de  auer  querido  ser  humano, 
A  el  mismo  se  nos  dio,  porque  veamos 
El  amor  de  su  pecho  soberano: 

Y  si  como  es  razón  consideramos 
Los  bienes  recebidos  de  su  mano, 
Somos  qvialquiera  vn  Dios,  y  esto  prouiene 
De  la  gracia  y  el  ser  que  del  nos  viene. 


5«3 

De  aqui  nació  la  industria,  el  artificio, 
El  esfuerzo,  la  maña,  y  fortaleza, 
El  sacar  tantas  cosas  de  su  quicio, 
Fiados  en  pujanca  y  en  destreza: 

Y  al  otro  que  jamas  aprendió  oficio, 

Y  al  criado  en'  pañales  de  pobreza, 
Los  enseña,  leuanta  y  engrandece, 
Aspirando  a  lo  mas  que  el  mundo  ofrece. 

Nauegan  vergantines  por  la  sierra, 
Sacan  las  aguas  de  su  propio  assiento, 
Penetran  lo  que  todo  el  suelo  encierra, 
Sin  poner  ningún  limete  al  intento: 
Hazen  caminos  de  agua  por  la  tierra, 
Sujetando  aquel  liquido  elemento, 

Y  al  fin  pretenden  conquistar  el  cielo, 
Assaltando  su  gloria  desde  el  suelo. 

Viendo  Cortes  las  cosas  preuenidas, 
En  el  modo  señor  que  he  referido, 
Despacho  a  las  prouincias  reduzidas, 

Y  que  el  dominio  a  Carlos  han  rendido: 
Diziendo  que  ya  estauan  aduertidas, 
Que  siempre  su  socorro  ha  pretendido, 
Que  dentro  de  diez  dias  le  truxessen 
La  gente  y  bastimentos  que  pudiessen. 

Luego  sin  dilación  lo  obedecieron, 
Diez  mil  Indios  Chulula  le  ha  embiado, 
De  Huacachula  otros  diez  mil  vinieron, 

Y  Huexotzinco  y  todo  su  senado 
Con  trece  mil  soldados  acudieron, 
Otras  aldeas  siete  mil  le  han  dado, 
Chalco  diez  mil,  y  tfeynta  mil  Tlaxcala, 
Gente  bizarra,  fiera,  y  de  gran  gala. 


5°4 

De  Xicottncatf;  por  g&  mal  vididas, 
Causando  en  tila  áqüésTas*  competencias, 
Temor  hasta  <¡ue  fuessen  dinnidai: 
Tardaron  qtrmVe  días  las  6ürtfi*éntnas. 

Y  siendo  pot  Cortes  bien  entendidas, 
Se  resoiuio  fcri  ¿Tetó  de  ahurcallo, 

Con  que  quito  a  áqtfét  Reynó  vn  mal  vasallo. 

Quedo  Chichimecatí,"  que  gouernaua 
El  campo  con  aifior  qual  conuc-nia, 
Cortes  vn  dia  a  todos  los  juntaua, 
Con  otros  treynta  mil  que  allí  tenia: 
Mucho  contento  verlos  juntos  daua, 
Con  tantas  galas,  trage,  y  bizarría, 
Ciento  y  diez  fnil  estauan  estrangeros, 

Y  en  su  modo  grandissimos  guerreros. 
Hizo  Cortes  alarde  de  su  gente, 

Segundo  día  de  Pascíía  celebrado, 
Del  Espíritu  Santo,  y  solamente 
Nouecientos  infantes  ha  hallado: 
Consolóse  y  callo  como  prudente, 
Ciento  y  veynte  cauallos  ha  contado,. 
Auia  en  todos  cien  arcabuceros, 

Y  ochenta  y  cuatro  buenos  ballesteros. 
Tres  gruessos  tiros,  t.eze  mas  pequeños, 

Coseletes  mas  fuertes  que  diamante, 
Picas  labradas  de  muy  largos  leños, 
Diez  quintales  de  poluora  bastante: 
Si  estuuieran  señor  en  otros  dueños, 

Y  en  gente  no  tan  braua  y  arrogante, 
Para  quien  no  bastaran  mil  quintales, 
Conforme  a  sus  desseos  infernales. 


5°S 

Este  fue  el  gran  exercito  famoso, 
Opuesto  al  Mexicano  poderío, 
El  mas  brauo,  pujante,  y  poderoso, 
En  armas,  fortalezas,  y  gentío: 
Sujetólo  Cortes  el  valeroso, 
Con  mañas,  con  industria,  esfuerco  y  brio, 

Y  fue  hecho  de  inmortal  renombre, 

Y  a  quien  deue  la  fama  nueuo  nombre 
Repartió  todo  el  campo  el  dia  siguiente 

En  tres  tercios  iguales  diuidido, 
A  Pedro  de  Amarado  el  excelente, 
Dio  el  vno  y  entre  todos  le  ha  escogido: 
Con  ciento  y  setenta  hombres  de  su  gente, 
Treinta  mil  Indios,  y  a  ellos  ha  añadido 
Treinta  cauallos,  tiros  dos,  y  diole 
A  Tlacuba  por  puesto  y  embiole. 
A  Olid  otra  tal  gente  le  enrregaua, 

Y  a  Sandoual  sin  mas  auentajarle, 

Y  los  puestos  a  entrambos  señalaua, 

A  Olid  en  Culhuacan  quiere  assentarle: 

Y  a  Sandoual  a  Yztapalapa  daua, 
Para  que  alli  pudiesse  visitarle, 

El  se  quedo  con  la  Naual  Armada, 
Por  poderla  tener  bien  aprestada. 

En  cada  vergantin  vn  tiro  ha  puesto, 
Seis  arcabuzes  veynte  y  tres  soldados, 
Hombres  de  mar,  y  que  mas  saben  desto, 
Muy  diestros,  animosos,  y  esforcados: 
Capitanes  nombro,  arrojando  el  resto, 
En  dos  tapias  Solises  y  Aluarados, 
Martin  López,  Verdugo  Holguin,  y  Trejo, 
Orduña,  Santa  Cruz,  Guerrero  el  viejo. 

Per. —43 


5o6 

Los  tres  Maesses  de  campo  señalaron 
Tres  capitanes  para  si  cada  vno, 
A  Alonso  Ortiz  de  Zuñiga  lleuaron, 
Que  no  fue  mas  valiente  alia  ninguno: 
A  Villanueua  todos  dessearon, 
A  Palma  y  Badajos,  que  andan  en  vno, 
Iaramillo,  Terrazas,  y  Moreno, 
Cabrera,  y  Alaues  Martel  el  brauo. 

Aluarado,  y  Olid  juntos  salieron, 

Y  en  Aculma  se  han  ambos  alojado, 
Aunque  vn  enquentro  en  el  entrar  tuuieron, 
Que  después  por  Cortes  fue  reparado: 
Sobre  el  alojamiento  se  ofendieron, 

Que  era  muy  sacudido  el  Aluarado, 
Iuntos  marcharon  el  siguiente  dia, 
Que  era  de  Mayo  diez  por  quenta  mia. 

Durmieron  en  vn  pueblo  bien  pequeño, 
Donde  persona  humana  no  hallaron, 
•  No  tuuieron  en  el  vn  solo  leño, 
Que  los  que  huyeron  limpio  lo  dexaron: 
Reconocía  a  México  por  dueño, 

Y  bien  en  no  aguardarnos  lo  mostraron, 
A  Tlacuba  llegaron  muy  temprano, 
Con  gana  de  hallar  gente,  pero  en  vano. 

Halláronle  también  desamparado, 
De  que  en  furor  y  rauia  se  abrasauan 
Los  Tlaxcaltecas  vna  vista  han  dado, 

Y  a  la  gente  de  México  llamauan: 
Ellos  con  humaredas  que  han  mostrado, 
Los  pueblos  y  comarcas  auisauan, 
Riñeron  grande  rato,  y  mas  durara, 

Si  el  Sol  su  clara  luz  no  les  quitara, 


5°7 

Y  ya  que  su  jornada  diligente, 
Hizo  por  las  antipodas  regiones, 
Mostrándosenos  claro  y  refulgente, 
Con  sus  alegres  rayos  y  visiones: 
Guio  a  Chapultepec  Olid  su  gente, 
Dispuesto  no  a  pequeñas  ocasiones, 
Donde  quebró  los  caños  de  agua  clara 
Cosa  que  a  Mexicanos  costo  cara. 

Mucho  rato  este  daño  defendieron, 
Que  fue  graue  en  quitarles  la  beuida, 
Todos  a  Culhuacan  luego  se  fueron, 

Y  hallaron  la  ciudad  mal  defendida: 
En  vnas  grandes  casas  se  metieron, 
Que  fue  como  conuino  la  guarida, 
Alli  quedaron  quietos  y  alojados, 

Y  de  lo  necesario  reparados. 
Aluarado  cubrió  todas  las  puentes, 

Que  auian  los  tiranos  ya  quebrado, 
Venian  a  defenderlas  muchas  gentes, 

Y  lleuauan  por  ello  su  recado: 
Peleauan  señor  como  valientes, 
Pero  poco  importo  lo  peleado, 
Quedando  muchos  muertos  y  heridos, 
Sin  dexar  a  los  nuestros  ofendidos. 

Ganaron  quatro  puentes  y  albarradas, 
Con  tanta  resistencia  como  digo, 
Fueron  cubiertas  todas  y  cegadas, 
Por  poderse  guardar  del  enemigo: 
No  boluieron  a  verlas  restauradas, 
Antes  vieron  en  pago  cruel  castigo, 
Que  no  es  don  Pedro  tal,  que  este  seguro 
El  mundo  todo  del,  y  ansí  os  lo  juro. 


508 

Viendo  Quauhtemoctzin  que  ya  tenia, 
Cortes  los  vergantines  alistados, 
Determino  juntar  su  gente  vn  dia, 
Llamando  la  de  todos  sus  Estados" 

Y  para  ver  lo  que  le  conuenia, 
Tomo  su  parecer  a  los  soldados, 
Vnos  quisieran  paz,  y  cruda  guerra 
Pide  la  mayor  parte  de  la  tierra. 

Dizen  que  fue  al  demonio  remitido 
El  difinir  el  darse,  o  defenderse, 
A  verle  Quauhtemoc  al  templo  ha  ydo, 
Con  que  pudo  la  causa  resoluerse: 
Dixole  que  jamas  seria  vencido, 

Y  que  luego  se  disponga  a  defenderse, 
Dispuesto  el  brauo  Rey,  ordeno  luego 
Que  todo  se  lleuase  a  sangre  y  fuego. 

Mando  quebrar  las  puentes  al  momento, 

Y  que  se  hiziessen  muchos  baluartes, 
Tan  fuertes  que  resistan  gente  y  viento, 
Hizose  todo  del  Domingo  al  Martes: 

Y  para  executar  su  brauo  intento, 
Iunto  de  las  lagunas  y  otras-  partes, 
Diez  mil  canoas  todas  reforcadas, 
De  armas  y  soldados  pertrechadas. 

En  esto  andauan  quando  acometieron 
A  sus  tierras  Olid  y  el  de  Aluarado, 
Pero  ellos  en  muy  poco  lo  tuuieron, 
Con  lo  que  auia  el  demonio  assegurado: 
Muchas  cosas  de  oprouio  les  dixeron, 
Algunos  que  mensajes  han  lleuado, 
Que  de  que  los  lleuassen  se  ofendían^ 
En  especial  si  pazes  les  pedían. 


I 


5°9 

Luego  sacrifico  quatro  soldados 
De  los  nuestros,  que  viuos  les  quedauan, 
Otros  quatro  mil  Indios  desdichados 
Iuntos  allí  sus  dioses  inmolauan: 
Muchos  quartos  echauan  arrojados, 
De  aquellos  sin  ventura  que  matauan, 
Diziendo,  desta  suerte  os  venceremos, 
Tan  breue  quanto  breue  os  comeremos. 

Supo  muy  bien  Cortes  quanto  passaua 
De  las  canoas  y  gente  apercebida, 

Y  a  Sandoual  al  punto  despachaua, 
Porque  fuese  esta  causa  difinida: 
Por  puesto  a  Ytztapalapa  señalaua, 
Porque  este  aquella  parte  guarnecida, 

Y  el  por  el  agua  sigue  su  derrota, 
Acompañando  la  Española  flota. 

Acometióle  Sandoual  el  fuerte, 

Y  al  punto  a  Ytztapalapa  le  dexaron, 
Por  parecerles  México  mas  fuerte, 
Que  alli  estar  todos  juntos  ordenaron: 

Y  viendo  el  pueblo  solo  y  desta  suerte, 
Sandoual  y  los  suyos  lo  quemaron, 
Llego  Cortes  al  punto  que  huhian 

Los  Indios,  y  a  vn  peñón  se  guarnecían. 

Estaua  de  agua  todo  circuido, 
En  medio  de  aquella  ancha  y  gran  laguna, 
Cortes  con  gran  puganca  ha  acometido, 
Ehtregado  en  las  manos  de  fortuna: 
Al9an  los  Indios  tanto  el  alarido,. 
Que  subia  hasta  el  cerco  de  la  Luna, 
Echó  en  tierra  dozientos  compañeros 

Y  el  como  Capitán  en  los  primeros. 


51° 

Acometió  a  subirle  por  vn  lado, 
Con  ímpetu  notable  y  brauo  brio, 
Muchas  galgas  y  flechas  le  han  tirado 
En  el  terrible  y  fiero  desafio: 
Muy  poco  a  los  contrarios  ha  importado, 
Que  mostrando  su  esfuerco  y  poderío, 
Encima  se  halló  saluo  y  seguro, 
Con  ser  inespugnable  el  fuerte  muro. 

Combatieron  arriba  grande  rato, 
Donde  dexo  infinitos  Indios  muertos, 
Fuerales  darse  luego  mas  barato, 
Porque  en  castigo  de  sus  desconciertos 
Pagaron,  como  dizen^  bien  el  pato, 

Y  algunos  por  los  passos  descubiertos, 
Huyeron  y  Cortes  no  ha  consentido, 
Que  muger,  niño,  o  manco  sea  ofendido. 

El  despojo  embarcaron  muy  gozosos, 

Y  veynte  mal  heridos  que  hallaron, 
Los  que  escaparon  fueron  pressurosos, 

Y  a  su  gran  Rey  el  caso  relataron: 
Salieron  al  camino  muy  furiosos, 
Quinientos  principales  que  juntaron 
En  quinientas  canoas,  que  cada  vna 
Lleuaua  vn  Capitán  a  su  fortuna. 

Tracó  Cortes  que  alli  los  aguardassen. 
Porque  su  fortaleza  no  entendiessen, 
Hasta  tenerlos  cerca  y  que  llegassen, 
Dexando  que  primero  acometiessen: 

Y  antes  que  muy  cercanos  se  hallassen, 
Reparan  porque  no  les  ofendiessen, 

Y  aguardaron  las  otras  que  venían 
Tan  cerca  que  se  hablauan  y  se  oían. 


5r-i 

Iuntaronse  con  grandes  instrumentos, 
Siluando  con  suspiros  y  armonía, 
Asordauan  con  gritos  a  los  vientos, 

Y  en  tanta  confusión  nada  se  via: 
Tocan  alarma  apriessa  muy  contentos, 

Y  el  cuerno,  rallo,  y  caracol  se  oia, 
La  espesa  flecheria  disparando, 
Dardos,  piedras,  trabucos,  arrojando. 

Como  suelen  cerrando  la  batalla 
Sonar  los  pressurosos  atambores, 
Resonando  en  la  fina  y  dura  malla, 
Los  fieros  golpes  grandes  y  mayores: 
Tal  es  la  priessa,  y  nadie  libre  se  halla, 
De  mas  de  ser  tan  diestros  tiradores, 

Y  su  furia  tan  braua  y  tan  terrible, 
Que  a  vezes  resistirla  es  imposible. 

En  este  punto  vino  rn  Sudueste, 
Para  los  vergeníines  fauorable, 
Tuuo  por  gran  milagro  Cortes  este, 
Por  ser  el  tiempo  calma  y  no  mudable: 
Ponen  todas  las  proas  al  Nordeste, 

Y  Cortes  con  semblante  alegre  afable, 
Les  dixo,  Capitanes  esforcados, 
Seguid  con  veras  los  dichosos  hados. 

Oy  de  vuestra  vitoria  esta  pendiente 
El  fin  que  dulces  fines  nos  promete, 
Oy  se  os  pone  en  balaba  el  occidente, 

Y  ha  de  lleuar  lo  mas  quien  mas  sujete: 
Poned  al  daño  la  ceruiz  potente, 

Y  el  temor  la  osadía  no  os  inquiete, 

Que  no  es  vn  grande  triunfo  en  mas  tenido 
De  quanto  con  mas  riesgo  es  adquirido. 


5" 

Qual  suele  la  Leona  con  bramidos 
Viuificar  la  carne  amortecida, 
Del  muerto  hijo,  a  quien  con  sus  gemidos, 
El  espiritu  le  infunde  y  nueua  vida: 
Ansi  los  Españoles  socorridos 
Del  esfuerco  y  pujaba  embrauecida, 
Les  infundio  Cortes  con  nueuo  brio, 
Animo  contra  humano  poderío. 

Todos  a  vna  juntos  van  rompiendo 
Las  entumidas  aguas  procelosas, 
A  los  de  las  canoas  van  siguiendo, 
Que  ya  bueluen  huyendo  temerosas: 
Vnas  echan  a  fondo  sumergiendo, 
Otras  huyen  apriessa  recelosas, 
Hirieron  jf  mataron  mas  que  pinto, 
Dexando  el  lago  todo  en  sangre  tinto. 

Prosiguen  a  porfía  en  vn  instante, 
Su  alcance  y  muchos  por  su  mal  prendieron 
No  se  vio  otra  vitoria  semejante, 
Porque  solos  seis  hombres  nos  hirieron: 
Heyendo  van  los  miseros  delante, 

Y  en  la  Ciudad  a  todos  los  metieron, 
Con  tanta  priessa  que  al  entrar  perdían 
Las  vidas,  y  vnos  a  otros  se  impedían. 

Fue  este  triunfo  el  mayor  que  se  ha  tenido, 
Por  quedar  ya  ganada  la  laguna, 

Y  como  tan  heroyco  se  ha  estendido, 

Y  puesto  sobre  el  cuerno  de  la  Luna: 
Aluarado,  y  Olid  que  auian  sentido, 
La. vitoria  tan  grande,  y  la  foftuna, 
Entraron  con  la  gente  apressurada, 
Marchando  apriessa  por  la  gran  calcada. 


5^3 

Ganaron  muchas  puentes,  y  hizieron 
Que  los  mas  en  el  agua  se  arroxassen, 
Donde  los  vergantines  no  surgieron, 
Porque  del  todo  allí  no  se  acabassen: 
Con  esto  muy  gozosos  se  boluieron, 
Porque  sus  puestos  no  los  perturbassen, 
Cortes  salto  en  la  tierra  apressurado 
Con  treinta  hombres  a  pie,  y  el  a  su  lado. 

Ganaron  dos  torreones  reforcados, 
Que  han  sido  brauamente  defendidos, 
Fueron  enuchos  Caciques  degollados, 
Que  jamas  se  quisieron  dar  rendidos: 
Luego  saco  dos  tiros  reforcados, 
Con  que  estuuiessen  mas  fortalecidos, 
Assentaronlos  bien  a  la  calcada, 
Que  estaba  de  enemigos  ocupada. 

Pero  muy  pronto  la  desocuparon, 

Y  hizieron  mas  daño  aqueste  dia, 
Sino  que  en  el  guardar  se  descuydaron, 
La  poluora,  y  quemarse  la  que  auia: 
Pasar  la  noche  asi  determinaron, 
Que  era  fuerte  el  lugar  qual  conuenia, 
A  Sandoual  pidió  le  socorriesse 

Con  la  poluora  y  gente  que  pudiesse. 
Passo  la  noche  en  vela,  y  temeroso, 
Porque  cien  hombres  solamente  tiene, 
Dexo  en  los  vergantines  lo  forcoso, 
Que  hazer  en  ellos  guarda  le  conuiene: 

Y  pudiera  passar  con  mas  reposo 
Mientras  el  claro  dia  k  verlos  viene, 
Que  los  Indios  de  noche  no  pelean, 
Aunque  las  ocasiones  ciertas  vean. 


Si4 

Llegaron  con  'el  Alúa  seis  cauallos, 
Con  ochenta  soldados  escogidos, 
Que  Olid  les  embio  para  guardallos, 
De  que  ya  estauan  aduertidos: 
Los  ludios  que  quisieran  desuiallos, 
Llegaron  al  asalto  apercebidos, 
Dándoles  tanta  carga  de  pedradas, 
Que  alli  fueran  las  torres  derribadas. 

Son  estas  donde  aquel  dichoso  dia 
Motecuma  y  Cortes  se  recibieron, 
Pretende  el  Indio  con  su  rauia  imgia 
Echarlos,  pero  bien  se  defendieron: 
Arremetió  con  ellos  a  porfía, 
Con  los  cauallos  que  le  socorrieron, 
Lleuolos  dé'huyda  hasta  encerrallos 
En  la  ciudad,  que  no  pudo  alcancallos. 

Hizieron  los  dos  tiros  mucho  daño, 

Y  ansi  con  ellos  cosa  no  paraua, 
Desde  azuteas  con  rigor  estraño, 
Tirauan  piedras,  confusión  causaua: 
"Verse  tan  sin  reparo  y  con  engaño, 
Vna  canja  rompió  que  cerca  estaua, 
Que  fue  a  los  vergantines  nueuo  puerto, 

Y  ansi  passaron  por  el  passo  abierto. 
Quedo  señor  de  entrambas  las  lagunas, 

Y  muy  assegurado  que  viniessen 
A  combatirle  ya  canoas  ningunas, 

Y  por  el  agua  mas  les  ofendiessen: 
Sandoual  auia  puesto  espiaswalgunas, 
Para  que  las  celadas  preuiniessen, 
Cortes  vn  vergantin  les  ha  embiado, 
Para  puente  de  vn  passo  aguacharnado. 


5^5 

Dexole  a  Olid  allí  toda  su  gente, 

Y  a  México  partió,  con  diez  cauallos, 
Mostróse  en  el  camino  muy  valiente, 
Rindiendo  vn  pueblo,  que  quería  asaltallos: 
Hallo  a  Cortes  lidiando  brauamente, 

Y  queriendo  apearse,  y  ayudallos, 
Vn  pie  le  atrauessaron  de  vn  flechagó, 
Pero  vengólo  el  valeroso  braco. 

Que  tomando  vna  esquadra,  con  esíraño 
Furor  arremetieron  denodados, 
Haziendo  en  ellos  tal  estrago  y  daño, 
Que  hasta  el  abismo  baxan  condenados: 

Y  auiendoles  mostrado  el  desengaño, 
Con  dexarlos  heridos  y  ahogados, 

Se  fueron,  y  dexaron  abrasadas 
Las  casas  do  tirauan  las  pedradas. 

Quedó  qual  Troya  por  aquella  parte, 
Con  sangre,  y  con  incendios  assolada, 
Muéstrase  auaro  el  iracundo  Marte, 
Con  la  misera  gente  desdichada: 
Los  nuestros  buelan  a  su  baluarte, 
Que  ya  era  fuerca  y  grande  reforcada, 

Y  tratan  de  cercar  al  poderoso 
México,  aquel  rebelde  y  caudaloso. 

Por  tres  lados  Cortes  auia  tragado 
Cercarle  por  las  partes  situadas, 
De  guardar  otra  está  determinado, 
Que  son  quatro  forcosas  las  entradas: 
A  Amarado  Tacuba  se  ha  encargado, 
A  Olid,  a  Culhuacan,  y  sus  calgadas, 
A  Sandoual  se  encarga  otra  guarida, 
Que  házia  Ialtocan  es  su  salida, 


5x6 

Tomo  Cortes  el  puesto  donde  estaua, 
Que  era  do  están  las  torres  y  la  fuer9a, 
Iuntó  su  fuerca,  alli  que  se  trataua 
Tomar  resolución,  que  no  se  tuerca: 
Para  lo  qual  sus  instruyciones  daua, 
Con  orden  tal,  que  acometer  es  fuerca, 
Mandando  hazer  alto  por  seys  dias, 
En  los  quales  tuuimos  mil  porfías. 

Ya  todo  puesto  a  punto  y  ordenado, 
Determinó  Cortes  el  dia  siguiente, 
Salir  a  dar  principio  a  lo  tratado, 

Y  ansi  preuino  la  cercana  gente: 
Ordeno  a  Sandoual,  y  al  de  Aluarado, 
Que  salgan  como  es  justo  incontinente, 

Y  defiendan  los  passos  y  cacadas, 
Ganándoles  las  puentes  y  albarradas. 

A  Olid  mando  que  con  su  compañía 
Se  fuesse  a  Culhuacan,  y  alli  aguardasse, 
Porque  era  necessario  y  conuenia 
Por  la  vezina  gente  que  passasse: 

Y  auiendo  puesto  en  orden  lo  que  auia 
Que  poner,  les  mando,  que  se  aprestasse 
El  campo,  y  cien  mil  Indios  estocados 

•  Lleuaua,  y  ciento  y  veinte  y  seis  soldados. 

Solio,  y  auiendo  poco  caminado 
Topo  con  el  exercito  contrario 
Muy  pujante,  luzido  y  adornado, 
Con  inuencion  y  traje  extraordinario: 
Tocan  su  cuerno  y  pito  tan  vsado, 
El  rallo  y  caracol  muy  ordinario, 
Los  nuestros  los  clarines  resonauan, 

Y  las  anchas  vanderas  tremolauan. 


5i7 

Acometen  con  furia  embrauecida 
Los  vnos  a  los  otros  denodados, 
Cortes  lleua  su  esquadra  guarnecida 
De  vergantines  por  entrambos  lados: 
Dieronse  la  primera  arremetida 
Como  valientes,  diestros,  y  esforcados 
La  indómita  ceruiz  nunca  inclinando, 
Su  honor,  dominio,  y  patria  libertando. 

Duróles  mas  de  vna  hora  el  combatirse, 
Sin  poder  conocerse  diferencia, 

Y  ha  les  costado  caro  el  resistirse, 
Que  no  ay  a  fuego  y  balas  resistencia: 

Y  no  queriendo  a  ello  persuadirse, 
Quieren  reñir  de  vn  foso  la  pendencia, 
Ganoselo,  y  cerrólo  con  fagina, 

Y  piedra  de  la  que  ay  circunuezina. 
Siguieron  de  tropel  la  retirada, 

Hasta  vna  puente  abierta  muy  hondable, 
Que  tiene  por  defensa  vna  albarrada, 

Y  a  todos  parecía  inespugnable: 
Dieronles  vna  braua  roziada, 

Con  rigor  fiero,  brauo  y  espantable, 

Y  en  menos  de  tres  credos  la  ganaron, 

Y  después  muchos  Indios  la  cegaron. 
Passaron  adelante  encarnizados, 

Siguiendo  la  vitoria  en  el  alcance, 
Los  de  los  vergantines  esforcados 
Saltaron  a  seguir  el  mismo  lance: 
Huyendo  van  los  Indios  muy  turbados, 
Que  ven  su  perdición  de  trance  en  trance, 

Y  vna  viga  por  puente  se  pusieron,   • 
Por  do  passaron  los  que  mas  pudieron. 

Per. — 44 


5i8 

Y  viéndose  aguados,  se  arrojaron 
Al  agua,  y  con  el  miedo  que  lleuauan 
Vnos  a  otros  ciegos  se  ahogarou, 
Y  con  priessa  la  viga  nos  quitaron: 
Los  nuestros  por  el  agua  bien  passaron, 
Cou  el  orgullo  y  brio  que  cobrauan, 
Entraron  el  lugar  seguramente, 
Desamparado  de  la  incauta  gente. 

Cegauan  luego  todo  lo  ganado, 
Que  fue  vna  preuencion  bien  importante, 

Y  en  la  postrera  puente  que  cegaron 
Pusieron  vn  gran  tiro  por  delante: 
Con  que  la  gran  calcada  despoblaron, 
Que  estaua  llena  toda  y  muy  pujante, 
Vna  esquadra  quedo  de  escopeteros, 
Guardando  a  los  que  ciegan  agujeros. 

Entraron  en  tropel  por  la  gran  placa, 
Ganando  el  templo  Iorge  de  Aluarado, 

Y  la  gente  que  dentro  lo  embaraca 
En  un  instante  fuera  del  la  ha  echado: 

Y  dando  en  todo  milagrosa  traca 
A  su  Huitzilpuctli  han  abrasado, 

Y  los  mas  compañeros  con  los  braijos 
Los  otros  dioses  parten  en  pedáis. 

Quauhtemoctzin  reprehendió  su  gente, 
De  auer  dexado  el  templo  tan  tenido, 

Y  a  vna  esquadra  embio,  que  derrepente, 
Restaure,  si  pudiere  lo  perdido: 

Fue  a  los  nuestros  dexarlo  conueniente, 
Que  Tehuitzin  el  brauo  y  atreuido, 
Sino  se  lo  dexaran,  acabara 
Cien  mil  hombres  valientes  que  hallara. 


5*9 

Qual  suele  de  temor  la  incauta  gente 
Echarse  por  ventanas  a  porfía 
Con  el  rigor  del  fuego  que  se  siente, 
Despertando  con  furia  al  que  dormía: 

Y  sin  tener  mayor  inconueniente 
Echan  por  donde  su  destino  guia, 
Assi  salen  los  nuestros  muy  turbados 
Del  bárbaro  y  su  furia  amedrentados. 

Llegaron  a  este  punto  tres  cauallos, 

Y  la  placa  dexaron  bien  essenta, 

No  curaron  los  Indios  de  aguardallos, 
Que  los  vieron  matar  mas*  de  sesenta: 
Vinieron  otros  seys  a  acompañallos, 

Y  mataron  también  otros  ochenta, 
Porque  haziendo  emboscadas  milagrosas, 
Dando  con  ellas  muertes  rigurosas. 

Todos  por  qualquier  parte  dan  heridas, 
Matan,  tropellan,  hieren  y  destruyen, 
Duro  nueue  horas  largas  y  estendidas, 

Y  quanto  topan  rinden  y  concluyen: 
Costó  aquel  lance  diez  y  seys  mil  vidas, 

Y  a  los  desuenturados  que  se  huyen 
Sandoual,  y  Aluarado  los  reciben, 

Y  a  nueua  muerte  todos  se  aperciben. 
Qual  suelen  por  el  rastro  perdigueros 

Ir  diligentes  la  perdiz  buscando, 
Que  aqui,  alli,  y  acullá  corren  ligeros, 
El  hozico  y  la  cola  exercitando: 
De  aquesta  misma  suerte  los  guerreros. 
Con  la  vitoria  van  alcance  dando 
Al  misero  afligido  campo  Indiano 
Vencido  del  poder  del  Castellano. 


520 

Toco  el  brauo  Cortes  a  retirarse, 
Porque  era  ya  dexarlos  cosa  justa, 
Todo  el  campo  procura  de  llegarse, 
Y  cada  vno  a  reparar  su  fusta: 
Bueluen  a  priessa  todos  a  juntarse, 
Que  prouar  mas  fortuna  es  cosa  injusta, 
Los  enemigos  cargan  con  tal  priessa, 
Que  hazerlo  huyendo  es  fuerza  espressa. 

Vino  tan  de  tropel,  y  tan  furiosa 
La  barbara  canalla  de  corrida, 
Que  fue  cosa  sin  duda  milagros* 
Escapar  nuestro  campo  con  la  vida; 
La  gente  de  a  cauallo  tan  mañosa 
La  detuuo  detras  entretenida, 
Hasta  que  con  llegar  los  vergantines, 
Les  defendieron  sus  dañados  fines. 

Perdióse  aquella  pieca  y  tiro  fuerte 
Que  estaua  por  defensa  y  por  guarida, 
Llegaron  todos  al  dichoso  fuerte, 

Y  algunos  se  quedaron  sin  la  vida: 
Los  Tlaxcaltecas  con  tan  buena  suerte 
Queman  y  assuelan  mucho  á  la  salida, 
Fue  muy  grande  aduertencia  auer  cegado 
Los  possos,  y  las  puentes  que  han  ganado. 

Con  esto  se  ha  cantado  la  vitoria, 
Que  fue  cosa  estimable  y  valeroso, 
Esto  solo  hiziera  larga  historia, 

Y  aun  callar  al  mordaz  mas  embidioso: 
Que  dize,  que  merece  poca  gloria 
Quien  gano  tanto  imperio  y  poderoso, 

Que  no  es  la  menor  causa  que  me  ha  hecho 
Dexar  al  detractor  tan  satisfecho, 


521 

En  este  tiempo  andaua  don  Fernando, 
Rey  de  Tetzcuco,  nuestro  caro  amigo 
A  todas  las  comarcas  conuocando, 
Como  al  efecto  fue  muy  buen  testigo: 
Atraxo  mucha  gente,  y  fue  juntando 
Aytztlixuchitl,  Culhua  y  enemigo, 
Este,  y  sus  siete  hermanos  se  vinieron, 

Y  a  nuestro  Emperador  se  reduxeron: 
Diole  cincuenta  mil  Indios  famosos, 

Y  a  el  por  general  dellos  embia, 
Todos  fueron  alegres  y  gozosos, 

Y  Cortes  con  amor  los  recibía: 
De  todos  escogió  los  mas  briosos, 

Y  treynta  mil  dexo  en  la  compañia, 
Los  demás  repartió,  y  los  ha  embiado 
A  Sandoual,  y  a  Pedro  de  Aluarado. 

Quauhtemoc  ha  sentido  grandemente 
Auerse  Itztlixuchitl  reduzido, 
Llego  á  esta  sazón  Serrana  gente, 

Y  Xuchimillco  el  fuerte  y  atreuido: 
A  ofrecerse  a  Cortes  seguramente, 
Pidiéndole  perdón,  pues  ya  ofrecido 
A  sus  manos  se  humilla,  y  se  dispone 
Con  mayor  voluntad  que  lo  propone. 

Cortes  lo  agradeció,  como  era  justo, 

Y  a  los  embaxadores  les  dezia, 

Que  para  que  el  lo  crea,  y  por  su  gusto, 
Pues  que  tantas  causas  alli  auia: 

Y  porque  a  Quauhtemoc  se  de  mas  susto, 

Y  también  por  lo  mucho  que  llouia 
Viniessen  a  hazerfé  alojamiento, 

Que  les  ofende  el  sol,  el  agua,  y  viento. 


522 

Ellos  se  fueron  luego  muy  gustosos, 

Y  al  tercer  día  boluieron  preuenidos 
De  canoas,  y  de  Indios  tan  mañosos, 
Que  les  hizieron  ranchos  muy  fornidos: 
Fueron  tantos  los  que  huuo,  que  espaciosos, 
En  todda  la  cacada  están  tendidos, 

Y  suficientemente  se  alojaron 
Todos  quantos  auia,  y  aun  sobraron. 

Como  la  hermosa  Dido  esclarecida 
Repartió  con  Eneas  desterrado 
Su  patrio  nido  y  tierra  tan  tenida, 
Quando  libre  escapó  del  mar  airado: 

Y  con  liberal  mano  y  estendida, 

En  Cartago  assento  su  pueblo  amado, 
No  con  menos  amor  le  fue  poblada, 
Con  grato  aluergue  de  Indios  la  calcada. 
Embio  tres  vergantines  a  Aluarado, 

Y  a  Sandoual  los  otros  tres  embia, 
Estos  corren  por  uno  y  otro  lado, 
A  impedir  lo  que  a  México  venia: 

Y  demanera  todo  lo  han  tomado, 
Que  México  de  hambre  pereda, 
Quitando  la  comida,  canoas,  gente, 

Y  todo  lo  forcoso  y  conueniente. 
Cortes,  que  ya  la  voz  auia  embiado 

A  los  dos  capitaues  orgulloso, 
Salió  con  su  Real  fortificado 
De  lo  mas  conueniente  y  mas  forcoso: 
Veynte  buenos  cauallos  ha  lleuado, 
Trezientos  de  su  campo  poderoso, 
Tres  tiros  de  los  mas  auentajados, 

Y  arcabuzes  de  balas  pertrechados. 


523 

Y  a  poco  espacio  luego  descubrieron 
Aquel  inmenso  campo  y  gran  gentío, 
Ganado  auian  ya  quanto  perdieron, 
1  con  mayor  esfuerce»  y  poderío: 
Los  enemigos  luego  conocieron 
De  aquellos  bergantines  y  su  brío, 
Que  era  su  perdición,  y  lo  parece 
En  que  su  brio  arrogante  desfallece. 

Aremetio  Cortes  muy  ensañado 
A  vn  albardon  que  parecía, 
Los  de  los  bergantines  han  saltado 
Con  temerario  ahinco  y  agonía: 
La  puente  en  un  prouiso  se  ha  ganado 
Siguiendo  el  enemigo,  que  aporfia 
Se  ampara  de  otra  puente  nó  tan  fuerte, 

Y  alli  dieron  a  muchos  cruda  muerte. 
Ganáronla  también  en  vn  momento, 

Con  otras  tres  siguientes  que  alli  estauan, 
En  la  ciudad  entraron  con  contento, 

Y  en  las  casas  a  todos  encerrauan: 
No  executaron  su  furor  violento, 
Auuque  con  viuas  ansia^  lo  intentauan, 
Cortes  con  diez  mil  Indios  ha  tapado 
Todas  las  puentes  que  se  auian  ganado. 

Acudió  a  socorrer  los  compañeros 
Que  andauan  por  las  calles  essenciales, 
Por  mostrarles  sus  intentos  fieros 
Puso  fuego  a  las  casas  principales: 
Eran  estas  adonde  los  primeros 
Padecieron  tormentos  desiguales, 
A  muchos  lastimo  ver  destruydas 
Casas  tan  suntuosas  y  tenidas. 


524 

Derribaron  las  torres  mas  guardadas, 

Y  se  quemaron  otras  muchas  casas, 
Templos,  dioses,  y  cosas  estimadas, 

Y  todo  se  conuierte  en  viuas  brasas: 
Esto  intento  Cortes,  por  ver  gastadas 
Las  tuercas,  que  jamas  ha  visto  escasas, 
Porque  siente  en  el  alma  el  obligalle 
Al  daño,  que  impossible  es  escusalle. 

No  como  el  cruel  Nerón  quando  se  ardia 
La  desdichada  Roma  por  su  mano, 
Que  tanto  gozo  y  gloria  reeebia 
El  homicida  pérfido,  inhumano: 
Que  el  benigno  Cortes  mucho  sentía 
La  fue^a  de  tratar  assi  al  tirano, 

Y  lo  haze  por  solo  reduzirle, 

Y  de  ciegos  intentos  disuadirle. 
Boluieronse  al  Real  apressurados, 

Por  ser  la  escura  noche  ya  llegada, 
Seguían  nos  los  Indios  de  obligados, 
Dando  nos  muy  terrible  roziada: 
Mataron  nos  algunos,  que  cargados 
Venia  la  ciega  gente  desastrada, 
Los  cauallos  resisten  lo  possible, 
Que  era  la  carga  y  el  tropel  terrible. 
Quemaron  y  abrasaron  de  camino 
Todas  las  casas,  sin  dexar  ninguna, 
Fue  el  reparo  mayor  que  alli  conuino 
Para  la  tierra,  y  para  la  laguna: 
Quitar  las  azuteas  fue  el  camino, 
Para  mejor  seguir  nuestra  fortuna, 
Él  claro  sol  sus  rayos  encubría, 

Y  el  fuego  nueua  luz  nos  descubría. 


525 

Otro  dia  siguiente  ha  madrugado, 
Por  coger  descuydado  al  Mexicano, 
Poco  su  diligencia  le  ha  importado, 
Que  Quauhtemoc  madruga  mas  temprano: 
Los  passos  descubrió,  y  los  ha  anegado, 
Que  están  los  oficiales  bien  a  mano, 
Aunque  de  hambre,  y  sueño  perecian, 
Que  sobre  no  comer  jamas  dormían. 

Acometió  Cortes  atropellando 
Aquella  gente  débil  ya  cansada, 

Y  estuuieron  gran  rato  peleando, 
Con  ira  y  furia  nunca  imaginada: 
Vnos  a  otros  se  yuan  maltratando, 

Y  nuestra  gente  fue  muy  malparada, 
Pero  al  fin  los  maltratan,  y  vencieron, 

Y  en  el  vsado  aluergue  se  metieron. 
Este  dia  el  gran  Pedro  de  Aluarado 

Anduuo  brauo,  astuto,  y  muy  valiente, 
Tres  puentes  principales  ha  ganado, 

Y  muerto  vn  grande  numero  de  gente: 
Muchos  al  gran  Cortes  auian  culpado 
De  no  mudarse  a  puesto  suficiente, 
Adonde  conseruassen  lo  que  ganan, 
Que  tantas  vezes  pierden,  y  lo  afanan. 

El  ha  seguido  en  esto  sus  intentos, 
Con  razones  y  causas  suficientes, 
Velando  a  todas  horas  y  momentos, 
Mirando  en  todo  el  pro,  e  inconvenientes: 
Lleuan  las  cosas  suyas  mas  cimientos, 
Parando  en  los  futuros  contingentes, 
Por  no  errar  el  blanco  donde  tira, 
Con  bruxula  tan  cierta,  y  cierta  mira. 


526 

Luego  se  retiraron  a  su  puesto, 
Saliendo  heridos,  rotos,  y  estropeados, 
Determinando  echar  del  todo  el  resto, 
Que  están  de  sufrimiento  ya  apurados: 
Y  estando  acá  Cortes  pensando  en  esto, 
Los  amigos  de  Chalco  inestimados 
Conuocaron  con  armas,  y  con  mañas 
Muchas  de  las  Prouincias  mas  estrañas. 

Fueron  a  Cuyuacan,  y  sus  vezinos, 
A  Ocholupuxco,  y  Culhuacan  el  fuerte, 
Mexicaltzincos,  de  gran  pena  dignos, 
Que  era  lugar  muy  flaco,  y  poco  fuerte: 
Ya  están  assegurados  los  caminos, 
Que  no  fue  para  el  cerco  poca  suerte, 
Que  muchos  bastimentos  nos  trayan, 
Y  a  ayudar  a  la  guerra  nos  venían. 

Con  esto  creció  el  campo  Castellano 
En  dozientos  mil  hombres  largamente, 
Fue  sin  duda  mysterio  soberano 
Gouernar  con  cordura  tanta  gente: 
Desseaua  ver  Cortes  vn  passo  llano, 
Que  era  muy  necessario  y  conueniente 
Tratar  con  Aluarado  cada  dia 
Todo  lo  que  a  la  guerra  conuenia. 

Mil  y  quinientas  barcas  ha  juntado 
Con  los  tres  bergantines,  y  ponia 
Con  mucha  preuencion  mucho  cuydado, 
Por  ganar  siete  puentes  que  alli  auia: 
Fue  guarneciéndose  vno  y  otro  lado, 
Que  ganar  la  calcada  pretendía, 
Y  gano  con  trabajo  las  tres  dellas, 
Aunque  salió  vna  esquadra  a  defendellas. 


527 

Fuele  fuerca  boluerse,  que  ya  el  dia 
Su  curso  natural  auia  traspuesto, 
Torno  a  seguir  con  furia  su  porfía, 
Echando  a  cada  passo  todo  el  resto: 
Y  assolando  una  grande  compañía 
Asseguro  aquel  passo,  y  hecho  aquesto 
Passo  adelante  el.  campo,  haziendo  tanto, 
Quanto  vereys  en  el  siguiente  canto. 


FIX    DEL   CANTO   DIEZ   Y    NUEVE. 


Cira  mu  Y  Mil 

QUE  REMATA  LAS  MUCHAS,  Y  REÑIDAS  BATALLAS,   QUE  EN  EL 

CERCO  DE  MÉXICO  HUUO,   Y  LA  PRISIÓN  DE 

QÜAUHTEMOCTZIN  REY. 


Quando  un  hombre  de  Dios  está  apartado, 

Y  huye  de  su  auxilio  soberano, 
No  siente  de  rebelde  y  obstinado 
El  riguroso  golpe  de  su  mano; 
Camina,  aunque  se  vea  despeñado 
Por  la  via  escabrosa,  y  no  por  llano, 

Y  tras  un  yerro,  va  cien  mil  haziendo, 

Y  en  sus  dañados  fines  prosiguiendo. 
Por  Quauhtemoc  lo  digo,  el  sin  ventura 

Que  ve  su  perdición  tan  conocida, 
Que  a  vna,  y  otra,  y  tanta  desuentura 
No  rinde  la  ceruiz  endurecida:   • 
Ve  su  estado,  y  su  gente  en  apretura, 

Y  en  ruyna  tan  clara  y  entendida, 
Por  no  dar  sujeción  a  quien  hiziera 

Con  el,  lo  que  a  su  honor  mas  conuiniera. 


5^9 
Cortes  por  cien  mil  vias  procuraua 
Remediarle  en  su  grande  desconcierto, 

Y  todos  los  remedios  que  intentaua, 
Eran  como  dar  vozes  en  desierto: 
Con  la  paz  y  amistad  le  combidaua, 
Diziendo,  que  haria  tal  concierto 

Con  el  Reyno,  que  el  daño  se  escusasse, 
Antes  que  a  rompimiento  se  llegasse. 

Viendo  el  valiente  Pedro  de  Aluarado 
El  inmenso  trabajo  que  tenia 
En  perder  cada  dia  lo  ganado, 
Quiso  mudar  de  alli  su  compañía: 
A  Tlatelulco  placa  y  gran  mercado, 

Y  la  mayor  que  México  tenia, 

Pues  hallándose  della  el  mas  cercano, 
Era  muy  bien  ganarla  por  su  mano. 

Apressuró  su  gente  arremetiendo 
Con  notable  denuedo  y  brauo  brío, 
Por  vn  gran  tropel  de  Indios  fue  rompiendo, 
Tropellando  el  confuso  poderío, 
Estaua  una  canja  defendiendo, 
Cuya  corriente  es  mas  que  la  de  un  rio, 
Sesenta  largos  pies  tiene  de  anchura, 
Y"  dos  bra9as  y  media  de  hondura. 

Qual  suele  de  los  lobos  la  celada 
Llegar  arremetiendo  por  ceuarse 
A  la  sola  afligida  y  gran  manada 
De  las  ouejas,  que  al  desparramarse: 
Cada  qual  por  su  parte  va  espantada 
Huyendo  a  toda  priessa  por  librarse, 
De  aquesta  misma  suerte  arremetieron, 
Yr  a  la  canja  seguro  passo  dieron. 
Per.— 45 


S3° 

Y  auiendola  ganado,  ha  preuenido, 
Que  los  Indios  amigos  la  cegassen, 
Ellos  con  gran  tropel  los  han  seguido, 
Porque  la  placa  libre  les  dexassen: 
Solos  cincuenta  hombres  han  venido, 

Y  no  supo  que  essotros  se  quedassen, 
Gano  la  placa,  pero  fue  a  tal  punto, 
Que  estuuo  a  riesgo  de  perderlo  junto. 

Reboluieron  los  Indios  muy  furiosos, 
Conociendo  lo  poco  que  podian, 
Y|los  nuestros  huyan  pressurosos 
De  mas  de  ochenta  mil  que  los  seguian: 
Llegaron  a  su  canja  muy  fogosos, 

Y  como  alli  reparo  no  tenían 
Arrojáronse  al  agua,  por  parsarla, 

Y  huuieran  con  los  muertos  de  cegarla. 
Cogieron  quatro  a  mano  mal  heridos 

De  nuestros  Españoles  desdichados, 

Y  sin  poder  señor  ser  defendidos 
Fueron  todos  alli  sacrificados: 
Huuo  mil  Indios  muertos  y  aturdidos 
De  los  mas  valerosos  y  esforcados, 

Aqui  se  assento  el  campo,  y  se  ha  quedado 
Casi  dentro  de  México  plantado. 
Mucho  sintió  Cortes  lo  sucedido, 

Y  luego  se  fue  a  ver  lo  que  passaua, 
Recibióle  Aluarado  muy  sentido, 

Y  Cortes  mucho  en  verle  se  alegraua: 
Vio  que  estaua  ya  en  México  metido, 

Y  que  muy  poco  por  ganar  restaua, 
Comunicó  con  el  lo  mas  fercoso, 

Y  al  campo  se  boluio  alegre  y  gozoso. 


53i 

Dilataua  Cortes  apoderarse 
De  la  pla9a  do  entraua  cada  dia, 
Por  ver  si  Quauhtemoc  quisiera  darse, 

Y  también  por  la  gente  que  tenia: 
Que  vino  en  tanto  numero  a  juntarse, 
Que  trezientos  mil  hombres  casi  auia, 
Los  oficiales,  y  otros  le  pidieron, 
Que  lo  hiziesse,  y  aun  le  requirieron. 

Y  ansi  lo  ha  diferido  al  dia  siguiente, 

Y  luego  despacho  con  vn  criado 
A  los  dos  capitanes,  y  a  su  gente, 
Diziendo  a  Sandoual,  que  recatado 
Alcasse  luego  el  campo  de  repente, 

Y  lo  embiasse  a  Pedro  de  Aluarado, 

Y  que  doze  cauallos  se  emboscassen, 

Y  a  todos  los  que  viesse  alanceassen. 

Y  que  tres  vergantines  que  alli  auia 
Tomasse,  y  con  su  gente  se  viniesse 
A  ganar  una  puente  que  tenia 
Aluarado  cercada,  y  si  lo  hiziesse: 

La  mandasse  cegar  qual  conuenia, 

Y  en  todo  lo  demás  esto  siguiesse, 
A  Aluarado  ordono,  que  procurasse 
Ganar  a  Tlatelulco,  y  le  sitiasse. 

Y  que  tres  mil  canoas  se  pusiessen 
En  las  partes  donde  antes  han  andado, 

Y  en  gran  custodia  y  guarda  las  tuuiessen, 
Porque  todo  estuuiesse  reparado: 

Y  que  estas  preuenciones  se  hiziessen, 
El  puso  acá  su  puesto  bien  guardado, 
En  tres  buenas  esquadras  ordenadas, 
Nombrándoles  presonas  señaladas. 


532 

Al  tesorero  y  contador  nombraua, 
Con  sesenta  soldados  estremados, 

Y  veynte  mil  amigos,  que  bastaua 
Para  dexarlos  todos  assolados: 
Veynte  cauallos  buenos  se  les  daua, 

Y  doze  a9adoneros  esforzados, 

Y  muchos  gastadores,  que  cegassen 
Las  canjas,  y  los  passos  que  ganassen. 

A  Andrés  de  Tapia,  y  Iorge  de  Aluarado 
Les  dio  otra  esquadra  grande  y  bien  luzida, 
Ochenta  hombres  valientes  les  ha  dado, 

Y  diez  mil  Indios  de  la  airada  vida: 

Y  tomb  el  otro  puesto  reforcado 
De  ochenta  mil,  y  mas  de  compañía, 
Cien  Españoles  brauos,  y  esto  hecho 
Se  parte  puesto  solo  en  Dios  el  pecho. 

Hizo,  que  diez  cauallos  se  quedassen 
Atrás  bien  emboscados  y  escondidos, 
A  los  quales  mandó,  no  se  mudassen, 
Hasta  que  por  el  fuessen  aduertidos: 
Dixo  lo  que  conuino,  que  guardassen, 

Y  estando  ya  de  todo  preuenidos, 
Entraron  todos  juntos  por  sus  lados 
Muy  pujantes,  furiosos,  y  esforzados. 

Ganaron  muchos  passos'peligrosos, 
Puentes,  canjas,  azequias,  y  albarradas 
Yuan  ya  tan  soberbios  y  briosos, 
Que  piensan  ver  las  casas  assoladas:  . 
Los  oficiales  como  valerosos 
Ganaron  vna  puente,  y  dos  calcadas, 

Y  por  su  mal,  y  el  de  otrros  le  han  ganado, 
Que  hazer  alto  alli  fuera  acertado. 


533 

Pero  viendo  la  grande  inaduertencia 
Cortes,  y  el  daño  que  se  les  seguía, 
Fue  con  notable  colera  y  prudencia 
A  repararlo,  como  conuenia: 

Y  a  penas  hizo  vn  punto  de'assistencia 
Quando  el  campo  Españolea  reboluia, 
Que  el  contrario,  y_cien  mil  Indios  contados 
Los  trayan  heridos  y  acossados. 

Passauan  la  calcada,  que  la  hinchieron 
De  muertos,  ahogados,  y  aturdidos, 
Cortes,  y  sus  soldados  resistieron, 
Con  que  fueron  del  daño  defendidos: 
De  nueuo  con  Cortes  se  las  huuieron, 

Y  el  vengaua  los  muertos,  y  heridos, 
Llegó  a  Huitzotzin  muy  acelerado, 

Y  vn  golpe  en  la  celada  le  ha  arrojado. 
Qual  suele  el  leñador  en  la  montaña 

Quedar  de  un 'rayo  atónito  aturdido, 
Que  el  estrepito  y  furia  tan  estraña 
Le  ha  priuado  de  vista,  y  el  sentido: 

Y  sin  saber  de  si,  ni  que  le  daña, 
Buelue  mirando  al  cielo  entontecido, 
Ansí  quedo  Cortes  del  golpe  horrendo, 
Que  hizo  mas  que  vn  rayo  gran  estruendo. 

Tuuole  con  las  manos  abracado, 

Y  Francisco  de  Oloa  el  valeroso 
Vn  valiente  Español,  y  su  criado, 
Le  tiró  vn  tajo  brauo  y  riguroso: 

Las  dos  manos  a  cercen  le  ha  cortado, 

Y  el  le  libró  del  trance  trabajoso, 
Huuo  muy  gran  rumor,  porque  dezian, 
Que  ya  en  prisión  amarga  le  tenían. 


534 

Llegaron  otros  Indios  arriscados, 

Y  a  Olea  mataron  en  un  punto, 
Cercaron  a  Cortes  por  todos  lados, 

Y  al  miserable  cuerpo  ya  difunto: 

Y  viendo  sus  sentidos  recobrados, 
Puso  mano  a  la  espada  y  daga  junto. 
Antonio  de  Quiñones  llego  luego 
Capitán  de  la  guarda  ardiendo  en  fuego. 

Y  al  cauallo  aguijando  diligente 
Deshizo  el  esquadron  que  se  ha  juntado, 
Arremetió  a  Cortes  mañosamente, 

Y  por  el  braco  asido  le  ha  sacado: 
Llego  Diego  de  Ocampo,  hombre  valiente, 
Cauallero  estremeño,  y  gran  soldado 
Atropello,  apartando  lo  restante, 

Y  el  cauallo  le  han  muerto  en  vn  instante. 
Deste  trance  la  voz  corrido  auia, 

Y  ya  muchos  soldados  acudian, 
Estos  dos,  y  Cortes  con  gran'porfia 
Matauan  muchos  dellos,  y  herian: 
Llegauan  ya  de  nuestra  compañia 
Muchos,  que  mucho  y  gran  estrago  hazian, 
Truxeron  a  Cortes  luego  el  cauallo, 

Y  todos  le  ayudaron  a  tomallo. 
Hallaron  a  Guzman  poco  adelante, 

Que  Quautlato  ya  muerto  le  tenia, 
Fueronle  a  defender  en  vn  instante, 

Y  a  tiempo  que  remedio  no  tenia: 
Hizose  a  fuera  el  bárbaro  arrogante, 
Que  también  el  cauallo  muerto  auia, 
Arrojóse  a  vna  canja,  y  se  ha  escapado, 
Sin  quedar  deste  hecho  castigado. 


535 

Qual  suele  el  lobo  hambriento  codicioso 
Al  ganado  llegar  en  su  majada, 
Que  ase  la  ouejuela  muy  furioso, 
Dexandola  en  un  punto  degollada: 
Ansi  el  bárbaro  fiero  riguroso 
Dexo  su  cruda  mano  ensangrentada 
Del  misero  Christiano,  sin  poderle 
Ofender,  y  ninguno  defenderle. 

Cortes  quedo  en  vn  muslo  mal  herido, 
Que  nunca  auia  sentido  la  herida, 
Quarenta  hombres  nuestros  han  prendido 
De  la  gente  granada,  y  escogida: 
Muchas  canoas  nuestras  se  han  perdido, 

Y  gente  amiga  mucha  y  muy  luzida, 
Dos  yeguas  en  el  agua  se  ahogaron, 

Y  otros  cinco  cauallos  nos  mataron. 
Fue  grande  la  ruyna  deste  dia, 

Que  en  todo  fue  contrario  y  acaroso, 
Alegre  para  aquella  gente  impia, 

Y  para  muchos  fuerte  y  temeroso: 
Desde  una  casa  grande  que  alli  aula 
Vsaron  un  ardid  muy  [lastimoso. 

Que  dos  cabecas  de  hombre  nos  mostraron 

Y  con  ellas  a  todos  combidaron. 
Subiéronse  a  vna  torre  que  alli  estaua 

En  lugar  esparzido  y  escombrado 
De  muchos  sacerdotes  se  poblaua, 

Y  con  copal  muy  bien  la  han  incensado: 
Donbe  el  rito  cruel  se  executaua, 

Y  el  sacrificio  horrendo  tan  maluado 
Que  en  los  quarenta  presos  se  executa, 
Por  las  manos  de  aquella  gente  bruta. 


536 

Las  entrañas  primero  le  sacaron, 

Y  con  la  sangre  el  ayre  roziauan 

A  su  dios  y  al  demonio  los  oblaron, 

Y  los  quartos  a  piecas  nos  mostrauan: 
Con  esto  la  vitoria  celebraron, 

Y  con  lo  mismo  nos  amenazarían, 
Era  en  parte,  y  en  tiempo  bien  seguro, 
Que  estauan  fuertes  en  vn  fuerte  muro, 

Visto  el  trance  cruel  irreparable, 
Ordenaron  boluerse  todos  juntos, 
Tuuose  por  acuerdo  razonable, 
Por  no  dar  ocasión  a  mas  difuntos: 
Aguardan  a  sazón  mas  fauorable, 
Que  estos  daños  quÍ9a,  pagaran  juntos, 
A  Pedro  de  Aluarado  maltrataron, 

Y  quatro  hombres  famosos  le  mataron. 
Fueron  quarenta  y  seys  todos  los  muertos, 

Y  dos  mil  Indios  de  los  mas  valientes, 
Huuo  otros  terribles  desconsiertos 

En  los  mas  esfo^ados  y  prudentes: 
De  los  contrarios  huuo  muchos  muertos 
Caciques,  hombres  nobles  y  exelentes, 
Todos  se  bueluen  a  su  alojamiento, 
Con  notable  tristeza  y  sentimiento. 

Qual  loba  que  en  la  cueua  fue  hallada 
Del  cacador  sus  hijos  amparando, 
Que  de  puro  rauiosa  y  ensañada, 
Con  el  materno  amor  queda  temblando: 
Siente,  no  ver  su  ira  executada, 

Y  boluicndo  a  sus  hijos  va  amansando, 

Y  temiendo  perderlos,  buelue  a  echarse, 
Assi  quedb  Cortes  de  retirarse» 


537 

Hizieron  muchos  actos  de  alegría, 
Solenizando  aquella  gran  vitoria 
Luminarias  y  fuego  se  encendía, 
Para  mostrarnos  mas  su  triunfo  y  gloria: 
Grandes  fiestas  y  bayle  se  hazia, 
Poniéndolo  por  hecho  de  memoria, 
A  todas  sus  prouincias  despachauan, 

Y  el  caso  y  vencimiento  publicauan. 
Dos  cabecas  de  hombres  embiaron, 

Y  otras  dos  de  cauallos  prometiendo, 

Y  con  grande  certeza  lo  afirmaron 

De  yrlo  todo' assolando  y  consumiendo: 
A  los  de  Milanalco  conuocaron 
Con  lo  que  estotros  yuan  prometiendo, 
Desto  luego  a  Cortes  han  auisado, 
Que  remedio  conuiene  en  este  estado. 
Al  Capitán  Andrés  de  Tapia  embia, 
Con  dozientos  soldados  a  ouiarlo, 
Diez  mil  amigos  de  su  compañía, 

Y  el  se  fue  luego  al  punto  a  remediarlo: 
Llegb,  que  caminaua  noche  y  dia, 

Por  lo  que  conuenia  el  abreuiarlo, 
Venciólos,  y  dexolos  reduzidos, 

Y  a  Quauhnahuac  sugetos  y  rendidos. 
Estos  eran  amigos  declarados, 

Desde  que  alli  Cortes  los  ha  dexado, 
Boluiose  el  Capitán  con  sus  soldados, 

Y  en  poco  tiempo  mucho  ha  grangeado: 
No  pueden  ser  sus  hechos  celebrados, 
Que  esta  Cortes  confuso  y  lastimado, 
En  diez  dias  boluio  con  gran  Vitoria 
Digna  de  eternizarse  en  la  memoria* 


538 

Cortes  auia  salido  el  día  siguiente 
Del  misero  conflicto  y  lastimoso, 
Porque  no  presumiesse  aquella  gente 
Flaqueca  de  aquel  pecho  valeroso: 
Boluiose,  procediendo  cautamente, 
A  tracar  contra  el  pueblo  riguroso 
Lo  que  conuenga  para  combatirle, 

Y  acabar  de  ganarle,  o  destruyrle. 
Vn  capitán  famoso  Tlaxcaltecatl, 

Viendo  el  daño  y  ruyna  que  auian  hecho, 
Determino  el  brauato  Chichimecatl 
Prouar  con  ellos  su  arrogante  pecho: 
Ocultólo  del  campo  Caxtiltecatl, 
Por  darnos  de  sus  obras  satisfecho, 
Este  estaua  con  Pedro  de  Aluarado, 
Donde  tracb  aquel  hecho  celebrado. 
Quatrocientos  flecheros  ha  elegido, 

Y  el  con  ellos  se  fue  por  la  calcada, 
Acometió  una  puente  con  ruydo, 
Que  estaua  de  enemigos  redeada: 
Ganóla,  y  por  el  agua  se  ha  metido, 
Siguiendo  aquella  gente  porfiada, 
Hasta  México  todos  van  huyendo, 

Y  en  celada  los  mas  se  van  metiendo. 
El  Indio,  y  sus  flecheros  pelearon 

Tan  celebrada  y  valerosamente, 
Que  muchos  Mexicanos  acabaron 
Con  gran  deshonra  y  afrentosamente: 
Pocos  Indios  heridos  le  dexaron, 

Y  boluio  a  retirarse  diligente, 

Y  aunque  aquellas  canallas  le  siguieron 
Poco  daño  o  ninguno  le  hizieron. 


539 

Quedaron  los  contrarios  muy  corridos, 

Y  ellos  con  grande  nombre  por  el  hecho, 
Nunca  fueron  de  nadie  socorridos, 

Por  lleuarse  la  gloria,  y  el  prouecho: 
Fue  la  opinión  muy  grande  de  atreuidos, 

Y  huuo  reputación  del  grande  pecho, 
Dauanle  siempre  el  puesto  mas  fogoso, 

Y  el  passo  mas  difícil  y  escabroso. 
Quedo  suspenso  por  algunos  dias 

El  combatir  a  México,  y  su  tierra, 
Los  Indios  desto  hizieron  alegrías, 
Creyendo  el  fin  de  aquella  braua  guerra: 
Pensauan,  que  las  muertes  y  porfías, 

Y  lo  que  mas  su  gran  valor  encierra 
Era  causa  de  estar  tan  retirados, 
Oprimidos,  heridos,  y  cansados. 

Vna  noche  a  la  sorda,  y  sin  ruido, 
Al  real  de  Aluarado  acometieron, 
Oyendo  el  alboroto  le  han  sentido, 

Y  a  las  armas  apriessa  arremetieron: 
El  cauteloso  campo  han  impelido, 

Y  a  muchos  los  mataron  y  prendieron, 
Dexandolos  alli  despedacados, 

Con  otros  que  murieron  ahogados. 

Luego  traco  aquel  barbarismo  todo 
De  poner  muchas  piedras  por  las  calles, 

Y  los  passos  cerrar  a  piedra  y  lodo, 

Y  como  no  pudiessen  sojuzgalles: 
Ansi  se  repararon  deste  modo, 

Y  con  esto  pretenden  desmalles, 
Mas  Cortes  ordeno  que  se  assolasse, 
Quanto  alli  se  rindiesse  y  se  ganasse. 


54° 

Y  que  cieguen  los  passos  y  las  puentes, 
Con  casas  que  passando  se  derriben, 
Tapándolas  del  todo  muchas  gentes, 

Y  a  obrarlo  con  las  manos  se  aperciben: 
Con  muchas  cosas  a  esto  conuinientes, 

Y  todo  lo  preuienen  y  perciben, 
Comencaron  la  obra,  y  la  guardauan 
Dos  Compañias  que  en  custodia  estauan. 

Y  estando  en  esto  todos  ocupados, 
Llegaron  dos  Caciques  a  dezirnos, 
Que  ya  es  justo  que  fuessen  ouiados, 
Tantos  daños,  pensando  persuadirnos: 
Dizen  que  del  Señor  son  embiados, 
A  que  tratassen  desto,  y  conuenirnos, 

Y  que  el  Rey  con  seguro  vendrá  luego, 
Si  quieren  aguardar  su  justo  ruego. 

Cortes  les  respondió,  que  aunque  el  tenia 
El  cerco  puesto,  que  gustaua  dello, 

Y  que  todo  muy  bien  se  compornia, 

Y  ansi  fuessen  seguros  a  traello: 
Aguardaron  gran  rato  a  si  venia, 

Y  fue  solo  ofuscar  y  entretenello, 
Boluieron  con  muy  grande  roziada, 
De  varas,  dardos,  flechas,  y  pedradas. 

Con  esto  arremetieron  hazia  ellos, 

Y  ganaron  tres  puentes  y  albarradas, 
Llegaron  de  tropel  para  vensellos, 

Y  quitaron  las  piedras  arrojadas: 
Hirieron  y  mataron  muchos  dellos, 
Derribando  las  casas  mas  guardadas, 
Taparon  y  cegaron  en  seis  dias 
Muchas  con  mil  contrastes  y  porfías. 


54i 

En  todos  estos  no  se  vio  que  hizieron 
Daño  que  fuesse  cosa  de  momento, 
Dos  cauallos  muy  buenos  nos  hirieron, 

Y  este  fue  el  fin  de  su  furor  violento: 
A  Sandoual  al  punto  le  escriuieron, 
Que  con  treynta  cauallos  por  el  viento 
Venga  sin  ser  sentido  si  pudiesse, 
Con  los  que  de  Aluarado  recogiesse. 

Venidos  otros  veynte  se  juntaron, 

Y  vna  astuta  celada  les  hizieron, 
Entre  las  casas  todas  se  ocultaron, 

Y  otros  muchos  el  pueblo  acometieron: 
Hirieron  los  mas  dellos  y  mataron, 

Y  luego  en  gran  tropel  se  recogieron, 
Siguieron  nos  apriessa  a  brauo  alcance, 

Y  alli  salió  la  gente  al  fiero  lance. 
Como  suelen  los  diestros  pescadores, 

Tendida  ya  la  red  hazer  ruydo, 
Con  mucha  grita,  palos,  y  rumores, 
Encaminando  al  peze  inaduertido: 

Y  querieudo  salirse  los  mejores, 
La  cierran  y  se  queda  todo  asido, 
Assi  les  sucedió  a  los  desdichados, 
Que  se  hallaron  rendidos,  y  enredados. 

Quinientos  principales  acabaron 
A  manos  de  los  nuestros  este  dia, 
Presos  y  heridos  muchos  se  tomaron, 
Con  durar  poco  rato  la  porfía: 
Buena  cena  los  Indios  se  cenaron, 
De  carne  humana,  que  esto  se  impedia, 
lamas  pudo  escusarse,  y  se  dexaua, 
Por  lo  poco  que  afelios  se  les  daua. 
Per.— 46 


542 

Estando  en  el  real  bien  descuydados, 
Llegaron  dos  Caciques  afligidos, 
Del  reyno  Mexicano  y  sus  estados, 
Pálidos,  desmayados,  consumidos: 
Dixeron  como  estauan  ya  assolados, 
Muertos  de  hambre  todos,  y  perdidos, 

Y  que  auia  en  las  casas  muchos  muertos, 
Porque  estén  de  nosotros  encubiertos. 

Y  que  el  vltimo  medio  de  que  vsauan, 
Era  salir  de  noche  en  sus  barquillas, 

Y  con  pezes  y  ranas  que  pescauan, 
"Vera  de  la  laguna  entre  casillas 
Los  miserables  cuerpos  sustentauan, 

Y  con  raizes  y  otras  yeruecillas, 

Y  que  era  ya  impossible  sustentarse, 
De  que  quiso  Cortes  certificarse. 

Y  antes  que  la  apazible  luz  diuina 
Al  proteruo  lugar  se  les  mostrasse, 
Con  los  seis  vergantines  determina 
Cortes  ponerse  donde  los  tomasse: 
El  con  los  tres  se  fue  pof  la  marina, 

Y  en  parte  donde  menos  se  mostrasse, 
Con  los  otros  fue  Iorge  de  Aluarado, 
Poniendo  tres  espías  de  recado. 

Para  que  en  viendo  gente  en  la  laguna, 
Vna  escopeta  luego  disparassen, 

Y  quiso  la  desdicha  y  su  fortuna, 
Que  sus  intentos  breuc  executassen: 
Salieron  a  pescar  por  la  laguna, 

•  Y  fue  justo  que  a  todos  los  pescassen, 
Mataron  ocho  cientos  y  hirieron, 
Sin  mugeres  y  niños  que  prendieron. 


543 

Quedaron  admirados  deste  hecho, 

Y  fueron  grandemente  desmayando, 
Estaua  resfriado  el  brauo  pecho, 

Y  el  vulgo  y  el  común  quedo  clamando: 
Cortes  se  apressuraua,  y  esto  hecho, 

A  los  puestos  y  gente  fue  auisando, 
Para  que  el  dia  siguiente  este  aprestado, 
Que  era  el  de  Santiago  celebrado. 

Con  este  nombre  fue  diziendo  España, 
Santiago  y  a  ellos,  que  es  ya  justo 
Dar  fin  aquesta  carga  tan  estraña, 
Que  con  tanta  razón  nos  causa  susto: 
Sintámosla  muy  bien,  pues  tanto  daña, 
Vida  tan  trabajosa  y  de  disgusto, 
Que  quien  no  siente  el  mal,  es  cosa  clara, 
Que  en  el  bien  y  sus  gustos  no  repara. 

Con  esto  arremetieron  a  la  casa 
De  Quauhtemoc,  que  estaua  muy  cercada, 
Los  amigos  le  echaron  fuego  y  brasa, 
Que  quieren  verla  allí  luego  abrassada: 

Y  como  no  la  echasse  mano  escasa, 
En  vn  punto  la  vimos  ya  quemada, 
La  calle  de  Tacuba  acometieron, 
Que  acabar  de  ganarla  pretendieron. 

Fue  vn  esquadron  delante  denodado, 
Que  Guillen  de  la  Loa  lo  guiaua, 
Con  Naruaez  vn  Capitán  nombrado, 

Y  Delgadillo,  de  osadía  braua: 
Padierna,  y  Magariño  el  celebrado, 
Quijada,  y  Cabecon,  que  apriessa  entrauan, 

Y  Bacán  hombre  brauo  y  muy  valiente, 
Siendo  omicidas  de  la  incauta  gente. 


544 

En  las  canoas  furiosos  se  arrojauan 
Ruigon9alez,  Garao,  y  Villafuerte, 
Castellanos,  Gallegos,  que  bolauan, 
Valdenebro,  y  Meneses,  brauo  y  fuerte: 
Estos  mas  de  cien  barcas  anegauan, 
Oluera  acometió  la  misma  suerte, 
El  otro  Alonso  de  Auila  y  Cayzedo, 
luán  de  Limpias  con  yra  y  gran  denuedo. 

Todos  en  breue  tiempo  la  allanaron, 

Y  allanaran  vn  monte  y  vna  sierra, 
Fueron  muchos  los  lances  que  passáron, 
Dinos  de  eterno  nombre  acá  en  la  tierra; 
Ganada  ya  esta  calle,  se  tornaron, 

Y  a  lo  restante  dan  terrible  guerra, 
Porque  lo  destruían  y  assolauan, 

Y  la  calcada  y  puentes  allanauan. 
Aluarado  por  otra  parte  andaua, 

Ganando  a  Tlatelulco  y  tan  cercano, 
Que  por  el  muro  en  gran  tropel  entraua, 
Destruyendo  aquel  pueblo  Mexicano: 
Diego  Iuarez  el  brauo  le  ayudaua, 
Cuellar,  el  que  llamauan  el  Gitano, 
El  fuerte  Tria  Sánchez,  y  Cayzedo, 
Sedeño  y  el  gran  Samano,  y  Salzedo. 

Maluenda,  y  Valencuela,  y  luán  Tirado, 
El  brauo  Andrés  de  Barrios,  y  Burgueño, 
Mata  Mala,  Morones,  y  Mercado, 
Romero,  Fuensalida,  Ordaz,  Cermeño: 
Estos  entran  primero  en  el  rn  lado, 
Por  vn  portillo  angosto  y  muy  pequeño, 
Tomáronles  la  Tecpa  suntuosa, 

Y  vna  placa  muy  larga  y  anchurosa. 


545 

No  es  possible  señor  hacer  memoria 
De  los  hechos  de  aquestos  referidos, 
Que  fuera  menester  toda  la  historia, 
Según  han  sido  graues  y  atreuidos: 
Merece  cada  qual  triunfo  de  gloria, 

Y  ser  como  lo  son  engrandezidos, 

Y  ansi  en  lo  de  adelante  yo  protesto 
Echar  en  sus  proezas  todo  el  resto. 

Eran  los  oficiales  de  la  guerra, 
Capitanes,  Alférez,  y  Sargentos, 
Sallan  por  el  agua,  llano,  y  sierra, 
A  hazer  mil  faciones  por  momentos: 
Por  ellos  se  gano  toda  la  tierra, 
Dando  fin  a  tan  altos  pensamientos, 
Cuyos  nombres  la  fama  tiene  escritos 
En  sus  justos  anales  infinitos. 

Estaua  en  medio  vn  Cu,  que  en  el  tuuieron 
Su  gente  y  guarnición,  porque  era  fuerte, 
Aluarado  y  cien  hombres  le  subieron, 
Dando  a  quien  alcancauan  cruda  muerte: 
Vna  vandera  al  punto  en  el  pusieron, 

Y  ellos  ganaron  la  dichosa  suerte, 
Fue  la  primera  estancia  conocida, 

Y  la  mayor  vitoria  y  mas  tenida. 

Los  de  Cortes,  y  el,  luego  se  fueron 
Con  la  buena  fortuna  de  aquel  dia, 

Y  algunos  que  los  rostros  reboluieron, 
Vieron  que  la  vandera  parecía: 
Furiosos  todos  juntos  se  boluieron, 
Con  tanta  confusión  que  no  se  oía, 
Cantando  la  vitoria  alegremente, 

Y  en  Tlatelulco  entro  la  vfana  gente. 


54$ 

Y  viendo  todo  aquello  ya  ganado, 
Por  las  casas  y  calles  se  metían,- 
Los  de  apie  y  de  acauallo  lo  han  andado, 

Y  en  muchas  de  las  casas  se  subían: 
Venia  el  gran  Quauhtlato  por  vn  lado, 
Con  dos  esquadras  que  con  el  venían, 
Reboluieron  en  viéndonos  bolando, 

En  sangre  y  cuerpos  muertos  tropecando. 

Qual  la  tierna  corcilla  delicada, 
Que  ve  la  madre  muerta  en  la  espesura, 
Del  monte  ya  del  lobo  ensangrentada, 
Que  a  tal  punto  la  truxo  su  ventura: 
Buelue  huyendo  della  alborotada, 
Que  nada  oye  ni  ve  que  la  assegura, 
Desta  suerte  boluio  la  gente  fiera, 
Viendo  el  fin  de  la  mano  carnizera. 

Andauan  por  las  calles  muchos  dellos, 
Flacos,  lacios,  marchitos,  consumidos, 
Mustios,  y  enerizados  los  cabellos, 
Los  ojos  amarillos  y  hundidos: 
No  consintió  Cortes  tocar  a  ellos, 
Antes  hizo  que  fuessen  defendidos 
De  los  amigos,  gente  codiciosa, 
Temeraria,  cruel,  y  sanguinosa. 

Auiase  ya  la  poluora  gastado, 
Con  que  al  real  Cortes  se  ha  recogido, 
Quedóse  allí  el  gran  Pedro  de  Aluarado, 
Atrincherado  y  bien  fortalezido: 
Cortes  boluio  otro  dia  sin  cuydado, 

Y  en  la  placa  guardada  se  ha  metido, 
Hizo  hazer  de  palo  vn  gran  trabuco, 
Con  muchos  carpinteros  de  Tetzcuco. 


647 

No  le  acertaron  bien  y  le  dexaron, 
Para  atemorizar  tan  solamente, 
Otros  qual  los  passados  encontraron, 
De  aquella  deshambrida  y  flaca  gente: 
Cortes  dixo  a  muchos  que  a  el  llegaron, 
Que  se  diessen  a  vn  medio  conuiniente, 
Ellos  responden  que  los  acabasse, 

Y  tan  pesada  carga  les  quitasse. 
Difirió  al  tercer  dia  el  combatirlos, 

Pensando  si  el  conflito  riguroso 
Pudiera  de  su  intento  reduzirlos, 
Que  verlos  era  vn  caso  lastimoso: 
Nunca  jamas  pudieron  persuadirlos, 
Por  ruegos  ni  mostrarse  riguroso, 

Y  ansi  determino  que  el  dia  siguiente 
Sienta  su  gran  rigor  la  ciega  gente. 

Subióse  a  vn  alta  torre  que  allí  estaua, 
De  adonde  descubría  el  Uanp  y  sierra, 
Vido  que  por  ganar  poco  restaua, 

Y  quanto  importa  dar  fin  a  la  guerra: 
Qualquier  muger  y  niño  lamentaua 
La  perdida  y  juina  de  su  tierra, 

Y  era  tal  el  hedor  y  pestilencia, 
Que  causaua  mortífera  dolencia. 

Nouenta  cursos  ha  rebuelto  el  cielo 
En  mortales  conflitos  y  porfías, 
Iunta  andaua  la  gloria  con  el  duelo, 

Y  los  que  triunfan  lloran,  y  esto  ha  dias: 
Rompieron  aquel  largo  y  ancho  velo, 
Los  hados  que  estendido  le  tenían, 

A  aquella  ciega  gente  inaduertida, 
Que  al  dominio  español  esta  rendida. 


548 

Llegaron  a  Cortes  seis  principales, 
Diziendo  que  su  Rey  quiere  hablalle, 

Y  tratar  de  las  cosas  esenciales, 

Y  que  le  de  seguro  de  aguardalle: 
El  les  dixo  a  los  Indios  naturales, 
Que  su  palabra  y  fee  vayan  a  dalle, 

Y  que  el  siguiente  dia  le  aguardaua, 

Y  a  ellos  de  comer  muy  bien  les  daua. 
Mando  que  con  cuydado  aderecassen 

La  placa,  y  de  comer  cumplidamente, 

Y  las  tiendas  de  seda  se  adornassen, 
Preuiniendo  el  regalo  suficiente: 
Aguarda  el  gran  Cortes  a  que  llegassen, 

Y  en  esto  vino  aquella  noble  gente, 
Diziendo,  que  su  Rey  no  se  atreuia 
A  verle,  que  verguenca  del  tenia. 

Viendo  el  brauo  Cortes  endurecido 
A  Quauhtemoc  proteruo  y  porfiado, 
A  don  Fernando  vn  Indio  que  han  prendido, 
Cacique  de  Tetzcuco  y  muy  nombrado, 
Le  embio  a  que  tratasse  del  partido 
Que  sea  mas  conuiniente  en  el  estado, 
Lleuole  al  passo  y  calle  tan  guardada, 
Donde  le  dieron  luego  franca  entrada. 

Llego  el  Cacique,  y  relatado  el  caso, 
Quedo  Quahtemoctzin  ardiendo  en  ira, 
Sacrificóle  sin  mudarle  vn  passo, 
Y  luego  a  su  aposento  se  retira: 
Cortes  sabiendo  el  riguroso  caso, 
A  darle  la  batalla  luego  aspira, 
Llamo  a  Xihuacoa  el  valeroso 
General  de  aquel  campo  poderoso. 


549 

Y  dixole  quan  clara  y  euidente  ' 
Era  su  destruicion  si  el  lo  quisiesse, 

Y  que  el  clamor  de  aquella  ciega  gente 
Le  obligaua  a  que  medios  pretendiesse: 
Respondióle  el  Cacique  llanamente, 
Que  era  causa  sin  medio,  y  que  creyesse, 
Que  los  dioses  y  el  hado  lo  querían, 
Que  ansi  lo  assolassen,  si  podían. 

Por  otra  parte  el  pueblo  esta  clamando, 
México  libertad,  matadnos  luego, 
Estas  cosas  Cortes  considerando, 

Y  quan  sin  fruto  ha  sido  aqui  su  ruego: 
El  campo  en  este  modo  fue  ordenado, 
Pues  ansi  lo  ha  querido  el  Indio  ciego, 
Preuiniendolo  todo,  qual  Dios  sabe, 
Que  en  su  clemente  pecho  todo  cabe. 

A  Sandoual  le  dio  los  vergantines, 

Y  que  el  fosso  por  agua  reparasse, 

Y  el  sintiendo  en  el  alma  tales  fines, 
Se  puso  en  parte  que  lo  mas  guardasse: 
Tocan  las  caxas,  trompas,  y  clarines, 
Para  que  todo  a  vna  se  empecasse, 
Mando  precisamente  que  ninguno 
Toque  a  muger,  lisiado,  o  niño  alguno. 

Con  esto  a  la  albarrada  acometieron, 

Y  a  vna  rinconada,  donde  auia 
Gente  de  mar  y  tierra,  y  claro  vieron, 
Que  estar  toda  alterada  parecia: 

Por  la  mas  ancha  calle  arremetieron, 

Y  asestaron  alli  la  artillería, 

Con  orden  que  en  oyendo  dispararse 
Vna  escopeta,  acudan  sin  pararse. 


55° 
Acometió  vn  tropel  de  brauos  hombres 
Por  la  parte  mas  fuerte  y  rigurosa, 
No  es  justo  que  se  oculten  tales  nombres, 
Sino  hazerles  historia  milagrosa: 
La  fama  los  escriua  y  de  renombres, 
Con  mano  liberal  y  muy  copiosa, 
Andrés  de  Tapia  arremetió  el  primero, 

Y  Francisco  Verdugo  al  gran  guerrero. 
Badajoz,  Santa  Cruz  el  valeroso, 

Pero  López,  Cabrera,  y  Villafuerte, 
Villamayor  el  diestro  y  animoso, 
A  quien  acometió  Quauhtlato  el  fuerte: 
Fue  Jorge  de  Aluarado  el  riguroso 
Cargando  sobre  el  Indio  de  tal  suerte, 
Que  dándole  en  el  pecho  vna  herida, 
La  muerte  en  el  entro  y  salió  la  vida. 
Llamauan  Sol  a  Jorge  de  Aluarado, 
Los  Indios  Mexicanos,  y  dezian, 
Que  siempre  se  mostraua  muy  ayrado, 
En  todos  los  recuentros  que  tenian, 
Víanle  blanco,  rubio,  y  colorado, 

Y  por  hijo  del  Sol  le  conocian, 

Y  con  esto  respeto  le  guardauan, 

Y  Tonatuih  entre  ellos  le  nombrauan. 
Acudió  Xihuacoa  el  valeroso, 

Y  vn  golpe  le  tiro  con  el  montante, 
Que  sino  se  repara  tan  mañoso, 

Le  vuiera  abierto  el  bárbaro  arrogante: 
Martel  llego  tan  brauo  y  tan  furioso, 
Que  le  dexo  el  lugar  en  vn  instante, 
Diole  tal  cuchillada  en  el  molledo, 
Que  le  descanillo,  y  le  corto  vn  dedo. 


S5i 
Opúsose  Ahuitzotzin  al  partido, 
Con  vna  gran  rodela  y  ancha  espada, 
Orduño,  y  Villanueua  han  acudido, 

Y  el  les  tiro  vna  fiera  cuchillada: 
Tlilcoatl,  el  valiente  y  atreuido 

Se  puso  en  vn  prouiso  en  la  estacada, 

Y  a  Villanueua  ha  herido  en  vna  mano, 
No  dexando  a  ninguno  huesso  sano. 

Llego  Diego  de  Ocampo,  y  lararnillo, 

Y  Bernardino  Vázquez,  por  vn  lado, 
Con  Antonio  de  Ñaua,  y  Tejadillo,       ' 

Y  Cosió  jouen  moco  y  desbaruado: 
Hizieron  tales  cosas,  que  dezillo 

.    No  puede  ser,  ni  al  viuo  relatado, 
El  mancebo  a  Ahuitzotzin  ha  herido, 
Que  de  Cortes  su  amo  lo  ha  aprendido. 

Dexole  sin  bullirse  muerto  luego, 
De  vna  estocada  en  medio  de  los  pechos, 
Tlilcoatl  vino  ardiendo  en  viuo  fuego, 
Haziendo  innumerables  y  altos  hechos': 
Mas  Bernardino  Vázquez,  brauoy  ciego, 
Le  dio  y  los  cascos  le  dexo  desechos, 
Allego  Antonio  de  Auila  el  postrero, 

Y  en  ellos  hizo  vn  brauo  matadero. 
Llegaron  otros  muchos  enemigos, 

Y  los  amigos  nuestros  a  este  punto, 
Los  cielos  soberanos  son  testigos 
Del  numero  que  alli  quedo  difunto: 
Vinieron  de  tropel  otros  amigos, 
Que  todo  lo  assolaron  en  vn  punto, 
Quarenta  mil  murieton  este  dia, 
Del  campo,  que  ya  apriessa  se  esparcía. 


552 

Sonó  la  inexorable  seña  dada, 

Y  al  punto  disparo  la  artillería, 
Al9a  el  clamor  la  turba  desdichada, 
Que  el  desastrado  fin  ya  conocía: 
Toda  la  gente  andaua  alborotada, 
Que  era  la  poca  que  quedado  auia, 
Las  canoas  tomaron,  y  anegaron, 

Y  a  los  cuytados  que  las  gouernauan. 
Ganóse  la  albarrada,  y  aquel  puesto, 

Que  era  el  de  Quauhtemoc,  el  desdichado 
Que  jamas  en  batalla  se  auia  puesto, 

Y  esto  de  valeroso  y  estimado: 

Vuo  vn  rumor  muy  grande  estando  en  esto, 
Del  misero  gentío  desdichado, 
Que  lloran  afligidos  ccngoxados, 
Viéndose  de  su  Rey  desamparados. 

Yuan  quatro  canoas  por  el  viento. 
A  donde  Quauhtemoc  se  auia  metido, 
Cortes  mando  a  Holguin  en  vn  momento, 
Que  con  su  vergantin  bien  preuenido 
Las  de  alcance,  y  con  grande  aduertimiento, 
Que  a  ninguno  se  toque  ni  sea  herido, 
Garciholguin,  el  capitán  famoso, 
Qual  paxaro  veloz  partió  furioso. 

Yua  por  las  espumas  nauegando, 
Que  esperanca  sus  alas  le  prestaua, 
Tal  ca9a  a  las  canaos  les  fue  dando, 
Que  en  vn  punto  sobre  ellas  se  hallaua: 
El  brauo  Quauhtemoc,  considerando 
La  ventaja  que  en  todo  les  lleuaua, 
Se  leuanto  a  morir  determinado, 

Y  con  la  mano  apriessa  le  ha  llamado. 


553 

Y  viendo  tres  ballestas  asestadas, 

Y  otros  los  arcabuzes  apuntando, 

Y  desnudas  quarenta  y  dos  espadas, 
Se  rendio,  de  sus  dioses  blasfemando: 
Dixole  Holguin  las  cosas  ordenadas, 

Y  que  el  preciso  bado  va  trabando, 
No  pueden  los  mortales  rehusabas, 
Ni  es  afrenta  rendirse  en  las  batallas 

Qual  queda  vn  hombre  en  armas  muy  vsado 
Que  fia  y  puede  en  su  destreza  y  maña, 
Que  llega  otro  muy  desbaratado, 
Sin  compás  y  con  furia  muy  estraña; 

Y  le  dexa  herido  y  maltratado, 

Y  de  corrido  rauia  con  gran  saña, 
Ansi  quedo  aquel  brauo  Rey  vencido, 
Renegando  del  cielo  esclarecido. 

Prendióle,  no  con  muestra  rigurosa, 

Y  ante  Cortes  le  truxo  muy  gozoso, 
Con  otra  mucha  gente  poderosa, 
Señores  de  aquel  reyno  caudaloso: 
Fue  de  Holguin  la  suerte  tan  dichosa, 
De  auer  vencido  vn  Rey  tan  poderoso, 

Y  del  hado  ya  el  termino  cumplido, 
Al  dominio  Español  se  dio  rendida 

El  se  llego  a  Cortes  muy  denodado, 
Diciendo,  si  el  valor  tan  conocido, 
De  esse  famoso  pecho  y  sublimado, 
Merece  ser  por  todo  engrandecido: 
Con  el  puñal  que  tienes  a  tu  lado, 
Me  acaba  aqui,  y  furioso  se  le  ha  Rsido, 
Quitoselo  Cortes  en  vn  prouiso, 
Porque  ser  su  omicida  el  mismo  quiso. 
Per. — 47 


554 

Con  gran  fuerca  y  clemencia  le  detuuo, 
Diziendole  razones  de  consuelo, 
En  cosa  que  le  dixo  nunca  estuuo 
Viendo  su  graue  daño  y  desconsuelo: 
Antes  tan  ensañado  y  fiero  anduuo, 
Que  fijo  el  rostro  y  ojos  en  el  cielo, 
Como  acusandale'de  aqueste  hecho, 

Y  esto  con  vn  suspiro  echo  del  pecho. 
Oy  la  instable  fortuna  ha  derribado, 

El  sujeto  mas  alto  que  ha  nacido, 
Oy  se  vera  por  hombres  sujetodo 
El  braco  mas  pujante  y  atreuido: 
Oy  el  injusto  cielo  ingrato  ayrado 
Falto  la  fee,  lo  justo,  y  lo  deuino, 
A  quien  pudo  con  armas  por  la  guerra, 
Rendir,  y  ser  señor  de  cielo  y  tierra. 
El  sacro  Carlos  quinto  justamente 
Su  real  estandarte  oy  ha  fijado, 

Y  conforme  a  la  ley  derechamente 
Lo  conquisto,  gano,  y  dexo  allanado: 
Reduxo  el  incapaz  reyno  imprudente, 
De  infiel  al  Euangelio  consagrado, 
Manifestó  la  paz  y  sacras  leyes, 

Y  la  infiel  vida  tan  injusta  en  Reyes. 
El  astuto  piloto  que  se  halla 

Entre  baxios  con  tiempo  riguroso, 
Va  la  sonda  en  la  mano  sin  dexalla, 
Hasta  salir  del  passo  peligroso: 
Es  mi  pluma  la  sonda  y  al  echalla 
Me  ofusca,  oprime,  y  pone  temeroso, 
De  arrojarme  a  ofrecer  segunda  parte, 
Sin  el  gusto  del  sacro  y  nueuo  Marte; 


555 

Suele  la  tierra  inculta  mal  labrada 
Dar  de  la  primer  mies  muy  poco  fruto, 
Y  siendo  con  cuydado  cultiuada, 
Produze  en  abundancia  su  tributo: 
Yo  soy  la  tierta  estéril  mal  arada, 
Que  el  inuierno  me  fue  seco  y  enjuto, 
Aguárdeme  a  quien  mal  he  parecido, 
Que  mi  segundo  fruto  vea  cogido. 


FIN. 


LOS  XOMBRES 
particulares  de  los  pueblos,  Indios,  y  otros  que  pide  declara- 
ción esta  historia.   Y  los  que  no  van  declarados 
lo  dice  la  octaua,  o  verso  della. 


Moteguma,  Rey. 
Quauhtemoctzin,  tercero 

Rey  de  México. 
Tenuchtitlan,  México. 
Cuba,  Isla. 

Quimpeche,  prouincia. 
Quinquillería,  contecuelas 
de  vidrio  y  cañutillos. 
Matangas,  Isla. 
Carena,  Isla. 
Trinidad,  Isla. 
Cogumil,  Isla. 
Yucatán,  prouincia. 
Calaxuni,  Cacique. 
Curaca,  Cacique. 
Curaca,  su  hija. 
Tizón,  Indio. 
Tabasco,  Rey. 
Potonchau,  prouincia. 
Tamal,  empanada. 
Y  cotea,  tortuga  grande. 
Cacique,  señor. 
Mitote,  bayle. 


Punta  de  mugeres,  Isla. 
Dañen,  prouincia. 
Española,  Isla. 
Darien,  prouiencia. 
Tomayca,  Isla. 
Aquincuz,  Cacique. 
Iácmar,  Cacique. 
Cabalacan,  Cacique. 
Manta,  capa  de  los  Indios. 

Cactles,  gapatos. 

Chímales,  rodelas. 

Macana,  arma  empastada. 

Hicpale,  silla. 

Coatí,  culebra. 

Axi,  resina. 

Quauhnenepil,  yerua. 

Picíet,  yerua. 

Tauaco,  yerua. 

Aura,  abe. 

Caquixtli,  yerua. 

Yli,  resina  pegajosa. 

Teponaztle,  atabal. 

Qu,  vn  cerrillo  de  piedra. 


Ques,  lo  mismo. 

Cácate,  yemas. 

Ameca  mecas,  pueblo. 

Chulula,  pueblo. 

Tlaxcala,  pueblo. 

Tlaxcaltecas,  los  morado- 
res. 

Chalco    y    Chalcoatenco , 
pueblo. 

Tlocupan,  pueblo. 

Quauhjocinco,  y  Quauhjo- 
cincos,  el  pueblo  y  sus 
vezinos. 

Embijados,  vntados  en  cue- 
ros sobre   las  carnes. 

Tezcatlipuca,  Dios  que  ado- 
rauan. 


553 

Huitziliputli,  Dios  de  Mé- 
xico. 
Quetzalcoatl,  Dios. 
Macehuales,  ludios  rústicos. 
Tamemes,  Indios  de  carga. 
Coa,  acada. 
Centli,  trigo   de  las   ludias 

en  macorca. 
Centli,  lo  mismo. 
Cuez  comatl,  extrox. 
Tiánguez,  mercado. 
Tecomate,  vaso  redondo. 
Copal,  anime. 
Tecpa,  palacio. 
Qualpopoca,  Iley. 
Gilotepeq,  pueblo. 
Barbacoa,  asado  an  la  tierra. 


TABLA 

DE 

LOS  CANTOS  QUE  CONTIENE  ESTE  LIBRO. 


Al  lector 5 

Tassa. — Suma  del  privilegio 11 

Aprouacioo. — A  Don  Felipe  nuestro  señor,  terce- 

cero  rey  de  las  E?pañas 12 

Prólogo 13 

Soxetos. — Del  Licenciado  Tícente  Espinel,    al 
Rey  nuestro  Señor. — Del  Licenciado 

Alonso  Sánchez  Arias 15 

Del  Autor  al  Serenísimo  Archiduque 

Alberto,  embiandole  este  libro 16 

Del  Licenciado  Gonzalo  de  Berrio. — 

Del  Licenciado  Alonso  Sanche'z  Aria?.  1T 

Del  Autor  a  la  Marquesa  de  Tarifa,  a 

quien  embia  este  libro 18 

De  Don  Felipe  de  Albornoz,  Caualle- 
ro  de  la  Orden  de  Santiago. — De  Don 

Ivan  de  Tarsis  y  Peralta 19 

.  De  Don  Gerónimo  Cortes,  Cauallero  de 
la  Orden  de  Alcántara,  Gentilhombre 
de  la  boca  del  Rey  Nuestro  Señor. ...         20 


56° 

Sonetos. —  De  Miguel  Iranco  de  Castillo. — Del 

mismo 21 

De  Lope  de  Vega  Carpió,  Secretario 

del  Marques  de  Sarria 22 

De  Don  Ivan  de  Saauedra  Guzman, 
hermano  del  Autor. — De  Don  Ivan  de 
Casaus  y  Ceruantes,  vezino  de  México.         23 

De  Alonso  de  Gueuara 24 

Gerónimo  Ramirez  Secretario  del  Mar- 
ques del  Talle,  a  Don  Antonio  de  Saa- 
uedra y  Guzman. — Del  Sargento  Ma- 
yor Lázaro  Luys  Liranco 25 

Del  Capitán  Hernando  de  Mena. ....  26 

Del  Licenciado  Vicente  de  Espinel.  . .  27 

CANTO  PRIMERO,  que  trata  la  salida  de  Cor- 
tes con  su  armada  de  Cuba,  y  tormenta 
que  tuuo 29 

CANTO  II.— Que  trata  la  entrada  de  Cortes  en  a 
Cucumill,  y  de  lo  que  en  el  sucedió  con 
Calachuni  y  su  esposa:  y  el  sucesso  de 
Aguilar,  ansi  en  su  fortuna  como  en  su 
llegada  a  Cacumill 5T 

CANTO  III. --Que  refiere  el  fin  del  sucesso  do 
Aguilar,  y  la  batalla  que  los  Espaüo- 
ñoles  huuieron  en  Tauasco,  y  su  tier- 
ra, y  el  aucr  hallado  Cortes  la  nao 
perdida,  y  lo  que  a  Salzedo  acaeció  con 
vna  Lebrela 84 

CANTO  IIIL— Que  remata  la  batalla   con  los 

Potonchanos,  y  la  ruyna  que  en  el  huuo.       1 1 0 

CANTO  V.— Que  refiere  la  reñida  batalla  de  Po- 
tonchanos, y  el  suceso  de  Curaca.  ...       136 


56i 

CANTO  VI. — Eq  que  se  concluye  la  sangrienta 

y  reñida  batalla  difinida  con  Tabasco.        166 

CANTO  VII. — Que  refiere  la  entrada  de  Corte3 
en  Chalchicoeca,  y  lo  que  con  Teutlille 
passo 192 

CANTO  VIII. — Que  refiere  la  resolución  de  Mo- 
tecuina,  el  despacho  del  nauio  á  su  Ma- 
gestad,  y  de  otros  sucesos  que  huuo  en 
la  Villarica,  Cotlaxta,  Cerapoala,  y 
Chianhiuztlan,  y  la  platica  que  Mote- 
cuma  hizo  a  los  suyos 210 

CANTO  IX.  —  Resueluese    Cortes'  en     la    yda  ' 

a  Tlaxcala,  y  lo  que  alli  le  auino,  y 
como  la  agorera  Tlantepuzylama  to- 
mo el  Peyote,  y  aconsejó  la  paz  a 
Tlaxcala 23T 

CANTO  X.— Que  trata  la  entrada  de  Tlaxcala, 
y  las  pazes  que  se  asaeutaron  por  con- 
sejo de  Tlantepuzylama  que  tomó  el 
Peyote,  y  la  entrada  y  guerra  de  Chu- 
lula,  y  via  de  México 270 

CANTO  XI. — Que  trata  de  la  Descripción  de 
México,  y  costumbre  del,  y  su  tierra, 
y  la  entrada  de  Cortes  en  el:  y  la  pri- 
sión de  Motecíima:  y  lo  que  acaeció, 
viendo  escupir  vn  soldado  que  era  su 
guarda 295 

CANTO  XII. — Que  refiere  la  muerte  de  Qualpo- 
poca,  la  prisión  de  Cacama,  y  el  auer 
echado  a  Motecuma  prisiones,  y  la  ve- 

■  nida  de  Panfilo  de  Naruaez,  y  lo  que 
della  resultó 320 


562 

CANTO  XIII.— Que  trata  la  partida  de  Cortes 
de  México  a  Cempoala,  y  auer  venci- 
do a  Panfilo  de  Naruaez,  y  la  relación 
que  le  haze  don  Pedro  de  Aluarado  de 
lo  sucedido  en  México  en  su  ausencia: 
y  la  muerte  de  Motecuma 34G 

CANTO  XIIII. — Que  refiere  las  batallas  que  en 
México  Cortes  huuo:  y  el  auer  ganado 
el  templo:  y  la  forcosa  salida  del,  y 
lo  que  costo,   y  el  sueño  que  el  autor 

soñó. . 372 

^CANTO  XY.— Que  trata  la  forcosa  salida  que 
Cortes  de  México  hizo,  y  los  muchos 
muertos  que  alli  huuo:  y  la  reñida  ba- 
talla de  Otumba,  y  llegada  a  Tlaxcala, 
y  otros  sucesos 4J)0 

CANTO  XVI.— Que  trata  la  batalla  que  Cortes 
dio  a  los  Mexicanos  Culhuas  en  Hua- 
cachula,  por  auiso  y  aliacion  que  con  el 
Cacique  de  alli  tuuo:  y  otros  sucessos.       428 

CANTO  XVIL— Que  refiere  la  venida  de  Cor- 
tes a  Tetícuco:  y  las  batallas  que  en 
las  salidas  del  tuuo  coa  Yacapichtla, 
Quauhna,  Huac,  Tacuba,  Xaltocan,  y 
Xuchimilco  . 453 

CANTO  XVIII.— Que  trata  el  estraño,  y  amoro- 
so suceso  de  luán  Cansino,  y  Culhua,  y 
el  trance  en  que  se  vio,  y  como  echó 
Cortes  los  vergantines  al  agua 419 

CANTO  XIX. — Que  trata  el  alarde  vltimo  que 
Cortes  hizo  en  Tetzcuco:  el  nombra- 
miento de  Macases  de  Campo;  el  cerco 


563 

de  México,  y  la  primera  batalla  de  les 

vergantines 502 

CAXTO  XX  Y  YLTIMO.— Que  remata  las  mu- 
chas y  reñidas  batallas  que  en  el  cerco 
de  México  huuo,  y  la  prisión  de  Quauh- 

temoetzin,  Rey 528 

Lombres  particulares  de  pueblos,  In- 
dios, y  otros  que  pide  declaración  esta 
historia.  Y  los  que  no  van  declarados 
lo  dize  la  octaua,  o  verso  della 551 


FIX  DE  LA  TABLA. 


En  casa  de  Pedro  Madrigal. 


AñoM.D.XCIX 


N 


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